CAPITULO 27
LA FRÍA OSCURIDAD
Ese día era lluvioso, cosa que coincidía con el ambiente lúgubre en el que se respiraba en todo el colegio.
Los golpes de martillazos resonaban y hacían temblar levemente las paredes y muchos miraban en silencio como una atadura más se sumaba a las que ya tenían los alumnos de Hogwarts.
La supuesta "suprema inquisidora" solo era una bruja ambiciosa por el poder y si alguno se resistía a creerlo, ese día debieron ser despejadas las últimas dudas. Esos estúpidos decretos educacionales eran una mala broma, Umbridge no debía ser muy lista, pues actuaba sobre la marcha prohibiendo varitas, inmiscuyéndose en el tiempo libre de los alumnos, disolviendo clubes, prohibiendo a alumnos de participar de ellos, evaluaciones estúpidas a los profesores… Theodore casi había aplaudido cuando la Profesora McGonagall la puso en su lugar.
Ni siquiera el correo por lechuza era ya seguro, pues el rumor de que el correo de Potter fue emboscado invadió la escuela, lo cual fue bastante escandaloso pero fue desmentido rápidamente por la Inquisidora y dejado en el olvido. Ante tal noticia, el padre de Theodore, fue bastante pragmático con el asunto. Ahora le enviaba un animago de confianza para intercambiar correspondencia. Por momentos, Theodore deseaba que emboscaran también su correspondencia para dejar a esa estúpida inquisidora en ridículo.
La leve llovizna que caía de pronto fue más intensa. Theodore subió la capucha de su capa y observo en silencio como Flitch bajaba torpemente las escaleras. Vio cuchichear a algunos alumnos apuntándole. Theodore sabía que algunos de Hufflepuff planeaban encerrarlo en un armario de escobas, pero también lo sabía la brigada inquisitorial de Umbridge. Pero incluso eso era una trampa. La travesura real sería llevada a cabo por los gemelos Weasley en venganza por su injusta expulsión de su equipo de Quiditch. Merlin sabía que haría ese par, pero para que Ravenclaw, Hufflepuff y Gryffindor hicieran causa común era mucho decir.
"Y en Slytherin nos quedamos atrás" pensó con cierto pesar. Aunque bueno, no todos. Theodore hizo su parte pidiéndole a Star (quien era la que mejor conocía a quienes traficaban artículos dentro de Hogwarts) que les eche una mano a lo que sea que los gemelos Weasley quisieran ingresar a la escuela.
Draco había arrastrado a Pansy a esa estúpida brigada. De hecho, arrastro a todo aquel que quisiera unirse y tuvo bastante éxito con su reclutamiento... hasta que se le había ocurrido la idea de ofrecerle a él ingresar. Theodore pensó que era una especie de broma, pero cuando Draco insistió, le sorprendió… luego, le dio asco.
Obviamente no acepto. De hecho, se lo dijo más directo posible. Un sencillo "No, gracias"
Pero a Draco se le ocurrió insistir y Theodore no fue amable en absoluto.
—No soy lame botas de nadie —le había dicho a la cara mientras estaban en la sala común, la segunda vez que le se lo sugirió— Nunca se sabe que porquerías tendrás que probar. Si sugieres de nuevo que yo me una a esa tontería voy a considerarlo un insulto y te maldeciré.
Draco se había escandalizado— ¡Estás amenazando a un miembro de la brigada!
—No —le había respondido él con calma— Le estoy recordando a un compañero de casa lo que sucede cuando un mago insulta a otro.
Draco se había reído— Me gustaría ver cuánto de insolente serás cuando reporte esto a la Suma inquisidora —había dicho mirando a los alumnos que poco a poco se iban congregando alrededor de ambos— Puedo hacer que te castiguen. Hasta puedo hacer que te expulsen.
Theodore solamente le sonrió, cosa que Draco no se esperaba. Theodore rara vez sonreía y sabía que incomodaba a la gente a su alrededor cuando lo hacía. Edward solía decir que era una sonrisa malvada. "Bien, pues que se incomoden" pensó.
— ¿Con quién más vas a acusarme? ¿Tu padre? —le dijo burlándose. Muchos alumnos a su alrededor se pusieron a cuchichear— Hazlo si eres valiente para afrontar las consecuencias. Malfoy contra Nott, que entretenido será… nos quitaría algo de la monotonía de ser neutrales. Pero que no se te olvide; no importa que tanto presione tu familia, la mía puede presionar el doble.
Al final, Draco no le acuso ni le puso un castigo. Y claro, jamás se atrevería a quitarle puntos a su propia casa, pero desde entonces se dedicaba a darle venenosas miradas desde lejos. Y claro, su buen trato con Pansy se fue al diablo.
"Como sea, ya no la necesito" pensó.
Justo en ese momento los vio pasar cerca del patio, junto a otros miembros de la brigada, caminando como patitos que seguían al más influyente del grupo, Draco. Theodore negó con la cabeza. Había personas que se adaptaban incluso en el peor de los lugares y tenían tal ego para mantener la cabeza en alto cuando deberían tenerla al ras del piso.
Por otro lado, él había comenzado a notar que los alumnos de su casa solían observarlo más de la cuenta. El número de rebeldía que monto tuvo sus consecuencias, pero estaba sobrellevándolo. Le gustaba el perfil bajo y poco a poco lo estaba recuperando. Lo bueno que había salido de todo eso, era que pocos seguían a Draco y quizá en poco tiempo Slytherin también se podría unir al resto de los alumnos de la escuela para fastidiar a Umbridge.
Miró un poco más allá y noto un andar peculiar, una silueta que también llevaba la capucha de la capa por encima de su cabeza… casi corriendo a reunirse con otros dos. Y luego las tres figuras caminando a paso rápido de vuelta hacia el castillo.
"Potter está metido en algo" pensó de inmediato. Umbridge tenía un ojo encima suyo todo el tiempo y eso no era algo causal. No tenía nada personal en contra de Potter ni le alegraba las injusticias que le sucedían. Potter no le caía bien por la actitud con la que respondía a los ataques. Aunque quizá ahora fuera distinto. Muchos rumores corrían por los pasillos y de alguna manera puede que se estuviera incubando algo grande en la escuela.
"El trio dorado" estaba planeando algo.
¿En qué estás enredada ahora? Pensó fugazmente, pero elimino el pensamiento de inmediato.
Theodore negó con la cabeza y volvió a concentrarse en los decretos colgantes. Esa mañana habían destituido a la profesora de adivinación de una manera cruel, humillándola en el proceso.
Su padre siempre decía que puedes humillar a alguien para quebrar su espíritu rebelde para que se someta a ti, no para destrozar su dignidad. Eso solo te volvía alguien muy odiado, alguien que podía ser víctima de futuras venganzas.
Era necesario ser cruel, pero también había que ser justo.
"Eres cruel" escucho en su mente, con una vocecilla.
Theodore desecho todo eso de su cabeza y se concentró en la lluvia que caía y que comenzaba a gotear desde la parte superior de su capucha.
Alzó la cabeza y se giró hacia la torre que tenía el reloj y comprobó que era la hora. Se armó de valor y camino firmemente hacia el patio de atrás del castillo y lo siguió haciendo hasta llegar al lago negro, paso el gran árbol en sus orillas y allí se aplicó un hechizo desilusionador. Camino y camino hasta el bosque prohibido. Ligeras gotas caían de entre las hojas de los árboles y había lodo por todas partes, pero todo eso parecía muy lejano.
Ahora tenía que pensar en otras cosas mientras se acercaba lo inevitable.
Theodore se ubicó en punto en especial, saco del bolsillo un viejo peine y activándolo, abandono Hogwarts. El retorcijón en su estómago menguó en cuanto sus pies tocaron el suelo firme y alfombrado de aquel salón.
Sus pisadas hicieron eco a cada paso, miró a su alrededor y como le habían prometido, una capa seca y elegante le esperaba en un perchero mágico que se abalanzó hacia él apenas apareció. Theodore se cambió y luego de limpiar sus botas con magia, camino a paso firme hacia las enormes puertas que tenía a unos pasos de él.
Un par de ojos del color del ámbar se volvieron a él de inmediato y con una sonrisa le dio la bienvenida.
—Theo —dijo Edward con voz cantarina— bienvenido. Llegaste rápido. Siéntate, por favor.
Theodore soltó un respiro y se permitió sentir tristeza y no fingir que no era así, pues las otras dos personas en el interior de la habitación estaban de espaldas a él. Edward tenía toda su atención, con varita en mano, en la persona sentada en la silla frente al elegante escritorio de aquel estudio, atento a cada movimiento que hiciera.
Se obligó a mantenerse serio y distante mientas caminaba a paso firme rodeando a Edward y al tercero hasta llegar a la esplendorosa silla que dominaba ese ambiente. La silla del señor de esa casa… se acomodó en ella y puso ambas manos enguantadas sobre el escritorio de madera pulida y centró sus ojos en la bruja que tenía delante.
Ella estaba vestida con una túnica oscura sencilla, el cabello suelto y sin el pendiente de amatista que Theodore se había acostumbrado de mirar colgando de su oreja. Edward la tenía sujeta por el hombro con una mano y apuntaba una varita hacia su cabeza con la otra.
Y ella, ella miraba hacia sus propias manos.
— Eres la última persona de quien me hubiera esperado algo así —dijo con la voz plana— te ganaste mi confianza, cumpliste con mis expectativas mejor de lo que yo hubiera esperado. Muchos cabezas de familia insistieron en que debíamos intervenir en tu casa en el momento en que tu padre murió. Muchos dijeron que no era sensato permitir que siguieras conservando el título pero mi padre se sintió curioso de ver cómo te desenvolvías. Cuando mi padre me dejo la decisión a mí, algunos me dijeron que debía intervenir. Que debería cederle el título a tu tío; otros que debería insistir para que te casaras pronto —los hombros de la bruja se tensaron— pero yo los ignore a todos y pensé que sería interesante ver como lo hacías siendo la cabeza de los Magellan. Me dijiste que muchos ignoran y desdeñan a las brujas como tú por el simple hecho de querer aspirar a la grandeza, pero que tú podías demostrar que valías mucho. Ya ha habido mujeres al mando de familias en el pasado con los Nott, todas ellas orgullosas y leales. ¿Te das cuenta de lo que le has hecho a ese legado? —Theodore la vio tensarse aún más— ¿Por qué, Serafina? ¿Por qué?
—Fue un error —murmuro ella, levantando levemente la cabeza— fui una estúpida en el pasado. Usted debe de tomar en cuenta eso —ahora ya completamente erguida, pero con cuidado de moverse demasiado rápido, pues la varita de Edward seguía siendo apuntada contra su cabeza— Fue en el pasado.
Theodore ladeo la cabeza— el pasado —repitió despacio.
Serafina tenía los ojos brillantes y temerosos, no aguanto la mirada de Theodore y miró hacia otro sitio.
"Apartar la vista es igual a mentir" pensó.
Theodore por su lado, miró hacia sus propias manos, luego a Edward, quien tenía una mueca aburrida hacia Serafina, pero cuando se dio cuenta de que Theodore le miraba, le sonrió.
Theodore quería vomitar.
Creyó que Serafina era confiable, por eso cuando los Taylor fueron atacados por las familias de sus dominios, con intenciones de destronarlos, la incluyo en sus planes. El principal peligro era que forzaran un matrimonio con la hermana pequeña de Frederick y luego lo mataran a él. Frederick estaba más aterrado por su hermana que por él mismo, así que suplico ayuda a Theodore y dijo que aceptaría cualquier cosa que él fuera a decidir… al menos esa fue su promesa antes de que le contara que planeaba hacer.
Como primera contramedida, Theodore hizo que Edward esparciera el falso rumor de que era muy probable que se pactara un compromiso entre él y Eleanora Taylor, para calmar las cosas. Por otro lado, le pidió un voto de confianza a Frederick, quien se negó en redondo demasiadas veces y Theodore casi lo tuvo que amenazarlo para que cooperara y entregar a Eleanora a Serafina Magellan para ser su pupila.
Hasta allí todo iba bien. Entregar a un rehén de alguien que desconfías a alguien en quien sí confías y que la otra parte detesta es algo básico.
Pero Theodore no estuvo tan tranquilo cuando Serafina acepto bastante rápido el ser tutora de Eleanora. No pidió nada a cambio de proteger a quien fuera un miembro de una familia que estaba en rivalidad generacional con la suya.
Su primera impresión fue que ella quizá tenía planes para Eleanora.
Para vigilar la situación, Edward sugirió poner ojos dentro de aquella casa, esto mediante las hermanas de James, Roxane y Aline, quienes con la excusa de familiarizarse más con las demás familias, visitaban la casa de Serafina bastante seguido junto a Amira, quien se había vuelto una buena amiga suya, al mismo tiempo que mediante la familia de James y Agatha Craston, mantenían a Frederick informado del estado de su hermana… pero siquiera eso fue suficiente para él. Frederick pidió poder visitar a su hermana al menos una vez por semana.
Nuevamente Serafina no opuso objeción alguna.
Frederick hizo amistad con Amira, pero fuera de eso, no sucedió nada más.
Aparentemente.
Pero algo allí no cuadraba.
Cuando se lo menciono a Edward, hizo una broma estúpida.
"Quien sabe" había dicho "a lo mejor se llevan bien"
Pero esa idea era ridícula. Taylor y Magellan eran como agua y aceite; que primogénitos de ambas familias se llevaran bien era imposible. Se lo dijo a Edward y dejo el asunto estar… aunque claro, eso fue solo hasta que James entrego sus hallazgos de la otra investigación que le encargo: Una posible solución a la maldición que aún pesaba sobre su brazo derecho.
James descubrió cosas interesantes, quizá debía de agradecerle a Star por exigirle hablar con él.
—El pasado es interesante, te ayuda a entender cosas que ocurren en el presente —murmuro Theodore— Fuiste a Beauxbattons ¿Verdad?
Serafina soltó aire, pero no levantó la cabeza— Así es.
— ¿Por qué no Hogwarts?
—Mi madre fue a Beauxbattons. Era su deseo que yo también fuera allá. Ella convenció a mi padre.
—Por supuesto —dijo Theodore, tamborileando sus dedos sobre el escritorio— tuvo que hacerlo, porque a tu padre seguramente no le gustó que Augustus Taylor ya tenía allí a Frederick ¿No? —Preguntó, pero Serafina no dijo nada—Seguramente sabes que pase una buena temporada en Francia hace algunos años, y claro, cultive algunos contactos con buena memoria y con una sana afición a los chismes. Averigüe cosas interesantes de aquel tiempo. Con ayuda de Edward, aquí presente, averigüe unas cuantas más.
Serafina alzó ligeramente la cabeza y miró momentáneamente a Edward, a pesar de la varita apuntando a su cabeza. Theodore estuvo seguro de que había fuego en sus ojos. Una mujer furiosa.
¿Por qué miras a Edward? Pensó. El alzó una ceja en su dirección, pero Edward solo se encogió de hombros, casi como si dijera "No tengo ida de que sucede"
—Supongo que sabes hacia dónde va esta conversación y decir que "fue un error" no es una respuesta que vaya a convencerme o dejarme tranquilo —dijo fríamente. Serafina se volvió hacia el con la cabeza alta, tomó aire y le sostenía la mirada— Continúa.
Ella apretó tan fuerte los labios que se volvieron una dura línea— Beauxbattons era territorio neutral y lejos de la supervisión de mi familia. También de los Taylor. Frederick y yo nos tratamos civilizadamente estando allá, es verdad. Mi padre… no aprobaba eso del todo, pero tuvo que soportarlo. Eran tiempos peligrosos aún. La primera guerra apenas había terminado y debíamos ser un frente unido.
—Unidos contra mi Padre —dijo Theodore volviendo a tamborilear los dedos sobre la mesa— Augustus me contó cómo es que todas las familias conspiraron luego de la muerte de mi madre para destronar a mi padre.
Serafina apretó de nuevo los labios— Yo no puedo responder por las cosas que mi padre haya hecho…
Theodore dejo de tamborilear sus dedos— Pero puedes responder por las cosas que sí hiciste. Y puedes hablarme de las que hizo Frederick. Puedes contarme cómo es que en aquel entonces tú colaboraste con tu padre sirviendo de mensajera; recibiendo cartas de tu padre y entregándoselas a Frederick para que se las haga llegar al suyo. Conspiraste en ese entonces y también conspiraste años después con el mismo fin: hacer que los Magellan y los Taylor encabezaran la caída de mi familia.
Serafina agachó la cabeza— Los Magellan no…
— ¿No hicieron nada? ¿Permanecieron leales? —Theodore apoyo la cabeza en una de sus manos— Conspiraste, Serafina. Lo hiciste. Primero con tu padre y luego por tu cuenta.
La vio tensar aún más los hombros— Yo…
—La verdad —le dijo casi en un susurro— Solamente quiero eso, Serafina. La verdad. Te estoy dando la oportunidad de hacer que recobre siquiera un ápice de confianza que llegue a tener hacia ti.
—Lo hice —dijo ella por fin, levantando la cabeza— Escuche los planes de Augustus y use mi control de la red Flu para favorecerlo, pero en ningún momento pactamos una alianza o algo que se le parezca. Yo no iba a arriesgar a los Magellan a algo como eso. Actué por mi cuenta, solamente yo.
— ¿Por qué?
—Para ascender —dijo ella de inmediato— Augustus dijo que yo podría pedirle lo que fuera.
— ¿Y por qué lo traicionaste?
Serafina tomó aire— Tenía miedo.
Theodore clavó sus ojos en los suyos— ¿De qué?
Ella expiro, cerrando sus ojos despacio— de ustedes. De los Nott.
Theodore sacudió la cabeza, recién dándose cuenta de que casi estaba apoyado sobre el escritorio de manera. Despacio, se apoyó completamente contra el enorme sillón, descansando su espalda.
— ¿Por qué, Serafina? —Dijo mirando hacia el techo. Ella siguió con la cabeza gacha— ¡Mírame cuando te estoy hablando! —Ella se envaró al instante— si vas a mentirme al menos ten la dignidad de mirarme a la cara mientras lo haces.
Serafina se removió en su silla— Yo no estoy mintiendo.
Theodore negó con la cabeza. Ella lo decía con tanta devoción en la mirada que casi podría creerle. Casi. Miró hacia Edward, él se veía tan tranquilo. ¿Acaso a él creía que Serafina era convincente?
—Hubiera preferido la verdad —le dijo con la voz baja. Observó los cuadros que adornaban la mesa. Uno familiar. Uno solitario— Siempre me pareció raro como se desenvolvió la situación aquella vez. La demora con la que llegaron tú y tu tío a pedir ayuda. Lo predispuesta que estuviste para arrinconar a Augustus. La… rapidez con la que te ofreciste a ser quien se encargara de él —Theodore la miró a la cara— también supe que fuiste de las primeras que votó para castigarlo con la muerte. Siempre pensé… que debías odiar mucho a los Taylor —Serafina tensó sus hombros y parecía querer hablar, pero no dijo nada. En su lugar, volvió a mirar hacia sus manos— Dicen que a veces la respuesta impensable es la correcta.
Unos golpes resonaron en la puerta.
—Debe ser tu tío.
Serafina parecía consternada— ¿Mi tío?
—Sí, lo convoque aquí esta mañana. Va a traerme algo.
Theodore se levantó de la silla fue hacia la puerta para abrirla. Alfred Fhuller estaba allí de pie, con un bolso de cuero en el hombro y la mirada clavada en la espalda de su sobrina y luego con una sombra de duda en Theodore al centrar sus ojos en él apenas y cerro la puerta.
Aunque también vio miedo.
—Señor Nott —dijo agachando la vista al instante.
—Mi padre es el señor Nott —contesto de inmediato tendiendo la mano hacia el viejo mago, pero él parecía dudar— sin embargo, el me dio autoridad para lidiar con esto.
"Te confiaste" había dicho Philip Nott mientras no dejaba de escribir en un pergamino y sin siquiera mirarle, cortándole apenas y termino de contarle sus descubrimientos acerca de Serafina. "Arréglalo" había continuado "Negocia, amenaza, corrige, no importa. Has que se reencamine todo. Si vas a organizar una audiencia, envíame una lechuza con la hora"
Theodore recordó eso con cierta incomodidad— Puedo arreglarlo hoy, ahora mismo. O podemos hacer una audiencia donde mi padre este presente y exponer a su sobrina a las demás familias. La decisión está en sus manos ahora.
Fhuller apretó las manos en puños— No parece demasiado justo —dijo con la voz ahogada— No veo al joven Taylor siendo castigado.
—Taylor ya fue castigado —dijo condescendiente— lo obligaron a matar a su padre y yo le quite la tenencia de su hermana, además permito que los suyos lo desangren de cuando en cuando. Yo creo que su castigo ha sido ejemplar. Al menos Serafina no pasara vergüenza.
—La humillas frente a un… mestizo.
—Mejor frente a un mestizo que sabe cerrar la boca que a un sangre Pura que le mirará desde arriba lo que le quede de vida —le dijo cortante— Edward es leal. Si le digo que olvide esto lo hará.
Fhuller soltó un suspiro derrotado— Eso espero —dijo tendiéndole la bolsa de cuero, arrancando un suave tintineo.
—Gracias —dijo Theodore— esto será todo. Lo prometo.
Alfred Fhuller asintió despacio y se fue en silencio.
Theodore entró de nuevo en el estudio, rodeo el escritorio y puso el bolso de cuero en la mesa antes de sentarse. Edward tenía los ojos entornados y ya no apuntaba a Serafina, mientras que ella observaba pálida lo que estaba sucediendo.
—Eso son… —fue lo único que dijo. Pero lo dijo con tal desesperación que le descolocó. Ella siempre había sido tan seria…
—Se acabó el juego. Pero aún no es del todo tarde para ser sincera. Haré esto sencillo para ti. Yo te haré unas preguntas y tú responderás sí o no.
Serafina asintió.
Theodore entrecruzo sus dedos sobre la mesa— ¿Hiciste una fuerte amistad con Frederick Taylor mientras estaban en Beauxbattons?
—Sí.
—Esa "amistad" se mantuvo aún después de volver a Inglaterra, a espaldas de sus familias.
—Sí.
—Esa "amistad" se convirtió en otra cosa. Ustedes planearon una boda secreta poco después de la muerte de tu padre.
Serafina demoró antes de contestar— Sí.
—Augustus los descubrió y sacó provecho de la situación. Negoció con ustedes la aceptación a cambio de conspirar junto a él, de lo contrario iba a rebelar todo a los Magellan para que te quitaran el título.
Los hombros de Serafina subieron y bajaron— No. Nos descubrió, pero negoció con cada uno por separado.
—Frederick te traiciono.
Serafina levantó la cabeza al instante— No. Eso no es cierto. Él me dijo que enfrentaría a su padre. Augustus estaba loco, a quien íbamos a traicionar era a él. Íbamos a recurrir a ustedes pero…
—Pero todo salió mal —complementó Theodore— Augustus capturo a Frederick y lo tomó prisionero para chantajearte a ti —ella se encogió en su silla— pero tú no confiabas en él… así que te desesperaste y le pediste ayuda a tu tío.
Serafina casi parecía temblar— sí.
—Ustedes fueron quienes organizaron todo para rescatar a Frederick de aquella jaula donde lo puso su padre. El resto, es como nos lo contaron.
—Sí.
Theodore miró por un instante a Edward, quien estaba casi boquiabierto. "Entonces tu no sabías esto" pensó casi con alivio.
Y tenía sentido, pues hasta donde Theodore sabía, esa información solamente la tenían tres personas (aunque ahora con Edward serían cuatro) Serafina, su tío y Theodore.
Habían resuelto los secretos hasta la participación de Serafina como aliada de Augustus y había planeado actuar entonces, pero creyó conveniente amenazar al tío de Serafina primero. Solo tuvo que presionar un poco para que confesara todo. Al mago realmente le preocupaba su sobrina y estuvo dispuesto a todo para que Theodore creyera la versión que ellos tenían de la situación.
Alfred Fhuller incluso le dejo a Theodore entrar en su cabeza con Legeremancia.
Así fue como supo todo acerca de aquella impensable historia. Todo parecía un drama preparado, como aquellas obras de ópera que vio en el mundo Muggle, pero en lugar de una tragedia, Alfred Fhuller se había encargado de darle un final sensato a esa historia, obligando a su sobrina a actuar pensando en su propia familia en lugar de un arrebato sin sentido. Convenció también a Frederick… aunque según los recuerdos que él vio, no necesito insistir tanto con él como insistió con Serafina.
"Debes resignarte" vio en aquellos recuerdos como Alfred convencía a una consternada Serafina "Apuntar demasiado alto solo hace que el golpe al caer sea peor. Te compadezco, claro, eres mi sangre, la querida hija de mi hermana. Te ayudaré, pero sabes que esa aspiración es algo a lo que debes renunciar. Renuncia"
Y Serafina renunció, como también lo hizo Frederick. Al final, hicieron lo que debían hacer.
—Toda esta situación… ¿Por la aceptación de una boda? ¿Es en serio, Serafina? —Dijo Theodore casi indignado— ¿No había otras maneras de tener una especie de alianza confiable con los Taylor? ¿Valía realmente la pena?
Serafina soltó un respiro— Incluso ahora yo me pregunto lo mismo —dijo casi murmurando, pero ahora sí mirándolo a los ojos, ya más calmada. Bien dicen que la verdad libera a las personas y Serafina parecía haber recuperado hasta el color de su rostro— Tampoco puedo explicármelo a mí misma. Me he cuestionado muchas veces lo mismo, tal vez demasiadas veces y la respuesta es la misma. No tiene sentido —dijo casi riendo histéricamente— pero al mismo tiempo tiene todo el sentido del mundo. No fue por una boda o una alianza que a mí me beneficiaría. Fue por amor.
Theodore solamente parpadeó al oírlo— ¿Amor? —preguntó.
Serafina solamente asintió despacio.
—Tú sabes cómo es esto —dijo Serafina— Todo el que es cabeza de familia vive lo mismo y tú mejor que nadie debes de saber lo que se siente. Todos nos observan todo el tiempo esperando una sola oportunidad, una sola debilidad para atacarnos, para poner sus dientes en nuestros cuellos —dijo lentamente— Es una vida llena de comodidades y poder, pero siempre pensé que podía llegar a ser miserable tener que cuidarte hasta de tu sombra. Ser pesimista todo el tiempo. Conocer gente y en lugar de pensar en lo bueno que pueden ofrecerte solo preguntarte cómo y cuándo es que te van a traicionar. Eso es agotador ¿No crees? —Ella volvió a sonreír erráticamente— Querías saber porque estaba dispuesta a traicionar a los Nott. Esa es la respuesta. Lo hice por amor. Augustus no solo me ofreció aceptación a cambio de su ayuda, también me prometió una cabeza si me negaba. La de Frederick. ¿Lealtad o amor? Yo creía saber la respuesta, pero el resultado de todo eso al final hizo que Frederick dejara de amarme. Por qué el escogió la lealtad y dejo de amarme porque supo que yo no escogí lo mismo —Serafina soltó un respiro lento— el ama a su familia, a su hermana y al legado que le dejaron los suyos. El aprecia lo correcto. Por eso mentí. Para que no cuestionaras su lealtad. Es lo justo. Él ya ha pasado por mucho, no necesita problemas que el decidió dejar atrás.
Serafina miró con pesar el bolso de cuero sobre la mesa.
—Frederick quitó esos recuerdos de su memoria —dijo apuntando ligeramente al bolso— y me los entregó porque dijo que eran míos. Yo se los di a mi tío como garantía de que haré lo correcto de ahora en adelante y le di permiso para que los usara como crea conveniente si acaso yo volvía a cometer errores. Frederick decidió olvidar; yo no, aunque no tenga sentido, yo prefiero recordar —ella se aclaró la garganta— Esos recuerdos son la única prueba de que todo eso que viví fue real. Que alguien pudo verme tal cual era y aun así... podía verme a la cara y yo... podía saber que realmente era valiosa para alguien. No por mi posición o por ser de mi sangre, si no solamente por ser yo. Ser tan especial para alguien se siente tan desgarrador… —ella alzo la cabeza y se llevó una mano al corazón— Ya reflexione mucho sobre este asunto —murmuro— Mi tío me ha guiado bien y me reencamino en mis deberes y también hizo que volviera a mí la sensatez —dijo seria y mirándole a los ojos con los suyos casi brillantes— Escogí la resignación. Lo correcto. La lealtad. No daré problemas; y si tú me das otra oportunidad, nadie nunca será tan leal como yo —Su voz volvió a ser débil— No planeo ni ambiciono nada. Lo juro. Solo dime como probar mi lealtad y lo hare. Haré lo que sea. Y sé que no estoy en posición de pedir nada… pero si puedo hacerlo… por favor, no me los quites. Por favor.
Theodore se quedó un momento sin habla. Totalmente descolocado. Lo vio en sus ojos: La desesperación. Lo había visto antes, pero nunca acompañada de una súplica. No era un anhelo, era miedo, pero no de Theodore. Incluso una lágrima se le deslizó por su mejilla pero ella, avergonzada, se la limpió al instante.
Los motivos de Serafina eran mezquinos y egoístas, no verdadera maldad hacia los Nott, eso lo sabía desde el inicio. Theodore considero eso al momento de ir a enfrentarla, pero no se esperaba una respuesta de ese tipo. Ni sabía exactamente cuál debería ser la forma correcta de abordar la situación. Debería estar complacido de oírla suplicar y ofrecer estar dispuesta a lo que fuera que Theodore le pidiera por su perdón, pero de alguna manera, eso no se sentía correcto.
Theodore identifico de inmediato el sentimiento de lastima en su ser, y mirando alrededor de la habitación, sorpresivamente notó que hasta Edward parecía sentirse culpable; incluso le lanzo una mirada sugerente, como si le dijera "vamos, no es para tanto". Lo cual era contradictorio, pues él fue quien le dijo que cuando se enfrentara a ella no tuviera piedad. De ser necesario, que debía apuñalar a Serafina en el hígado y retorcer el cuchillo, que seguramente se lo merecía. Aunque claro, no debía acabar con ella, si no ofrecerle una salida que sonara justa, aunque no lo fuera, para que se sintieran agradecida.
Como bien decía su padre "Alguien agradecido es mejor que alguien desdichado"
Miró con detenimiento el bolso en la mesa y se preguntó cuan acertado estaba el pensamiento filosóficos acerca de que la propiedad sentimental de las cosas era incalculable.
El alzó la mano y la metió en el bolso, sacó un frasco al azar y lo deslizo sobre la mesa hacia Serafina, quien lo atrapo al instante y lo apretó contra su pecho.
—Cada vez que demuestres tu lealtad, te daré uno; si fallas lo destruiré. Si siquiera hay una prueba de que me estas traicionando, destruiré uno por uno y haré que mires mientras lo hago antes de exiliarte.
Theodore se puso de pie e hizo una seña a Edward para que tomara aquel bolso de cuero. Ambos salieron del estudio y caminaron en silencio hacia el salón principal directamente hacia la chimenea.
¿Cómo es que había llegado a esta situación?
Hermione se lo preguntaba y su perturbada mente no hallaba respuesta alguna, pues estaba dividida entre la incomodidad, la ira dormida despertada y tintes espesos de nostalgia, tristeza y vergüenza. Pero más pesado que todo lo demás, malos presentimientos.
Ese día había sido de lo más agitado, pues las cosas comenzaban a ser peores en la escuela. Umbridge había cruzado la línea al despedir a la profesora Trelawny. No era su materia favorita y la había odiado especialmente en tercero, pero eso no era suficiente para evitar tenerle empatía luego de que esa bruja-sapo la quisiera desterrar de Hogwarts. Fue indignante y horrible.
Peor, más decretos se iban acumulando en la pared de la entrada principal del castillo. Harry tenía cada vez más pesadillas, según Ron, pero se negaba a hablar de ello con Dumbledore luego de que Sirius no pudiera seguir en contacto con él. Las lechuzas no eran seguras.
Era doloroso admitirlo, pero Hogwarts no era seguro.
A Hermione solo le quedaba el ED y sus reuniones para sentir algo de seguridad y confort. Además de llenarle del sentimiento de que estaba haciendo algo al respecto de todo lo malo que sucedía en la escuela. Algo que les serviría quizá para salvar la vida cuando estuvieran fuera del castillo cuando sucedieran las vacaciones. Luego de escuchar la historia de Hagrid acerca de cómo las criaturas mágicas estaban tomando bandos, era muy difícil para ella evitar conectar ciertos eventos que relataba día a día el profeta.
Los movimientos del Ministro eran casi erráticos, pues no dejaba de atacar a Dumbledore y la opinión pública era la de que Harry era un mentiroso e ignoraban todo lo anormal que sucedía en el país.
Pero Hermione no iba a ignorar nada.
Salió de la sala común de Gryffindor y cuando Harry y Ron le preguntaron a donde iba, ella dijo que iba a la biblioteca para escribirle a Víktor. Harry no se metía en sus asuntos y Ron siempre le hacia una mueca, así que ni uno de los dos se molestaría en querer acompañarla.
Camino con seguridad hacia la biblioteca, cuidándose a cada pasillo nuevo de saber cuantas personas la estaban siguiendo. Generalmente era a ella a quien más seguía la brigada inquisitorial, pero la ignoraban cuando entraba sola en la biblioteca, ya lo tenía comprobado.
No quiso llevar a Harry, porque si la descubrían, solo lo involucrarían de la peor manera y seguramente Umbridge hallaría la manera de expulsarlo. Y no podía llevar a Ron tampoco. Él era valiente, pero tampoco iba a arriesgarlo a algún castigo severo. No después de lo que le sucedió a sus hermanos siendo expulsados del equipo de Quiditch.
Hermione disimulo estar estudiando en la casi desierta biblioteca por al menos media hora y cuando estuvo segura de que ya quienes la siguieron se fueron, decidió tomar uno de los libros que tenía en la mesa y dirigirse a los estantes para guardarlo y hacer como que buscaba otro mientras se acercaba lentamente hacia un rincón particular, alejado y prohibido de la biblioteca.
Si antes entrar a la sección prohibida era difícil, ahora era imposible. Umbridge la había restringido absolutamente para todos los estudiantes, y en todo caso, solamente ella podía dar los permisos para hacer consultas puntuales de algún libro, pero supervisadas por algún miembro de la brigada inquisitorial. Y ese era el principal impedimento. Siempre había dos o tres miembros de la brigada en constante vigilancia.
Hermione espió por detrás de una de los estantes. Ya los había vigilado desde antes y memorizado sus turnos, además de distinguir cuales eran los más avistados y los que solo estaban allí para llenar espacios. Sacó su varita y espero el instante preciso para encantarse a sí misma, aplicándose un hechizo desilusionador potente, además uno para hacer sus pisadas insonoras. Camino rápido hacia el estudiante en guardia de la puerta, aprovechando que su compañero estaba haciendo una pequeña ronda.
Se acercó lo más que pudo a su oído y le susurro un "Cunfundus" al mismo tiempo que le lanzaba el hechizo. Los ojos del chico se volvieron brillantes y ella se deslizo rápidamente hacia la puerta de la sección y la cerró rápidamente y despacio para no hacer ruido. Se apoyó contra la puerta, con el corazón latiéndole a mil por hora. El efecto del hechizo desilusionador desapareció y ella pudo recuperar momentáneamente el aliento, con varita en mano se dirigió lentamente hacia una de las filas y filas de estantes. Ya había estado allí en segundo y también el año pasado, así que sabía dónde buscar.
Los pasillos eran oscuros, pero aplicándose un hechizo para ampliar la visión fue suficiente para reconocer a donde se dirigía.
A paso lento se internó en la ligera penumbra casi aterradora. A cada exhalación, Hermione podía ver su propio aliento, no recordaba que el ambiente allí fuera así de frío.
Una vez encontró la sección que estaba buscando, pudo dejar atrás el nerviosismo y relajarse un poco. La familiaridad del lugar casi podía hacerla sonreír.
Casi.
El sonido de un libro siendo cerrado con fuerza la alertó.
Hermione tenía un hechizo Cunfundus en la punta de la lengua, apuntando al lugar de donde vino el ruido, pero se congelo al instante.
Frente a ella estaba un mago apoyado contra la estantería y sentado en el suelo, pero también apuntándole con su varita.
Hermione entorno los ojos con total sorpresa y no supo exactamente qué hacer a continuación. Dudo y bajo la varita lentamente. El chico frente a ella hizo lo mismo y solo se miraron el uno al otro.
Se habían estado evitando el uno al otro desde fines de septiembre y ya era diciembre, casi tres meses después de aquella discusión desquiciante. A Hermione le enfadaba verle la cara y no se molestaba en ocultarlo, lanzándole miradas venenosas cuando por casualidad se encontraban sus miradas en alguna clase o en la biblioteca; él, por su parte, solía mirarla entrecerrando sus fríos ojos malvados, justo como estaba haciendo ahora mismo.
Por supuesto, no había podido evitar enterarse de las cosas que Theodore Nott hacía, como ser el primero de la casa de Slytherin en bajarle los humos a Malfoy en los inicios de la Brigada, lo cual era una especie de leyenda urbana que se susurraba en los pasillos. Muchos juraban y perjuraban que allí pudo haber corrido sangre. Para ella eso era una exageración, claro. Pero lo que no se podía negar era que desde entonces Nott era también ahora un blanco para la brigada, pero también alguien a quien se resistían a molestar de la misma manera que al resto.
Por eso, Hermione estaba segura de que Nott también había entrado allí a escondidas.
Él soltó una especie de resoplido y aparto la mirada para volver a su libro, ignorándola. Como si no estuviera allí.
Hermione le lanzó una mirada asesina, pero entendió claramente el mensaje: eso era una tregua. "Yo no te vi ni tú a mi"
Dignamente, ella mantuvo la vista al frente, haciendo como que Nott no existía y siguió de largo por el pasillo… tarde recordó la costumbre de Nott de dejar libros regados en el piso. Solo lo recordó cuando uno de sus pies hizo contacto y tropezó con él. Soltó un pequeño grito y extendiendo sus manos para sujetarse de lo que fuera.
Por desgracia, lo que sujeto su mano fue un libro que comenzó a gritar cuando cayó al suelo.
Hermione rápidamente se estiro para cerrar el ruidoso libro mientras maldecía.
— ¡Merlin! —murmuro Nott, apareciendo en cuclillas detrás ella, poniendo rápidamente una enguantada mano sobre la boca para silenciarla, al mismo tiempo que con la otra la sujeto de uno de sus hombros, arrastrándola junto a él hacia atrás hacia los estantes— Quieta. No hables, ni siquiera respires, o van a descubrirnos —le dijo al oído.
No le quitó la mano de la boca, pero si uso su otra mano haciendo un hechizo silencioso y los libros en el suelo levitaron hasta acomodarse en los estantes. Luego de otro movimiento de varita, algo suave cayo de arriba, como una especie de película transparente familiar para Hermione. Una capa de invisibilidad.
Hermione escucho como la puerta se habría, además de unas desganadas pisadas. Los de la brigada venían a investigar.
—Encoge tus pies —le susurro Nott al oído.
Hermione obedeció al instante, acercando sus rodillas la pecho lo más que pudo. Le costaba respirar con la mano de Nott sobre su boca, pero no había manera de poder quejarse al respecto. Le sujetaba la cabeza con demasiada fuerza, su nuca estaba prácticamente pegada al pecho de Nott. Incluso su respiración le llegaba directamente a las mejillas cada que le susurraba al oído.
Hermione alcanzo como pudo su varita y la sujeto contra su propio pecho, por el espasmo, pudo saber que Nott se estaba riendo.
—Si nos descubren, ve a por el que esté más cerca de ti. Usa silencio —le susurro— luego derríbalo. Yo me encargo del resto.
Los pasos se acercaban a ellos, los dos de la brigada aparecieron en una esquina del pasillo con las varitas iluminadas en las manos. Pasaron de largo, pero continuaron por el siguiente pasillo. Aparecieron pronto por el otro lado y recorrieron el pasillo donde ellos estaban. Pasaron de largo también. En ningún momento sospecharon siquiera su presencia.
Cuando la puerta se cerró y no hubo más pasos, Nott recién la soltó.
Hermione se levantó rápidamente, escapando de la capa de invisibilidad, se sacudió la ropa y acomodó el cabello, aun dándole la espalda a Nott.
—De nada —dijo él, bajito, aún sentado en el suelo, medio apareciendo debajo de la capa de invisibilidad y mirándola con superioridad.
Ella le dedico una mirada aburrida— Si no dejaras tus libros el suelo…
—Si tú vieras por donde caminas…
Ella se acuclillo al instante para estar a la misma altura que su presumida cara— ¡ese no es el maldito punto aquí! —Mascullo lo más bajo posible— Escucha. No tengo mucho tiempo, me costó bastante trabajo entrar aquí, y seguramente tu estabas muy entretenido con tu lectura. Sigamos desde la parte en que hicimos como que uno no vio al otro.
Nott se encogió de hombros— como sea, no es mi asunto —contesto— ¿Pero tomar mucho tiempo para sortear a esos magos de pacotilla? Por Merlin, Granger. No les des tanto crédito. Melcher es lento y Tobías un imbécil.
Hermione le miro entrecerrando sus ojos— ¿Tú cómo entraste?
—Soborne a Melcher —dijo presuntuoso.
Ella sintió su rostro arder— ¿Entonces porque demonios nos escondimos?
Nott bufo— Soborne a Melcher, no a Tobías —dijo mientras volvía a tomar un libro y lo habría sobre sus rodillas— además, tú también estabas aquí. Merlin sabe que hubiera hecho Melcher en esa situación.
Hermione se pasó una mano por la cabeza, rodando los ojos. "Desvergonzado hasta el final, ¿eh?" pensó.
— Es el último lugar en el que se me hubiera ocurrido que nos cruzaríamos —dijo él— O quizá no ¿Por qué estás aquí? —Pregunto sin mirarla
—Supongo que por lo mismo que tú —dijo restándole importancia— Umbridge es una pesadilla de profesora.
Nott abandono su lectura y le miró significativamente— ¿Una pesadilla? Una maldición, eso es —dijo con molestia— todo mago que se precie debe estar siendo autodidacta justo ahora
"Más de los que imaginarías" pensó con diversión mientras se volvía hacia las estanterías y leía los títulos de los lomos, ignorándolo.
—Como sea —volvió a hablar Nott— yo vengo seguido aquí desde Octubre e imagino que tú también lo harás. Para evitar que lo que sucedió hace unos momentos vuelva a pasar, y como nuestra actitud sigue siendo la de ignorarnos el uno al otro, sugiero que este sea nuestro Valle de Harrington.
Hermione se volvió hacia él, que ahora la miraba aburrido y con la cabeza siendo sostenida por la palma de su mano. Ese valle era famoso por haber sido el escenario de la más cruel y encarnizada lucha entre seres mágicos y Magos durante la conformación del reino de Inglaterra, en una de las guerras dameonicas de hace cientos de años. Luego, fue el célebre escenario donde se firmó la paz. Milenariamente era reconocida como una zona neutral.
Ella se cruzó de brazos— Nuestro valle de Harrington…
Nott asintió despacio, sin quitarle sus malvados ojos azules de encima. Hasta parecían adquirir cierto brillo tenebroso en la oscuridad— No retirare nada de lo que dije y dudo mucho que tú comprendas lo malo que fue lo que hiciste —dijo con maldad impregnada en cada palabra.
Ella frunció el ceño— dudo mucho que seas tú quien comprenda lo malo que fue todo lo que dijiste.
El entrecerró los ojos— Lo correcto era exigir que me disculpara, no ser una maleducada.
Ella le sonrió con una mezcla de incredulidad y malicia— ¿Lo hubieras echo? ¿Te hubieras disculpado?
Nott se cruzó de brazos— quien sabe.
Ella le lanzó otra mirada asesina— mentiroso.
Él se encogió de hombros— Como sea. Nunca lo sabremos. Tú esperas una disculpa. Yo espero una disculpa. Si fuéramos a hacerlo ya lo hubiéramos hecho hace mucho en lugar de ignorarnos todo este tiempo —Nott volvió a centrarse en su libro— estamos en un bucle y darle vueltas a eso es perder el tiempo. Solo podemos tolerarnos cuando sea necesario y ahora lo es. Valle de Harrington. Puedes tomarlo o indignarte. Yo estoy investigando algo de magia tenebrosa aquí justo ahora. Además, no me iré, yo llegué primero.
Hermione apretó los labios en una fina línea— bien —dijo casi a regañadientes— Valle de Harrington.
—Hecho —contesto Nott
Hermione siguió buscando en el estante leyendo los lomos de los libros.
—por cierto ¿Cómo es que no supe que llegaste hasta aquí hasta que estuviste a metros de mí?
Ella sacó un libro del estante y lo sostuvo contra su pecho cuando se volvió hacia él— Un encantamiento silenciador. Sigilo avanzado para sanadores de dragones.
Nott asintió para sí mismo— tiene sentido.
Ella le miró desde arriba— ¿Capa de invisibilidad?
—Es bastante práctica —contestó.
—He oído que son cada vez más difíciles de encontrar.
—Fudge prohibió la fabricación en Agosto —comentó Nott— me había resignado a no tener una, pero el rumor de que quería una se desató en una fiesta a la que asistí. Para mi cumpleaños recibí tres de estas de aliados y socios de mi padre. Merlín sabe cómo las ingresaron al país. Todas son de la india.
Hermione se quedó estupefacta ante el relato, pero le restó importancia. Comenzaba a comprender que la palabra "exageración" no aplicaba a Nott.
—El ministro está enloqueciendo —continuó Nott mientras daba vuelta a la hoja de su libro— un colaborador de mi familia me contó que está siendo paranoico de maneras que no puedes imaginar. Hay fuertes rumores de que va por la cabeza de Dumbledore, lo quiere fuera de Hogwarts. Cree que está adoctrinando a los estudiantes en su contra. Por eso envió a Umbridge, una fanática, para adoctrinarnos a favor del él.
Hermione frunció el ceño— no podrá hacerlo. No podrá sacar al profesor Dumbledore de aquí.
—Claro que no —dijo Nott— Sabes, hay otra teoría acerca de que envió a la insufrible de Umbridge aquí para acobardarlo y que prefiera abandonar el colegio a seguir compartiendo techo con era desquiciada bruja.
Hermione soltó una risa involuntaria.
Nott estaba serio— No estoy bromeando —le dijo sombrío— a la mínima oportunidad, Umbridge inculpara a Dumbledore de algo. Eso o en el Ministerio encontrarán algo escandaloso en el pasado de nuestro director y lo sacaran a la luz con todo el amarillismo que sea posible. He oído que hay media docena de funcionarios dedicándose a eso justo ahora.
Hermione se volvió seria también— Realmente controlan el Profeta.
Nott asintió— Y cada vez más descaradamente —él agito su varita en un movimiento que ella pudo distinguir como un "accio" y un libro del estante llegó a sus manos— este es mejor que el que tienes en las manos —dijo tendiéndole el libro.
Ella pudo leer el título y sintió un escalofrío— Eso es demasiado oscuro…
Nott bufo— Y dicen que los Gryffindor son valientes… —dijo negando con la cabeza dramáticamente— Es solo un libro con un título tenebroso, el contenido es educativo, hablo en serio. Usar un hechizo tenebroso me salvó la vida en cuarto. Merlin sabe cuántos otros hechizos que están en estos libros podrían salvarme la vida otra vez. Podrían salvarte la vida a ti también.
Ella dudo, pero finalmente tomó el libro.
—De nada.
—Gracias.
Dijeron ambos al mismo tiempo. Luego, el silencio reino.
Durante la siguiente hora, Hermione no se movió de aquel pasillo, aunque si estableció su espacio de lectura a una saludable distancia de Nott, pero lo vigilaba de rato en rato.
La impresión general de las cosas malas que ella tenía de Nott todo este tiempo siempre había sido la de alguien huraño, presumido, malicioso, descarado, convenenciero y ególatra. Y actualmente, también descubrió que era malditamente orgulloso… claro, eso era cuando abría la boca y actuaba… Pero también tenía cosas buenas. Y una de ellas era la que siempre le llamo la atención: una vez tenía libros en sus manos se veía como cualquier estudiante curioso. Esa era más la persona que ella conocía y la característica por la que decidió que merecía el beneficio de la duda cuando lo conoció, por que era un Slytherin. Para ella era ilógico que alguien tan pensante como Nott fuera tan desagradable como el resto de los de su casa.
Hermione siempre vio de buen agrado que a él le gustara tanto leer, de hecho, es de las cosas con la que más se ha identificado. Sin embargo, a diferencia de las otras veces que habían investigado algún tema en la biblioteca a lo largo de los años, no recordaba otra ocasión en que le viera tan enfrascado en algo. Y ese algo era magia tenebrosa, cosa que no le terminaba de agradar del todo, pues se veía demasiado fascinado y eso la ponía algo nerviosa.
Unas horas más tarde, Hermione reviso el reloj de su muñeca y cerró el libro que estuvo leyendo y guardo los pergaminos en su mochila. Lanzó una mirada a Nott, pero este seguía enfrascado en su lectura.
Ella se aclaró la garganta.
Nott la ignoro.
Ella volvió a aclararse la garganta, esta vez más fuerte.
Nott se volvió hacia ella, mirándola con curiosidad.
—Me voy —dijo ella mientras se ponía de pie
—De acuerdo —dijo volviendo a su lectura.
Ella frunció el ceño— supe que cierran las puertas a las seis. Tú también deberías irte.
—No lo creo —murmuro él— esto se está poniendo interesante —dijo con la vista aun pegada en el libro.
Ella no pudo no evitar sentir cierta empatía. ¿Cuántas veces no vivió ella lo mismo al no poder abandonar una lectura? Pero desde donde estaba, pudo notar los títulos que los libros que Nott tenía alrededor suyo.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo y no pudo evitar sentir que todo estaba mal allí. Nott, allí sentado en medio de la penumbra y el frío, rodeado de libros de magia tenebrosa y completamente atrapado por uno de ellos.
Él solo.
—P-pues marca la página y guárdalo bien —dijo antes de poder evitarlo— de todos modos poca gente vendrá por aquí. Además, podemos volver otro día.
"Estúpida" pensó al darse cuenta de lo que dijo. Rogó internamente que Nott siguiera distraído y no se hubiera dado cuenta, pero el justo ahora la estaba mirando demasiado fijo. Cerró el libro que tenía en las manos y con un movimiento de varita hizo que los demás levitaran hacia los estantes.
—Es verdad —dijo mientras se ponía de pie.
Hermione caminaba en dirección a la salida cuando Nott habló.
—Martes —dijo mientras agitaba su varita y la capa de invisibilidad levitaba hacia sus manos— Melcher tiene turno en la tarde a partir de las tres ¿Parece un buen día, no?
Hermione se volvió hacia él, pero se quedó sin habla. Había dicho eso sin querer, no es que dijera que debían de volver ambos juntos (oh, bueno, sí... pero luego recordó que seguía estando molesta con él y era algo ilógico), la verdad era que… le gano la nostalgia. Y también una especie de mal presentimiento. Incluso tenía cierto miedo.
No se sentía bien ni correcto dejar a Nott solo en medio de ese ambiente tan oscuro y tenebroso.
—Si —dijo ella— Martes es un buen día.
Nott asintió en silencio y paso a paso se acercó a ella.
— ¿Cómo planeas salir? —le preguntó.
—Cunfundus —le contesto ella, emprendiendo la marcha hacia el pasillo principal hacia la puerta.
—Hay otro método —dijo él a su espalda— mucho más efectivo.
Y así es como había llegado a esa situación.
No era su obligación preocuparse por Nott, pero sinceramente, lo hacía. Hermione comenzó a pensar y preguntarse muy seriamente acerca de por qué evitó a Nott todo este tiempo y ahora sin más le costaba alejarse al ver que parecía metido en algo malo. Se preguntó también por qué no rechazaba que él se acercara a ella después de todo lo ofendida que se sintió después de todo lo que él le había dicho la última vez que hablaron.
¿Por qué no lo dejaba solo y ya?
Era confuso.
—Aquí vamos —dijo Nott, parado delante de ella y haciendo que la capa de invisibilidad los cubra a ambos.
Nott agitó su varita y segundos después, el mago que debía ser Melcher abrió la puerta, disimuladamente entro, hizo una seña y Hermione, siguiendo muy de cerca y detrás de Nott, salieron hacia la zona pública de la biblioteca.
Cuando estuvieron lo suficientemente lejos y en un área abandonada, Nott quitó la capa de la cabeza de ambos, se alejó unos pasos y se volvió hacia ella.
—Este será el límite de nuestro Valle de Harrington —dijo él.
Ella solamente asintió.
¿Por qué tenía la imperiosa necesidad de no dejarlo solo?
Nott asintió de vuelta y agito la mano en señal de despedida hacia ella antes de perderse en el pasillo iluminado hacia la salida de la biblioteca.
Hermione se quedó mirando su espalda.
"oh" pensó "Es por eso"
Y aquí llego yo con un nuevo capítulo :D
Tengo que decir: Ganaron todos los de la opción "C". Obviamente ninguno va a disculparse (y hasta donde tengo escrito, ninguno lo ha hecho), lo dos son igual de orgullosos para hacerlo... pero, ambos tienen sus lados débiles para no poder evitar acercarse si la ocasión los orilla. Y por supuesto, se siente como una excusa y ambos lo saben (Hermione razona aquí acerca de eso, en el siguiente cap, le tocará a nuestro Theo :D)
¿No les ha pasado eso? Estar tan enfadado o molesto con alguien que uno llega a hablar con esa persona solamente para seguir peleando... porque por estúpido que suene y se sienta, incluso discutir es mejor que dejar de hablar. (Miren nomas ese nivel de toxicidad).
Quien más acertó a los eventos fue Selene1912, con su predicción sobre el acercamiento por una situación externa (tienes bola de cristal amiga :D)
Sexto año será en al menos siete capítulos más, LluviaDeOro le atinó a mis intenciones. El ataque al Ministerio de magia sucede en quinto y es un evento que marca mucho a mi historia. Es un punto clave. Muy clave.
A quienes ganaron, les enviare adelanto del siguiente cap :D
Y abrazos para todo mundo y gracias por leer :D
