Cambio de escena: (corte de línea)
Cambio de narrador: :::::::::::::::::
Flashback
Pensamiento: "..."
Sueño: [...]
Un silencio sepulcral e incómodo llenaba todo el despacho. Frente a mí se encontraba mi jefe, el gran Sousuke Aizen, mirándonos fijamente a mí y al idiota de mi lado. Sus ojos oscuros no se apartaban en ningún momento de nosotros, en cierta manera me incomodaba. No solo porque su mirada estaba fija en nuestros seres, sino también por su postura estoica y su imponente figura. Joder, este hombre sabía poner a la gente en su sitio y de qué manera… Ni siquiera me atrevía a respirar con demasiada fuerza por ello.
Y a mi izquierda se encontraba el gran imbécil del siglo, Grimmjow Jaegerjaquez, quien simplemente gruñía de vez en vez mientras observaba con su ceño fruncido, el cual pensaba que en algún momento las puntas de sus cejas podrían llegar a tocarse, este hombre tenía un humor mucho peor que el mío, y creedme, eso ya es decir demasiado. Sus brazos estaban cruzados, al igual que sus piernas, en cambio uno de sus pies no dejaba de repiquetear el suelo inquieto mientras continuaba gruñendo. ¿A caso es un maldito animal?
Escuché de lejos como habían dicho mi nombre, pero yo no le presté la más mínima atención simplemente continué mirando disimuladamente al de cabello azul, quien por igual me miró de reojo haciendo que nuestras miradas se encontrasen… era extraño… pero sentía haberle visto antes, ¿dónde? Quién sabe, pero, realmente me era familiar. Más que nada por aquellos profundos ojos azules que no dejaban de mirarme.
Nuestros ojos seguían conectados, parecía que ninguno quería apartar la vista, como si fuera una especie de competición. Pero cuando le vi sonreír ladinamente, con una amplia sonrisa, arqueé una de mis cejas confundido, ¿por qué demonios sonreía así? Pronto bajé la mirada y observé como su mano señalaba en una dirección, lentamente llevé mi vista a donde me señalaba y mi cuerpo se tensó completamente al mismo tiempo que mi tono de piel se volvía tres tonos más pálida. Unos oscuros ojos marrones me miraban muy seriamente, su cabeza estaba apoyada sobre sus dedos entrelazados mientras una tenue sonrisa estaba formada en sus labios, como si se estuviese burlando de mi… Después escuché una sutil carcajada y un tic se formó en una de mis cejas al saber de quien se trataba. Debía ser una jodida broma.
– Bien caballeros, ahora que tengo su completa y absoluta atención – dijo mirándome de reojo haciendo que yo diese un pequeño rebote en la silla, al tiempo que el idiota de mi lado volviese a reírse de mi… Dios como deseaba partirle esa maldita sonrisa. Mis puños se apretaron con fuerza y una sonrisa forzada se instaló en mis labios, al tiempo que sentía como la vena de mi frente y de mi cuello estaban por explotar de la rabia contenida – Voy a darles una buena noticia~ – dijo con una tenue sonrisa mirando fijamente a ambos al mismo tiempo que obtenía el interés que quería de nosotros.
– Habla – gruñó el de cabello azul. ¿Qué solo sabía gruñir después de cada una de sus puñeteras frases?
– Ju ju ju~ – soltó una queda carcajada el moreno quien simplemente se recostó en el respaldo de su gran silla de cuero negro para continuar mirándonos con una leve sonrisa en sus labios… Era en serio, ¿qué demonios le hacía tanta gracia?
– Disculpa, Aizen-san – susurré yo obteniendo la atención de ambos hombres casi al instante haciendo que las palabras se quedasen atrapadas en mi garganta por unos instantes – Emm… ¿qué es lo que le hace tanta gracia? – dije ladeando sutilmente mi cabeza para fruncir mi ceño al instante de verle reír de nuevo.
– Lo que me hace gracia, Ichigo Kurosaki – susurró mi nombre lentamente, arrastrando sílaba por sílaba, haciendo que me estremeciese y negase con la cabeza, ¿por qué me ponía nervioso por algo como eso?... Volviendo al tema, el jefe volvió a tomarse su tiempo para acabar la frase, haciendo que los nervios se cambiasen por exasperación y por el gruñido de la bestia a mi lado, creo que él también se estaba poniendo de los nervios – Es que esto que estoy a punto de hacer va a ser algo, muy, muy interesante~ – dijo haciendo que un tic se instalase en nuestras cejas, ¿a este hombre le gustaba mucho el teatro o era cosa mía?
– ¡Habla de una vez Aizen!, sabes cuánto detesto que te hagas el interesante – su ceño se volvió a fruncir y al mismo tiempo que se cruzaba y el moreno afilaba su mirada en su dirección a modo de amenaza para que no le hablase así por lo que simplemente bufó y desvió su mirada para callarse.
– Bien, creo que ya me he divertido bastante con vosotros – dijo después de soltar otra carcajada para respirar profundamente y así, volver su oscura mirada hacia nosotros para suspirar – Esta fue una decisión que se tomó mucho antes de que llegaras tú Kurosaki – dijo haciendo que una de mis cejas se arquease – Observé tu historial y curriculum, realmente un trabajador excelente que merece grandes honores – un tenue carmín pintó mis mejillas, tampoco era para tanto, ¿cierto? – El caso es que está aquí por varias razones, una es que me llamó mucho la atención su trabajo. La otra y la más importante, es que necesitamos a alguien que pueda controlarle a él – señaló al instante al de cabello azul, quien al igual que yo se quedó mirándole confundido, por alguna razón no me gustaba por donde estaban yendo los tiros y por la mala cara que estaba poniendo el mastodonte de mi lado, tampoco le gustaba la idea.
– No se estará refiriendo a que… – susurré y él asintió con una leve sonrisa confirmando mis temores y sospechas.
– Ustedes dos van a ser compañeros, felicidades a ambos – dijo con una sonrisa amable, mientras que nosotros simplemente teníamos el rostro desfigurado, esto tenía que ser una jodida broma. ¿Yo, compañero de este animal? Ambos nos levantamos al mismo tiempo y nos señalamos mutuamente.
– ¡Ni de coña voy a ser compañero de este inútil! – gruñimos y casi gritamos al mismo tiempo para mirarnos entre nosotros con el ceño notablemente fruncido, estaba más que claro que no pensaba acatar esa orden, debía convencer al jefe de alguna manera, ¡no importaba qué!
El jefe se quedó mirándonos y volvió a soltar otra carcajada para entonces levantarse de su silla de cuero haciendo que me encogiese un poco en mi sitio, nada más porque los dos que se encontraban en la sala a parte de mi me sacaban unos cuantos centímetros, que no negaré que hacían bastante, maldita sea me sacaban solo un poco de altura, ¡y eso me sacaba de mis casillas!
– Grimmjow, ¿podrías dejarnos solos a mí y a Kurosaki? – hizo un ademán con su mano para que el de cabello azul se fuera, pero este permaneció estoico en su lugar mientras miraba a modo de desafío al jefe.
– No me marcharé de aquí hasta que te retractes de esa puta decisión, sabes perfectamente porque no pienso tener a ningún compañero – dijo con un tono de asco y enfado muy notable, tampoco era como si yo quisiera ser pareja de trabajo con un idiota como este. Simplemente desvié mi mirada y gruñí sutilmente, sé que me había ganado la mirada de ambos en aquel instante, pero poco me importaba, uno de ellos me estaba menospreciando y el otro quería emparejarme con un hombre con problemas de ira.
– Fuera – sentenció el moreno haciendo temblar el lugar por la fuerza con la que lo había dicho. La pantera nos miró a él y a mí unas cuantas veces y después de chasquear su lengua salió fuera de la sala y cerró bruscamente la puerta haciendo que diese un pequeño salto en mi lugar por el pequeño susto, ¡joder, que puta bestia!
Al escuchar como el jefe suspiraba llevé mi mirada hacia él y arqueé una de mis cejas al ver como se apoyaba sobre su gran escritorio al tiempo que apoyaba sus manos por igual sobre este, para que, unos segundos después me mirase fijamente.
– Disculpa el comportamiento de mi subordinado, suele ser muy… como decirlo, impulsivo – Sí vamos, como un maldito animal – Por eso necesito que te vuelvas su compañero – dijo haciendo que yo volviese a fruncir mi ceño, aunque ahora con menor rabia, más que nada simple confusión – Verás, Grimmjow es como un animal no adiestrado, no sabe controlarse y la gran mayoría del tiempo se mete en líos inimaginables que ponen en peligro su vida y normalmente también la de su compañero – me tensé ante aquella frase, ¿¡quería juntarme con un suicida!? – Y por lo que sé, usted por igual tiene fama de meterse en líos constantes, solo que sabe salir airoso y normalmente sin ninguna herida de gravedad – eso era un golpe bajo, yo no me metía en problemas, ¡eran ellos los que venían a mí! – Pero también sé que usted puede ejercer un control sobre nuestra pantera como ninguno otro podría hacerlo.
– Dudo mucho que yo pueda controlar a semejante bestia señor. Es un bruto, le faltan los modales, por no decir que se cree el puto rey de esta jodida oficina – el hombre frente a mí comenzó a reír por lo que yo había dicho y yo me crucé de brazos mirándole con incredulidad – ¿Qué demonios le hace tanta gracia Aizen-san? – hice hincapié en la última palabra y el moreno cesó su risa para levantarse y mirarme fijamente. Comenzó a caminar a mi alrededor como si fuera un animal queriendo devorar a su presa, me ponía ciertamente nervioso, puesto que no podía descifrar su oscura mirada, la cual no se separaba de mí en ningún momento – ¿Qué me ve tanto? – mi gruñido resonó en toda la oficina y pronto el jefe se detuvo frente a mí y con dos de sus dedos alzó mi mentón para que observara sus ojos cafés y me estremeciera por ello, haciendo que tragase duro por igual.
– Es sencillo Kurosaki – dijo sin apartar en ningún momento su vista de mí – Tú y él sois personas bastante parecidas, vuestras personalidades chocan con bastante frecuencia, pero también, ambos sois muy buenos en sus trabajos y si trabajáis juntos los resultados pueden ser inconcebibles. Uno de vosotros poniendo las restricciones cuando se necesita y el otro dejando que uno se desinhiba cuando es necesario. Además… – apartó sus dedos de mi mentón y se alejó sutilmente, aunque todavía manteniendo una distancia excesivamente cercana a mí – ¿Por qué crees que te contraté?
– ¿Por mi buen desempeño en el oficio y mis cualidades laborares? – le dije con simpleza y cierto sarcasmo, pues antes ya me había dicho el porqué estaba aquí, solo que en aquel momento de hice el sueco, haciendo que él se tensase por unos momentos y luego volviese a sonreír de esa forma que decía que todo lo tenía bajo control.
– Si, también fue por eso, pero, otra de las razones por las que se te contrató, fue para ser el compañero de Grimmjow – dijo haciendo que mis labios se entreabriesen sorprendido – Por eso y otras causas más es por lo que tú estás aquí parado frente a mí. ¿Lo has comprendido? – se acercó amenazadoramente a mí y de forma automática me alejé de él, un paso, ¿no conocía este hombre lo que era el maldito espacio personal? – Repito Kurosaki, ¿me has entendido? – dijo con un tono de voz más grave e imponente, haciendo que yo desviase mi mirada y asintiera ante su pregunta, por ende, él soltó una queda carcajada y volvió a alejarse para dirigirse hacia su silla y apretar con cierta fuerza el cuero, al parecer le había molestado que le hubiese retado, algo que en aquel momento no podía importarme menos por la rabia y la impotencia que sentía – Puedes marcharte, espero que disfrutes de tu nuevo compañero~
Su tono burlón hizo que una de las venas de mi frente se hinchase de la rabia, pero forzándome a no decirle alguna locura a este idiota soberbio, simplemente sonreí falsamente y me di la vuelta para salir del despacho del jefe para al menos poder pensar con algo de claridad, o al menos intentarlo. Pero mis esperanzas se fueron a la mierda cuando volví a escuchar al moreno hablarme y haciendo que pronto todo mi cuerpo se tensase por alguna razón que desconocía, aunque lo más seguro era por ese hombre…
– Y Kurosaki, preferiría que me tratases con más respeto, después de todo soy tu jefe – me dijo haciendo que un tic se formase en una de mis cejas y que pronto me girase para mirarle con una sonrisa.
– Por supuesto jefecito – dije con un tono excesivamente agudo para entonces tomar el pomo de la puerta y salir del lugar cerrando con un portazo, seguramente dejando con la boca abierta al idiota de mi jefe.
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El moreno que se había quedado solo, se quedó mirando fijamente la puerta por donde había salido el de cabello naranja y así se tapó la boca para comenzar a reír silenciosamente. Soltó un largo suspiro y pronto pasó su mano por su cabellera dejando que una vez más un pequeño mechón de su cabello cayese por su frente para entonces negar con la cabeza.
– Ah… realmente he encontrado un diamante en bruto – susurró burlonamente mientras volvía a mirar en dirección a la puerta y volver a sonreír ladinamente y negar con la cabeza. Ese joven era un sujeto muy interesante, pero debería adiestrarlo con mucha más paciencia de la que Ichigo debería tener con Grimmjow.
Y mientras que el hombre se quedaba pensando con tranquilidad que podría hacer con ese rebelde veinteañero de cabellos naranjas, este mismo se encontraba refunfuñando en su escritorio mientras se daba de topes contra la mesa. ¡Aquello no podía ser más injusto!
Y allí, en medio de su repentina "depresión" el joven sintió como alguien le daba varios golpecitos en su hombro haciendo que levantase su vista y observara a la chica de pelo verde aqua y piel tigreña, quien ladeaba su cabeza mirándole fijamente y para que negarlo, poniéndole bastante nervioso. El chico comenzó a buscar entre sus recuerdos para recordar cual era el nombre de la mujer frente a él, pero ante tantos pensamientos que surcaban su mente, este nunca llegó.
– Nelliel… – sentenció la chica sin desviar su mirada – Nelliel Tu Odelschwanck es mi nombre – un tic se formó en una de sus cejas, pues había escuchado nombres raros en la oficina, pero es que a ver cuál de todos era el más complicado de pronunciar – Pero puedes llamarme Nell solamente – un suspiro de alivio escapó de los labios del chico quien después de unos instantes se giró a mirar a la chica.
– Encantado Nell, yo soy Ichigo Kurosaki – le tendió su mano y la de ojos grises se quedó mirándola durante unos instantes para después tomarla y apretarla con una fuerza bestial haciendo que él ahogase un gemido de dolor, ¡y es que ella tenía demasiada fuerza!
– ¡Yo también estoy encantada de conocerte Itsygo~! – el ceño del de cabello naranja se frunció levemente al escuchar como le había llamado ella, pero entonces negó con la cabeza y por igual le sonrió. La mujer soltó su mano y pronto juntó las suyas tras su espalda – He oído de Grimm que ahora te han hecho su compañero, debe ser un golpe duro.
– "Ni te lo imaginas…" – pensó el volviendo a suspirar y así simplemente mostrar una queda sonrisa – No realmente, pero habría preferido no tener compañero alguno. Prefiero no poner en peligro a nadie.
– Ohh~, eres completamente distinto a Grimm, a él no le importan sus compañeros en lo más mínimo, o eso es lo que quiere aparentar, luego es un buenazo – dijo con una sonrisa – ¡Ah, y también…! – antes de poder terminar su frase una fuerte mano le tapó la boca y la hizo apartarse de una manera un tanto brusca.
La de cabello verde aqua llevó su mirada tras ella, al igual que el de ojos ocre, quien los abrió un tanto sorprendidos al ver aquel par de océanos que despedían pura rabia en dirección a la mujer.
– Será mejor que cierres esa bocaza de una vez Nell, antes de que te la… ¡AGH! – gruñó el de pelo azul al momento de que la chica se librase de su agarre y le hiciera una llave al hombre y lo tirase al suelo de un puñetazo en la mandíbula – Serás hija de…
– Deberías tener más educación y no ir de rey por la oficina – le dijo despectivo el chico que todavía seguía sentado en su silla, mientras miraba con rabia al hombre tirado en el suelo.
La pantera se quedó mirándole durante unos segundos y pronto se libró de la llave que la de ojos grises le había hecho para así levantarse y tomar de la camisa al chico para obligarlo a levantarse de su asiento para alzarlo un par de centímetros del suelo y acercarlo de manera excesiva a su rostro al tiempo que le gruñía como un animal. El joven se puso un tanto nervioso, más por la exagerada cercanía que por otra cosa, ¿acaso en aquella maldita oficina nadie conocía lo que era el puto espacio personal?
– Mira crío, no te lo diré dos veces, ni se te ocurra creerte que porque el gilipollas de Aizen diga que eres mi compañero puedas ejercer ningún tipo de control sobre mí. No eres mejor que yo, solo eres un puto crío que tiene aires de grandeza, así que si se te ocurre meterte en mis casos o si quiera molestarme, pienso acabar contigo, ¿lo has entendido? – dijo fúrico el hombre para entonces soltar su agarre en la camisa y dejar caer al piso al de cabello naranja quien no dijo nada y se quedó en completo silencio, el de cabello azul bufó antes de mostrar una ladina sonrisa y así, se giró para marcharse bajo la atenta mirada de la mujer quien estaba un poco en shock por el comportamiento de Grimmjow, aunque ya lo conocía seguía sorprendiéndole el verle actuar de aquella manera.
Pero entonces, deteniéndolo abruptamente escuchó una suave carcajada, que después pasó a ser una sonora risa. Se giró en la dirección de la que provenía la risa y llevó su mirada al suelo para ver como el de cabellos naranjas se tapaba la boca para no reírse con más fuerza. Entonces, este alzó su mirada para hacer que las chispas de rivalidad estallasen entre ellos. La pantera pasó a una mueca de disgusto, mientras que el veinteañero le observaba con una ladina y triunfal sonrisa, como si hubiese ganado algo. El chico con tranquilidad se levantó del suelo, se espolsó el polvo de su ropa y poniendo una de sus manos en su cadera miró fijamente al de ojos azules que continuaba mirándole con rabia, pues no entendía el por qué demonios se estaba riendo en su jodida cara.
– Ah… no sabes lo graciosa que se me hace la situación. Tú, especialmente tú, un mastodonte que no tiene ni dos dedos de frente, ¿va a ordenarme que es lo que tengo que hacer? – dio un paso para acercarse a él mientras su sonrisa seguía presente en su rostro y el ceño del otro cada vez se fruncía más a cada palabra que salía de la boca del de cabello naranja – Pues eres mucho más estúpido de lo que creía y créeme, no tenía altas expectativas de tu inteligencia, pero ahora muchísimo menos – dijo después de darle unas palmaditas en el hombro – De ahora en adelante trabajaremos juntos, espero que no seas tú quien me moleste a mí, compañero~ – y así, dejando con la mandíbula en el suelo a la mujer y con la pantera aguantándose las ganas de destrozarle la cara a Ichigo, este simplemente tomó un par de informes y se marchó del lugar para continuar tranquilamente con su trabajo.
Después de aquella acción, cada uno volvió a la suyo. Ichigo se encontraba de alguna forma mucho más contento después de haberle cerrado la boca al mindundi de Jaegerjaquez, el cual había estado de un humor de perros el resto del día por el atrevimiento del recién llegado. Y mientras tanto Nelliel simplemente estaba igual de alegre, solo que prestando mucha más atención al de cabellos naranjas y ayudándole en todo lo posible.
El chico realmente lo agradeció, aunque llevara una semana en aquella oficina todavía le costaba guiarse por ella y tener una mano amiga que le ayudase no le venía nada mal realmente. Todo el día fue ir de aquí para allá por la oficina, conociendo al resto de compañeros, algunos más amables que otros debía decirse, otros demasiado raros y otros muy… ah, era difícil describirlo. Aun así, las horas pasaron con rapidez y el de cabello anaranjado pudo llegar a su casa para poder descansar un poco. O eso era lo que quería intentar, puesto que había llegado a su piso con un gran número de carpetas llena de informes y casos que estaban incompletos.
El de cabellos naranjas dejó aquella enorme pila de papeles sobre la mesa de su comedor y suspiró para tomar el puente de su nariz y negar con la cabeza. No solo tendría que soportar de ahora en adelante a un gran subnormal como compañero, sino que también tendría que aguantar tener una mierda de jefe, una gran cantidad de compañeros anormales y un número monstruoso de papeles que debería ver para solucionar un sinfín de casos.
– Ah… señor que día – susurró él para ir a prepararse una taza de café y pronto dejarla sobre la mesa. Cuando estaba a punto de sentarse para continuar con el trabajo un estruendoso golpe le detuvo e hizo que su café se moviese bruscamente, pero que por suerte no se derramase sobre los informes – "Y ya empezamos de nuevo…" – gruñó mentalmente el hombre para dar un golpe con sus manos en la mesa para levantarse e ir en dirección a la puerta y así abrirla abruptamente para pillar al vecino más insoportable que pudiese haber tenido jamás y lo que le hizo enmudecer y abrir sus ojos completamente sorprendido fue ver de quien se trataba – ¿Me tomas el puto pelo? – dijo sin creérselo, joder, ¡tenía que ser una puta broma!
Su vecino giró en su dirección y en aquellos orbes azules vio por igual la sorpresa, pero en sus labios pronto vio una extensa sonrisa que le saco de quicio en cuestión de segundos. El de cabello azul dejó lo que estaba haciendo de lado para entonces terminar de girarse en dirección del de ojos ocre para entonces meter una de sus manos en uno de sus bolsillos y dar un paso con aquella socarrona sonrisa que hacía fruncir más y más el ceño del joven.
– Vaya, vaya crío, al parecer no solo eres mi compañero, sino que también eres mi vecino, ¿eh? – su aliento a menta y miel se estampó contra su rostro y me desconcertó por unos segundos hasta que despertó de la ensoñación en la que se había encontrado y así volvió a fruncir su ceño en dirección al más alto – Voy a hacer que te tragues las palabras que me has dicho hoy en la oficina. Y créete lo que te he dicho yo, si siquiera me supones una simple molestia por mínima que sea – miró fijamente al más bajo y sonrió burlonamente – Pienso destrozarte~… y ahora, cuidado – dijo dando un paso hacia atrás haciendo que el de cabello naranja arquease una ceja sin comprender lo que estaba diciendo hasta que fue demasiado tarde.
El chico sintió como algo se le tiraba encima y por la fuerza con la que lo había hecho no pudo mantener el equilibrio, por lo que pronto cayó al suelo sintiendo como el aire ya comenzaba a faltarle, esa fuerza… no era posible.
– ¿N-Nell? – susurró cogiendo una bocanada de aire sintiendo como el aire escapaba por sus pulmones.
– ¡Itsygo! ¡Qué bien, somos vecinos y compañeros! – dijo ella con una gran sonrisa mientras el hombre se sentía desfallecer entre los brazos de la mujer.
– N-No respiro… – susurró casi sin aliento y pronto la chica al ver el tono de piel tan pálido que el chico había obtenido el chico se separó y gritó levemente asustada. El chico cayó desmayado al suelo, la mujer comenzó a zarandearlo para que despertase y la pantera simplemente observaba la situación con una sonrisa burlona.
Pobre Ichigo, no sabía lo que le esperaba de ahora en adelante con aquel par… sobre todo con cierta pantera que pensaba disfrutar molestándolo.
P. Capítulo: V. La primera misión
Pido disculpas por la tardanza, pero entre que estaba acabando el curso y que tenía que trabajar no me ha salido ni tiempo ni inspiración para poder escribir. Pero aquí os traigo el siguiente capítulo de este fic. Espero que me disculpéis si las personalidades no son exactas, suelo darle siempre un poco de mi toque a los personajes UwU. Y bueno, estoy pensando si debería hacer algún pequeño salseo que acerque más a esta pareja, lo dejo en vuestras manos (aunque por mí si lo hacía ewe), aunque ya sabéis lo que dicen, el roce hace al cariño. Igualmente, comentarios de amor u odio, todos son bienvenidos. Nos vemos pronto… eso creo (?)
