Cold Water
– ¿Qué haces aquí? –La mirada que le dedicó la morena con aquella pregunta no fue la más amable, pero pensándolo detenidamente, no es para menos.
–Quise ver como estabas –admitió, mirando cada detalle de la figura frente a él.
Karin mantuvo su ceño fruncido, una mueca en sus rosados labios y los brazos cruzados bajo el pecho, este último detalle le hace levantar una ceja, es su imaginación o aquella parte de su anatomía ha crecido en tan poco tiempo. Con una leve negación aleja aquello de su mente, no es el momento, se repite regresando su atención a los furiosos ojos de la menor.
–Estoy bien, ahora déjame dormir –las palabras se vieron acompañadas por la morena intentando cerrar la puerta en su cara.
– ¡Espera! –se permitió un pequeño momento de alegría cuando ella no aplastó su mano contra el marco. Ella frunció el ceño un poco mientras la puerta volvió a ser abierta. –Lamento lo de hace rato –se apresuró a decir, antes de que ella se arrepintiera de no haberle roto la mano.
–Yukio es un idiota –murmuró, antes de dar un paso hacia el interior e invitarlo a pasar con ello.
–No es sorpresa –apunto, condescendiente.
–Cruzó la línea –continuo, mientras toma asiento en el sillón, abrazando sus piernas hasta donde su pequeña barriga le permite y mirándole con esos ojitos rotos que tanto le lastiman.
Se mordió un poco la lengua ante las palabras que iba a mencionar, y si alguien se lo preguntará en el futuro negaría totalmente que lo dijo, sin embargo, Karin necesita ser consolada y esas son las únicas palabras que se le ocurrieron:
–Yukio solo quería ayudar.
–No sé cómo es que llevarme a esa estúpida fiesta me ayudaría –gruño, enterrando el rostro en ese hueco entre sus rodillas y su pecho.
– ¿Por qué no quieres ir? –pregunto, curioso ante la actitud de la chica, Karin siempre fue una chica animada y ni siquiera una mala nota, un corazón roto o un brazo roto le impidió aceptar una fiesta, pero ahora se encuentra hecha un ovillo, esperando pasar la noche en cama.
–Todos lo notaran –contestó, al fin saliendo de su refugio. –No puedo beber ni una gota de alcohol, las náuseas llegan en cualquier momento y aun con la ropa holgada es muy notable el crecimiento de mis pechos.
Sus mejillas se tiñeron ante su último comentario, aunque prefirió ignorarlo mientras tomaba asiento a su lado.
– ¿Solo eso? –cuestionó, no muy convencido. Conoció a Karin desde los once años, y puede notar cuando no está siendo totalmente sincera.
El silencio que se ha instalado entre ellos no es molesto, aunque preferiría que ella contestara su pregunta, un suspiro sale de los labios femeninos antes de mirarle.
–Tengo exámenes mañana, necesito dormir.
Su cabello es revuelto antes de que la chica camine hasta su habitación, lo último que escuchó de ella es la puerta de su habitación siendo cerrada.
…
Para cuando la mañana llego pareció que Karin al fin había olvidado todo el asunto de la noche anterior, o al menos su enojo no fue tan notable. La conversación se limitó a algunas preguntas sobre sus notas, algunos comentarios sarcásticos por parte de Yukio que fueron ignorados por la morena, y la lectura en voz alta de los mensajes de Matsumoto.
– ¿Qué tal sus exámenes? –el silencio fue roto cuando Soi Fong toma asiento en la mesa.
–Bien –sonrió la pelinegra, comiendo una pequeña porción de lo que normalmente sería su almuerzo.
–Bien… –La mueca que apareció en el rostro de la pelinegra más baja le parece conocida, ellos mismos se desconcertaron al ver la disminución en su apetito, Karin nunca había sido una chica que se preocupara por las porciones, ¡maldición!, ella amaba la comida y el deporte, por lo que su condición física nunca fue un problema. Y ahora, ella lució como una adolescente que se preocupa por tener medidas imposibles. –Mi amigo preguntó por ti.
Esas palabras hacen que incluso la atención del rubio salga de su teléfono y se centre en ambas chicas.
– ¿En serio? –preguntó la Kurosaki, sin apartar la vista de su plato y sin la más mínima pizca de curiosidad.
–Sí, preguntó toda la noche por ti, fue fastidioso –bufó, el ambiente se volvió tenso, aunque parece que la más baja no lo nota, o tal vez solo lo ignora cómo es su costumbre -¿Por qué no fuiste?
–Necesitaba estudiar, no entiendo nada durante clases y no quiero quedarme en vacaciones –explicó la pelinegra mayor, con una sonrisa.
– ¿Quieres su número? La última noche parecieron realmente interesados el uno en el otro, puede que salgan un día –el comentario dejó caer un ambiente aún más pesado, ambas miradas, verde y turquesa, se clavan en Karin expectante y curiosa respectivamente.
Aun con su sonrisa la pelinegra negó levemente.
–Estaré ocupada estudiando, no saldré en un largo rato, además no es para tanto –antes de que alguien pueda agregar algo se levantó. –Tengo tarea, así que nos vemos más tarde, ¡Adiós!
La comida en su charola está a medio comer, sus clases aún no terminan así que ir a su departamento no es una opción viable, aunque esta no sería la primera vez que lo hace.
–Karin ha estado actuando raro –señaló Soi, probando un poco de la comida abandonada.
–Karin nunca ha sido normal –replicó Yukio, regresando su atención al celular.
–Sabes a lo que me refiero, idiota –bufó la morena. –Ha esquivado las preguntas así que quise dejarlo de lado, pero no sé si pueda seguir ignorándolo.
– ¿Has pensado que tal vez quiere mantenerlo para sí?
Para sorpresa de Toshiro, es Yukio quien ha lanzado la pregunta.
El silencio que le siguió a la pregunta parece dar por terminado el tema, un leve suspiro escapó de sus labios, muy pronto para eso, se recriminó al ver la sonrisa felina que tira de los labios de la azabache.
–Ustedes saben algo ¿no es así? –La mirada profunda de Soi se mantuvo pegada a ellos.
–Mis clases están por comenzar –una huida fácil, pero espera que esto termine la conversación –y deberíamos hacerle caso por una vez a Yukio, para variar –añadió, tomando lo último que queda de su comida y llevándolo a la basura junto con la de Karin.
Lo último que escucho es el comienzo de una típica pelea entre el blondo y la morena.
Caminando fuera de la cafetería, la idea de llamar a Karin regresó a su mente, pensó en tomar su última clase y después, tal vez, llevarle un poco de helado, esa parece ser la solución la mayoría de las veces, aunque esto no es como lo demás, se reprende mientras tomo su celular. Sus intenciones fueron detenidas al divisar la figura de la morena, su mochila colgó sobre su hombro y su mirada se encuentra en la pantalla de su celular.
–Creí que faltarías a clases –comentó, una vez que está cerca de ella.
–No lo haría –la mirada que recibió la morena por sus palabras logra hacerle rodar los ojos –Bien, lo he hecho muchas veces, solo que hoy no estoy de humor para estar en mi departamento y hundirme en la miseria, además estoy muy atrasada en materias –explicó, regresando su mirada a tu celular.
–Y supongo que tampoco estás de humor para las preguntas de Soi Fong –no se sorprendió cuando una mueca llena de reproche le fue dirigida por Karin. –Dejaré el tema.
–Te lo recomiendo –murmuró.
El silencio se extiende mientras caminan al edificio donde normalmente ella toma clases, la conversación que tuvieron en la cafetería se repite en la mente del albino, registrando cada palabra y sacando un punto importante, ese chico, el que mencionó Soi Fong, puede ser el padre del bebé que está esperando Karin, y eso no es solo una suposición suya, es un hecho aún para la morena a su lado.
–Yuzu quiere que vayamos a casa este fin de semana –lo sacó de su ensimismamiento con esas palabras. –No necesito más de esa emoción exagerada –continúo, brindándose un masaje en el puente de la nariz –Yo… solo quiero comer helado y quedarme en mi departamento, aunque no sé si eso sea bueno, Soi no quitará el dedo del renglón, y Yukio puede seguir siendo un imbécil con todo este asunto.
– ¿Y si nos perdemos este fin?
– ¿Eh? –la confusión inundó las facciones de la chica antes de que una sonrisa tan brillante inundará su rostro, ¡Mierda! ¿Cuánto había extrañado esa expresión? – ¡Sí! ¡Oh, eso es justo lo que necesito! –Exclamó, con felicidad contagiosa –No importa el lugar solo… solo vamos a donde sea y comamos helado mientras vemos una estúpida película –agregó, como una niña pequeña. –Lo hablamos más tarde, necesito entrar –exclamó, con prisa y euforia mientras corría al interior del edificio con ánimos renovados.
¡Mierda, tal vez sí estaba un poco enamorado de ella!
…
Karin tarareo una canción pegajosa, el asiento estaba reclinado, y ella pareció disfrutar de esto pues sus ojos se encontraron cerrados y sus manos descansan sobre su estómago apenas hinchado. Sus maletas habían sido lanzadas dentro del auto en cuanto Karin tuvo su última clase del día, aún faltaron algunas semanas para que el semestre terminará pero parecía que ese no era el asunto que más frustraba a la morena.
– ¿A dónde vamos? –preguntó, una vez que la canción terminó y sus lindos ojos ónix se abrieron con la curiosidad impresa en ellos.
–Hay una zona con cabañas para acampar aquí, supuse que sería buena idea –respondió sin apartar la vista del camino.
– ¿Entonces fue mala idea traer un repertorio de películas de terror sobre cabañas abandonadas? –consultó, con diversión robándole una sonrisa en el proceso.
–Probablemente –fue su corta respuesta antes de que la chica decidiera enderezarse.
– ¿Ese lugar tiene termas? Porque sería maravilloso poder relajarme –indago, con un ligero bostezo mientras volvió acomodar su cuerpo en una posición relajada.
El resto del viaje transcurrió entre canciones clásicas, tarareos y risas por parte de la morena.
La cabaña a la que llegaron es muy acogedora y pequeña, no es sorpresa para él tomando en cuenta que reservó una cabaña para dos, la sala cuenta con una pequeña pantalla, un sillón de dos plazas una mesa de centro; la cocina también es pequeña, solo con lo básico: un microondas, una estufa pequeña, una nevera y una barra para comer; al final del pasillo hay dos habitaciones y entre estás un baño para compartir.
– ¿Te gusta? –preguntó, expectante a su reacción.
-Es linda, y puede funcionar para el fin de semana, aunque insisto que hubiera sido magnífico que tuviera termas incluidas –un puchero apareció un su lindo rostro haciéndola lucir adorable, aunque ese no fuese un adjetivo que usaría comúnmente con ella.
–Las termas de este lugar quedan a cinco minutos caminando, podemos ir esta noche si quieres –ofreció, recibiendo una negativa.
–Iré a bañarme, y después podemos ver alguna película, mañana podríamos considerar ir a esas termas, hoy solo quiero descansar –anunció, tomando su pequeño bolso.
Mientras Toshiro comenzó a preparar la estancia, su teléfono sonó, la posibilidad de que fuera Matsumoto pasó por su mente, aunque esta fue desechada en el momento en el que su identificador le mostró el número de Yukio. Con un poco de escepticismo, el albino tomó la llamada.
–Sé quién es el chico –fueron las primeras palabras de Yukio, sonó un poco desinteresado pero divertido por lo que vendría, obviamente esto le dio una mala espina.
– ¿Cómo? –preguntó, sin haber terminado de procesar las repercusiones de esa información.
–Soi Fong terminó por decirme –contestó, restándole importancia. –Supongo que estás interesado –la diversión fue palpable en su tono.
–No realmente –negó, sacando las palomitas del microondas. –Karin no quiere hablar de eso, así que no quiero saber.
–Te sorprenderá lo que averigüe –continúo el rubio.
– ¿Averiguaste?
–Bueno… las cosas aparecieron, Soi Fong dijo esto, alguien dijo aquello, la información en esta escuela vuela –explicó Yukio, entretenido.
La oferta parece tentadora, y esa parte en el fondo de su mente la exigió saber, pero otra pequeña parte, que prefiere seguir ignorante de lo que pasó esa noche, terminó ganando en su dilema mental.
–No quiero saber y punto –declinó, colgando la llamada.
Tomó un tazón de la alacena vacía, Casio la bolsa de palomitas, puso la primera película que encuentro en la maleta y espero a que Karin se le uniera, aún con los pensamientos en las palabras de Yukio.
– ¿Estás listo? Porque no te dejaré dormir sin haber visto todas –la risa de Karin detuvo su tren de pensamientos. –Necesito el helado aquí –exigió, tomando asiento cerca –The cabin in the Woods parece una buena propuesta para el primer día.
–Nunca la he visto –admitió, desplazándose por el menú para comenzar con la película.
– ¡Tienes que verla! Te lo aseguro, es buena.
La película comenzó con una premisa muy predecible pero al mismo tiempo confusa, fuera de ser aterradora parecía ser ideal para reírse de los estúpidos clichés de las películas de terror, una buena idea para comenzar su fin de semana lejos de todo lo que pudiera estresar a Karin -¿Quieres ir mañana a las aguas termales?
–Eso sería excelente –murmuro ella apoyando la cabeza en su pecho y disfrutando más de la tranquilidad de los gritos de muerte y el sonido de las sierras.
…
Karin se volvió a cruzar de brazos, removiéndose incómoda ante las miradas que recibió, Toshiro no podía culparla, después de todo, nadie podría ignorar las miradas que algunas mujeres le dedicaron en cuanto su vista se posó en la despampanante delantera de la morena.
– ¿Aún quieres ir a termas?
–Lo estoy pensando seriamente –gruño, mientras continuaban caminando por los pasillos de la tienda de comestibles. –Regresemos a la cabaña y comamos algo –murmuró, lanzando un empaque de frituras a la cesta.
–Necesitamos comprar algo de comida saludable, no viviremos de helado y frituras –regaño, sacando la bolsa y regresándola a su lugar recibiendo un puchero de Karin que resultó ser entrañable de entre todas las cosas. –Pero te aseguro que regresaremos pronto.
–Solo démonos prisa, no creo poder soportar más de las miradas para nada disimuladas –gruño, llegando a la caja.
La tienda era pequeña, con solo las cosas más indispensables en ella. La mujer que les atendió tenía la pinta de ser muy amigable, cosa que no resulta ser lo mejor cuando ambos se acercan al mostrador y lo primero que sale de los labios de la mujer es un:
– ¡Que linda pareja! –el ceño en el rostro de Karin se frunció, aparentemente no de molestia, pero si de un poco de incomodidad. –Oh, cariño, espero no haberte molestado –se disculpó la mujer, notando la expresión se la morena.
-¡Oh, no hay problema! –La sonrisa en el rostro de Karin a todas luces era falsa, sin embargo, o la mujer no lo notó, o prefirió ignorarlo mientras comienza a deslizar sus productos para comenzar a cobrar.
–Disculpa, pero es raro ver a parejas tan jóvenes por aquí, son chicos muy lindos –una risa cantarina escapó de los labios de Karin. –Serian mil doscientos treinta siete yenes –y aun a pesar la incomodidad y un poco de sorpresa inicial entre el intercambio entre Karin y la mujer, Toshiro logró conseguir su cartera para pagar la cantidad exacta y tomar la bolsa. -¡Que tengan una linda tarde!
En cuanto salen de la tienda Karin suelta su brazo y un suspiro resignado.
–Incomodo –es lo primero que logra murmurar una vez que la morena logra tomar la bolsa de víveres y sacar unas papas.
–Bueno, tenemos que acostumbrarnos a esa clase de comentarios –comento, encogiéndose de hombros –en cuanto el embarazo sea más notorio los comentarios serán aún más frecuentes, y ya que decidiste que quieres que sea tuyo…
– ¿Cuál será la explicación que les darás? –indago, con una sonrisa.
Un pequeño y fino dedo se posó bajo el mentón femenino en una pose pensativa.
–Podemos decir que somos una feliz pareja frente aquellos que no conozcamos, después de todo no es como que volvamos a ver a esas personas, y podemos evitarnos las preguntas incomodas –la sonrisa que le ofreció es aún más brillante, y combinada a sus palabras, bueno, nadie puede culparlo de sentir un pequeño tirón en el pecho.
– ¿Quieres pasar el resto del fin de semana viendo películas? –sugirió, en un intento por cambiar el tema.
– ¿Quieres pasar el resto del fin de semana en un sofá incomodo viendo películas muy predecibles y comiendo comida basura?
La sonrisa que se extendió en su rostro fue algo que no pudo evitar, más cuando esos ojos se iluminaron más.
–Solo si intentas comer algo saludable entre todo el helado y las frituras, quisiera evitar los regaños de tu hermana y Matsumoto.
Ella pareció considerarlo un segundo.
–Bien, tenemos un trato.
…
–Yuzu… esto no es necesario –Karin frunció el ceño mientras la castaña la condujo hacia el consultorio.
–Pero estas en el mes más difícil, leí muchos artículos que la probabilidad de tener problemas es muy alta.
–Yuzu, no es para tanto, puedo caminar sola hasta el consultorio –replico Karin, en un intento por calmar a su melliza, aunque fue una tarea difícil desde que dejaron la clínica Kurosaki.
El viaje al hospital estuvo inundado de comentarios sobre artículos que Yuzu ha leído en Internet, Toshiro tuvo que admitir que fue divertido ver a la morena farfullar ante el aura llena de flores y corazones alrededor de la castaña.
–Pero necesitas ayuda.
– ¡No necesito ayuda! – exploto la chica.
El grito sorprendió a los de cabello claro, Karin pareció sorprendida por su propio arranque de ira, terminando por morderse el labio con pena.
–Lo siento Yuzu… yo, odio estos malditos cambios de humor, en verdad lo siento –se disculpó, llevando sus dedos al puente de la nariz y brindándose un suave masaje en la zona. –Esto apenas empieza y ya me siento muy estresada.
Fuera de las expectativas del albino la mayor suelta una risa enorme.
–Es normal, ya verás que no es tan malo –le reconforto, con su voz dulce y una mano maternal sobre su cabeza. –Creo que deberían entrar solos –aconseja la castaña mirándolos a ambos.
Al entrar Toshiro miro todas las imágenes en las paredes, consejos para el embarazo, imágenes de bebes, embarazos y cosas que recuerda haber visto durante las clases de sexualidad durante el instituto.
–Tú debes ser el padre ¿cierto? –preguntó una mujer, su cabello, negro y trenzado al frente combinado con la mirada dulce resulta de alguna forma intimidante. –Soy Unohana Yachiru, pero puedes llamarme Unohana-san.
Se sintió un poco estúpido por solo poder asentir ante las palabras de la mujer, quien les ofrece asiento con un ademan.
–Bueno, ¿cómo has estado, Karin?
–Creí que las náuseas desaparecerían –comenzó Karin, dejando ver toda su molestia ante esto con ese leve puchero que le hace ver bonita.
–Es normal, no te preocupes, muchas veces las náuseas duran un poco más de los tres meses, o incluso durante todo el embarazo, pero aún no hay de qué preocuparnos, apenas nos estamos acercando a las trece semanas –explicó la mujer con su tono dulce y maternal. – ¿Algún otro malestar? ¿Vómitos aun?
Karin negó, antes de continuar conversando con la doctora.
Toshiro admite que en este punto ha dejado de escuchar, mirando a su alrededor y leyendo los textos sobre embarazo en los póster del consultorio, imágenes de bebes llorando, mujeres felizmente embarazadas e ilustraciones de cómo luce un embarazo desde adentro.
– ¿Listos para el ultrasonido? –las palabras lograron atraer su atención en las mujeres frente a él.
Los ojos ónix viajaron de inmediato viajaron en su dirección esperando una afirmativa de su parte que solo recibió en forma de un asentimiento.
–Sí, creo que estamos listos,
La mujer sonrió con una gran sonrisa antes de salir de la habitación dejándolos solos.
–No sé cómo te estas tomando todo esto, relájate, solo veremos a un pequeño frijolito –bromeo Karin, robándole una pequeña risa.
–Creo que no sé qué esperar de esto –murmuró, frotándose el rostro con ambas manos.
–Es divertido verte así –esas palabras llamaron su atención, cuando miro el rostro de Karin puede encontrar una sonrisa que nunca antes había visto ahí –Gracias por estar aquí.
Antes de que pueda decir algo Unohana-san entre con todo lo necesario para el ultrasonido.
– ¿Puedes recostarte?
Karin asintió, siguiendo las instrucciones, su estómago fue descubierto, y Toshiro lo sintió como si la realidad lo golpeara, de nuevo. El vientre de la morena estaba apenas hinchado, pero para su condición siempre atlética fue muy notorio que había bebe que creciendo ahí.
Un pequeño suspiro escapo de los labios de Karin cuando el gel cayó sobre su estómago, y mientras la mujer lo esparció, sus miradas se encontraron, una sonrisa se extendió en los labios de Karin antes de pedir su mano y que él se la dé.
…
–Es lindo ¿no? –preguntó Karin.
Ambos se estaban acostados en su cama, y desde hace media hora, la morena no ha podido dejar de mirar la imagen frente a ella.
–No puedo distinguir que es que en su cuerpo –comentó, divertido para la gran molestia de Karin.
–Es… es lindo –susurro, con esa mirada que el albino solo puede atribuir a la maternidad.
Esa mirada, Toshiro vio las lágrimas formándose en sus ojos y estar a punto de caer antes de que ella las haga desaparecer con uno de sus dedos mientras sigue viendo lo que muestra la ecografía, Karin podría negarlo más tarde, pero él no puede evitar grabarlo en su memoria.
La música lleno la habitación, canciones que Yuzu leyó eran buenas para el bebé y que Karin decidió poner para darle gusto en esas pequeñas cosas. La mano de Karin descansa inconsciente sobre su vientre mientras da un leve masaje y mira el techo como si fuera lo más interesante del mundo.
– ¿Ocurre algo? –pregunto.
El silencio en Karin no es algo usual, y con el curso de las cosas, solo quiere estar seguro de cómo se siente ella en todo momento.
–Solo pienso en cómo es que llegue a esto –murmuro.
– ¿A qué te refieres? –indagó, con genuina curiosidad.
-Yo…
Los pasos a lo lejos detuvieron las palabras de la morena, Matsumoto debe haber regresado ya del trabajo, pensó mientras mantiene la vista en el techo.
–Traje la cena –anuncio, deteniendo su vista en la pelinegra. –Oh, cariño, no esperaba que estuvieras aquí –reconoció, sonriendo enormemente –por suerte traje algo extra.
–Gracias, tenía antojo de comida china.
– ¡Bien! entonces colocare todo en la mesa, no tarden en bajar, quiero todos los detalles de la cita –su humor jovial y ruidoso regreso con esas palabras y el parloteo que suelta mientras baja las escaleras.
–Matsumoto está muy emocionado con todo esto –comento Karin, poniéndose de pie lentamente.
–No lo creas tanto, algunas noches murmura cosas sobre estar demasiado joven para ser abuela –bromeo, ayudándola a ponerse de pie.
–Nosotros somos demasiado jóvenes para ser padres –añadió, matando el ambiente.
La mueca en el rostro femenino le contrajo el corazón, esa no fue la Karin que él conoció, aquella fuerte chica ha quedado en el olvido, dándole paso a una adolescente que se lamentaba continuamente del trágico desarrollo de su situación; aunque le dio el mérito de seguir sonriendo a las cosas de forma socarrona, aun cuando solo fuera ante el resto del mundo.
–Las cosas saldrán bien.
– ¿Y si no es así? –pregunto, con un tono que le imploro ser el pilar que evitara su ruptura.
–Bueno, todos nos perdemos a veces ¿sabes? Aprenderemos, y lo haremos bien.
Esa frase le gano una sonrisa, aunque aún no tan brillante como la que le hubiera gustado.
–Eres un idiota –la risa escapo de sus rosados labios junto a un suspiro –Gracias.
¡Joder! Debió estar muy enamorado, la idea estuvo comenzando a parecer menos insensata con cada sonrisa que ella dio.
–Vamos, Matsumoto subirá si no bajamos rápido.
–Estoy embarazada, no puedes apresurarme –farfullo, con un puchero.
–Claro, claro
– ¿Crees que pueda quedarme a dormir? –pregunto, con un puchero. –Ichi-nii no estará en casa, así que no creo que haya problema –añadió.
–Supongo que a Matsumoto no le importara –cedió, seguro de que si se negaba, ella terminaría convenciéndolo.
Sí, él debe estar un poco –demasiado– enamorado de esta chica.
Notas de la autora:
1.-Bueno, sé que he estado muy inactiva, pero aquí esta el segundo capítulo de esta historia, aún no sé cuantos capítulos tiene, tal vez otros dos o solo uno más, todo depende de cómo se desarrolle el próximo capitulo, espero que les guste y dejen un lindo review.
2.-Agradeceré los reviews, la verdad no se que tan buena sea así que me ayudarían mucho a saber que les gusta esta historia.
3.-Personajes de tite Kubo, historia mía, sin mas me despido, cuídense y sayonara.
