CAPITULO 41
EXTRAÑO
— ¿Qué hay de Carlson? —Preguntó Theodore, mientras bebía de su copa y miraba de reojo a Rowan, quien traía del brazo a su intratable esposa y se rodeaba de otros magos— ¿Realmente está limpio?
—Nada sospechoso durante la estadía entre los suyos —le dijo James con la mirada baja.
Theodore soltó un suspiro dramático y bebió de la copa antes de contestar— Aunque ya te has equivocado antes.
James miró para otro lado— L-la gente p-puede cambiar de opinión y…
—O puede que tú no fueras tan útil como mi padre creía —dijo condescendientemente— Francamente, James. Fueron cuatro en la fiesta. Con esto todo mundo creerá que fue planeado y ya no sé si eso es bueno o malo —dijo sacudiendo la cabeza dramáticamente— Quiero decir, ¿Es conveniente que los magos recuerden lo que ocurre si sus intenciones son hostiles hacia mí en mi propia casa? ¡Por supuesto! Pero… —Theodore frunció el ceño un instante— Pero… —se llevó una mano al mentón— olvídalo. Pensándolo mejor, esto es bueno. Realmente bueno.
Le dio unas palmadas al hombro a James y lo abandonó, solo sacudiendo la mano como señal de despedida.
Al final, ningún Malfoy estuvo presente. Sin embargo, los magos de las familias sí y diferente a otras ocasiones, pocos tenían el valor de acercarse para algo diferente a un saludo rápido. Durante la mitad de la fiesta invito a algunas brujas a bailar y era de algún modo gracioso como algunas lucían nerviosas y otras sencillamente parecían haber ganado un premio.
"Mis magos están en los extremos" se decía a sí mismo.
De pronto, se sintió observado de nuevo. Paseo su mirada por el salón mientras daba otro sorbo a su copa y se tomó con la intensa mira gris de Amira Craston. Él alzó su copa hacia ella, pero la bruja demoró en devolverle el saludo.
"En la última fiesta actuó igual" se dijo… oh, no. Actuó incluso más raro, pues ella había sido quien le invito a bailar. Hablo de tonterías que ya no podía recordar que eran solamente un gran "bla bla bla".
Ignorando todo eso, se paseó por el salón un poco más antes de saludar a más gente. Un poco más alejado, observo a Frederick y como era felicitado incómodamente por muchas personas, pero todo el tiempo sujetando la mano de su hermana pequeña.
Theodore preguntó una vez en voz alta porque Frederick hacía eso durante cada fiesta a la que asistían ambos. Edward le había dicho que entre hermanos era de lo más normal protegerse el uno al otro, mucho más si sucedía entre un hermano mayor y uno menor. Mucho más si se trataba de una hermana.
—Tú no tienes hermanas para saber —le había dicho a Edward.
—Tengo a mis primas —le había contestado casi de inmediato y en un tono que no le agradó del todo.
Theodore primero se había enfadado, pero luego se pensó mejor la situación. Porque francamente… analizando esas palabras, no había mucho con lo que amenazar a Edward si llegaba a darse la situación.
"Las primas entonces" pensó de algún modo, satisfecho.
La gran fiesta no fue del todo aburrida, todo hay que decirlo. Sin tomar en cuenta a los tres magos y una bruja que terminaron atrapados en las protecciones de la casa. Theodore fue compasivo para detener la magia y ordenar que estos fueran confinados y luego le encargo a James hacer una revisión extrema en cada uno de ellos para ver quien más estaba implicado.
Algo cansado, se acercó a Frederick para recordarle la pequeña lista que le dejo, a ser cumplida a cabalidad en los tiempos específicos. La primera, era claro, la Reunión con el Primer Ministro para conseguir más tiempo para presionar mediante el Wizengamont las nuevas aprobaciones de conexiones de la Red Flu con los demás países.
Luego de eso, sencillamente se desplazó por el salón, seguido de cerca por Edward, siempre oculto a la vista de todo mundo. Alcanzó el tercer piso de la casa, solo entonces el mestizo se dejó ver.
— ¿Finalmente… acompañaré a Frederick? —preguntó el mago.
—Por supuesto —dijo Theodore mientras se despeinaba el cabello con los dedos— Scrimgeour te odia, si estás presente perderá la paciencia —dijo en medio de una risilla.
Edward divagó un momento— No estoy muy seguro de que tanto podríamos seguir jugando con el hombre —dijo serio— en algún momento se enterará de tu trato con el Lord, es solo cuestión de tiempo para que inteligencia del Ministerio logre infiltrarse.
—Eso no importa —dijo Theodore— no con los nuestros saboteando desde dentro. Solo necesitamos la estabilidad del Ministerio hasta año nuevo, para entonces… ya tendremos a Europa bajo la Red Flu. Pase lo que pase luego de eso, no importa. Con tanto poder nadie podrá amenazarme con nada.
La boca de Edward era una línea fina de nuevo. Últimamente hacía eso seguido
—El ministerio…
—Va a caer —dijo Theodore mientras se quitaba la túnica de gala— lo hará. Tú lo sabes. Yo lo sé —dijo ahora poniéndose la túnica de estudiante— y luego, claro, la guerra.
Edward soltó una especie de risa nerviosa e involuntaria— quieres que corte una cuerda lo suficiente para que sujete algo el tiempo previsto.
—Y que la termines de cortar cuando sea el momento —dijo Theodore, ahora descolgando su capa oscura y mágica de un perchero— El Ministerio cae —dijo levantando un dedo— El Lord asciende —levantó otro— tendremos un trato con ellos —levantó uno más— uno que me de mi situación favorita: Mi padre, con las manos fuera del dominio… y yo, ya mayor de edad, definitivamente a cargo.
—La guerra…
—La guerra es costosa —dijo encogiéndose de hombros— lo sabes. Demasiados recursos. Mucho desgaste… ¿Y para qué? El Lord ascenderá o caerá. Si asciende, tendremos una alianza sólida y necesitará de la Red Flu. Si cae, el nuevo gobierno necesitara de la Red Flu —dijo como si fuera lo más obvio del mundo, porque de hecho, lo era— Sea cual sea la situación, prevaleceremos.
—Theo… la guerra no es tan simple.
—La haremos simple —dijo con el ceño fruncido— estaremos atentos. Llevaremos un paso adelante, como hasta ahora.
—Ni siquiera tienes el dominio entero bajo control ¿Cómo demonios crees que vas a lograr controlar y predecir los eventos de una guerra? —Dijo ahora desafiante— pe… —Edward cerró la boca de nuevo, reaccionando a la mirada amenazante que había comenzado a aparecer en la cara de Theodore. Edward tomó aire antes de hablar— Se te saldrá de las manos.
—Este también es tu plan.
—Mi plan era para asegurarme de mantenerte con vida —dijo de pronto Edward, ahora más alterado— hice todo lo que hice para asegurarme de que a nadie se le ocurriera pensar que las cosas le irían mejor contigo fuera del camino —dijo entrecerrando los ojos hacia él— Scrimgeour era mi amigo —dijo casi como reclamo— y lo engañe y use para que fuera la figura de poder en el Ministerio. Es un buen sujeto. Honesto. Franco. Recto. Y me aproveche de eso para que con todas esas cualidades encerrara a Philip, todo porque el que estuviera libre era un riesgo para ti.
—Y yo te lo agradezco —murmuro Theodore algo hastiado.
Edward negó con la cabeza— No, no lo haces —le dijo casi en un murmullo— dijimos que la Guerra…
—Las cosas cambian —dijo Theodore desentendiéndose de todo— si el Ministerio fuera estable…
—Lo estamos desestabilizando nosotros —dijo Edward bajito y mirando hacia el suelo.
"¿Qué? ¿Un ataque de consciencia ahora?" se preguntó curioso.
"Solo está confundido" decidió. Pero observando como actuaba, la mirada baja y la voz débil, seguramente Edward estaba solo a un empujón de ser convencido. Y con Edward era siempre mejor el convencimiento. Era más efectivo. Más devoto.
"Mi mestizo favorito" pensó satisfecho.
Theodore se encogió de hombros— Necesitamos a mi padre en Azkaban ¿Recuerdas? ¿Cómo hubiéramos hecho eso siendo amigos del Ministerio? Tú mismo lo dices siempre. Los actos lo son todo —dijo sencillamente— La guerra es inminente. Prepararnos para eso es lo sensato. Habrá sacrificios, claro. Habrá caos, por supuesto. Pero el caos… es también oportunidad. Siempre lo has dicho.
Edward alzó la cabeza de pronto— El caos…
—Es oportunidad —dijo asintiendo hacia él, clavando sus ojos en los suyos— Si tomamos un bando, será peor. Y si no los saboteamos nosotros lo hará alguien más. Nosotros lo haremos bien, con tacto. De un modo adecuado y con la menos cantidad de daño colateral posible, como tú querías. La acción es inevitable, solamente nos queda conseguir estar al margen y preparados.
—Los sacrificios que dices… —murmuro Edward.
—Si nos piden magos, enviaremos a los peores —dijo casi tranquilizadoramente, pero el rostro de Edward se descompuso. "Ah, claro" pensó Theodore. En la primera guerra a él le enviaron como carne de cañón por ser mestizo— Nada en base a la sangre. Enviaremos a aquellos que tengan alguna historia turbia probada o que hayan escapado de alguna falta grave de algún modo. Estoy seguro de que debemos tener algunos de esos.
—No mujeres —dijo de pronto Edward.
Theodore alzó una ceja. Había notado que Edward tenía una especie de fijación o malestar cuando se trataba de brujas en temas turbios como aquel. La primera vez que se puso como loco fue cuando las protecciones de la casa atraparon a unas cuantas brujas. Edward había exigido que se hiciera una búsqueda profunda en sus mentes primero. Que hubiera pruebas de que fuera realmente traición o intenciones asesinas. Cabía decir que ninguna pasó dicha inspección, pero entonces, solo quedó el camino del exilio. Aunque de los hombres, excepto los demasiado jóvenes, de ellos no dijo nada.
Muchos magos tenían a Edward como probablemente el mago más odiado y con más desconfianza a sus espaldas del dominio, tanto, que prácticamente era una mala broma que fuera precisamente él quien abogara para no hacer y deshacer con ellos como Theodore quisiera.
—De acuerdo —dijo logrando sonar conciliador. No tenía tiempo para discusiones inútiles. Y total, pronto Edward estaría tan ocupado que no podría cerciorarse de todo para intentar reclamar nada.
"Y los errores siempre ocurren" pensó de pronto.
—Promételo —dijo ahora.
"¿Cómo te atreves a exigir…?" comenzó a enfadarse, sin embargo, le atacó un pinchazo fuerte en la cabeza, pero tan fuerte que por un instante todo se puso negro.
— ¿Estás bien? —dijo Edward prácticamente a dos pasos de él, viéndose aterrado de pronto.
—Estás agotando mi paciencia — murmuro enfadado mientras se sujetaba la cabeza.
Él mago se quedó de pie donde estaba, pero volvió a agachar la mirada.
—Será como acabo decir. Es todo.
Theodore sacó el traslador del bolsillo y luego de activarlo, desapareció en un remolino de magia.
—Estás distraída —dijo Theodore.
Hermione parpadeo y se sujetó la cabeza por un instante. Parpadeo, como si estuviera enfocando la mirada— ¿Qué dijiste? No pude oír bien.
—Decía que estás distraída.
—Solo un poco —murmuro ella, pero no lo miraba a la cara.
Theodore apoyó el rostro contra la palma de la mano abierta.
—Deja de hacerlo —le contestó— si no estás concentrada seguir con la práctica no tiene sentido.
Ella no dijo nada y Theodore rodó los ojos. No tenía tiempo para eso. Hermione estaba siendo sentimental y aunque eso le daba más acceso a cierto tipo de memorias, y puede que fuera de alguna manera educativa observar ciertas cosas, sin embargo, le dejaba un regusto extraño.
—Está bien —dijo ella de pronto— mi turno. Cuando era niña, mis padres solían olvidar mi cumpleaños. Pasaban el día trabajando y terminaban pidiendo un pastel al final del día. Nunca tuve fiesta.
Theodore alzó una ceja.
Ella, sin embargo, alzó la varita e hizo el encantamiento de Legeremancia. Apenas rasco la superficie antes de que él la expulsara.
—Te falta convicción —dijo aburrido.
—Déjame intentar una vez más.
—Olvídalo —le replico hastiado de nuevo, pero logrando sonar solamente serio— mi turno.
Ella frunció el ceño— No es justo. Se supone que estoy aprendiendo.
—Se supone que debes estar concentrada.
—Se supone que me ayudas.
Theodore soltó una risa cruel— Créeme, hacer que sientas la frustración de fracasar te ayudará a entender porque es tan importante estar concentrada.
Ella se cruzó de brazos— Mi frustración no está para tu diversión. Bien, se termina la maldita práctica.
Él entrecerró los ojos. Se suponía que ella debería discutir aún más.
—De acuerdo —dijo él— una vez más.
Ella, con algo de rencor en la mirada, lo intento de nuevo, y falló.
—Mi turno…
Y mientras navegaba en su mente, se encontró con algo que ya había visto antes. Era relativamente recurrente, pero solamente cuando ella tenía problemas. Y ese problema recurrente tenía nombre y apellido: Draco Malfoy.
Era una situación extraña la de ese recuerdo, por supuesto. La primera vez que Theodore miró, se había quedado en blanco por un instante y lo achacó a la impresión. Tenía un muy vago recuerdo de que Blaise lo había mencionado una vez, pero no más que eso. Sin embargo, observarlo desde la perspectiva de Granger era… extraño.
Había tocado y tocado todo tipo de recuerdos, pero ese en especial estaba teñido de tanta angustia y pánico que podía ser hasta contradictorio, tomando en cuenta que ella había estado frente a frente a un hombre lobo, a una manada de centauros, a Mortífagos furtivos y tantas otras cosas. Quien diría que algo como eso la asustara tanto…
"Ah, que estúpido" pensó hastiado de nuevo, dejo de realizar el hechizo y espero a que ella reaccionara.
—Bueno, supongo que esto se volverá repetitivo.
—Bien. Práctica terminada —ella de pronto guardó su varita y seguía sin mirarlo a la cara.
—Estás… molesta —dijo él en un murmullo.
Ella levantó la cabeza de inmediato— Eso no es… —él clavó los ojos en los suyos y al parecer ella no lo aguantó, pues automáticamente apartó la vista.
—Ahorras tiempo y energía si me dices que sucede.
— Es… es por… lo de Malfoy.
"Oh, lo aceptas" pensó curioso.
— ¿Draco? —Preguntó él, de pronto cruzándose de brazos, y prácticamente inclinándose hacia ella— ¿Qué pasa con Draco?
—En la clase de Slughorn. Se estaban riendo —dijo en un murmullo.
"Predecible"
—Oh, eso —dijo mientras se enderezaba— dijo algo que se supone tenía que ser gracioso y le seguí el juego. Eso es todo.
— ¿Algo gracioso?
— ¿Quieres saber?
Ella apretó los labios en una línea.
— Sí —contesto finalmente.
Theodore negó con la cabeza ligeramente— Pero ¿no crees que es mejor preguntar la razón de por qué le seguí el juego?
—Eso…
Hermione no dijo nada de pronto, como generalmente hacía cuando algo la abrumaba o avergonzaba. Cuando eso sucedía, generalmente era poco cooperativa. Theodore entonces, extendió una mano enguantada y con el índice le empujó ligeramente la cabeza. Ella puso tal cara de asombro que le hizo querer reírse de ella.
—Eso es lo que realmente deberías preguntar —le dijo volviendo a cruzarse de brazos—porque es más importante. Draco está en una situación mala. Puede que peor que la mía. Él no puede ser neutral. Según sé, su familia estaba resistiendo el llamado del Lord. Narcissa Malfoy se atrincheró en su casa y… como favor personal tuve a Draco como invitado en mi casa una temporada antes de volver a Hogwarts. Sé que él no te agrada del todo, pero francamente, me da algo de lastima. Debe ser difícil. Así que… estoy siendo solidario con él.
Le mintió hábilmente.
Hermione frunció el ceño momentáneamente. La desconfianza instalándose en su rostro.
— ¿Es tu amigo ahora? —le cuestiono.
Él alzó una ceja— Creía que quedaba claro que mi única amiga eres tú —dijo para distraerla.
Pero no funciono.
Ella se cruzó de brazos— Entonces has hecho un trato con él.
Theodore entorno los ojos, pero luego apoyo la mejilla contra la palma abierta— ¿Me estás juzgando? —preguntó intentando ahora hacerla sentir culpable.
Pero ella no reaccionó como esperaba.
Hermione entrecerró los ojos— No bromees conmigo. Tú y Malfoy nunca se llevaron bien. Tú no lo ayudarías solo porque sí.
Él entrecerró los ojos también— Realmente me conoces —dijo de pronto, más para él mismo que otra cosa. Luego, sencillamente se encogió de hombros y nuevamente se inclinó hacia ella— digamos… que yo le prometí ayuda a Draco. A cambio, claro, él me prometió ayuda también.
La cara de Granger era un poema.
—Pero Malfoy… está en el bando de tú-sabes-quien…
—Su padre —murmuro Theodore— Hasta donde sé, Draco aún no ha jurado.
—Pero si lo hace…
—Eso no importa. Soy neutral. Sencillamente dejare de ayudarlo.
De pronto, ella se veía tan triste…
—Eso no suena lógico.
—No suena demasiado lógico tampoco que me mantenga cerca de ti ¿O sí? —Le preguntó— A diferencia de él, tú ya elegiste un bando. Y aun así… somos amigos.
Ella apartó la vista— no es lo mismo.
—Lo es —dijo él, de nuevo estirándose hacia ella, buscando en su rostro la duda o la culpa. Cualquiera de esas dos le servía para conseguir que ella fuera más fácil de convencer— si lo piensas detenidamente, es exactamente lo mismo.
—Tú no eres como Malfoy —susurro ella con la mirada— No eres como ningún sangre pura que haya conocido. Eres bueno. Esa promesa con Malfoy podría terminar mal y arrastrarte a algo malo.
Theodore se quedó momentáneamente en blanco de nuevo, sin embargo, luego sacudió la cabeza y resistió el rodar los ojos. "Ya, ya. Yo, alguien… bueno". Era como una mala broma.
—Te puedo asegurar que algo como eso es imposible que pase. Nadie podría arrastrarme a nada.
"En realidad, soy yo quien arrastra a otros" pensó divertido.
Sin embargo, ella no se veía convencida, pues su ceño estaba fruncido y a punto de replicar de nuevo seguramente.
—Confía en mí —le dijo casi en un susurro.
Ella alzó la cabeza y solamente asintió.
Él asintió de vuelta, satisfecho— ¿Una última práctica?
Hermione volvió a asentir. Hizo su intento y falló, luego, fue turno de Theodore.
Y entonces, pasó algo curioso.
Era un recuerdo teñido por un sentimentalismo extraño. Algo de preocupación, algo de ansiedad, algo de…. Otra cosa.
"Ah, es por eso" había pensado ella.
Y Theodore se vio a sí mismo de espaldas, caminando y saliendo por la puerta de la biblioteca. Recordó que eso sucedió la primera vez que salieron juntos de la sección prohibida en quinto año.
Entonces, ella de pronto soltó un respiro largo antes de llevarse la mano al pecho, pero luego sacudió la cabeza, lentamente el sentimiento de tristeza invadiéndola.
"Imposible" se dijo a sí misma y volvió a tomar un respiro, pero volviendo a mirar la puerta por donde se había ido. Y tristeza de nuevo.
"Es por eso"
Theodore, curioso, siguió ese hilo de pensamiento rápidamente antes de darse cuenta y se encontró con una imagen rápida, casi como la luz de una fotografía recién tomada.
Esa fue la primera vez que encontró resistencia innata en la mente de Hermione, pues le expulso al instante. Fue casi choqueante, porque era la primera vez que sucedía y recordó lo incomodo que era ser expulsado de ese modo. Se había acostumbrado a deambular por su mente como si fuera lo más sencillo del mundo.
Era una sorpresa. Y a Theodore no le gustaban las sorpresas.
Cuando Hermione reaccionó se llevó una mano a la cabeza y frunció el ceño.
"Oh, la resaca de la legeremancia" pensó, dándose cuenta que pudo habérsele pasado la mano un poco. Eso no era bueno. Eso podría hacerla sospechar.
—Tu Oclumancia está mejorando —dijo Theodore.
Ella parpadeo varias veces y seguía con la mano en la sien— fue diferente esta vez —murmuro.
—A veces sucede —dijo él— a veces, la persona crea una resistencia a dejar ir o permitir que se oculte un recuerdo.
Ella alzó una ceja— Pero de todas maneras lo olvide —luego lo miró de reojo— ¿Qué olvide?
Theodore estuvo tentado de rodar los ojos.
"Es más bien… ¿Qué quieres que no vea?"
—Secreto —dijo él.
Ella ahora se cruzó de brazos— ¿Una vez más?
El asintió despacio— Claro.
Y en esta ocasión, sí que pudo ver claramente lo que ella escondía.
"Así que era esto" pensó ligeramente sorprendido, pero comenzando a tantear las posibilidades.
Últimamente, Theodore se comportaba de manera extraña. De hecho, mucho más extraño de lo usual.
Hermione siempre lo tuvo catalogado como alguien reservado, luego, cuando lo conoció más, podía decir que era relativamente huraño, lo cual hacía que fuera prácticamente choqueante que de un momento para otro ahora se mostrara tan… accesible.
Cuando en el Profeta salieron nuevas noticas acerca del conflicto político de relaciones exteriores por el bloqueo a la Red Flu que la familia Nott estaba extendiendo en Europa, Hermione le menciono el asunto a Theodore, pues allí se mencionaban que podría haber incluso amenazas de muerte a los miembros aliados de su familia, además de repetidas menciones acerca de la estancia de Philip Nott en Azkaban.
Theodore le había restado importancia y solo le dijo que de momento, en el colegio estaba salvo…
"A salvo" pensó Hermione. Esa actitud no cuadraba con Theodore, pues eso sonaría a que estaba asustado de algún modo, pero no estaba asustado en absoluto. Es más, incluso sonaba y veía bastante relajado.
También había dicho que "no quería pensar demasiado acerca de eso", lo que ella traducía a "no hablare de eso contigo" pero sencillamente no lo dijo. Estaba siendo considerado o le estaba mintiendo. Pero ¿Theodore siendo considerado cuándo generalmente le aventaba verdades a la cara? Eso tampoco tenía sentido.
Y lo que más le dejaba divagando acerca de que todo era muy extraño era que él había dicho que mientras estuviera en la escuela y fuera menor de edad, las riendas de la situación de su familia estarían en manos de quien más confianza le tenía actualmente entre las familias. Un tal Frederick Taylor. Ella no sabía quién era, pero mientras Theodore se lo decía sonaba tan surreal que él, dedicado como era, dejara en manos de alguien más con la "excusa" de que era menor de edad.
Nada de eso tenía sentido.
Hermione había escrito a Edward desde que notó la primera actitud extraña en Theodore y por al menos tres semanas tuvo solamente silencio. Pero justamente esa mañana recién recibió una lechuza con una carta para ella. Era algo breve a su entender, pero concisa.
Edward mencionaba que Theodore no estaba pasando precisamente por su mejor momento y él decía suponer que su alejamiento de las decisiones de la familia eran más para tener algo de paz mental, pues la mayoría susurraba a sus espaldas que todo era un complot suyo para destronar a su propio padre y Theodore jamás haría algo como eso… sin embargo, para contrarrestar todos esos rumores, él debía mantenerse relativamente alejado.
Le pidió además que no atosigara mucho a Theodore con eso, pues seguramente para él era ya un martirio el tener que mirar todo desde lejos.
Además de eso, le pedía (y estaba comenzando a ser algo ya repetitivo) que no dejara a Theodore solo, ya que ella era la única amiga que tenía.
"No puedo ser tan amiga suya si tengo que enterarme de cosas como estas por terceras personas" pensó algo molesta.
Un suave dolor de cabeza la invadió y ella se frotó la sien. Soltó un largo suspiro antes de doblar la carta y dejarla en el suelo de piedra. En la posdata decía que hiciera eso y luego de un ligero toque de varita con el encantamiento revelio, esta se desintegraría de inmediato, pues esa era información que no debía filtrarse de ningún modo. Hermione así lo hizo y la carta se desintegro como si fuera ceniza fresca.
Suspiro y luego de guardar su varita camino por los pasillos de piedra hacia la biblioteca.
"Estoy pensando demasiado" pensó de pronto.
Pero sin embargo, no podía dejar de hacerlo. Algo en todo lo que ocurría no le terminaba de encajar del todo. Algo no iba bien y de nuevo ese sentimiento de ansiedad de instalaba en su estómago, como un presentimiento de que algo se le estaba escapando.
"Primero huraño, pero ahora accesible" pensó aún mientras recorría los estantes silenciosos de la zona de Historia de la magia, probablemente la materia más impopular de todas.
"Aunque… aunque… no es así con otras personas" pensó de pronto, porque claro, además de todo aquellos, estaba lo otro…
Hermione sacudió la cabeza de inmediato y se llevó una mano a la cara, su mejilla estaba caliente. Sobre eso no se atrevió a escribirle a Edward. Siquiera estaba segura de darle demasiadas vueltas al asunto.
"Deja de pensar tanto" se dijo.
"Solo… solo está siendo un poco raro, eso es todo" se dijo "todo mundo puede ser raro a veces"
Hermione sacudió la cabeza para expulsar los pensamientos que la invadían los últimos días, los cuales coincidían con el tiempo en que Theodore había escalado en su actitud extraña.
Ella estaba intentando analizar un libro al azar en silencio cuando de pronto sintió una presencia a su espalda, pero a estas alturas ya ni se inmuto, pues sospechaba quien era.
O más bien, podía adivinar quién era.
Él era más alto que ella, su sombra le delataba. Sintió la capa de él rosándole la espalda ligeramente, por el rabillo del ojo vio cómo su cabeza se estiro por sobre su hombro y apoyó su mentón allí. Su respiración agitándole un poco el cabello.
— ¿Qué haces? —le susurro.
Porque precisamente esa erala última actitud extraña de Theodore: Él, acercándose, literal, demasiado a ella.
A estas alturas, después de tantas ocasiones en las que sucedía una situación parecida, Hermione ya se había acostumbrado a esa invasión de espacio personal, de hecho… ya no lo consideraba una invasión, pues no era incomodo ni molesto, ni nada que se le pareciera, ella sentía que era completamente algo inofensivo. Quizá solo era algo raro, pero lo raro deja de serlo cuando es algo usual así que… Así que si no era algo malo estaba bien ¿No?
Ella, acostumbrada ya a ese tipo de comportamiento, se giró levemente— Reviso algunas notas para Historia de la Magia —le dijo antes de volver a su lectura.
Theodore bufó primero y soltó una especie de suspiro después, apoyando ahora su cabeza contra la suya. Eso era relativamente nuevo, pues ya lo había hecho al menos dos veces antes.
Su cabello le hizo un poco de cosquillas en la mejilla, pero evito reírse.
—Nunca me gusto historia de la magia. Es relativa y varía de autor a autor. Las crónicas de guerras son las peores. "La historia la escriben los que ganan" es una gran frase. Prefiero los hechos que pueden probarse. Tendríamos que estar allí para saber si fue de ese modo como pasaron las cosas.
Ella, definitivamente más relajada, asintió— buen punto. Y tú, ¿Qué haces aquí?
Theodore levanto la cabeza al instante y le dedico una pequeña sonrisa cómplice— Vine a verte.
Últimamente esa respuesta era también usual, y la manera en que ella reaccionaba, por mucho que no quisiera, era el sentir una especie de vergüenza que la obligaba a agachar la mirada.
— ¿Sí?
—Si —murmuro él, cruzándose de brazos y ladeando la cabeza a la izquierda, como si buscara su rostro— tengo un hueco en mi horario. Podríamos practicar si quieres en lugar de holgazanear con historia de la magia.
Hermione se lo pensó detenidamente un instante.
—De acuerdo —murmuro como respuesta.
—Bien —contesto él, pero luego se agacho hacia ella— ve a la torre de Astronomía, te alcanzaré allí en un momento —le murmuro casi al oído.
Eso era nuevo. Hermione se congeló un instante y solamente alcanzó a asentir antes de darse vuelta y caminar por el pasillo hacia las mesas de estudio para recoger su mochila. Por un instante giró la cabeza y con un vistazo rápido se dio cuenta de que Theodore tenía la vista clavada en ella.
"Esto es muy extraño" pensó mientras sentía aquella pesaba mirada en su espalda.
—Déjalo ser —había escrito James como única respuesta al largo pergamino que ella había enviado como correspondencia la semana pasada.
¿Qué demonios se suponía que significaba eso?
¿Dejarlo ser?
¿Acaso el ahorro de texto en los mensajes era lo que hacía que tuviera una respuesta tan deficiente?
Casi podía estallarle la cabeza por el dolor y la frustración que le atacaron en ese instante y al mismo tiempo.
Star hizo una pelota con el pergamino para desquitarse y lo arrojó a la papelera al lado de la mesilla de su habitación compartida. Sacó pergamino nuevo y con la pluma en mano, comenzó a redactar una nueva carta. Bueno, más que carta era un informe.
Malfoy era un imbécil. Si bien luego de haber conseguido la información que Theodore le pidió que recogiera y se la había reportado a Malfoy, este sencillamente le había mirado de pies a cabeza antes de recibir su trabajo y sencillamente echarlo en la mochila sin siquiera mirarlo.
—Nott dijo…
—Nott puede decir lo que quiera. Yo estoy a cargo en esto —le dijo cortante— tengo un plan, que Nott se limite a darme apoyo en eso. Puedes decirle eso.
—Bien —había murmurado Star antes de retirarse.
Cuando por fin pudo reunirse con Theodore, pues últimamente al parecer pasaba todo el tiempo ocupado Merlin sabe con qué… bueno, de hecho, ella averiguó ese mismo día que era eso tan importante en lo que él se ocupaba: Pasar tiempo con la impura.
Y no cualquier tiempo.
Nott se encerraba con ella en un espacio encantado en la Torre de Astronomía por casi dos horas cada que se reunía con ella.
Hacía dos días había intentado confrontarlo al respecto, preguntándole acerca de en qué utilizaba su tiempo libre, pues ella estaría dispuesta a ayudarle en lo que fuera. Pero sencillamente Theodore se mostró todo lo inaccesible que él podía lograr ser.
— ¿Te conté alguna vez que mi madre murió cuando yo era pequeño, antes de que pudiera recordarla siquiera? —le había contestado.
Ella había asentido— Sí.
Él le devolvió el gesto— ¿He mencionado alguna vez que me hubiera hecho falta?
Star se removió un instante— No —contesto de inmediato.
—Entonces ¿Por qué estas empeñada en actuar como si fueras una? Yo no te pedido ayuda. Si te necesito para algo, te lo ordenare. No tienes permitido actuar por tu cuenta —Él se irguió y se veía muy molesto— Esta será la primera y única vez que hablare al respecto. No habrá una segunda.
Star entonces, había decidido que quizá no era para tanto…. O al menos es creyó antes de ver con sus propios ojos como es que Theodore se acercaba descaradamente a la Impura, prácticamente a centímetros de ella, como si quisiera incomodarla a propósito… pero ella no parecía incomoda, si no, que dejaba a Theodore acercarse todo cuando él quería. Desde prácticamente susurrarle al oído o tener el rostro tan cerca uno del otro, con sus frentes casi tocándose.
Esa actitud… no era algo que ignorar.
Ella había escrito a James con la esperanza de tener algo de referencia de lógica para saber cómo actuar al respecto, pues a su entender Theodore no parecía estar actuando de manera sensata.
Sin embargo, luego de recibir una respuesta como aquella, primero se frustro, luego se decidió en hacer algo al respecto por su cuenta. Así que lo primero era verificar la situación, lo cual le llevó a ella a estudiar todos los tipos de encantamientos que pudieran hacer que una protección como la de Nott funcionara tan bien en la Torre de Astronomía.
Luego de cinco intentos, por fin pudo conseguir un encantamiento que repelía el efecto Confundus.
Star entonces, esperó en silencio y en total calma el momento adecuado para colarse en la torre de Astronomía sin que nadie le descubriera, pero siguiéndole los pasos a Theodore y Granger.
Cuando por fin lo consiguió, las sorpresas la atropellaron una tras otra.
Primero, descubrió que Nott le estaba enseñando Obliviate a la impura. ¿Con que propósito? Solo Merlin lo sabría, pero además de eso, le enseñaba nociones básicas de Legeremancia y Oclumancia… la dejaba practicar con su mente.
Hacían una especie de juego, un juego donde uno contaba un secreto al otro primero y luego debían de hacer que el otro lo olvidara.
El mejor, por supuesto, era Theodore. Y también, claro, quien hacia trampa. Luego del Obliviate Theodore solía ingresar con legeremancia en la mente de Granger.
"Para rebuscar en su mente, seguramente" pensó Star, entre maravillada y ofendida. Revisar memorias era algo que los Praethor evitaban, pues la mente era prácticamente la fuente de vida y conocimiento, así que era algo que debía de ser respetado.
Sin embargo, Theodore no era precisamente un dechado de virtudes cuando de conseguir lo que quería se trataba.
"Al menos no usa un método ruin" pensó ligeramente con algo de alivio.
Granger levantó su varita y murmuró— obliviate.
Luego de unos momentos, ella culmino el hechizo.
— ¿recuerdas mi secreto?
Theodore asintió— Mi turno —dijo él— Use el maleficio Cruciatus en un miembro de una de las familias que acaba de ceder a la presión de mi familia para jurar —murmuró sin ningún tono en especial.
El rostro de Granger se contrajo y miro al suelo— ¿porque?
—Porque me desafío. Y también me amenazó. Necesitaba humillarlo públicamente.
— ¿no bastaba con algunas palabras hirientes y sarcasmo? —murmuro ella de pronto.
Theodore frunció el ceño— Quien sabe. No pienso demasiado en eso"
—Pues deberías hacerlo —dijo ella con el ceño fruncido ahora— ¿No decías que tu familia protege a las demás? —le dijo desafiante de pronto— pero ¿Quién los protege a ellos de ti?
Theodore de pronto, entonces tenía aquella expresión sombría.
—Obliviate —dijo enfadado.
Un momento después, compuso una expresión juguetona— ¿Recuerdas algo? —le preguntó.
Ella sacudió la cabeza lentamente— No.
—Voy ganando —dijo ahora sonando pretencioso.
Y entonces, volvieron a jugar.
Cada cosa a la que Theodore le contaba, las cosas horribles que estaba haciendo últimamente parecía hacerlo a propósito para provocar a Granger, como si estuviera analizando sus respuestas, como si estuviera haciendo una especie de experimento.
Mientras, Granger era una especie de "bum" de expresiones de todo tipo. A veces se veía asustada, a veces molesta, a veces triste. Pero en todas las ocasiones terminaba de alguna manera reprendiendo a Theodore y él parecía enfadarse por eso, pues parecía tener poca tolerancia a las críticas o sermones.
Theodore hacia que ella lo olvide todo y cuando Granger volvía en sí, de nuevo él se mostraba amistoso, solamente para iniciar de nuevo esa especie de práctica fraudulenta.
Practicaron mucho, todo hay que decirlo.
Pero de un momento a otro, Theodore, quien tenía el turno de hechizar, sencillamente bajó su varita.
—Propongo un descanso —dijo él.
Ella soltó una sonrisa confiada— ¿Cansado Nott?
Él le devolvió una sonrisa afilada— Si, llevas toda la tarde haciéndome enfadar.
El rostro de ella era un poema, incluso boqueo un poco— No recuerdo haberte echo enfadar.
Theodore entonces, se llevó una mano al rostro, prácticamente cubriéndose la boca, fingiendo que se aclaraba la garganta. Como si estuviera evitando reírse.
—Me llamaste cretino —mintió— Peor no te sientas culpable —dijo él en un tono tan suave…— probablemente me lo merecía —le dijo, luego le apuntó— quizá tienes razón y soy un cretino.
—No eres un cretino —dijo ella.
—Lo soy —dijo Theodore desenfadado y acercándose a ella de nuevo— Un cretino, invasor de espacio personal.
El rostro de Granger de pronto se puso rosa— ¿Yo dije eso?
—No, pro estoy seguro de que lo piensas —murmuro él, un poco más cerca, prácticamente agachándose hacia ella, Granger sin embargo, no se alejó ni un centímetro, si no que mantuvo firme su mirada en Nott y él parecía de pronto tan complacido— No me tienes miedo —murmuró.
Ella negó con la cabeza— No tengo porque.
—Eres muy confiada. Alguien como tú no deberían ser tan confiadas.
— ¿Alguien como yo? —preguntó ella, ahora mirando hacia sus propios pies.
Theodore entonces, llevó una enguantada mano hacia el mentón de Granger, prácticamente obligándola a mirarlo, pero una vez ella levantó el rostro, no retiro su mano— Sí. Aunque no creo que haya alguien más como tú en kilómetros a la redonda. Una chica que baja la guardia frente a un cretino como yo —dijo en un murmullo.
Star estaba tan concentrada en escuchar ese murmullo que prácticamente lo que sucedió después la pillo totalmente de sorpresa, dejándola completamente estupefacta.
Theodore de pronto había terminado de agacharse hacia Hermione, y de la nada estaba ahora dándole un beso en la boca. Y de pronto, la mano que tenía en el mentón de ella, estaba ahora en su nuca, tirando de ella hacia él.
Cuando el beso finalizo, la cara de Granger era un poema, quedándose prácticamente con la boca ligeramente abierta y sus mejillas tiñiendose de rosa— ¿Por que…?
Theodore entonces, deslizo lentamente su mano hacia la mejilla de Hermione y con el pulgar le silencio los labios y sonriéndole. Ella solamente se le quedó mirando fijo… pero entonces, con la otra mano, alzó la varita y apuntó a su frente.
—Obliviate —fue lo único que murmuró.
Star se cubrió la boca con las manos para evitar hacer ruido por la impresión y ser descubierta.
Cuando Theodore terminó el encantamiento, volvió a entrar en la cabeza de Granger con legeremancia y estuvo así al menos uno momentos más. Luego, libero a Granger y compuso de nuevo una expresión inocente mientras le preguntaba si recordaba algo.
Granger, medio atontada, solamente se sujetaba la cabeza un instante y la sacudía.
—Voy a comenzar a creer que no podré hacer esto nunca —dijo sonando de pronto frustrada.
—Es cuestión de práctica —dijo Theodore.
Granger tuvo su turno, y al parecer él fue generoso, pues le dejo entrar en su mente y dejar que ella consiguiera hacerle un obliviate parcial.
—Mi turno —dijo Theodore.
Y de nuevo con un comentario extraño, un chiste malo o una especie de coqueteo barato volvía a acercarse a ella y Granger se lo permitía… y él terminaba besándola de nuevo. Obliviate de nuevo, para quitarle el recuerdo. Legeremancia después, para hurgar en la mente de la chica.
Ese ciclo se repitió al menos seis veces más, eso, hasta que Granger dijo que le dolía la cabeza y que no entendía por qué de pronto se sentía extraña. Solo entonces Theodore se detuvo, pero Merlin sabía que Star reconocía esa expresión de perdida de paciencia en la cara del mago.
Macabro.
Hola de nuevo... y este es probablemente uno de los capítulos con menos cantidad de palabras entre los últimos.
Solo diré... que han pasado ciertas cosas que me dejaron relativamente la mente sin ideas para los dialogos, que por más que redactaba y redactaba, no me convencía... no me gustaba. Noooooo. Y seré sincera, no podré cumplir con la meta de cada lunes un capítulo. Cuando mucho, serán un capítulo cada dos lunes. Sinceramente, me he planteado seriamente irme a hiatus por al menos un mes, pero conociendome, probablemente lo estire a dos meses y no quiero hacer eso. Faltan al menos unos quince capitulos para terminar y me puse la meta seria de acabar este fic antes de fin de año. Así que... en dos lunes tendremos el siguiente cap :s
Y ahhhhhh soy mala :s
Bueno, prometi algunas revelaciones: El dichoso plan, está aquí. Jugar con la estabilidad del Ministerio usando a Edward y su control del bajo mundo mágico (cosa que ya hemos visto, él tiene control de los rumores y cierto poder financiero de aquellos bajos estratos). Y como vimos, Edward no está precisamente alegre por eso, pero lo hará... porque el hace todo lo que Theodore quiere que haga, ya lo dijo antes en otro cap.
¿Dije que había una historia graciosa al respecto de la movida en el ministerio acerca de Edward siendo destronado? Pues es precisamente lo que se menciona aquí. Todo lo que quería Edward era salvarle el cuello a Theodore. Y ahora, Theodore... dice que les conviene la guerra, siempre y cuando sea después de tener la Red Flu en toda Europa, y con eso, asegurar la seguridad del dominio. Ese... es el plan.
Sobre el traidor... o más bien, los traidores. En los comentarios hay gente que adivinó uno de ellos :p; por que hay más de uno. Les escribire por privado y por privado igual me dicen que quieren de premio por haber adivinado :D.
Hay muchas teorías interesantes también :s
Y saben... no puedo creer que nadie haya pillado el spoiler tamaño casa que solté en el anterior capítulo.
Y el otro Spoiler tamaño edificio que solte entre los primeros cinco capitulos acerca de los eventos actuales de la historia.
Creo que soy demasiado sutil jajajajaja
Ya iré apuntando los spoilers segun vaya sucediendo los eventos en la historia.
Y escribí una biblia.
Gracias por leer :D
Y comentar :')
Y bienvenidos todos los nuevos lectores :D
Abrazo a todo mundo :)
