CAPITULO 28

EL COSTO DE LOS PREJUICIOS

¿Cómo es que había llegado a esa situación?

Theodore estaba recostado en su cama (y gracias a Merlin, solo), pero se levantó un instante para acercarse a la mesita al lado de su cama para darle unos largos sorbos a la botella con poción y volvió a recostarse.

No debería importarle tanto, pero lo hacía. Con aburrimiento pensó hasta en pasar algo de culpa a su padre, por haberle educado tan bien desde pequeño.

"Estupideces" pensó mientras bufaba.

Por supuesto, todo se debía al martes pasado.

Se habían encontrado en el límite marcado, despistaron a los mirones a punta de Cunfundus (para lo cual Granger era realmente buena, pero no sabía usar encantamientos sin recitarlos) y del mismo modo que habían salido de la sección prohibida, bajo la capa de invisibilidad, habían entrado juntos.

Por alguna razón, Granger había cambiado su actitud. En vez de marcar una distancia como la anterior vez, en esa ocasión se mantuvo algo cerca. Cuando él le pregunto por qué ahora hacía eso, ella fue bastante directa con su respuesta:

—Bueno —había dicho sin quitar la vista del libro que leía— tú llevas aquí desde Octubre, así que estás más familiarizado con el lugar. Si necesito encontrar algo solo tengo que preguntarte.

Él había querido responder "no soy el bibliotecario" pero se quedó callado y volvió a su lectura.

Pero Granger no se detuvo allí. Le hablaba de cuando en cuando, preguntándole cosas bastantes… sencillas. Como si quisiera distraerlo adrede... y de cierto modo lo consiguió pues comenzó a despotricar contra Umbridge y a él le fascinaba despotricar contra esa bruja desquiciada.

Luego comenzó a parlotear acerca de las noticias del profeta, cosa que también logro captar demasiado su atención. Ella tenía sus propias teorías acerca de los eventos que iban sucediendo, y la verdad sea dicha, tan desencaminada no estaba. Edward lo tenía al día de cada chisme que llegaba a suceder en el Ministerio.

Theodore era algo participativo, pero entonces ella hizo la pregunta más irónica de la tarde:

— ¿Qué tan tenebroso es lo que estás leyendo?

Theodore casi se había reído.

Lo que estaba leyendo en ese momento era lo más "Light" que podía recordar que pasó por sus manos.

Él estaba en medio de una investigación desde noviembre pasado. Su tema central que ocupaba su curiosidad en ese momento y desde hace tiempo era la creación de objetos con propiedades mágicas que eran ligados a las familias. Todo eso le llevo a investigar acerca de magia de sangre, maldiciones avanzadas y bastante oscurantismo. Había leído desde necromancia hasta propiedades mágicas de partes del cuerpo de magos ya muertos y en vida, al igual que de criaturas mágicas; hasta algo que hacía mención a pactos demoniacos. Le había revuelto el estómago, pero no dejaban de ser lecturas interesantes.

Era mérito de Star Matthews el que hubiera tomado tal interés, pues aún con la amenaza explícita que le había hecho a principios de año, la pequeña bruja no retrocedió siquiera un ápice y seguía empeñada en querer formar parte de su círculo, todo el tiempo intentando mostrar lo eficiente que era.

Y la verdad sea dicha, no decepciono siquiera un poco.

Ella había hecho una investigación bastante interesante acerca de su familia. Para ser específicos, ella había seguido el rastro de una reliquia mágica de la familia Nott. Una capa mágica que había sido propiedad de los Nott desde hacía cientos de años, desde las guerras dameonicas donde ancestros suyos tuvieron una participación bastante crucial, pasando por la conformación de Britania y su colapso. Había encontrado referencias a aquella reliquia hasta poco antes de la primera guerra mundial.

Theodore llegó a preguntarle a su padre acerca de ello, pero él le dijo casi lo mismo que Star había descubierto, que se encontraba perdida desde antes de la primera guerra mundial, pero que reapareció en tiempos de la segunda guerra mundial y desde allí no apareció nunca más. Aunque para ser precisos, la herencia de aquella capa no fue precisamente de la misma línea de sangre que la de ellos, si no otros Nott, la rama Francesa.

Y todo mundo sabía lo que le sucedió a Francia durante la segunda guerra mundial. Asolada por Alemania por un frente e irremediablemente invadida por Gran Bretaña por otro, dejando miles de muertes a su paso.

Su padre dijo que tenía circulando por todo el mundo mágico una recompensa exorbitante por quien se las hiciera llegar de vuelta a la familia. "Ya aparecerá" había dicho despreocupado.

Él había levantado el libro para enseñarle el lomo— Esto es "Destino" —le había dicho. El volvió a dejar el libro sobre sus rodillas— se supone que todos tenemos un "destino", un camino que recorreremos y que no hay manera de librarnos de él, podemos desviarnos, pero el fin será el mismo.

—Suena deprimente.

Theodore había negado con la cabeza— en realidad es bastante realista. El fin del camino y la vida es el mismo para todo el mundo —ella parecía curiosa— la muerte, Granger. Ese es el final. Nadie puede escapar de eso.

Ella le miró con tal rostro de consternación que por alguna razón, él se deslizo más cerca de ella y levantó el libro para que ella pudiera leer parte de lo que decía.

—No lo malinterpretes, no es una condena. Es más una reflexión acerca de "Destino" —dijo algo emocionado por lo que había leído— Mira aquí —dijo apuntándole un párrafo — "…Creer que existe una misión única en la vida o de importancia suprema de la persona, llenara a esta de desesperación una vez crea la tarea cumplida, pues sentirá su propia inutilidad creyendo que nada de lo que ha hecho es lo suficiente importante, llenándole de desesperación. ¿Qué es entonces el Destino? El destino real de cada ser viviente en el mundo es el mismo que el de todos: La muerte. Y se debe llegar a ella sin arrepentimientos ni temor. La muerte es el fin del camino, lo que tenía que hacerse ya se hizo y de la mejor manera que pudo haberse hecho".

—Solo es filosofía —dijo ella.

Theodore casi sonreía al escucharla, lo mismo pensó él cuándo leyó las reflexiones del autor… pero dándole la oportunidad por unas páginas más…— lee esto de aquí —dijo mientras pasaba al menos diez páginas y le mostraba el siguiente título "El porqué de la exactitud de las profecías", luego avanzó unas páginas más "Teoría de la predestinación"— Yo estoy por aquí —dijo adelantando unas páginas más— "Reforzamiento de fortuna y represión de infortunio: Runas mágicas". He leído acerca de esto en Historia de magia, está en las crónicas de las primeras guerras contra duendes y elfos, cuando los centauros hicieron su alianza con esa facción de criaturas mágicas, les enseñaron a los Elfos a leer las señales de predestinación, la videncia y las profecías. Los elfos la combinaron con magia (tú sabes, los elfos son las criaturas más antiguas del mundo mágico) y con runas que marcaban en sus cuerpos tenían "fortuna" y evitaban el "infortunio". Pero no era para todo el mundo. Las crónicas decían que estas prácticas eran magia tenebrosa porque volvían locos a los usuarios y les causaba la muerte. Pero aquí en el libro, lo explica todo —dijo apuntando un párrafo— "… quien haga uso de "Destino" debe tener presente que todos sus actos obedecerán a la magia quitándole el libre albedrío, acortando su camino y llevándole más rápido a su final"

Granger se había cubierto la boca, primero razonando, luego se volvió a él— Eso quiere decir…

Theodore asintió— La muerte —dijo animado— Solo piénsalo, si supieras las preguntas de un examen, solo memorizarías las respuestas y eso sería todo. Te saltas las investigaciones y las lecturas extra. Vas al grano y eso acorta mucho el tiempo.

Ella frunció el ceño— ¿Quién querría algo así?

Él se encogió de hombros— Alguien desesperado de que una profecía se cumpla efectivamente —dijo meditabundo— supongo que por eso las profecías están tan custodiadas y los videntes son prácticamente tesoros nacionales bien resguardados. Y por eso este libro está en la sección prohibida.

Granger se puso pálida— No…

Theodore asintió— Sí —dijo satisfecho consigo mismo— Una profecía más estas runas en la piel de las personas predestinadas sería la jugada perfecta para la persona interesada en que se cumpla.

Granger se crispo— No puedo creer eso —dijo ella de pronto— La predestinación no es exacta. No puedo aceptar que cada cosa que hayamos hecho o vayamos a hacer sea un guión escrito.

—No todo —dijo Theodore volviendo la vista al libro— el libre albedrío existe, también es teorizado aquí —dijo mirando con una casi sonrisa al libro— "Esclavo de tus actos, pero libre en tu mente" los actos son necesarios, pero no precisamente que estés de acuerdo con ellos.

—Pero si una persona cree que todo es obra de alguien más, alguien que dictamina cada acto que la persona haga, eso le quita responsabilidad a la persona de tus propios actos y culpará al ser superior —dijo ella con tozudez.

—O le dará las gracias por las cosas buenas que ocurran —dijo encogiéndose de hombros— Pero eso sería una simple excusa de una mente débil. Una persona que se desconoce a sí misma, que se miente diciéndose que algo no es como sabe que es en realidad, es idiota. —Le explicó— También lo pone en el libro. Una persona consciente de "Destino" sabe que al final, solo la muerte es real. El resto es suyo. Las profecías existen, pero el arrepentimiento y el pesar también. Y las decisiones. "Esclavo de tus actos, pero libre en tu mente"

—Entonces… ¿"Destino" es bueno o malo?

Theodore le miró con satisfacción— Yo creo que ninguno —dijo volviendo a la página donde había dejado su lectura— toma en cuenta que, según la teoría, las profecías nunca mencionan puntualmente a personas. Describen eventos, no nombres. Eso deja abierta las posibilidades y el libre albedrío de los que podrían correr con aquel "Destino". Esta teoría es increíble. Le da una explicación lógica a muchas cosas.

Granger aun parecía consternada— ¿Estas investigando profecías?

Theodore se volvió hacia ella, aun entusiasta… pero no pudo evitar pensar en lo que le dijo Serafina.

"Conocer gente y en lugar de pensar en lo bueno que pueden ofrecerte solo preguntarte cómo y cuándo es que te van a traicionar"

Eso derrumbo su entusiasmo en un segundo.

—No precisamente —dijo volviendo rápido a su libro— solo encontré esto interesante.

"No insistas" pensó en el fondo de su mente, con el oscuro presentimiento de que ella podría estar espiándole "No vayas a insistir…"

Ella seguía mirándole fijo— ¿Interesante? ¿Es en serio? Quién lo diría —dijo ella girándose hacia un lado y volviendo a erguirse para mostrarle el lomo de un libro— encontré este la última vez —dijo inusualmente entusiasta— teoriza la conexión del núcleo mágico con la afinidad a las varitas y de lo que están hechas. Esto sí que es interesante.

Granger comenzó a parlotear acerca de lo que había leído y el anterior tema quedo en el olvido. Y eso era algo que, aunque Theodore no admitiría a nadie, le dio gran tranquilidad.

Pero todo lo bueno termina y un solo comentario comenzó a arruinarlo todo.

— ¿Estás haciendo apuntes extra? —pregunto Theodore, luego de ver como ella tomaba uno y otro libro rápidamente.

—Pienso que a Harry le parecerá interesante —dijo ella.

Theodore había resoplado— Supongo que algunas costumbres no se perderán nunca.

Ella había dejado de apuntar de inmediato— Que quieres decir.

Y desde allí habían vuelto a discutir.

Era de esperarse, pues Granger siempre defendía a Potter. Y a Weasley. Siempre. Y se ponía obstinada en reconocer que era así aún en contra de la lógica. A opinión de Theodore, su afinidad a Potter era lo que le nublaba el juicio, pero ella siempre se resistía a aceptarlo.

—Potter puede ser todo lo buena persona que quieras —había terminado diciendo— Moral intachable y todo eso, pero se realista. Eso al final no importa demasiado si es cobarde.

—Harry no es cobarde.

Theodore se había cruzado de brazos— como si lo fuera —dijo de inmediato— ¿Recuerdas lo que sucedió cuando Malfoy tomó tu carta? Tú tenías ventaja y no la tomaste. Es lo mismo con Potter. Lo he pensado bastante. Potter es un héroe para la mayoría del mundo mágico, con eso tiene el pasado glorioso. Es huérfano, con eso tiene el presente carismático, mártir y misterioso. Dumbledore siempre se pone de su lado, con eso tiene un mentor legendario. ¿Qué demonios le falta para tomar la opinión pública en sus manos? Tiene todo el potencial pero sencillamente no hace nada. Es como una hoja que se lleva el viento. No parece muy interesado en controlar su destino.

—Harry no se aprovecharía de su situación.

—Créeme, si lo hace —dijo él— mal, pero lo hace. En vez de mostrarse siempre débil y dejar que el profeta lo difame debería hacer algo al respecto. Pero esta allí, aun dando pena.

Ella se crispo— No puedes hablar de Harry así. No lo conoces. No sabes por todo lo que él ha pasado y todo lo que ha sufrido. No puedes solamente venir y juzgarlo.

—Por supuesto que puedo. Todo el mundo puede. Si no lo has notado, toda Europa lo hace desde que murió Digory —dijo entrecerrando los ojos hacia ella. Granger le miró con tal cara que parecía a punto de maldecirlo y de alguna manera eso era algo que le molestaba demasiado. Era injusto— El pasado tormentoso es lo de menos. Lo que importa aquí es lo que haces al respecto cuando te encuentras en esa situación.

—Él está haciendo algo.

—Pues no lo parece —dijo con la voz venenosa— ¿Por qué siempre lo defiendes?

—Porque es Harry. Sé cómo es él y no es nada de lo que tú dices. Y aunque el resto del mundo lo juzgue, yo se la verdad —dijo ella con una expresión— Lo conozco.

—Muy bien. Lo expondré de otro modo —dijo el volviéndose completamente hacia ella— Me conoces —dijo acercándose casi sin darse cuenta— o crees conocerme. Un Slytherin listo, no tan malo como Malfoy pero nunca alguien noble y desinteresado como Potter ¿Algo así?

Ella iba a abrir la boca, pero él la interrumpió.

—Yo controlo lo que tiene que ver conmigo. Debes haberte dado cuenta que todos en la escuela están murmurando a mis espaldas, todo mundo, hasta los profesores. Tú misma sabes que rumores son. A mí no me importa especialmente lo que invente el resto, solo que crean lo que me conviene. Aunque haya salido mal parado el día de la última prueba, puse todo de mi parte para no mostrarme débil. Yo no voy por ahí dando pena.

Ella se envaró al instante— Es diferente. A ti te defiende tú padre —le replico— Harry es huérfano, no tiene ni eso.

—A Potter lo defiende Dumbledore, el mago favorito y con más credibilidad de la comunidad mágica. Mucho más efectivo que un mago que sirvió al Señor Tenebroso si me preguntas.

—N-no es lo mismo —volvió a insistir ella.

— ¿Por qué no? —le reclamo él.

—Tú familia es poderosa.

Theodore se había reído— ¿De dónde crees que viene el poder? ¿Crees que alguien vino un día y dijo: Hey, ustedes, Nott´s, se ven como magos que les gusta el poder, quieren un poco? —Luego se puso totalmente serio— no, Granger. Nosotros lo conseguimos y no tienes ni la remota idea de todo el trabajo que hay que hacer para mantenerlo todo bajo control. Hace cientos de años un ancestro mío decidió que tomaría su destino en sus manos y sería grande, le transmitió eso a sus descendientes y ellos a los suyos. Luchamos nuestras batallas, pasamos por guerras, enfrentamos maldiciones, tragedias, desastres, traiciones. Todo lo que el mundo nos lanzase… y aquí estamos. Estas viendo al último descendiente vivo de una familia que se aferró todo lo que pudo a este cruel mundo y amaso poder en el camino —él hizo una pausa, sin poder evitar recordar por todo lo que había pasado en sus cortos dieciséis años. Aparto la vista de ella y en su lugar miró hacia el oscuro techo— Han intentado matarme al menos tres veces hasta ahora. Barty Crauch ha sido quien más cerca ha estado. Yo solo… Fue suerte. Me… caí. Mientras lo hacía pude ver el rayo verde pasar sobre mi cabeza —Theodore se pasó una mano por el cabello— Ya he lidiado con dos traiciones de aliados de mi familia, una peor que la otra y es confuso, porque la aparentemente más difícil fue la más sencilla de resolver —dijo recordando su indecisión al pensar en qué hacer con Serafina— Y aunque te cueste creerlo, últimamente la protección de mi padre se limita a enviarme en su nombre. Él cree que ponerme al frente para resolver los problemas de la familia me preparará para el futuro cuando él ya no este y el "Señor Nott" sea yo. Parece que no espera vivir mucho.

Ella le miraba con los ojos entornados y en silencio.

— Como puedes ver, las cosas tampoco son sencillas por aquí —dijo con la cabeza apoyada contra el estante, ahora si mirándola— ¿Porque todos tienen que defender a Potter a capa y espada? ¿Cuál es la maldita diferencia entre ambos? Los dos fuimos atacados y pudimos morir. Ambos usamos la magia que debimos para defendernos, pero a Potter lo absuelve el pleno del Wizengamont y a mí casi me dan veritaserum con un embudo por la boca a vista y paciencia de Dumbledore y de Snape —dijo recordando el evento— Si las vidas de ambos iban a peligrar ¿Porque Dumbledore no duda en exponerme a mí y por otro lado hace todo por mantener protegido a Potter?

—Te diré por qué —le dijo con maldad— Porque es fácil defender a alguien que da pena. Nadie se molestaría en defenderme porque yo en ningún momento agacharía la cabeza para inspirar compasión, pero entonces todos dirán que soy demasiado orgulloso y secretamente consideraran aceptable que algo malo llegara a pasarme, porque para el mundo esa será una "lección de humildad" —ella volvía a verse consternada— ¿Has notado que ahora soy zurdo? Mi brazo derecho no se ha recuperado ni lo hará jamás. Maldito de por vida, aparentemente. ¿Y me ves quejándome?

Luego de eso había caído el silencio entre ambos… o lo había sido hasta un maullido resonó en sus oídos.

Theodore maldijo.

Hizo una floritura rápida y sus libros volvieron a los estantes, se volvió a Granger, quien estaba totalmente confundida, solo para decirle— Umbridge viene para acá.

Ella recogió su pergamino y tinta y Theodore abrió su mochila para que echaran todo dentro, ella casi parecía entrar en pánico cuando un frasquito de tinta se cayó al suelo, pero Theodore lo pateo debajo de uno de los estantes. Rápidamente le ayudo a ella a ponerse la mochila a la espalda y haciendo un Accio a su capa cubrió a ambos, al mismo tiempo que ella lanzó conjuros a sus pies y a los de él.

Se cubrieron con la capa al mismo tiempo que la puerta se abría. Hermione estaba delante, el a su espalda.

—Saldremos por la izquierda —le susurro agachándose hacia su oído— Umbridge siempre viene con Flitch, no hay manera de que la señora Norris no nos descubra. Es demasiado lista.

Ella solamente dio un sí bajito. En silencio y a pasos cortos, se dirigieron hacia la salida. Granger se quedó muy quieta cuando vieron como Umbridge con varita en mano y acompañada de Flitch y otros dos miembros de la brigada entraron por otro de los pasillos. Volvieron a caminar cuando se perdieron a la vista.

Salir fue sencillo, pero no contaba con que más miembros de la brigada estuvieran afuera. Theodore se limitó a sujetar ambos hombros de Granger y de alguna manera, silenciosamente en base a suaves estirones, dirigirla hacia donde era el mejor camino para salir.

Pasaron bastante cerca de Pansy y Draco, quienes tenían sus manos disimuladamente entrelazadas. Juraría que escucho a Granger resoplar.

No había un solo pasillo de la biblioteca libre y la brigada comenzó a ponerse ruidosa. ¿Qué demonios estaba pasando?

—Debemos salir —susurro Granger.

Theodore aún sujetaba sus hombros y se acercó a ella para contestarle— segundo pasillo a la derecha de la salida, hay un aula abandonada allí —le contesto.

Entonces un maullido se escuchó a sus espaldas en lugar de sus oídos.

—Mierda —dijo Nott.

El gato volvió a maullar.

— ¿Señora Norris?—dijo uno de los de la brigada.

El gato volvió a maullar

—Le está maullando a la nada —dijo otro de la brigada.

—No le está maullando a la nada —dijo Malfoy— hay alguien allí.

Theodore fue el primero en reaccionar, envolvió una mano alrededor de los hombros de Granger y con la otra hizo una floritura rápida.

La oscuridad lo invadió todo y los gritos resonaron. Incluso Granger dio casi un salto, pero entre los gritos de pánico, él le tomó la muñeca y los sacó a ambos de los pasillos.

No era magia tenebrosa explícitamente, era como el primo lejano de la maldición Tenebrae. Si Granger tenía aún el hechizo de visión nocturna encima, debía de distinguir el camino. Y lo hizo, pues antes de marcharse lanzó encantamientos de piernas de gelatina a varios de la brigada. Salieron de la biblioteca aún debajo de la capa….

Pero el maldito gato seguía maullando.

Theodore le lanzo un encantamiento petrificador, pero el maldito lo esquivo y solo alcanzo a darle en una pata. A lo lejos podían escuchar los gritos de Umbridge y Flitch.

—Hay que salir de aquí —dijo Granger tirando de su túnica.

Los pasillos afuera de la biblioteca estaban comenzando a llenarse de gente por el alboroto, pero siendo bulliciosos ante la penumbra que se extendía por la entrada de la biblioteca. Entonces apareció el prefecto de Ravenclaw en medio del gentío. Theodore volvió a cubrir a ambos con la capa y un instante después el hechizo fue deshecho.

Umbridge se volvió loca y ellos se deslizaron entre los alumnos cuando la bruja gritó que todos allí presentes no se debían de mover, pues todas las varitas serían registradas. Theodore y Hermione sortearon alumnos y a paso ligero se alejaron lo más que pudieron de la zona de la biblioteca.

—Hay un atajo aquí —dijo Granger dirigiendo ahora y acercándose a un monumento antiguo de una de las esquinas de uno de los pasillos que en medio de su sombra se podía ver una especie de pasillo muy estrecho.

Ambos se quitaron la capa de encima y Granger entro de costado por ese pasaje. Theodore le siguió luego. Casi lado a lado y con la espalda pegada a la pared recorrieron ese pasaje al menos diez minutos antes de salir a una especie de salón lleno de monumentos. Theodore se quedó un instante en silencio admirando el lugar, pues no lo conocía.

Granger le dio un jaloncito a su túnica para devolverlo a la realidad— Por aquí —le apuntó a otro pasillo.

Caminaron unas empinadas escaleras por al menos diez minutos más.

Ella miro su reloj— demonios —murmuro— a estas alturas nos perderemos la cena.

El alzó una ceja— creo que esa es la menor de nuestras preocupaciones ¿No crees?

Ella resopló y caminaron en silencio durante solo un momento.

—No puedo creer que hechizaras a la Señora Norris —dijo ella en una exclamación.

—Se lo merecía —contesto él— esa bestia es demasiado rápida y pocos hechizos le hacen efecto.

—No —dijo ella— me refiero a que Flitch se volverá loco.

—Bueno, era ese gato o nosotros —dijo resuelto— no puedes culparme por eso. No planeo ser expulsado.

— ¿Crees que lo harían?

El asintió— Apuesto a que Malfoy daría su brazo derecho para que eso pasara —la miró de reojo— seguro has escuchado el rumor.

Ella miró hacia otro lado, pero luego de un suspiro le contesto— Es un idiota. Seguro se lo merecía.

—Por supuesto que lo hacía —dijo él.

De alguna manera, llegaron hasta la parte de atrás de otra estatua también con solo un delgado pasaje como salida. Granger salió primero, Theodore la siguió. De alguna manera, llegaron hasta los jardines de atrás del castillo. Afuera ya estaba oscureciendo y se podían ver unas cuantas estrellas.

Ella se volvió hacia él, mirándole casi ceñuda— debes ir directamente a la mazmorra —dijo como si fuera una orden— yo soy un prefecto y se supone que es mi ronda luego de la comida, nadie va a cuestionarme nada pero tú…

Él sonrió con maldad— Yo soy de Slytherin.

—No —dijo ella, sonando casi enfadada— tú siempre estás solo. Si sospechan de ti, no tienes coartada. Revisaran tu varita y eso será todo —dijo pasándose una mano por el cabello— de no ser por ti me hubieran atrapado. No quiero que te expulsen.

Ella miraba hacia el suelo, su rostro comenzando a teñirse de rosa. El color de la vergüenza.

¿Por qué tenía que mirar siempre hacia el suelo?

Estaba llevando su mano hacia ella, para levantar su mentón, como se le había hecho costumbre hacer cada que ella se ponía de ese modo y decirle que debía mantener la cabeza en alto…

— ¿Granger?

Alguien más habló.

Ambos miraron a Abbott y Patil, las prefectas de Hufflepuff y Ravenclaw por un pasillo de piedra por encima de ambos.

— ¿Qué estás haciendo allí? —Dijo Patil— la escuela es un caos. Umbridge cortó las rondas y llamó a todos los prefectos para que fuéramos a la biblioteca.

—Seremos soporte de la brigada —dijo Abbott de mal humor— encerró a muchos alumnos dentro de la biblioteca y están requisando varitas. Necesitamos manos.

—Voy —dijo ella de inmediato.

— ¿Qué hay con Nott? —dijo Patil con el ceño fruncido.

—Buenas noches —dijo Theodore, componiendo una expresión amable en su rostro— Granger estaba recordándome que en este horario ya no se puede dar paseos por el jardín.

Patil y Abbott se miraron la una a la otra con sospecha.

—No lo volveré a hacer, Granger —dijo asintiendo hacia ella, todo amabilidad— Adiós, señoritas —dijo agitando la mano a las chicas allí presentes dejándolas atónitas y camino sin mirar atrás hacia el castillo.

—No tan rápido Nott —dijo Patil de pronto— saltarse la hora límite para volver al castillo tiene consecuencias. No creas que vas a escaparte de esta —dijo ella furiosa— acabas de restarle puntos a tu casa.

Theodore se volvió hacia ella, dispuesto a recordarle que ese castigo no existía… pero se lo pensó un poco. Si reclamaba luego esas desconfiadas chicas podrían inferir en que el tramaba algo y hacer las cosas aún más complicadas.

—Adelan…

—Saltarse la hora no se castiga con puntos —dijo Granger, cortándolo, mientras miraba hacia Patil y caminando hacia las chicas, con tal solemnidad que parecía una orden— puedes irte Nott.

Theodore, levemente sorprendido, solamente asintió hacia ella y se marchó mientras escuchaba como Patil le reclamaba a Granger ser tan confiada.

—Es un Slytherin. No puede estar haciendo nada bueno —le reclamaba la chica Patil.

—Cállate Padma —le dijo Granger— tú no sabes eso.

Theodore no se dio cuenta, pero sonrió.

Desde el final de ese día, el dilema había comenzado.

Los siguientes días, la escuela había sido un hervidero de chismes y promesas de venganza. Umbridge ofrecía recompensas y altas recomendaciones para quien diera información acerca del "atentado en la biblioteca" y Theodore se vio en la incómoda tarea de volver a sobornar a Melcher, además de dejarle muy claro una sutil amenaza si es que acaso se atrevía a abrir la boca. La biblioteca había sido puesta en riguroso control y entrar de nuevo sería casi imposible, lo cual lo puso de un humor demasiado pesado… por suerte, tenía previsiones al respecto.

¿Entonces, qué hacer ahora?

Realmente aún no perdonaba a Granger del todo por lo que hizo hacía tiempo, pero si algo tenía presente desde la primera vez que se encontraron en la sección prohibida, era que no tenía problema alguno en seguir estando cerca de ella aunque no le hubiera pedido disculpas. Era absurdo, pues no debía tolerar siquiera dirigirle la palabra… y aun así… incluso la ayudo a salir de la sección prohibida ya dos veces. Aunque ese era otro asunto, solo de recordarlo podría dolerle la cabeza e hizo esos pensamientos y recuerdos a un lado. No tenía tiempo para eso.

Peor, ese martes habían tenido una discusión extraña, pues por primera vez en mucho tiempo no controlaba nada. Todo había sido una especie de verborrea producto de la indignación. Hablo sin pensar, sobre la marcha. Habló demasiado. Dijo cosas que ni siquiera a Edward le había dicho. Y eso que él era con quien más hablaba últimamente, si las cartas cuentan como "Hablar"

Hablo mal de su padre con ella, por Merlin.

Theodore, aún recostado, se cubrió la cara con ambas manos.

"Eso fue estúpido" se dijo a sí mismo con aburrimiento.

Luego, volvió a sentarse en la cama y miró hacia la botella con poción desensibilizadora. También le dijo acerca de su maldición y acepto que salió vivo del enfrentamiento con Crauch por pura suerte. Incluso casi se le escapó el hecho de que esa vez no estuvo solo.

"Estupidez tras otra" se dijo.

Le dijo que él no se quejaba de las cosas malas que le ocurrían y allí estuvo él, contándole todo a ella, pero quejándose.

Comparándose con Potter. ¡Por Merlin!

Luego de aquella pelea pensó en que eso era suficiente para desistir y mandar todo al demonio. Granger podría ser una valiosa aliada en el futuro, pero daba fuertes señales de que el respeto hacia él y a las costumbres de los sangre pura (todo lo que tenía que ver con la educación) estaba muy fuera de los límites y probablemente ella no los aceptaría jamás.

¿Valía realmente tanto el hacerla su aliada?

Quería enfadarse con ella otra vez y por un momento parecía haberlo conseguido, pero al final ella terminó congraciándose con él de nuevo, cubriéndole la espalda.

Fue entonces que recordó el principal motivo por el que había decidido que la quería como aliada, el motivo por el que quería tener el vínculo con ella.

¿Entonces, valía tanto?

Él sabía la respuesta.

"Podría hacer que se disculpe primero. Eso sería aceptable" pensó mientras se llevaba la mano al mentón. Y eso era plausible, pero el método que se le acababa ocurrir (y el más rápido) sería problemático y definitivamente podría ser malinterpretado.

Theodore se inclinó hacia la mesita al lado de su cama y tocó el primer cajón con su varita, lo abrió y miro de reojo una pequeña cajita de terciopelo gris.

Lo miró como cuando miraba a Edward aparecer frente a él con una sonrisa en el rostro mientras le decía que tenía "maravillosas noticias".

Esas "maravillosas noticias" últimamente significaban que Theodore tendría que acumular todo su aplomo para enfrentar algo que demandaba demasiado esfuerzo.

Si, definitivamente era como eso.


Durante la clase de Aritmancia mientras los alumnos salían, Hermione aún estaba tomando sus últimos apuntes. Generalmente era de las últimas en salir, pues aprovechaba cuanto fuera posible, pues los TIMO´S estaban demasiado cerca (a unos meses aún, pero no podía ser confiada)

Estaba aún escribiendo cuando sintió que alguien estaba de pie frente a su pupitre.

Nott.

Hermione se quedó boquiabierta un instante.

—Las estatuas de tercer año —dijo él parcamente— a las tres —murmuro— tengo un plan.

Y solo se fue.

Ella miró para todos lados, pero no había nadie cerca, solamente tres Ravenclaw que la miraban de reojo, pero demasiado lejos para haber escuchado algo…

— ¿Estás bien? —Le dijo una de ellas— ¿Te estaba molestando?

Hermione tuvo un impulso de gritarles a ellas que estaban equivocadas, pero eso sería exagerado.

En su lugar, solo negó con la cabeza.

Ese día a las tres, acudió al mismo lugar que Nott le había mostrado en tercer año, cerca de los jardines de atrás del castillo, aquella especie de pasillo subterráneo con estatuas de gárgolas custodiándolas. Nott estaba allí, jugando con su varita en la enguantada mano izquierda.

Hermione tomó aire— Hola Nott.

—Hola Granger —contesto él de inmediato.

Ella miró hacia todos lados— Entonces… ¿El plan que decías es…?

— Mover el valle de Harrington. Y seguir siendo autodidactas —dijo él, caminando hacia una orilla de aquel pasillo por debajo del nivel del suelo. Ella bajo por las derruidas escaleras y se colocó a su lado.

Entraron como lo hicieron en tercer año, a gatas. A pesar de haber llevado pantalones aquella vez, de todas maneras Nott entró primero y la esperó del otro lado con un cáliz lleno de aquel líquido brillante para ella. Aunque esta vez no se desmayó, solo se mareo un poco. El lugar estaba tal y como lo recordaba. Terciopelo verde, un sillón gigante y la fuente en el fondo. Incluso aquella sombra en el techo parecía levitar con sus grandes y puntiagudos dedos tocando aquí y allá.

Lo único diferente allí eran las pilas nada despreciables de libros que allí había en el suelo.

— ¿Cómo pudiste traer tanto aquí? —preguntó ella boquiabierta.

Nott solo se encogió de hombros— No todos los libros de la sección prohibida están encadenados.

Hermione negó con la cabeza— ¿Cómo vas a hacer para devolverlos?

—Confío en que Umbridge no estará el próximo año —dijo mientras se sentaba en el suelo apoyando la espalda contra una pared— El Ministerio no debía seguir interfiriendo de esta manera. El consejo de padres va a interferir pronto. Mi padre me lo contó la última vez que me escribió.

Hermione alzó una ceja. De nuevo sonaba sombrío— ¿La última vez?

El asintió— Está en Alemania o países bajos, quien sabe. Viaja mucho últimamente —dijo mientras tomaba un libro— estos son seguramente menos interesantes que los de la biblioteca, pero son mejor que nada.

Ella asintió en silencio y reviso algunos lomos de la pila de libros más cercana y con cuidado escogió algunos y se puso a leer.

Estuvieron allí mucho rato en silencio… pero Hermione creía notar algo. Nott la miraba de rato en rato y demasiado fijo. Ella creyó que era su imaginación, pero cuando lo pesco por segunda vez la situación se volvió incomoda.

— ¿Pasa algo? —pregunto en un hilillo de voz.

Impensablemente, Nott bufo. Y seguía mirándola demasiado fijo. Tan intensamente que ella estaba a punto de mirar hacia otro lado para escapar de aquella profunda mirada azul.

El bajó el libro que tenía en las manos y luego de deslizarse hacia donde ella estaba, sentándose prácticamente lado a lado con ella, hurgó en el bolsillo de su túnica y sacó una pequeña cajita de terciopelo— No es una ofrenda de paz —dijo mientras se lo tendía a ella— Tenía intención de darte esto antes de "eso" que hiciste, pero no encontré oportunidad y luego solo dejamos de hablarnos. Lo conseguí para ti, así que debes tenerlo.

—No entiendo que… —dijo ella aún sin recibir la cajita.

Él la miró entrecerrando los ojos— Es de buena educación dar algo en retribución a los presentes que uno recibe —le explicó con su tono de profesor— Más aún si el presente recibido fue muy agradable.

Ella se quedó perpleja, pero su cerebro aturdido reaccionó rápido—Esto es por las entradas… —el asintió— No te las di para que tener algo a cambio, yo solo…

Nott hizo una mueca— ¿Cuantas veces debe insistir en darte el obsequio?

— ¿Q-qué?

—En algunos países, es educado negarse al menos tres veces antes de recibir algo —contesto serio— ¿Acaso los muggles también tienen esa costumbre? Porque ahora mismo estamos en el mundo mágico y viniendo de alguien respetable como yo y tomando en cuenta que me conoces desde hace tiempo, debes de aceptar a la primera y decir gracias.

Hermione se inevitablemente se echó a reír. ¿Cómo podía Nott sonar tan formal? Era como una obra antigua andante.

Él había hecho otra mueca, pero desapareció de inmediato cuando ella tomó la cajita y la sostuvo con ambas manos— Gracias —le dijo con una sonrisa.

Pero él seguía mirándole serio— Ya que nos saltamos el asunto de la privacidad, no me importa si lo abres ahora.

Aunque no necesitaba decirlo, pues ella ya lo estaba haciendo. Dentro de la cajita estaba una especie de pulsera que no podría ser llamada una joya, pero de alguna manera, lo parecía. Tenía un color plateado brillante, como si fuera una pieza de hierro pulido. Ella dejo la cajita a un lado y deslizo la pulsera en su mano derecha y extendiendo la misma, la contempló en su muñeca. Era bonita.

Theodore sin embargo, se veía satisfecho.

—Es un instrumento usado generalmente por rompedores de maldiciones —dijo él— cuando se encuentra con rastros de maldiciones, se vuelve oscura, como piedra negra —explico al mismo tiempo que alcanzó un libro y lo acerco a su mano. La pulsera se tiño con un leve gris. Hermione se asustó un poco, pero Theodore parecía fascinado y se puso de pie en ese mismo momento.

— Ven —Él le tendió la mano y ella la tomó automáticamente antes de darse cuenta.

Quedaron de pie uno frente al otro.

—Y no es lo único —le dijo— cierra los ojos.

Ella obedeció sin objeciones, pero casi dio un salto cuando sintió que Theodore le tomaba la mano en la que tenía la pulsera y la levantaba. Sintió su aliento contra su muñeca cuando susurro algo que no alcanzó a oír. De todos modos, no tuvo tiempo de pensar demasiado, pues él la tomó por los hombros y la hizo girar.

—No es justo, voy a caerme.

—No lo harás.

Hermione juraría que él estaba dando vueltas con ella. De rato en rato, la pulsera parecía vibrar cada cierto momento.

Ella abrió los ojos de inmediato y pararon de dar vueltas. Ella levanto la mano en donde tenía la pulsera.

Nott la miraba complacido— Con una palabra se activa una propiedad mágica. La pulsera te avisa cuando apunta al norte.

Ella miró maravillada la pulsera— Increíble —dijo fascinada— gracias. En serio gracias.

Luego de eso, con leve euforia, Theodore volvió a ponerse serio como antes (lo cual era malditamente increíble. Hermione no podía dejar de mirarse la muñeca) y como si nada hubiera pasado, volvió a sentarse y seguir con su lectura.

Hermione por otro lado, no pudo concentrarse en absoluto. Miró alrededor de ese lugar. Había mucho espacio libre y el sonido de la fuente la distraía. Ese lugar era bastante tranquilo, muy bien iluminado y algo frío, pero no como la penumbra de la sección prohibida de la biblioteca. Una sensación de tranquilidad la invadió.

"Si" pensó "Debes estar en lugares así"

"Quizá…" pensó mientras miraba a Nott leer. Lo miró fijamente bastante tiempo, hasta que el alzó sus ojos y la miró extrañado.

— ¿Puedes guardar un secreto? —el bajo su libro y asintió despacio casi al instante— La brigada no puede enterarse.

Nott hizo una mueca— No soy amigo de la brigada. Lo sabes.

Ella fue ahora quien se deslizo hasta estar prácticamente a su lado— No soy la única autodidacta —le dijo bajito y mirando hacia sus propias manos— hay un… grupo. Estamos aprendiendo defensa contra las artes oscuras y… —ella alzó la mirada hacia Nott y él tenía tal cara...— ¿Qué? ¿Qué pasa?

—Debe ser el secreto peor guardado de la historia —dijo él sacudiendo la cabeza— todo Hogwarts sabe que ustedes andas en algo. Al menos tú, Potter y Weasley. Por ustedes Umbridge fundó la brigada, es obvio. Paso luego del decreto que prohibía a los alumnos tener sus clubes.

Hermione le miró entrecerrando los ojos— No tienes que ser tan despectivo —dijo cruzándose de brazos y relativamente enfadada— aprendemos mucho allí.

— ¿Quién enseña? —Preguntó él de pronto— ¿tú?

—Harry —dijo ella con orgullo— es bastante bueno.

Nott soltó una risa cruel— Merlin —murmuro volviendo su atención a su libro.

— ¡No te rías! —Reclamo ella— ¡Es realmente bueno!

—Quisiera ver eso.

Ella se aclaró la garganta— Podrías.

El quitó la atención de su libro y se volvió a ella— ¿Es una broma? —La cuestiono— todo el mundo saltará si es que yo apareciera allí por casualidad —él alzó una ceja y meneo negativamente la cabeza— aunque de todos modos no puede ser mucho por lo que preocuparme. ¿Qué tanto daño podrían hacerme? —de nuevo se reía con crueldad y antes de volver a su libro.

—Pero…

—No es sensato, Granger —dijo el sin mirarla— Y no hablo acerca de mi siendo de Slytherin. No creo que tu grupo (y ni siquiera quiero saber quién más está en esto) puedan estar en el anonimato demasiado tiempo. No les deseo el mal, pero los grupos grandes no pueden esconderse por demasiado tiempo. Eventualmente los descubrirán. De hecho, se están tardando, pero no estaré allí cuando ustedes caigan.

Ella estuvo a punto de replicar con ira… pero algo en la actitud de Nott le llamó la atención. El sujetaba su libro de manera extraña y no estaba leyendo, sus ojos estaban en un punto fijo.

"Como si estuviera esperando"

Ella casi sonríe, pero se mantuvo seria. Había ciertas cosas que tomar en cuenta al tratar con Nott y Hermione consideraba que había aprendido bien parte de eso. Esta parecía una negociación. Menciono que le impresionaba que no los hubieran descubierto aún. Comenzó por allí…

—No caeremos —dijo ella— somos más de veinte desde el inicio. Si no nos descubrieron hasta ahora, no lo harán nunca.

El volvió a darle toda su atención, sus ojos entrecerrados— Alguien los traicionara tarde o temprano.

—Lo dudo mucho —dijo ella— además, si alguien lo hace le costara muy caro. Firmamos nuestra entrada. Yo misma maldije el pergamino.

— ¿Entonces cómo puedes estar contándomelo a mí?

Ella se cruzó de brazos— Ya lo dije. Yo maldije el pergamino.

Theodore Nott se echó a reír y se veía malditamente orgulloso, dejándola sin habla por un momento.

— ¿Y bien? —Nott le hizo una mueca. Ella resopló— Y dicen que los Slytherin son ambiciosos.

Él parecía estárselo pensando, o al menos eso pensaba Hermione

Nott sacudió la cabeza— Dudo que haya algo allí que puedan enseñarme.

— ¿De verdad? —le contesto Hermione.

Theodore dudo por un instante, era muy obvio. Parecía no saber qué contestar.

"Ahora" pensó Hermione.

Ella metió la mano en el bolsillo del pantalón rápidamente y se la tendió a Nott con un galeón dorado en su palma— Está encantado —le dijo— yo hago el llamado para las reuniones. Llévalo sobre la ropa. Se calentara cuando eso pase. Si te decides, me encontraré primero contigo y tendrás que firmar el pergamino antes de llevarte a donde nos reunimos.

— Si no es necesario que firme con sangre estaré decepcionado —parecía una broma, pero lo dijo completamente serio mientras tomaba el galeón de su mano— ¿Qué aprenden allí exactamente?

Ella solo le sonrió y volvió a tomar su libro. "Muérete de la curiosidad" pensó.

Theodore le miraba entrecerrando los ojos, pero continuaba girando el galeón entre sus dedos hasta que finalmente lo guardó en su bolsillo— ¿Qué pasa si termino decepcionado? —le murmuró él, quizá demasiado cerca y en un tono escandalosamente bajo, como un susurro.

Ella no retrocedió— No lo harás —le contesto casi en el mismo tono.

Pero no existió reunión del ED esa semana ni lo habría en la siguiente.

No luego de lo que le paso al Señor Weasley.

Hermione estaba bastante mortificada con todo lo que sucedía y ni Ron ni Ginny eran muy claros en sus cartas, pues enviaban toda la información en clave. Solo la profesora McGonagall pudo asegurarle que todo estaba bien. Pero siquiera así se tranquilizó. Algo iba mal con Harry.

Y Umbridge, esa desquiciada bruja… no hacía más que criticar el actuar de Dumbledore y el hecho de haber dejado salir a los hermanos Weasley de la escuela y de paso a Harry, minimizando que el señor Weasley pudo haber muerto.

Hermione tenía planeada esa navidad ir con sus padres a esquiar, pero consiguió un permiso de sus padres para poder salir antes de navidad para visitar San Mungo, pero Umbridge lo había rechazado y sin pensar demasiado pidió a sus padres poder pasar Navidad con los Weasley y volver a la escuela antes de año nuevo y recibir el año allí, usando de excusa los TIMO´s.

A sus compañeros del ED (y de paso a Nott), solo pudo enviarles un último mensaje a través de sus galeones: "Feliz navidad".

Al llegar a Grimmauld place, lo primero que hizo fue abrazar a sus amigos. Pero el abrazo más largo fue el de Harry y ella se lo devolvió con fuerza. Estaba demasiado preocupada por él. Mientras cerraba los ojos, solo podía pensar en que los más cercanos a él eran los Weasley y los hombres no eran muy cariñosos, mientras que Ginny mantenía una marcada distancia.

No pudo evitar pensar en otra persona que quizá tampoco recibía abrazos. Aparto la idea de su mente y se concentró en Harry y sus amigos. Después de todo, tenían mucho de qué hablar con Harry acerca de sus horribles ideas acerca de ser poseído por El Innombrable. Con suerte, con ayuda de Ginny y los demás pudieron convencerlo de que estaba pensando demasiado.

Hermione no se los dijo en ese momento para no agobiar más a Harry, pero si no era posesión, podía ser otra cosa. Algo que leyó en la sección prohibida hacía unas semanas. Con la llegada del profesor Snape y su aviso de que Harry debía aprender Oclumancia, sus sospechas se hicieron aún más fuertes.

Ver al señor Weasley tan pálido y lleno de vendajes le sacudió el alma y lagrimeo sin poder contenerse. Él era como un tío querido, el siempre amable y sonriente señor Weasley ¿Quién querría hacerle daño? Todo fue muy emocional en ese momento… y fue peor cuando se encontraron allí con Neville y su abuela. Primero la confusión, luego la empatía y el dolor.

Harry les había contado como es que los Padres de Neville terminaron de tal modo. Fue doloroso de oír.

No sabía quiénes eran los Lestrange, tampoco conocía a Bellatrix Lestrange, pero la odiaba.

Ya de vuelta en la casa de Sirius, ella había terminado de desempacar algo de ropa y algunos libros para repasar en sus ratos libres. Entre las hojas de pergamino, busco la fotografía del periódico que tenía de Philip Nott. Hermione la conservaba desde la vez que investigo acerca del mago en cuarto, la guardaba como el constante recuerdo del artículo que leyó aquella vez, el artículo que la hizo pensar que quizá no todos los mortífagos estaban locos. Que existieron unos cuantos sensatos pero ambiciosos.

O al menos eso quería creer. En realidad no sabía por qué guardo esa foto, lo que si sabía es que Philip Emmanuel Nott no se veía como un mal sujeto precisamente. Severo y solemne, sí. Pero no malvado.

De la última plática con Nott ella tenía una perspectiva nueva de las cosas, al menos para con su familia. Los Nott no parecían ser fanáticos, pero sí muy ambiciosos. Nott lo dijo claramente: se enfrentaron a lo que el mundo les lanzase y amasaron poder en el camino.

Sin embargo, luego de oír acerca de lo que muchos otros Mortífagos hicieron… ¿No estaba siendo demasiado confiada? Sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No podía ni siquiera dormir de tanto pensar en ello.

Levantó la mano y la pulsera en su muñeca desprendía el reflejo de la luz de la pequeña lámpara en la mesita de al lado de su cama.

"Que Nott sea el hijo de un mortífago no quiere decir que vaya a convertirse en uno ¿Verdad?" pensó.

"Hermione, estás dejándote llevar" se dijo a sí misma. "Lo estás juzgando…" pensó con culpa… pues luego del ataque que sufrió el señor Weasley, tomó previsiones antes de ir a Grimmauld place. Uso todos los hechizos que conocía (los cuales eran bastantes) para descartar que la pulsera tuviera magia oscura encima o que fuera una especie de trampa "… de nuevo".

Estaba dándole demasiadas vueltas a todo. Necesitaba más información y sabía exactamente dónde encontrarla.

Bajó por las escaleras por la madrugada y se encontró con Sirius frente a la chimenea, con una taza en la mano, una manta sobre sus hombros y mirando fijamente el fuego.

— ¿Tienes frío? —le preguntó Hermione, acercándose un poco.

—Todo el tiempo —contestó el sin apartar la mirada del fuego— aunque estos días no ha sido demasiado. Una enorme casa vacía es siempre fría, Hermione. ¿Qué haces despierta?

—No puedo dormir —mintió ella. En realidad, quería hablar con él y que nadie más oyera lo que quería preguntarle.

—Ya veo —dijo lanzándole una mirada extraña y volviendo a centrarse en las brasas de la chimenea, pero le apuntó hacia la mesita del centro— hay chocolate caliente aquí. Remus siempre tiene la casa abastecida de chocolate.

Hermione se sentó en un sillón cercano al de Sirius y se sirvió una taza con cierto pesar. El profesor Lupin le había contado a Hermione que Sirius era muy sensible al frío y lo odiaba, una secuela de estar tanto tiempo expuesto a dementores. El chocolate aliviaba su estrés, según el profesor, por eso siempre conseguía todo el que pudiera para su querido amigo. Eso también hizo que ella quisiera llorar, más aun siendo testigo de ello en ese momento.

— En San Mungo nos encontramos con un amigo de la escuela —dijo ella— Neville Longbotton. Harry nos contó que sus padres fueron parte de la orden del fénix original.

Sirius dio un sorbo a su vaso— Frank y Alice… —dijo sombrío— Lo que les hicieron no tiene perdón. Debieron darles el beso del Dementor a los Lestrange. Debieron dárselos a todos los que tenían una marca en el brazo. A todos los mortífagos —murmuro con rabia— si hubieran terminado con todos ellos, ahora no estaríamos en las puertas de una segunda guerra mágica.

Hermione sintió su corazón encogerse— Hubiera sido un genocidio —dijo ella por un hilillo de voz.

—Se lo merecían. Un mortífago nunca deja de serlo.

La boca de Hermione se secó—P-pero…

—Hermione —dijo él mirándola fijamente con aquellos fríos y determinados ojos grises, como el mar de inverno congelado— ¿Cómo crees que ganaron la marca los leales a Ya-Sabes-Quien? —Dijo sombrío— No se te ocurra tener piedad de ellos. Los Lestrange no lo merecen, fueron crueles asesinos y torturadores. Si alguien merece todos los males del mundo son ellos, eso o sufrir por siempre. Estuve cerca de Rabastan una vez durante una inundación, intente ahorcarlo y falto así de poco para… —Sirius estaba mostrándole con las manos lo cerca que estuvo. Pero se había vuelto hacia ella y su mirada de pronto se ablando— No te asustes. No quería asustarte

Ella se miró las manos y notó que estaba temblando. Sujeto con fuerza la taza en sus manos y se aclaró la garganta antes de hablar— No tengo miedo —dijo mirando el interior de su taza— Pero no puedo aceptar que todos los que portaron la marca fueran todos unos asesinos sin piedad. En todo caso, varios no hubieran salido en libertad…

Sirius suspiro, pero parecía más un resoplido— Bueno, siendo francos. No todos eran asesinos —dijo haciendo una mueca— pero todos contribuyeron con las muertes que sucedieron. Directa o indirectamente y… —de pronto él la miró fijo bastante tiempo— ¿Por qué estamos hablando de mortífagos?

"Porque tú podrías entenderlo" pensó.

Hermione apretó los labios con fuerza— Remus me contó —dijo bajito— me contó que tu hermano fue uno de ellos.

Sirius entorno los ojos, luego agacho la vista hacia su taza y de nuevo se concentró en ella— ¿Qué quieres saber?

Ella retorció sus dedos— Sirius… tú crees… tú crees que todos los mortífagos y sus familias… ¿Son todos malvados?

Sirius se quedó mucho tiempo en silencio antes de contestar.

—Cuando todo comenzó también me lo pregunte —dijo por fin— Pensé mucho en Regulus, era mi hermano menor. No parecía un mal chico hasta donde recordaba, él solo… era… bastante pequeño y le gustaba que mis padres le dieran atención. Siempre fue mi hermanito… —Sirius tenía la vista en la chimenea— a veces… pienso que hubiera pasado si yo no me hubiera ido de casa… o si solo hubiera esperado un poco más. Quizá Regi y yo hubiéramos salido de aquí juntos… pero no, yo lo deje —él dio otro sorbo a su taza de chocolate— la última vez que hablamos, fue para pelear. Estaba en el grupo de los futuros Mortífagos, siguiéndolos todo el tiempo. Era solamente un niño… y yo se lo dije. Pero él dijo que estaba ayudando a construir un nuevo mundo, uno mejor que el que teníamos y que sería una pieza clave en todo eso. Alguien muy importante. Yo le dije que solo era un niño. Un niño iluso que soñaba mucho y que solo estaba ganándose la entrada a un club de locos psicópatas. Un club que mi familia ayudo a fundar.

Hermione aguardo en silencio a que Sirius continuara, pero él siguió mirando la chimenea. Iba a decir algo, pero Sirius continuó.

—Mi propia familia —murmuro Sirius y luego le dio otro sorbo a su taza, vaciando el contenido— Cuando me entere de que ya tenía la marca en su brazo, dolió mucho saberlo… pero luego me concentre en la realidad. Una marca en el brazo es una señal de que ganaste la confianza de Ya-sabes-quien. Merlin sabe que es lo que él tuvo que hacer… pero entonces yo tuve que convencerme de que ya no era mi hermanito, si no mi enemigo —Sirius soltó un respiro lento— gracias a Merlin nunca tuve que enfrentarme a él —luego se volvió hacia Hermione— el adoctrinamiento comienza en casas como esta, Hermione. Viste el retrato de mi querida madre. La oíste. ¿Realmente crees que mi hermano pudo tener un futuro distinto? Yo no lo creo. Gracias a Merlin me largue de aquí a tiempo.

Al día siguiente, Hermione no bajo a desayunar y se dedicó a dormir y leer para distraer su mente, pero no duró mucho, pues la señora Weasley los reunió a todos para hacer tarea de limpieza. Limpiar suele distraer la mente, peor siquiera eso fue algo tranquilo, pues recordó el terrible evento cuando un Bogart atacó a la señora Weasley. En tercero su mayor miedo era que la profesora McGonagall le dijera que había fracasado en todas las materias

¿Cuál sería ahora? Si le diera miedo la expulsión, no habría ayudado a fundar el ED

Pensaba en eso cuando el profesor Lupin la encontró. Le dijo que descansara un poco y le dio dulces.

—Sirius me contó que tuvieron una charla de madrugada —le dijo de pronto— está preocupado.

El comentario la trajo de vuelta a la realidad— ¿Preocupado?

—Bastante —dijo caminando hacia la escalera y se sentó en uno de sus escalones mientras sacaba otro dulce y se lo echaba a la boca— Que seguramente le tendrás algo de miedo. Cree que dijo algo que te asusto, algo acerca de haber intentado ahorcar a un Lestrange.

—Oh —dijo ella, restándole importancia, pero acercándose a la pared más cercana y apoyando la espalda contra la misma— no estoy asustada. Sirius ha pasado por mucho en Azkaban. Es lógico que odie a los mortífagos a ese punto.

—Le dije lo mismo, que tú entenderías eso —el profesor le dio una corta sonrisa cálida—Pero también me dijo que te habló de su hermano. Y si te conozco lo suficiente, creo que eso si pudo haber hecho que tengas la cara que tienes ahora mismo —Hermione miró hacia otro lado— Él realmente se sintió aliviado cuando supo que Regulus murió y cuando habla de eso siempre termina diciendo lo mismo que a ti… pero la verdad es que su muerte lo golpeo bastante duro. Estuve allí cuando lo supo —Remus miró a sus propias manos— fue de las pocas veces que lo vi sufrir tanto, y eso que una vez tuve que pegar su brazo con díctamo —el profesor suspiro— ¿Pero sabes que hizo en ese momento? Comenzó a reírse. Se acercó a mí, me sujeto la cara y me dijo: "Si lo mataron ellos, tuvo que haberlo traicionado ¿verdad?"

— ¿Se supone que eso es para alegrarse? —dijo ella al borde de las lágrimas.

Remus Lupin sacudió negativamente la cabeza— Claro que no, eso lo hace peor. Porque si eso es verdad, significa que Sirius pudo ayudar a su hermano, pero no lo hizo porque estaba convencido de que era un monstruo y un asesino más. Por eso siempre dice lo otro.

Hermione encogió sus rodillas y se las abrazo contra su pecho— Es horrible —dijo ella— lo que hizo Ya-sabes-quien fue horrible. Destruyo familias. Personas. Nos llenó de prejuicios a todos.

Lupin volvió a suspirar— Los prejuicios siempre existieron —dijo él, cansado— pero lo importante es decidir qué hacer con ellos. Yo conocía a James, el padre de Harry, desde que éramos niños. Su padre era amigo del mío, ya sabes, por mi asunto peludo. Nos ayudaban con las pociones —dijo con una sonrisa cansada— a Sirius lo conocí en el tren en nuestro primer año, pero para James ya no era un extraño, solo dijo que era un "tipo divertido", cuando me dijo su nombre completo me puse alerta apenas oí su apellido. Es algo de lo que me avergüenzo, pero lo primero que hice cuando James y yo estuvimos solos fue decirle que no debíamos confiarnos con un Black. En realidad, él fue uno de los motivos de porque mantuve el asunto de mi licantropía en secreto.

Hermione le miró boquiabierta— Pero… Sirius fue Gryffindor.

El profesor asintió— Y yo lo quería. Los quería a todos, eran mis amigos. Pero la ida de que me vieran de un modo distinto a como me veían entonces… tenía miedo. El círculo de los prejuicios puede parecer bastante infinito… pero como sabrás, llega a romperse y puedes ganar hermanos del alma. O si los mantienes puedes perder a tus hermanos de sangre —el profesor se puso de pie— Me recuerdas a mí, por eso quería decirte esto. Hermione, la lógica no siempre lo explica todo, las personas son indescifrables. En cualquier situación, una palabra amable o un acto de bondad pueden cambiar todo el mundo de alguien para bien, o puede hundirlo. Lo único que puedes hacer por las personas importantes para ti es estar allí para ellos, escucharlos y apoyarlos.

Remus Lupin sacudió la mano hacia ella y bajo a paso ligero, mientras que Hermione se quedó mirando la pared descolorida frente a ella.

Volvieron a Hogwarts más tarde ese día en el autobús noctambulo, lo cual no fue demasiado cómodo ni agradable. Hermione le dio un abrazo a Sirius antes de marcharse y él le pasó una mano por la cabeza. Él siempre había sido bueno y educado con ella, pero nunca le había acariciado la cabeza. Tenía una sonrisa torcida en la cara cuando desde el pie de la escalera les dijo adiós a todos con la mano.

El profesor Lupin tenía razón.

Por eso, apenas llegó a su habitación se apresuró a sacar un pergamino y su pluma para escribir unas cuantas líneas. Antes de la cena, espero pacientemente en la entrada del comedor, observando atentamente a los alumnos que iban llegando hasta que tuvo en la mira a la persona que buscaba.

Nott había dicho que su padre estaba siempre viajando y parecía molesto con eso, por eso supuso que seguramente seguiría en la escuela durante las vacaciones y no se equivocó.

Él venía a paso calmado y como era ya común, venía solo. Ella avanzó hacia él a paso firme y sin quitarle la vista de encima. El alzó una ceja, pero siguió avanzando. Estando casi frente a frente, ella desvió un poco y fingió tropezar y caerse.

No fue escandaloso, pero Nott se acercó a ella y podría jurar que entrecerró sus ojos hacia ella antes de tenderle una enguantada mano para ayudarla a ponerse de pie. Los demás alumnos avanzaron sin prestarles demasiada atención.

—Gracias —dijo mientras le daba la mano y al mismo tiempo deslizaba el pergamino.

Nott se dio cuenta al instante y su expresión fue extraña, casi la perforaba con la vista. Cuando estuvo de pie, miró disimuladamente hacia todos lados antes de soltarla y meter ambas manos en los bolsillos— ¿Estás bien?

—Sí, no es nada —dijo mirando también disimuladamente a su alrededor— Adiós.


Y estas son...

Las actualizaciones más rápidas del oeste (LOL)

Y pues soy un desmadre, tengo insomnio y ya que estaba con los adelantos pensé ¿Que carajos? Mejor me echo el cap entero. Son las 4 am, no tengo sueño pero termine de editar el capitulo.

Igual ni es tanto merito, porque este y lo siguientes tres los tengo para editar y quizá si todo sale bien, estare publiando otro el siguiente fin de semana. Los adelantos permanecen vigentes. La verdad, esto de preparar adelantos me ha inspirado más que sentarme un día cualquiera a escribir jajajaja

Leo que en los comentarios tengo lectoras detallistas, que se fijan en las cosas que no cuadran con la actitud normal de los personajes . Me encanta. De verdad me encanta :D. Sorpresas aguardan :D!

De este capítulo tenfo que mencionar... bueno, en realidad, quiza suene algo denso porque en su mayoría son divagaciones de los personajes. La verdad, en mi borrador inicial pensé en que Hermione y Sirius hablarían de los Nott, o sea, que Hermione ante sus dudas de si estaba siendo o no confiada con Theodore, se sinceraría con Sirius y el sería quien la aconsejara en base a lo vivido con su hermano, que no debería ser prejuiciosa... pero como que eso no cuadraba con Sirius (¿el tipo que dijo que un mortifago siempre sería un mortifago haciendo una excepcion con una familia con miembros mortífagos? No lo creo). Luego el guión era el mismo, pero ahora el consejero era Lupin... pero tampoco tenía sentido. Así que lo deje como consejero indirecto y que Hermione tome su propio camino y decisiones en lo que a Theodore se refiere. Estoy satisfecha de como quedó. ¿Ustedes?

Ah, detalle que quiza no notaron pero que si quería mencionar de algun modo pero que se quedo afuera y queda como "Curiosidad"

Yo me puse cursi y deje guiños a la busqueda de regalo que Theodore hizo desde apenas y terminaron las vacaciones. Cuando Theodore recuerda el haber hablado con Philip en el cap. 23, el menciona que los elfos le contaron que estuvo en las bovedas "buscando" algo y le interroga acerca de eso y Theodore se sorprende y luego se safa habilmente. En el mismo capitulo, la parte del recuerdo del "gran evento", durante la fiesta, Edward le dice a Theodore que lo vió en una tienda de artículos buscando algo y se ofreció a ayudarle con eso, pero Theodore igual se safó.

Si, él estaba buscando el regalo para Hermione.

...

Y en el siguiente capítulo!

Ah, LluviaDeOro se viene el arco del que tenías curiosidad. Durará... dos capítulos, máximo.

Tengo que avisar, que estos capítulos que vienen realmente ame escribirlos. Estos los escribi desde que se me ocurrio el fic, puede decirse que en estos está el alma Theomione de la trama. Y los que vienen luego de esos son de los más estresantes que he escrito.

Un abrazo grande y todo mundo y gracias por leer!

:D