CAPITULO 25
LA FAVORITA
El viento era lo suficientemente fuerte para hacer que las largas cortinas blancas bailaran adentro y afuera de los enormes ventanales que daban a los jardines de aquella enorme casa. Había césped verde bien cuidado y a lo lejos un invernadero en el que se veían hermosas rosas.
El invierno recién había llegado y por ello, se habían levantado las cristaleras de los jardines mediante magia para proteger las flores de la nieve. Al horizonte, nubes oscuras ocultaban poco a poco al, hasta hace un momento, radiante sol.
La casa era enorme, pero la planta baja se sentía siempre muy fría. Theodore había estado mirando el camino de la entrada a través de la ventada, sentado en una mecedora enorme, cubierto con una manta y con un vaso de chocolate caliente en una mesita que Edolas había preparado para él.
El enorme reloj del salón dio las seis de la tarde y suaves campanadas resonaron en la casa. Theodore tomó el vaso de chocolate y se bebió hasta la última gota de su contenido. Miró por última vez hacia el camino de la entrada, esperando, pero dieron las últimas campanadas y nada sucedió…
Theodore hizo una mueca y se bajó de la enorme mecedora, se acomodó el abrigo y se ajustó el gorro de lana que tenía en la cabeza para protegerse del frío. Caminó hasta las escaleras y las recorrió una a una hacia el piso de arriba. Caminaba lejos de la pared, pero miraba de reojo hacia los cuadros colgados. Su madre les había encantado para volverlos mudos y eso no les cayó bien a ninguno de ellos. A Theodore no les gustaba como lo miraban.
Cuando llegó al piso de arriba recorrió el pasillo de ventanales a paso lento, pues las escaleras siempre le dejaban exhausto. Era un tanto tedioso, pues pasaba mucho de su tiempo sentado; por las mañanas resolviendo rompecabezas o aprendiendo a escribir bajo el ojo atento de Edolas y por las tardes se sentaba en su mecedora mirando por la ventana, esperando por su padre.
La casa estaba encantada y protegida con todos los hechizos posibles, incluso las chimeneas estaban bloqueadas. La última vez que vio a su padre, el prometió que volvería un día por la tarde y vendría por el camino de la entrada, el único acceso a la propiedad.
Theodore llegó a la puerta roja y antes de tocar, volvió a arreglarse el abrigo y el gorro.
Dio unos toquecitos y luego entró sin esperar respuesta.
Adentro el ambiente era agradable, aclimatado con magia. Las ventanas estaban cerradas, pero la débil luz del atardecer se filtraba por las cortinas. La habitación era enorme y enteramente alfombrada y tapizada de rojo. Muebles acomodados perfectamente y que eran total armonía con el lugar, incluso había flores frescas en una de las mesillas.
Se acercó a paso lento a la cama en el centro de la habitación. La cama estaba rebosante de sabanas abrigadas y con un velo transparente que colgaba del techo. Theodore hizo a un lado parte de él y apoyo sus brazos y rostro en el colchón.
— ¿Mamá? —preguntó despacio.
Una mano pálida y delicada apareció entre las mantas y se removió, pero no se incorporó— ¿Ummm? —Murmuro volviéndose hacia él, su mano buscando su rostro, lo encontró y le dio una suave caricia en su mejilla— Bebé, estas helado ¿Hace cuánto estás allí?
Theodore entrecerró los ojos.
Su madre le sonrió, había estado durmiendo boca abajo y entre sus largos cabellos oscuros que casi cubrían su rostro, pudo ver su sonrisa débil— No me mires así, cariño —dijo en un susurro— no le copies ese rostro serio a tu padre.
Theodore escondió la mitad de su rostro entre sus manos— Ya son las seis mamá —dijo bajito— papá tampoco vino hoy.
Su madre se revolvió entre las sabanas, aún sin levantarse y acariciándole de nuevo la mejilla— quizá venga mañana —dijo más animada— tenemos que ser pacientes.
Theodore de pronto se sintió triste. Pronto seria un mes desde la última vez que vio a su padre, había contado los días él mismo… ¿Papá sabría que mamá ahora dormía todo el día y siempre estaba cansada? ¿Cómo lo sabría si es que no venía y Edolas les tenía prohibido enviar mensajes afuera?
La paciencia no era suficiente.
Theodore estaba triste… pero más allá de eso, estaba asustado.
— ¿Qué sucede? —pregunto su madre con voz dulce. Ella ahora estaba recostada sobre los almohadones de su cama y se peinaba el largo cabello con las manos. Sus azules ojos le miraban con curiosidad y una suave sonrisa apareció en sus labios rojizos. Theodore notó sus mejillas tiñéndose de un suave tono rosa… seguramente tenía fiebre de nuevo.
— oh, ven aquí —dijo dándole palmaditas al colchón— ven conmigo, bebé.
Theodore agacho un poco la cara— No soy un bebé —dijo en un susurro. Tenía más de tres años y era pequeño, pero ya no era un bebé.
De nuevo sintió la mano de su madre en su rostro, haciendo que levante la cara para mirarla, se encontró de nuevo la sonrisa suave de su madre— pero hijo, eres mi bebé —dijo con voz dulce— ven aquí y hazle compañía a tu madre.
Theodore se quitó el gorro y lo dejo sobre la mesita cercana, igual que su abrigo; mientras tanto, su madre hacía a un lado las sabanas para hacerle espacio. Theodore trepó la cama y se acomodó al lado de su madre, mirándola. Ella le cubrió con las sabanas, se recostó de lado y siguió acariciándole la mejilla y el cabello, enredando sus delgados dedos en su cabello, que ya estaba bastante largo.
Theodore se adormilo de inmediato, pero a través de las caricias de su madre notaba que su mano estaba caliente. Fiebre otra vez. Sin embargo entre parpadeo y parpadeo, escucho algo raro. Algo amortiguado, como si algo se agitara, como un grito aplastado.
Su madre le había envuelto entre sus brazos y tuvo que removerse bastante para poder incorporarse. Cuando pudo levantar la cabeza, comprobó que ya era completamente de noche, pues la única iluminación era la luna que se colaba por las cortinas. Theodore se sentó en la cama, buscando la fuente del sonido, hasta que por el rabillo del ojo vio un pequeño movimiento, como algo agitándose.
Theodore se asustó primero, pero por alguna razón, ese sentimiento desapareció y con total calma retiro las sabanas de sus piernas y se bajo de la cama. Cuando mucho seguramente era un ave atrapada en la habitación. Edolas había puesto trampas para gnomos, pero muchas veces caian cuervos.
Camino descalzo hacia el origen del sonido, lejos de la luz de luna, pero poco a poco sus ojos se acostumbraban a la oscuridad. Su corazón se aceleró cuando noto de nuevo el movimiento de algo allí en la oscuridad y también el sonido amortiguado.
"Crack"
Algo se resquebrajo y otro sonido amortiguado inundó la habitación.
Theodore se congelo un instante, pues con sus ojos cada vez más acostumbrados, puro notar como la enorme figura en la esquina de la habitación se removía. Entrecerró los ojos y noto como parecía que esa cosa colgaba del techo… y de… ¿la pared?
Avanzó un paso más, pero sintió algo húmedo y pegajoso en los pies.
"Crack"
Algo se requebrajo de nuevo, pero esta vez no hubo sonido amortiguado, solo un estremecimiento en aquella figura y una parte de esa cosa se dobló en el aire.
Una mano se apoyó en su cabeza, haciendo que el casi saltara.
— ¿Qué haces despierto, bebé? —preguntó su madre, quien estaba ahora a su lado.
Theodore elevó los ojos, asustado y turbado, con el corazón latiéndole y con un nudo en la garganta que parecía no dejarle hablar. Solo alcanzo apuntar a la figura en la esquina de la habitación que seguía sonando como algo resquebrajándose y doblándose en posiciones extrañas por las cuerdas que lo sostenían del techo.
— ¿Te despertó el ruido? —Pregunto dulcemente, ahora acuclillándose y llevando ambas manos a su rostro y acariciándole las mejillas— lo siento cariño —dijo luego de pasar sus manos por debajo de sus brazos y levantándolo del suelo y apretándolo contra su pecho y empujando su cabeza para que la apoyara en su cuello— mamá lo arreglara —dijo y Theodore supo que sacó su varita, pues lanzó chispas purpura a esa esquina de la habitación y el sonido desapareció— ahora vamos a la cama. Ninguno de esos traidores nos molestara esta noche, ahora ni nunca. ¿Ves que aunque este lejos de nosotros tu padre nos cuida? Debemos estar orgullosos.
Su madre hizo que se sentara en la cama y en las penumbras le limpio los pies con magia, luego lo arropo y se recostó a su lado y volvió a abrazarlo y acariciarle el cabello.
—Duerme bebé —le susurro— Edolas seguramente arreglara todo luego. Tú solo duerme.
Pero Theodore no durmió esa noche. Porque el volvió la cabeza cuando su madre lanzo las chispas purpuras y vio lo que colgaba del techo.
Y también vio con que se manchó los pies.
Mantuvo los ojos fijos en el techo, nervioso ante cualquier ruido de su madre removiéndose entre sueños y sus usuales murmullos. Escucho cuando Edolas entró y escucho cuando se fue.
Pero no tuvo valor para mirar. Solo se acurrucó contra el cuerpo de su madre y busco su mano para tomarla entre las suyas.
"Ninguno de esos traidores nos molestara esta noche, ahora ni nunca ¿Ves que aunque este lejos de nosotros tu padre nos cuida? Debemos estar orgullosos."
Debía sentir orgullo. Pero solo tenía miedo. Mucho miedo.
...
Cuando abrió los ojos observo el techo blanco segundos eternos, el corazón no le saltaba, pero tenía una leve certeza de que lo había hecho, pues se notaba algo agitado, sin embargo sin esfuerzo alguno ahora estaba tranquilo. Se incorporó despacio y se frotó la cabeza. Ese maldito dolor ya se estaba volviendo algo con lo que debía lidiar casi todas las mañanas y estaba siendo una verdadera molestia.
Tenía un nudo en el estómago y la garganta seca, junto a la sensación de que había dormido mucho tiempo… pero ni siquiera lograba recordar que había soñado.
Hacía dos días, Blaise le había despertado en la madrugada diciéndole que había estado haciendo ruidos raros, castañeando sus dientes, como si fuera a morderse la lengua o como si quisiera gritar y no lo consiguiera. Como si estuviera teniendo una pesadilla.
Pero esa ocasión, cuando abrió los ojos cuando Blaise le sacudía, estaba totalmente tranquilo.
Si había tenido una pesadilla, no la recordaba… como últimamente no recordaba nada de lo que soñaba.
Theodore se frotó de nuevo la sien y busco en el cajón del pequeño mueble al lado de su cama la poción que había preparado el mismo para su mal, la bebió y luego paso a buscar la botella mágica con la poción para la maldición de su brazo. Aún faltaban meses para que la maldición desapareciera.
A Theodore no le gustaba para nada tener esa rutina en esos momentos. Depender de pociones para que su cuerpo funciones correctamente.
Era molesto.
Lo odiaba.
Le había pedido a James buscar una solución distinta a pociones para su maldición. Seguramente debería haber un talismán o algo similar en algún lado. Se lo hubiera pedido a Edward, pero él ya tenía las manos demasiado llenas. Además, conseguir cosas como talismanes antiguos era algo con lo que un sangre pura aristócrata como James sabría lidiar. Aún ahora enviar a un mestizo a ciertas misiones era considerado un insulto para algunos magos.
"Granger" pensó.
Sus divagaciones le hicieron caer en cuenta de algo que estaba ignorando adrede al respecto de los vínculos que planeaba realizar y las posibles consecuencias. Se llevó una mano al mentón y luego de un instante sacudió la cabeza.
"No importa" se dijo "para cualquier situación, la lealtad va primero"
Tomo un respiro y se puso de pie. Las cosas no estaban precisamente de la forma que a él le hubieran gustado, pero eso tampoco era el fin del mundo. Solo era molesto.
"Ah, tengo que calmarme" pensó.
Porque de alguna manera, había algo en lo recóndito de su mente que le hacía tener la certeza de que algo estaba mal todo el tiempo.
—Star —murmuro Theodore Nott sin mirarla una vez detuvo sus pasos— Ven a donde pueda verte.
Ella sospechaba que él usaba alguna especie de encantamiento que le avisaba cuando ella estaba cerca, pues como en otras ocasiones, por más que asechara con toda cautela cuando se prestaba a sorprenderlo, Theodore siempre descubría que era ella.
Star se plantó delante de Theodore, estaban en el sendero del camino hacia la lechuceria ese miércoles por la tarde. Luego de no verle la cara durante todas las vacaciones, puedo comprobar que ahora era significativamente más alto que el año pasado.
—Buenas tardes —saludo ella educada— tengo algo para ti.
Nott la miro de pies a cabeza, tenía ambas manos metidas en los bolsillos de la túnica. James le había dicho a Star que Theodore hacía eso para tener a mano su varita. Star se sentía ofendida y complacida al mismo tiempo. Que el la considere una especie de amenaza era halagador y al mismo tiempo un insulto.
Star sacó del bolsillo de su túnica un pequeño frasco— Debes saber que mi tío es un fabricante de pociones muy famoso y bien reconocido —dijo con un deje de orgullo— James me dijo que la maldición en tu brazo no ha desaparecido en el tiempo que debía y que por eso cargas esa botella con poción insensibilizadora todo el tiempo —dijo mirando a esa botella blanquecina apreciable en un costado de su mochila— No importa que poción sea, esta es seguramente cien veces mejor. Una receta única de Hermes Matthews.
Star extendió el frasco hacia Theodore, quien veía fijamente ese pequeño frasco… pero no extendió su mano, en su lugar sus fríos ojos azules se clavaron en ella.
— ¿Es una especie de broma? —Dijo serio— no me gustan las bromas.
Star hizo una mueca— Claro que no.
— ¿Realmente esperas que acepte una poción que no he pedido? ¿Qué la beba? —dijo alzando una ceja— No bebo pociones que no haya preparado yo mismo, mi padre o mis elfos ¿Quién crees que soy?
Star apretó los dientes y sus labios se volvieron una fina línea, aguantando sus ganas de replicar, pues estaba totalmente indignada. Ella sabía perfectamente que lo que Nott acababa de decir era mentira… porque ella sabía perfectamente que Theodore le pidió a la impura prepararle una poción. Star traficaba ingredientes entre alumnos de la escuela y tenía contacto cercano con un pocionista en Hogsmade que la usaba a ella como contacto con tío Hermes para conseguir ingredientes raros. Si alguien quería hacer pociones ilegales, ella lo sabría.
Y por eso sabía lo que Theodore Nott hizo.
—Un mago listo, por supuesto —dijo encogiéndose de hombros— por eso podrías probarla en alguien antes de usarla tú mismo. Seguro no tienes problema con eso.
Star juraba que una esquina de su labio se movió— seguramente no —dijo en un susurro y una sonrisa malvada apareció en su rostro, afilada como un cuchillo. Hasta sus ojos se veían maliciosos— ¿Quieres ser voluntaria? —Dijo mientras su varita aparecía en una de sus manos.
Inevitablemente, Star dio un corto pasito hacia atrás. No se esperaba eso, sin embargo, ella era valiente y no tenía malas intenciones. Si con eso Theodore se convencía que ella era confiable, entonces lo dejaría hacer su voluntad. Tomo un respiro y se quitó la mochila del hombro y la dejo caer al suelo— Adelante —dijo cerrando sus ojos y apretando sus manos en puños.
Nada paso.
Star abrió los ojos y vio a Theodore haciendo una mueca.
—Que aburrido —dijo solamente antes de guardar la varita en el bolsillo y extender su otra mano hacia ella, aparentemente pidiendo el frasco.
Star, turbada, deposito el frasco en su mano. ¿Acaso eso fue una prueba?
— ¿Cuál es el precio regular? —Pregunto mientras examinaba el contenido del frasco.
Star negó con la cabeza— Es un presente, de mi parte —dijo con la voz sedosa— solo quiero ayudar.
—No estas entendiendo —replico Nott, quien termino su inspección y guardo el frasco en su bolsillo— Incluso la ayuda tiene un precio. Sera el regular (dinero) o lo que quieras pedirme a cambio.
—Eso no es…
Theodore entrecerró los ojos— Pide algo Star —murmuro— tampoco me gustan los presentes sin motivo. Menos deber favores.
Ella apretó los dientes— Tú y yo sabemos que eso es mentira —dijo sin poder detenerse— las gemelas te obsequian cosas.
—Lo hacen —dijo encogiéndose de hombros— son hermanas de James, ayude a su familia, tienen muchos motivos para estar agradecidas. Tú no.
—No es cierto. Yo también tengo motivos —contratacó.
—No es lo mismo —dijo solemne— acepte tu poción considerando tu ayuda el año pasado, lo que sea que me vayas a pedir considéralo un premio; aunque de todas maneras quien debería premiarte es James… pero como sea, haré una excepción. Que este sea un intercambio justo. Debes querer algo, pídelo.
Star se encogió de hombros, derrotada y con nudo horrible en el estómago— Bien, si insistes —dijo ella, camuflando su molestia porque él era injusto y mentiroso, pues ella fue testigo de cómo el año pasado recibía tranquilamente un regalo de Granger. La impura, quien aparentemente no tenía nada que ver con Theodore, pero aun así era mimada con favoritismos únicos. El estómago de Star se retorció con un sentimiento molesto— Habla con James, esa es mi petición.
Theodore alzó una ceja— ¿Acerca de qué?
—Lo estas ignorando —dijo ella resistiendo rodar los ojos— tiene noticias para ti pero está esperando a que lo llames formalmente.
Star cambió el peso de un pie a otro, algo incomoda… porque ella sospechaba que algo raro sucedía, como ella lo veía era más como si James estuviera cómodo y molesto a la vez mientras estaba siendo ignorado.
—No lo estoy ignorando —murmuro Theodore.
—Lo haces —replico Star— le diste una tarea "urgente" pero hasta el momento no le has pedido los resultados. Solo lo pusiste a trabajar para tenerlo ocupado.
— ¿Y que si lo hago? —Dijo él encogiéndose de hombros— No tengo por qué darte explicaciones a ti.
—Yo tampoco las estoy pidiendo —dijo ella molesta— me dijiste que te hiciera una petición, la hice. Llama a James y tengan una reunión como Merlin manda. Eso es todo.
Theodore rodo los ojos— Que desperdicio de petición.
Star resopló. En realidad, si con esa jodida reunión James dejaba de poner esa cara tan melancólica/asustada/preocupada sería un bálsamo para sus nervios.
James no estaba actuando como normalmente hacía, no fue así desde las vacaciones. Star sospechaba que algo pasó en esa gran fiesta que dieron los Nott. James no fue el mismo desde entonces. Su estado de alerta era ridículo… en especial con una persona… se dio cuenta durante una cena organizada en casa de los Craston en finales de Agosto. El primo hermano de James, Félix Craston llegó entonces con un invitado sorpresa, Edward Greengrass, quien era su jefe en el Ministerio.
La tía Agatha hizo acopio de toda su buena clase, el padre de Félix estaba fúrico, los demás tíos de James también… bueno, hasta que Greengrass se presentó como el secretario general de coordinación mágica internacional, solo entonces ellos mostraron buena cara, excepto tía Agatha. Por otro lado, las gemelas estaban maravilladas y Amira… Amira parecía radiante de felicidad. Y James… James parecía hundirse en su silla, evitando la mirada del mestizo.
—Creo que James esta celoso de Greengrass —dijo ella.
En realidad, las palabras que Star pensó eran "James se siente amenazado por Greengrass" pero eso sería darle demasiado crédito al mestizo. Sentirse "amenazado" era igual a mostrarse débil. "Celoso" era una palabra más adecuada, además de más interesante. Definitivamente era algo que podría divertir a alguien tan vanidoso como Theodore Nott.
Como ella imaginaba, él se mostró curioso de inmediato.
— ¿Celoso? —Repitió, como si paladeara la palabra— ¿Cómo puede estar celoso? Él no es una chica —dijo mirando hacia arriba y ladeando la cabeza.
Star se coloreo ¿Qué demonios?
Iba a replicar pero vio como a Theodore le divertía que ella se descolocara.
Star cerró los ojos y tomo aire— No te burles —dijo hosca— Lo estas desplazando. Seguramente eso piensa James —dijo alterada— eso pensaría cualquiera al ver que tienes favoritismos sin sentido —mascullo, pero en su mente solo aparecía la imagen de otra impura.
—Oh —dijo Theodore y se encogió de hombros— ¿Y porque esto no me lo dice James?
—La gente tiene orgullo —replico Star— y reclamar eso sería humillante.
— ¿Cómo puede ser humillante pedir explicaciones por algo que no entiendes? —Se volvió a cuestionar mirando hacia el cielo.
Nott estaba jugando con ella. Star apretó los dientes— James ha estado todas las vacaciones investigando cosas que dice que tú le pediste, pero cancelaste la primera semana de visita a Hogsmade para pasarla con Greengrass. Se supone que James es quien está vinculado a ti, no Greengrass.
—Edward tenía noticias para mí.
—James también. —Dijo, resistiéndose a rodar los ojos— le das demasiada importancia al mestizo.
Nott se cruzó de brazos y negó con la cabeza— Cada uno una importancia en el tiempo que a mí me parece adecuada. Y él tiene un nombre, es de mala educación no llamar a las personas por su nombre, Star.
Star se cruzó de brazos— Es un mestizo —dijo contundente, el ceño de Nott se frunció apenas perceptible— no lo llamo así para humillarlo. Lo llamo así para que lo tengas presente. La sangre impura de los mestizos hace que magia milenaria les rechace, incluso tú debes saber que los impuros son traicioneros por naturaleza. Tengo que recordártelo porque parece que tiendes a olvidarlo.
— Quien fuera pensaría que una bruja que quiere vincularse a mí no me hablaría de ese modo —dijo serio, sus azules ojos impasibles.
—Mi meta es ser una consejera —dijo ella firme— no una bruja complaciente que dirá lo que quieres oír.
Theodore entrecerró los ojos, luego se llevó una enguantada mano sobre los labios, como si estuviera cuestionándose algo, pero su mirada seguía siendo la de alguien orgulloso.
—Ingenua —le dijo de pronto. ¿Acaso Nott se estaba riendo? Star hizo una mueca, pero cuando vio a Nott a los ojos se le helo la sangre. Él se acercó a ella, pero solo se dio cuenta de eso cuando estuvo a un paso de distancia y tuvo que inclinar su cabeza hacia arriba para no retirar la mirada— Ingenua Star… tienes que saber que sin importar que consideres maravillosos tus consejos, puedes estar en un error y aunque lo consideres una injusticia, mediante el vínculo mágico puedo obligarte a ser una bruja complaciente que dirá lo que yo quiera y que también tendrás que hacer todo lo que yo mande. Será así te guste o no, porque me darás ese poder sobre ti. Y aunque te indigne, tendré favoritismos con quien a mí me parezca adecuado —Theodore quitó su mano de sus labios, si, estaba riendo… pero su risa hacía perfecto juego con la mirada siniestra que estaba haciendo— ¿Aún estás segura de querer vincularte a mí?
Hermione entró en la biblioteca y vio de lejos un intercambio extraño ese sábado por la tarde.
Luna Lovegood, una chica de Ravenclaw, tenía un grueso libro abrazado contra su pecho y hablando casi alegremente con Theodore Nott, quien estaba sentado en la mesa que usualmente ocupaba, con un libro abierto frente a él y con la mejilla apoyada en su mano.
Lovegood le dijo algo y Theodore solamente asintió en silencio sin mirarla, pero luego se volvió a ella y le contesto. Luna parecía alegrarse. Después, la muchacha sacudía la mano hacia él, claramente una despedida. Nott solo asintió en silencio y volvió a su lectura como si nada.
Era extraño, pero no un hecho aislado.
Los había visto interactuar por primera vez cuando llegaron en el tren de Hogwarts. Nott estaba distraído con algo, cuando unas chicas de Ravenclaw empujaron a Luna contra él, haciendo que se cayera y tirara sus cosas. Nott se había dado vuelta lentamente y miró primero a Luna y luego a las chicas de Ravenclaw que reían entre cuchicheos. Él las había mirado de una manera que incomodaría a cualquiera. Hermione nunca le vio poner tal cara antes.
Nott le había ofrecido la mano a Luna para ayudarla a ponerse de pie, incluso le ayudo a recoger sus cosas y luego ella le había dado las gracias y le dijo adiós con una sonrisa y se fue dando saltitos mientras Nott se le quedaba mirando mucho rato. Hermione lo sabía por qué estaba pasando por allí cuando todo sucedió. Y Nott ni siquiera se dio cuenta.
En ese momento Hermione siquiera la conocía. Ginny, quien había estado a su lado, fue la que le dijo quién era la rubia que corría a saltitos.
A Hermione le daba cierto aire de desconfianza. Peor aún fue llegar hasta los carruajes y encontrar que Luna Lovegood estaba sentada en uno de los últimos. Harry había comenzado a asustar a todos diciendo ver un animal extraño pero nadie más parecía verlo. Según historia de Hogwarts, las carretas eran mágicas y se movían solas, pero Harry había seguido insistiendo que había algo allí. Luna Lovegood fue quien zanjo el asunto diciendo que ella también podía ver a la criatura.
El sentimiento de desconfianza para con la muchacha había crecido aún más y antes de darse cuenta la llamo por el apodo que Ginny le contó: "Lunática Lovegood". Ella ni se había inmutado y continuó como si nada, entablando conversación con Harry, quien parecía aliviado de no estar enloqueciendo… aunque por lo que Hermione sabía, ver las mismas cosas que Luna Lovegood decía que veía no era precisamente algo tranquilizador.
Camino a paso lento hacia las estanterías, perdiéndose entre las paredes altas repletas de libros, aun pensando en el asunto. Esos intercambios extraños entre esos dos hicieron que a Hermione le diera un malestar inexplicable, como si algo no encajara. Como si estuviera perdiéndose de algo importante; además de preguntarse de que estarían hablando esos dos, ya que según lo que Hermione tenía entendido, esos dos no podrían tener tema de conversación posible. Si Luna Lovegood era apodada "Lunática" era porque usualmente vivía en un espacio alterno, desconectada de la realidad. Ginny le había dicho que no era mala, si no, solo rara… pero alguien con esas características no tendría nada que ver con alguien como Nott, quien parecía respirar lógica y expirar argumentos imbatibles.
Pero ahí habían estado, hablado tranquilamente.
Encontró un tomo de Encantamientos y camino por el largo pasillo de la biblioteca para acercarse al mostrador, planeaba llevarse el libro a su sala común, pues obligaría a Harry y Ron a estudiar con ella, pero unas filas de libros más adelante salió Nott, distraído y buscando en la sección de Runas antiguas. Solo paso sus enguantadas manos por unos cuantos tomos antes de detenerse y girar hacia ella.
—Hola Granger —la saludó— ¿Cómo estás? —preguntó antes de volver su atención a los libros.
No se habían hablado desde que volvieron de vacaciones, pues las tareas de prefecto abarcaron todo el tiempo libre de Hermione y solo intercambiaron asentimientos de cabeza a modo de saludo cuando se encontraban en clases. Eran algo así como casi-amigos, pero ni siquiera se acercó a felicitarla por ser prefecto de su Casa, como hizo todo mundo.
Hermione camino despacio hacia él, sujetando el libro contra su pecho— Bien —murmuro— ¿Buscar la teoría de L´mure? —preguntó curiosa, notando la zona de la biblioteca que investigaba.
Nott asintió— Buscaba, pero supe que tú lo tomaste primero. McMillian hizo una rabieta muy ruidosa. ¿Cuándo lo devolverás?
Hermione se puso de pie junto a él y miro las hileras de libros que el también miraba— Hoy —contesto— después de terminar la tarea.
Nott se volvió a ella— ¿Lo tienes ahora?
—Si
— ¿Podría echarle un ojo? Solo es para confirmar algo —Ella asintió— Bien. ¿Vamos a la mesa de lectura?
—Claro.
Llegaron hasta la mesa de Nott, con los pergaminos ordenados y algunos con notas con letra fina y sin manchas de tinta. Nott apartó la silla para ella, la que estaba al lado de la suya y solamente se sentó luego de que ella lo hizo.
— ¿Qué opinas? —le preguntó cuándo ya tenía el libro en sus manos y lo estaba hojeando, pero apuntaba hacia los escritos de la mesa.
— ¿Quieres que los lea?
—Si tú quieres —contesto él.
Hermione tomó los pergaminos y leyó las palabras escritas. Tenían la tarea de hacer un ensayo acerca de las propiedades del Todium, el mineral más antiguo encontrado que conservaba mejor las runas escritas en ellos. Estuvo tan distraída que solo se dio cuenta de que Nott se puso de pie cuando le dijo que iría por otro libro para hacer una comparación. Ella solo asintió y siguió leyendo.
Nott volvió con otro libro y siguió con su lectura. Hermione frunció el ceño, busco el nombre del libro que Nott citaba e hizo una mueca, se puso de pie y dijo ir por el libro en cuestión, volvió y continuó leyendo.
Pronto, esa mesa se volvió un hervidero con al menos una docena de libros, pero no sin antes de que Hermione sacara su propio ensayo y se lo diera a leer a Nott para comparar puntos de vista y libros citados… y pronto eso se convirtió en una especie de debate.
—L´mure miente —concreto Nott con satisfacción.
Ella entrecerró los ojos— Solamente si Sinclair tiene razón y eso solamente se puede comprobar en el lugar de los hechos. Habría que analizar la muestra que el Ministerio tiene en su poder y eso no se puede.
Nott entrecerró los ojos con algo parecido a molestia, pero luego hizo un sonido como un "Oh" y una especie de mueca de algo parecido a la satisfacción— En realidad, yo si podría —murmuro.
—No, no puedes —dijo ella tajante.
Nott hizo otra mueca y apoyo el mentón en su mano— Como sea —murmuro— ¿Empate?
Ella asintió de mala gana. Estuvieron un rato en silencio ordenando los libros, Nott levantó la mayoría con ambas manos en una ordenada pila, dejando a Hermione con solo dos— Yo los llevo y tú los pones en su sitio —dijo.
Hermione solamente asintió y lo siguió hacia los estantes, recorriendo los pasillos y dejando cada libro en donde correspondía. Ella le miraba de rato en rato, cuando él la pescó la primera vez no dijo nada. La segunda vez alzo una ceja— ¿Pasa algo?
Hermione aparto los ojos y se concentró en ubicar el lugar exacto a devolver el libro que tenía en la mano— no —dijo con duda.
Por el rabillo del ojo, observo que Nott se movió y se apoyó contra uno de los estantes— ¿En serio?
Hermione apretó los labios, pero solamente un instante— Bueno, estoy curiosa acerca de algo.
—Oh, vaya —dijo Nott, como quien no quiere la cosa— ¿Y qué es?
Ella le miró con algo de pena— Es un tema un poco…
—Granger —murmuro Nott— ¿Acaso hemos roto nuestro acuerdo? —Ella negó con la cabeza— entonces no hay problema. Sea lo que sea, podemos hablar de eso.
Ella tomó otro libro y encontró el lugar adecuado donde devolverlo, pero luego se volvió para enfrentar su mirada— Es sobre los Threstals.
Nott no movió una pestaña y la miró fijamente— ¿Qué quieres saber exactamente?
Hermione no se amínalo. Había aprendido que con Nott había que ser directa— ¿Desde cuándo puedes verlos?
La primera clase de cuidado de criaturas mágicas, fue sobre ellos y en la clase, solo Harry y Theodore levantaron las manos cuando Hagrid preguntó quién podía verlos. Todos sabían que Harry vio morir a Cedric… ¿Pero a quien había visto morir Theodore?
Había toda una serie de rumores acerca de eso y emporaban la ya algo siniestra reputación de Nott.
Pero él ni siquiera parpadeo— Fue en vacaciones de año nuevo. Acompañe a mi padre a visitar a un mago aliado suyo, estaba… —Nott hizo una pequeña pausa—… desahuciado. Él quería hablar especialmente conmigo —Hermione frunció el ceño y Nott miro hacia la pila de libros que sostenía, pero luego volvió a sostenerle la mirada— A él le preocupaba el futuro de su familia, además que quería darme unos cuantos consejos. Sus hijos y toda su familia también estaban allí, era un momento… familiar. Yo me preparaba para marcharme, no debía estar allí, pero alcance a ver cuándo pasó.
—Lo siento —dijo Hermione automáticamente.
Nott se mantuvo serio— ¿Por qué? —Preguntó— No era mi familia y tenía diferencias con mi padre. Solo fuimos por educación —luego se apartó del estante donde estaba apoyado y camino hasta el próximo para seguir guardando libros.
Hermione volvió a fruncir el ceño— Pero dijiste que eran aliados…
Nott se plantó frente al estante esperándola— Así es. Pero no se puede hacer mucho cuando existen diferencias como las que ellos tenían.
Hermione comenzó a guardar libros— ¿acaso no se pueden arreglar las cosas hablando?
—No es tan sencillo —dijo Nott— El mago culpaba a mi padre por la muerte de su hermana y le tenía cierto odio por eso.
Hermione le miró curiosa— ¿La hermana del mago? —dijo mientras acomodaba otro libro.
Nott sacudió la cabeza— No, la hermana de mi padre. Mi tía.
Hermione estaba confundida— No entiendo…
Nott soltó un respiro— El mago quería casarse con mi tía, pero mi padre no lo aprobó. El mago se tomó eso como un insulto y creía que le estaba menospreciando.
Hermione tenía casi la boca abierta. Parecía un capítulo de una novela romántica— ¿Y lo hacía? —preguntó sin poder evitarlo.
Nott parpadeo— Por supuesto que no. Mi padre no menosprecia personas si no han hecho algo para ser menospreciados y en ese entonces el mago era uno de sus más grandes aliados.
— ¿Entonces si eran amigos, por qué no permitió que se casara con tu tía? —dijo mientras acomodaba el último libro.
—Aliados, no amigos —Nott hizo una mueca— Ella ya estaba comprometida con otro mago.
Hermione ahogo un suspiro— Eso suena trágico —dijo mientras se le venía a la mente la idea de un amor no correspondido— ¿Cómo murió tu tía?
Nott alzó un poco las cejas, pero luego las contrajo mientras miraba a la nada— No lo sé —dijo por fin, pero se llevó una mano a la frente y poso los dedos en su sien, frunció el ceño un instante, y luego volvió a mirarla.
— También lo lamento —dijo Hermione.
Nott salió de su ensimismamiento, volvió a fruncir el ceño mientras parpadeaba varias veces— ¿Por qué?
Hermione, que ya había comenzado a caminar hacia las mesas de estudio rodó los ojos, pero se volvió hacia Nott— Por lo de… —le miró a la cara y él tenía la mirada de "¿De qué demonios estás hablando?" y con aditamento de una ceja alzada. Presumía de educación exquisita, pero no entendía que ella lamentara la muerte de sus familiares—Olvídalo.
Hermione echó a andar, él la siguió— ¿Qué lamentas?
Ella ahogó una risa. A él nunca le gustaba tener un tema a medias— Nada.
Nott se cruzó de brazos mientras caminaba— no te entiendo —se quejó.
Y entonces Hermione se giró hacia él, Theodore Nott se detuvo en seco y se le quedo mirando muy serio, pero le cambió el rostro cuando Hermione habló— Yo tampoco te entiendo, bueno, a veces.
Él entorno los ojos, pero luego estos parecían brillar como solían hacer cuando se encontraba con algo interesante— ¿Qué es lo que a veces no entiendes?
Hermione vaciló, pero recordó que Nott siempre la animaba a conversar de lo que fuera— Lovegood —dijo de pronto— he visto que estás tratando con ella y no parece el tipo de persona con quien podrías llevarte así de bien.
Nott alzó una ceja— Yo no diría que nos llevamos "bien" —dijo haciendo comillas con las manos, ese gesto era tan Muggle que a Hermione la dejo descolocada— esa niña tiene un serio problema con las formalidades. Cuando la conocí me llamaba por mi nombre sin siquiera habernos presentado primero —dijo negando con la cabeza, su gesto de decepción absoluta— y tiene por costumbre acercarse a saludarme cada que me encuentra y hablar de un modo… raro —Nott casi parecía suspirar— el otro día se me acerco mientras leía el profeta y me pregunto si sabía acerca de la conspiración del Ministerio pactando con los duendes para conseguir un alza en las comisiones de explotación de oro en Irlanda. Sonaba interesante hasta que no dijo nada más y luego habló acerca de que el sol estaba en estado naranja —luego se encogió de hombros— ¿Qué demonios es el estado naranja? A veces es molesto.
Hermione entorno los ojos— Pero… si es molesto… —sacudió la cabeza ligeramente— Entonces ¿Por qué siguen hablando?
Nott alzó una ceja— dije que a veces es molesto —contesto como si fuera la cosa más lógica del mundo— Es de Ravenclaw, no estaría allí si no fuera lista. El problema está cuando divaga.
Hermione le miro entrecerrando los ojos— ¿Lo ves? No te entiendo —dijo cruzándose de brazos— cualquiera pensaría que cuando alguien hace algo que te molesta se lo reclamarías hasta que deje de hacerlo.
"Como haces conmigo" pensó.
—Cierto —dijo Nott— la verdad es que es un poco curiosa ¿Sabías que algunos alumnos de su casa esconden sus cosas? Y ella va por ahí, saltando y recuperándolas una a una. Sin reclamos y sin confrontación. Le pregunte una vez por que no hacía algo en contra de esa gente…. Pero ella solo dijo que hacer eso era un sin sentido. Reaccionar a las travesuras de los demás solo haría que hicieran travesuras peores, una estupidez acerca de una especie de competencia de quien hace más daño a quien —dijo con una expresión que se parecía a la molestia— demasiado diplomática, si me preguntas.
Hermione procesaba las palabras una a una— ¿Entonces por qué?
Nott le miró con suspicacia— No existe una razón como tal. Ella solo se acerca a mí y me habla. Yo le contesto y luego se marcha —Luego Nott sonrió con maldad— parece algo inocente pero ella sabe perfectamente lo que significa el acercarse a hablarme, lo hace a propósito: muchos en la escuela tienen sano temor hacia mí por lo que paso en el torneo. Ella actúa como si fuéramos cercanos y yo le lanzo miradas aburridas a quienes la molestan. Cosas interesantes pueden salir de todo esto.
Hermione frunció el ceño— ¿Interesantes?
Nott asintió satisfecho— ¿Sabes a que se dedica el padre de Lovegood? —Hermione negó con la cabeza— es el dueño de "El quisquilloso", un tabloide, pero es de circulación nacional. No es un secreto que el Ministerio tiene fuertes influencias en el profeta y la ley de imprenta y comunicación mágica tiene requerimientos ridículos para establecer una nueva casa de periodismo —Nott la miró inquisitivamente y con total satisfacción, como si esperara ser felicitado— Lovegood un día será dueña de ese tabloide y si la he valorado bien, seguramente no olvidara que colabore de buena gana en que dejaran de molestarla.
Hermione frunció el ceño, sintiendo la molestia creciendo en su interior pues Nott era un convenenciero descarado y estaba a punto de decírselo a la cara, pero en realidad, eso no era nada nuevo. Ella ya sabía eso y Nott también. Ya lo dijo una vez, planeaba estar en la cima en base a aliados, aliados como Lovegood. Inevitablemente llevo sus ojos al suelo.
Al final, todo se trataba de la sangre, el apellido que tenías y lo que fueras a heredar. Ese pensamiento la entristeció mucho.
—Ya veo.
Nott cambió su expresión de persona satisfecha a su usual rostro serio— ¿Por qué tienes esa cara?
— ¿Qué cara? —pregunto ella a la defensiva.
Él se acercó unos pasos a ella— Esa cara —dijo mirándola fijamente— pareces preocupada por algo —dice sugerente— ¿Hace cuánto que no hablamos? —pregunto Nott de pronto. Hermione se volvió y notó que ambas manos las tenía en los bolsillos.
—Es la primera vez desde que volvimos a la escuela —murmuro ella.
Él asintió— Es verdad —dijo y se llevó una mano al mentón— ¿Estas celosa?
Ella entornó los ojos— ¿Q-que? —apenas pronunció sintiendo como su rostro comenzaba a quemar.
— ¿Crees que es injusto que Lovegood tenga un trato especial a pesar de no tener que ver nada conmigo? —Preguntó— ¿Qué hago mucho por alguien a quien no he pedido nada a cambio y eso es raro? —Continuó— ¿Acaso estás pensando que es injusto que ella gane atención y cuidado apenas apareciendo siendo que tú has hecho mucho más por mí en todos estos años? —Dijo con una sonrisa malvada— ¿Vas a reclamarme eso?
Hermione frunció el ceño— No —dijo cruzándose de brazos, ahora molesta— estás equivocado.
Nott no quitó esa estúpida sonrisa de su rostro— No sabes mentir —dijo con un tono complaciente— no a mí.
Unos pasos acercándose los distrajo de su batalla de miradas, era Madame Pince— Son las seis —dijo la bruja, cruzada de brazos, son los últimos aquí. Deben ir al comedor —luego se volvió a marchar.
Ambos fueron a sus mochilas y guardaron lo que quedaba pergamino, plumas y tinta.
Hermione guardaba sus cosas de prisa, pero con manos temblorosas, indignada y queriendo salir de allí corriendo, por alguna razón le indignaba todavía más ver la calma con la que Nott guardaba sus cosas, tan ceremoniosamente.
—No es mentira —dijo mientras se colgaba la mochila al hombro. Ese sería el final de esa charla insulsa. Se dio vuelta y comenzó a caminar lejos y rápido.
— ¿Quieres saber qué lugar ocuparías en mi circulo de aliados? —Preguntó Nott a su espalda, Hermione no había dado ni tres pasos e inevitablemente se volvió hacia él— Serías mi favorita —dijo de pronto, mirándola a los ojos— puedes ver las cosas que yo hago como cosas sin sentido o injustas, eso es algo lógico… pero piensa un poco más profundamente acerca de eso. Dar la imagen de que Lovegood es cercana a mí es muy sencillo. Solo tengo que escuchar lo que dice y asentir de rato en rato y lanzar una mirada fea a ciertas personas… por otro lado, lograr que un mago sangre pura al que le pegaste en la cara y frente a testigos (peor, uno de ellos su enemigo jurado) no cobre venganza, asegurando que no seas maldecida es abismalmente mucho más complejo. Definitivamente mucho más difícil. No tiene comparación —Nott se puso de pie y camino hasta estar a dos pasos de ella, su rostro sereno— creo que nunca te dije que es lo que me pidió Draco a cambio de no lastimarte.
Hermione sintió su rostro arder de vergüenza.
—Mi favorita. La más cercana a mí, la más lista. En quien más confiaría y a quien más protegería —murmuro con voz suave y profunda— Si solo aceptaras mi mano.
Luego de eso, Theodore Nott se acomodó la mochila en el hombro como si nada y camino hacia la salida, dejándola atrás— Adiós Granger.
Y han pasado mas de 84 años... (LOL)
He estado desaparecida, si. Gracias por los animos y buena vibra. Las cosas en mi país tienen cierta sensación de mejoría. Y la verdad todo esta volviendo a la normalidad, pero todo este embrollo me dió otra idea para un fic en mi cabecita. Creo que la mayoría se ha dado cuenta que me gusta hacer subtramas que afectaran a la trama principal, y si, ame eso de juego de tronos. La política y las traiciones. Me chifla todo eso.
¿Y que mejor que una trama política en el mundo mágico para desarrollar ese tipo de tramas?
Pues estoy pensando en eso seguido y tengo una idea de inicio, nudo y desenlace. Aún no tengo retazos, pero... por ahi va la cosa. Por lo menos quiero terminar "Te veo" jajajaja.
Ayer estuve inspirada. Estoy viendo la nueva temporada de Bojack Horseman y en ella se contrasta mucho la importancia de los padres en el desarrollo de los hijos, algo que siempre he sentido que se desestima mucho en peliculas, series, novelas, etc. Recuerdo que por eso precisamente quise centrarme en el desarrollo de personaje de Philip Nott y su influencia en Theodore para darnos una idea de como su personalidad se basa en como fue cruiado (y claro, dejando eso claro, se da a entender también que todos los niños en el fic son en muchos casos, resultado de lo que hicieron sus padres de ellos) y es así hasta cierto punto, luego, vienen las rebeldías y la definicion definitiva de la personalidad. Pienso que es así. Y planeo hacer eso con Theodore. Igual es algo complicado :(
Esto de contruir traumas de la niñes es algo... raro. Y eso, también las consecuencias.
Ah, el dilema existencial de que/como quieres ser cuando seas/eres grande es un incordio.
De momento, no le hechen tantas flores a Theodore. Acá estoy dejando bien claro dos de sus defectos más grandes: Su enorme desconfianza. Su narcisismo al divertirle o parecerle interesante que la gente sienta celos cuando presta más o menos atención a las personas. Su actitud posesiva. Y la clara manipulacion que le quiere hacer a Hermione en plan: Ven conmigo, yo si te valoro, pero primero... Etc.
Lo hermoso puede ser peligroso.
Saludos a O . Wonder (te debo el relato, no lo he olvidado. Pero me dio inspiración al releer el pedacito que iba a enviarte y se convirtio en medio capitulo y tu entiendes ;)) a Artemisvan89 (gracias por los animos!), Ginny Miau (también estoy en muerdago y mortifago!) Selene 1912 (Esto es Theomione :D) y como siempre, Lluvia de Oro :D
A todas les mando inbox luego :D!
Gracias por leer :D!
