Cambio de escena: -_-_-_-_-_- (o línea horizontal)
Cambio de narrador: :::::::::::::::::::
Flashback
Pensamiento: "..."
Sueño: [...]
El silencio de las calles de aquella abarrotada ciudad solo podía significar dos cosas. O que eras un negado en la orientación y te habías equivocado de ciudad o… que te habías metido en uno de los peores barrios donde ni siquiera Dios se atrevería a adentrarse por miedo a lo que le hiciesen allí dentro. Pero claro, para dos agentes de policía como lo eran Ichigo y Grimmjow ese no era el caso.
—¿Estás seguro de que el informante dijo que ese sujeto estaría por aquí? —dijo el de cabellos anaranjados observando a su alrededor receloso. El veinteañero había oído hablar de los suburbios de Tokyo y lo cierto es que no eran cuentos bonitos, más bien terroríficas, eran de esas historias por las que no podrías dormir en semanas.
El de pelo azul simplemente rodó sus ojos ante la pregunta del menor y continuó caminando por aquellas desoladas calles como si nada malo pudiese sucederles en algún momento. El menor bufó exasperado y gruñó ante el vacío que su compañero le estaba haciendo en aquel momento. Pues si, lo habéis adivinado, aquella era su primera misión con su compañero y por supuesto el cabrón no quería compartir ni una sola pista con él. Ya le estaba sacando de quicio el que el idiota pasase de su puta cara.
Por lo que pronto el más bajo se paró frente a la pantera obstruyéndole el paso y deteniéndole abruptamente. El hombre bajó un poco su mirada hacia él y arqueó una de sus finas cejas mirándole con superioridad con aquellos felinos ojos azules. Los dos se quedaron en silencio durante unos instantes, el menor se había quedado sin palabras al momento de ponerse frente a él y el mayor solamente se quedaba mirándole tan fijamente que se sentía pequeño.
—¿Te vas quedar mirándome todo el rato o vas a decirme algo de una vez? —dijo y al ver el leve shock en el de cabello naranja sonrió ladinamente de esa forma tan socarrona que era tan característica en él. Dio un paso al frente dejando que sus cuerpos quedasen más cerca de lo que al chico le gustaría que estuviese. En cambio, este frunció y lo apartó empujándolo del pecho.
—No sé quién demonios te has creído que eres. Pero ni se te ocurra pasarte de listo conmigo imbécil —le gruñó el chico con el ceño fruncido, mirándole retadoramente con su mirada ocre, ocasionando que las cejas del de cabello azul se juntasen tanto que casi pareciesen una sola. El de pelo naranja arqueó una de las suyas sin comprender el porqué se ponía de aquel modo solamente porque hacía lo que nadie más se atrevía… retarle. Y ya era hora, llevaba toda la maldita semana burlándose de él y ya no aguantaba más.
—Mira niño tú… —sentenció con una voz que estremeció todo el sistema del menor, para que entonces el más alto desviase su mirada hacia atrás y le tomase de la cintura sorprendiéndole todavía más. Pero entonces el de cabello naranja sintió como su compañero lo tomaba del brazo y lo llevaba hacía uno de los callejones de aquel lugar y el menor sin saber cómo había acabado entre la pared y el cuerpo del mastodonte frente a él, quien tenía una de sus piernas entre las del más bajo mientras lo pegaba más a si mismo a la par que ponía uno de sus brazos sobre la cabeza del chico y sonreía ladinamente acercándose amenazadoramente a este. De manera automática el de cabello naranja posó sus manos sobre el pecho de la pantera para apartarlo de su cuerpo, en cambio esta gruñó levemente ante el comportamiento del hombre entre sus brazos y sin mucha dificultad volvió a pegarse completamente a este afilando sus intensos ojos azules.
El de mirada ocre no tenía la más remota idea de lo que estaba sucediendo, sus mejillas habían obtenido un pronunciado tono carmín, su corazón golpeaba con fuerza su pecho, su ceño una vez más se frunció y cuando estuvo a punto de decir algo y golpear al hombre frente a él, se quedó completamente callado al escuchar unos pasos acercarse al lugar donde ellos estaban.
La pantera se acercó lentamente hasta su oído y expulsando su cálido aliento sobre la oreja del oficial (quien se estremeció por aquella acción) le susurró—Escucha atentamente y enciende la grabadora… —este asintió y pronto metió su mano dentro de su bolsillo para encender el aparato electrónico y escuchó atentamente junto al de cabello azul.
¿Cómo diantres habían llegado a aquella inverosímil situación por una simple misión? Bueno habrá que remontarse unos días antes, justamente cuando su jefe les puso aquel caso. El primero de muchos más que vendrían en el futuro.
El día estaba extrañamente tranquilo… claro, solamente al levantarse. La luz de la mañana se había adentrado por la ventana y había impactado contra sus ojos y lo había despertado más relajado de lo que había estado aquella semana que había tenido que soportar demasiadas horas a su compañero y vecino Grimmjow Jaegerjaquez.
—Al menos he podido descansar bien… —susurró desperezándose en su lugar, para después tomar su móvil, el cual se encontraba sobre la mesita de noche y al encenderlo y ver la hora, el de cabello anaranjado pegó un gran salto en su cama que lo tiró al suelo de la impresión— ¿¡Tan sumamente tarde es ya?! ¿¡Por qué demonios no ha sonado la alarma?! ¡Maldita sea! —vociferaba y gruñía a pleno pulmón mientras se levantaba con rapidez para comenzar a vestirse, pues una ducha matutina no le daba tiempo, ¡ni si quiera una de un minuto!
Por lo que algunos de sus compañeros le habían contado, era bastante preferible jamás llegar tarde a la oficina, ya que si el gran Sousuke se enteraba de que habías llegado tarde… desearías estar muerto a tener que enfrentarte a él y el menor prefería no tener que enfrentarse al jefe, no por una segunda vez, el chico recordaba como el hombre le miraba fijamente con aquella mirada achocolatada y se sentía enano ante ella. Y de desearlo prefería no volver a sentirse de aquella forma.
:::::::::::::::::::
Después de terminar de vestirme corrí por el corto pasillo del apartamento y entré dentro de la cocina para tomarme una pequeña taza de café. Por suerte la noche anterior había tenido que quedarme hasta tarde y había sobrado lo suficiente para que pudiese tomarme una más. Sin pensármelo dos veces me tragué el amargo líquido casi ahogándome por ello y después de toser y que casi me desmayase por lo mismo, salí corriendo y cuando abrí la puerta al estar todavía un poco mareado no me di cuenta de que había alguien frente a mi casa e hice que nos estampásemos, abrí mis ojos sorprendido esperando un fuerte golpe, pero antes de que este llegase sentí como me sostenían de la cintura con cierta fuerza para que no cayese y cuando me di cuenta mi mirada se había chocado con una profunda y misteriosa justo como el océano que ya había visto muchas veces y había apartado el shock por frustración en mi interior.
—Vaya vaya vaya… el niño se ha despertado tarde eh~ —dijo burlonamente haciendo que ambos nos irguiésemos y yo le empujase para que me soltara, para que así, los dos nos mirásemos de manera que las chispas de rivalidad entre nosotros saltaban— Incluso por la mañana tienes la misma cara de perro —su sonrisa se ensanchó más todavía al ver como mis propios puños se cerraban con tal tipo de fuerza que mis nudillos se habían vuelto completamente blancos y había comenzado a temblar en mi propio sitio, en cambio una leve sonrisa se formó en mis labios al saber que tenía que decirle para cerrarle el pico.
—Y tú tienes cara de gato callejero y no te digo nada —contraataqué con el mismo tono que él había utilizado conmigo y sin dudarlo un instante sonreí burlonamente en su dirección haciendo que un gruñido escapase de su interior como un animal. Aunque algo me decía que no era tanto el comentario lo que le había hecho enfurecer de aquella manera. Antes de darme cuenta sentí como agarraba con fuerza mi camisa para dejarme sutilmente en puntillas al momento de él levantarme y acercarme amenazadoramente a su rostro— Y a parte no pareces conocer el puñetero significado de espacio personal —dije intentando librarme del agarre que tenía la pantera sobre mí, pero este parecía no querer soltarme— ¿Qué demonios? ¡Suéltame de una puta vez, imbécil!
Nuestros ceños continuaban fruncidos y cuando iba a decir algo, antes de que me diese cuenta había acabado estampado contra la pared (la cual había vibrado por el repentino golpe) y con aquel idiota alzándome varios centímetros por encima del suelo. Nuestras miradas como muchas otras veces estaban conectadas con más ira que nunca. El por qué, ni yo mismo lo sabía, aquel idiota no hacía más que ponerse hecho una fiera cuando no dejaba de burlarse de mí, querer aplastarme o creerse mejor que yo.
—Te lo dije muy claramente estúpido crío, no te metas por mi camino o te destrozaré —dijo bufando cual animal y justamente cuando estuve a punto de romperle la cara con un puñetazo sentí como detuvieron mi puño y como por fin pude volver a tocar el suelo con mis propios pies. Al mirar en dirección a quien había detenido mi ataque me sorprendí al ver a Nelliel. Al parecer me habían tocado los vecinos y compañeros más impuntuales…
—¿Ya estáis peleando nada más empezar la mañana? —dijo apartando más al mastodonte de cabello azul frente a mí, mientras que me hacía bajar mi puño y ambos apartábamos la mirada bufando al mismo tiempo— Deberíais empezar a llevaros mejor, después de todo compartís mucho tiempo juntos y al parecer si no os mata cualquier idiota con una pistola o un cuchillo, os matáis entre vosotros a puñetazos… Pero esto es sencillo, como no os estéis tranquilos yo os reventaré los huevos para asegurarme de que hasta vuestros nietos se acuerden del golpe… ¿entendido? —su tierna sonrisa y expresión no mostraban lo que aquella horrenda y oscura aura nos enseñaba. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y al oír tragar espeso a la pantera pude apreciar que él tampoco quería que ella le golpease en sus joyitas— Jeje, perfecto. ¡Ahora vamos! ¡Recordad que Aizen-sama se enfada mucho si no llegamos a tiempo y no quedan más de diez minutos para que sea la hora!
Gritó ciertamente asustada y cuando nos dimos cuenta los tres nos miramos entre nosotros y salimos corriendo en dirección a la oficina como si nuestra vida dependiese de ello… aunque técnicamente así era.
Al llegar allí, todos y sin excepción, todos los trabajadores se habían quedado mirándonos a los tres como si nos hubiese salido una segunda cabeza. En cambio, ninguno de nosotros les prestamos verdadera atención, simplemente miré de reojo al felino, descubriendo que él por igual lo estaba haciendo conmigo, algo que me puso un tanto nervioso, más que nada porque me había descubierto mirándole, pero como si nada sucediese, volviendo a guardar la compostura suspiré y le miré de manera más obvia, haciendo que él imitase mi gesto y después de que ladease mi cabeza en dirección al escritorio donde nos encontrábamos, pues si, ahora habían puesto nuestros escritorios juntos ya que el jefe nos había hecho compañeros. Y después de que soltase un gruñido y yo rodase los ojos nos dirigimos a nuestras mesas para comenzar a trabajar, como ya llevábamos haciendo aquella semana.
Las horas más o menos podría decir que se pasaban de cierta manera tranquilas, el tener a alguien que gruñía a cada rato te hacía querer pegarte un tiro, pero era más soportable que tener a otros sujetos como compañeros. Unos buenos ejemplos eran Nnoitra Gilga y Szayel Aporro a ver cuál era peor de los dos. Siendo sincero, prefería mil veces al idiota soberbio de mi derecha que a esos dos.
Pero claro, seguramente esos dos no estarían gruñéndome a cada instante que les preguntase algo, ¡si incluso serían más educados!
—Quieres dejar de gruñirme de una puta vez y responderme como una persona normal… o ¿A caso nunca te han enseñado a hablar como tal? —le dije ya completamente exasperado, ¡pero el muy idiota volvió a rugirme! ¡Esto ya era el colmo!
Cuando estuve a punto de gritarle todas las putas barbaridades que por mi mente me surgiesen, fue que pasó el zorro plateado de la oficina, la mano derecha de nuestro jefe. Mejor conocido como Gin Ichimaru. Nada más acercarse a nuestras mesas, tanto Grimmjow como yo nos giramos en su dirección para observar aquella alargada sonrisa que siempre tenía en su rostro y que me ponía nervioso, no sabía que estaba pasando por su mente pues tampoco me mostraba su mirada. Se quedó unos instantes en silencio, pero tan pronto como el bocazas de mi lado iba a hablar, el de sonrisa burlona simplemente puso su mano frente a él para que se callase y me extendió una carpeta bastante grande que cuando la tomé, casi me caigo al suelo de lo llena que estaba.
—Bien chicos, aquí tenéis vuestra primera misión. Os informaré brevemente sobre el caso que tenéis en manos. Se trata de un narcotraficante que lleva meses evadiéndonos y tenéis la suerte de que el Aizen-taicho confía tanto en vuestras habilidades que os deja a cargo de todo. Para más información leed los informes que tenéis dentro de esa carpeta. Mucha suerte caballeros —dijo e hizo ademán de marcharse, pero eso no ocurrió, simplemente nos volvió a "mirar" y con aquella extensa sonrisa nos dijo— También me ha dicho que os avise de que desea que trabajéis en equipo y que si no lo hacéis, bueno… eso ya lo descubriréis juju~
Después de aquello, no dijo mucho más, simplemente se marchó para dirigió hacia su escritorio dejándonos a ambos con las palabras en la boca. Nos miramos entre nosotros una vez más y pronto lo vi girándose en su silla para comenzar a teclear en su teléfono un número y sin más acercarlo a su oído y así comenzando a hablar con la persona del otro lado.
Una de mis cejas se arqueó al ver lo rápido que estaba apuntando todo lo que le decían y pronto colgó el teléfono y se levantó sin más para marcharse y dejarme allí… sólo. Unos minutos después, cuando volvió, este tomó unos pocos papeles dentro de la carpeta y de nuevo se fue y esta vez, no parecía tener la intención de volver. Un tic se formó en una de mis cejas. ¡El cabrón me quería dejar fuera del caso!
Mi ceño volvió a fruncirse una vez más y con rapidez tomé la carpeta y comencé a estudiar el caso desde el principio, observé que había un buen número de camellos que obtenían su mercancía de ese supuesto narcotraficante, no tenía una pinta demasiado amenazante, pero teniendo un número tan alto de compradores que lo revenden idiota no debía ser.
Pronto me puse a investigar más sobre aquel caso y pude encontrar entre algunos papeles el número de cierto informante que quizás me sería de gran ayuda. Pero cuando estuve a punto de marcar su número una mano me hizo colgar abruptamente e hizo que diese un giro sobre mi propio eje en la silla. Cuando me di cuenta de quién era le dirigí una de las peores miradas asesinas que haya podido poner en mi vida y aparte su mano para que no me tocase.
—¿Qué crees que estás haciendo? —le gruñí de manera amenazante y tan pronto le pregunté golpeó mi mesa con tal fuerza que el ruido que produjo calló a todos los que estaban en la oficina.
—Ya te lo dije, no te metas en mis casos o te haré añicos enclenque —dijo con un tono furioso para pronto bufar sobre mi rostro y apartarse de mí, en cambio yo me levanté de mi lugar y me planté frente a él, haciendo que todos los del lugar comenzasen a cuchichear sobre nosotros y que un gutural gruñido escapase del interior de la pantera por mi acción.
—Mira imbécil, no sé si es que no te quedó claro. Tú y yo, ahora somos compañeros, debemos caernos bien y trabajar juntos, créeme, a mí me hace muchísima menos gracia que a ti, pero no tenemos otra puta opción. Así que cállate, trabaja conmigo, resolvamos este jodido caso con la mayor rapidez que podamos y así podré irme a mi puta casa donde al menos ni tu ni yo tendremos que ver la cara del otro —él se quedó completamente callado ante mis argumentos, al parecer a este idiota si no le decías las cosas a la cara no comprendía. No teníamos opción a elegir, así que solamente nos quedaba trabajar codo con codo— Ahora, comparte todo lo que sepas conmigo y continuemos trabajando, no tengo ganas de ver como los de la oficina vuelven a apostar por ver quién da el primer golpe —sentencié volviendo a sentándome en mi sitio para que unos instantes después, él gruñera y se sentase por igual.
Y eso fue el comienzo del caso, después de aquello, aunque comenzó compartir más información conmigo, tampoco era como si le hiciese demasiada gracia hacerlo, además que a cada pequeña cosa que me equivocaba el imbécil se reía de mí, cuando le decía que era él quien se había equivocado se cabreaba y me hacía el vacío además de que no me decía nada al respecto de la investigación. Joder, ¡era peor que un puto crío! Y cada vez que este se ponía echo una fiera y le ponía un alto o me enfrentaba a él se cabreaba el doble. ¡Pareciese que le gustaba pelearse conmigo por cada mínima cosa que hiciera!
Aun así, después de unos días conseguimos ponernos de acuerdo y conseguimos obtener el número de un buen informante, pues al que yo había intentado llamar podría habernos delatado y el culpable habría escapado. Iba a agradecerle a Grimmjow sobre ese tema pues por poco cometí un error garrafal que nos habría costado el caso, pero al imaginarme como se pondría preferí no hacerlo para no tener que escuchar a su ego que por igual se reflejaría con una extensa y socarrona sonrisa.
El idiota contactó con el soplón y cuando quedamos con este (quien terminó siendo esta) al parecer quería un pago especial a cambio de la información sobre el caso, no supe muy bien lo que sucedió al principio en el que Grimmjow y la mujer comenzaron a hablar, pero cuando vi a este hacerme un gesto para que me quedase esperando y después comenzase a escuchar un constante golpeteo y ruidos nada decentes, mis mejillas obtuvieron un vibrante tono carmesí y la vergüenza llenó cada partícula de mi ser. Y aunque me alejase, podía seguir escuchando la obscena voz de la mujer gimiendo constantemente. Joder, esperaba que aquellas situaciones no se repitiesen demasiado a menudo teniendo a la pantera como mi compañero.
Un rato después, preferí no contar cuanto, él salió del callejón al que habíamos ido (poco higiénico había que admitirlo) y llegó como si nada hubiese pasado y sin más nos marchamos del lugar pues la chica nos había dicho todo lo que necesitábamos saber para encontrar a uno de los eslabones de la cadena que nos llevaría hasta el narco. Preferí no preguntarle que había hecho en aquella callejuela, pues no hacía falta demasiada imaginación para saberlo y prefería no escuchar sus burlas al respecto de cómo me pongo con temas como esos.
Esa misma noche decidimos actuar para encontrar al idiota que buscábamos.
Aunque seguía sin comprender el porque tenía la jodida necesidad de que estuviera sobre mí, ¡así iban a descubrirnos antes!
En cambio, él simplemente se mantuvo en la misma postura mientras tenía su mirada al final del callejón, justamente a unos metros alejados de nosotros se encontraba el camello que estábamos buscando y un concurrido cliente por la pinta que tenía.
Estos comenzaron a hablar sin más y cuando quise moverme para ir y detener aquella "venta legal" el cuerpo de mi compañero me detuvo sin permitir que hiciese ni un solo movimiento. Le miré incrédulo sin saber que demonios estaba haciendo, lo intenté empujar, pero en la posición que estaba no podía hacer demasiado, por lo que opté por darle una patada en sus joyas y antes de poder asestar el golpe el idiota detuvo mi pierna apretándola entre las suyas. Yo no comprendía que cojones estaba haciendo, pero cuando intenté librarme y él continuó ejerciendo fuerza para que dejase de moverme ambos produjimos un ruido lo suficientemente fuerte para que los otros dos se pusieran alerta.
—¿Has oído eso? —le preguntó el camello a su cliente, quien asintió y pronto se escuchó el sonido de un arma que nos puso alerta tanto a la pantera como a mí— Al parecer algunos no saben que la curiosidad mató al gato… —gruñó el otro comenzando a acercarse a nuestra posición.
Mi cuerpo enteró se tensó por un momento. Nos iban a descubrir… ¡y todo había sido porque el idiota de mi compañero no se centraba en el trabajo! En cambio, sorprendiéndome a más no poder, de tal forma que mis ojos se abrieron desmesuradamente, sentí el impacto de algo suave contra mis labios, cuando llevé mi mirada en dirección al frente… Me di cuenta de que eso, eran los labios de Grimmjow… ¿¡Qué demonios estaba haciendo?!
Los pasos se escuchaban cada vez más y más cerca de nosotros, pero él no tenía la más mínima intención de separarse de mí. Comencé a forcejear buscando que me soltase, comencé a moverme errático en mi sitio para que me dejase en paz, pero el agarre en mi cintura se hizo más fuerte y la mano que mi compañero tenía libre pasó a mi nuca obligándome a seguir aquel beso que se había vuelto más feroz, sus ojos permanecían cerrados mientras que los míos estaban completamente abiertos y mis mejillas tenían un pronunciado tono rojo. No deseaba corresponder, pero cuando quise darme cuenta el idiota mordió mi labio inferior haciendo que jadease y al parecer el pudiese aprovechar para que metiera su lengua dentro de mi boca… ¡Había metido su jodida lengua dentro de mi puta boca!
Un jadeo volvió a escapar de mis labios en aquel voraz beso y cuando quise darme cuenta la lengua ajena había seducido a la mía para continuar con una danza salvaje que me robaba el aliento. Iba a darle un puñetazo, pero este tomó mi muñeca con la mano que se encontraba en mi nuca y la puso sobre mi cabeza para ahora si, tenerme completamente inmóvil. Los pasos se detuvieron justo a nuestro lado, haciendo que todo mi cuerpo volviese a paralizarse y más cuando Grimmjow había adentrado su mano dentro de mi camisa para acariciar mi piel desnuda. Creyendo que iban a pegarnos un tiro porque el gilipollas de mi compañero no me soltaba cerré con fuerza mis ojos.
Pero el disparo nunca llegó… Y más fue mi sorpresa al escuchar lo que el camello había dicho.
—Nah, solo son un par de maricones que han comenzado a darle con el tema —dijo con un tono lleno de repulsión para que después de mediar unas palabras con su comprador, le entregase la mercancía frente a nosotros y entonces se despidieran para marcharse y dejarnos completamente solos, no sin antes volver a decir un comentario homófobo que sobraba.
—"Gilipollas" —pensé y cuando me di cuenta de que mi compañero todavía no se apartaba de mí, comencé a ejercer fuerza en su hombro para pronto apartarlo y cuando tuve el espacio suficiente, sabiendo que no había nadie alrededor que nos escuchase, le metí tal derechazo en su pómulo izquierdo que seguramente volvería a dejarle otra bonita marca. Por la fuerza ejercida el idiota cayó sin poder evitarlo al suelo, después de unos instantes se levantó gimiendo de dolor por el golpe y me miró con el ceño fruncido, pero antes de que dijese nada yo le interrumpí a la par que me limpiaba los labios por lo que él había hecho— ¿¡Qué demonios crees que hacías subnormal?!
Él me miró incrédulo ante lo que yo decía y como un resorte se levantó del suelo y se puso frente a mí con una de las peores auras que le había visto hasta ahora.
—Por poco nos descubren porque tú eres un idiota que no se está quieto, ¡solo debías permanecer en la misma posición un rato hasta que se fueran! ¡La información ya la tenemos y si detenemos a uno de los camellos que le compran al puto narco le perderemos la pista en cuestión de días inútil! —dijo empujándome haciendo que mi cabeza se golpease con fuerza contra la pared y yo gimiese de dolor y al sentir como volvía a posicionar su cuerpo sobre el mío mi cuerpo se tensó y tragué espeso… no volvería a besarme… ¿verdad?
Mis mejillas al recordar como había sido aquel beso se calentaron en cuestión de segundos, él abrió sus ojos sorprendidos al mirarme y pronto se apartó de mí, para que después de unos instantes su sonrisa se ensanchase de manera burlona.
—Jojojo~, no me digas que te has puesto nervioso por un beso… o peor, que ese era tu primer beso~ —dijo con tono burlón mientras me miraba con esa extensa y maníaca sonrisa, consiguiendo que un tic se formase en una de mis cejas.
—No gilipollas. Pero en vez de estar forcejeando conmigo para que no nos descubran podrías habérmelo dicho y así no tendríamos que haber pasado por esa estúpida situación —gruñí en su dirección para volver a empujarle y apartarlo una vez más. Me arreglé la ropa un poco para después mirarle todavía con mi ceño fruncido— De todas formas, ya tenemos la información que necesitábamos, borraré el audio innecesario y mañana continuaremos con tranquilidad la investigación.
—Oye niño, no hace falta que cambies tan repentinamente de tema. Se que has creído que iba a volver a besarte, no debes avergonzarte por ello —volvió a picarme haciendo que una vena se resaltase en mi frente y cuello. Pero entonces un escalofrío recorrió toda mi espina dorsal al momento de sentir como el idiota pasaba su mano por toda mi columna haciendo que un chillido escapase de mis labios— Ohh~ que buena respuesta~
Después de que él estuviese burlándose por una larga media hora y que una vez más volviésemos a pelear como ya parecía costumbre entre nosotros y sin más nos dirigimos a nuestra casa que casualmente vivía justo a mi lado, por lo que sus burlas continuaron por un buen rato hasta que pronto le cerré la puerta en los morros y fui a acostarme para poder dormir "tranquilo" pues a cada momento podía recordar ese maldito beso y eso solo me ponía de los malditos nervios. ¡Tampoco había sido para tanto joder!
Unos minutos más tarde de estar dándome de cabezazos contra la almohada, conseguí dormir y descansar. Pues lo que vendría los siguientes días después de obtener la información, el caso se volvería un verdadero quebradero de cabeza… Para mí.
P. capítulo: VI. Pistas y coqueteos
Yyyy bien chicos y chicas, aquí termina el capítulo de hoy. No tengo mucho que decir la verdad, solo que en el siguiente capítulo habrá un salseo bastante decente… o no jajajaja. He de advertir que esta historia se dedica al GrimmIchi, pero también, muchos se interesaran por Ichigo ewe. Todavía no tengo ninguna pareja a parte de esta decidida. Y bueno, también decir que espero que hayáis disfrutado del capítulo de hoy como siempre. ¡Nos vemos en el próximo capítulo que vendrá con muchas sorpresas!... o eso creo.
