CAPITULO 38
ALIANZA MÁGICA
Historia de la magia narraba los grandes sucesos mágicos se muestran a veces en pocos párrafos con palabras que hacen que suenen de algún modo como algo épico. Con nombres y eventos que marcan un antes y un después en el transcurso del tiempo, marcando el fin de una era y el inicio de otra, mucho mejor que la anterior.
Las guerras dameonicas, por ejemplo. La secuencia de guerras que se liberaron en la antigüedad entre criaturas mágicas y magos para darle forma la tierra que antes fuera Britania, la que vio nacer y crecer a toda la casta mágica Europea.
Poca gente lo sabía, pero la segunda materia favorita de Draco era Historia de la magia.
La primera era Defensa contra las artes oscuras, pero solamente porque aprendía más acerca del daño que hacían las maldiciones y en base a ello, encontrar más de ese tipo. Además era algo práctico, definitivamente algo que debía saber siendo quien era: Un Malfoy, pero también un Black.
La grandeza estaba en su sangre, su herencia mágica. Todo el mundo se lo había dicho siempre, pues por sus venas corrían dos de las sangres más puras de Europa. Líneas de sangre tan antiguas como el tiempo mismo.
Grandes cosas iban a suceder en el futuro y él sería parte clave en todo lo que vendría, estaba tan seguro de ello…
Leyendas, secuencias de hechos, líneas de tiempo que mostraban cronológicamente como es que se construía la historia…. Gracias a todo ello, Draco solía creer que si seguía las pautas adecuadas, terminaría prediciendo eventos. Y realmente funciono, de algún modo.
Para un purista como él, era natural que toda su fuerza y deseos de grandeza se volcaran en alguien: El señor Tenebroso, otro gran heredero de líneas de sangre antiguas como la tierra misma: Un Gaunt. Incluso su historia misma eran tan gloriosa como trágica. El Ministerio, aprovechando el caos que había dejado la guerra mundial Muggle más el intento de Grindelwald de tomar el poder, había echado mano en su mano opresora para hundir a los Gaunt, el último vestigio de la herencia de Salazar Slytherin, hasta lograr su exterminio, pero no lo consiguieron del todo, pues en un último intento de salvar su descendencia, los Gaunt hicieron lo necesario: Ocultaron a un niño mágico entre los muggles y le hicieron pasar por uno de ellos. Oculto de ojos que quisieran dañarlo, sí. Pero no pudieron hacer nada para reprimir su magia y cuando él pudo al fin construir su círculo, como el sangre pura que era, les revelo que él era el último descendiente de los Gaunt, dispuesto a recuperar su antigua gloria y hacer todo en sus manos para que tontos burócratas injustamente empoderados no fueran más dueños del destino mágico, todo para que la grandeza de los magos fuera la de antes, todo para reconstruir el mundo y recuperarlo de las odiosas e inútiles manos de los tontos Muggles. … y entonces el resto le siguió.
Así es como era, la historia siempre mostraba a un revolucionario con ideas y acciones que transformaba el presente y cambiaba el curso de la historia a partir de su existencia. Y gracias a una perfecta estructura y a un muy bien elaborado entramado de planes se abría camino a lo ya establecido e instauraba las nuevas reglas, liberando al mundo antes corrupto, salvándolo junto a sus leales compañeros y así, un nuevo gobierno nacía.
Era lo natural, el como sucedía la historia del mundo y Draco estaba muy consciente de que ese tiempo de cambio lo viviría en carne propia, sería parte de él.
En resumen: Era una gran época para estar vivo.
La última vez que vio a su padre, en las vacaciones antes de volver a Hogwarts, este le había dicho que la grandeza estaba a un paso de ser conseguida, prometiéndole que cuando cumpliera los diecisiete, echaría a andar los juramentos familiares que le acaba de delegar ese día. Los diecisiete, la mayoría de edad de un mago.
Una Floritura y podías sentir la mano dominante más pesada que la otra. Era el modo en que lo hacían los magos: miles de juramentos en la palma de su mano, esperando a ser exigidos. Draco se emocionó mucho aquel día y contaba los días para cumplir diecisiete, pues sería el primer paso para caminar el destino de grandeza que siempre había esperado por él….
Sin embargo, el hechizo se activó antes de cumplir esa edad.
Fue durante la noche, mientras estaba en la enfermería con Grabe y Goyle, terminando de deshacerse del hechizo moco murciélago que le lanzo la pequeña comadreja Weasley.
Al principio no lo entendió y lo único que alcanzó a hacer fue enviar una lechuza en horas de la noche a su casa para preguntar que sucedía, esperando que le contestaran a más tardar por la mañana.
Estaba bastante pensativo al respecto, tanto, que no supo del hecho de que Umbridge no volvió del bosque prohibido luego de desaparecer con Potter y Granger. Menos el resto del grupo de Potter. Draco asumió que les habían apresado a todos o quien sabe, para lo que le importara. Su mano derecha se sentía muy pesada…
Incluso ignoro la cama vacía de Nott en la habitación que compartían.
"Ojala se ponga sonámbulo de nuevo y caiga en el Lago" pensó con algo de rabia.
Seguía resquemándole lo que le había dicho Blaise hacía unos días. "Todo Europa estará del lado de Nott pronto".
Se negaba a aceptarlo, pero en el fondo, también lo presentía. En la historia del mundo, quien controlaba la comida, medicina y el transporte, generalmente tenía más peso que cualquiera. Los Malfoy controlaban dos tercios del suministro de comida en toda Gran Bretaña mágica, además de grandes recursos de la medimagia, era cierto, pero los Nott estaban a punto de controlar una red de transporte a nivel continental.
Entre la rabia y la duda, durmió.
Sin embargo, en medio de la madrugada, una mano le sacudió el hombro para despertarlo. Cuando abrió los ojos, se encontró con Snape, cubriéndole la boca y haciendo la señal de que debía hacer silencio. Draco frunció el ceño, pero prefirió obedecer. Su madre siempre le encargó escuchar a Snape, pues le repetía hasta el cansancio que era un buen amigo suyo y de extrema confianza.
El sombrío profesor le hizo una seña para que lo siguiera y Draco asintió, se puso la capa y siguió al mago.
Al pasar, vio que la cama de Nott seguía vacía.
— ¿Qué quiere? —le pregunto apenas estuvieron en la sala común.
—Sígame en silencio, señor Malfoy.
—No lo creo —dijo negando con la cabeza— no hasta que me diga que quiere.
Snape le miró altivo, como siempre hacía— Señor Malfoy —le dijo— sepa que solo estoy haciendo esto como un favor personal a Narcissa. Sígame en silencio o vuelva a su habitación y espere al amanecer para que cuando llegue el profeta recién se entere de lo que sucede y tome decisiones, aunque para entonces probablemente ya sea tarde.
Snape se dio vuelta y abandono la sala común. Draco, a pesar suyo, le siguió en silencio. Caminaron y caminaron hasta llegar a la oficina del profesor. Él entró primero y cerró la puerta detrás Draco, luego, hizo todo tipo de hechizos insonorizadores y solo entonces se volvió hacia él. El mago se veía cansado y ojeroso.
—Narcissa se comunicara con usted exactamente en… cinco minutos —dijo revisando el reloj de la pared— esta conexión de la chimenea es perfectamente segura, cuando terminen, solamente salga por la puerta, yo esperaré afuera. Suerte.
Snape entonces se dio vuelta y abandonó la oficina.
Draco, descolocado, miró con algo de rencor la soberbia de Snape y con desconfianza la chimenea, por un momento pensó que debía aplicar el mismo más hechizos de seguridad, pero solo entonces cayó en cuenta de que no traía su varita. Draco maldijo por eso a Snape, por despertarle de ese modo y hacer que no se percatara de que no la llevaba.
Sin embargo, si su madre iba a comunicarse con él, debía de ser importante y efectivamente esa chimenea debería ser segura. O quien sabe.
Draco suspiro. Su padre siempre decía que las mujeres se preocupan demasiado por nimiedades y quizá no fuera algo exageradamente grave… aunque por otro lado, su madre no era ese tipo de persona. Era de las brujas más perspicaces que conocía, y no lo pensaba solamente porque fuera su madre.
"Quizá tiene algo que ver con esto" pensó mirándose la mano derecha y mirando de reojo el reloj que marcaba las cuatro cuarenta de la madrugada.
— ¿Draco? —escucho como una suave voz se colaba en aquella vacía oficina.
Él camino a paso algo apresurado hacia la chimenea y se dejó caer de rodillas para alcanzar a mirar el rostro de su madre entre las brasas.
— ¿Mamá?
—Oh, gracias a Merlin —dijo ella con la voz afectada.
Escuchar ese tono de voz en su madre le provocó cierto sentimiento de intranquilidad que se vio reflejado de inmediato en sus acciones, agachándose más hacia la chimenea, intentando detectar algo en su rostro formado de brasas— Mamá ¿Qué pasa?
—Draco, escúchame. Escucha muy bien lo que te voy a decir —dijo ella— tú padre será enviado a Azkaban.
Con esas palabras, el mundo entero de Draco Malfoy daría un giro agitado desbaratando todo lo que siempre fue una constante en su diario vivir y que creyó tontamente alguna vez, siempre sería así.
Si su vida fuera historia de la magia, o una biografía, estaba seguro de que comenzaría en esa parte, pues aunque antes creía que todo en su vida era de importancia relevante como haría toda persona con un orgullo elevado, en realidad… ese era el punto donde parecía correcto apuntar que cobraría la relevancia que debería. Allí comenzaría sus pocos aciertos y sus muchos errores. Allí iniciaba su propia tragedia personal y familiar.
Y así sucedió.
Su madre habló y Draco discutió.
Discutieron mucho.
—Tengo que ir a casa —dijo Draco.
— ¡No! —Había contestado su madre— ¡No puedes, no puedes!
— ¡Iré! —Había dicho Draco— mi padre me delegó los juramentos, tengo que convocar a las familias a nuestro cargo, deben jurar a mi ahora, rehacer los vínculos y…
— ¡No había testigos cuando tu padre te delego! —Dijo Narcissa— solo yo y nadie lo creerá. Mejor dicho, preferirán no creerlo. Un juramento no es un vínculo.
Draco frunció el ceño— No necesito que me crean. Pondré a uno de ejemplo y…
—Nadie va a esperar pacientemente a que los castigues —dijo su madre de vuelta— La primera vez, cuando el Lord cayó y tu padre fue apresado solamente nos libramos de ser exterminados por el apoyo de tu padrino, pero solo porque era mi tío materno, Aurelius Rosier.
Draco se crispo— Los Rosier ya no existen —le dijo con dureza— y en aquel entonces yo era un niño, pero ahora…
—Ahora sigues siendo un niño —le dijo su madre con la misma dureza que él— Las cabezas de familia que quedan son en mayoría aduladores de tu padre y todos ellos mucho mayores que tú. Orgullosos magos que dudo mucho agachen la cabeza a alguien más joven que ellos, menos si dudan de que ya tienes los juramentos. Merlin sabe si no están reunidos ahora mismo, planeando destronarte —dijo con amargura— Siempre insistí para que tomaras los vínculos, pero tu padre vivía diciendo que había que esperar a que fueras mayor de edad, que tuvieras un gran logro para impresionarlos, que no era el momento…
— ¡Ahora es el momento!
— ¡No sin el apoyo de alguien más poderoso respaldándonos! —Dijo desesperada— te he dicho que tu padre no cayó solo. Los magos de confianza cayeron en los ataques a las otras dependencias del Ministerio, solo nos quedan los aduladores y los que protegerán la casa si algo ocurre y… —su madre controlo la voz que comenzaba a romperse— tenemos que conseguir apoyo de otra familia. Intente con Antón Greengrass, pero está ignorando mis llamados, lo cual no es extraño, ese imbécil nunca se involucra lo suficiente. Parkinson tiene sus propios problemas, al parecer también fue convencido para aportar magos para el ataque y probablemente el Ministerio también lo aprese, no nos sirve. Nos queda…
Draco frunció el ceño. Sabía muy bien quien quedaba.
— Dijiste que Philip Nott igual cayó.
—Cayó solo —dijo ella— hay todo tipo de rumores acerca de eso. Después de todo, es el único que no llevo magos consigo si no que fue él en persona. Era una familia neutral, sabes que desde que atacaron a su hijo lo han sido. Y eso no es todo, ninguno de los suyos ha dado señales de mostrarle apoyo, de hecho… según se, la mayoría de las familias que le deben obediencia comenzaron a replegarse, llamados por sus propias familias y sus casas principales están desapareciendo en el aire de una manera muy ordenada. Están cerrando filas entre ellos, todo el mundo asume que están manejándose bajo el encantamiento Fidelius.
— ¿Fidelius? —pregunto Draco.
Su madre asintió— Están llevando su neutralidad a otro nivel —dijo ella— parece que no van a tomar un bando. Van a abandonar a Philip y eso solo puede ser llevado a cabo por su hijo — dijo convencida
Draco entonces recordó la cama vacía de Nott. Lo que decía su madre tenía sentido. ¿Entonces Nott conocía todo lo que iba a ocurrir? ¿Theodore Nott estaba aprovechando la situación para destronar a su padre? Draco lo creía muy capaz. Ese Nott, siempre hablando de principios y fingiendo ser justo, tranquilo y amable, pero en el fondo solo era el tipo de personas que sería capaz de traicionar a su propio padre porque le convenía.
Su madre continuó hablando— Es tarde para nosotros, pero si nos aliamos al hijo de Nott….
—No —dijo Draco— Esa familia no le agradó nunca a mi padre. Además, si Theodore Nott es capaz de abandonar a su propio padre, dudo mucho que nos ayude.
—Los asuntos de familia son entre ellos, lo único que me interesa ahora mismo es que Theodore Nott está a la cabeza de, probablemente, la familia más estable de Gran Bretaña y es el apoyo que necesitamos —replico ella— Lo Nott pueden ser todo lo que quieras, pero todo el mundo sabe que siempre han respetado sus juramentos y alianzas. Si los ofrecemos algo que compense la ayuda que necesitamos….
La sangre de Draco hirvió— Mi padre ha logrado mantener a los Malfoy en un alto estatus, ¡no voy a ser yo quien ofrezca lo que tenemos para mendigar ayuda a quienes él desprecia! —dijo con rabia.
—Con suerte tu padre está vivo. No voy a permitir que termines muerto por orgullo —le contestó ella— ya envié mensajes a Nott —dijo con dureza— he ofrecido los términos y he dejado muy en claro que aceptaremos las condiciones que impongan mientras sean sensatas.
—No lo haré —dijo Draco negando firmemente con la cabeza.
— ¡Lo harás! —Le dijo ella alterada— ¿Acaso no piensas? Una alianza con Nott es lo que nos mantendrá a salvo, y no hablo solo de nuestra propia gente —le dijo sonando asustada de nuevo— El Lord escapó, pero dudo mucho que se detenga ¿Qué crees que va a pasar cuando reorganice a los magos que le quedan? —La voz de su madre estaba rota— ¿Crees que va a asumir culpas? No, no lo hará. Demostrara poder, que él sigue estando a cargo y nada mejor para eso que dar el ejemplo con alguien.
—Tú no sabes eso —murmuro Draco— Los Malfoy hemos sido leales, mi padre siempre…
—Te recuerdo, hijo, que yo viví durante la guerra —le cortó— Y mi familia era de sus favoritas en aquel tiempo. Se de lo que hablo. Vi muchas veces a mi hermana haciéndose cargo de disciplinar a quien cometía algún error —vio como ceniza resbalaba de la braza donde estaba el ojo derecho de su madre… lágrimas— Quizá seamos el ejemplo, quizá no. No voy a permitir que corras el riesgo. Si no nos considera útiles, nos desechará. Con una alianza fuerte, conseguiremos los vínculos que necesitas con las familias, y cuando le Lord venga… cuando él venga, no podrá hacernos daño si planea estar en buenos términos con Nott. Y querrá estar en buenos términos con esa familia si quiere echar mano en la Red Flu, sería estúpido si no lo hiciera. Y el Lord no es estúpido —otra lagrima se deslizo por sus ojos— Por Merlin, Draco. Este es el camino. Acepta esto. Por favor, acéptalo.
Draco salió de aquella oficina lleno de todo tipo de sentimientos extraños, pero con un mal sabor en la boca del estómago al recordar a su madre llorando y suplicando. Una especie de chantaje que a fin de cuentas no lo era tanto… porque muy a pesar suyo, aunque le cayera como una patada en el orgullo admitirlo, era un plan sensato.
No pudo dormir siquiera un poco y antes de que se diera cuenta, la mañana llegó y se preparó para seguir con la rutina preestablecida. Su madre también fue muy clara en que bajo ningún motivo debía de abandonar el castillo, ya que después de todo, al menos en esas paredes contaba con la protección del castillo mismo y del profesor Dumbledore, quien al parecer volvía a ser reestablecido como Director de la escuela.
Mientras terminaba de prepararse con todo el desgano del mundo, notó como Blaise, desde donde estaba miraba con algo de pesar la cama vacía de Nott. Hacía ya un tiempo Zabini había mostrado que estaba de su lado, pues se mantenía cerca de él en las comidas y solía hablarle, además de que de alguna manera, le había defendido la última vez que se burló de Nott.
— ¿Dónde crees que esté? —preguntó en voz alta.
Blaise se volvió hacia él en silencio y le miró con sus calculadores ojos verdes— Quien sabe —murmuro— cómo va la situación actual… todo mundo debe querer un pedazo de Theodore ahora mismo.
Draco alzó una ceja— ¿Qué?
Blaise se encogió de hombros— Mi madre envió una lechuza muy temprano y me contó todo —luego le lanzó una mirada curiosa— algunos tenemos que adaptarnos y mi madre no es muy amiga de Snape para lograr que me pase recados —Draco entrecerró los ojos, molesto, pero Blaise de nuevo se encogió de hombros— como sea. Nott debe estar en un bunker ahora mismo, o al otro lado del mundo, bien resguardado, recibiendo lechuzas y haciendo una lista de todo lo que le va a pedir a quien quiera aliarse con él. Debes saberlo, es la mejor apuesta ahora mismo. ¿Sabes? Mi madre cree que Philip Nott se auto-abandono para que se de esta situación. Él, poniéndose del lado del Lord, pero sin comprometer a los suyos y luego Theodore, tomando el control de su familia y dando la sensación de ser la alianza más preciada de Europa, cosechando jugosos tratos en el camino. Mi madre dice que hay quienes están ofreciendo dominios enteros para ser considerados dignos de darle un juramento.
Draco apretó los dientes, pero contuvo su enojo y envidia— ¿Qué hay de ti? ¿Te sumarás a la fila?
Blaise sonrió— No somos tan codiciosos para apostar tan alto. Mi madre consiguió hace un tiempo una alianza sensata y equilibrada con Serafina Magellan, correremos con ella si todo se descontrola —dijo como si fuera una especie de chiste— Se puede decir que estamos relativamente cubiertos si algo nos sale mal —dijo sacudiendo la cabeza— ¿Y tú?
Draco no contesto, pero le lanzó una mirada asesina.
—Eh, viejo, no me mires así —dijo levantando las manos— No es un insulto, solo estoy bromeando —dijo encogiéndose de hombros— Es obvio que un Malfoy definitivamente está perfectamente cubierto.
Y con esas palabras, Blaise Zabini dejo la habitación.
Todo paso muy rápido entonces ese día.
El profeta tenía una historia, los chismosos usuales tenían otra. Pero en lo que coincidía todo mundo era en lo básico: El Señor Tenebroso había regresado. Ahora si era oficial.
Potter y su grupo de amigos habían ido a irrumpir al Ministerio de magia y se enfrentaron a los Mortífagos en una batalla que todo mundo decía que era gloriosa. Draco solo quería vomitar.
Al menos los Weasley menores terminaron en la enfermería y se quedarían allí por una semana. Mientras Granger, bueno, ella al parecer fue enviada a San Mungo, para lo que le importaba. Si volvía sin una pierna o algo, mejor.
Escucho que Sirius Black había muerto, quizá por eso Potter se veía tan demacrado. Al menos ese fue un corto consuelo entre tantas malas noticias. Llegada la noche, mientras se preparaba para dormir, de nuevo vio la vacía cama de Nott y nadie hablaba de él. Su madre le había enviado una lechuza por la tarde, avisándole de que Nott aún no respondía a su llamado y volvía a decirle que no abandonara Hogwarts.
Draco, enfadado, deseo que ojala Nott no apareciera nunca.
Aunque por supuesto, luego de un tiempo, se arrepintió de haber deseado eso.
Aproximadamente una semana luego del anuncio del regreso del Lord, Draco terminó sus TIMO´S y tuvo que volver a casa. Toda esa situación de esconderse se iba a acabar de una vez por todas.
Y entonces, entonces… apareció Bellatrix Lestrange.
Draco se había alegrado de conocer por fin a su famosa tía, una bruja veterana de la primera guerra mágica, poderosa y sin igual, leal al señor tenebroso, purista ejemplar….
Se decepciono cuando la vio en persona por su apariencia, pero cuando ella le propuso ir con él y los hermanos Lestrange, acompañándolo para llamar a la obediencia a las familias que le debían lealtad, además de la manera en la que proponía hacerlo, casa por casa, para recordarles a quien debían obedecer.
Ella le ofreció la mano en una alianza.
—Purgaremos tu dominio, sobrino —había prometido Bellatrix— solo los mejores quedarán —le había dicho— Un dominio con magos leales y obedientes.
¿Qué decir?
Ese plan le gustó más que tener que rogar a Nott para que tomara lo que quisiera de los Malfoy y ni siquiera su madre pudo mantener un argumento sólido para hacer que lo reconsiderara, pues al fin y al cabo, Nott no apareció nunca y ya no podían esperar más.
Sin embargo, bastó ir a la primera casa de la lista para que Draco entendiera el error que había cometido… y por qué su madre no había bajado a despedirle y en su lugar observara desde su ventana como el junto a los Lestrange iban a patio para usar un traslador. Le molesto verla llorando pues para él era una exageración. Al final del día, no le pareció tanto.
Consiguió el juramento, sí. Pero también fue testigo en primera fila del modo en que Bellatrix convencía a aquellas personas de que Draco tenía los juramentos en su mano.
Las primeras tres casas fueron las más desafortunadas, pues no sabían que ellos iban para allá. Las siguientes se prepararon mejor. Le dijeron de todo a Draco y claro, fueron callados a punta de Cruciatus a ellos mismos o a rehenes, familiares suyos en su mayoría, que iban de todas las edades.
Llegados a la quinta familia del día, Bellatrix lanzó el primer Avada y no se detuvo. Fueron tres días de todo eso. Draco se mantenía en pie y aunque estaba aterrado, fingía que todo estaba bien. Incluso llegaba a repetirse a sí mismo una y otra vez que solo estaban haciendo lo adecuado. Que eso era lo que se debía de hacer.
Esos magos le debían obediencia y si no la entregaban por las buenas, debía serlo por las malas, alguien tenía que hacerlo. Su padre estaba en Azkaban y su madre no era una Malfoy de sangre.
Al final consiguió establecer los diez vínculos con las familias más importantes, seis de ellos, hijos de un padre o una madre asesinados frente a sus ojos. No sentía una verdadera conexión con ninguno de ellos… o mejor dicho, sí. Pero lo único que le transmitían era miedo y una muy bien oculta rabia. Esos sentimientos solo sumaban a lo que él mismo sentía, así que Draco las silenciaba adrede.
—Un dominio con magos leales y obedientes —se decía cada vez que sentía que iba a vomitar.
La mano derecha le pesaba más que nada y muchas veces se preguntaba cómo es que aún seguía en pie cuando cada que cerraba los ojos solo podía escuchar a magos y brujas gritando y niños llorando.
Aunque hacía lo correcto, todo se sentía incorrecto al punto que llegó a convencerse de que él era quien estaba mal. Era una duda creciente, pero el pico máximo de ella llegó cuando Bella apuntó su varita a una pequeña niña, hija de una bruja que no quería jurar.
—Mátennos a todos —había dicho la bruja, de rodillas en el suelo luego de levantarse apenas luego de un Cruciatus, abrazando a su pequeña y pegándola contra su cuerpo— mataron a mi esposo en el asalto a la casa de los Norton ayer. Mi hija no va a crecer sirviendo a los asesinos de su padre. Sirviendo a quien viene a amenazarnos cuando se supone que debía defendernos.
—Quien no sirve muere —había dicho Bellatrix.
—Basta —había dicho Draco sin poder evitarlo.
Hasta ahora nadie había resistido a las amenazas, pero aquella mujer le miraba con tanta ira. Debería tener miedo, pero parecía que le saltaría encima y le arrancaría los ojos con las manos.
—Mi sobrino es un chico gentil —había dicho Bellatrix, mirándole fijamente con aquellos ojos aterradores y la voz siseante— pero mejor… guarda eso para los leales.
—Cobarde —dijo la bruja mirándole a los ojos.
Bellatrix había agitado su varita y en medio de luz verde, la mujer y la niña cayeron sin vida al suelo.
—Yo dije que basta —murmuro Draco mirando a los dos cuerpos inertes.
— ¿Y luego qué? —Dijo Bellatrix cruzándose de brazos— ¿Qué? No tenemos tiempo para torturar a todo el mundo hasta que recapaciten y si resultas ser piadoso solo acumularas prisioneros —ella se encogió de hombros— Esto es mejor. Así todo al que visitemos sabrá a qué atenerse —ella llevó la varita a su sien— Nada mejor que una buena reputación para que quien tenga que temer lo haga. Y quien tenga que morir también —dijo con convicción— Esta es la fórmula ganadora, sobrino. Efectiva y lo he probado ¿Ya tienes los vínculos o no? Ahora solo nos faltan los juramentos y entonces… tu dominio esta logrado. Magos leales y obedientes.
—Magos aterrados —murmuro todavía mirando los dos cuerpos muertos en el suelo. "Y que querrán vengarse de mí cuando siquiera yo he les hecho nada"
"Cobarde" le había llamado la bruja antes de morir. Le llamaron de todo antes, pero ninguno cobarde. Y se preguntó entonces ¿cómo se veía? Porque cayendo en cuenta, el no mató a nadie y dejo que otros se mancharan las manos, el solo miraba. Entonces… ¿Quién estaba a cargo allí?
Draco miró con desconfianza a Bellatrix— Y yo dije que basta.
Bellatrix levanto el mentón cual serpiente, solo le hubiera faltado sacar la legua.
La bofetada le llegó sin aviso y con tanta fuerza que lo hizo trastabillar, golpear una pared y resbalar hasta quedar sentado en el suelo.
Bellatrix se agacho hacia él de inmediato, varita en mano y ubicándola por debajo de su mentón, obligándole a levantar la cara para mirarla a sus aterradores ojos mientras le hablaba.
—Aliados, sobrino. Aliados, no sirvientes. Hacemos lo necesario. Este dominio también nos conviene y que permanezcas en una pieza igual —le mascullo— y si no hago lo que quisiera hacer contigo es sencillamente porque Sisi siempre fue mi hermana favorita.
Draco, con la punta de la varita debajo del mentón, sentía que le quemaba.
"¿Alguna vez has tocado cera derretida de una vela?" le había descrito Theodore una vez cuando Draco le pregunto cómo se había sentido cuando le amenazaron de muerte, irónicamente, a él también le habían atacado y puesto una varita en su cuello una vez.
"Un pequeño calor en la punta de la varita" había dicho.
Y eso que ambos eran niños aquella vez. A Draco le había parecido excitante, pero recordó que Theodore parecía no querer hablar de eso.
De alguna manera, creía entender ahora el por qué. Si a Draco le preguntaban alguna vez, el no querría hablar de ello nunca, porque seguramente le invadiría el pánico como en ese preciso instante. El pánico de saber que querían matarte y saber que era poco probable librarse de ello, así que solo quedaba esperar lo inevitable. Y esa era una espera larga y tortuosa.
Draco dejó de pensar y cerró los ojos con fuerza y no pudo pensar en nada más.
Sin embargo, la varita fue retirada y en su lugar, Bellatrix se había acercado más a él, le había sujetado del mentón y le había apretado ambas mejillas con una mano mientras que con la otra, apuntó su varita a su cara. Antes de darse cuenta, Draco se perdió en la oscuridad de los ojos de su tía.
Ella navegó en su mente, los pensamientos que habían pasado hacía solo un instante, algunos recuerdos de Hogwarts, la conversación con Nott de niños, luego el cómo molesto a Nott hacía poco; los partidos de Quiditch; él, volando en su escoba; el cómo se movilizaba con los miembros de la brigada con él a la cabeza y siendo el terror del castillo, él y Pansy, escapándose de las patrullas y terminaban besándose metidos en un armario de escobas. Él, discutiendo con Pansy mientras ella le reclamaba que estaba haciendo con…
Fue como sacar la cabeza del agua luego de estar mucho rato sumergido. Cuando se dio cuenta, estaba mirando todo en un Angulo extraño, sintiendo la fría piedra en la mejilla. La sien le ardía y todo le daba vueltas. Miró hacia arriba y se encontró con la sonrisa desquiciada de Bellatrix.
—Pensé que aparte de blando eras también un inútil, pero parece que no lo eres tanto —murmuro, acuclillándose ante él— que bonita aptitud para Oclumancia, sobrino.
Y todo fue peor desde entonces.
Draco tenía control en el dominio de su familia, pero no eran más de quince familias, y sin contar lo diezmadas que quedaron luego de que Bellatrix hiciera su purga. Habían matado a doce brujas y magos, pero no contó a la niña. Eran trece, el peor número de la magia.
Bellatrix insistió en que ese talento descubierto para la Oclumancia era algo para cultivar y fue lo siguiente que hicieron apenas terminar de arrancarles los juramentos a sus magos. Su tía Bella dijo que para mostrarse valioso, su carta sería ese talento.
Dijo que ella misma le enseñaría…
—Un dominio con magos leales y obedientes —se dijo a sí mismo mientras se miraba al espejo luego de cada sesión con Bellatrix Lestrange— Y yo, un mago con un talento útil y necesario. Alguien que puede servir —murmuro— quien no sirve, muere. Soy útil, así que no lo haré. Ganaré poder. Ganaré prestigio. Esto es todo lo que eso vale. Es el precio —se dijo.
En la Historia de la magia, siempre se hablaba de los grandes sacrificios que hacían las personas que sobresalían, ellos eran quienes tenían el suficiente coraje y el temple para cambiar destinos y construir naciones.
"Soy de ese modo" se dijo "solo me estoy templando"
Al final del día, bebía viales y viales para lograr dormir sin dolor, mientras se decía a sí mismo que era lo adecuado. Incluso evitaba hablar con su madre, pues ella parecía insistir en acercársele, seguramente para reconfortarlo o quién sabe. Ella también era blanda. Siempre lo había sido. Y la verdad sea dicha, Draco necesitaba templanza, no compasión.
La mano dura era necesaria, pues el poder era caprichoso y había que ser estricto y hacer lo necesario, como decía siempre Bellatrix. Y eso aplicaba para todo el mundo, incluso para la aparentemente familia más estable de Gran Bretaña.
Solo había que mirar alrededor para darse cuenta.
El Wizengamont había destronado a Fudge y puso a un Auror como Ministro interino. Lo primero que hizo el mago fue destituir a una cantidad obscena de altos funcionarios y entre ellos, una de las bazas pesadas del Ministerio y sobre quien más ruido hacía todo el mundo: El mestizo Greengrass.
Todo eso sucedió en medio de escándalos acerca de un posible tráfico de influencias para la aprobación de la Red Flu que al parecer termino siendo negociada en parte mediante el departamento de cooperación mágica internacional, lugar donde decían que Greengrass tenía una influencia abismal entre el resto de sus funcionarios…. Aunque en realidad nadie hablaba a fondo de eso, porque quienes destronaron a Greengrass hablaban más de como todo ese tiempo el mago había sido uno de los más allegados a Philip Nott y por tanto, un posible leal al Señor Tenebroso. Todo para detener la influencia de Nott para seguir extendiendo su Red Flu, seguramente en una estrategia para condicionar esa creciente influencia a favor del Ministerio.
Y lo hubieran conseguido, seguramente, pero pronto comenzaron a aparecer una propaganda bien organizada para acusar al Ministro interino como un intolerante, porque después de todo, Greengrass era un Mestizo y aparentemente todo el mundo ahora lo adoraba y le daba incluso puntos de aceptación y sombras de duda ante las acusaciones a Philip Nott, porque ¿Cómo podría alguien aliado al Lord, conocido como purista extremista, ser cercano a un mestizo que era un mago tan eficiente, profesional, altruista y buena gente como lo era Edward Greengrass?
Desde instituciones de caridad, donde al parecer era una especie de mecenas que organizaba todo tipo de eventos para recaudar fondos en forma anónima para financiarlos, hasta el anterior Ministro solo parecían tener buenas opiniones del mago. Lo defendieron de todos los sectores, desde el personal que limpiaba los pasillos del Ministerio hasta otros funcionarios de altos y bajos cargos y de otros Ministerios con quienes había trabajado, todos decían lo buen mago ejemplar que era el sujeto. El escandalo era tan inminente que al final simplemente le degradaron al que fuera su primer puesto importante en el Ministerio, una secretaría en el Departamento de uso y control de la magia. Y hasta para eso el maldito mago era humilde.
Aunque fue desde allí que las cosas dejaron de ir sobre ruedas para los Nott y todo el mundo supo que efectivamente, hacer caer a Greengrass era fue un golpe estratégico para los Nott. Era el apoyo en el Ministerio que ahora perdían.
Al parecer, tres semanas era lo máximo que un montón de familias sin una mano dominante y sin influencia en una de las esferas de poder podían permanecer estables, pues las fisuras comenzaron a verse… y Nott seguía sin aparecer. Draco se pensó que probablemente el caso de Theodore era el mismo que el propio, pues si tuviera los vínculos, nadie se rebelaría.
Con calma, se preguntó qué haría Nott, pues creía que alguien como él que solo usa la lengua, artimañas y a terceros para lograr algo, seguramente le destronarían.
Bellatrix encontró ese pensamiento recurrente en él poco después durante una sesión de Oclumancia y se había reído.
— ¿Ese niño también te ha engañado? —Le había dicho Bellatrix— no te puedo decir cuando ni donde, pero vi a ese niño quedarse sentado mirando mientras un hombre se partía en dos y su sangre goteaba al suelo ¿Y sabes qué? Él lo provocó y parecía satisfecho —dijo resoplando— lo vi reírse de eso, sacudirse de hombros y luego seguir como si nada para continuar con el itinerario del día. ¿Quién sabe? tal vez supere nuestro número de magos rebeldes corregidos. Sería lindo poder ser testigo de eso, ver a un sangre pura comportarse como se supone que debe.
Draco pensó que Bellatrix solo estaba intentando humillarle, hablando de que Nott si era lo duro que Draco no era capaz de ser. Creyó que solo se burlaba.
Cuando los rumores llegaron, no lo creyó tanto.
Blaise le dijo una vez que a Nott no había que tenerle miedo, si no cuidado.
"Supongo que era verdad" se dijo.
Porque Nott reapareció y cuando lo hizo, al final del día cada rumor era peor que otro.
Pero Draco no tenía tiempo para eso, porque entonces… el día llegó.
El Señor Tenebroso llamó a todos los magos para reunirse con él. Y la sede, por supuesto, sería su casa. Su propia casa.
Esa noche vio a varios magos, al menos a quince de los sagrados veintiocho, todos convocados allí bajo el nombre de Draco Malfoy, para festejar su ascenso y tomar las riendas de la familia Malfoy, pero con peticiones de secreto mágico antes de ser recibidos, todo el mundo sabía a qué iría en realidad.
Incluso Pansy estuvo allí junto a su madre, le miró con sus enormes ojos verdes cuando su madre se acercó junto a ella para saludarlo.
El Señor Tenebroso apareció poco después, en el momento adecuado, justo en medio de la fiesta. Cuando lo hizo, Draco lo vio y entró en pánico sin poder controlarse. Su madre, por suerte, estaba a su lado y se sujetó de su brazo.
—Draco, Sostenme la mano un momento, por favor —le había dicho con voz temblorosa— siempre me ha asustado.
Pero cuando le dio la mano, se dio cuenta de que su madre no temblaba en absoluto. Le miró a la cara y ella le dio una débil sonrisa que seguramente planeaba fuera reconfortante.
"Madre… no me dejarás morir por orgullo y tampoco rendirme ante la vergüenza" pensó mientras le daba un suave apretón y sentía que se le estrujaba el pecho. El día era hoy, el momento en que se decidía su destino. Ser usado como ejemplo o ser reconocido como alguien útil.
La fiesta continuó, incluso bailo una pieza con su madre, quien en un punto de la misma, no logró controlarse y dejo que se le escapara una lágrima. Draco la había hecho girar y girar para cubrirla con su capa mientras ella disimuladamente se la limpiaba.
Cuando el baile termino Bellatrix apareció delante de ellos diciendo que Draco debía saludar, igual que su madre.
—Mi Lord —había dicho Bellatrix plantándose delante del mago tenebroso— le presento a mi Sobrino —dijo dejando a la vista a Draco— hijo de mi hermana Narcissa —apunto a su madre.
—Y de Lucius —murmuro el Lord con voz siseante.
Draco dio un paso al frente y se mostró humilde— Saludos, mi Lord —dijo evitando mirarle a la cara, pero fue peor, pues le miró los pies y se dio cuenta de que no llevaba zapatos, si no que estaba completamente descalzo. Los dedos eran pálidos y parecían muertos. Incluso sus uñas eran amarillentas.
—Arriba, joven Malfoy —dijo el Lord.
—Mi familia le otorga lealtad —dijo como había aprendido— quince familias a su causa, además de la mía, mi Lord. Todos y cada uno de ellos obedientes y leales.
Y el Lord sonrió.
—Acompáñame, Joven Malfoy —dijo y luego de lanzarle una mirada a Bellatrix, ambos, casi a paso acompasado caminaron hacia el estudio privado de la casa.
Draco miró a su madre, quien se veía lívida, le hizo un corto asentimiento y siguió a ambos magos.
—Tú casa es bastante antigua ¿Verdad? —dijo mientras caminaba por el pasillo.
—Lo es —dijo haciendo el máximo esfuerzo por controlar su voz— del siglo XII, cuando mi familia se estableció definitivamente en Inglaterra.
—Cierto, "Malfoy" es originario de Francia.
—Pero "Black" siempre ha sido de Inglaterra —dijo Bellatrix mientras volvía la cara hacia él con una sonrisa.
—Malfoy y Black… —murmuro el Lord— claro, tiene sentido.
Entraron a la habitación. Bellatrix entro primero, el Lord la siguió y ella misma cerró la puerta a su espalda.
—Por supuesto —dijo Bellatrix, quien se quedó al lado de Draco y se colgó de su brazo, pareciendo de pronto cariñosa, algo que le puso a Draco los pelos de punta y un escalofrío que le recorrió el cuerpo— Mi sobrino es poseedor de la sangre más pura de Inglaterra, y claro, con talentos únicos y grandes. Yo misma doy fe de ello, mi Lord —dijo arrimándose a su brazo.
Draco miró momentáneamente a su tía que de pronto parecía un gatito, o al menos así se vería… pero le sujetaba tan fuerte el brazo que prácticamente estaba clavando sus garras en la carne.
""Falla en esto y lo pagarás" parecía querer decirle. Bueno, después de todo ella lo estaba avalando.
—Eso es bueno —dijo el Lord— mi intención siempre ha sido reunir a los mejores magos, los herederos de las líneas de sangre, quienes han mantenido su pureza y poderío, los principios de la herencia mágica. Quienes no cayeron en la traición de la sangre —dijo con un tono en un grado más alto— debes estar orgulloso, joven Malfoy. Muy orgulloso.
Draco no se dio cuenta de que estaba mirando al suelo hasta que el Lord dijo eso último y levantó la cabeza.
—Entiendo tu temor —le dijo suavemente— a veces, los padres son una decepción y es el deber de los hijos mantener en alto el nombre que heredaron y aun estando todo perdido por culpa de las malas direcciones, sigue siendo el deber de cada mago seguir nuestros principios de los sangre pura y la supremacía de la sangre. Incluso tu familia puede traicionarlos, pero uno jamás debe. Jamás. Esa debe ser nuestra constante, siempre. Eso es lo que nos ha tenido en pie ante las adversidades, lo que nos dará fuerza cuando todo el mundo se vuelque contra nosotros. Lo que nos dará la victoria. Porque el mundo no puede ir en contra de lo correcto.
Draco de pronto, asintió.
"Si" se dijo "Este es el camino que elegí para mí"
El Lord sonrió, era aterrador, pero ya no tanto. Draco mantuvo la mirada fija en su cara y sus ojos inhumanos.
"Es el costo de la magia" se dijo "El Lord también pagó un alto precio"
Recordó que su madre le mostró una vez una fotografía con el circulo privado del Lord, su Padre estaba en él y recordaba perfectamente cómo se veía el mago: En apariencia, muy diferente a como era ahora.
—Es gratificante saber que aún hay magos comprometidos con la causa —dijo de pronto— No como los otros: Greengrass, Nott, Rosier… —el Lord sacudió la cabeza y con una expresión de decepción— Bueno, la rama principal de los Rosier está extinto, pero nadie ha tenido el coraje de tomar las riendas de aquella familia, en su lugar se arrimaron a la heredera más cercana, una descendiente de una línea materna casi inexistente… Magellan… la que cual perro faldero se resiste a abandonar a Nott y fundar su propio dominio. Eso, joven Malfoy, es ser mediocre.
—Mi sobrino no es mediocre —dijo Bellatrix de nuevo clavándole las uñas en el brazo.
El Lord le sonrió— Claro que no —dijo— veamos su grandeza.
Bellatrix se puso de puntillas hasta alcanzar el oído de Draco y le susurro una frase: Eres un gran cobarde
Su aliento le rozaba la oreja— Lo que acabo de decirte… —dijo con voz dulce—… es tu más grande defecto. Seguro no quieres que el Lord lo sepa.
Su tía le soltó y se alejó de Draco, quien sintió el alma caer al piso. Bellatrix estaba riéndose mientras daba pasos hacia atrás y terminaba con la espalda contra la puerta.
Cuando Draco miró al frente, vio al Lord, levantó su varita y le apuntaba con ella.
Legeremens. Dijo El Lord.
No supo cuánto tiempo paso, pero para Draco fue una gran eternidad. Tenía la piel perlada en sudor y las manos adoloridas de tanto apretarlas en puños. La cabeza le dolía y sentía la garganta a punto de desgarrarse…. Sin embargo, lo consiguió. El Lord no consiguió saber qué fue lo que Bellatrix le dijo.
El Lord lo felicito y luego sin más, se marchó.
Bellatrix se agachó hacia él y le dijo que no era tan mediocre, pero que más le valía no fallar para no manchar su buen nombre. Le arrojo una poción de paz y le dijo que se pusiera decente antes de salir, que ella le daría la buena nueva a su madre y con la risa al cuello salió del estudio.
Draco se quedó sentado en el suelo, apoyado contra la pared un buen rato antes de beberse la poción y aplicarse a sí mismo hechizos curativos a las manos y hacia su garganta. Se deshizo del sudor y mientras se ponía de pie se sacudió la ropa. Tomó aire antes de salir… pero afuera no había nadie. Siquiera su madre. Solo el viejo elfo de la familia que estaba terminando de limpiar todo.
Lo que acababa de pasar era como una victoria de la batalla más grande a la que se hubiera enfrentado, pero sin un público para ovacionarlo. Eso se sintió demasiado amargo.
Draco se volvió sobre sus propios pasos y regreso al estudio, se acercó a la pequeña alacena de allí y sacó una botella de Wiski de fuego que su padre acostumbraba almacenar allí. Sacó la que más años tenía. La mano aún le temblaba y no al no poder servir adecuadamente sin dejar de tintinear la boca de la botella contra el vaso, decidió arrojar el vaso contra uno de los libreros de madera haciendo estallar el cristal. Se llevó la botella directamente a la boca y le dio un largo trago.
Los ojos le ardieron, igual que la maltrecha garganta, pero lo soporto. Esa molestia era nada frente a lo que acababa de soportar.
Draco salió del estudio, aún con la botella en la mano y dándole otro sorbo antes de caminar hacia las escaleras.
Recién entonces, su madre apareció.
—Draco... —dijo con la voz rota.
"Ya basta de llantos" quiso decir, pero en su lugar dio otro sorbo a la botella y la rodeó para ir hacia las escaleras.
—Draco… —dijo su madre, siguiéndolo hasta el fin de las escaleras y el pasillo donde estaba su habitación— Draco espera… ¿Qué…?
— ¿Qué quieres? ¡¿Qué quieres?!
Las lágrimas estaban en los ojos de su madre— Hijo… —murmuro ella.
Él sacudió la cabeza— Déjame solo —le dijo dándole la espalda y entrando a su habitación y prácticamente cerrándole en sus narices y echando el seguro desde adentro.
Draco apoyo la cabeza contra la puerta un instante antes de darse vuelta y querer llevarse de nuevo la botella a la boca… pero había alguien más en su habitación.
"Ahora no…" murmuro.
— ¿Cómo es que estás aquí? —dijo cansado.
—Tengo mis modos —dijo Pansy, aún con el vestido con el que fue a la fiesta.
Draco le dio otro sorbo a la botella— ¿Qué quieres? —Dijo duramente— si mal no recuerdo, no querías verme ni es pintura.
Pero Pansy no dijo nada, en su lugar se acercó a él despacio— ¿Crees que tengo tiempo para estos juegos?
Pero ella ya estaba a un paso de él y puso la mano en la botella de Wiski de fuego— Nunca te gusto el alcohol.
Draco apartó la mano, alejándose un poco de ella— Ya no es tu asunto.
— ¡Claro que lo es! —Dijo con la voz rota— ¡lo es!
Draco resoplo. No aguantaba ver a más gente llorando— Vete —le dijo secamente.
—No —murmuro ella— no contigo así.
Draco sentía que podía reírse— ¿Se supone que tú puedes hacer algo? ¿Crees que puedes ser de ayuda para mí? No seas ingenua. ¡Esto ya no es Hogwarts! ¡Esto…!
Pansy se acercó a él de nuevo y llevó una mano a su mejilla, acariciándole despacio, Draco intento quitar su mano, pero ella la sujeto con la otra. La otra mano, ocupada con la botella de wiski de fuego, era prácticamente inútil. Más aún cuando Pansy se puso de puntillas y le beso en la boca.
Draco por un instante quiso apartarse, pero por alguna razón no lo hizo. Quien sabe, quizá por el alcohol en su sistema, que le volvía algo torpe. Quizá porque la opción era empujarla y eso no se sentía de alguna manera correcto… o quizá, porque al besarla venía a su memoria los recuerdos de haberla besado antes. La tercera chica a la que beso pero en realidad, pero el tipo de besos que más le gustaron.
Pansy era como una especie de presencia que se ajustaba a la suya y por eso siempre le dejo permanecer cerca. Su compañía era cómoda, aunque últimamente se venía poniendo pesada sin sentido. No es como que Draco la hubiera engañado para que se creara una falsa expectativa. Todo el mundo sabía que lo que sea que ambos tenían no era algo serio. Entre sangres pura, nada era serio sin un compromiso firmado por familias de por medio. Así es como eran las cosas. El resto, eran aventuras.
Pansy lo sabía y aún así… se aferraba. Draco podría llamarla una tonta por eso, sin embargo, nunca lo hizo.
Nunca.
Quizá por eso él no la rechazo en ese momento y en su lugar se aferró también a ella.
Draco soltó la botella y esta rodo por el suelo, vaciando su contenido en la alfombra de la habitación. Pero a nadie le importo.
El brazo le latía como si estuviera ardiendo. La ceremonia donde le dieron la marca tenebrosa fue corta y dolorosa, sin embargo, se las arregló para mantener entereza y la cabeza en alto. Mejor que otros que también había sido marcados.
Draco buscó con la vista a su madre, pero no la avió por ningún lado.
"Es débil" se dijo "no soportará ver que me castiguen en nombre de la familia"
El salón que hacía solamente dos días había sido usado para aquella fiesta, ahora estaba llena de personas vestidas con túnicas negras. Algunos testigos, algunos viejos colaboradores del Lord.
Draco, en el centro, junto a otros tres magos quienes recién acababan de ser marcados y todo hay que decirlo, aterrados de lo que ahora pasaría. El Lord había comenzado a delegar funciones… pero parecía más una repartija de castigos, pues lo que pedía eran misiones que podrían terminar en muerte. A la gente de Parkinson les envió en misión de observación en Azkaban, uno de los recién marcados era uno de ellos, quien no dejaba de murmurar que no sabía conjurar Patronus.
A la gente de Mulciber le delegó vigilar a funcionarios importantes del Ministerio. A otros, les delegó secuestrar a ciertas personalidades. A otros, asesinatos. Y así, entre palabras y palabras, menciono su nombre.
Draco se dejó caer en una rodilla y espero.
—Joven Malfoy… —dijo Voldemort con la voz siseante.
Sin embargo, en ese instante, las puertas que conectaban el salón de baile con la sala principal se abrió de par en par. Su madre entró primero y se hizo a un lado.
—Mi señor —dijo ella, y su voz se escuchó claramente pues todo el mundo guardo silencio por la sorpresa— Un invitado acaba de llegar.
Muchos pasos resonaron en medio del silencio y el típico olor de las cenizas por el uso de la red flu invadió el aire. Desde donde estaba, Draco vio como los magos presentes se hacían a un lado para darle espacio a la multitud de pasos se acercaban. Todos se giraron para ver a los recién llegados.
Draco observo muchas siluetas con altas capuchas que ocultaban rostros en las sombras, eran al menos cuarenta o más, pero era imposible distinguir si eran brujas o magos. Tres de ellos sobresalían, uno al frente y los otros dos a la izquierda y derecha. Y solo él del frente venía con el rostro descubierto.
Era Nott.
Theodore Nott había llegado, pero tenía una expresión en el rostro que Draco pocas veces le había visto.
En la escuela, generalmente Theodore se veía como cualquier alumno promedio, altura promedio y actitud seria y callada que intimidaba más por quien era que por cómo se comportaba. En un tiempo que se sentía ya lejano, Draco solía bromear con Crabe y Goyle acerca de que cuando había situaciones formales, solo entonces Theodore se disfrazaba de sangre pura. El resto del tiempo era solamente un comelibros inexpresivo y convenenciero.
Efectivamente, hoy no era la excepción. Theodore Nott se había disfrazado de un altivo Sangre pura.
Él traía el cabello perfectamente peinado hacia atrás, su capa oscura, larga y elegante con pocas cenizas encima, pero que dejaba ver el cuello de una especie de camisa oscura con adornos de oro y plata que refulgían. Tenía un pendiente en el lóbulo izquierdo con una brillante piedra de amatista que Draco sabía que era una piedra para evitar que maldiciones alcanzaran su cabeza y señal de ser un mago en guerra. Su capa abierta por delante dejaba ver que tenía un cinturón de batalla en el que había una varita a parte de la que tenía en la enguantada mano izquierda. Theodore Nott no era zurdo, pero luego de que fue maldito por Barty Crauch Junior en cuarto año, pocas veces usaba la derecha… aunque en esa mano si llevaba un refulgente y brillante anillo con un zafiro en el centro. El anillo de su familia.
Theodore llego hasta el centro de la sala, irrumpiendo sin que nadie lo detuviera, el hizo una corta y educada reverencia hacia el Señor Tenebroso, cuando levantó la cabeza, los que venían detrás de él le imitaron.
—Saludos, Lord —hablo con solemnidad— lamento irrumpir de este modo, pero sabiendo que usted nos había llamado, no dude en presentarme apenas fue posible.
— ¿Apenas? —preguntó el Lord, curioso.
Draco se preguntó lo mismo. ¿Acaso Nott estaba de broma? Hacía más de una semana que había sido llamado.
Theodore asintió y solo entonces Draco notó que la mejilla derecha de Theodore tenía rastros de ceniza que no podía ser de la red Flu. Sus botas también estaban sucias y encontró más rastros de suciedad en la ropa debajo de la capa.
—Así es —dijo Theodore— como debe saber, mi padre se encuentra en Azkaban y eso ha sido intentado ser aprovechado por algunos magos inconformes en mi dominio —murmuro con una mueca de satisfacción en el rostro— tuve que hacerme cargo primero.
— ¿Estás diciendo que los asuntos de tu familia son más importantes que el llamado? —dijo Bellatrix Lestrange con desaprobación— ¿Niño?
Theodore sonrió la bruja— Bellatrix, cuanto tiempo. Me alegra verte de nuevo —dijo venenosamente, haciendo también una cortísima reverencia burlona— seguramente eres bien recibida por el hecho de venir apenas te llaman, pero yo no soy tú. Soy Theodore Nott —dijo con voz profunda— y un Nott jamás aparece con las manos vacías —luego se volvió hacia el Señor Tenebroso— estoy seguro de que puedo compensar su espera con el regalo que le traigo —dijo satisfecho y extendiendo la mano hacia las siluetas detrás de él— la lealtad de los magos que me deben obediencia. Cuarenta y nueve familias para su causa —dijo en voz alta y haciendo una corta reverencia humilde, pero luego, cuando alzó la cabeza— Por supuesto, cuando lleguemos a un acuerdo.
Los murmullos invadieron el salón. Draco miro hacia el suelo. Las actuales familias que oyeron el llamado del Lord, contando a las principales, apenas alcanzaban el centenar. Theodore tenía al menos la mitad de las nuevas fuerzas del Lord.
Y estaba esa última frase. La última frase que solamente fue escuchada por quienes estaban más cerca, que dejaba muy en claro que Nott no llegaba allí como un servidor si no como un igual.
— ¿Cuáles son tus condiciones, joven Nott? —dijo el Lord.
Theodore le dio una mirada que a todas luces parecía anhelante— Quiero a mi padre.
Luego de aquella llegada de Nott, el Lord dijo que se reuniría con sus magos y escogió el salón privado interior, mientras que a Theodore y su gente les dejo en el salón principal.
Su madre, tal si fuera la anfitriona de una fiesta, tomó a Theodore del brazo y lo acercó a Draco.
"Esto es cosa de mi madre" pensó "A pesar de todo, continuó medigando ayuda a Nott"
Theodore, quien recordaba como inexpresivo, se le acerco con una expresión amable en el rostro y le saludo como a un viejo amigo, pero Draco sintió su sangre arder nada más verle, se portó lo más grosero que pudo y salió disparado escaleras arriba hacia su habitación y cerrando de un portazo, se sentó en su cama, con la cabeza entre las manos.
Odiaba a Nott. Por todo. Por ser el tipo de persona que era. Por actuar como lo hacía.
Porque la distancia entre ambos era abismal.
Escucho golpeteos en la puerta, la cual ahora estaba abierta y con Nott parado en el umbral.
—Largo —le dijo.
—Mal tiempo para ser joven ¿Verdad? —dijo Nott, quien ahora estaba apoyado contra el marco de la puerta. Draco le ignoró, pero escucho perfectamente sus pasos acercarse— todo el mundo espera demasiado pero al mismo tiempo no confían en que sabes lo que haces y luego… luego solo… —Theodore hizo un puño con una mano y lo estrello contra la palma abierta— quieren desplazarte. Es un incordio.
Draco le miró de reojo— ¿Si? Tú pareces manejarlo bien.
—Si. Y la verdad sea dicha, como yo lo veo tú eres quien parece estar manejándolo mejor —murmuro Nott sentándose en un sillón de la habitación, estirando las piernas, apoyándose contra los reposabrazos y echando la cabeza hacia atrás— ¿Cuántas veces ya han tratado de matarte? ¿Una? ¿Dos? Apuesto a que no han sido más de dos. Los tuyos son en mayoría mercaderes y médicos, creo que son más manejables —dijo en medio de una especie de chiflido— Entre los míos hay de todo. Mineros, Magizoologos, Herbologistas, criadores, cazadores, medimagos, legisladores, oficinistas, pocionistas, uno que otro escritor, uno que otro auror… pero… son demasiados duelistas, siempre impulsamos ese espíritu guerrero pero en estos casos llega a jugar en contra. La mayoría son científicos, ya, pero… ah, todos son malditamente orgullosos. La mayoría de las veces siento que un paso en falso y me arrancaran la cabeza —Theodore entonces levantó su túnica y fue perfectamente visible que uno de sus costados estaba humedecido— ¡Maldición! No de nuevo —mascullo y se llevó una mano allí para luego llevarla frente a sus ojos. Una gota de sangre de deslizo por su enguantada mano y mancho la alfombra de la habitación.
Draco tenía los ojos abiertos como platos. Theodore sencillamente sacó de uno de sus bolsillos un pedazo de lo que parecía gasa blanca y lo presiono contra su costado, con la otra mano metió la mano en la especie de cinturón alrededor de su pierna derecha que sujetaba una especie de bolsa, de allí sacó una cajita dorada, la apoyo contra una de sus rodillas y de ella sacó un vial con liquido dorado, quitó el tapón con la boca y se bebió el frasco entero de un sorbo.
Hizo una mueca rara antes de sacudir la cabeza. Solo después de eso le prestó atención a Draco.
—Casi logran matarme —murmuro entre medio de una risa que parecía sonar amarga— literal. Creo que esto sí que es lo más cerca que alguien ha estado nunca… —hizo otra mueca al presionar de nuevo la herida—… apuñalarme con una daga maldita, que gran toque. Esta cosa no se cura, no deja de doler, nunca deja de sangrar y tengo que restituir mi sangre todo el tiempo aunque… eso no es precisamente una solución a largo plazo. Un rompedor de maldiciones trabaja en esto pero…. Sigue siendo complicado —luego sacudió la cabeza y volvió a reírse— que ridículo ¿No? Terminar muriendo por desangramiento sería realmente estúpido.
— ¿Por qué viniste? —Preguntó Draco— se supone que tu familia es la que está en mejor situación en toda Gran Bretaña.
Theodore entorno ligeramente los ojos— ¿No lo dije en la entrada? Es por mi padre.
— ¿En serio? —preguntó alzando una ceja.
—Por supuesto —dijo Nott— ¿Por qué si no?
—Lo abandonaste.
Theodore rodó los ojos— Merlin —resopló— una retirada estratégica no es abandono —dijo como si no fuera la gran cosa— aunque la verdad sea dicha, yo no tenía idea de que el ataque seria ese día. Yo estaba… en otro asunto. Apenas vuelvo y resulta que todo era un caos —Theodore sacudió las manos— Mi padre, ¿capturado durante un asalto al Ministerio? ¿Jugar a ser un rehén? ¿No te parece estúpido? Me dejo a mí lidiando con todo el estropicio que paso luego de eso. Ha sido un increíble dolor de cabeza adaptarme a sus retorcidos planes.
Lo dijo con tal tono de voz que a Draco le parecía increíble estar hablando con Theodore. Él siempre había sido respetuoso hasta con el modo de hablar cuando se trataba de su padre.
—Como sea —dijo encogiéndose de hombros y guardando la cajita dorada— la parte buena… es que me deja espacio para moverme sin tener que reportarle ni solicitar que apruebe cada maldita cosa. Lo cual es muy bueno justo ahora.
Entonces, Theodore Nott se quitó el guante de la mano izquierda y como si fuera lo más natural del mundo, le tendió la mano.
—Lamento no haber podido responder a los mensajes de tu madre, ya me disculpe con ella, pero no contigo —dijo con voz suave— son tiempos difíciles y el mejor camino ha sido siempre tener los aliados adecuados… entonces ¿Alianza?
Draco, estupefacto miró de la mano de Theodore a su cara, como si esperara que estuviera bromeando— No tiene sentido —fue lo que dijo.
Theodore alzó una ceja— ¿Qué es lo que no tiene sentido?
— ¿Por qué te aliarías conmigo? —dijo sacudiendo la cabeza.
—Porque eres tú —dijo sacudiéndose de hombros— Draco Malfoy.
—He intentado hacerte la vida imposible en los últimos años.
Theodore movió la cabeza a un lado— Oh, eso —dijo restándole importancia— creo que tu definición de hacer "la vida imposible" a alguien es algo… —negó con la cabeza— como sea. Digamos que esto es más importante. Si te sientes culpable, discúlpate. Si no, de todos modos el ahora es lo que más importa —Theodore bajó la voz entonces— tengo espías entre la gente del Lord y las posibilidades están echadas en decisiones precisas. El Lord nos necesita a todos bajo la misma bandera, necesita números, por eso me esforcé en tener los míos muy en alto para no ser ignorado. Y cuando digo que quiero una alianza contigo, es precisamente porque eres Malfoy, pero también un Black —Theodore le sonrió— tienes a quince familias contigo, y si hacemos bien las cosas en los próximos días, podemos hacer que los resquicios que una vez sirvieron a los Black también se te unan porque será entre tú y tu encantadora tía Bella y seguramente nadie es tan idiota para jurar por ella, además, te daré respaldo. Correrán a unirse a ti, puedo apostar por eso —Theodore volvió a extender sus mano— allí debe haber al menos diez familias. Con eso tendrás más de veinte, si los sumamos a los míos, entre ambos sobrepasaremos los setenta y seremos dos terceras partes de las fuerzas del Lord. No podrán ignorarnos ni pisotearnos.
Draco sintió la garganta seca. Ese plan sonaba bien. Sonaba tan bien… pero entonces, recordó a su tía Bella y como logró convencerlo tan fácilmente solo con promesas. No iba a cometer el mismo error.
— ¿Y a cambio?
Theodore se encogió de hombros— Lo estándar —dijo como si fuera lo más sencillo del mundo— protección para toda la línea de sangre. Si el Lord se establece y las cosas salen mal para mí, me protegerás. A mí, mi padre y a quienes yo escoja entre los míos. ¿Doce está bien? Es un buen número y es la cantidad exacta de vinculados a mí, aunque quien sabe. La guerra siempre acarrea traiciones y probablemente se reduzca, como sea —Draco iba a hablar, pero entonces Theodore le interrumpió— y por supuesto, esto será indiscutiblemente recíproco. Si las cosas salen mal para ti, te protegeré a ti, tu madre, incluso tu padre, además de tu círculo. Es más, podría ser generoso y proteger a todos los que traigas contigo, pero los extras tendrán que jurar —Theodore divagó— y claro, están las esposas. Quien sabe cuánto dure esta guerra y claro, tú ya tienes prometida, quien sabe si terminaras esta guerra casado —se encogió de hombros— yo aún tengo tiempo. Mi padre dice que no me casare en al menos Diecisiete años —él apoyó el rostro la palma de la mano derecha— que loco, ¿No?
Draco se quedó perplejo. No recordaba alguna ocasión en la que Theodore fuera tan expresivo mientras hablaba de sí mismo. ¿A caso era una especie de actuación?
— ¿Entonces? —Dijo finalmente— ¿Alianza?
Draco soltó un suave respiro. Primero dudo… pero después de todo, los Nott siempre cumplían sus juramentos y alianzas.
— Bajo esos términos, lo acepto.
Y Draco alzó la mano para estrecharla con la de Nott.
Y Theodore… sonrió de un modo extraño.
Bellatrix hizo un sonido de ira— Nott… ese niño desagradable.
El Lord hizo un sonido extraño, entre una risa y un siseo— Bella dice que no le gusta —dijo sacudiendo la mano— pero si todo lo que me ha dicho es el fiel reflejo de la realidad, yo sé que en el fondo se llevarían bien —Bella bufó— luego de escuchar de sus logros creí que tendría lo necesario para escuchar nuestro llamado. Sin embargo fue otra decepción, como Philip.
Bella soltó una risilla— Todos sabemos que Nuestro señor tenía en un pedestal a Philip —dijo encogiéndose de hombros mirando a los magos a su alrededor— pero ahora está allí, pudriéndose en Azkaban. Si muere allí, mejor.
—Al menos el hijo no se aliara al Ministerio para negociar por su padre —murmuro uno de los magos allí presentes.
—Aunque lo intentara —mascullo Dawlish— Scrimgeour es tan recto que jamás negociaría por la libertad de un preso. Eso no va a pasar.
—Por eso creímos que Theodore vendría a nosotros, y aquí está y pide justo lo que esperamos… entonces ¿Cuál será nuestra decisión final al respecto? —preguntó Jeremías Done, un sangre pura de los Sagrados veintiocho muy respetado.
—Hay que matarlo —dijo Bella.
—No —murmuro Done— aunque seguramente a muchos les satisfaga la muerte de alguien que se burla de todos nosotros —dijo sonando respetuoso— su muerte solo nos traerá más problemas. Vino aquí con todas las cabezas de familia que le siguen, pero puedo apostar que aunque los matemos a todos, seguramente todos ellos tienen ya sus juramentos delegados, seguramente incluso Theodore. Y entonces, solo tendremos una guerra personal contra cuarenta y nueve diferentes frentes, más las alianzas que haya conseguido en este corto tiempo donde se mantuvieron como neutrales y seguros. Merlin sabe con quienes se ha aliado, arremeter contra ellos solo conseguirá que tengamos más enemigos de los que podamos controlar.
—Los mataremos a todos —mascullo Bellatrix.
— ¿Cómo? —rebatió Done— Todas las familias que les sirven se replegaron desde hace tiempo. Tienen todas sus casas principales bajo el encantamiento Fidelius. Tienen la Red flu bajo su control —Done miró a cada uno de ellos— ¿Cómo vas a atacar a alguien que no puedes siquiera tocar?
— ¡Nosotros…!
—Son impulsivos —Dijo Done— ¿Ya han olvidado a los Florence? Algunos son jóvenes para saber detalles, pero yo lo recuerdo muy bien y seguramente el Lord también —dijo mirando con respeto al Lord— Recuerdo a aquella gran familia Italiana, una estirpe antigua e importante, que aprovechando la guerra de Grindelwald comenzó un altercado contra otra familia que servía a los Nott, a pesar que el mismo Philip fue a ellos fue en persona, acompañado de sus magos, tal y como ha hecho su hijo ahora, y les advirtió que no lo hicieran... y de todas maneras, Los Florence les atacaron porque sabían que allí fue donde Philip, por la guerra, tenía escondida a la que iba a ser su esposa y planeaban usarla de rehén. Alyssa huyó o nunca estuvo allí, no importa, los Florence masacraron a aquella familia ¿Saben lo que hizo Philip? —Done hizo una pausa corta— Philip rompió la alianza con Grindelwald, abandono la guerra y envió una carta a Florence con un solo mensaje: Siempre queda la venganza, además de un aviso a todos los aliados de los Florence para que mantuvieran distancia o se alejaran definitivamente de ellos. Luego, trajo a todos los magos que le servían y los llevó hasta las puertas de los Florence e hizo una masacre con todo aquel mago que se atrevió aponerse de su lado. Solo dejo a los menores de edad, (porque Philip siempre estuvo en contra de dañar a niños)… —murmuro— pero con condiciones: pupilos bajo la vigilancia de sus magos de confianza y con una promesa mágica: Una vez cumplidos los diecisiete, debían de decidir: Arrancar sus memorias siendo Florence y destruirlas ellos mismos, abandonar sus apellidos (Porque la sangre debe permanecer, Philip siempre ha respetado la sangre) y jurar por los Nott hasta el fin de sus vidas, igual que los hijos que llegaran a tener… o un duelo a muerte como derecho de venganza por sus progenitores masacrados.
Todos en la sala permanecieron en silencio.
Done volvió a mirar a todos y cada uno de ellos— Conozco muy bien a Philip y el Lord también —dijo de nuevo mirando al Señor Tenebroso— él siempre ha sido precavido con todo lo que hace, siempre tiene contingencias y con caminos adecuados de reserva por si el actual falla, hasta llegar al camino que le dé la victoria a su familia. Y aunque no gane siempre, nunca ha sido destruido —murmuro— Yo estuve allí cuando negoció con el Lord. Para probar su compromiso, El Lord le dio a elegir entre ir él en persona al Ministerio o enviar a su hijo. Philip jamás enviaría a su heredero para ponerse él a salvo, porque todo mundo aquí sabe que Philip era muy cercano a su hijo y viceversa. Además, creo que ya hemos oído suficientes rumores para estar seguros de que Theodore no debe ser diferente de su padre, que haya llegado con todos esos magos aquí para negociar es una gran prueba de ello. Su reputación le precede. Entonces, ¿Realmente queremos ser sus enemigos? —Done negó con la cabeza— yo no lo creo.
—Cobarde —mascullo Bellatrix.
—Solo un tonto confundiría la cautela con otra cosa —dijo ignorándola, dándole a Bellatrix la espalda— creo que la prioridad es tomar el Poder en el Mundo mágico, no tenemos tiempo para comenzar una guerra con Nott —el sacudió las manos— Scrimgeour tiene a Philip y seguramente lo utiliza de rehén para que Theodore no se ponga de nuestro lado, pero para Theodore no es suficiente y quiere a su padre de vuelta. Yo digo que lo ideal sería que el Lord restituya la alianza mágica y le dejemos seguir siendo neutral, así extenderá más su Red Flu, una vez tomemos el Ministerio de magia, Philip pasará a ser nuestro rehén y podremos presionar a Theodore para que sea más… colaborativo. Entonces cumplimos nuestra parte y le damos a su padre. Los Nott siempre han respetado los juramentos. Así todos ganamos.
—Menos Nott —murmuro Dawlish.
—Es quien más gana —dijo otro mago— Seguirá siendo neutral. Cuando tomemos el poder, no tendrá que poner magos a la causa y no tendrá bajas.
Done se encogió de hombros— mientras podamos atarle las manos para que no se vuelva en nuestra contra, me doy por conforme. Nadie da por hecho que Scrimgeour sea eterno, quizá el próximo Ministro sea más flexible y si le convenga entregar a Philip a cambio de tomar el bando del Ministerio —luego miró de nuevo con respeto al Lord— aunque por supuesto, la decisión final la tiene el Señor Tenebroso.
Más magos hablaban, pero era con mucho, más reclamos y destellos de ira contra Nott que otra cosa.
Theodore soltó una risa rara— Merlin —mascullo— siempre creí que Done era astuto pero se supera a sí mismo —dijo echando las manos hacia atrás, apoyándolas contra la alfombra verde a descansando la espalda contra las manos flexionadas— Mi padre siempre dijo que era quien más se nos parecía y que nuestras familias eran practicamente amigas... y miralo allí, saboteandome.
Draco miraba en silencio de rato en rato a Theodore, quien permanecía con la vista fija en el espejo encantado delante de ellos, quien se había pasado el tiempo haciendo muecas o comentarios irónicos, como el que acababa de hacer.
Como cuando el mago Done contó aquello de la familia Florence y sus descendientes.
"Ah, Padre. Mira que hacer eso" dijo en un resoplido "Siempre dices que hay que asegurarse que nadie se vengue de uno, pero eso suena a algo de ligas mayores"
Ambos estaban en la mazmorra de Malfoy Manior, donde se guardaban los artefactos malditos de la familia. El mismo lugar al que una vez bajó con Theodore Nott cuando eran niños de doce años para hacer lo mismo que estaban haciendo en ese preciso momento: Espiar una reunión.
— ¿Es cierto? —Preguntó Draco— ¿Viniste preparado para morir?
Theodore le miró alzando una ceja— No voy a morir —dijo como si fuera lo más obvio del mundo y volvió la cabeza a ver como los magos discutían— matarme en la casa de mi aliado sería… algo que nadie astuto haría. Menos Bellatrix ¿También tienes una alianza con ella, no?
Draco quedó con la boca ligeramente abierta, pero luego apretó los dientes.
"Por cosas como estás te odio" pensó mirándole. Hacía menos de cinco minutos Nott estaba atendiéndose una herida sangrante del costado y poniéndose pálido que parecía que se desmayaría por pérdida de sangre, pero ahora se veía tan relajado y con una cara de tener todo bajo control….
—Pero es cierto que todos delegamos juramentos. Hasta yo —dijo— es un seguro.
— ¿Un seguro?
Theodore asintió— Done expira racionalidad. Mi padre siempre me enseñó a elaborar contingencias. Aún si todo saliera mal y terminara muerto… agregué un juramento para todo el mundo en mi dominio cuando tome las riendas de la familia… —Theodore clavó sus fríos ojos azules en los suyos—… si alguien llega a matarme… todos deben cobrar venganza. Hasta el último de ellos —luego Theodore volvió a sonreírle— ¿Brillante, no?
—Eso no es…
—Espera —dijo— el Lord va a hablar.
—Decidido —dijo el Lord— reestableceré la alianza con los Nott bajo los preceptos de Done. Una vez tomemos el Ministerio, usaremos a Philip y los obligaremos a jurar.
—Eso no suena bien para ti —dijo Draco poniéndose de pie al ver que los magos de la otra sala comenzaban a moverse.
Theodore se puso también de pie, pero hizo una mueca y disimuladamente se sujetó el costado— Suena a que tengo lo que quería: Tiempo —dijo tranquilo— ¿Vamos?
Cuando ambos magos llegaron de vuelta a la sala, el Señor Tenebroso anunció su decisión y llamó a Theodore para sellar la alianza mágica, con todo el mundo allí como testigo. El Señor Tenebroso ofreció la libertad y seguridad de Philip Nott, además de la no agresión entre los suyos y los magos de Nott, permitiendo su neutralidad mientras esa transición fuera llevada a cabo.
Theodore fue hacia él e incluso se inclinó al momento de extender su mano, pero alzó levemente la cabeza antes de hablar— Antes de esto, El Lord debe de saber... que tengo una alianza mágica de protección con Draco Malfoy —dijo como si fuera un añadido de último momento— ha sido un secreto hace un tiempo, pero lo respeto mucho, Lord, así que debo decírselo antes de nada.
El Lord lucía sorprendido, sin embargo, se echó a reír mientras estrechaba la mano de Theodore y la alianza era sellada.
—Que conveniente —dijo aun sujetándole la mano— porque el Joven Malfoy tiene una gran tarea a sus espaldas y seguramente, como su aliado, le prestarás todo tu apoyo.
Theodore entrecerró levemente los ojos— Siempre y cuando no afecte la base de nuestra alianza y dentro de todo lo posible —dijo llevándose una mano sobre el corazón, el juramento de palabra de los magos.
El Lord asintió satisfecho y entonces… entonces, llamó a Draco para confiarle su misión: Asesinar a Dumbledore.
La leve calma que consiguió luego de sellar la alianza con Theodore se esfumo como aire. Magos pasaron, personas, los elfos… su madre se echó a llorar de nuevo….
Theodore se acercó y como si fuera un amigo de toda la vida, de pronto puso la mano sobre su hombro.
—No creo que pueda ayudarte directamente —dijo— pero seguramente encontrare el modo de darte apoyo.
Draco, aunque lo odiaba y querría quitarse su mano de encima en ese momento, no lo hizo. Quizá tenía más que ver con que cuando una persona llega a cierto grado de desesperación, cualquier mano es amiga.
— ¿Susurrando al oído de mi Sobrino, Nott? —dijo de pronto Bellatrix, cruzada de brazos frente a ambos.
Draco sintió un escalofrío. Parte del plan de Theodore era tomar a los resquicios de los Black, y estaba muy seguro de que eso no le gustaría nada a su tía Bella.
—Bellatrix —dijo Theodore, como si estuviera feliz de verla— Por supuesto que lo haré, susurrare mucho al oído de Draco en este tiempo, es lo que un aliado hace. Tú lo debes saber bien, porque tu situación es la misma —le dijo amigable— Al parecer que tú y yo seremos incomodos compañeros de baile de nuevo.
Su tía entrecerró los ojos, pero finalmente hizo un puchero y sonreía como una niña pequeña.
—Disfrutaría torturarte, sucio niño.
Nott le respondió con otra sonrisa— No lo dudo.
Luego Theodore extendió su mano, como si pidiera la de Bellatrix y ella… la tendió. Theodore le dio un beso en el dorso de la mano— Hasta pronto, hay cosas de aliados que debo discutir con tu sobrino. Draco ¿Vamos?
Abandonaron el salón de baile, pero Draco miraba de Theodore a Bellatrix como si fueran seres ajenos. Y no era el único, muchos otros vieron eso.
"Nott está loco" pensó Draco.
—Has algo con tu tía —mascullo Theodore apenas entrando al salón privado mientras se pasaba la túnica por los labios, como si quisiera limpiárselos y sonando de pronto con una voz de ultratumba— idea algo y que no se ponga frente a mí de nuevo. No voy a ser educado eternamente y si acaba con mi paciencia… —soltó un respiro y se volvió hacia Draco, de nuevo pareciendo relajado— bueno. No importa. Puedo manejarla.
Draco tenía el ceño fruncido.
— ¿Qué te pasa? —preguntó Draco.
Theodore le miró con una ceja alzada, pero extrañamente parecía divertido. Nott jamás sonreía por diversión. El gesto puso a Draco los pelos de punta
— No pasa nada, Draco —dijo suavemente, pero llevó su mirada al frente, a la nada absoluta y volvió a reírse— Bueno, de hecho, si ha pasado algo. Estoy de buen humor justo ahora, como no recuerdo haber estado en mucho tiempo y nada va a arruinarme esto —dijo sonriente— ah, Draco, tener por fin las cosas bajo control es una sensación muy satisfactoria.
— ¿Bajo control? —dijo Draco, dudando.
Como Draco lo veía, Theodore estaba igual o más jodido que él, pues su padre era un rehén; tenía una alianza de las de perder con el Señor Tenebroso y con una guerra en camino; una maldición que le inutilizo un brazo y una herida maldita que al parecer le podría matar de desangramiento.
Theodore solamente asintió y camino hacia uno de los ventanales del salón, mirando afuera, hacia el cielo estrellado, levanto su enguantada mano derecha y toco el cristal mientras soltaba una risa suave.
— Sí —dijo bajito— es como si hubiera despertado de un sueño muy largo, ¿Sabes? Como si antes hubiera estado limitado durante todo este tiempo, cadenas invisibles atadas a mis manos y pies. Mi mente… adormecida con preguntas tontas y reglas estúpidas. Justo ahora puedo hacer todo lo que quiera y mi imaginación no para de soltar ideas y quiero echar a andar cada una de ellas… porque puedo y porque me da la gana —Theodore se volvió hacia él, aun sonriente, radiante de felicidad… incluso sus mejillas parecían teñirse de un leve tono rosa. Jamás le había visto poner una cara así— La libertad es… maravillosa ¿No crees, Draco? —Él no contesto, pero Theodore parecía apartado de la realidad en ese momento y parecía mirar hacia la nada— Es nuestra era, Draco. Tú y yo haremos grandes cosas.
Y pues, no me aguante. Esto era para mañana pero justo ahorita hice la ultima revisión y me encantó tanto como quedó que la publico en Domingo, ALV.
Y ¿Que decir? Pues que ya está.
¡Perdimos a Theo! jajajajajajajaja
Se me alargó el cap. Se supone que todo esto iba a ser la mitad de lo que tenía planeado para el capítulo... pero estas cosas pasan. Antes Draco había aparecido poco y creo que solo tengo dos POV con él antes de este y pues la verdad... en mi idea original, pues participa bastante. Además, obivamente, Sexto es prácticamente de Draco por su importancia canonica en la trama. Y pues aquí también.
¿Curiosidades?
-Pues tumbaron a Edward. Nueva administración, nuevos funcionarios. Hay una historia graciosa acerca de eso.
-Philip ya está en Azkaban, igual que Lucius y el papá de Pansy.
-Escribir la perspectiva de Draco ha sido un dolor de espaldas. Hacer a alguien odioso, orgulloso, prepotente, consentido y maleducado y enfrentarlo a un mundo oscuro y hacerlo madurar de golpe... ehem... no se. He pasado mucho tiempo escribiendo a personajes que planean todo friamente y ahora tener que escribir a alguien que improvisa y patina en sus improvisaciones... pues costo :s.
-En el siguiente capítulo, la vuelta a Hogwarts :D
Por cierto, hay unas buenas teorías en los comentarios. Al menos dos son correctas :s
Gracias por leer :D
