CAPITULO 32

ES UN NO

La sacudida fue bastante fuerte. Lo suficiente para despertarla de inmediato, pero no tan rápido para lograr sujetar su mochila que se estampaba contra el suelo del metro.

—Oh —murmuro ella, frotándose los ojos— Me quede dormida —dijo mientras levantaba rápidamente su mochila.

—Si —dijo Theodore, ocupado buscando algo en su mochila. Su gorra estaba algo torcida y ella contuvo una risilla, pues seguramente también se había dormido y probablemente el golpe que dio su mochila contra el piso también le despertó.

Ella se estiro los brazos y observó con detenimiento por los cristales cuando el tren se detuvo en una de las estaciones— Oh, estamos a una parada.

— Bien —dijo él, sacando una botella de agua de su mochila y dándole un largo trago, pero mirándola de reojo.

Ella apartó la vista. "Tal vez es de mala educación quedarse mirando a alguien mientras bebe agua de una botella" pensó rodando los ojos.

Sin embargo, quizá era otra cosa, pues él la miraba de reojo desde que ella despertó y siguió haciéndolo hasta que salieron de la estación del metro. Estaba a punto de preguntarle si acaso se había marcado la cara o algo, pero simplemente dejo de hacerlo y solo camino a su lado en silencio.

Llegaron por separado a la estación de trenes para tomar el expreso a Hogwarts con el resto de alumnos que volvía a la escuela, pero de cuando en cuando, sus miradas se cruzaron al abordar y también al bajar.

Decir que el inicio de año era esperanzador, habría sido una tontería.

La situación en Hogwarts se había vuelto exasperante y el ambiente bastante hostil con Umbridge al poder y sus estúpidos decretos, pues los tenía que ver cada que pasaba por la entrada principal del castillo. Ni que decir de la brigada inquisitorial.

Los simulacros de exámenes habían comenzado apenas y se retomaron las clases, eso sumado a los deberes de prefecto podrían volverla loca en cualquier momento y seguramente lo tenía escrito en la cara, pues Theodore pareció darse cuenta al instante la siguiente vez que se encontraron.

—Deberíamos dejar el resto para la próxima semana, ya es jueves y el lunes llegará antes de que nos demos cuenta —le dijo mientras dejaba de leer los pergaminos que ella había avanzado en traducir en los últimos tres días.

—Pero…

—No —dijo él, con un tono parecido al de un profesor— esto es suficiente avance. Puedo trabajar una parte de las interpretaciones del rúnico el fin de semana y cuando terminen los simulacros volveremos a hacerlo juntos —ella le miró entrecerrando los ojos— Si descubro algo muy importante o clave, te avisaré —le dijo mirándola de reojo, posiblemente adivinando lo que estaba pensando.

— ¿Me enviaras una lechuza? —le dijo sugerente.

Él le miró entrecerrando los ojos— ¿Es una broma?

Ella negó con la cabeza— No, solo estoy siendo formal. A ti te gusta lo formal.

—Cierto —dijo sonando pretencioso— y no me gustan las bromas.

Ella apoyo el rostro contra la mano mirando hacia el lago negro— ¿Por qué no? Es divertido.

—Lo que se considera "Divertido" es demasiado variable —dijo asintiendo para sí mismo— la ironía por otro lado… es crítica inteligente y amigable.

Ella se volvió de inmediato hacia el— ¿Amigable? ¿En serio?

Él solo se encogió de hombros, pero ella vio una débil sonrisa aparecer en su rostro.

De pronto, escucho aleteos y un chillido.

Hermione se volvió al instante y vio como una lechuza marrón se acercaba volando hacia ellos. Theodore extendió el brazo y el animal aterrizo perfecta y suavemente en él, mientras que con la otra mano aflojaba el pergamino que traía atado en la pata. Apenas Theodore lo tuvo en la mano, el ave alzó vuelo de inmediato.

Hermione contempló como el ave se marchaba en dirección del bosque prohibido en lugar de la lechuceria, era un mensaje de afuera y Hermione se preguntó cómo es que habría burlado el control de Umbridge.

"Bueno, se trata de Nott" concluyó rápidamente.

Cuando se volvió hacia Theodore, lo encontró con los ojos pegados en el pergamino y el ceño fruncido, pero pronto se volvió a ella.

—Tengo que volver al castillo —fue lo único que dijo— ¿Vienes?

—Claro —dijo ella.

Él le ofreció la mano, como siempre. Y ella la tomó, como siempre.

Y como en otras ocasiones, caminaron acompasando sus pasos hacia el castillo.

Cuando tuvieron que separar sus caminos, agitaron sus manos el uno al otro.

Esa tarde, fue la última vez que lo vio.

Theodore no apareció para la cena esa noche. Menos para el desayuno. La tarde de ese viernes por la mañana tenían Aritmancia juntos y por la tarde pociones en clase conjunta con Slytherin, pero no llegó nunca.

Daphne, la usual compañera de pociones de Theodore estaba haciendo el intento de guardarle el lugar, pero el profesor Snape le dijo que no lo hiciera, pues Theodore tenía un permiso para estar fuera de la escuela por motivos de salud... de manera indefinida.

Fue saliendo de pociones que escuchó el rumor: Todo se trataba de la maldición de su brazo.

Todos en la escuela estaban convencidos de que Barty Crauch había maldecido a Theodore de manera incurable el año pasado, pues Nott, quien era diestro ahora era zurdo y seguramente lo sería de por vida. O peor, pues todo el mundo comentaba que Nott usaba siempre guantes y al parecer nadie le había visto quitárselos, lo que probablemente apuntaría a que algo grotesco quizá le estaba ocurriendo a sus manos.

Theodore no estuvo en la cena de ese viernes. Ni en ninguna comida del sábado.

Cuando no apareció en el almuerzo del domingo, Hermione pensó en que de alguna manera podría escribirle, pero como no sabía exactamente a dónde, se concentró en seguir traduciendo el libro de dialectos en las pocas horas libres que le quedaban, concentrándose en no preocuparse, porque claro, era Nott. Lo más probable era que nada malo le estuviera pasando. ¿Verdad?

Aunque en realidad… difícilmente podía dejar de pensar en eso.

El ED la distrajo bastante el resto de la tarde del domingo, pero no pudo conjurar sus encantamientos a la primera, como era usual. Y en sus rondas de prefecto, estuvo más en las nubes que en la realidad.

La noche del lunes, estando frente el pergamino que debía ser la carta para Víctor… sencillamente no podía escribir nada y cuando lo hacía, terminaba haciendo una pelota de papel.

Greengrass le había dicho a Hermione que ella seguramente era lo más cercano a una amiga que seguramente tenía Theodore y ella le había creído, pero... ¿Cómo podía solo desaparecer por "motivos de salud" de manera indefinida y siquiera dar una señal de vida a su probable única amiga?

"Es un mentiroso" pensó, envuelta en sus sábanas esa noche "Greengrass es un mentiroso"

El martes por la mañana, con el ánimo completamente desinflado, Hermione la paso especialmente horrible, todo gracias a los cuchicheos de Parkinson y Malfoy, la pareja especialista en insultos y ataques a la autoestima de la gente, pues no dejaron de cuchichear acerca de las limitaciones que Hagrid seguro tenía por tener sangre de gigante.

Además de las evaluaciones de Umbridge, Hagrid también debía de soportar burlas y risas hirientes por parte de Malfoy y su pandilla. Terminando la clase, Hermione se quedó algo rezagada para darle un poco de palabras de aliento a Hagrid, quien con la voz afectada le dio las gracias y la mitad de un panecillo dulce envuelto en papel de colores que tenía guardado en el bolsillo.

Era tan injusto todo…

Los pasillos del castillo estaban algo desiertos cuando Hermione los estaba recorriendo ya cercano el medio día, pues la mayoría de alumnos seguramente ya estaban en el gran comedor.

Mientras caminaba, Hermione desenvolvió el panecillo y luego de guardar la envoltura en el bolsillo, lo comió distraídamente mientras caminaba a paso lento, cuando se lo termino, se sentía bastante satisfecha y estaba muy tentada de irse directamente a la biblioteca.

Tomó un pasillo distinto del que llegaba al gran comedor para desviarse hacia la biblioteca.

Así fue como, luego de varios días sin noticias, pudo por fin verle de nuevo la cara a Theodore Nott.

Lo vio pasar por el pasillo de enfrente, caminando hacia una dirección opuesta a la que ella debía tomar.

Hermione, impulsada más por ansias de reclamar que por preocupación, camino a paso rápido para alcanzarlo, lo que fue fácil, pues Theodore caminaba despacio y al parecer completamente distraído, tanto, que siquiera notó que ella caminaba detrás de él. Algo bastante difícil de creer.

—Theodore —le llamó ella, aún a pocos metros de él.

Él se paró en seco y se volvió al instante.

El plan de Hermione era regañarlo de inmediato, pero al verle la cara esas intenciones desaparecieron por arte de magia. No se veía exactamente mal, pero tampoco se veía bien. Estaba más pálido de lo normal y algo ojeroso, como hacía un tiempo lo había estado.

Parecía muy cansado.

— Hermione —murmuro. Incluso su voz sonaba cansada— ¿Qué no es la hora de la comida? —Luego sacudió la cabeza y se aclaró la garganta— ¿Cómo estás?

—Bien —dijo ella en automático— ¿tú?

—También.

—Oh, vaya —dijo cruzándose de brazos— no cuadra mucho con la persona que de un día para otro desapareció de la escuela, aparentemente por asuntos de salud.

—Bueno —dijo Theodore— tuve algunos asuntos con medimagia.

—Oí eso —dijo descruzándose de brazos y acercándose un corto pasito a Theodore, examinándole la cara con la mirada— Dicen que es por tu brazo. ¿Serás zurdo de por vida?

Theodore soltó un respiro pesado y se miró la mano enguantada— Es muy probable —luego volvió a mirarla a ella a los ojos— pero no es demasiado importante, Ya he practicado mucho desde un tiempo y podría ser igual de bueno con la izquierda que con la derecha.

Hermione se fijó recién que Nott no tenía puesto el uniforme, sino una capa elegante y fina… botas en lugar de zapatos normales, además de tener el cabello peinado hacia atrás, como lo había tenido durante la cena y fiesta de año nuevo. Y al igual que en esa ocasión, un pequeño pendiente de amatista colgaba de su lóbulo derecho.

—Termine las traducciones —le murmuro ella.

—Eso es…

Unas risas se escucharon de un pasillo contiguo, lo cual hizo que Theodore se girara hacia ese lugar de inmediato, casi violentamente, luego hacia ella con una expresión que se parecía mucho a...

Y todo pasó en un instante, como si fuera un borrón frente a sus ojos.

Nott sujeto su muñeca y tiró de ella hacia otro de los pasillos contiguos, antes de darse cuenta, totalmente aturdida por su actitud. Apenas encontró una puerta, la abrió y jalo a Hermione allí dentro primero.

— ¿Q-que estás…?

Pero no pudo decir nada, pues Theodore de inmediato le cubrió la boca con una enguantada mano para luego entrar también y cerrar la puerta detrás de él.

El espacio era pequeño, Hermione podía sentir una pared a su espalda. Theodore tenía aún cubierta su boca con una mano y el codo de la misma apoyado contra la pared, casi a la misma altura que su cabeza, mientras que la otra mano la tenía aún sobre la cerradura de la puerta, buscando una especie de seguro o quien sabe qué…

Hermione estaba en shok. Él los había metido a ambos en un armario.

Theodore tiene toda su atención en el pasillo, con la cabeza girada hacia la puerta, escuchando; mientras que Hermione tenía las manos enganchadas en las paredes del armario, pues están tan cerca que si las baja, terminaría tocando a Nott. Inclusos sus pies parecían abarcar casi el mismo espacio.

Él era tan alto que desde donde estaba, Hermione tenía una vista completa del cuello del chico y de su perfil. Se queda embobada un instante, y por un momento hasta olvidó la confusión de estar allí, atrapada entre la pared y Theodore. La débil luz que entraba por una de las rendijas de la puerta, choco directamente contra la piedra de amatista, arrancando destellos purpura que le llegaron a los ojos.

Cuando el ruido afuera se desvaneció, Theodore recién se giró al fin hacia ella, quien ya tenía el rostro ardiendo de vergüenza, entonces él dejo de cubrirle la boca con la mano.

— ¿P-podemos salir de aquí? Por favor —dijo desviando la mirada.

— ¿Qué te he dicho acerca de mirar hacia él suelo? —dijo él, llevando una de sus enguantadas manos hacia su mentón, haciéndola mirar hacia arriba de nuevo.

—Que no debería —contesto ella de vuelta, algo perdida.

"Demasiado cerca" pensó.

—Si —dijo él— mentón hacia arriba —murmuro— brillante y orgullosa.

¿A que venía eso ahora? Pensó y se echó un poco hacia atrás y su espalda volvió a chocar contra la pared, logrando distanciarse lo más que podía.

¿Qué demonios era todo eso?

Pero para entonces, Theodore abrió la puerta y rápidamente salió hacia el pasillo, Hermione no salió de inmediato, si no que se quedó mirándole, analizándolo.

— ¿Por qué hiciste eso? —pregunto Hermione con el ceño fruncido.

Theodore demoró unos eternos segundos en contestar.

—Se supone que mientras menos personas me vean aquí, mejor.

Hermione por fin salió del armario, pero al mismo tiempo que ella se acercaba, Theodore retrocedía.

— Estás actuando demasiado raro —le dijo— ¿Qué está pasando, Theodore? —pregunto preocupada.

Theodore, impensablemente, suspiro y se pasó una mano por el cabello— Han sucedido ciertas… complicaciones. Debo estar fuera de la escuela por unos días más, Edward me acompaño aquí para pedir permiso del director en persona —dijo haciendo una mueca— y aproveche el momento para recoger algunas cosas de mi habitación mientras los demás almorzaban.

Ella se cruzó de brazos— ¿Por qué no deben verte?

—Eso… —murmuro Theodore débilmente, pero luego aparto la mirada y sacudió la cabeza—… es demasiado largo de explicar, además, debo volver a la oficina del director. Me están esperando.

Hermione sintió desinflado su ánimo de nuevo.

"Suena a una excusa rebuscada" pensó.

—De acuerdo —contesto. Como ella esperaba, él definitivamente no le diría que sucedía.

—Volveré a la escuela. Jueves, probablemente para la cena —murmuro Theodore— encontrémonos. Viernes, en el pasaje del jardín exterior del castillo. Trae las traducciones y te prometo una explicación —Theodore le tendió la mano— ¿Trato?

Hermione extendió su mano— Trato —le contestó.

El rostro de Nott se suavizo— Bien —dijo soltándole la mano— Ahora… —él miró hacia ambos pasillos—… Adiós Granger —dijo dando unos pasos atrás y agitando la mano.

Hermione agitó su mano también, mientras veía como se alejaba por el pasillo.

"Al menos está bien" pensó algo confundida, pero más tranquila.

Por supuesto, la tranquilidad es también relativa.

Porque el día siguiente, en la edición del profeta ese miércoles por la mañana se anunciaba en titulares acerca de la masiva fuga de Azkaban la noche anterior.

Historias de Mortífagos recorrieron todo el castillo. Durante la práctica del ED, Susan Bones contó algunas historias escalofriantes acerca de unos parientes suyos que fueron asesinados por Mortífagos. Neville también se veía bastante mal, pues entre los que se fugaron estaban los Lestrange. El ambiente en general era sombrío.

Incluso el Ministerio volvió a enviar dementores para custodiar los accesos al castillo, quizá por eso el ambiente era tan desolador como en tercer año. Era como haber estado en un día soleado y de pronto ahora viera nubarrones en el horizonte.

"¿Qué está pasando, Theodore?" pregunto silenciosamente mientras miraba el techo del dormitorio mientras intentaba dormir.

Los mortífagos que huyeron eran parte de los más leales al Innombrable, hasta donde sabía. Probablemente la desaparición de Theodore de la escuela tenía algo que ver con eso. El último leal al Innombrable que había estado en Hogwarts había intentado asesinarlo en venganza.

"Quizá solo se está poniendo a salvo" se dijo a sí misma, intentando no pensar en una posibilidad distinta.

La tarde del viernes llegó y ahora, sentada frente a frente con Theodore, todo parecía muy lejano. Ya no tenía el pendiente de amatista en el lóbulo y ya usaba el uniforme de la escuela, pero su aspecto cansado persistía.

—El ambiente es algo pesado —murmuro Theodore— quizá tenga que ver con los dementores.

—Sí, es probable —Ella asintió mientras sacaba la traducción de su mochila— Lo termine el fin de semana —le dijo ella mientras le tendía los pergaminos.

Theodore extendió la mano y los tomó para echarles un vistazo, pero luego los dejó en el suelo y le miró fijamente— Supongo que llegó la hora de confesar —dijo en un murmullo— esta será una maldición permanente —dijo mirándose la mano derecha— Edward y yo estuvimos en tierras bajas visitando a un rompedor de maldiciones y su predicción es esa. Debía volver el domingo, pero sucedió la fuga de Azkaban.

Hermione quedo boquiabierta— ¿La Fuga? —murmuro— p-pero el profeta…

—Es mentira —dijo Theodore— sucedió la madrugada del sábado en la hora local. Edward fue llamado de emergencia al Ministerio y solo apareció después del mediodía del domingo y me contó todo. El Ministerio quiso controlar la situación con los Inefables y los Aurores antes de anunciarlo, querían capturar a la mayor cantidad de prisioneros que pudieran primero para no alarmar a la gente por la cantidad que escapo. Edward dijo que fueron al menos setenta los que se fugaron, pero pudieron reducir el número a Dieciséis brujas y magos —Theodore sacudió la cabeza— El control del Profeta ahora le pertenece al Ministerio. Ni uno solo de sus artículos es confiable ahora.

Hermione se pasó ambas manos por la cabeza y despacio se puso de pie— Merlin… —murmuro aterrada y en parte enfadada, casi caminando en círculos— El Ministro es un… ¡es un…!

—Imbécil —complemento Theodore, frotándose el cuello y también poniéndose de pie— demasiado cobarde para pedir ayuda al Wizengamont.

Hermione alzó una ceja— ¿Qué podía hacer el Wizengamont?

—Los magos sangre pura usualmente hacen alianzas entre ellos. Alianzas para cumplir una empresa, alianzas de hermandad, alianzas de lealtad, alianzas de protección… el Ministerio debería estar más preocupado por esa en especial, porque si alguno de esos magos fugitivos tienen ese tipo de alianza, el aliado está obligado por magia a protegerlos una vez que alcancen a solicitarlo. El Wizengamont está conformado por todos los Sangre pura de Gran Bretaña, si el Ministro hubiera ejercido presión en ellos pudo limitar sus movimientos y evitar que los fugitivos recurran a ellos, hubiera sido la perfecta excusa para que los Sangre pura que quisieran evitar cumplir esas alianzas fueran obligados a eso. Quizá ahora mismo sea tarde.

Hermione le miró consternada— ¿E-ese tipo de magia es posible? —Dijo visiblemente afectada, Theodore asintió— Merlin… —dijo mirando hacia el suelo, pero se volvió rápidamente hacia él— Un momento… ¿Eso también se aplica a tu familia? Los mortífagos…

De pronto, al mismo tiempo, sintió una leve presión en el hombro, Theodore había llevado su mano allí— Mi familia es neutral —dijo en voz baja y mirándola a los ojos— y en estos últimos días Edward y yo recorrimos todos los dominios para recordárselo a las familias y ha sido… complicado. Pero me aseguré de pasar correctamente el mensaje

Theodore sacudió la cabeza, pero luego quitó la mano de su hombro despacio. Hermione interpretó eso como si quisiera tranquilizarla de algún modo.

— Edward cree que la Hogwarts es el lugar más seguro de Gran Bretaña, porque ahora mismo un veterano está a cargo de los Aurores, Rufus Scrimgeour, y parece coordinar mejor con el profesor Dumbledore. Nada sucederá aquí. No pierdas la cabeza por eso ¿De acuerdo? —le dijo más tranquilo. Ella asintió— Debemos concentrarnos en seguir aquí con normalidad. Los simulacros van a continuar, puedes ocupar tu tiempo en eso. Y creo que también tienes a tu grupo de autodidactas —dijo rodando los ojos— incluso tienes a Krum para distraerte.

Ella apartó la vista e hizo una mueca— Sobre eso…

Theodore alzó una ceja— ¿Qué?

—Digamos que ya no tenemos mucho que escribir ahora. Tú entiendes… —murmuro.

Y algo sucedió. Como una especie de apagón y vuelta de la luz entre un parpadeo y el siguiente, pero acompañado de una especie de mareo y una punzada en la sien. "Debe ser ese licor" pensó de inmediato al recordar que siempre que lo bebía para entrar a ese salón, le sucedía.

Hermione esta tan metida en ese pensamiento, que cuando se dio cuenta, estaba mirando hacia la salida. Se llevó una mano a la cabeza y se tocó el cabello por alguna razón inexplicable. Volvió sobre sus pasos y vio a Theodore está detrás de ella y con la varita colgando de una de sus enguantadas manos, lo cual le parece bastante raro... pero es Theodore, así que eliminó la desconfianza de su cabeza en ese instante.

Se miraron fijo el uno al otro, pero ella se sentía algo tonta.

—Esto es estúpido pero… —le dijo esquivando su mirada intensa— ¿Ya nos íbamos, verdad?

Theodore negó con la cabeza lentamente— No. Aún no. Y… acerca de Krum, seguramente sabes lo que haces —le dijo luego de un instante largo de silencio.

Ella hizo una mueca, pero rápidamente recordó lo que acababa de contarle— Oh, sí. Eh… ¿Vamos?

Él negó con la cabeza, muy despacio— Espera un momento. Aún hay algo… —dijo mientras acercaba lentamente a ella— ¿Recuerdas que me debes un favor? Uno sin preguntas ¿Lo recuerdas, cierto? —Ella asintió— Hay algo que quiero… no, algo que debo pedirte. Y por más extraño o ilógico que parezca y por más curiosa que te sientas, debes prometer que cumplirás lo que voy a pedirte. Sin preguntas ni rodeos. Debes prometerlo.

Ella asintió despacio y en silencio, levemente sorprendida. El modo en que le hablaba tenía cierto todo de desesperación contenida que parecía increíble viniendo de Theodore. Era confuso— Está bien. Lo prometo.

—Tú y yo —le dijo despacio— tenemos que dejar de hablar por un tiempo.

Hermione, confundida, abrió la boca para decir algo, pero se calló de inmediato al ver la cara que puso Theodore.

—Lo prometiste —Susurro. Fue lo único que le dijo.

...

Después de todo… al parecer Hogwarts si era el lugar más seguro de Gran Bretaña.

Todos los días, aparecía una nueva noticia acerca de las cosas extrañas que sucedían en el país y por toda Europa, pero nada sucedía en Hogwarts.

"Se supone que el Profeta no es confiable" se dijo a sí misma mientras lo leía durante el desayuno.

— ¿Crees que el miércoles estará bien? —le murmuró Harry, sentado a su lado y con la mirada tan pegada al periódico como ella.

Por supuesto, se refería al ED.

Ella asintió— Sí. A las cuatro. Tendremos dos horas hasta la hora de la cena, enviaré el aviso a los demás antes de entrar a clase.

—Bien —murmuro, acomodándose las gafas, pero haciendo una mueca al leer el titular del profeta donde acusaban de los ataques a los fugados de Azkaban y exponían como el responsable total a Sirius Black— deberías dejar de leer estas mentiras.

Hermione suspiró. Cosas como estas afectaban mucho a Harry, le dejaban con el ánimo totalmente desinflado.

—Lo sé —dijo doblando el periódico y poniéndolo a su lado en el asiento— pero incluso en sus mentiras nos dicen mucho. Todas estas mentiras que solo culpan a Sirius demuestran que definitivamente Ya-Sabes-quien es el responsable detrás de todo esto —dijo frotándose la sien, pues un pequeño dolor la aquejó— no podrán ocultarlo por demasiado tiempo. Tendrán que admitirlo en algún momento. Un solo evento escandaloso y…

Alguien paso dando saltitos detrás de ella.

Harry enarcó una ceja— ¿Y?

—Y perderán credibilidad —murmuro, girándose de golpe hacia la chica que se dirigía hacia la entrada del gran comedor— Tengo que irme —le dijo apresuradamente— Lleva mi mochila a clase, te alcanzo allí.

— ¿Pero…?

Seguramente Harry dijo algo más, pero ella salió disparada hacia la entrada del comedor, intentando alcanzar a Luna Lovegood.

Al pasar por la mesa de Slytherin, de pronto, se sintió observada. Disimuladamente miró en esa dirección. Draco cuchicheaba con Pansy, como de costumbre. Más allá, Zabini estaba alardeando acerca de algo con las hermanas Greengrass. Un poco más allá, Nott, en medio de Craston y una chica con coletas de cuarto, quien le devolvió la mirada al instante con el ceño fruncido.

Hermione ignoró eso y se concentró en seguir a Lovegood.

Theodore dijo que debían de dejar de hablar y aunque Hermione no podía encontrar una razón porque él le pediría algo como eso…

"Mentira" le contesto su subconsciente, pero ella lo acallo de inmediato.

Ella hizo una promesa e iba a cumplirla.

En medio de su correo en aquella semana, recibió dos cartas importantes. Una que ponía el punto de partida para que su plan "Desmentir al Ministro de Magia" arrancara con buen pie. Lovegood había terminado de aceptar colaborar y su padre parecía bastante amigable por correo. La difícil fue Rita Skeeter, pero luego de una muy clara descripción de lo que sucedería si no cooperaba, la bruja resulto ser bastante melosa en sus respuestas.

Seguramente la odiaba, pero a Hermione podía importarle en lo más mínimo.

Con que hiciera lo acordado era suficiente.

La otra carta, no se atrevió a abrirla y prefirió dejarla para después.

Hermione siguió adelante con su plan de "Desmentir al Ministro de Magia", pero increíblemente, la parte problemática fue convencer a Harry.

Por un instante, Hermione sintió algo de ira al ver lo poco colaborativo que actuaba su amigo. Ella había conseguido todo, absolutamente todo para que él pudiera por fin desmentir a todos los que hablaban a sus espaldas y al mismo tiempo lograr que la comunidad mágica se cuestionara si acaso Fudge era un Ministro competente o no. Lograrían alertar a todos de que Voldemort si había vuelto.

Eran dos problemas menos y un paso en ventaja para detener al Innombrable.

"Potter solo está allí, dando pena. Como una hoja al viento"

Pero Harry continuaba negándose, aun cuando ella seguía dándole motivos para contar su versión de lo que ocurrió la noche que Voldemort volvió y cuanto lo beneficiaría. Desde debilitar los que probablemente ahora mismo estarían colaborando con él en los ataques, darle paz a la familia de Digory, pues todos sabrían lo valiente que fue…

¡Ninguno de esos motivos parecían ser suficientes y…!

Hermione se tranquilizó. Era su amigo y solo bastaba verle la cara para ver que sufría mientras ella solamente intentaba manipularlo para que el hiciera lo que ella quería. Se sintió horrible darse cuenta de eso.

"Yo no soy así" pensó avergonzada.

Se pasó ambas manos por la cabeza y finalmente le tomó la mano a Harry, mientras le decía que era su decisión, ella dejaría de insistir.

Aunque finalmente Harry acepto, Hermione no dejaba de sentir culpa al respecto.

Ella lo acompaño, estuvo presente mientras Rita Skeeter se ocupaba de sacar hasta el más mínimo detalle de todo lo que ocurrió esa noche. Harry se quebró dos veces durante el relato y fue doloroso de ver.

La culpa en ella solamente aumento más y más. Aunque su plan fue exitoso y el Quisquilloso fue extendido con el relato de Harry por toda la escuela y sin poder ser detenido siquiera por otro de los decretos de Umbridge; aunque llegara hasta los profesores y Luna la mantuviera actualizada de los números vendidos y reimpresiones programadas del periódico de su padre; aunque oyó las disculpas que le dieron a Harry… siquiera eso hizo que dejara de sentir culpa.

"Bien jugado, Granger" se dijo a sí misma, pero sacudió la cabeza para dejar de pensar en eso.

Un "buen plan" al parecer no tenía que ser precisamente uno "bueno".

Las repercusiones, claro, sucedieron durante toda la semana. Todos los prefectos, excepto los de Slytherin, parecían haber hecho un acuerdo silencioso para no decomisar ningún ejemplar del Quisquilloso a los alumnos aunque los leyeran en sus narices. La brigada, por otro lado…

—Suéltalo, Malfoy —le dijo con la voz cargada de desprecio, viendo como el rubio tenía sujeto de la túnica a un aterrado alumno de tercero de Hufflepuff.

Malfoy se volvió, pero no soltó al muchacho— Fuera de aquí, Granger —le dijo con desprecio— este pequeño delincuente tiene un ejemplar de las mentiras, lo han delatado. Estoy requisándolo —dijo volviéndose hacia el niño.

— ¡Es mentira, prefecto, no tengo nada! —le dijo el muchacho.

— ¡Silencio, delincuente! ¿Quieres ser expulsado?

—No lo estás requisando, lo estás agrediendo —le dijo enfadada.

—No es tu asunto, sangre sucia.

— ¡Suéltalo, estúpido Huron! —le grito ella.

Malfoy soltó al chico, quien por la fuerza por la que tiraba de él, casi cae al suelo, pero estando apenas libre se fue corriendo.

—Dije que no es tu asunto —dijo Malfoy volviéndose hacia ella— pero eres una metiche del infierno ¿No, sangre sucia? Siempre metiéndote donde nadie te ha llamado.

Hermione se irguió en toda su altura, firme y enfadada. Malfoy no la iba a intimidar. Ella era un prefecto, una autoridad en la escuela— Es mi asunto si maltratas alumnos. La profesora Sprout va a recibir una nota mía acerca de lo que le estabas haciendo a uno de los alumnos de su casa.

Malfoy sonrió y se acercó un paso, pero Hermione se mantuvo firme— ¿La fanática de enredaderas? Probablemente este fuera de Hogwarts en unos días, no le tengas tanta fe, Sangre sucia.

Ella le miró con los ojos entrecerrados— Añadiré el cómo llamaste a la profesora en la nota.

Hermione se dio media vuelta, lista para irse, pero sintió como Malfoy le sujeto la muñeca y prácticamente la estampo contra una de las paredes más cercanas.

—Te crees tan valiente —le dijo venenosamente retorciéndole la muñeca— La perfecta prefecta. Basura —le dijo en una mueca— escondiéndote detrás de alguien todo el tiempo —le dijo con desprecio— sé que fuiste tú. Todo ese estúpido artículo es tu obra, yo lo sé.

Hermione tiró de su muñeca para intentar liberarse, pero no lo consiguió. El maldito hurón era fuerte.

— ¿Y qué? —Le contesto cargada de ira— ¿Qué yo estuviera detrás de ese artículo hace que deje de ser cierto? Nada de lo que está escrito allí es mentira. Que a ti no te guste y perjudique a tú familia es una cosa muy distinta. Eso no cambia la realidad de que tu Padre es un seguidor de Quien-tu-sabes y que tú solo eres un cobarde que se desquita con niños pequeños.

Malfoy le sonrió con burla— Tonta sangre sucia —le murmuro con rabia— ¿Crees que lograrás algo bueno solo provocándome más? —Le sujeto aún con más fuerza la muñeca, tanto que le arranco un espasmo de dolor, pero ella lo aguantó— Tú aún me debes una. Y ahora nadie va a defenderte.

Hermione tiró de nuevo de su muñeca, aún sin éxito— Yo no necesito que me defiendan.

— ¿Ah no? —Le dijo dándole otro tirón— ¿Y qué hay de Nott? Te defendió antes y ahora ya siquiera te mira. Supongo que ya dejaste de serle útil, sea lo que sea para lo que te encontrara útil. Aunque de todos modos ¿De qué sirve una sangre sucia?

Hermione, lejos de exteriorizar cómo le cayeron esas palabras, impensablemente le sonrió en respuesta— No lo sé, tú dime —le dijo burlonamente— Tú mismo acabas de darme méritos por estar detrás del artículo que ha hecho temblar hasta al Ministro de magia y te obliga a ti a querer atacarme. Ese artículo debe haberles dolido mucho, que poco delicada de mi parte no pensar en lo mucho que les iba a afectar. Ups.

Malfoy iba a forzar su agarre de nuevo, pero ella hizo un juego de manos para soltarse, él la sujeto de nuevo, pero no lo suficientemente rápido para evitar que ella sacara su varita y la clavara por debajo del mentón de Malfoy— Suéltame —le dijo con firmeza.

Malfoy, lejos de actuar como el cobarde que era, no se hecho hacia atrás.

—Ya veo —dijo Malfoy— Esa sonrisa pretenciosa la he visto antes. Tú, mostrando esa fachada de perfecta prefecta a todo el mundo, la humilde y pobre sangre sucia, pero sacando las garras a la menor oportunidad. Nott te enseño bien —le dijo rodando los ojos— Eres como él, un fraude.

Ella frunció el ceño— No es ningún fraude —le mascullo, presionando con más fuerza la varita.

— ¿No quieres que hable mal de él? —Malfoy se echó a reír— Por Merlin, Granger. Ten amor propio. Al menos Nott fue más práctico para negociar solamente por tu integridad física y me dejo el camino libre para insultarte si quería cuando él te defendió de mi —el agarre en la varita de Hermione vacilo un poco, cosa que aprovecho Malfoy para agachar un poco el rostro. Se echó a reír— Ingenua Sangre sucia. Solo estás defendiendo a un loco. Nott es un maldito pirómano y tiene a todos nerviosos en la mazmorra por sus actividades nocturnas… —le dijo en un susurro— habla dormido… en Noruego y si no hace eso, camina dormido hasta estar frente a una pared y se queda allí por horas. ¿Has oído que la maldición que tiene Nott le deformo la mano y que por eso usaba guantes? No es tan así. En realidad, probablemente le falten uno o dos dedos y lo está ocultando; seguramente por un castigo de su padre, otro loco. Dicen que Nott padre obliga a Nott hijo a usar un anillo en la mano, uno de los anillos gemelos de esa familia… cuando Nott padre se enfada con el hijo, dice una palabra y el anillo cae al suelo junto con el dedo en donde lo llevaba puesto… al menos le debe faltar uno; como castigo por haber interferido con la misión de Crauch el año pasado.

Hermione sentía la sangre agolpándose en sus oídos. "Está mintiendo" se dijo "Solo está mintiendo", pero mientras Malfoy hablaba, era imposible no imaginar en su cabeza cada cosa que describía.

"Es mentira. Todo mentira" se dijo. Porque para empezar, ella había visto como era Philip Nott. No era ningún loco y definitivamente no le haría eso a Theodore.

—Mentiroso —mascullo ella, sujetando con más fuerza su varita.

—No me creas si no quieres, sangre sucia —le dijo con satisfacción— puede que Nott te haya tomado algo de atención por un tiempo, pero para alguien como ese tipo seguramente no eres más que solo una mascota curiosa que parece que ahora ya no lo es tanto.

De alguna manera, Hermione tuvo el impulso de pegarle en la cara, pero en el intento, Malfoy le sujeto ambas manos, las levantó hacia arriba y luego de hacerlas chocar contra las paredes, inevitablemente Hermione perdió el agarre de su varita que cayó en un chasquido contra la piedra y rodo lejos de ella.

Hermione forcejeo, pero Malfoy era demasiado fuerte, demasiado alto, demasiado hábil para esquivar las patadas que intentó darle en las rodillas.

Quería gritar por la indignación. Alzó el rostro para intentar darle un cabezazo y romperle la nariz, pero se encontró frente a frente con sus pretenciosos ojos y su sonrisa de triunfo por lograr atraparla.

Estaba cerca. Demasiado cerca.

Recordó el evento de hacía unas semanas, la última vez que estuvo así de cerca de alguien. Pero esto era más repulsivo que extraño.

— ¡Suéltame! —gritó ella, haciendo a un lado su rostro.

Pero Malfoy no la soltó, ni dijo nada durante unos instantes.

— ¿Por qué tan nerviosa, Sangre sucia? —Le dijo casi susurrándole al oído— Estás temblando.

— ¡¿Qué demonios…?! —alguien chilló.

Malfoy aflojo durante un instante su agarre y ella aprovecho para empujarlo con fuerza. Conjuro un accio y solo hasta que sintió la varita en su mano dejo de temblar.

—Enviare esa nota a la profesora Sprout —dijo con dureza, pero sin mirar a Malfoy, si no a Parkinson, quien miraba de ella a Malfoy en la saliente de un pasillo.

Les dio la espalda a ambos y camino tan rápido que bien pudo haber corrido.

….

Los siguientes días fueron más tormentosos que desastrosos.

De algún modo, la brigada se volvió una pesadilla por las repercusiones del artículo del Quisquilloso y sus rondas eran demasiado estrictas, pues Umbridge les dio incluso más poder que a los prefectos.

Indignante, pero Hermione manejaba la situación lo mejor que podía limitándose a cumplir con sus tareas y tratando de mantenerse firme y digna ante cualquiera que quisiera hacerla menos como prefecto.

Fue un Domingo por la tarde, cuando ocurrió el incidente.

Ella había estado junto a Harry y Ron, volviendo de la visita a Hogsmade, pasando por el patio cuando hubo gritos en los patios traseros del castillo. Silbidos y vítores por doquier antes de que muchos se echaran a correr.

Harry corrió primero y Ron lo siguió de cerca. Hermione los siguió desganada. Para cuando llegaron, habían muchos alumnos amontonados y hablando casi a los gritos en todas direcciones.

— ¡¿Es Malfoy?! —dijo Harry, quien se había estirado para mirar.

— ¡Si, es Malfoy! —dijo Ron.

Hermione, por su parte, solo veía espaldas.

— ¿Qué? ¿Qué hay con Malfoy? —pregunto, esperando que alguien le hubiera convertido en Huron de nuevo.

"O algo peor" pensó con hastío.

—Oh, Merlin —dijo un chico de Ravenclaw que estaba al lado de ella, mucho más alto y visiblemente emocionado— le dio en la cara. Le dio en toda la jodida cara.

Pero desde donde estaba, Hermione solo pudo estirarse de puntillas y poder mirar una escena:

Snape, sujetando del hombro a Nott y tirando de él para llevarle hacia el castillo. Por otro lado, la profesora McGonagall llamando a Hagrid, quien rápidamente se agacho, luego se levantó y salió disparado también hacia el castillo. Pero vio pies colgando.

Luego de eso, los alumnos comenzaron a dispersarse.

— ¡George! —Grito Ron agitando la mano hacia sus hermanos— ¡Fred!

George y su gemelo casi llegaron trotando hasta ellos— ¡Chicos! —dijeron los gemelos al mismo tiempo, bastante animados.

— ¿Ustedes vieron qué pasó? —dijo Harry, aun estirando el cuello hacia donde antes se habían arremolinado los alumnos.

Los gemelos se miraron el uno al otro antes de contestar— Oh, por Merlin, probablemente ustedes se perdieron el evento del año —dijo Fred.

— ¿E-ese era Nott? —Preguntó Hermione— al que se llevó Snape.

—Si —dijo George vacilante— seguramente era Nott. Como sea. Ese Nott está realmente loco.

—Muy loco —dijo Fred subiendo y bajando las cejas— pero ¡Joder! Media escuela seguramente será su fan para mañana.

— ¿Qué demonios? —se quejó Ron.

—Todo estaba muy tranquilo en la llegada de los estudiantes —contó George— ese Nott venía solo y muy tranquilo, pero luego, viene Malfoy y hace esto —George se acercó a Fred y le pasó un brazo por los hombros— quien sea pensaría que son dos tipos pasándola bien, pero luego Nott se paró y se quitó la garra de Malfoy de encima. Divertido, sí, pero poco interesante.

— ¿Poco? —Dijo Fred— Porque no viste la cara que puso Malfoy cuando Nott le contesto, lo que sea que fuera, Malfoy se puso rabioso, tú sabes, esa cara estúpida cuando parece que se ha comido un limón y Nott se puso a reír en su cara.

— ¡Luego Malfoy sacó su varita! —dijo George.

—Y ataco a Nott —dijo Fred.

—No, no —interrumpió George— Nott fue quien atacó primero.

—Para nada —replico Fred— Malfoy atacó. Nott rebotó el hechizo de Malfoy —dijo emocionado— y ¡hizo que le llegue en la maldita cara!

— ¿Cómo pudo repeler y al mismo tiempo hacer que le llegue a Malfoy a la cara? —Cuestiono George— imposible. Nott atacó primero. A Malfoy siquiera le dio tiempo de respirar.

—Para atacar tuvo que decir la maldición —replico Fred— Repeler es básico en encantamientos no verbales. Pudo ser no verbal y coincide.

— ¡Pero no pudo apuntar tan bien!

Los gemelos siguieron discutiendo, pero Hermione estaba bastante distraída pensando que cualquiera de las dos opciones era muy posible.

"Nott está loco" dijeron los gemelos.

Toda esa tarde ese evento fue el motivo de cotilleo del resto de la tarde, en la sala común y también durante la cena. Hermione no tenía hambre en absoluto y se retiró primero para volver a la sala común.

Malfoy estaba en la enfermería, exagerando todo lo que pudiera exagerar, se imaginaba.

Por otro lado, al parecer, Snape, Dumbledore y Nott estaban encerrados en la dirección desde el final de la tarde, según sabía, hasta ese momento; pues Nott no había aparecido para la cena. También corría el rumor de que a Umbridge no la habían dejado ingresar, y con solo dirigir la mirada hacia la mesa de los profesores y ver su cara, se podía adivinar que eso era verdad.

En su camino, Hermione vio una procesión de personas desfilando hacia la entrada principal del castillo. Entre aquella gente, pudo reconocer al mago Sebastian McGrath. Sus miradas se encontraron un instante, pero el educado mago pelirrojo asintió hacia ella como si fuera un saludo antes de seguir su camino.

Fue todo un evento.

Poco después, se enteró que esa procesión de magos (Hermione contó al menos a cinco esa noche) habían sido una especie de comisión que llegó a la escuela en nombre de Philip Nott, enviados allí especialmente para defender a Theodore.

Por otro lado, Lucius Malfoy llegó junto a su esposa y dos magos más.

Muchos en la escuela habían coincidido que esa era una especie de competencia de pulsetas…

George, por otro lado, lo resumió con un: "Están compitiendo por quien la tiene más grande"

Nadie fue expulsado, pero al final, Theodore si fue castigado con tareas varias en las mazmorras todas las noches durante un mes entero y restringido de su varita ese mismo tiempo, teniendo solo permiso de usarla durante clases o bajo supervisión de los prefectos, la brigada o el premio anual de su casa.

Malfoy, por otro lado, no tuvo castigo alguno y sin rastro de secuela alguna en la cara, para decepción de muchos en el castillo.

Y eso fue el límite, todo cuanto Hermione pudo mantenerse al margen.

Por eso, pocos días después de todo lo ocurrido y envuelta en la capa de invisibilidad que pidió prestada a Harry, camino por los oscuros pasillos del castillo hasta la zona de las mazmorras.

¿Qué demonios estaba pasando? Si Malfoy estaba totalmente en contra de Nott al punto de poder maldecirlo en medio del patio de la escuela, algo muy grave debería de estar pasando.

Por cómo era Theodore, a Hermione le era imposible creer que él hubiera atacado primero. Pero si solo se había estado defendiendo ¿Por qué fue castigado?

Cuando llegó a las mazmorras, lo vio a lo lejos, apoyado contra una pared y mirando hacia el techo. Estaba acercándose cuando de otro pasillo apareció el premio anual, James Craston, de Slytherin.

— ¿Y bien? —preguntó Theodore.

—Todo listo —dijo Craston mientras sacaba una varita de un bolsillo de su túnica y se la tendía a Theodore. Hermione reconoció que era su varita de inmediato— ¿Seguro que no necesitamos a Star?

—No, contigo debería ser suficiente —dijo guardando la varita en el bolsillo— ¿Mi coartada?

—Preparada desde la mañana —dijo Craston.

—Bien —dijo Theodore— Vamos.

Hermione se pegó lo más que pudo contra la pared y los vio pasar rumbo a la parte trasera del castillo. Ella camino hacia donde se supone que Nott cumplía su castigo, el cual se suponía que era el ordenar un archivo. Cuando echo un ojo en aquella sala, todo parecía relativamente en orden. Seguramente esa era la "Cuartada" y el premio anual era su cómplice.

Hermione, solamente rodó los ojos. Decir que se sorprendió hubiera sido mentira. Era Nott, después de todo.

Se volvió a donde antes había estado y luego de aplicarse más hechizos de sigilo en los pies y extrasensoriales en ojos y oídos, prácticamente corrió en la misma dirección que Nott y Craston tomaron.

Aquel par salió del castillo muy sigilosamente y en cierto punto, se pusieron encantamientos desilusionadores el uno al otro en un momento inesperado. Si no fuera por los extrasensoriales de Hermione, los hubiera perdido al instante.

Caía una leve llovizna afuera, por lo cual distinguir sus figuras en medio del campo abierto fue relativamente sencillo. Pero no lo fue tanto cuando alcanzaron el bosque prohibido y se internaron allí.

El ruido casi la volvió loca allí dentro… menos mal que ambos magos deshicieron su hechizo y ella pudo verlos a los lejos gracias a su vista mejorada, pero le costó demasiado alcanzarlos. Para cuando estuvo a metros de ellos, prácticamente le faltaba el aire y temía que la fueran a oír.

—Pensé que estabas en mejores términos con Star —le estaba diciendo Craston.

—Matthews no sabe escuchar —dijo Theodore de inmediato— es su gran problema. Y para cosas como esta, necesito a alguien que escuche.

—Oh, gracias —dijo Craston visiblemente alegre.

Theodore le lanzo una mirada aburrida— Tú solo estás aprendiendo recientemente —dijo conciso— pero es bueno. Mejorará nuestro vínculo.

—Si —dijo Craston mientras se miraba la mano.

"¿Vínculo?" por un Hermione se quedó congelada, pero sacudió la cabeza y siguió caminando.

James se aclaró la garganta— ¿Y Star…?

Theodore no respondió de inmediato— Si aprende a escuchar —contesto.

—Bien —dijo Craston, visiblemente tranquilo— Hay cinco candidatos más ¿Seguiremos haciéndoles trabajar gratis?

—No es gratis —dijo Theodore encogiéndose de hombros— Primero, se ofrecieron. Segundo, veré que la recompensa sea justa. Ordenar archivos no es una característica especial que yo esté buscando —luego sacudió la cabeza— ¿Debería hacer una especie de competencia? "Quien deje calvo a Draco de por vida, está dentro". Algo como aso.

Craston parecía alarmado— Eso sería contraproducente —contesto de inmediato— ¿O es una broma?

—Claro que no, sabes que no me gustan las bromas. Hablo muy en serio.

—Una prueba demasiado superficial —dijo Craston— un nuevo pleito con Malfoy no es conveniente. Peor aún con los rumores de que eres un traidor a la sangre. Draco es purista, pelearte con él no va hacer más que reforzar ese rumor. Además, recuerda. Se supone que somos neutrales.

—Lo sé —dijo Theodore— y me gustaría que todo mago en Europa entendiera eso. Si tuvieran eso en cuenta, todo sería menos problemático —Theodore pateo de pronto una rama de su camino— como sea. Revisa.

Entonces, James Craston hizo una floritura que ella reconoció al instante. De por sí ya estaba algo lejos, pero hizo cuanto pudo por alejarse todavía más. ¿Cuántos metros abarcaría ese hechizo?

—Limpio —dijo Craston.

—Bien —murmuro Theodore, pero luego sacó un reloj de su bolsillo y se quedó mirando por unos instantes— Ahora —se le escucho murmurar.

En medio de una sincronía de suaves "¡Plop!", al menos media docena de personas aparecieron, todos ellos envueltos en túnicas y de distintos tamaños.

—Saludos —dijo Theodore mientras echaba las enguantadas manos a su espalda, pero con la varita en una de ellas. James Craston se quedó de pie a su derecha.

Uno de los encapuchados dio un paso al frente y le hizo una suave reverencia antes de devolver el saludo— Señor Nott —dijo volviendo a incorporarse.

—Mi padre aún no ha muerto, él es el señor Nott —contesto malhumorado— yo solo puedo hablar en su nombre.

El mago se removió nervioso en su mismo sitio— Discúlpeme.

—Solo llámame Theodore —dijo— ¿Y bien? Me han hecho salir del castillo en medio de la noche, los escucho.

El mago entonces se llevó ambas manos a la cabeza y se quitó la capucha, dejando ver largo cabello castaño claro atado en una coleta baja, debía rondar al menos los treinta— Discúlpenos —dijo de nuevo el mago— sin embargo, estoy seguro que usted llegará a entender el nivel de desesperación que tengo para recurrir a usted y estar hoy aquí.

—Puedo imaginarlo —dijo Theodore bajito, mirando más allá del mago hacia el resto de encapuchados— Edward me adelanto en su carta que desean anexar sus dominios a los nuestros, sin importar la jerarquía. Es un trato conveniente para mi familia… aparentemente, pero Edward suele pecar de blando en cuanto a tragedias se refiere. Lo escucho, Arthur Jeremiah.

—Mulciber —murmuro el mago, con la mirada baja— le debemos lealtad por línea paterna, pero nunca llegamos a jurar. Tememos que en cualquier momento aparezca y reclame a mi familia. Estoy seguro que otras facciones lo aceptaran, pero no mi familia. Me niego a jurar por un asesino.

—Recurran al Ministerio.

—Lo hicimos —dijo el mago, con la voz cargada de impotencia— los Aurores nos protegieron por unas semanas, pero luego decidieron que aparentemente no somos tan importantes y retiraron al último guarda hace una semana. Uno de mis hermanos conocía al Señor Greengrass, gracias a Merlin, él nos dio una mano para conseguir movernos sin dejar un rastro que lleve a Mulciber a encontrarnos… sin embargo, Greengrass encontró una salida para nosotros. Dos generaciones atrás, mi abuelo materno, juro lealtad a una rama extinta de los Nott, en Irlanda…

—Ya veo —murmuro Theodore.

El mago entonces agacho la cabeza, en un gesto humilde— Usted es un Nott y mi familia le juro lealtad a la suya primero. Permita que juremos de nuevo —dijo extendiendo su mano derecha hacia Theodore— Mis dominios no son muy extensos, pero t-tenemos bosques de más de dos siglos con todo tipo de especies, Olivander y Gregorovitch usan nuestra madera cada año. Estoy dispuesto a cederlo por la protección de mi familia. No importa el estatus, podemos estar en la base si lo desea. No seremos exigentes.

—Lo siento —dijo Theodore con la voz plana— no puedo intervenir. La familia Jeremiah, todas sus facciones, deben jurar por Mulciber, como hicieron sus padres antes que usted. Es lo correcto. El vínculo y los juramentos terminan con la muerte y Mulciber está vivo.

Pero el mago no se movió, si no que se dejó caer en ambas rodillas frente a Theodore, casi hundiéndose en el barro— Por favor —dijo el mago, extendiendo de nuevo la mano.

Entonces, Theodore se puso de cuclillas frente al mago, su capa casi arrastrándose en el suelo mojado— Lo siento —le dijo de nuevo— No estoy despreciando a su familia, pero los Nott somos neutrales y todos sabemos dónde está la lealtad de Mulciber. Aceptarlos a ustedes equivale a comprometer la neutralidad de mi familia y eso es algo que no haré —Un sollozo escapo de una de las figuras encapuchadas, Theodore alzó la cabeza y dirigió la mirada hacia allí— veo cinco magos detrás de ti, Arthur ¿Sabes cuantos hay detrás de mí? —El mago no contestó, pero mantuvo la cabeza gacha y bajo lentamente su brazo extendido— No hay nada que hacer.

Theodore se puso de pie y dio un paso hacia atrás.

—Pupilos —dijo el mago poniéndose de pie también y caminando rápidamente hacia los dos de las figuras más pequeñas detrás de él, les tomo de las manos y les jaló hacia adelante hasta que estuvieron frente a Theodore y en un movimiento les descubrió a ambos las cabezas. Uno era un niño que no debía de tener más de siete que se quedó mirando fijo a Theodore, la otra era una niña de su misma estatura pero que estaba llorando y mirando hacia el suelo— Pupilos —repitió el mago sujetando a ambos pequeños por los hombros— él es mi hijo. Ella, mi sobrina. Es común que familias tomen pupilos de otras por cualquier motivo, Edward me aseguró que era muy sencillo inventar uno decente. Y dudo mucho que Mulciber esté interesado en niños —dijo con la voz temblando, la niña soltó otro sollozo— Si no puede aceptarnos a todos… los niños. Por favor, solo los niños…

— Es triste —dijo, pero no se oía triste en absoluto. Su voz seguía siendo plana— Pero no hay nada que yo pueda hacer.

El mago le subió ambas capuchas a los niños muy despacio y los empujo a su espalda— Si puede, claro que puede —le dijo avanzando un paso, pero apenas lo hizo, Craston avanzó también con la varita en alto, pero Theodore le hizo una seña para que la bajara y el obedeció de inmediato— Nos dijeron que no eras como Philip —mascullo el mago— Que eras diferente, Theodore Nott.

—Vuelvan con Edward. No prohibirle que les siga ayudando es lo más que haré por ustedes —les dijo fríamente, pero sonaba más como una amenaza.

El mago Arthur estuvo a punto de avanzar otro paso, pero otro de los encapuchados lo detuvo— Hermano —le llamó— es suficiente —luego, se quitó la capucha de la cabeza, revelando un cabello igual que el del otro mago, pero en apariencia más joven que Arthur— Gracias por su tiempo, Theodore.

Theodore solamente asintió y luego de darse vuelta, volvió por donde había venido, seguido de cerca por Craston.

Cuando pasaron cerca de ella, Hermione se cubrió la boca, pues estaba llorando y no podía dejar de hacerlo, pues podía escuchar claramente cómo es que Arthur Jeremiah intentaba responderle a su hijo cuando este le preguntó qué es lo que harían ahora. A dónde irían…

Hermione se armó de valor y camino muchos pasos por detrás de Craston y Theodore, quienes caminaban en completo silencio.

¿Eso significaba la Neutralidad de Los Nott? Se preguntó confundida.

Theodore había mencionado que tuvo que recorrer los dominios de su familia para recordarles a todos que eran Neutrales ¿Ese era el modo? ¿Amenazas?

Esa familia le había suplicado. Y si algo había aprendido ella en su corta experiencia tratando con los sangre pura, suplicar era el punto más bajo para ellos.

"Te suplico por sus niños" pensó, aún con dolor mientras miraba como Theodore avanzaba en silencio. "¿Cómo puedes ser tan frío?"

Luego de aplicarse de nuevo el hechizo desilusionador el uno al otro antes de salir del bosque prohibido, volvieron a caminar hacia el castillo. Hermione los siguió de cerca, siguiendo los diminutos destellos de la llovizna que les golpeaba.

Entraron al castillo por los jardines traseros y en silencio caminaron hacia la torre de Astronomía. Bueno, Nott camino hacia allí y Craston le siguió.

— ¿Tienes correspondencia? —pegunto Craston curioso.

—No —contesto Theodore parcamente— solo enviare una nota a Edward —luego sacudió la cabeza— se está tomando demasiadas libertades últimamente.

Ambos subieron las escaleras.

—Seguramente dirá que los ayudó porque rompieron su corazón —Craston soltó un bufido— Hiciste lo correcto —dijo Craston— La neutralidad es frágil, tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para mantener ese estatus. Muchas cosas dependen de ello.

—Si —murmuro Theodore.

—Actúas más sensato que antes —dijo Craston y sonaba orgulloso— Lo de Malfoy era de esperarse, arruinar la reputación de los que brillan más que él es una estrategia que los Malfoy siempre usaron; pero tú manejaste todo muy bien —dijo satisfecho— además, lo mejor de todo, por fin ya no frecuentas a Granger y eso me tranquiliza mucho.

—Ya veo —dijo cuando llegaron al segundo piso.

—Si —dijo entusiasta—te lo dije desde siempre, no era sensato en absoluto que fueras cercano a ella. Nunca entendí porque lo hacías.

—Era interesante —dijo caminando hacia una portezuela en una de las paredes, metió la mano allí y sacó una pequeña jaula con una lechuza dentro.

— ¿Era? ¿Ya no lo es?

—Algo así.

Theodore no dijo nada más. En completo silencio, removió un cuadro de madera en el suelo, y luego de meter las manos allí dentro, saco papel y tinta. Rápidamente escribió una nota y la ató a la pata del ave para luego dejarla volar.

— ¿Nos vamos? —preguntó James Craston.

—Ve primero —respondió Theodore

—Pero…

— ¿No estabas aprendiendo a escuchar? Ve primero —dijo dándole la espalda— me quedaré un poco más.

—De acuerdo —dijo James y se fue rápidamente escaleras abajo.

Theodore se quedó de pie, mirando hacia la oscura noche durante un rato en silencio, al parecer perdido en sus pensamientos. Pero de pronto se volvió hacia atrás con la mano extendida hacia adelante, acercándose lentamente.

Hermione se quedó quieta, muy quieta.

"Sabe que estoy aquí" pensó, sin un ápice de fuerza para moverse.

Su mano le toco la frente a través de la capa, luego paso la mano por su cabeza mientras tiraba de la textura y la arrojaba al suelo, descubriéndola debajo de la capa.

Ella enfrentó su mirada, mientras Theodore la miraba completamente serio desde toda su altura.

— ¿Qué haces aquí? —le preguntó.

Ella miró hacia otro lado— ¿Importa?

Theodore se cruzó de brazos— Si, importa mucho ¿Desde cuándo nos estás siguiendo?

—Desde que Craston te dio tu varita.

Él le dio la espalda— Ya veo —dijo volviendo la cabeza hacia ella— con razón me miras de ese modo.

Hermione se mordió el labio interior y miró hacia el suelo— ¿Cómo pudiste hacer algo como eso a personas que te rogaron ayuda?

—No lo entiendes.

— Iban a darte lo que tenían, te estaban suplicando —le dijo— Podías haberlos ayudado.

—No es tan sencillo —dijo Theodore, completamente serio— cada mago debe respetar sus juramentos.

—Juraron a tu familia primero —dijo Hermione.

—Pero luego juraron a Mulciber. Hicieron su elección.

—Ellos no —dijo en un susurro— sus padres…

—Sus padres vieron que tenían mejores opciones con los Mulciber, hicieron su elección. Solo vienen a suplicar porque sus opciones son malas.

— tienen miedo, no puedes culpar a alguien por tener miedo.

Theodore le miró fijo— No se trata de eso. Se trata de lealtad. Un juramento debe ser por devoción, no por miedo. Incluso acepto la ambición, pero no el miedo —dijo sacudiendo la cabeza.

—El arrepentimiento también debería ser válido —dijo ella con convicción— Es un error ajeno, de padres que ya no están, pero que hará que niños pequeños sufran. Los oí, que Mulciber es un asesino. No los abandones.

—No los estoy abandonando —dijo pasándose una mano por el cabello— Los Jeremiah hicieron su elección.

—Y ahora eligen agachar la cabeza y pedirte ayuda. Confiaron en que los ayudaras —ella sacudió la cabeza— Edward. Dijeron que Edward los ayudo y los envió contigo. Incluso él confió en que podrías ayudarlos.

—Edward confió en que era un buen trato ofrecer protección a una familia con viejos juramentos hacia mi familia a cambio de dominios nuevos. En eso confió Edward. Solo les vendió esperanza, yo los devolví a la realidad —dijo visiblemente enfadado— Si los acepto luego de que ellos nos abandonaron primero, será un pésimo mensaje para las demás familias. "Abandónennos si gustan, cuando tengan problemas los recibiré de nuevo" Eso es ridículo —le reprochó— No todo se trata de buena voluntad, Hermione. Hay reglas.

Se dio vuelta y comenzó a alejarse, sin embargo, ella avanzó también y le sujeto el brazo. Theodore se paró en seco y lanzo tal mirada de desdén a su pequeña mano sujetando su brazo que Hermione casi se acobardo…. Pero no lo soltó. Theodore se volvió hacia ella, pero miraba alterativamente de ella hacia su brazo; como si no pudiera creerse que ella le estaba sujetando.

—Esa familia… Estarán agradecidos —dijo ella— Estarán más agradecidos que nadie en el mundo. Eres toda su esperanza. Si no los escuchas, puede que des una lección fuerte al resto de las familias que tienes a cargo… pero no tendrás la lealtad que quieres de ellos. No confiaran en ti nunca. No lo harán y al final solo te tendrán miedo. Pero… —dijo algo más calmada, pues Nott dejo de tensar su brazo—…Pero si tú los ayudas ahora, te deberán la vida y el resto sabrá que cuidas de ellos a pesar de todo, no solo por conveniencia —Hermione tomo una buena bocanada de aire— No solo te respetaran. Te amaran.

El rostro de Nott parecía tallado en piedra y cuando habló, hizo que Hermione aguantara un escalofrío— Siempre he dicho que aprecio tu opinión, pero no recuerdo haberte dicho que podías tocarme si te daba la gana ¿De acuerdo? Suéltame

Hermione así lo hizo, pero no se doblego— Yo tampoco te he dado permiso para eso —dijo ella de pronto— pero nunca te reclame nada cuando te acercabas a mí y también me tocabas.

Hermione se alejó un paso hacia atrás y mirando hacia sus pies, recordando sin querer las veces que Theodore le ofreció la mano para ayudarla a ponerse de pie, cuando chocó su palma con la suya mientras le decía que intercambiarían promesas, la mano que puso en su hombro para tranquilizarla acerca de la fuga masiva de Azkaban. Cuando le curo el labio cuando ella fue descuidada. Cuando Theodore le enseño a bailar. También recordó que él siempre le decía que debía mantener la cabeza en alto y que los ojos hablaban y aprendiera a leerlos.

Cuando ella alzo la vista, se encontró con que Nott se había acercado un paso hacia ella, pero no pudo leer sus ojos. No, de hecho, no quería. Hermione volvió a retroceder un paso— Pensé que éramos amigos —dijo infinitamente triste.

Theodore le miró impasible— Es diferente. Yo no…

— No tienes amigos —completo ella— Me lo dijiste una vez. No tienes amigos, tienes aliados —Hermione sacudió la cabeza, luego tomo un largo respiro— ¿sería eso tan malo? —Le pregunto— ¿Sería tan malo para ti tener amigos? Entiendo que no confíes en mucha gente, entiendo eso de ti, pero nosotros nos conocemos desde hace años y aunque no tengamos un vínculo mágico, hablamos de todo tipo de cosas y confiamos el uno en el otro, porque sé que confías en mí y yo confío en ti ¿No hace eso que seamos amigos?

Theodore no dijo nada, pero impensablemente y para desconcierto de Hermione, miró hacia el suelo.

Theodore no movió un musculo. Él no iba a contestar a eso y Hermione hacía solo unos momentos había descubierto que aunque él no le mentía, si ocultaba cosas que no quería que ella supiera; pero con una pregunta tan directa ¿Qué iba a contestar?

El reloj de la torre de Astronomía resonó con un gong. Hermione miró hacia el pasillo que conducía hacia las escaleras y suspiro, luego se agacho a donde estaba la capa de invisibilidad de Harry y la levantó para luego presionarla contra su pecho mientras esperaba la respuesta de Nott.

—Amigos no —dijo por fin, enfrentando su mirada, igual de impasible que hacía unos momentos— "Amistad" es una palabra quizá bonita, pero sobrevalorada. Una amiga no, mi aliada. La más importante. Una tonta pelea como la que tienes con esos que llamas amigos no haría que te ignore como ellos acostumbran.

Ella le miró a la cara y descubrió sus ojos calculadores maquinando una estrategia en su cabeza, seguramente. Palabras convincentes que de seguro harían que ella le diera la razón, o por lo menos no le cuestionara tanto.

Iba a Salirse por la tangente. Theodore Nott era muy bueno en eso.

—Pero una situación en la que creas que te he traicionado será suficiente para que me des la espalda para siempre —ella contradijo. Theodore se quedó en silencio— la diferencia es que la amistad perdona. Los aliados no. A ellos se les deja a su suerte si es que se equivocan ¿Es así, verdad?

Theodore no dijo nada.

Hermione sonrió con tristeza, pues podía adivinar qué es lo que él pensaba— Tú mismo lo dijiste. El silencio es también una respuesta.

Se alejó otro paso.

—Hermione, espera —la llamó— Tú no me traicionarías. Nunca. Yo se eso. Y aunque pareciera que lo haces y todo apunte a eso, confiaría en ti hasta el final. Aún si planearas mi muerte solo confirmare que eso es así cuando recibiera el golpe. Ese es el tipo de confianza que tendría en ti —Theodore se quitó el guante de la mano derecha y la extendió con la palma abierta hacia ella— Aliada o amiga, puedes ponerle el nombre que desees. El vínculo entre nosotros será de esa manera, para siempre. Lo juro.

Los ojos de Hermione escocieron y garganta ardía. Incluso parecía que la voz la lastimaba cuando habló— Te he contado bastantes leyendas e historias muggles. Deja que te cuente una más… Acerca de un mago huérfano, sin una familia que lo amara, rodeado de tragedia, pero que era capaz de enfrentar a un Troll para salvar a una chica que se esforzaba en vencerlo en la escuela. Un mago que con una sombra amenazante alcanzándolo, no ha perdido de vista sus principios o su valor. Alguien que cuando tuvo delante al culpable de la muerte de sus padres dejo atrás la venganza solamente para salvar a alguien más. Ese es Harry, a quien has llamado inútil más veces de las que puedo recordar —Hermione inspiro aire antes de continuar— y aunque también lo has criticado muchas veces, si, Ronald es incluso mejor. Fue amigo de Harry, aun sabiendo que estar cerca de él era peligroso, a pesar de los problemas que eso podría traerle, lo acompañó en los peores momentos, lo llevo a su casa para pasar vacaciones porque sabía que Harry no era querido en donde vivía. Gracias a él, Harry ha podido experimentar el calor de una familia. Y no necesitamos hablar de mí, la sangre sucia de Gryffindor —Hermione le miró a los ojos— Nosotros tres somos amigos, confiamos y somos leales entre nosotros. Todo sin un vínculo mágico. Toda esa confianza y lealtad, todo eso sin ningún interés de por medio, sin juramentos ni favores, pero con la seguridad de que ellos siempre estarán allí cuando los necesite. Eso es algo que tú nunca vas a entender porque no quieres hacerlo. Todo lo referente a ti se trata de conveniencia, eres generoso pero solamente si consigues algo a cambio. Nunca será algo incondicional.

El rostro de Theodore parecía tallado en piedra, pues no movió ni una sola pestaña. Parecía congelado.

—Entonces esto es un no —habló inesperadamente con voz tranquila.

Hermione se esperaba un reclamo, una burla, que intentara convencerla. No una reacción tan monótona.

—Lo es —murmuro.

—Tenía que confirmarlo —respondió. Bajo la mano que tenía extendida y se volvió a poner el guante con tranquilidad. Nada de ira, nada de indignación. Nada. Luego volvió a dirigirle la mirada seria— entonces, esto es todo. Es una pena, de verdad. Voy a extrañar nuestras charlas. El trato entre nosotros ha llegado a su fin. Adiós, Granger. Y suerte, seguro la vas a necesitar.

Theodore se volvió hacia una de las salientes de ese piso de la torre de astronomía y se quedó allí, de pie mirando hacia la nada con las manos en los bolsillos.

Hermione se cubrió con la capa de invisibilidad y se fue rápidamente de allí sin mirar hacia atrás.

….

Demasiado en que pensar, demasiado que manejar y su cabeza podría estallar en cualquier momento. La última vez que se sintió de ese modo fue cuando la molestaron en primer año llamándola de muchos modos nada amigables y cuando quiso refugiarse en sus recién hallados amigos, escucho a Harry y a Ron hablando a sus espaldas mientras decían que ella era molesta. Esa vez término encerrándose en el baño de niñas a llorar.

Y hacía precisamente eso ahora mismo.

Nott no le había dicho ningún insulto, pero era tan decepcionante y de alguna manera, doloroso, lo que pasó. Como le habló de promesas y juramentos, pero cuando ella negó a aceptarlos, esa especie de repulsión con la que la miró.

"Puede que Nott te haya tomado algo de atención por un tiempo, pero para alguien como ese tipo seguramente no eres más que solo una mascota curiosa que parece que ahora ya no lo es tanto." Había dicho Malfoy.

Craston le había preguntado a Nott por que la frecuentaba, y él solamente le había dicho que "era interesante" solo eso. Interesante, en pasado.

Hermione se limpió el rostro con la mano y miró la puerta frente a ella.

"No es como si hubiéramos sido amigos" pensó de pronto "después de todo, desde el inicio, en segundo, Nott se acercó a mí y me dijo que le parecía curiosa. Luego, ofreció un trato" ella suspiro "Solo yo creí que esto era amistad, pero solamente porque alguien más dijo que era así"

Sorbió por la nariz lo más callada que podía y siguió limpiándose el rostro, preparándose para volver a su sala común.

—….rita Granger —alguien llamó.

Hermione tenía pegada la vista en su pergamino, pensando en la nada.

—Señorita Granger —dijo la voz aún más cerca.

Ella levantó la vista al instante, aturdida. La profesora vector estaba frente a ella, miró alrededor y vio que la clase entera ya se había vaciado. Recordó a medias que cuando entró, la profesora le pidió que la esperara luego de la clase. Hermione se pasó una mano por el cabello y se maldijo a sí misma antes de ponerse de pie y acercarse a ella, pero se paró en seco cuando vio a Nott detrás de la profesora.

—Gracias por esperar —dijo la profesora— Nott tiene que resolver enigmas mágicos como práctica y necesita usar su varita en la biblioteca. Necesito que como prefecta, lo vigiles durante media hora.

—Yo… —mascullo ella.

—Gracias —dijo la profesora, volviéndose a Nott y tendiéndole la varita. Él la acepto al instante y le dio una sonrisa suave a la profesora. Ella se volvió de nuevo a ella— Cuando termines, lleva la varita al profesor Snape.

—Bien —murmuro ella, con pesadez.

Apenas la profesora se fue, Nott le habló.

—No es necesario que hagas lo que ella dijo —dijo Nott sin mirarla y balanceando la varita en su mano— Ya avise al premio anual, estará aquí pronto y él se hará cargo de vigilarme.

Hermione frunció el ceño— No lo creo, tú le das ordenes al premio anual —le contesto, se cargó la mochila en el hombro y se dirigió a la puerta— A la biblioteca, Nott.

Nott soltó un resoplido a su espalda— Merlin —masculló.

Caminó a paso rápido y aunque la biblioteca estaba cerca, la caminata se sintió eterna. Bien pudo haber sido que Nott no le hiciera caso, pero estaba caminando obedientemente detrás de ella.

Una vez en la Biblioteca, ella echo su mochila en una de las mesas y se sentó de inmediato. Nott, por su parte, lo hizo lentamente y prácticamente desganado, sentándose en la mesa frente a ella y se le quedó mirando.

—Comienza —dijo ella— solo tienes treinta minutos para la práctica.

Nott alzó una ceja y sacó lentamente pergamino, tinta y una botella de agua de su mochila. Hermione se fijó que usaba ambas manos para distintas tareas… o bueno, casi todas las tareas. Era obvio que la dominante era la izquierda ahora.

Sin embargo, cuando iba a destapar su tinta con la mano derecha, su mano parecía haber descoordinado y terminó soltando el frasco y derramando todo su contenido en la mesa.

"Dicen que Nott padre obliga a Nott hijo a usar un anillo en la mano, uno de los anillos gemelos de esa familia… cuando Nott padre se enfada con el hijo, dice una palabra y el anillo cae al suelo junto con el dedo en donde lo llevaba puesto… al menos le debe faltar uno"

Hermione le miró a la cara y le descolocó que tuviera una especie de mueca de dolor.

— ¿Estas bi…?

—Si —contesto parcamente.

Rápidamente con la mano izquierda hizo un conjuro y limpió la mesa, pero de inmediato alcanzó la botella de agua y le dio un largo sorbo. Ella fijó la vista en la botella, Nott siempre la llevaba a todas partes, pero la última vez que la vio usarla, parecía tan apresurado a hacerlo como ahora.

— ¿Seguro? —preguntó

—Completamente —dijo sin mirarla y volviendo a su pergamino.

Hermione se le quedo mirando la mano derecha. Cuando le ofreció la mano el día anterior, vio la mano izquierda desnuda, no la derecha— deberías ir a la enfermería. No lo tomaré como tiempo de práctica.

—No, gracias —contesto parcamente.

Ella frunció el ceño— Podría ser la maldición de tu brazo. Deberías…

—Estoy siendo educado contigo —dijo por fin, mirándola— Para ya, he dicho que no.

Ella sonrió irónicamente— Educado —repitió.

—Si —dijo él, entrecerrando los ojos hacia ella—por el aprecio que llegue a tenerte alguna vez. Sin embargo, como tú misma dijiste, seguir tratando contigo no tendrá ninguna recompensa para mí. Menos para ti. No veo beneficio en relacionarnos más allá de devolvernos el saludo. Si es otra cosa, no me interesa. Ya te lo dije, nuestro trato termino la noche que decidiste no aceptar mi mano —el volvió la vista hacia su pergamino— Sé que eres sentimental, esperaba ese tipo de actitud de ti hacia mí si es que llegábamos a estar cara a cara por alguna razón, por eso te dije que no era necesario que hagas esto. Puedes ver mi rechazo como lo último que hago por ti, así será más fácil para ti mantenerte lejos de mí.

"Presuntuoso" pensó ella con ira, pero no lo exteriorizó.

— ¿Ah sí? —ella bufó— ¿Y se supone que me haces un favor? —Dijo ella con ironía— por supuesto. Siempre ayudando a los incompetentes —ella sacudió la cabeza— ¿Qué más has hecho por mí?

Nott le miro arrogantemente— no tienes ni la más remota idea —mascullo mientras volvía a centrar su atención en el pergamino.

—Tal vez si —le murmuro ella— Tal vez si la tengo. Pero tu idea de hacer algo por alguien en realidad solo se trata de hacer cosas para ti mismo. ¿Para qué prometí dejar de hablarte? ¿Con que fin me hiciste prometer algo así? —Ella se mordió la mejilla interna, tratando de controlar el tono de su voz— me lo pregunte demasiadas veces, y solo puedo pensar en algo: La neutralidad de tu familia. Craston lo dijo, que había rumores de ti siendo un traidor de la sangre. Tener cerca de ti a una sangre sucia seguramente no era nada bueno para tu perfecta imagen de Sagrado Veintiocho.

"Nott es un fraude" recordó que Malfoy dijo.

—Así que si no soy tu aliada, entonces no soy nada.

Theodore siquiera alejo los ojos de su pergamino y continuó escribiendo impasible. Se veía muy tranquilo— Si creer eso te da la motivación para ahora si dejar de hablar conmigo, adelante. Pon todo tu complejo de inferioridad en ello, será un útil y brillante uso. Y ahora que está todo claro, por favor, vete. Estás terminando con mi paciencia.

Hermione apretó fuerte sus dientes— Nunca planee aceptar el vínculo —le dijo antes de ponerse de pie, tomar su mochila e irse.


Ehemmmm...

¿Así de intensos o cómo?

Jajajaja

ahora si viene lo chido. E intenso.

Solo diré, que cuando conoces perfectamente a alguien, llegas a saber muy bien donde golpear para hacer daño.

¿Predicciones?

¿Alguna?

Gracias por leer :D