CAPITULO 36

EL SERIO Y TRANQUILO THEODORE NOTT

En medio de una llamarada azul Edward dejo de dar vueltas en la chimenea, luego de un día bastante movido podía por fin darse un respiro.

O bueno, no tanto. Pero es lo que había.

Algo de fiesta era bueno para distraerse luego de tanto trabajo serio.

Camino por el brillante piso de madera del salón de fiestas de la casa de Magellan hasta la mesa de las bebidas y alzó una copa primero que nada, necesitaba ponerse en ambiente antes de encontrarse con las usuales víboras.

Casi silbó cuando vio la última remodelación que Serafina había hecho en su salón de fiestas. Chimeneas, muchas chimeneas. Serafina hablaba de que quería una para cada país de Europa, y actualmente, tres ya estaban activas: Alemania, Francia y Suiza. La Chimenea de Italia seguramente pronto estaría lista…. Y había al menos veinte más.

"Bueno" pensó encogiéndose de hombros "Tendrá que construir un salón más grande para cuarenta y nueve chimeneas"

Edward se acabó la bebida de un trago. Aún era temprano y se paseó por el lugar. Saludo y le saludaron, algunos cordialmente, otros solo por las apariencias, como de costumbre.

Quienes desde un inicio se habían mostrado reticentes a relacionarse con él y solo eran educados, ahora le hablaban libremente. Edward no les guardaba rencor, después de todo, nunca le hicieron nada y era igual de amigable con ellos. Por otro lado… quienes fueron abiertamente hostiles… tenían que limitarse a mirarle feo a sus espaldas y ahora si ser educados con él; mientras Edward, pues él solo les sonreía.

"Aún no" se decía "paciencia, paciencia" Porque Edward jamás olvidaba. Y menos perdonaba.

Muchos le consideraban un ente amistoso, bien respaldado y con una lengua algo afilada. Pero lo que pocos sabían es que también tenía la mano pesada y un rencor incalculable que rara vez llegaba a desaparecía.

Tomó otra copa y paseo la vista por el lugar. Reconoció a Theo de lejos, pues estaba rodeado de personas. Edward se le quedó mirando un rato.

"Ah, este niño" pensó meditabundo. Le había dicho que se relajara y no se involucrara mucho con todo, pues esta sería la reacción inmediata: Todo mundo acaparándolo.

Y a opinión de Edward, él ya tenía demasiado con que lidiar.

Solo tenía Dieciséis, por Merlin. Edward recordaba que a esa edad no soportaba tener a nadie cerca y cuando estaba enfadado ocupaba su tiempo aprendiendo maldiciones y cuando no lo estaba tanto, lo ocupaba fantaseando.

"¿Con que fantaseara Theo?" se preguntó. Pero siquiera podía imaginárselo, pues alguien tan contenido como ese niño seguramente apenas lo intentara pararía mientras pensaba que era perder el tiempo.

"Aunque quien sabe" pensó mientras se bebía otra copa.

Después de todo, fue casi un shock descubrir que Theo era tan, o un poco más, humano como cualquier otro. A veces al mismo Edward se le olvidaba, pero ahí estaba: Un inexperto adolescente como cualquier otro.

Cuando James le habló de la posibilidad de que Theo se interesaba en alguien, no le dio importancia, pero investigo de todos modos. Una muchacha como Hermione Granger no encajaba para nada con alguien con la personalidad de Theo, era como poner a un gatito ágil pero inocente al lado de un zorro enorme y astuto. Edward lo descarto en ese instante y supuso que James exageraba y que seguramente Theo solo se interesaría en su ingenio.

Pero claro, el mundo es misterioso y Merlin sabe lo que pasa por la mente de la gente en realidad.

Cuando los vio interactuar se dio cuenta de inmediato.

Eso no era una simple colaboración en una investigación como esos niños querían hacerles creer, había otra cosa y aunque parecía que ese era el secreto, Edward se pilló con una cosa aún mayor.

Al principio fue divertido ver como sucedían las cosas aquella noche. Luego, no lo fue tanto.

Incluso él creyó que esa era una escapada de adolescentes e intento molestar a Theo con eso. Merlin sabe que todo sería más sencillo si se hubiera limitado a una simple escapada.

Primero, Theo no se daba cuenta, él solo actuaba por instinto para acercarse a ella. Era demasiado obvio.

Segundo, Hermione puede que sí y que no, no estaba seguro. Después de todo, ella no disimulaba la manera en la que lo miraba. O le gustaba o le preocupaba, pensó en esas opciones. Theodore tenía ese aura de misterio y esa actitud de "yo me encargo" que hacía que quisieras acercarte, preguntarle si todo iba bien, darte cuenta que no era así y que él solamente daba una imagen de fortaleza que hacía que quisieras ayudarle, porque él siempre estaba tan solo...

Era obvio que Hermione también pudo ser atrapada por eso. Ella era una persona noble, las almas nobles siempre quedan atrapadas por personas solitarias.

En su experiencia, sabía que las chicas sienten primero y actúan después. Los hombres, al revés.

Por eso Edward trabajo a Hermione primero, ya que si alguien se daría cuenta primero sería ella. Solo hablando un poco con ella descubrió que era un saco de complejos y prejuicios y que no se tenía mucha confianza. Pero era una buena chica en todo sentido, se le veía en los ojos. Una mirada herida de ojos como esos destrozaría a alguien con tendencias a la culpa como lo era Theo.

Hermione le cayó bien al instante, por eso cambió su plan inicial de querer apartarla a lograr que esa acomplejada chica volcara todos esos buenos deseos y preocupación sincera que tenía por Theo para ponerle un nombre distinto al real: Edward le llamó Amistad.

Desechar ese tipo de sentimientos buenos y fuertes sería sencillamente un desperdicio.

Como espero, ella se veía conforme y si no la valuó mal, ella se sujetaría a ese concepto para lo que fuera a sentir en el futuro por Theodore. Por todos esos complejos, seguramente no pensaría otra cosa, a menos que… claro, se diera cuenta de que podía ser correspondida.

Y aquí, venía la segunda cosa a hacer: Comprobar que Theodore actuaría como se esperaba de él.

Ya le había sorprendido una vez, no iba a hacerlo una segunda.

Porque a diferencia de Hermione, Theodore no tenía ningún complejo y una vez se diera cuenta, Merlin sabía lo que podía suceder.

Si sabes que habrá una explosión, lo máximo que puedes hacer es que sea controlable y paliar los daños. Había estado planeando la manera adecuada de hacerlo, pero claro… no contaba con que Philip actuara primero y de una manera tan bruta.

Sin embargo, fue lo mejor que pudo pasar, después de todo, fue una sorpresa que Theodore fuera tan arisco y que se aferrara tanto a la negación.

Aunque por otro lado, también le dio a un plus de confianza el discutir con él de temas que nunca antes habían tocado siquiera por casualidad. Ahora, actualmente, Theodore le contaba todo. Todo.

Pero claro, era un incordió el manejar la confianza de Theo y mantenerla, pero al mismo tiempo no verse como un obstáculo para Philip, ya que ese serio, implacable y obtuso mago… tenía una especie de fijación con Theo. Era una actitud extremadamente posesiva, a su manera de ver. Entendible, claro. Después de todo, los padres siempre se aferraban a sus hijos.

Edward se echó a reír él solo. Ah, la deidad de los magos era realmente la más justa de todas.

"Basta" se dijo y le dio otro sorbo a la copa que tenía en la mano.

Se sintió observado de pronto y al alzar la vista se encontró con que Theo le estaba mirando. Edward asintió y elevó su copa hacia él, como si brindara en su nombre. Theodore asintió de vuelta y continuó hablando con los magos de los que estaba rodeado.

Edward suspiro y se terminó su copa.

Jugar en dos sets era demasiado cansado, pero necesario. Por mucho a Edward le hubiera gustado monopolizar a Theo, tuvo que poner esfuerzos en que no se distanciara de Philip y volviera a comportarse como antes lo hacía, a pesar que realmente Philip no mereciera tener a su obediente hijo de vuelta. No era justo.

"Paciencia, paciencia" se dijo.

En todo caso, hacer eso no perjudicó a Edward, de hecho quedó como el mejor sujeto del mundo: El puente que acababa con el resentimiento de una familia. Aunque claro, Theodore se resistió bastante. Resulto ser más rencoroso de lo que hubiera esperado. Apunto ese detalle para el futuro.

Ahora, ya había logrado que Theodore reflexionara sobre sí mismo con el asunto "Hermione Granger", que volviera a acercarse a Philip y todo eso aumentando al máximo la confianza que ya le tenía. Todo iba aparentemente bien, pero generalmente era en este punto cuando las cosas podían irse rápidamente al demonio.

Porque ¿Qué iba a hacer Theodore ahora?

Ese niño era bueno planeando, pero cuando algo escapaba de su control actuaba sobre la marcha y era impredecible, pues estaba acostumbrado a arreglar lo que salía mal del modo que fuera. Era eficiente, sí, pero eso solo funcionaba cuando se trataba de asuntos de las familias. A Theodore solo lo había visto congelarse, retroceder o tomar decisiones estúpidas por la culpa. Y aparentemente, también cuando Hermione Granger estaba involucrada.

Y eso era lo que más le preocupaba.

Theodore ya la había obliviado para cubrir un error que cometió y no parecía soportarse a sí mismo por eso. Luego, le hizo legeremancia a una de sus compañeras (algo que no le reporto ni un gramo de culpa) para comprobar un chisme que tenía que ver con ella y cuando comprobó que ese chisme era cierto, casi se peleó con el niño Malfoy por haberle hecho daño.

Esa actitud era errática y aunque Theodore ya era consciente de ello a Edward le preocupaba que a pesar de todo, el rumbo con el que se desarrollaban los eventos obligara a Theodore a tomar decisiones radicales.

De pronto había comenzado a actuar contenido, ejemplar incluso, se involucró totalmente con todo lo que tuviera que ver con la familia y había demostrado ser bastante eficiente y calculador. Demasiado para su gusto.

Edward, claro, tentó la suerte.

Con su cargo en el Ministerio y con un origen como el suyo tan conocido, muchos se acercaban a él esperando compasión y eso era comprensible, claro. Además, él tenía fama de ser accesible. Ayudaba a los Jeremiah desde hacía un tiempo y aunque la cabeza de aquella familia era alguien sumamente orgulloso, al final termino doblegándose y rogándole por ayuda.

A Edward le vino bien que ellos estuvieran tan desesperados. Además, los niños pequeños no tenían la culpa de nada y definitivamente siendo pupilos de los Nott serían perfectamente mejores magos que siguiendo con los de su sangre…. Y por otro lado, esos pequeños magos venían con la dote de un bosque para abastecimiento de madera para varitas. Si estallaba una guerra, serían de mucho uso. ¡Dos pájaros de un tiro! O al menos eso pensó en ese momento.

Se sintió decepcionado cuando Theo les había enviado de vuelta con amenazas incluidas, pero recupero un poco de esperanza cuando le llegó su lechuza. Ese reclamo le devolvió la certeza de que Theo no había cambiado nada, seguía siendo un buen chico que lograba sentir culpa cuando hacía algo cruel.

Pero entonces, volvía a ser errático.

Pocos días después apareció en la casa para hacerle una corta advertencia a los Lestrange, pues al parecer, estaban intentando enviar mensajes fuera. Philip se dio cuenta y creyó correcto enviar a Theo a darles un escarmiento, porque de algún modo, incluso Bellatrix se mantenía a la defensiva con él. Philip le envió a él también y le pilló de sorpresa todo.

—No me gustas —le había dicho Bellatrix a la cara— al menos con Philip sabes a qué atenerte. Mientras tú… —le había dicho—…muestras tu bonita cara amigable, pero solo eres una farsa.

— ¿Importa? —Había dicho Theodore, sin movérsele un pelo.

Bellatrix había hecho un puchero.

—Ya veo que no —les dijo mientras miraba con superioridad a los tres.

—Esta alianza terminara un día —había dicho Rodolphus— Philip dejará de ser neutral o nosotros saldremos cuando nuestro señor nos llame. Recuerda muy bien eso antes de hablarnos de ese modo, niño.

—A mí me parece que son ustedes los que no están considerando todas las posibilidades —le contestó— mi padre… es un hombre mayor. Y yo, soy un hijo eficiente —les dijo sonriendo— Su único hijo. Quien se hará cargo de todo esto en el futuro. Tengo el control de todas las propiedades mágicas de mi familia… —dijo levantando una de sus manos y la casa reaccionó al instante, pues aquellas cintas rojas comenzaron a aparecer de nuevo—… tengo control abierto en todos los dominios. Controlamos la Red Flu de gran Bretaña. Tenemos quince asientos en el pleno del Wizengamont. Un gran número de magos en el Ministerio… y tengo el derecho de pedir que alguien pague por la sangre que un aliado del Lord hizo que yo derrame… ¿Si le ofrezco todo esto al Lord por las cabezas de ustedes? ¿Qué creen que pasará?

— ¡El Lord no haría! —Dijo Bellatrix escandalizada.

Theodore le sonrió cruelmente— Eso no lo sabes. Para ser tan querida por el Lord… no ha intentado buscarte siquiera una vez —dijo burlón.

—Bella —llamó Rabastan, pues la bruja de nuevo tenía la varita en la mano.

Theodore no movió un pelo. Edward estaba a punto de intervenir, pero Theodore sencillamente agitó la mano y las cintas rojas volvieron a su lugar y la casa dejo de temblar— No quise sonar cruel, es solo que creo que ustedes fantasean demasiado y necesitan ver la realidad —les dijo— no les conviene intentar molestarme. Ustedes no tienen el control aquí.

Y Theodore se fue. Cuando Edward lo alcanzó en el tercer piso lo vio arrojar un adorno de una de las mesillas hasta estrellarlo contra uno de los armarios, arreglarlo con magia, atraerlo de nuevo a su mano y arrojarlo otra vez. Hizo eso al menos tres veces antes de darse cuenta de que Edward estaba allí.

De pronto el explosivo niño volvía a ponerse serio y le reclamo muy educadamente acerca de haberle enviado a los Jeremiah. Edward se excusó, claro y creyó que estaba enfadado por eso… pero sorpresivamente, le pidió contactarlos y arreglar todo para que juraran a una de las familias que dependían de Frederick. A todos ellos, no solo los niños.

—Pero Mulciber…

—Mientras no sepa que están con nosotros dudo que haya problemas. Pero si llega a enterarse, seguramente se conformará si le damos galeones. Serafina confirmo que la mayoría de las familias que les deben lealtad están prácticamente en la quiebra. Tenía fama de codicioso, imagino que cederá —dijo despreocupado— al final todo será una negociación, ya lo delegue a Frederick.

— ¿Y Philip?

—Le dije que quería varitas —dijo encogiéndose de hombros.

— ¿No se opuso?

Theodore volvió a encogerse de hombros— supongo que tenías razón —le dijo dándole la espalda— me quiere tanto que me deja tener caprichos.

Edward quería tirarse del cabello—Theo…

—Tú apoyabas esto —le dijo, mirándole de reojo— ¿No?

—Puedes usarme de excusa, pero por lo menos puedes decirme la verdad —le dijo serio— ¿Qué pasó ahora?

Theodore estaba aún de espaldas a él cuando le contesto— No quiero ser odiado.

Edward intentó convencer a Theodore de que incluso ser odiado tenía beneficios, pero el simplemente no se veía convencido.

Y de nuevo, le contó los últimos acontecimientos. Los cuales, ciertamente, no eran los mejores, pero que Theodore apostara por una alianza en lugar de un vínculo podría ser la solución a todo ese embrollo.

Si, la influencia de Hermione sobre Theodore era muy obvia y fuerte, tanto, que le volvía errático; pero no se limitaba a lo que tenía que ver con ella solamente.

De alguna manera, era como una influencia positiva: Como el cable de conexión de Theodore a su lado emocional y bueno, algo así como su brújula moral. Como Edward lo veía, eso no era dañino… solo había que controlarlo y explotarlo del modo adecuado.

Pronto, Philip hizo aparición también en el salón, saliendo de la chimenea que conectaba a Alemania y rápidamente siendo rodeado por una procesión de magos.

"Y claro" se dijo "Que no se entere Philip" pensó bebiéndose otra copa. Eso sí que sería catastrófico. Bueno, al menos Theodore dijo que no se adelantaría a los hechos y mientras no consiguiera que ella aceptara, seguiría manteniendo su distancia para no complicar todo.

Edward sacudió la cabeza y tomó aire. Todo auguraba que los días siguientes serían bastante movidos.

Reconoció a James a la distancia, estaba junto a su tía Agatha, su llamativa prima Amira y sus encantadoras hermanas. Le agradaba eso de James, que siempre estaba al pendiente y al cuidado de sus chicas.

Edward se acercó de inmediato para saludar.

—Señora Craston —dijo Edward, todo educación— que alegría verla.

Agatha era del tipo educado, así que ya sabía cómo tratar con ella— Señor Greengrass —le contesto— ¿Cómo ha estado?

—Bastante bien —dijo sonriente— James, vaya, ha sido bastante tiempo sin vernos —dijo tendiéndole la mano.

—Hola Edward —dijo devolviéndole el saludo, pero manteniéndose serio.

"Ah, no aguantas una" pensó mientras le sonreía. Después del pequeño incentivo sensato que le había dado para saber mantener secretos se le daba por mantener la guardia cuando le hablaba. Incluso le evitaba. ¿Qué se le podía hacer? Al principio esa actitud se le hizo sospechosa, pero luego de meses vigilándole para comprobar que no estaba haciendo nada que pudiera perjudicar a Theo, más bien, que le estaba ayudando… bueno, se puede decir que ahora volvía a agradarle. Después de todo, era el único que tenía un vínculo con Theo, así que estaba bien.

—Señorita Craston —dijo volviéndose a Amira, la hermosa prima de James. Llevaba un bonito vestido y joyas en el cabello rubio atado en un moño. Adorable.

"Ah, cierto, ella también aprecia a Theo. Y parece buena persona"

—Amira, Amira —dijo ella cruzándose de brazos— ¿Cuántas veces tengo que decirte que puedes llamarme por mi nombre?

—No las suficientes —le dijo amigable, de reojo comprobó que Agatha le miraba con aprobación.

— ¡Niñas! —Ellas estaban una a cada lado de Amira, haciendo de escudo humano para su prima— creo que cada día crecen más.

—Yo soy más alta —le dijo Rose.

—No es cierto —le reclamo Aline, luego se volvió hacia él— No le creas, Edward. Siempre está enojada porque yo soy la mayor.

—Ummm… —divago Edward, ahora acuclillándose y mirando de una a la otra, finalmente se encogió de hombros— en realidad no es importante —les dijo riendo— para mi ambas han crecido mucho.

— ¡Edward! —Alguien llamo a su espalda. Eran los otros primos Craston.

Charlo un momento con ellos, pero entonces, Agatha acompaño a James y a los demás para saludar a Philip. De pronto, sintió que alguien tiraba de su túnica. Amira.

— ¿Has visto a Theodore? —le preguntó mientras paseaba la mirada por el salón.

—Si —dijo apuntando a un lugar— estaba hablando con personas… por allá. ¿Quieres saludar?

Amira asintió y Edward la acompañó junto a las gemelas, quienes se emocionaron por saber que irían con Theodore. Amira le contó que hacía tiempo no contestaba sus cartas. Edward se excusó en su nombre, pues era temporada de exámenes en Hogwarts.

—No es como que se haya roto la mano —había dicho Amira cruzada de brazos— Además, le escribe bastante a Serafina, yo lo sé.

Edward levantó los brazos en señal de rendición— De acuerdo, de acuerdo —le dijo— ve, corre a reclamarle.

Llegaron hasta donde él estaba, casualmente conversando con Frederick, quien estaba de la mano de su hermana Eleanora.

Amira saludó rápidamente a Frederick y Eleanora, pero acaparó a Theodore apenas pudo, incluso se lo llevó a una esquina algo alejada pues necesitaba hablar de algo con él, mientras, Edward se quedó junto a las gemelas que hablaban alegremente con Eleanora, pues al parecer se veían bastante; después de todo, Amira era amiga de Serafina y llevaba a sus primas seguido a su casa.

Compartió una mirada incomoda con Frederick mientras tanto.

—Buena fiesta ¿No? —dijo Edward mientras alcanzaba otra copa de licor y le ofrecía una a Frederick.

—Díselo a Magellan —respondió serio antes de darle las gracias.

—Oh, vamos —le contesto Edward— no puedes guardar rencores toda la vida. Es la dama del momento, además cuida bien de tú hermana, yo creo que ya es tiempo de reconocerle que es de confianza.

—No digo que no la respete, la verdad esperaba que con mi hermana siendo su pupila haría algo en nuestra contra y me agrada que no sea así —dijo Frederick, incomodo— pero no puedes lograr que confíe ciegamente. No lo haré aunque me lo ordene Theodore.

—Ooookey —dijo dando un largo sorbo a su bebida, pensando en que Frederick le debía la vida a Serafina… solo que no lo recordaba y eso era muy injusto— ¿sabías que va a nombrar como heredero uno de sus sobrinos? —le dijo de pronto.

Frederick entornó los ojos— ¿Qué?

—Hoy hará el anuncio —siguió— Philip ya lo sabe, por eso esta fiesta es tan magnánima, llamativa y todo mundo está presente.

— ¿Por qué a un sobrino? ¿Acaso no planea casarse y heredar el título a un hijo suyo? —preguntó sorprendido.

Edward suspiro— Imagino que tiene sus razones.

El evento comenzó. El festejo de la primera conexión internacional de Alemania y Francia fue celebrado por todo lo alto. Serafina, como buena anfitriona, dijo unas palabras, agradeció la confianza de muchas familias, la de Theodore, la de Philip… y entonces, hizo el esperado anuncio. Llamó a un sobrino suyo, un chico que no debía tener más de catorce años y anunció que lo haría su heredero y que él tomaría el control de los Magellan y las riendas de la Red Flu cuando ella ya no estuviera. Philip dio su consentimiento y todos fueron testigos de la ceremonia mágica. Eso fue todo en cuanto a las formalidades.

"Tiene sus razones" pensó Edward.

Sabía que Philip le había dado dos opciones a Serafina, casarse y tener un heredero de sangre o elegir entre los suyos alguien a quien dejarle el control de la Red Flu, ya que no podía correr en la suerte si es que algo llegara a pasarle a ella. Serafina escogió lo segundo. Philip no pregunto porque lo hacía, pero Theo si pregunto y Serafina fue sincera cuando le contestó.

Luego, Theo se lo contó a él.

Otros llamarían a Serafina una romántica, pero Edward la llamaría estúpida.

Lo pensaba desde que supo de ciertos hechos. Lo verifico cuando Amira y Theodore volvieron a unirse a su pequeño grupo. Como Theodore ahora estaba siendo acaparado por las gemelas, Frederick le pedía un baile a Amira.

Theodore y él intercambiaron una mirada, y juntos miraron disimuladamente a donde estaba Serafina.

Las gemelas distrajeron a Theodore y lograron que él tuviera una cara serena, pero Edward sospechaba en que podría estar pensando.

La fiesta avanzó y Theodore fue rápidamente acaparado por más gente y Edward también se mezcló entre la multitud. Sin embargo, el pequeño grupo de Amira y sus primas y Frederick y su hermana se mantuvo así durante gran parte de la fiesta.

Serafina desapareció disimuladamente del salón, llegados a cierto punto. Edward, que conocía perfectamente esa casa, supo qué camino tomar para llegar a donde sospechaba que estaba ella. Llegó hasta la habitación de Serafina y tocó antes de entrar.

Serafina estaba frente a un espejo, arreglándose el cabello.

— ¿Ahora tocas? —le dijo luego de fijarse que era él— La última vez asaltaste mi habitación.

Edward se encogió de hombros— otros tiempos, otros objetivos —dijo recordando que esa vez fue cuando la atrapo cuando Theo sospechaba que era una traidora. Prácticamente la sacó de la cama aquella vez— Tu fiesta es perfecta ¿Por qué la abandonas?

—Raphael se hará cargo. Será su primera tarea como heredero oficial —dijo encogiéndose de hombros y quitándose los pendientes.

Edward se acercó hasta el sillón a los pies de la cama de Serafina— Esa es la excusa ¿Y el motivo real es….?

—No hay motivo oculto —dijo ella rodando los ojos— no todos escondemos cosas, Edward.

"Como si fuera a creerte"

—Frederick y Amira se llevan bastante bien —le dijo directamente.

Ella no movió un pelo— Es de esperarse. Las gemelas y Eleanora son buenas amigas. Es natural que Amira y Frederick se lleven igual de bien.

—Supongo ¿Pero estás bien con eso?

— Lo estoy —Dijo encogiéndose de hombros— Frederick es un caballero en toda regla y Amira es una mujer bien educada y con personalidad. Si llegan a terminar juntos, será bueno para mí, ya que Amira es mi amiga. Ayudará a que Taylor y Magellan nos llevemos civilizadamente de nuevo.

— ¿Segura que estás bien con esto? —le dijo insistente— Quiero decir, eso está pasando en tu casa. Bajo tu techo.

Serafina se giró hacia él— ¿Qué quieres?

Era bruja intimidante, por supuesto. Serafina tenía una gran personalidad y siempre llamativa. De alguna manera, ella lograba llegar al balance adecuado entre feminidad y la postura de guerrera. Incluso vestida en una túnica de fiesta no perdía ese aire de peligrosidad.

Sin embargo… la fragilidad era palpable. Al menos, Edward sabía que era así.

—Frederick te hizo un favor al retirarse —le dijo mientras se ponía de pie— El futuro de ambos hubiera sido un desastre y probablemente hubieran terminado odiándose. El amor es superfluo y se desmorona muy fácilmente, es agotador y como tú misma dijiste aquella vez, desgarrador —dijo acercándose un paso a ella— y también un glotón. Devora todo. Tus sueños, tus ambiciones… hasta tu amor propio. Estás mejor ahora. Solo mírate, la respetada dama de los Magellan, admirada, empoderada, y con mi ayuda desde el Ministerio, en unos años cumplirás el sueño de tu vida y ser la Magellan más grande en la historia de tu familia. Los Magellan, los más importantes en los dominios de los Nott.

—Serafina —le dijo acercándose a ella un paso más, estando prácticamente frente a ella— debes dejar todo ese sentimentalismo irse. Pero del modo en que lo haces, lo único que tendrás es un rebote.

Edward le había dicho una vez a James que tenía amigos poderosos, él le había cuestionado, pero Edward le había replicado que los tendría, a los más poderosos. Y frente a él estaba una de ellas.

Edward no tenía todo el poder tangible que quisiera por sí mismo, pero contaba con su ingenio y estaba perfectamente bien informado para moverse bien entre las situaciones más complicadas y al mismo tiempo moverlas a su favor con solo hablar con las personas adecuadas y convencerlas para que se movieran de la mejor manera para que ganaran más poder y al final terminaban estando agradecidos con él. Así todo mundo ganaba.

—Tienes razón —había contestado Serafina.

Y era una gran verdad, rara vez Edward se equivocaba. Le dedico a ella una sonrisa comprensiva y amigable.

— El amor lo consume todo —le dijo con la mirada calculadora— Cuéntame ¿Qué tan terrible fue para ti?

"¿Qué?"

A Edward se le congeló la sonrisa en la cara y poco a poco fue apagándose en su rostro.

—Que linda cara acabas de hacer —dijo ella mientras se acercaba, incluso llevó una de sus manos a su mejilla, como si le diera una suave caricia— Siempre me pregunte como se vería en ti la consternación.

"¿Qué sabes?"

Edward la sujeto por la muñeca he hizo que bajara la mano de inmediato.

—No me toques —le dijo amenazante.

—Vamos —le dijo ella con una sonrisa malvada— tú ya me has visto de ese modo ¿No es justo que yo quiera verte así también?

"Mátala" pensó de inmediato, "No, hay una fiesta abajo" pensó de vuelta, "aunque se podría de todas maneras…".

"¡Basta!"

Edward se puso nervioso, pero guardo la calma "No sabe nada. Si supiera algo ya me lo hubiera echado en cara, o peor, lo gritaría a los cuatro vientos. Finge demencia. Finge demencia" pensó rápidamente echo un caos "En el peor de los casos, querrá algo de mí. Negociara. No le he hecho nada para querer vengarse de mi"

Edward se calmó y le miró con reproche— Creo que hace un tiempo te pedí que no intentaras remover el pasado —le dijo— lo pedí amablemente y confié en que lo comprenderías, porque seguramente te encontrarías con todo tipo de rumores y mentiras. No es ningún secreto que mi familia de sangre nunca me tuvo cariño… Esto es de muy mal gusto, Serafina —le dijo mientras la soltaba y se acomodaba el cuello de la túnica, recuperando su aire relajado.

Ella le sonrió— Luego de tantos años. ¿Quién lo hubiera imaginado? ¿Cuál era su nombre? Celes…

Edward no midió su reacción, fue directo al cuello de Serafina y la estampo contra el espejo de la pared a su espalda, haciendo que se rompa. Incluso levantándola unos centímetros.

La reacción de ella fue inmediata, uso su varita y antes de poder reaccionar siquiera ante eso lo mando a volar hasta la otra esquina de la habitación con tanta fuerza que quien sea pensaría que mínimo debió haberle desmayado, pero en su lugar, Edward se levantó lentamente con la varita en la mano y con la mente nublada por el deseo asesino.

— ¡No te atrevas a burlarte de mí! —le gritó Serafina con la voz rota.

Puede que eso fuera lo que le hizo reaccionar. Tendía a tener debilidad por la voz femenina desesperada. Peor si esta lloraba como Serafina estaba haciendo ahora.

Ella estaba sentada de rodillas en el suelo al pie del espejo roto, sujetándose el cuello y con el cabello cayéndose de su fino moño, como cascadas oscuras.

—Lo prometiste —le dijo como un reclamo— prometiste que no lo mencionarías nunca, que olvidarías todo lo que viste y todo de lo que se habló ese día. Que fingirías que eso nunca sucedió —dijo llorando y cubriéndose la cara con ambas manos— Prometiste que me ayudarías.

Todo el enfado de Edward se esfumó en un santiamén. Suspiro pesadamente antes de guardar su varita.

"No sabe nada, solo quería molestarme"

Se acercó a paso lento a la descompuesta Serafina, quien seguía llorando en silencio. Se acuclillo frente a ella y llevo su mano a su espalda, intentando reconfortarla.

¿Por qué siempre las mujeres cercanas a él terminaban llorando delante de él al menos una vez?

Y claro, él siempre terminaba consolándolas.

—Te estoy ayudando —le susurro— recuerdo muy bien lo que te prometí, pero esto es por tu propio bien. Créeme, te sentirás mejor después de esto. Lo harás.

— ¿Cómo lo sabes? —pregunto ella, aun escondiendo su cara.

—Solo lo sé. Estás viviendo de recuerdos, estás intentando separar al Frederick de antes con el de ahora, como si fueran dos personas distintas y fingiendo que el de antes te pertenecerá por siempre, pero no es así. Son la misma persona y él ya no te ama. Decidió olvidarte y está siguiendo adelante, seguramente pronto va a amar a alguien más. Ese alguien podría ser tu amiga y si sigues fingiendo ser indolente, solo estás guardando dolor que estallará en el momento menos esperado y solo te harás daño.

— ¿Qué se supone que haga? —Dijo ella en un sollozo.

—Dejar el pasado atrás y acepta que el Frederick que amas se ha ido. Solo así podrás seguir adelante. Cosas grandes sucederán para ti en el futuro, no puedes solo escapar cuando no aguantes verlo con alguien más. Debes soportarlo.

— ¿Y si no puedo?

Edward se puso de pie y la ayudo a ponerse de pie a ella, la hizo girar hacia el espejo roto.

Serafina tenía el rostro pálido, la nariz y ojos rojos. Ella parecía consternada al apreciar lo mal que se veía.

—Entonces, pondrás una bonita sonrisa en tu rostro siempre —le dijo sonriéndole también desde atrás— y en algún momento olvidarás que estás fingiendo.

Serafina hizo el intento y le salió una bastante decente.


— ¿Tanto así quieres varitas? —le había preguntado su padre.

Él se encogió de hombros, mirando por la ventana de aquel estudio, que daba directo al jardín de la casa de Magellan— ¿Por qué no? —le había contestado.

Su padre había pedido prestado el estudio a Serafina y había llamado a Theodore allí para hablar acerca de algo, pero al final terminaron hablando de los Jeremiah.

—Algo de diversidad siempre es buena, además ha sido un buen trato. No tenemos un solo dominio dedicado a nada de herbología a gran escala —Theodore levantó un dedo de la mano— El bosque de los Jeremiah está bastante cerca de los dominios de Houston, así que tendremos un ojo sobre ellos siempre —levantó otro dedo— además, es un terreno muy amplio. Incluso Darke y McGrath quieren hacer un mapeo de todo lo que haya allí. Los Jeremiah solo se han preocupado de la madera, nunca se interesaron en las especies que viven en su bosque —su padre permanecía en silencio— ya hable con ambos, Darke está realmente emocionado, dijo que aportaría para la libertad de los Jeremiah y apadrinaría a uno de los niños si le dejaban escoger un espacio pequeño del bosque montar una estación para siempre tener llegada a investigar —Theodore se encogió de hombros— McGrath dijo que apadrinaría al otro si ellos se comprometían a cultivar al menos diez especies de plantas medicinales que necesitaban el ambiente de bosque para subsistir. Todo esto, claro, si tú lo apruebas.

Su padre siguió mirándole en silencio— Realmente quieres varitas —contesto— pareces haber trabajado bastante por esto.

Theodore se encogió de hombros— Supongo. Parece un buen arreglo ¿No lo crees?

—Si querías un dominio así ¿Por qué nunca lo habías mencionado?

—En realidad no sabía que lo quería hasta que estuvo delante mío —dijo despreocupado— ya sabes cómo son estas cosas, padre. Las oportunidades a veces solo aparecen. Entonces ¿Lo apruebas?

Su padre le mostro una media sonrisa— ¿Cómo podría negarme después de ver lo mucho que mi hijo se ha esforzado por todo esto? —Negó con la cabeza— pero si hay que pagar, usarás tu bóveda.

—Hecho —contesto Theodore— Entonces…

—Alto —Habló su padre.

Él se congelo, estaba por ponerse de pie y volvió a sentarse. Antes de ir al despacho, Edward le había hecho señas para que le acercara y quería ver que sucedía— ¿Si, Padre?

—Quiero que te quedes hoy en casa —le dijo.

— ¿No volveré a la escuela?

Su padre negó con la cabeza— Ocurrirá algo en Hogwarts hoy por la noche, acaban de avisarme hace un momento.

Theodore sintió caer el alma al piso en ese instante, pero su padre no decía nada. Absolutamente nada.

— ¿Qué va a pasar? —preguntó.

—Habrá un escándalo, eso seguro —dijo mientras entrelazaba los dedos sobre la mesa— Digamos que le tendieron una trampa a Albus y esta noche van a destronarlo. Quien sabe lo que pueda pasar.

Theodore se quedó sin habla un instante— ¿Pero porque yo debo…?

—Has tenido problemas con el hijo de Lucius, y tengo entendido que él es una especie de ayudante de la Inquisidora.

—Su lame botas —murmuro.

Su padre alzo una ceja y disimulo una sonrisa— Bueno, Lucius se ha visto algo perjudicado con nuestra buena imagen últimamente, imagino que por eso su hijo te tendió una trampa hace poco, para hacerte quedar mal y con eso darnos mala fama. Puede que lo intente también esta noche —luego apoyó la espalda en el respaldo del asiento— Al parecer Albus utilizo a Harry Potter para reclutar estudiantes y enseñarles Artes oscuras para luchar junto a él cuando ejecute el golpe de estado que planea contra Fudge.

—Eso es ridículo —murmuro Theodore, luego de literalmente quedarse con la boca abierta.

Su padre se encogió de hombros— La meta era desacreditar a Potter pero al parecer también harán que caiga Albus. Una pena —murmuro—Dicen que hay una lista maldita con los nombres de los alumnos reclutados por Potter y que se llaman a sí mismos "El Ejercito de Dumbledore". Será todo un escándalo.

"Firmamos nuestra entrada, yo misma maldije el pergamino" le había dicho Hermione.

— ¿Eso será hoy? —preguntó.

Su padre sacó el reloj del bolsillo— Probablemente esté pasando justo ahora —dijo despreocupado— Entonces, este es el plan: Se supone que debías volver con tu giratiempo a la escuela, pero ya no harás eso. Envié esta información a Albus apenas me enteré junto a un permiso de salida para ti. Un favor por otro, así que no volverás a esa escuela hoy.

—Sí, padre —Murmuro.

—Sin Albus al frente de la escuela Merlin sabe que pasará allí. ¿No preferirías estudiar en casa y solo rendir los TIMO´S? Sé que podría arreglarse.

—Lo pensaré —dijo en un murmullo.

—Bien. Eso es todo. Puedes irte primero si quieres.

Y Theodore salió, encontró rápidamente a Edward con la mirada y caminó hasta él.

Amira de nuevo caminaba hacia él, pero le dio el esquinazo, por suerte Edward le vio venir y le hizo una seña hacia las chimeneas.

—Theo, espera. Algo va a pasar esta noche en…

—Lo sé —le dijo— Iré a la casa principal, acompáñame.

Ingresaron a la chimenea y en una llamarada todo el bullicio de la fiesta desapareció.

—Sígueme —dijo Theodore y a paso rápido fue escaleras arriba y no se detuvo hasta estar en su habitación. Apenas Edward entró, cerró la puerta y utilizo hechizos insonorizadores.

— ¿Theo que…?

— ¿Qué tan grande es lo que va a pasar en la escuela?

Edward le contó casi la misma historia que le había dicho su padre, pero aun así, no se quedó tranquilo. La última vez que le había sugerido abandonar la escuela era porque un Basilisco asesinaría alumnos.

— ¿Seguro? —le pregunto por segunda vez con duda.

— ¿Cuándo te he mentido? —le dijo Edward, pero luego se veía preocupado— aunque no sabía nada de esa supuesta lista.

— ¿Qué?

Edward suspiro— Creo que como me temía… Philip está usando más informantes; a parte de mí, quiero decir. Pero debe ser bueno si se enteró de algo como eso y yo no. Tendré que mejorar mis métodos —dijo pensativo.

—Entonces puede que haya algo más que tú no…

—Theo —le dijo Edward— para ya. Respira ¿Qué sucede?

Él puso mala cara. Esa lista. Esa estúpida lista. Su padre sabía de la lista… entonces, puede que supiera también quienes figuraban en ella. Si era eso… Theodore miró a un confuso Edward.

"¿Es posible que me esté probando?" se preguntó "Si es eso, entonces de verdad tengo que calmarme"

—Tienes razón —le dijo— estoy exagerando.

— ¿Sí?

El asintió— Si —dijo calmándose y sentándose sobre su cama.

Edward se cruzó de brazos, poco convencido— Okey —le dijo entrecerrando los ojos.

Theodore miró para otro lado— ¿Tú crees que lleven esa lista al Ministerio?

—Probablemente.

— ¿Crees que alguien pueda… tener un accidente con ella?

Edward suspiro largamente— Quien sabe —Theodore se giró hacia él con la boca vuelta una dura línea. Edward volvió a suspirar— bueno —dijo mientras se frotaba la nuca— la gente a veces es torpe.

—Si. Que incordió —le contesto rápidamente y se puso de pie para mirar por la ventana que daba hacia afuera. La noche comenzaba a caer lentamente.

—Theo, seguramente sabes que leeré esa lista ¿Verdad?

Él suspiro— Ya lo creo.

— ¿Entonces? ¿Qué? ¿Acaso estás en ella?

—Claro que no —le contesto al instante. Edward le miró aburrido— Solo… solo regáñame luego —le dijo en un susurro.

Edward negó con la cabeza— Sí. Ya lo creo.

Él se dio vuelta y se fue dando un portazo.

Theodore se quedó momentáneamente descolocado ¿Por qué Edward parecía tan enojado?


"Niño tonto"

Pensaba Edward, ligeramente enfadado mientras bebía café en aquel lugar ostentoso cerca de la tienda de dulces de Hogsmade.

Ya le había visto hacer tonterías, pero de alguna manera, podía ser peor en cualquier momento. Y parecía aun inconsciente de lo peligroso que era seguir con esa actitud.

Philip se lo había advertido. Una mentira más y actuaría. Hasta Edward sabía que había guerras que estaban perdidas antes de comenzar siquiera. Esta era una de ellas.

"Es un niño, no seas duro con él" se dijo a sí mismo.

Suspiró pesadamente.

Aunque pensándolo bien, era preferible que estuviera tan distraído siendo sentimental que prestando atención al resto de cosas que sucedían. Los mortífagos, por ejemplo. Edward se había acercado a ellos, como Theo le ordeno, pero aun no le pedía resultados… y él no estaba demasiado seguro acerca de cuál información era adecuada darle y cual no.

Había cosas que sencillamente no era sensato decirle.

"Es un niño listo" se dijo "Un poco de información de más y puede terminar complicando todo"

Pensó que era mejor darle primero algo seguro y conocido y ver como reaccionaba: Era casi de dominio público que por años, Philip no había logrado tener descendencia y en algún momento, todos lo achacaron eso a la juventud de su esposa… lo cual también tenía algunos rumores de todo tipo. Como el hecho de que el mismo Philip cuido de su esposa prácticamente desde que era un bebé y mucha gente vio ese hecho como algo… poco ético de su parte. Ser niñero de quien será tu esposa era algo...

Edward sacudió la cabeza.

Como sea, se dijo.

"Tú no eres mejor" una voz le susurro y él detuvo el tren de pensamientos antes de descarrilarse de nuevo.

Aún se sentía mal por Serafina.

"Ella lo provocó" se dijo de inmediato.

Bueno, al final todo era solo una confusión. Si no… bueno, entonces, realmente hubiera tenido que matarla. Hubiera sido un incordio.

Edward alzo las cejas y se terminó su café de un sorbo "Que bueno que no" se dijo aliviado.

Miró por la ventana hacia la tienda de dulces y sonrió de oreja a oreja.

"Bingo".

Edward salió de la tienda y a paso rápido alcanzo a una jovencita cualquiera para pedirle un favor. La chica dudo, pero cuando le dio un galeón fue muy colaborativa.

Edward volvió a la tienda y pidió otro café.

Poco rato después, una chica salió de la tienda de dulces de en frente y miró atentamente hacia las ventanas. Edward saludo con la mano y le hizo una seña.

Hermione Granger se veía igual que la primera vez que la vio. Alerta, arisca y desconfiada.

—Cuanto tiempo, Hermione —le dijo con una sonrisa— siéntate, por favor.

Ella no lo hizo de inmediato, pero luego de mirar a su alrededor, finalmente cedió— Señor Greengrass —le dijo.

—Por favor, llámame Edward —le dijo amigable— ¿Te gusta el café? Me tomé la libertad de pedirte uno —dijo empujando una humeante taza hacia ella.

— ¿Qué quiere?

Edward borró lentamente la sonrisa de su rostro— O, cielos, Hermione, disculpa que responda a tu pregunta con otra, pero... ¿Hay algo que yo haya hecho para molestarte y que me hables así?

Ella se removió en su silla, aun mirándole con desconfianza, pero no dijo nada.

"Ah, Theo. Mira lo que has hecho" pensó mientras apoyaba el mentón en una mano.

—Tomaré tu silencio como un no. Entonces… ¿Por qué la agresividad?

—No estoy siendo agresiva —le dijo de inmediato, pero se dio cuenta de que si lo era— No confió en usted —dijo finalmente.

—Me pregunto cómo es que me gane tu desconfianza —dijo sonando herido— la última vez que nos vimos, pensé que nos llevábamos bien. Escogí un lindo vestido para ti. Te acompañe a la fiesta de año nuevo y me puse a mí mismo como escudo humano para protegerte de las víboras aristócratas que aparecerían en tu camino… hasta bailamos bastante. No lo entiendo… ¿Qué sucede?

—Es un mentiroso —murmuro ella.

— ¿Yo?

—Sí, lo es —le dijo como si fuera un reclamo— todo lo que dijo esa noche… todo era... era mentira.

"Ah, estás indignada" pensó.

Edward negó con la cabeza— Hermione, me han llamado intrigante, convenenciero, chismoso, arrogante, codicioso, manipulador, incluso rencoroso; y francamente, he sido todas estas cosas al menos una vez en la vida (o más)… pero mentiroso, Hermione, un mentiroso nunca.

Ella siguió mirándole con desconfianza— ¿Qué quiere?

Edward puso cara de decepción. Dramáticamente metió la mano en el bolsillo de la túnica y sacó un pedazo de pergamino y lo deslizo sobre la mesa hacia ella.

Los ojos de Hermione se abrieron como platos cuando se dio cuenta de lo que era y se quedó con la boca ligeramente abierta— ¿Esto…? ¿Cómo…?

—Trabajo en el Ministerio —le dijo— en un muy alto cargo, como quizá debas recordar; pero el asunto es que todo fue un alboroto el otro día y todo mundo hablaba de la dichosa lista de los miembros del "Ejercito de Dumbledore". Ah, por cierto, que nombre tan dramático —Ella se puso roja— entonces, me dio curiosidad y le eché un vistazo. Y vi tu nombre —Edward le sonrió— entonces recordé que tus sueños en el futuro son llegar a legislación mágica. Estar en una lista de personas acusadas de conspirar contra el Ministerio no sería una buena referencia, así que hice que alguien tomara ese pergamino y lo desapareciera de allí, que llegara a mis manos… y ahora, te lo doy a ti.

Ella entornó los ojos— Pero ¡Esto estaba en el Ministerio!

Edward se encogió de hombros— Te sorprendería la cantidad de cosas que se pierden cada día —dijo divertido y restándole importancia— como sea, estoy seguro de que Dumbledore encontrará el modo de limpiar su nombre y pronto nadie recordará que eso pasó.

—G-gracias —murmuro ella.

Edward sonrió complacido y de nuevo apoyo la mejilla contra la palma abierta— Y hasta hace rato parecía que querías arrancarme la cabeza.

Ella agachó la mirada y parecía confundida, pero también avergonzada.

"Sí, tenías razón Theo, Hermione Granger sabe hacer su orgullo a un lado"

—Pero te perdono, solo porque me agradas —le dijo mientras sacaba su libreta, un bolígrafo y garabateaba en uno de los pequeños cuadrado de papel que siempre tenía para casos como estos. Luego, lo deslizo hacia Hermione— y porque los amigos de Theo son mis amigos. Ten, es una dirección a donde puedes enviarme una lechuza, por si alguna vez quieres escribirme. Te lo dije esa noche. Quienes nos preocupamos por Theo tenemos que cerrar filas entre nosotros.

Hermione tenía el ceño fruncido— ¿Theodore no le dijo…? —pregunto dudosa.

— ¿Qué cosa?

Ella estaba abriendo la boca, así que Edward se apresuró a interrumpirla para descolocarla aún más.

—Ah, claro. Menciono algo acerca de cierto desacuerdo —dijo agitando una mano para restarle importancia— ¿Era contigo? Quién lo diría... Theo puede ser arisco a veces y suele ponerse pesado cuando algo no va como él espera. Se ha vuelto caprichoso últimamente y está algo nervioso por la complicación de su maldición, tú sabes… y eso que ya era un problema viejo. Ahora con lo de los mortífagos prófugos… —Edward sacudió la cabeza dramáticamente— tiene mucho con lo que lidiar, solo dale tiempo. Theo es un buen chico, seguramente cuando todo el panorama sea bueno, se sienta a hablar contigo y arregle todo. Lo conoces, ya sabes como es.

Hermione le miró con la boca abierta, pero sacudió la cabeza y de nuevo iba a hablar.

"Merlin" pensó "¿Acaso no tienes un corazón blando? ¡Tenle algo de piedad al pobre Theo que acabo describirte!"

—Ah, por cierto, seguro Theo te cuenta luego, pero si aún tienes algo de interés en Magizoología, Darke montara un mapeo de un bosque de madera para varitas de una familia que acaba ser anexada a uno de los dominios. McGrath también participará —dijo rápidamente, pero por fin capturo su atención— pero esa familia en particular tiene algunos problemas ahora mismo, así que nos estamos moviendo prácticamente en secreto y se necesitaran manos de confianza para colaborar en el mapeo, seguramente comenzará cerca de las vacaciones. Si te interesa, escríbeme y le pasaré la voz a Darke, seguro está feliz de que colabores, le caíste bien la última vez. Es un magizoologo reconocido, seguro te da una buena referencia.

"Ríndete, niña" pensó mientras miraba la carita confundida de Hermione.

—U-un bosque de madera para Varitas.

Edward asintió como quien no quiere la cosa— Sip —le dijo mientras guardaba la libreta y se preparaba para marcharse y también, asestar el golpe final— he visto el lugar, es bonito, y famoso, claro. Los Jeremiah proveen madera a Gregorovitch y a Ollivander. Una gran adquisición para la familia —dijo satisfecho, pero luego puso cara de preocupación— aunque Philip no estuvo feliz del todo por esos "problemas", pero menos mal Theo le convenció. Darke está que salta en un pie —dijo con una sonrisa— Ahora, Hermione, es bueno saludarte de nuevo, pero debo irme. No olvides beberte tu café.

—Si… —dijo aún descolocada.

Edward se puso de pie, pero le tendió la mano a Hermione. Ella, aturdida como estaba, tendió la suya casi por inercia, pues al final la vio dudar.

"Ah, Theo, mira nada más lo que habías estado haciendo" pensó con diversión.

Edward atrapó la mano de Hermione antes de que la retirara y se agacho ligeramente para darle un educado beso en el dorso— Adiós, Hermione. Y para la siguiente conspiración, usen un nombre menos dramático.

Le dio una última sonrisa y salió del local sin mirar atrás, pero si lo hizo disimuladamente cuando ya estuvo en la calle. Hermione se había quedado allí, mirando a la nada.

Edward se sintió conforme. Si Theodore era errático porque no sabía qué hacer con Hermione Granger, lo mejor era estabilizar todo un poco. Ahora al menos ella no será arisca con él si intentaba acercársele, pues hasta donde tenía claro, ella se había indignado por el abandono de Theo a los Jeremiah y ahora que sabía que no los abandono, cuando menos se sentiría curiosa. Total, a las mujeres les agrada saber que han sido escuchadas.

Hermione era una persona noble, esperaba que luego de recordarle lo complicado que era todo actualmente para Theo fuera suficiente para despertarle algo de compasión.

Y entregándole esa lista en lugar de solo desaparecerla le daba un plus de confianza con ella y seguro recuperaba la buena imagen que había tenido en santiamén. Que le cayera un rayo si en un mes no estaba compartiendo correspondencia con ella.

Los buenos actos realizados en secreto no le dan beneficio a nadie. Edward no hacía caridad.

"Así es como se hacen las cosas" pensó cruzándose de brazos.


Esto era todo.

El fin.

Star estaba sentada en cuclillas en su parte favorita de la torre de Astronomía. Hacía solo horas que volvió a la escuela y se encontró con grandes cambios, entre ellos, que Dumbledore no era más el director y la bruja de Umbridge ahora actuaba como una gobernante a la que se le iba a salir todo de las manos en cualquier momento.

En otro tiempo seguro se hubiera indignado y hasta reído de la mediocre bruja.

Pero cuando te sientes mediocre difícilmente puedes reprocharle la mediocridad a nadie.

Star se arrebujo en su capa y soltó un largo suspiro.

Vio alumnos volviendo de la visita a Hogsmade, hasta allí se escuchaban sus risas.

Esas risas la quisieron hacer llorar.

Star escondió su rostro entre sus rodillas y se permitió hacerlo.

"Es todo" se dijo y se dejó llevar por el llanto, incluso hipando.

"Las lágrimas son dolor saliendo del cuerpo" le había dicho James una vez, y a ella le dolía hasta el alma, así que dejo que todo saliera.

Estuvo así por quien sabe cuánto tiempo, pero finalmente levantó la cabeza y secó la cara con la manga de su túnica mientras seguía mirando a los alumnos volver al castillo.

— ¿Matthews? ¿Estás bien? —Escucho que alguien decía.

Star se volvió hacia la pared de inmediato, usando su cabello para cubrir su rostro.

—Si —dijo luego de aclararse la garganta.

—De acuerdo —dijo Theodore. Reconoció su voz de inmediato.

Aunque no tenía sentido que estuviera allí, él nunca iba allí.

Star escucho sus pasos, se estaba acercando a ella, pero de pronto se quedó quieto y se sentó en el suelo a poca distancia de ella. Star se giró solo lo mínimo y descubrió que la estaba mirando. Volvió a esconder el rostro de inmediato.

—Toma —dijo Theodore, estirando la mano hacia ella y ofreciéndole un pañuelo— no te escondas. Solo voy a fingir que no me doy cuenta de que estás llorando.

—Gracias —dijo ella.

— ¿Es por tu prueba? —Pregunto sin mirarla— James me dijo que ya la tendrías.

Ella asintió— ¿Estúpido, no? —Dijo secándose la cara con el pañuelo— después de todo, solo habían dos posibilidades.

—No es estúpido —le dijo él de pronto.

Star se quedó momentáneamente congelada. Por alguna razón, esperaba que Theodore se mostrara indolente o que le recriminara su mediocridad por haber fallado o criticara su debilidad por estar llorando por eso.

—Lo es —dijo ella— arruine todo —murmuro con tragedia.

Y realmente lo había hecho.

Había sido impecable con pociones, encantamientos, magia ofensiva, aritmancia, runas antiguas, alquimia… pero cuando le toco demostrar sus dotes en magia de protección… sencillamente había estropeado todo. ¿Qué es un Praethor si no puede hacer magia defensiva? Es como comprar agua milagrosa y usarla para hacer sopa.

Un desperdicio.

—He deshonrado a mis padres, a mi tío. A mi familia —dijo con la voz rota— todos los Matthews de las antiguas generaciones seguramente me escupirían en la cara.

Mediocre.

No servía como guerrera, ahora… su único legado sería la magia que le heredaría a un niño que debía de tener en el siguiente año. Y luego… luego… marcada por la vergüenza. Y nunca, jamás, nunca, vería el Phraetorium.

Star volvió a llorar.

—Siempre hay opciones —le dijo entonces Theodore.

—Sí, claro que las hay —dijo ella acongojada— ahora debo casarme —dijo limpiándose una lagrima— James va a odiarme.

—James no te odia.

—No ahora, pero lo hará. Debiste ver su cara cuando le dije que no pase la prueba. Pude salvarnos a ambos de algo que no queremos. Él consiguió librarse de sus propias tragedias, pero ahora yo cometo un error y lo arrastro conmigo. No es justo —dijo enfadada— si yo fuera él me odiaría.

— ¿Y qué harás? —Le preguntó él— ¿Solo auto compadecerte?

— ¿Qué me queda?

—Ya te lo he dicho. Siempre hay opciones —dijo con voz calmada— busca alguna. Resiste. Lucha. Gana. Agota las posibilidades y cuando solo te quede una sola, solo entonces dirás que no hay nada más que hacer.

Star miró de reojo a Theodore y notó que este miraba fijamente a los alumnos que volvían a Hogwarts.

Star rio con ironía— ¿Desde cuándo me das consejos, Nott?

—Desde que creo que puedo entender un poco como te sientes —dijo casi suspirando— tienes el peso de la responsabilidad de tu familia y su nombre, tienes una meta que cumplir y te hicieron creer que solo habían dos caminos para llegar. El sensato y el vergonzoso.

Star asintió en silencio.

Miro de reojo a Theodore. Siempre le pareció listo y alguien confiable, pero luego le pareció descarado y alguien que podía descarriarse sin los consejos adecuados. Parecía realmente caprichoso. Pero en este último tiempo, actuaba con bastante sensatez. Incluso James lo decía.

Sin embargo, bajo toda esa sensatez, estos últimos días, Star a veces pensaba que se veía triste.

—Entonces… tengo que buscar opciones.

Theodore asintió— Sí. Siempre hay opciones. Siempre —murmuro y Star casi podría jurar que él suspiro— dijiste que serías el Praethor a mi servicio, pero de todos modos, aunque eso no llegue a ser, necesitare buenos consejeros.

Star tuvo ganas de volver a llorar— Definitivamente —dijo intentando que no se le quebrara la voz.


"Debo estar demente" pensó.

Pues últimamente, se sentía observado, generalmente durante las comidas.

La ignoraba cuanto podía y lo estaba haciendo bien hasta hacía unos días, pero al parecer solamente era efectivo cuando ella lo ignoraba a él también.

Había una diferencia abismal entre querer hacer algo y no poder y poder pero no deber hacerlo.

Pasó dos días dándose cuenta y pensó que de algún modo, podría ser tiempo de intentar acercarse de nuevo.

"Aunque la última vez fuiste un patán" se regañó mentalmente.

"Primero, las disculpas" pensó. Recapitulando, ella decidió que él era una mala persona por el asunto de los Jeremiah, pero eso ya estaba arreglado.

"Podría escribirle" pensó "Decirle que pensándolo bien, ella tenía razón. Recordarle disimuladamente… que nosotros teníamos una promesa"

Theodore se revolvió el cabello "Mejor debería decirle la verdad, o bueno, la verdad que no es incomoda"

Esa aun así esa verdad era una larga y complicada historia que incluía a su padre atacándolo, mortífagos escondidos en una de sus casas, irlandeses cazando a un mago para obtener pistas acerca de una familiar suya que probablemente ya estuviera muerta. Además de una larga lista de complots en los que de a poco se involucraba para proteger a su familia de todo escándalo por mínimo que fuera para mantener limpio su nombre para lograr que Europa se conecte mediante la red Flu.

Sin embargo, ¿No era precisamente para eso un aliado?

Theodore se sujetó el mentón. No alguien a quien confiarle una tarea, si no alguien en igualdad de condiciones que podría o no actuar para ayudarle, pero a quien jamás podrías negarle refugio ni hacerle daño.

A Theodore nunca le gustaron las alianzas, pues las veía más como un lastre que como algo útil… sin embargo ahora… bueno, ya no lo veía tanto de ese modo.

Miró el reloj y se dio cuenta de que ya eran más de las diez y el resto de compañeros se habían dormido. Vio de reojo a Draco y de nuevo le invadieron las ganas de maldecirlo; pero como usualmente hacía, lo controló.

Se recostó, durmió… soñó…

Cuando despertó, lo hizo en silencio. Sin importarle que hora era, se arrebujo en su capa y salió de allí. Camino y camino hasta que salió del castillo, recién apenas estaba amaneciendo pero siguió caminando hasta el gran árbol en el lago negro. Necesitaba respirar y recordaba que en ese lugar siempre conseguía estar en calma.

Sin embargo, cuando estuvo allí, para lograr distraerse se dedicó a recordar.

Cuando aún estaba en negación, en algún punto llegó a desear no haberse cruzado con Hermione jamás, pero ese era un pensamiento infantil. Después de todo, muchas veces hablar con ella le había hecho sentir mejor luego de estar sintiéndose sobrepasado.

"Quizá por eso me hace más falta ahora" pensó con tristeza.

—Esto nunca fue normal —se dijo Theodore, mientras miraba hacia el lago negro.

Trajo sus rodillas hacia su pecho, apoyo las manos en las rodillas y acostó su cabeza, cerrando sus ojos. La fascinación inmediata por algo curioso era algo usual en él, pero de algún modo siempre fue distinto.

Entre más lo pensaba, más se convencía.

Desde el inicio, siempre tuvo un trato diferente con ella, a pesar de que fuera una impura. Al principio pensaba en ella también como una "sangre sucia" lo recordaba perfectamente, pero luego solamente paso a ser "Granger" y ahora solo podía conectar su cara con su nombre.

Nunca se lo dijo a ella, pero siquiera la primera vez que hizo su propuesta fue algo usual.

Las pocas veces que un mago ofrecía un vínculo a otro, la familia Nott tenía sus propias tradiciones:

Confiarle un secreto al mago, era una alianza por beneficios.

Enseñar un recuerdo, era simbología de una alianza más comprometida, que va más allá de los beneficios.

Incluso enseñando recuerdos, tiene un nivel más: Los recuerdos privados, enseñar eso era símbolo de lealtad absoluta.

Theodore había encontrado el modo de unir esas tres tradiciones en un solo acto para proponerle a ella el vínculo. ¿Por qué? Porque encontrar a alguien en quien crees que confiaras eternamente es algo invaluable y él creyó en ese tiempo que era lo adecuado.

Le había confiado un secreto: Un lugar en Hogwarts que nadie más conocía.

Le había mostrado un recuerdo: Él, en su casa junto a su padre para que ella viera lo que pensaban ambos acerca de la sangre de los magos, pero además de eso, escogió precisamente ese recuerdo porque era uno de los más preciados que tenía.

Cuando era niño, usualmente los Elfos se encargaban de su educación, haciendo que leyera o estudiara. Esa era tarea específica del elfo Tale, además de ser quien se encargaba de organizar las bibliotecas de todas las casas, el libro guía de la casa del Oeste era su obra.

No recordaba mucho de su infancia, pero lo que si recordaba era que su padre era uno ausente. De hecho, siempre lo había sido. Solo había cortas temporadas en las que estaba y largas temporadas en las que no.

Pero ese evento lo recordaba perfectamente.

A Theodore le gustaba sentarse en el suelo y apoyando la espalda contra algo, desde niño lo hacía, pero Dung siempre le decía que no debía, que no era adecuado y como tal, su padre se molestaría con él si le veía sentarse de ese modo.

Theodore, como el niño testarudo que era, no cambió eso y en su lugar, solo dejaba de hacerlo cuando había alguien cerca. Por eso, ese día, sabiendo que estaba solo llevó un libro al salón y se puso a leer. Estuvo así por tiempo incalculable, escucho pasos y creyó que era Dung y que de nuevo le llamaría la atención, pero en su lugar se encontró a su padre, mirándolo.

Era alto, siempre lo había sido, pero aquella vez parecía un gigante.

—P-padre —había dicho, casi dejando caer el libro.

"Ah, me aterraba" pensó Theodore, con nostalgia "De niño, siempre me aterró. Yo tartamudeaba cada que le hablaba y el odiaba eso" recordó, pues había sido hace tanto tiempo que lo había olvidado.

Pero sorpresivamente, esa vez su padre no se enfadó.

—No te muevas, hijo —le había dicho— quédate allí.

Se había descolgado la capa y camino despacio a donde él estaba… y se sentó a su lado. Theodore había quedado completamente descolocado cuando él hizo eso, al miedo lo reemplazo la curiosidad. Su padre solamente cerró los ojos y se los frotó con los dedos.

—Estoy cansado —dijo en voz alta— ¿Qué estás leyendo?

Theodore había respondido en tartamudeos, pero su padre no le dijo absolutamente nada. Solamente se quedó allí, sentado a su lado y todavía hablándole. Le pregunto qué libros le gustaban, que leía últimamente, qué le había enseñado Tale hasta ahora. Cuando Dung apareció, le pidió que trajera té y el periódico; el elfo le pregunto por la correspondencia pendiente, pero sencillamente su padre había dicho que se tomaría el día allí mismo.

Estuvieron en ese salón, hablando de todo. En algún punto, su padre le había dicho que podía preguntarle lo que fuera. Theodore, curioso cómo era, lo hizo, primero tímidamente, pero luego pregunto de todo. Entre esas preguntas, estaba aquella acerca de la sangre de los magos y otras más.

Recordaba que su padre le acarició el cabello y él había apoyado la cabeza contra sus rodillas y eso había sido reconfortante.

A Hermione le mostro el recuerdo hasta allí, pero continuaba. Y lo recordaba perfectamente.

—Ya es hora de dormir —había dicho él, poniéndose de pie y mirando hacia el reloj, pues casi iba a dar la media noche.

—Sí, padre —había respondido poniéndose de pie de un salto.

—Ya no estás tartamudeando —había dicho.

— ¿No…? —pregunto, pues no se había dado cuenta.

Su padre le había sonreído— No —le dijo y prácticamente se acuclillo hacia él— eso es bueno, hijo.

Theodore había mirado hacia el suelo, de alguna manera sintiéndose avergonzado.

Pero su padre solamente había llevado sus manos por debajo de sus brazos y le había levantado consigo.

—Te llevare a tu habitación —había dicho, acercándolo contra su pecho y haciendo que apoye la cabeza contra uno de sus hombros— debes estar cansado.

"Bebé"

Ahora recordaba que su madre solía llamarle de ese modo cuando aún estaba viva, pero también recordaba que le molestaba. Incluso a veces odiaba ser cargado como si fuera uno.

Sin embargo, en ese momento, no se quejó siquiera un poco. Solo se dejó llevar por su padre y se abrazó a su cuello.

"Bebé" el nombre con que su madre le hablaba con cariño.

Como le había llamado mientras le consolaba mientras le acariciaba el cabello antes de morir. Porque él estuvo allí cuando murió. Ahora lo recordaba.

Pero su padre le había contado una historia totalmente distinta acerca de la muerte de su madre.

"Mentiras y más mentiras" pensó "¿Cuántas más hay?"

Theodore oculto el rostro entre sus manos.

Era entrada la mañana, ya el resto de alumnos seguramente estaban en clase, pero él se había escapado y decidió ir allí, porque había soñado con el día en que su madre murió y sencillamente no quería pensar en nada más, pero no podía y ahora solamente se revolvía todo en su mente.


Blaise siempre había sido despreocupado, pero que fuera despreocupado no quería decir que no fuera observador.

Evaluaba a todo el mundo, todo hay que decirlo. Su par en ese tipo de actividades era, por supuesto, Daphne. Posiblemente su única amiga real.

Ella era tan perceptiva como él, por eso generalmente siempre estaban juntos para compartir observaciones. Por eso, cuando ella le dijo que creía que su hermanita parecía gustar de Nott, él le dio la razón. Daphne se había preocupado al instante.

Blaise había rodado los ojos— Es mentira lo de las manos deformes —le había dicho— le he visto sin guantes. Lo puedo jurar.

Daphne había rodado los ojos y dijo que no era eso. Si no lo otro. Los rumores acerca de su familia.

Y claro, los Nott tenían muchos de esos. Su propia madre le había dicho algunos de ellos.

Estaba el más famoso, aquel acerca de que Philip Nott, el padre, estaba maldito y que por eso primero su prometida original había muerto de forma misteriosa; para luego terminar casándose con una muchachita. El rumor escalo al siguiente nivel cuando luego de años, ese escandaloso matrimonio no tenía descendencia. Pero otros decían que esa mujer lograba embarazarse, pero nunca conseguía que sus hijos permanecieran vivos más de una semana. Unos decían que seguramente por la supuesta maldición, nacían muertos. Otros… que para pagar esa maldición, seguramente Nott sacrificaba a su propia sangre para limpiarse. Merlin sabía de donde venía esa historia, pero existía.

Cuando se supo de la muerte de la esposa de Nott, al parecer muchos circularon el rumor de que él mismo seguramente había asesinado a su esposa por no poder darle un hijo sano y que seguramente escogería otra jovencita y se casaría pronto de nuevo… sin embargo, ese rumor desapareció en cuanto Philip Nott presentó a su hijo, el cual ya era bastante crecido y su viva imagen.

Y claro, el hombre se había mantenido como un viudo que se encargó de la crianza de su único hijo.

"Nada como criar a los hijos uno mismo" había dicho su madre una vez cuando le habló de los Nott.

Sin embargo, antes de enviarle a Hogwarts le advirtió a Blaise que nunca, jamás, debía llevarse mal con el hijo de Nott. Si lograba ser cercano, mejor que mejor; pues los Nott podrían ser lo que fueran, pero eran famosos por cumplir sus promesas y acuerdos, además, nada mejor que un Nott esté en deuda contigo, pues ellos sabían ser agradecidos.

Y por eso es que Blaise se mantenía rondando cerca de él, así que sabía que era verdad. Compartían habitación por años y por eso había llegado a conocer su actitud y parte de su personalidad.

Era un tipo tranquilo, a menos que le molestaras, pero incluso así él nunca se iba a las manos y prefería atacar con labia o sabotearte, lo que le salía bastante bien. Solo había que recordar los intercambios con Draco cuando este a este se le inflaba la cabeza y parecía querer demostrar a todo el mundo que él era mejor que Nott.

Y Nott… Nott solo miraba y luego lo ignoraba… pero luego, hacía cosas que indirectamente sulfuraban a Draco.

Precisamente por eso es que su madre le dijo que debía tener cuidado con un tipo así.

"Hacer mucho ruido no es el estilo de Nott" le había dicho su madre "No gritan, pero si advierten. Pero cuando llegan a amenazar, entonces sabrás que todo es en serio. Llegado el momento, sus enemigos solo caen como moscas". Luego, su madre le contó una escalofriante historia acerca de una familia italiana, Los Florence, a quienes se les ocurrió la grandiosa idea de ir contra los Nott. Todos murieron durante la primera guerra mágica, todos ellos. En teoría, los Nott estaban limpios, pero su madre le aseguro que no era así. Que ese era el método de aquella familia. Golpes certeros que parecen inconexos, pero al final, siempre terminando ellos como los más beneficiados con las tragedias de quienes les estorbaban.

Pero Nott generalmente se veía tan tranquilo e inofensivo, que si no tuviera esa dosis de sombrío siquiera llamaría la atención.

Blaise recordó que el año pasado, cuando logró meter revistas "educativas" a la escuela y las compartió con el resto de sus compañeros en la habitación compartida y pronto el lugar estuvo abarrotado. Le ofreció a Theodore echarle un ojo, pero él estaba leyendo un libro y sin apartar la vista de él sencillamente le respondió un "No gracias"

—Déjalo —le había dicho Draco con burla— a Nott no le interesan estas cosas —dijo ojeando una revista— el huye de las chicas.

Crabbe y Goyle se habían reído disimuladamente, pero el resto espero atento la respuesta de Nott.

—En Francia —continuó Draco— un par de chicas quisieron besarlo y Nott en lugar de aprovechar el momento se enfadó con ellas.

Theodore había dejado de mirar su libro y le lanzó una mirada aburrida— Que puedo decir, soy bastante selectivo —dijo volviendo a su libro—cuando puedes escoger, te puedes permitir serlo. No es que tú lo entiendas.

Draco le había mirado con ira— Yo puedo escoger si quiero.

Theodore siquiera le miró cuando le contesto— Que no te escuche Pansy.

Draco se puso rojo y Blaise sacudió la cabeza.

—Bueno, vírgenes, tengo más de estas escondidas en un lugar secreto del castillo ¿Quién conmigo? —dijo Blaise y fue sacando a todos de la habitación mientras les decía que le esperaran en la sala común.

Antes de irse, Blaise se había plantado delante de Theodore y lentamente deslizo la revista abierta por encima del libro que leía. Nott se volvió a él con los ojos entrecerrados.

—Es puramente educativo —le dijo Blaise caminando rápidamente fuera a donde los demás le esperaban— Devuélvemela luego.

Ese día más tarde, cuando Blaise volvió y él le devolvió la revista, comprobó que Theodore Nott también tenía sangre en la cara, como cualquier otro mortal.

Era algo divertido de recordar.

Y todo hay que decirlo, fuera de los beneficios que podría reportarle, a Blaise le agradaba. Nott era sensato, listo, tranquilo y confiable.

O así había sido siempre.

Por eso es que ahora hasta se sentía algo inquieto de ver el modo en que actualmente se comportaba. Había oído que los Nott se estaban moviendo como nunca he incrementaban su influencia cada día a escala continental. Y todo tenía que ver con la Red Flu.

Theodore actuaba raro, más raro de lo usual últimamente, dormía poco o mucho, hablaba dormido, caminaba dormido, parecía tener pesadillas pero luego despertaba fresco como una lechuga. Se la pasaba leyendo, recibiendo lechuzas en secreto y contestándolas.

Pero luego de la pelea con Draco fue peor, la mayoría mantenía distancia de él y él pasaba mayor parte de su tiempo con Craston, el premio anual, y con Matthews. Aparentemente se veía tranquilo de nuevo, pero Blaise se daba cuenta de cómo miraba a Draco y le ponía de los nervios.

Ese día, Nott se había escapado de clases. De hecho, siquiera le vieron levantarse de la cama, solo desapareció y ya. Draco le dio la alerta a Snape, aunque Blaise había intentado que no lo hiciera, recién hacía unos días a Nott le habían levantado el castigo y sabía que Draco lo hacía solo para molestar. Él por su parte, le dijo al premio anual y se dijo a sí mismo que había cumplido con su parte.

Finalmente, Theodore apareció luego del almuerzo, aún con la ropa de dormir debajo de la capa y con la mirada sombría.

Draco, por supuesto, se burló. Con Umbridge como directora, a Draco se le inflaba la cabeza más de lo habitual, peor, con un antecedente de haber sido ataco por Theodore al parecer le hacía sentirse intocable. Fingió que era una especie de sonámbulo ridículo y se paseó por la sala común. Crabbe y Goyle se rieron con él. Unos cuantos más se rieron. Todos sabían que luego de la última vez, si Theodore hacía algo contra Draco, podrían expulsarlo.

Todos estaban distraídos con Draco, pero Blaise se le quedó mirando a Theodore. Él solo se quedó allí de pie, mirando también a Draco, serio y sin mover una pestaña.

Pero luego se llevó una mano a la cara y soltó una especie de risa contenida— ¿Desde cuándo me preocupo tanto? —dijo en un murmullo.

Vio perfectamente como Theodore sacó su varita en un rápido juego de manos y sin perder la vista de Draco, camino hacia él mientras comenzaba a hacer una floritura.

Blaise actuó sin pensar y salió a mitad del camino de Theodore y se plantó delante de él— Calma, amigo —le dijo llevando una mano a su hombro izquierdo, la mano de la varita. Estaba nervioso, pero logró sacar una sonrisa amistosa— relájate.

Theodore miró más allá de Blaise y esa mirada apareció de nuevo, pero luego se pasó la mano por la cara— Estoy relajado —le contestó, levantó la cabeza y clavó esos fríos ojos en los suyos— Todo está perfecto —le dijo antes de sonreírle de vuelta. Esa sonrisa le heló la sangre— Gracias Blaise.

Él se dio vuelta y se fue de la sala común para internarse en las mazmorras, seguramente a la habitación.

Blaise se quedó congelado un instante y solo se movió cuando estuvo seguro de que Theodore se fue. A paso rápido llegó hasta donde Draco y le sacudió del brazo para que parara.

—Nott ya se fue —le dijo aburrido— Para ya, no es gracioso.

— ¿Ahora estás de su lado? —le dijo Draco amenazante, pero luego de lo que fue testigo, le parecía un chiste.

— ¿Acaso no lees las noticias? Todo Europa va a querer estar del lado de Nott pronto —le dijo en un susurro— ¿Qué acaso tu papá no te contó nunca porque nadie molesta a los Nott? ¿Qué no sabes que su lema es: Siempre queda la venganza?

Draco se cruzó de brazos y bufó— No le tengo miedo a Nott.

Blaise casi podía reír de histeria— No se trata de tenerle miedo —dijo Blaise— se trata de tener cuidado.

Aunque le dijo eso a Draco, en realidad, por unos instantes a Blaise realmente le dio miedo.


—Estoy prometida a Malfoy…

Theodore asintió— es verdad —dijo serio— Draco también estuvo curioso al respecto y le di la única prueba que tenía a cambio de algo que yo necesitaba. Solo tengo mi palabra. Pero es la verdad. Tu padre quería que mi familia aceptara que me comprometiera con Daphne al mismo tiempo que ofrecían una alianza con los Malfoy y tú eras parte de ese trato.

Theodore se había acercado a ella para preguntarle porque de pronto había comenzado a mirarlo como si fuera a arrancarle la cabeza y que eso era extraño. Astoria fingió demencia, pues sería vergonzoso contarle que actuó así porque Star Matthews le dijo que Nott tenía una novia francesa y que ella hacía el ridículo siendo tan obvia. Ella, quien aún creía que estaban prometidos, hirvió de ira, pues viendo que Matthews pasaba bastante tiempo con Theodore, le creyó sin dudar.

Apunto mentalmente que debía de ahorcar a Matthews por haberle mentido.

Mientras, Theodore sencillamente no hizo demasiadas preguntas y le comenzó a hablar acerca de cosas que le parecían injustas.

Theodore dijo estar preocupado por ciertos detalles… le dijo que ella le agradaba, pues siempre apreciaba una buena conversación académica. Astoria se coloreo, pero entonces, él dijo que sería una pena que en el futuro podrían no llevarse bien del todo. Cuando ella le preguntó él porqué… él le soltó aquella bomba.

"Estaba equivocada" pensó, descolocada. Miró al serio Theodore Nott, quien parecía realmente preocupado por algo. Y tenía sentido, pues recientemente, a Draco se le había dado por ir contra Theodore es una especie de competencia de un solo lado, pues Theodore, calmado como era, nunca tomo represalias contra Draco. Bueno, eso hasta el mes pasado en aquel duelo extraño.

Como sea, si Astoria era Prometida de Draco, entonces, si las cosas seguían tal cual, probablemente fueran una especie de enemigos en algún momento futuro.

Astoria negó con la cabeza, aún con la mirada perdida— No importa —dijo aún aturdida— Desde hace un tiempo me he dado cuenta de que se me queda mirando mucho. Pensé que era por ese rumor acerca de mi familia y la suya… creí que era acerca de Daphne, pero ahora tiene más sentido.

El muchacho frente a ella se encogió de hombros— Supongo.

—Entonces… —Astoria dudo al hablar— ¿Tú te casaras con Daphne?

Theodore estaba mirando a otro sitio, pero se volvió hacia ella para contestarle— No —dijo tranquilo— aún no se ha discutido con quien me casare.

—Pero la propuesta…

Theodore le miró impasible— No planeo casarme pronto. Hay muchas cosas que tengo que hacer aún y un matrimonio las aplazaría.

Astoria sonrió con tristeza— Pienso igual…

Volvió a mirarle de reojo. Nott se veía apuesto como siempre, puede que algo más sombrío de lo usual, pero de todas maneras había llegado a encontrarle algo de atractivo a todo eso. A la mayoría le ponía de los nervios, pero no a ella. Astoria sintió tristeza, porque por un tiempo se creyó que quizá él era su prometido, pero no.

"Malditos secretos mágicos" pensó con el ánimo desinflado.

Theodore se cruzó de brazos— Deberías hablar con Draco. El tampoco parecía entusiasmado con todo eso la última vez que hablamos. Podrían aliarse en atrasar las cosas lo más que puedan.

Astoria rodó los ojos— ¿Es por Pansy, verdad?

—No lo sé —contesto Theodore— le pregunte una vez pero me evadió. Tal vez sea así, después de todo, él sabe de esto desde hace años y no ha hecho nada al respecto. Si me preguntas, eso no es educado.

Ella resoplo indignada— Ese imbécil —mascullo con ira— ya sabe del compromiso pero va por ahí pavoneándose con otra chica. Maldito hurón.

La mente de Astoria iba de la desolación a la ira. Comenzó a pensar en que si así actuaba con el compromiso ¿Cómo sería una vez casados? Podía soportar un matrimonio arreglado, pero no un esposo pendenciero y sinvergüenza. Lo maldeciría, claro que lo haría. Un hechizo punzante por cada vez que se mostrara tan ligero y tranquilo mientras a ella le aplastaban los sueños, ese imbécil…

"¿Pero en que estoy pensando?" pensó llevándose una mano a la frente "Para empezar, no quiero casarme"

—Podrías vengarte de él. Después de todo, se lo merece.

La suave voz de Theodore se coló en su cabeza como un suspiro. Astoria se volvió hacia él y al verle la cara, parecía despreocupado, pero había algo más allí…. En sus bonitos ojos…

Entonces lo entendió, eso de lo que Edward siempre hablaba. A lo que se refería, acerca de Theodore siendo malvado a veces. Se podía ver en sus ojos brillando con malicia.

—Siempre queda la venganza —murmuro Astoria, recordando el lúgubre lema de los Nott.

—Sí —Theodore asintió y se acercó a ella— Sabes… —murmuro a cada paso que daba— Draco ha estado haciendo cosas desagradables y que me molestan estos últimos días y aún no decido como vengarme de él… y ahora se empeña en molestarme y es cada vez más cretino. Ha cruzado la línea y francamente quiero devolverle el guante —dijo— ¿Has oído acerca de cuál es el mejor golpe que le puedes dar a alguien? —Astoria negó— el que no puede ser devuelto. Quiero golpearlo en donde más le duele. En su estúpido y muy inflado orgullo.

Astoria le miró fijamente, ya estaba a solo un paso de ella y sus instintos le decían que lo mejor que podría hacer era alejarse, pero no quería— Que casualidad. Quisiera hacerle lo mismo —murmuro ella.

Él asintió— ¿Has besado a alguien antes?

—No —contesto ella en un susurro.

Theodore Nott sonrió. Pero esa sonrisa era por mucho algo que encajaba perfectamente con sus ojos malvados. Aun así, era la primera vez que le veía sonreír.

— Que bueno —dijo, ahora llevando una de sus manos hacia su mejilla.

Astoria se tensó, rígida como una pared— Theodore… —murmuro confundida.

— Sé que eres una buena chica —le susurro— y sé que seguramente maldecirías a Draco antes de bajar a su nivel. También sé que te gusto y me agradas y te respeto, pero yo no podría ir más allá de eso —el rostro de Astoria se coloreo y miró hacia el suelo, pero la mano de Theodore le tomó el mentón e hizo que mirara hacia arriba. Su expresión se turbo un poco, pero luego volvió a ser como antes— No te avergüences. Alguien puede negar algo que quiere a todo el mundo, menos a sí mismo. Hacer eso es una tontería.

—Esto no es lo que quiero —susurro ella en respuesta.

Theodore inclino su cabeza, el cabello en su frente, sacudiéndose un poco y cayendo sobre sus ojos y ensombreciendo su mirada. Astoria creyó ver conflicto en ellos, pero se dijo a sí misma que solamente era su imaginación— Tal vez no, pero se parece bastante ¿Verdad? —Estaba tan cerca que Astoria podía sentir el aire cálido de su nariz en sus mejillas— Si eres codiciosa, ¿no es esto mejor que nada?

Astoria se atrevió a levantar una mano y tocar la mejilla de Theodore, él ni siquiera se inmuto solo la miró de reojo. Ella se preguntó si acaso estaba fingiendo o es que realmente no sentía nada. Le hubiera gustado que al menos mostrara sentirse afectado.

— Le dirás a Draco ¿Verdad?

Él negó con la cabeza— Que lo sepa es la intención. Pero debes ser tú quien le diga, él no se esperará que seas tú quien lo golpea. Esta también es tu venganza, pero respetare lo que tú decidas.

"Esto es trampa" pensó ella, entre la ironía y el humor agrio "Yo querré decirle"

Elevó los ojos hacia Theodore, el aparentemente inalcanzable e inaccesible mago Slytherin, pero que ahora estaba a solo centímetros de ella, mostrándose tan dócil…

Ella llevó otra de sus manos y la puso sobre su otra mejilla, sus dedos rosandole el cabello.

"Sus ojos son tan bonitos" pensó.

Astoria cerró los ojos y se puso de puntillas en ese momento, elevando su rostro hacia el suyo para alcanzar sus labios. Nunca había besado a alguien antes, así que no sabía exactamente que esperar al respecto, bueno, sí; pero todo era fuente de libros y revistas que había leído alguna vez donde se explayaban de las sensaciones de ser besada. Astoria sintió un ligero gusto al hacerlo, pues Theodore tenía la razón, él le gustaba. Él movió la boca sobre la suya, capturando entre sus labios el inferior de ella, como si lo masajeara y ella lo imitó. Su cabeza estaba hacia un lado, lo que hacia esa tarea aún más sencilla. Fue un beso lento y ella solo podía pensar que le gustaba que aquel fuera su primer beso… aunque en sus memorias omitiría la parte en que el prácticamente la manipulo para eso. Y claro, también que ella se dejó manipular.

Astoria recordó algunos consejos de besos, uno en particular acerca de que era como degustar un dulce. Ella se aventuró a mover sus labios un poco más y se alegró cuando él le correspondió. Era como si la ilusión asesinada hacía unos minutos volviera a ser revivida… hasta que decidió que era una buena idea entreabrir los ojos y ver su rostro.

Theodore Nott no tenía los ojos cerrados, estaban entreabiertos, viendo a ningún sitio en particular… hasta parecía aburrido. Astoria recordaba que en sus revistas eso solo podía significar que estaba pensando en otra cosa. En otro lugar. En cualquier sitio, menos en donde estaba justamente ahora.

Astoria rompió el beso y dio un paso atrás aun mirándole a la cara y esperando ver algo más que lo delatara, pero Theodore Nott seguía estando serio. Nada de rostro enrojecido, nada de respiración afectada.

Nada.

Incluso llevó la manga de su túnica a su boca, como si se limpiara el beso de Astoria.
—No esperaba que tomaras la iniciativa —murmuro.

Astoria, aunque estaba indignada, sonrió— Y yo no esperaba que el serio y caballeroso Nott fuera ese tipo de persona —dijo enfadada— ¿De quién te estas vengando en realidad?

Su rostro serio y perfecto se crispo por un instante— ¿Importa? Tengo lo que quería y tú también. Todos ganamos.

Ella sonrió con maldad— ¿De verdad? —Pregunto con toda la ironía que creía posible. Y se fue de allí tan rápido como sus pies lo permitían.


Saludos, camaradas del mundo en Cuarentena :D!

Pues decir que aqui en mi ciudad vamos valiendo madres, la quinta parte de los contagios en mi pais estan en mi ciudad, mi pequeña ciudad de no mas de 200,000 personas. Lo que hace que todo mundo espere que la cosa se ponga fea en las proximas semanas y probablemente lleguemos al colapso. Siendo sincera, tengo miedo. Así que me atrincherare en mi bunker y no saldre ni a que me de el sol.

Por otro lado, estos días han sido productivos. Tengo bastante avance en esta historia y estoy poniendome como meta actualziar cada lunes, de echo, el capítulo 37 ya está echo, pero esperare a publicarlo el proximo lunes y en la semana escribo el 38. Así que puedo contestar a la pregunta de LluviaDeOro: Quinto año termina en el 38, el 39 ya es sexto. Y hasta me atrevo a estimar que esto se acabe en el capítulo 52 o 53.

Ahora, ¿Siguen amando a Edward? Wuajajaja

Algunos guiños: El "Incentivo sensato" que dice Edward que le dió a James, pues es en realidad la lugubre amenaza de que si James se iba de chismoso con Philip, y que eso de alguna manera perjudicaría a Theo, Edward le mataría. Asi que yendo a los hechos, ¿Se imaginan que Philip hubiera atacado a Theo por culpa de James? :s

Otro guiño: Edward diciendole a Hermione que las cosas se pierden en el Ministerio, es un chiste de él mismo, porque acuerdense, el ayudo a robar el giratimepo que luego le regalaron a Theodore.

Edward es así, se ríe solo de chistes que el mismo hace en su cabeza :s

Y pues, lo predicho: Theodore colapso. Es como el callado de la clase que te da una putiza cuando le molestas o que en secreto es amigo de una pandilla que hace que esperen en una esquina y hace que te le peguen a quien acabo con su paciencia. Más o menos así. RIP por Draco (LOL)

Oh, oh, el comentario anonimo de que "Todo mundo va al bosque prohibido, podrían terminar topandose entre ellos" jajajaja sip, se podría montar una parodia con eso. Aunque en realidad, eso ya paso antes: James y Theodore vieron como Moody mataba a Barty Crauch padre mientras volvían de la corrección a Taylo, si mal no recuerdo :p Y en realidad iba a extender el como han hecho para evitar esa situación de nuevo, pero son demasiadas explicaicones y solo diré: Un mago lo hizo.

Actualizacion el proximo Lunes :D

Gracias por leer :D