CAPITULO 43

TRAIDORES

—Déjalo ser.

Star frunció el ceño de inmediato— ¿Qué?

—Que lo dejes ser —repitió James cruzado de brazos— No es como si fuera algo grave de todos modos.

— ¿Qué no es algo grave? —Preguntó Star incrédula— ¿Estás loco? —Dijo indignada— te estoy diciendo que el modo en que actúa no es normal.

— ¿Quién lo dice? —replico James.

—Yo lo digo —contestó ella— No es algo que Theodore haría. Entiendo la mano dura contra los que aún no han jurado. Entiendo las peticiones a los refugiados. Entiendo las ejecuciones inmediatas. Entiendo lo solemne que se le ha dado por ser a todo momento. Hasta entiendo la arrogancia reciente —dijo rápidamente— pero esto… no tiene sentido.

James se cruzó de brazos y rodó los ojos— No es nada del otro mundo. Lo hemos sabido desde hace tiempo, encuentra a la impura entretenida. Seguramente en un tiempo lo dejara pasar y será todo.

—James, tú no lo has visto. Esto no es como lo que hacía antes. Lo de ahora es completamente diferente.

"Es diferente" pensó Star con ira. "Es abismalmente diferente. Como le habla, hasta el como la mira", pensó con cierta amargura y consternación, tanta, que fue un dolor de cabeza pensar en eso casi todos los días antes de estar teniendo esa conversación. Theodore nunca se comportó con la impura como lo hacía ahora. Porque durante el tiempo que Star pasó cerca de Theodore el año pasado, antes del ataque al Ministerio y que él desapareciera, él se había mantenido distante de Granger, pero siempre que creía que nadie lo estaba mirando, no le quitaba la mirada de encima y de ninguna manera se parecía a como la miraba ahora.

—No —le dijo el sacudiendo las manos, como si cortara el aire— suficiente de este tema. No tiene sentido siquiera discutirlo, menos en voz alta —dijo acercándose a ella, mirándola desde arriba, desde toda su altura, como si quisiera intimidarla— Theodore es un purista criado por otro gran purista. Cuando mucho se debe estar sintiendo curioso —luego, calló un instante— llegado el momento, seguramente hará lo que tiene que hacer y esto será olvidado. Star, déjalo ser.

—Te estoy diciendo…

— ¡Y yo te estoy diciendo que es suficiente! —James de pronto estaba a solo centímetros de su cara, sujetándola por los hombros con fuerza.

Star se revolvió más por instinto que por sentirse amenazada, se quitó las manos de James de encima, logrando empujarlo con fuerza y antes de darse cuenta ya tenía la varita en la mano, prácticamente lista para maldecirlo.

James se veía descolocado, luego, negó lentamente con la cabeza— No debí gritarte, lo siento —dijo de pronto, pasándose ambas manos por la cara.

—N-no iba a hacerlo —dijo Star bajando la varita de inmediato— No iba a maldecirte. Es solo...

—No, tú hiciste lo que has hecho este último tiempo estando en la primera línea: defenderte —dijo con la voz casi en un murmullo— Toda esta situación es delicada, Star. Para mí como para ti, pero en mi caso, nadie va a atacarme de frente… y yo debo desconfiar de todos. Entrar todo el tiempo en sus mentes y ante la más mínima intención de duda, apuntarlos y que otros investiguen a fondo. Algunos han muerto por menos de lo que tú estabas insinuando.

Star tomó aire— Pero…

—Hablo en serio —murmuro, pero sin mirarla— Theodore ha sido muy claro en todo este asunto y tú debes saberlo mejor que nadie: Quien ponga en duda los actos de Theodore, quien sugiera que ha sido reemplazado o que está siendo manipulado de algún modo, será considerado un traidor. Y sea quien sea, será tratado con cero tolerancias, Star.

Luego, James sacó su varita y la apuntó a su propia frente luego de hacer una floritura— Por una vez en la vida, Star, has lo que te pido: Déjalo ser —con la punta de la varita sacó un delgado hilo dorado que una vez desprendido de la frente de James, colgó en el aire— Aunque nuestra situación no es como la de antes, aún quiero cuidar de ti. No se trata de compromisos ni de juramentos entre nuestras familias, esto es algo entre nosotros. La confianza y la compenetración que siempre tuvimos, es algo que quiero conservar por siempre. Somos un equipo ¿recuerdas? —le dijo casi como un susurro— Esta conversación nunca pasó. Y confiare en que luego tú harás lo mismo que estoy haciendo justo ahora.

Star presionó los labios con fuerza— James…

—Es todo Star —dijo mientras sacaba del bolsillo de la túnica un frasco y guardaba allí el hilo de memoria— ahora, debo irme. Hay personas que debo ver.

James se acercó lentamente a ella y alzó sus brazos hacia ella, en una especie de abrazo incómodo y rápido. James solía hacer eso cuando ella era niña y difícil de manejar, era como una especie de solicitud muda para pedirle que ella hiciera lo que sea que él le hubiera pedido.

Luego, él se acercó hacia la nueva chimenea privada de su nuevo estudio, tomó polvos flu con una mano y agito la otra hacia ella como despedida. Desapareció en una llamarada de fuego azul.

Star ahogó un suspiro y luego de meter la mano en el bolsillo de la túnica, acarició el viejo peine que tenía como traslador. De acá a un tiempo, había comenzado a molestarle usar la red Flu y por ello usaba solamente trasladores. Que alguien monitoreara todos los lugares a donde iba y por cuanto tiempo lo hacía la ponía de los nervios a veces.

Star camino hacia las puertas de la casa de los Craston, al pasar cerca de las escaleras principales, vio al padre de Amira allí arriba, mirándola de reojo y con una botella de Whisky de fuego en la mano, como usualmente era visto por allí. Casi como un fantasma de aquella casa. Star solamente apartó la vista y salió del lugar y cerró la enorme puerta detrás de ella.

"¿Y ahora?" se preguntó.

Miró al frente y se encontró con el jardín delantero de la casa, bastante reciente para ella en su memoria. La última vez escucho que Tía Agatha quería poner una fuente enorme. Star suspiro y miró más allá del horizonte, a una colina de hierba verde que ocultaba el lugar donde antes había estado su vieja casa, en aquel lejano tiempo donde sus padres vivían junto a ella. Había sido vecina de los Craston, pero esa propiedad seguramente ya era de alguien más y seguramente la casa ya había sido demolida. Star suspiro. Nunca quiso siquiera acercarse allí a mirar.

"¿Qué hacer ahora?"

Star volvió a acariciar el traslador en su bolsillo, el cual la llevaría de vuelta a Hogwarts. El camino que James le sugería y pedía que debería de seguir, el cual demandaba que callara ante las cosas tan extrañas que iban sucediendo. Luego, arrastró la otra mano sobre su ropa hasta sentir casi a la altura de su estómago el emblema Praethor, el emblema de su familia, el símbolo del honor recuperado para su familia.

"James te ayudo con esto" se dijo a sí misma "Pero los Nott lo hicieron posible" rebatió con otro pensamiento fugaz.

Star suspiro pesadamente.

"¿Qué hacer?"

Casi podía sentirse enferma de nuevo, la cabeza comenzando a dolerle de nuevo… pero entonces, vino a su mente algo que parecía haber ocurrido hacía un millón de años.

"Ya te lo he dicho. Siempre hay opciones. Busca alguna. Resiste. Lucha. Gana. Agota las posibilidades y cuando solo te quede una sola, solo entonces dirás que no hay nada más que hacer"

Eso le había dicho Theodore a modo de consuelo cuando ella creía que su futuro estaba decidido. Un futuro donde ella no sería Praethor jamás.

"Pero lo conseguí" se dijo.

Como si hubiera sucedido hacía solo unos segundos, podía recordar perfectamente todo, la mirada cansada y algo perdida que Theodore tenía ese día, sorprendido de haberla encontrado en aquel lugar como si no la hubiera visto hasta tenerla frente a él. Todo él se veía cansado, pero se molestó en sacar un pañuelo, dárselo y aparte de eso, darle el consejo que la ayudó a no sentirse tan derrotada ese día.

"Siempre hay opciones" había dicho Theodore, con tal convicción que ella también lo creyó… y eso no se parecía en nada al Theodore de ahora, quien sencillamente parecía hacer lo primero que se le ocurría sin importar por sobre quien tuviera que pasar.

Recordó la mirada cansada de antes y la mirada prepotente de ahora.

Entonces, supo que es lo que debía hacer.

Star camino fuera de la entrada de piedra y se bajó hacia el verde césped, caminó hacia la parte de atrás de la casa y busco con la vista la pequeña casetita de madera elegante para descanso que habían instalado hacia poco tiempo y se dirigió allí a paso rápido.

Amira estaba allí, sentada en un elegante sillón de jardín, con los pies descalzos sobre otro sillón y expulsando humo por sus labios, como si estuviera usando una pipa.

Star arrugo la nariz ante el humo— ¿Qué es esa cosa? —preguntó de inmediato.

—Tabaco Muggle, le dicen cigarro —dijo luego de expulsar más humo de sus labios— me ayuda a tranquilizarme.

—Huele mal —dijo Star, ahora algo dudosa.

Amira bajó los pies y se sentó adecuadamente— Hace juego con el mundo —le contesto con la voz apesadumbrada. El pequeño tubo de papel que tenía en las manos lo aplastó contra un pequeño cenicero de la elegante mesita— ¿Entonces? ¿Has decidido?

Star miró con atención a Amira. De acá hacía un tiempo, se veía bastante cansada, más sombría. Sonreía poco, solo para las gemelas y parecía enojada la mayoría del tiempo. No como sus enojos habituales, como cuando le pidió ayuda para escapar de su casa y lograr ingresar en la primera línea, o como cuando James la sacó de la casa del Norte, donde una vez se coló durante una de las reuniones convocadas por Theodore.

Luego de eso, se había negado en redondo a escuchar a James en lo que fuera que él le pidiera y nunca estaba en casa, cosa que ponía de los nervios a tía Agatha. Pero luego, se volvió obediente de pronto e ingreso a trabajar al Ministerio y ascendió tan rápido que asustaría a cualquiera. Ahora era una asistente general en cooperación mágica internacional. Hacía poco había un rumor acerca de Amira tenía un amorío con Frederick Taylor y todo mundo asumía que seguramente él tenía las manos metidas en ese ascenso tan inmediato… e incluso ella dejo que todo mundo creyera eso, pues nunca desmintió nada, siquiera su propia familia...

Sin embargo, un día Amira le envió una carta para pedirle reunirse el día de la visita a Hogsmade.

—Últimamente James no te escucha, ¿Verdad? —le había dicho Amira aquella vez, apenas y Star se había sentado frente a ella en aquella pequeña cafetería— a veces parece una maquina programada para vomitar las mismas respuestas una y otra y otra y otra vez. Actúa raro últimamente.

Star, entre confusa y cansada, solo había alcanzado a hacerle una pregunta— ¿Hablas de James?

— ¿Debería referirme a alguien más? —Había dicho en un murmullo— ¿Alguien más que esté actuando raro últimamente?

Star recordaba haberse sentido mareada en ese momento, pues los ojos grises de Amira le decían tanto. Entre ira contenida y una pena tan profunda que podría contagiarla también de lo mismo.

—Lo ves todos los días —había dicho ella con la voz dolida— y lo has conocido. Debes haberte dado cuenta. Tienes que haberte dado cuenta.

Amira no dijo a qué se refería, pero Star seguramente tenía gravado en la cara que sabía de qué estaba hablando. Como James había dicho, lo que Amira sugería, hablar en voz alta siquiera de eso, era considerado traición. Star, que había visto tantas ejecuciones en primera fila lo sabía mejor que nadie.

—Tengo que hablar con James —había dicho Star de inmediato, casi queriendo huir de allí.

—Será en vano —había contestado Amira de inmediato— Yo ya lo intenté y no hará nada.

Pero Star había fruncido el ceño y se mantuvo firme— Hablare con James primero.

—No llamaré a mi primo un cobarde, pero lo es —dijo indolente.

—No te atrevas —le dijo Star, enojada de pronto— Tú no sabes, no tienes idea de lo duro que James tuvo que trabajar para conseguir todo lo que tu familia tiene ahora.

—No vas a darme catedra acerca de mi familia —le había contestado Amira.

Star se había reído— Puedo, por supuesto que puedo. Yo estuve allí, casi todos los días mientras que tú te fuiste a Paris sin mirar atrás y solo regresaste por que no tenías a donde más ir. Y ahórrate la indignación, Amira, de una arrimada a otra, podemos decirnos estas cosas a la cara.

Amira le había mirado con rabia, pero duró solo un instante, pues sonrió ligeramente— Tú sigues siendo tú —dijo como respuesta— siempre honesta y hablando de frente, aunque terminen mirándote mal —había dicho con cansancio— no servirías para la política.

— Lo sé.

—Pero yo sí —había contestado— soy muy buena en este juego de falsas intenciones y mentiras, pero lo detesto. Siempre lo he detestado… pero es necesario que este en todo esto. Es necesario y juro por Merlin, Star, que haré lo necesario. Esto es lo que va a pasar —había dicho Amira— hablaras con James. Sé que lo conseguirás y sé que su respuesta no te gustará, y eso te va a indignar tanto que no lo podrás soportar porque tú no soportas que no se haga lo correcto. Cuando eso pase, habla conmigo. Habla conmigo.

"Después de todo, Amira me conoce muy bien" pensó Star "y también a James"; Ya que pasó exactamente lo que ella dijo que sucedería. Entendía los motivos de James para que se mantuviera obediente, ya que después de todo él siempre fue ese tipo de persona. Alguien complaciente.

"Pero yo no" se dijo "y Amira tampoco"

—Te escucharé —dijo Star.

Amira suspiro y cuando levantó la cara, solo dijo una palabra— Gracias.

"Lo siento James" pensó.


—Es una locura —dijo Star apenas termino de escuchar a Amira.

—Es la única forma —dijo ella— la única manera de averiguar que anda mal con él. Tenemos que mirar dentro de su cabeza.

Star se llevó ambas manos a la cara, recién midiendo los alcances de lo que Amira le estaba proponiendo.

— ¿Quién lo hará? —pregunto Star.

—Yo lo haré —contestó Amira— Hay pociones que se pueden usar para atontarlo. No será fácil, pero estoy segura de que puedo conseguirlo.

Star se froto la sien. Ella no era buena en ese tipo de encantamientos, siempre fue mejor en pociones y en maleficios. Cuando mucho, lo único que haría sería mantener controlado a Theodore y como escudo humano si es que las cosas se ponían violentas— ¿Cómo lo haremos?

—Él siempre organiza las reuniones en la casa del norte, allí cualquier movimiento extraño haría que nos eche esa casa y todas sus protecciones encima. Ese lugar está descartado —dijo Amira con calma— cuando no está en la casa del Norte y sale a alguna corrección, se lleva al menos a ocho magos de la primera línea…

—No solo son ocho —dijo Star de inmediato— se supone que son al menos doce, McGrath consiguió muchas capas de invisibilidad durante el primer reclutamiento y selecciono a algunos magos para que tuvieran un "entrenamiento especial". Yo diría que hay más magos que probablemente no vemos que rodean a Theodore.

Amira suspiro— en todo caso, esa opción también está descartada.

—Queda Hogwarts —murmuro Star.

—No —replicó Amira— no puedo irrumpir en Hogwarts y tampoco podremos poner una trampa adecuada, no con Dumbledore teniendo un ojo vigilante en todo el castillo.

Star frunció el ceño— Entonces no puedo ver cómo podríamos…

—Escúchame —murmuro Amira— hay un modo. Créeme, lo hay —Star se cruzó de brazos— en ambos casos, ya sea que Theodore va a la casa del Norte o sale en inspección, hay algo que siempre debe hacer —Star aguardó en silencio— y eso es, regresar a Hogwarts. Theodore jamás usa la Red Flu, si no que usa trasladores y según se, él siempre los toma solo.

Star descruzó los brazos— No se puede interceptar un traslador.

Amira negó con la cabeza— Por supuesto que no. Pero podemos reemplazar los que vaya a usar y llevarlo a una emboscada.

Y ese era el plan. Amañar los trasladores que Theodore usaba.

Star se mantuvo expectante al respecto ya que después de todo era un plan simple, pero tenía que reconocer que podría funcionar.

Una de las cosas que Theodore hacía actualmente, era confiarse demasiado. Amira tenía información acerca de donde salían los trasladores que Theodore usaba, y estos eran una bóveda dentro de una propiedad de los Nott, una Villa en medio del Campo, bastante alejada pero no tan magnifica como otras de sus propiedades. Una casa que tenía todo para pasar desapercibida de requerirlo de ese modo… si no fuera por la estricta guardia de la primera línea: Cuatro magos rondando el lugar.

El plan era simple: Entrar a la bóveda y amañar los trasladores que fueran posibles para que estos cambiaran el lugar de destino de Theodore a uno preparado por Amira con todas las trampas posibles para atraparlo entre cuatro paredes, y que al mismo tiempo, el traslador diera el aviso a ambas para que de inmediato pudieran llegar también al lugar y someter a Theodore a esa revisión que proponía Amira y descubrir de una vez por todas que estaba mal con él.

Star hizo un reconocimiento del lugar que Amira había preparado, una casa de seguridad con tantas protecciones y maldiciones que daba más un aire a una fortaleza milenaria de piedra que una casa común y corriente, que era como se veía por fuera. Incluso probaron los trasladores, además de los hechizos y pociones para contener a Theodore si es que se volvía violento.

Sin embargo, luego de tanta preparación, Star tenía una pregunta atorada en la garganta. Una pregunta que no tuvo que hacer, pues Amira la respondió desde el inicio.

—Yo no organice esto sola —le dijo cabizbaja— hay muchas más personas en todo esto, pero es obvio que no puedo decirte sus nombres, además, aunque fallemos y yo caiga, no hay modo en que me arranquen esos nombres —Amira le mostró a Star la lengua y la marca que tenía debajo de ella, una runa oscura y gruesa— perderé el habla antes de decir nada. Y si todo se pone peor —dijo tocándose el brazo derecho— moriré antes de revelar algo, ya sea por las buenas o por las malas.

Star solamente había podido asentir. Ella misma tenía en esos mismos momentos un secreto mágico con Amira, sin embargo, ella se había negado a pedir un juramento inquebrantable.

—Es difícil confiar —le había dicho Amira— pero si sigo desconfiando de todo el mundo me volveré loca. Star, sé que en ti puedo hacerlo, lo sé desde que nos reunimos en Hogsmade y pude ver lo mismo que veo frente a mi espejo todos los días. Que tú también sabes que todo esto está mal.

Y Star había confiado también, no muy fácilmente, pero podía ver tanta determinación en Amira que era imposible no estar de acuerdo con ella. Era incluso admirable. Star nunca se llevó del todo bien con ella, pues tenían diferentes opiniones todo el tiempo, sin embargo, lejos de la superficialidad de la que siempre tachó a Amira por el simple hecho de ser vanidosa… ella siempre demostró tener principios y ser leal a sí misma, pasase por quien tuviera que pasar. Enfrentándose a quien tuviera que enfrentar. Además, ella también había sido testigo silenciosa de cómo es que Amira construyó una amistad con Theodore, la cual incluía hasta intercambio de correspondencia. La envidió en su momento, pero la admiró después… ya que en esos precisos momentos, estaba demostrando el tipo de lealtad que ella tendría con los suyos. Y eso es algo que Star agradecería tener algún día.

Casi una semana después de todo lo que habían planeado, estaban llevando a cabo la primera parte del plan: Entrar a la bóveda.

Amira tenía a mano un acceso a la casa principal, esto, Merlin sabe cómo lo había conseguido, sin embargo, lo tenía. No usaron la Red Flu, si no que incursionaron desde el bosque al pie de la colina desde donde se alzaba aquella villa.

Ambas brujas se embutieron en capas de invisibilidad, además de sus varitas y pasaron las protecciones de la casa con aparente facilidad y calma.

Amira era quien guiaba, Star la seguía de cerca y corriendo alrededor de las enormes paredes de piedra de los jardines traseros, sorteando el no tropezar con algunas de las patrullas de magos que vigilaban las afueras. Eso, hasta que Amira levantó momentáneamente su capa. Star vio aparecer su cara, pero también su mano apuntando hacia arriba: Una ventana abierta.

Si las protecciones del perímetro de la casa eran pesadas, cruzar de afuera hacia dentro de la casa era insoportable, a tal punto que Star sintió durante un instante la perdida de aliento. Amira no estaba mejor, pero se recuperó casi de inmediato y en base a señas, se encaminaron al interior.

Ambas habían memorizado el camino a seguir hasta alcanzar el sótano de la villa. Estando al pie de la entrada, Amira retiró la capa de invisibilidad que traía encima, Star hizo lo mismo. Amira se grabó una marca en la palma de la mano y luego se hechizo el brazo con un conjuro que Star no reconoció. Star le hizo señas, pero Amira la ignoró. Ella sujetó el pomo de la puerta y fue como si estuvieran saltando chispas de allí, pero por la cara de Amira parecía estar soportando dolor. Star quiso apartarle la mano, pero ella no la dejo, le hizo una única seña: Que debía esperar.

El pomo de la puerta cedió y Amira empujo la puerta. Star entró primero, Amira entró después. Cuando Star se volvió, Amira estaba haciendo nuevas florituras sobre su mano lastimada, que estaba prácticamente roja, finalmente, se hizo un Finite incantatem.

Star entonces se dio cuenta de que se había silenciado a sí misma.

— ¿Qué demonios…? —estaba preguntándole furiosa.

—Basta —dijo Amira, sacando un pedazo de gasa del bolsillo del pantalón que traía y envolviendo la mano en él— hay que seguir.

—No dijiste nada acerca de la protección de la puerta —murmuro Star— No me estás diciendo todo.

—No podía —murmuro Amira, el rostro rojo y con muecas aún de dolor— es parte de mis juramentos. Hay mucho que no puedo decir o mencionar por la magia.

Star sintió el enojo subiendo por su garganta, pero lo contuvo. No era momento de peleas— Tú y yo hablaremos de esto. Acerca de cierta magia de la que hay que mantenerse alejado.

Amira solamente asintió— sigamos —dijo bajito y aun sujetándose la mano, adelantándose para ir al frente mientras hacía una floritura con la varita para ajustar sus ojos para poder ver en la oscuridad. Star hizo lo mismo.

Era un pasillo algo estrecho, pero que no hacía más que bajar y bajar, pero en el camino había más y más puertas. Visto desde afuera, parecía una Villa común, de apariencia pequeña, pero al parecer era el tipo de construcciones que tenían bajo tierra la mayoría de sus instalaciones.

— ¿Por qué no hay guardias? —preguntó Star.

—Porque no necesitan estar aquí abajo, solo asegurarse de que nadie entre.

—Eso es estúpido. Si hay que custodiar algo, pones a alguien a vigilar cerca del lugar.

—No en este caso —dijo Amira, caminando aún delante y todavía sujetándose la mano— No aquí.

— ¿Por qué?

—Porque eso…. —y no dijo más y se detuvo de golpe.

— ¿Amira? —pregunto Star, dando pasos rápidos y acercándose a ella para mirarle la cara.

Su cara estaba pálida, pero sus mejillas muy rojas y sudor perlaba su frente, pero ella solamente movía la boca y las palabras no salían. De pronto, ella soltó una especie de risa y resoplido combinados.

—No puedo decirlo —dijo mientras se quitaba el sudor de la frente con las manos— eso tampoco puedo decirlo. Hay que seguir.

Amira volvió a caminar a paso aún más rápido, Star se quedó de pie un momento antes de seguirla, peor mirando momentáneamente hacia atrás. Algo estaba mal, podía presentirlo. Todos sus sentidos se lo gritaban, sin embargo, siguió a Amira.

Star repensó todo, Amira no era quien ideo todo aquel plan, definitivamente ella solamente lo estaba llevando a cabo, pero peor, estaba enterándose de cosas sobre la marcha. Estaba actuando como una mano operante… y detrás de cada mano operante, había un ejecutor. Eso puso de los nervios a Star. Podía confiar en Amira… ¿Pero en quien había confiado ella?

—Es aquí —dijo Amira, con la voz cansada, dándose vuelta y prácticamente apoyándose contra la pared a su espalda.

— ¿Qué te pasa? —preguntó Star.

—Aguarda —contestó ella, volviéndose a limpiar el sudor de la frente con la mano. Los cabellos que se le escapaban de la cola que se hizo en el cabello completamente empapados. Star miró a la mano lastimada por la puerta de la entrada y debajo de las gasas vio como por su muñeca subían pequeñas marcas oscuras, como telarañas— solo una más.

— ¡Amira! —dijo Star queriendo tocarle la mano, pero ella no la dejo

—Tiene remedio —murmuro ella— pero hay que seguir —dijo mientras se hacía una nueva floritura en la mano.

Frente a ambas estaba una pesada puerta doble que no tenía alguna manija a la vista, pero Amira la empujo por la intersección que tenía esta. Empujo con fuerza. Star se acercó y también empujo la pesada puerta, pero a diferencia de que a Amira parecía estarle quemando la mano, a ella no le hizo nada en absoluto.

"Debe ser por mi sangre Praethor que me protege de maldiciones" pensó con pesar "de haberlo probado al inicio, Amira no se hubiera lastimado la mano"

Juntas abrieron la puerta, o más bien, Amira casi cayó como peso muerto cuando esta cedió y Star tuvo que sujetarla para que no perdiera el equilibrio.

—Lo conseguimos —murmuro Amira— Ahora, rápido. Hay que encantar cuantos más sea posible y….

Star estaba ya con la varita en la mano, con el encantamiento en la garganta… pero se quedó congelada en su sitio.

—Aquí no hay trasladores —dijo Star, al presenciar lo que había frente a sus ojos.

Se volvió hacia Amira al instante, pero ella también miraba tan estupefacta como ella lo que había en la habitación: Una mesilla del centro, un pensadero brillante sobre la misma… y frascos de cristal vacíos en una estantería cercana. Alrededor de aquella habitación oscura, más y más estantes con frascos brillantes de colores, pero cerrados todos ellos, como si fueran conservas de comida llena de luces que iluminaban levemente aquel sombrío lugar.

—No… —murmuro Amira, perdiendo el equilibrio totalmente y cayendo sentada en el suelo— No tiene sentido. ¡Aquí debería haber trasladores!

— ¿Es una trampa? —preguntó Star.

Amira negó con la cabeza, pero la mirada en su cara era de consternación absoluta— Yo no… —luego, apretó los labios con fuerza y dio un golpe al suelo— No es mi amigo —murmuro. Dijo algo más, pero volvió a quedarse sin voz. Se sujetó el pecho y parecía estar maldiciendo sin emitir sonido alguno.

—Sí, es una trampa —dijo una voz que las alertó al instante.

Star se volvió de inmediato, apuntando su varita a la persona que estaba a su espalda. Era el mestizo.

Edward Greengrass estaba justo detrás de ellas. Star, con la varita en la mano, estaba lista para atacar pero como había dicho Amira antes de ingresas, las protecciones de aquella casa eran sensibles a hechizos de ataque. Debía de derribar a Greengrass en base a encantamientos o saltarle encima, pero eso sería como última opción. El mago era enorme y ella muy pequeña, aunque de todas maneras, tenía una daga larga en la vaina atada a su espalda.

Sin embargo, Greengrass no hizo movimiento en absoluto… y cuando habló, descolocó totalmente a Star.

—Dijiste que harías lo necesario —murmuro Greengrass entonces, las manos metidas en los bolsillos, sin ninguna intención de atacar o impedir ser atacado.

— ¿De qué estás hablando, Greengrass? —pregunto Star.

—E-Edward… pero… —Amira tartamudeo.

Star se volvió hacia ella, estupefacta— ¿Amira?

—Derriba a Matthews.

Star, confundida, miro de Greengrass a Amira y entendió todo. El mestizo era el ejecutor y Amira la mano operante. Como él mismo dijo, era una trampa y Amira una traidora. Debía salir de allí, sabía que tenía que hacerlo, se volvió hacia Amira con la varita en una mano para desarmarla y con la otra alcanzando el mango de su daga para después saltar hacia Greengrass y clavársela en el pecho. Sin embargo, al apuntar a Amira y su rostro lloroso, por unos segundos dudó…

… Pero Amira no lo hizo. Antes de poder reaccionar, un expelliarmus hizo que su varita volara de sus manos y antes de intentar hacer otra cosa, Amira le hacía un hechizo de ráfaga de viento que la empujo contra una de las paredes, golpeando con tanta fuerza su cabeza que logró hacerla perder el equilibrio y caer al suelo.

Cuando pudo enfocar la mirada, Amira le estaba haciendo un incarcerus.

— ¡¿Es en serio?! ¡¿Eres una traidora?! —le gritó sin poder controlarse, mientras intentaba revolverse.

Pero la cara de Amira era una máscara de confusión y lágrimas resbalando por sus ojos. Greengrass, mientras, le lanzó un hechizo Silencio.

— ¿Por qué…? —Murmuro mirando a Greengrass— No entiendo nada… ¿Por qué…? —pero por más que abría la boca, no le salían las palabras.

—Basta —le había contestado Edward— esto no es a lo que vinimos.

—Pero Star… ¡dijiste que ella era parte primordial en el plan!… ¡que esta era la prueba para que se nos uniera! —Amira se apoyó contra una de las estanterías para mantenerse en pie— ¡¿Dónde están los trasladores?!

—Te mentí —contesto Edward, agachándose hacia uno de los estantes y haciendo florituras complicadas y difíciles de seguir— bueno, no del todo. Ella —dijo apuntando a Star— es parte primordial de este plan.

Amira miró hacia Star un instante y Star trato de gritarle con la mirada que estaba cometiendo un error al escuchar a Greengrass. Todo el mundo sabía que él había sido apartado del lado de Theodore por ser sospechoso de ser responsable de su desaparición inicial, además de que era el probable responsable de su estado. Star se revolvió con ira.

— ¡Bingo! —dijo Edward, quien luego de apartarse a un metro de uno de los estantes de madera, apuntó su varita allí.

El bombarda que lanzó Edward resonó en la cámara entera, incluso Star sintió que el suelo se sacudió. Entre el polvo y algunos pedazos de papeles y restos de basura que caían, unos hilos brillantes de colores se quedaban suspendidos en el aire. Star puro ver claramente como Greengrass pateaba un pedazo de madera y lo mandaba a volar por el aire, luego, rápidamente se agachaba entre escombros y escarbaba con las manos como si no hubiera mañana. Miró hacia Amira y le gritó algo, pero Star no podía escuchar otra cosa que no fuera el silbido en los oídos que le dejo la explosión demasiado cercana. Cuando se levantó, Greengrass tenía unos frascos en las manos que emitía un leve brillo dorado. Él metió esos frascos en sus bolsillos y rápidamente sacó una bolsa de dentro de su ropa y saco de él frascos idénticos que sencillamente arrojo hacia todos lados.

Greengrass entonces, sacó la varita y se acercó a paso lento hacia donde estaba Star con mirada siniestra.

Ella se revolvió cuanto pudo, pero sin quitarle la vista encima a Greengrass.

—Alto —resonó la voz de Amira, quien gateando había llegado hasta ella, prácticamente interponiéndose entre ella y Greengrass y apuntándole con la varita— No, Edward. No. Tú dijiste…

—Se lo que dije —le contesto el mago— y ya deje en claro que te mentí.

Greengrass levantó su varita y sin siquiera dudar, le lanzó un maleficio a Amira, derribándola al instante.

Star hubiera gritado el nombre de Amira si hubiera podido, pero tuvo que volver a mantener la mirada fija en Greengrass. El mago se puso en cuclillas y se acercó a Star mientras le apuntaba con la varita entre los ojos.

—No tengas miedo —le dijo él— será rápido, lo prometo. No dolerá.

Pero era un mentiroso.

Dolió. Dolió mucho.


Cuando Amira despertó, no recordó todo al instante. El shock había sido demasiado fuerte, pero el dolor en su mano la hizo recordar todo de inmediato. Se incorporó casi de un salto y luego de un rápido reconocimiento del lugar, tomó la capa que había colgada sobre una silla cercana a la cama donde ella había estado recostada y se envolvió en ella.

Conocía aquella casa. La conocía demasiado bien.

Camino rápido y descalza, no tenía su varita a mano pero las mano podrían bastarle si lo encontraba desprevenido. Sin embargo, apenas puso un pie en el pasillo que dirigía hacia el estudio, notó que la puerta estaba abierta. Camino sigilosamente hasta allí, en el camino, tomó un jarrón que estaba en una de las mesillas cerca de una de las ventanas.

— Amira, deja eso —Llamó Edward en voz alta cuando estaba al menos a dos metros aún— suéltalo y ven aquí.

Frustrada, lanzó el jarrón contra una de las paredes haciéndolo añicos. Aún no sabía cómo lo hacía, pero siempre era como si Edward tuviera ojos por toda la casa.

Edward no espero a que ella fuera al estudio, si no que él asomo la cabeza por la puerta— Genial. Ese era un regalo del embajador de Suecia. Estarás feliz.

Amira, enfadada, se agachó y tomó un pedazo de la cerámica dañada y se la lanzó a Edward, quien sencillamente lo esquivo.

— ¡Oye! —le dijo molesto.

— ¿Qué le hiciste? —dijo ella sin poder evitar que su voz se rompiera y agachándose de nuevo para tomar otro pedazo de cerámica y arrojándoselo— ¿Qué le hiciste a Star?

— ¡Basta! —Le dijo Greengrass— Está viva, si eso es lo que preguntas.

— ¿Dónde está?

—Debe seguir en aquella casa, seguramente —dijo Edward despreocupado— hay una razón por la cual los guardias de la Villa no pueden bajar al sótano. La puerta de la entrada y la puerta de la bóveda tienen una maldición tan dañina que solo puede ser abierta por una persona para no sufrir daños. Y esa… es una persona ocupada —Edward sacó un reloj de bolsillo y lo reviso— supongo que en unos minutos más la encontrarán. Y no intentes nada, no llegarías a tiempo aunque quisieras. No te culpes, era necesario.

Amira se cubrió la cara con las manos— Hiciste que la traicionara —le reclamó Amira— te dije que podía ser nuestra aliada y estabas de acuerdo, pero ¡Hiciste que la traicionara!

Edward ya se había acercado a ella y le puso ambas manos sobre los hombros— Calma —le dijo tranquilizadoramente— todo va a estar bien. El plan salió del modo en que debía de salir.

—Pero… abandonamos a Star.

—Era parte del plan. Créeme, nada va a pasarle.

Amira, con un nudo en la garganta y un bloqueo mental por tantos eventos y el dolor en la mano que aún le quemaba, quería creerle a Edward. Sin embargo, ya le había mentido una vez.

"No es tu amigo" le había dicho Serafina.

Amira se apartó de Edward, haciendo que alejara sus manos de ella.

—No te creo.

Edward, sencillamente suspiro— Tienes que hacerlo.

—Ya lo hice y mira donde estamos.

— ¿Dónde estamos? —Le cuestiono— estamos en la fase uno del gran plan, el primer paso pero la base para que todo esto salga bien. Y ha sido un éxito gracias a la manera en la que se procedió: y eso es escuchándome.

—Pero Star…

—Ella va a estar bien, créeme. Le quite los recuerdos para que no nos delate, no recordará absolutamente nada acerca de haber conspirado contigo —dijo casi en un resoplido— Nada malo va a pasarle. Créeme, tampoco estoy feliz ahora. Luego de esto, ya no podremos considerarla una ayuda, más bien un obstáculo. Es la segunda vez que ayuda… seguramente no habrá una tercera. Él no va a permitirlo.

— ¿De qué estás hablando? No entiendo…

—Lo sé. Es confuso. También decepcionante, pero así es el mundo la mayoría de las veces. Ven conmigo —le dijo haciéndole una seña para acompañarlo hacia su estudio— justo ahora estamos en la fase dos y para eso, hay cosas que necesitas saber.

Amira, confundida aún, lo siguió. Dentro de la habitación, sobre el escritorio, había cinco frascos de cristal con hilos brillantes de colores en su interior, revolviéndose como si tuvieran vida propia. En el centro del escritorio, un pensadero dorado enorme.

—Hubiera preferido esperar a que estuvieras en mejor estado, pero creo que es mejor que te lo muestre ahora. Siento que podrías matarme cuando te dé la espalda si no lo hago —dijo Edward mientas apuntaba su varita hacia su propia frente luego de una floritura y sacaba un hilo dorado— que conste, que te lo advertí.

Edward echó el hilo dorado en el pensadero y dio un paso atrás. Amira, entre curiosa y desconfiada, se acercó al objeto mágico y asomó la cabeza allí.

En la habitación estaba Philip Nott, sentado en una silla común, rodeado de paredes grises, y vestido con una túnica sencilla, tenía un corte en la mejilla y el cabello algo descuidado y podía ver vendas en su brazo derecho, pero aun así se veía majestuoso.

Detrás de Philip Nott estaba una muchacha rubia muy joven, con los ojos oscuros mirando a quien estaba delante de Philip como si fuera la cosa más repulsiva que haya visto jamás.

Siguiendo su mirada, se encontró con que a quien miraba de esa forma no era nada más y nada menos que Edward, prácticamente arrodillado en el suelo y con un encapuchado a su espalda y apuntando una varita hacia su cabeza.

Eso era claramente una audiencia, pero de pronto, Edward comenzó a reírse y aún en esa situación no parecía nada asustado.

—No he roto mi promesa, Philip —dijo sencillamente— ¿Tengo que recordarte mis palabras? Primero Theodore, luego Theodore y después Theodore.

—No intentes usar semántica conmigo —dijo con la voz tan grave que sonaba a amenaza— ¿Crees que a estas alturas no lo sé? Gracias a ti es que no pudimos encontrar pronto a mi hijo. Gracias a ti es que casi logra abandonar Europa.

— ¿Cuál era la alternativa? —Le contestó Edward— Él ya había decido huir ¿Cuál se supone que era la maldita alternativa? ¿Qué lo hiciera del modo inseguro? ¿Con medios peligrosos? ¿Qué un traficante le traicionara? ¿Qué terminara muerto para que "tus" familias por fin terminaran de sacarse los ojos entre ellos? ¿Qué lo atraparan y se lo entregaran al Lord con quien decidiste hacer una alianza tan peligrosa? ¿Qué lo atrapen los mortífagos de Lestrange con quienes te empeñaste en hacer enemistad? ¿O uno de los muchos mortífagos con quienes tienes deudas pendientes? —Edward resopló, totalmente enfadado— ¿Alguna vez pensaste en las consecuencias que tendría aliarte de ese modo al Lord solo para caer prisionero? Siempre has sido de los que cuando las cosas salen mal arreglan todo rápido, sobre la marcha y con violencia si tienes que hacerlo, pero lo que hiciste con Theodore…

—Es mi hijo —dijo remarcando el "mi"— y solo hice lo necesario.

— ¿Lo necesario para quién? ¿Para tu familia? ¿Para ti? —Le dijo Edward, pero Philip no contesto a eso. Edward sacudió la cabeza— Lo que había que hacer era esperar, no aliarse con el bando que va a iniciar esta estúpida guerra. Siempre has renegado de la traición, pero tú también te sirves de ella cuando te conviene. No perdonarías a Theodore si él conspirara contra ti, pero mientras… tú mismo hiciste todo lo que estuvo en tu mano para que las personas en quienes confiaba Theodore lo emboscaran de la manera más cobarde y lo atraparan para ti. Ni siquiera conforme con eso…

—Silencio —dijo Philip Nott, pero lo dijo tan alto que todo el lugar pareció estremecerse. Sonaba enfadado, pero lucía un tanto descolocado. El mago se acomodó en su silla soltó un respiro cansado— No había opción.

Edward levantó la cabeza y le miró desafiante— Eso es mentira y lo sabes. Había otras opciones, pero claro, esas opciones implicarían que todo estaría fuera de tu control, incluyendo a Theodore, y eso siempre te ha aterrado. Siempre te aterró.

Philip Nott no dijo nada en absoluto, pero era notorio como apretaba las manos en puños.

— ¿Qué pasó esa noche, Philip? —Le preguntó— Sé que Theodore fue la segunda irrupción en el Ministerio esa noche, entró allí acompañado de un mago Irlandés de Durmstrang, el chico fue asesinado esa misma noche en uno de los pasillos del departamento de confiscación de los Inefables con una vara de hierro atravesándole la cabeza y casi al mismo tiempo, solo minutos después, Theodore llegó cubierto de sangre a mi casa; pero no alcanzó a decirme que pasó porque tú vociferador acabó con su cordura en ese preciso momento ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste para que te tuviera tanto miedo que solo quisiera huir?

La cara de Philip se descompuso.

—Porque te tenía miedo ¿Sabes? —Le recriminó Edward— estaba aterrado de ti al punto de entrar en shok con solo escuchar tu voz… y lo único que se te ocurrió hacer fue enviar un vociferador a todas las familias para que lo atraparán, con la amenaza de que si no lo hacían morirían. Seguramente tú ya tenías calculado el aprecio mutuo que existía entre él y los magos del dominio, que él iría con quién más confianza tuviera y por eso querías hacer de su gente de confianza tus rehenes... esperabas que él se dejará atrapar para no poner en riesgo a quienes él consideraba "sus magos", porque Theodore siempre ha sido ese tipo de persona... ¿Era eso lo que esperabas que pasara, verdad? —luego, Edward soltó una risa irónica— Pero no lo hizo. Debió ser trágico para ti saberlo en ese momento… que tú ya no conocías a Theodore.

La cara de Philip Nott ahora era una máscara de ira.

—Te tenía miedo, sí, pero a ese punto seguramente sabía hasta dónde eres capaz de llegar. Seguramente solo espero lo peor de ti y temió que aun obedeciéndote tú la tomarías con sus aliados. Por eso hizo todo para huir de ti —le dijo con malicia— ¿No ha sido siempre esa tu peor pesadilla? ¿No es eso a lo que le temes tanto? ¿Terminar solo? —Edward le miró a los ojos— ¿Por eso le hiciste eso a Theodore?

—Era necesario —contesto Philip Nott, pero sonaba muy cansado— incluso tú debes llegar a entenderlo.

— ¡Habían otras opciones! —replicó Edward— ¿Cuándo vas a aceptar que también puedes equivocarte? ¿Cuánto más vas a sacrificar por un ideal de familia estúpido que lo único que hizo fue fragmentar la tuya? —Edward sacudió la cabeza— No, no es necesario que me contestes, menos que vayas a intentar amenazarme —él negó con la cabeza de nuevo— sabes que no te tengo miedo y eso es sencillamente porque realmente no me importa casi nada, siquiera morir —dijo sonriendo de nuevo— Casi —dijo de nuevo, como si saboreara la palabra— porque aún tengo una promesa que cumplir y eso será siempre de ese modo mientras viva. Al costo que sea, Philip, sabes eso.

Edward entonces se puso de pie y aunque el encapuchado detrás de él siguió apuntándole con su varita, Edward la apartó de un manotazo.

—Y mi promesa te conviene.

El encapuchado estaba de nuevo apuntando a la cabeza de Edward, pero Philip hizo una seña con la mano para que se apartara y así lo hizo.

Edward se sacudió los hombros de la túnica, como si se quitara polvo— Con mi método hubiéramos demorado tiempo, pero estaba siendo efectivo —dijo con tristeza— hubiera demorado, pero hubiera seguido siendo Theodore —se giró hacia Philip— pero decidiste ser impaciente y arruinarlo todo ¿Y qué tienes ahora?

Edward se dio vuelta y salió por la pesada puerta de hierro que había en el fondo de la habitación, empujándola con fuerza y sin mirar hacia atrás. Afuera no había nadie, pero sabía perfectamente hacia dónde ir. Avanzó a paso enfadado primero, pero en el camino se fue tranquilizando, pues su respiración se volvía más y más calmada.

Pronto, llegó hasta un pasillo que tenía al final de él una puerta doble que no era más que el ascensor para bajar a la base de aquella torre. Las puertas dobles se abrieron cuando él estaba a un paso y se cerraron a su espalda apenas entró. Era como una caja de metal, pero Edward aguardo quieto, en silencio y aún con la respiración calmada. Cuando las puertas dobles se abrieron delante de él, se encontró con un pasillo externo que le daba la completa y espectacular vista que solo podía darte el tétrico ambiente que era la base de las torres de Azkaban.

Edward camino hacia la sala de donde le permitirían usar una chimenea para marcharse. Cuando llegó al lugar, estaba un mago que Edward reconoció al instante. Incluso sonrió al verlo. Incluso caminó más a prisa para alcanzarlo.

—Jimmy Craston —le llamó apenas el mago se volvió hacia él, pues se percató de que estaba acercándosele.

—Edward —contestó él, de pronto pareciendo nervioso y mirando a su alrededor.

—No, no soy un fantasma —le dijo muy sonriente— Lejos de lo que podría esperarse siendo que acabo de pasar una audiencia con Philip, sigo en una pieza —luego, su sonrisa se borró— muy lejos de lo que a muchos les convendría.

James no dijo nada, pero dio un paso atrás y volvió a mirar alrededor, como si esperara que apareciera alguien más.

Esa acción a Edward le hizo mucha gracia, luego él camino hacia una de las paredes, metió ambas manos en los bolsillos y apoyó la espalda contra la piedra negra, pero sin despegar la mirada de James— No importa que te haya dicho Philip, al final, solo tiene su discurso de "lo necesario" o "No había más opción". No eres idiota, sabes que es mentira. Philip solo se engaña a sí mismo. Él se equivocó, entro en pánico y se precipitó —Edward sacudió la cabeza y soltó un largo suspiro— Él sufre de lo que todo padre sufre, pero se niega a admitirlo. Siempre fue duro con todo el mundo, hasta consigo mismo, pero él... Crio a un niño pequeño y lo vio crecer. Se encariño. Seguramente a su extraño modo, lo ama. Y por supuesto le aterra lo que le aterra a todo padre: que el niño que crio termine odiándolo. Él no soportó que Theodore corriera lejos de él, así que lo trajo de vuelta a la fuerza —Edward sacudió las manos y frunció el ceño— seguramente también era cuestión de no mostrar debilidad para con los suyos pero al mismo tiempo, eso significaba volver a tener a Theodore de su lado, como antes. Aunque el método… se le va a salir de las manos —negó con la cabeza— ¿Qué crees que vaya a pasar en el futuro, Jimmy?

Pero James no contesto de inmediato, sin embargo, cuando estaba abriendo la boca, seguramente para contestar, Edward le interrumpió con un resoplido.

—No lo pienses tanto, Jimmy —le dijo sonriente— porque tu destino te alcanzará muy pronto —murmuro con aquella sonrisa demencial en la cara— Te mataré por lo que hiciste.


Y pues... creo que ya es demasiado obvio quienes son los traidores.

Pista Nro 1 como Spoiler tamaño edificio acerca de quienes eran los traidores: Ultimos dos parrafos del capítulo 3 :s

Y pues, Vale, quienes ganaron en la prediccion de al menos uno de los traidores: Artemisvan 89, Esmeralda159601 (pero no por lo de la legermancia, peor igual acertaste jajaja), Invitado: Dany, sip. Acertaste; Sagie, y acertaste bien jajaja. Revise los comentarios y creo que ustedes son tod s quiienes acertaron. Si faltó alguien, aviseme please.

Me comentan como quieren su premio :D: Un adelanto de situación, revelación de un secreto de lo que quieran, spoiler de alguna muerte, etc. ustedes pidan, se lo han ganado :D les daré mediante MP

Cosillas varias:

-A la pregunta colectiva del anterior cap.: Si, Theodore no recuerda el evento del armario, el haberlo visto en la cabeza de Hermione para él es como si fuera algo que ella se imagino o algo con lo que fantaseaba.

-Acá aparece la primera víctima, a este punto dije que eran dos los muertos. Pues uno de los Irlandeses, adiós.

-Algo que también se menciona muchas veces entre comentarios, pues es algo que he intentado dejar como guiños: La manipulación de las mentes como obliviate, legeremancia, etc. Todo eso deja secuelas. Secuelas fuertes. Para muestra, pues las cosas que hacía Theo (sonambulismo, hablar dormido, no recordar que soñaba, sus feas jackquecas, los lapsus que en ocasiones le daban).

Y por cierto, seguiré con actualizaciones los lunes. Si no sale uno el proximo, seguro al siguiente :3

PD1: Hace poquito creamos un grupo en Facebook con algunas de las lectoras y ya hay varios miembros secuestrados del grupo de Muerdago (:v), se llama: "Archivo Theomione" y de momento estabamos compartiendo fics del ship :3; es abierto, así que pueden unirse todo el mundo.

PD2: Cree una humilde pagina con mi nick "Yuu Valentine" donde ire subiendo cositas, si gustan, pueden unirse a un click.

PD3: Algo mucho muy importante: CONTESTO A TODOS LOS COMENTARIOS. Neta. Todos toditos. Pasa que al parecer no llegan todos como respuesta al Email, pero si o si salen en el perfil personal de cada uno en la pagina de Fanfiction, mientras que en la App no. Así que... :s, respondí a todo. Si han comentado muchos capitulos, seguro sus bandejas están llenas jajajaja

Cuidense mucho, nos leemos en otra ocasión :D

Besitos.