Cambio de escena: —

Cambio de narrador: /

Flashback

Pensamiento: "..."

Sueño: [...]


Nada parecía estar de parte del pobre veinteañero. Una vez más, habían estado dando vueltas, tratando de encontrar el dichoso lugar que les había dicho el informante. Y ahora, un animal vociferaba miles de palabras mal sonantes tratando de expresar su rabia de la única manera que conocía.

― ¿Qué coño? ¿¡A caso los lugares de aquí están todos ocultos o en el quinto coño?! ¡Me saca de quicio este puto caso y esta asquerosa ciudad! ¡Me cago en la puta! ―gruñó la pantera golpeando con fuerza el claxon, asustando a todos los que estaban alrededor, pues ahora, el coche permanecía aparcado, mientras que el menor había decidido salir para poder pedir indicaciones―. ¿Y tú que estás mirando, imbécil? ―Gruñó cual animal, iracundo y furioso con todo lo que se le acercase.

En cambio, el menor, quien continuaba tratando de hablar con la gente, no solo había bajado para sacar algo de información, no, por igual lo había hecho para no tener que estar al lado de su compañero por un instante más, estaba harto de él, no podía soportarle ni un solo instante más.

Lo peor de todo no era eso, lo peor de todo era que tenía que aguantarlo por una semana entera en un maldito espacio reducido con una mierda de cama como seguramente serían todas las habitaciones de ese infernal motel que no encontraban.

―Disculpe ―dijo acercándose a una pareja anciana, los cuales nada más verle simplemente se alejaron, él bufo, vio pasar a otra chica y cuando se acercó para tratar de hablarle esta se asustó y huyó. Así fue con otras cinco personas más. Él estaba incrédulo―. "Sabía que era feo, pero no tanto joder" ―, pensó suspirando y nada más girarse chocó con alguien, haciendo que casi casi ambos cayesen, si no fuese porque había sostenido a la persona con la que había chocado―. Lo siento, no miraba por donde iba, ¿estás bien?

Le preguntó a la persona que había sostenido, a la cual había apartado casi al instante para que no se sintiese incómoda. Debido a su altura, tuvo que agachar un poco la cabeza, puesto que quien estaba frente a él era notoriamente más bajo.

Entonces, se sonrojó ampliamente al ver que era una bella y atractiva mujer que le miraba con un suave sonrojo en sus mejillas.

―Perdón, era yo la que no miraba ―susurró quedamente la chica desviando su mirada.

―N-No, perdóname a mi yo ―dijo el hombre tartamudeando sonrojado al ver el pronunciado escote de la chica, haciendo que tragase espeso y desviase la mirada completamente avergonzado―. Pareces perdido.

―S-Si, un poco ―asintió y entonces recordó para rápidamente sacarlo y mostrarle el pequeño papel con la calle y el nombre del motel, consiguiendo la información que necesitaba, estaba a punto de irse, pero una mano delicada le detuvo abruptamente, tensándolo de sobremanera al ver que ponían su brazo entre dos cosas muy blanditas.

― ¿Tienes prisa? Es que querría recompensarte el que me hayas cogido para que no me cayese y me hayas perdonado por mi torpeza ―susurró con una queda y meliflua voz que erizó el vello corporal del chico y este comenzó a decir incoherencias una tras otra.

Pero no se daba cuenta de que ahora, con suma lentitud estaba siendo arrastrado por la fémina.

Por su parte, la malhumorada bestia del coche ya había conseguido calmarse después de haber estado más de media hora golpeando y gritando todo cuanto podía y más. Giró su rostro a la ventana para ver como le iba al de cabello naranja. Al ver que estaba siendo arrastrado por una atractiva morena se extrañó, pero conociendo lo palurdo e inocente que era su compañero no le parecía nada raro.

En cambio, se detuvo a mirar fijamente a esa despampanante mujer de curvas peligrosas y rostro angelical.

―Joder, que suerte ha tenido el mamonazo ―rio burlón al ver como la chica continuaba arrastrándole sin apenas esfuerzo. El de cabello azul comenzó a ver de arriba abajo a la mujer, pero entonces, notó lo que podría llamarse una rareza en la zona de los pantalones cortos de la chica y se aguantó la risa―. Veamos cuánto tarda en darse cuenta~.

Rio quedamente el hombre mirando a ver lo que haría el de cabello naranja. Pero pasaba el rato y el mayor no veía que el chico tuviese intención alguna de soltarse del agarre de la mujer. Por lo que él bufó para salir del coche y cerrar la puerta, comenzando a acercarse con las manos metidas en su bolsillo.

―L-Lo siento s-señorita yo t-tengo prisa ―susurró el veinteañero sonrojado tratando de librarse del agarre de la mujer de manera que no fuese demasiado brusco, pero ella no parecía querer soltarle, por nada.

―Vamos, déjame recompensarte ―dijo la morena tratando de llevárselo con cierta tranquilidad, pero con insistencia.

Al menos, así fue hasta que alguien le arrancó al menor de las manos. Una vez más tuvo que alzar su rostro para mirar a quien le había arrebatado al chico, para estremecerse al ver una mirada azulina amenazante que la hizo retroceder, el brazo de la pantera rodeaba el cuello del más bajo, pegándolo a su cuerpo, tensándolo por un momento, pero al reconocer el aroma de su compañero pudo relajarse, aunque no demasiado.

―Bueno, bueno, bueno. ¿Qué tenemos aquí? ―ronroneó burlón el hombre para bajar su brazo a la cadera del de cabello naranja. Metiendo el pulgar en el bolsillo del mismo, tensando a la mujer, que miró reacia la acción, gruñendo suavemente por lo bajo―. Veo que estás tratando de quitármelo, ¿eh perra?

―Espera, ¿qué? ―susurró incrédulo el menor alzando superficialmente su vista, frunciendo su ceño al mismo tiempo, volviendo a su típica expresión molesta.

―Por la cara que pone, dudo mucho que sea nada tuyo. Además, iba a llevarlo a tomar algo. Así que hazte a un lado ―gruñó mirando mal al de cabello azul, quien solo pegó más al veinteañero a su cuerpo.

―Me parece que no, ve a por otra fresita inocente, esta de aquí, es totalmente mía ―sentenció sonriendo ladinamente, como todo el canalla que era, apoyando su cabeza en la de Ichigo -quien no podía estar más contrariado en aquel momento-.

En ese mismo momento, lo único que llegó a comprender el chico era la mierda de apodo que le había puesto el estúpido gato que era su compañero. Apretó con fuerza sus puños, se giró mirando con ferocidad al más alto y al momento de alzar su mirada, lo único que llegó a obtener, fue un beso voraz que le hizo abrir sus ojos sorprendido.

Sus mejillas se sonrojaron notoriamente, trató de apartar a la pantera, pero lo único que consiguió fue que Grimmjow le tomase con fuerza de la cintura y metiese su mano en el pantalón ajeno, apretando con fuerza aquel jugoso trasero que se cargaba, haciéndole gruñir y jadear permitiéndole adentrar su lengua en la cavidad ajena, sofocando a ambos por un momento.

La mujer en ese momento chasqueó su lengua realmente molesta, iba a reaccionar, pero cuando alzó su mirada, y la suya chocó con aquella glacial que la asesinaba, consiguiendo que retrocediese un paso por ello, más cuando vio como la pupila del policía se volvía elíptica y vertical.

Un parpadeo y esas pupilas habían vuelto a la normalidad, quizás, solo había sido su imaginación, pero sabía que ahora todos sus huesos estaban completamente helados.

El miedo se había apoderado de ella, y la primera reacción que había tenido, fue salir corriendo de allí, sin mirar atrás, solo huyendo temerosa de que aquella bestia pudiese perseguirle y matarle.

En cambio, nada de eso sucedió, pero ella continuó corriendo, sin detenerse, prefería dejar de lado a ese adorable e inocente veinteañero de cabello naranja que arriesgar su cuello al enfrentarse a semejante animal que seguro y no dudaría en degollarla viva de tener la más mínima oportunidad.

Mientras tanto, alejada de esa bella morena, los compañeros continuaban con lo suyo, puesto que Grimmjow no se había detenido después de ver como había salido corriendo, volvió su mirada al rostro del menor, estuvo por separarse, pero esos párpados cerrados con fuerza, sus mejillas sonrojadas a más no poder, su sutil aroma a vainilla y sus vanos esfuerzos por separarse avergonzado. En su interior algo pareció quebrarse.

Ichigo abrió sus ojos completamente sorprendido cuando comenzaron a tirarlo hacia atrás hasta que su espalda chocó contra la pared. Llevó su mirada al más alto y ambas chocaron creando electricidad entre ellos. Un quedo jadeo escapó de sus labios, el de pelo azul había mordido con fuerza su labio inferior, dándoles un segundo de respiro para volver a atacar con fiereza a esos labios que le habían dejado cegado por un momento. Su cuerpo tembló, cuando sintió como unas grandes manos bajaban marcando su cuerpo hasta tomar ambos glúteos con fuerza, lo levantó y le obligó a atrapar con sus piernas las caderas ajenas.

En ese mismo momento, todo su cuerpo se puso de un rojo intenso al sentir una dureza rozar su muslo interno, y ahí ya con fuerza frunció su ceño y con toda la fuerza que pudo separó a su compañero de él, empujándolo con fuerza para él correr, alejándose unos metros, pues el derechazo que le había metido lo había dejado medio atontado y con la coyuntura perfecta para escapar.

― ¿¡QUÉ DEMONIOS CREES QUE HACES?! ―gritó completamente descolocado y furioso, temblando con superficialidad. Nadie nunca se le había tirado de aquella manera, mejor dicho. ¡Ningún hombre lo había hecho en su puta vida!

Grimmjow en ese momento reaccionó, negó con la cabeza y bufó, acarició su mandíbula con su mano derecha y afiló su mirada hacia el menor.

―Pues salvar tu ojete de que sea petado por esa tipa ―sentenció levantándose mientras se sobaba la mejilla dolida―. "Su puta madre como me ha atizado el cabrón" ―gruñó al volver a negar con la cabeza, aclarando sus ideas.

― ¿Qué demonios estás diciendo imbécil? ―preguntó sin comprender a lo que se estaba refiriendo.

―Mira, te lo explicaré para que lo comprendas porque al parecer tu idiotez no tiene límite ―dijo acercándose con una mano metida en el bolsillo, consiguiendo que Ichigo retrocediese al momento de él acercarse―. Esa tipa se ha puesto como brazo de santo al verte y quería meterte su trabuco por el agujero de tu culo. ¿Lo entiendes ya?

― E-Espera, esa chica e-era…

―Si amigo, esa belleza era un travesti que si le dejabas te habría dado duro contra el muro, lento contra el pavimento y con la cara en la almohada, toda la noche~ ―dijo riendo burlonamente al ver al menor colorarse notoriamente―. Vaya, no parece que te disguste la idea.

―E-Era demasiado guapa ella no… B-Bueno ―dijo cambiando de tema abruptamente―. ¿Y tú por qué coño me has besado?

― ¿Sinceramente? ―dijo arqueando una ceja―. Para salvar tu trasero y por igual porque me ha dado la real gana~.

Declaró sin vergüenza alguna existente en su rostro, es más, en este, había una amplia y malévola sonrisa que mostraba como se divertía con ese hecho. El menor solo pudo balbucear completamente sorprendido por las palabras de su compañero le acababa de decir sin pelos en la lengua.

Lo único que pudo llegar a hacer, fue alzar su dedo, tratando de decir algo, pero al no salir nada, solamente se giró y le hizo un gesto a su compañero.

―Vámonos, ya sé dónde está el motel. ―Susurró con sus orejas completamente rojas para suspirar y dirigirse con la pantera al coche, donde antes de abrir la puerta se detuvo y miró de perfil a Grimmjow, quien se detuvo un momento ante la afilada mirada ocre―. Y no vuelvas a hacer esa gilipollez. No me gusta que se burlen de mi con imbecilidades así. ―gruñó volviendo a entrar en el coche, cerrando con fuerza nada más sentarse.

El de cabello azul se quedó mirando fijamente el asiento del copiloto, donde estaba Ichigo con sus brazos cruzados y su ceño notoriamente fruncido. Él se encogió de hombros y fue hasta su asiento, arrancó el coche y se dirigió al motel con las indicaciones del menor.

―" No me estaba burlando, realmente me he quedado con ganas de probar más" ―pensó él gruñendo levemente para golpear el claxon y que así la gente y coches se apartasen por donde pasaban. Ahora estaba de mal humor.


Después de quince minutos de trayecto, nada más llegar, aparcaron en una zona un tanto alejada, puesto que su coche destacaba bastante con los del resto en aquel motel.

El chico llevaba con él una gran mochila, parecía un estudiante universitario. El otro, con su aspecto macarra, simplemente parecía lo que mostraba su aspecto. Por lo que quedaba de lujo el que ambos fuesen con tranquilidad allí.

Nada más llegar, pidieron la habitación. La sorpresa para ambos no podía ser otra que una habitación, diminuta, con una cama de matrimonio, un aseo con un baño medianamente limpio que no daban arcadas.

―Para los ratos en los que durmamos, tú tu parte de la cama y yo la mía ―sentenció el más bajo para suspirar y comenzar a prepararlo todo, pues su habitación, daba justamente frente a la casa del sospechoso.

Prepararon las cámaras para poder grabar, clavaron con una pistola con silenciador los micrófonos modificados que había creado Szayel para escuchar a través de las paredes, clavados justamente sobre la puerta del pequeño apartamento del objetivo. Por igual los pusieron por todo el motel con suma discreción, pues podían encontrar algún topo cerca y preferían evitar ser masacrados por las balas.

Viendo la hora, Ichigo solamente suspiró y se metió en el baño para tomar su teléfono de empresa, por igual modificado para que no pudiesen hackearlo, y pronto llamar -después de comprobar que no había ningún problema al respecto y no había ningún aparato de escucha que pudiese delatarlos-.

Un tono, dos y ya al tercero, aquella profunda voz que le producía escalofríos contestó.

Esperaba ansioso tu llamada Kurosaki. ¿Tenéis algo nuevo que ofrecer a la investigación? ¿O solo me llamas por mero gusto? ~ ―Susurró con esa seria, pero al mismo tiempo pícara voz que le hacía fruncir el ceño, pues parecía que siempre se burlaba de él.

―Si, el informante nos dio una dirección y algunos nombres que pueden servir mucho para la investigación ―asintió suavemente mientras apoyaba su espalda en la pared―. Ahora mismo estamos investigando al sospechoso de la banda que creemos culpable, no quiero dar muchos detallas porque las paredes casi siempre son de papel. Espero y no le importe.

Ni mucho menos, pero nada más acabéis allí, tendrás que venir a darme el parte. Te doy la razón en lo que has dicho, las paredes tienen oídos, así que esperaré ansioso sobre todo lo que tengas que decirme~ ―sentenció con tranquilidad, haciendo que el chico se extrañase por esa suave entonación en una frase. Pero prefirió solamente ignorarlo, y no meterse en ningún lio grave con su jefe.

―Está bien ―asintió el chico cerrando sus ojos―. En acabar aquí, iré para darle el informe completo del caso.

Esperaré ansioso~ ―susurró el hombre despidiéndose con una tenue sonrisa para colgar, consiguiendo así que el menor pudiese respirar más calmado.

Nada más acabar la conversación, el chico salió del aseo y suspiró tumbándose en la cama, sorprendiéndose de que allí, no estaba la pantera. Cosa que le extrañó, pero al ver el mensaje que le había llegado del estúpido gato no estaría allí por un buen rato.

―Mejor ―sentenció el menor suspirando para sentarse y abrir el portátil, comenzando a monitorizar las cámaras y micrófonos instalados en los alrededores.


Las horas comenzaron a pasar, pero nada nuevo ocurría. Ichigo había permanecido allí todo el día y noche, su compañero no había vuelto, había que aparentar, en algún punto él debía salir del motel y le tocaría vigilar a Grimmjow.

El cual, no volvió si no hasta el día siguiente con notorias marcas de una intensa noche de sexo.

El pensamiento de Ichigo en ese instante, fue agradecer que ese animal hubiese tenido la decencia de no venir a follar a la habitación del motel y haberse marchado. Al momento que este llegó, le tendió todas las cosas para que comenzase con su turno, consiguiendo un gruñido de su parte.

Había vuelto de buen humor, pero el crío conseguía arrancárselo con esa mirada de superioridad y su ceño fruncido.

A la mañana siguiente, habían conseguido confirmar que su sospechoso estaba justo frente a ellos, sintonizaron la frecuencia de los micrófonos instalados en el apartamento de su objetivo. Hicieron las fotos necesarias para asegurarse de que era el mismo hombre que buscaban para vigilar, y ambos sonrieron al notar que así era.

A lo largo de los días, no mucho había sucedido, a parte que el tío realmente había estado necesitado y no había parado de ver porno durante el tiempo que le estuvieron motorizando.

Triste, esa era la palabra que más caracterizaba el comportamiento del hombre. Los dos compañeros, hartos de haber estado cuatro días escuchando al borracho ponerse porno y utilizar a su amiga derecha para satisfacerse, habían hecho un buen descanso merecido, aunque por igual habían salido y lo habían seguido para no perderle la pista. Pero realmente estaban ya muy cansados, ese tipo sin haberlo visto de frente ya les había arrancado el alma con su mierda de vida.

Lo único bueno de haberlo seguido era que habían encontrado otras fuentes y sospechosos.

―Dios, ese tío realmente necesita a alguien que le dé algo de amor porque su amiga Manuela creo que ya estará muy cansada ―dijo el de cabello azul bufando, viendo las cajas de pizza acumularse en una de las esquinas―. Vale, piedra, papel o tijera para ver quien saca la basura, porque esto da puto asco.

―Qué raro que lo digas tú.

―Cierra el pico Kurosaki ―gruñó Grimmjow afilando su mirada.

Ambos se giraron mirándose fijamente, con determinación. Una sonrisa burlona sonrisa se formó en los labios de cada uno. El juego comenzó, y después de tres intentos empatados, el ganador, fue la pantera.

―Has sacado después cabrón ―dijo molesto el de ojos ocre.

―No seas mal perdedor y llévate la basura fresita ―sonrió el hombre ampliamente, con una sonrisa triunfal que ni Dios mismo le quitaba.

―Tch, gilipollas ―chasqueó cabreado su lengua, tomando todas las cajas que habían acumulado. Por precaución, tomó uno de los walkie talkies que tenían y miró de reojo al de ojos azules―. Avísame si pasa algo, la basura está al otro lado de la calle y tardaré un rato en volver.

―Sí, sí, no te preocupes ―dijo haciendo un gesto con su mano, restándole importancia a lo que había dicho el menor―. Este tío el único entretenimiento que tiene es su registro premium de porno.

Se carcajeó burlón para negar con la cabeza y comenzar a reír con más fuerza al escuchar a Ichigo maldecirle por lo bajo realmente molesto. ¡Joder que eso si era vida! ¡Así si que disfrutaba de su trabajo a más no poder!

Negando con la cabeza el hombre se preparó bien para controlar todo lo que pasase desde su posición. Por el momento nada extraño parecía suceder, en realidad, esperaba que nada sucediese mientras su compañero estuviese fuera. Aunque no pudiese parecerlo, prefería no cargar con otra muerte…

Escuchó el rugir de unos motores que no tardó nada en aparcar justo frente al hotel, tomó el sintonizador de sonido y el escucha biónica hacia lo suyo.

Vigilad el perímetro. Nos han llegado avisos de que han estado investigando el lugar, no queremos curiosos cerca. ―Sentenció una voz monótona, dura, sin emoción―. Mucho menos queremos que por culpa de un inútil nos destrocen todo a lo que hemos llegado.

¿Quiere que aniquilemos a Shishigawara? ―preguntó uno de los diez hombres que habían salido de los coches que acababan de llegar, tensando levemente a Grimmjow quien esperaba que ese idiota en necesidad fuese un buen escapista para no perderlo de vista.

Estos iban trajeados, impolutos, de rostros serios, con comunicadores adheridos a su oreja, todos y cada uno de ellos con una marca en su cuello, seguramente se trataría de la de banda tallada a fuego en la piel de cada uno. Por lo poco que podía ver para que no descubriesen su posición, estos, estaban armados hasta los dientes, seguramente muy bien adiestrados para poder acabar con todo y todos. Y ahora ellos, no tenían la suficiente munición para enfrentarse a unos guardaespaldas que parecían tener muy mala hostia.

―" Son muchos para enfrentarnos a ellos solos. No podemos hacer mucho. Mierda, solo habla un poco más hijo de puta" ―gruñó el hombre tratando de averiguar quien era el que estaba en el coche, solo necesitaba unos segundos más para verificar la distorsión de la voz.

Sí. Los seis ya solo seremos cinco. Pero es un sacrificio necesario ―dijo con una tranquilidad que erizó el vello del cuerpo del hombre, para este negar con la cabeza y gruñir. ¡Debían hacer algo!

La pantera, con rapidez tomó el comunicador para tratar de hablarle al de cabello naranja, diciéndole que su pomposo culo volviese de una puta vez a la habitación. Pero este no respondía en absoluto, los nervios se pusieron a flor de piel, un gruñido escapó de sus labios y pronto, su piel palideció al oír lo que habían dicho los guardias.

Iremos al motel y veremos todas las habitaciones, si hay alguien espiando nadie escapará.

Bien, os lo encargo ―dijo la voz del coche, para este, pronto marcharse.

―" Joder, ¡no he podido tomarle una puta foto a la puta matrícula!" ―sentenció comenzando a guardar todo el equipo, dejándolo justo dentro de la cama para que no pudiesen sospechar nada si es que entraban a la habitación. O eso esperaba.

Al momento de escuchar el sonido de la puerta todos sus sentidos se alertaron y con rapidez sacó una cuchilla oculta para ir a atacar al recién llegado, para sentir tremendo puñetazo en la boca del estómago y una llave que lo había inmovilizado por completo. Grimmjow gruñó guturalmente por aquello, sintió el peso ajeno hacerse más pesado para tratar de pararlo, no escuchaba nada, pero al apreciar un aroma dulce y delicioso, supo de quien se trataba, consiguiendo relajarse lentamente por lo mismo.

Cuando Ichigo notó que su compañero se había calmado, suspiró quedamente y lo soltó. Pero nada más hacerlo soltó un quedo grito sorprendido cuando lo tiraron sobre la cama. Sintió como las grandes manos de la pantera habían comenzado a quitarle la ropa, sin cuidado alguno, por igual, vio como la bestia se deshacía de su ropa y deshacía las sábanas.

La mirada azul chocó con la ocre, las chispas saltaron y pronto ese animal hecho hombre se lanzó sin cuidado sobre su persona, devorando sus labios, acariciando el cuerpo ajeno con deleite y ferocidad. Las uñas del menor se clavaron en el pecho ajeno tratando de separarlo, un mordisco en el labio inferior dejó hinchado ambos labios al momento en que sus lenguas no tardaron en encontrarse por intención de Grimmjow que se lanzaba sin piedad ni control.

Los brazos de Ichigo rodearon la fuerte y ancha espalda y arañaron con fuerza, tratando de separarlo, pero solo consiguió que un gutural gruñido se escapase de los labios del de cabello azul y que pegase y crease más fricción entre ambas virilidades.

El chico se sonrojó notoriamente, pues nunca había estado así con un hombre, con mujeres sí, pero esto rozaba la locura, ¡y no sabía ni lo que había hecho!

Una vez más las miradas chocaron, los jadeos resonaron en la habitación por el esfuerzo que ambos habían hecho, cabellos despeinados, cubiertos por una muy fina capa de sudor que conseguía que sus cuerpos brillasen suavemente. Un brillo depredador destacaba en los ojos ajenos, las sábanas cubrían suavemente sus caderas, pero parecía que con el más simple movimiento estas caerían. Agradecía que al menos le hubiesen dejado los boxers, aunque seguía estando completamente en shock por todo lo que estaba sucediendo.

Los jadeos se entremezclaban junto a sus alientos, ambos se drogaban en el momento, fijándose solamente en el otro, sus ojos brillaban deseosos, sus rostros comenzaron a quebrar las distancias para poder unirse en uno de esos besos que alguna vez habían compartido…

Entonces, haciendo gruñir a la pantera y sorprenderse a la fresita la puerta fue destrozada y tirada al suelo. Los agentes entraron, con pistola en mano, apuntaron a los dos que yacían en la cama, uno encima del otro. Al darse cuenta que solo era una pareja que estaba a punto de darle al tema negaron y lo comunicaron al resto.

― ¡Poned algo para que no se habrá ya que habéis destrozado la puta puerta! ―gruñó la pantera, pero los guardias pasaron completamente de él, dejando la puerta totalmente abierta, él se levantó y fue directo a la misma para cerrar con tal brutalidad que volvió a arreglar el cerrojo que había sido destrozado, puso una silla en su lugar para que no molestasen por si volvían a entrar.

El menor en ese momento que había salido de la sorpresa estuvo a punto de gritar, pero la gran mano de Grimmjow se lo impidió y le miró realmente molesto.

En cambio, Ichigo solo mordió la mano ajena, recibiendo por ello un buen puñetazo que le dejó atontado. La pantera se levantó y fue a la ventana, donde vio como por el tejado el de cabello rapado escapaba huyendo de sus perseguidores.

― "Es una rata escurridiza, podremos seguirle con facilidad la pista, atraparle ya es otro tema" ―pensó afilando su mirada para entonces recibir tremenda patada en las piernas que le hizo caer de espaldas al suelo y pronto le volvieron a hacer una llave impidiéndole todo movimiento posible―. Joder, ¿¡es putamente en serio?!

Comenzó a gritar en susurros teniendo, de nuevo, una discusión de miradas con su compañero, quien después de un rato le soltó y lo miró amenazante para tomar su teléfono y comenzar a escribir en este.

― ¿Qué coño te pasa? ¿De nuevo con tus mierdas?

El de cabello azul tomó el estúpido teléfono y afiló su mirada para comenzar a escribir―. No imbécil, esos eran secuaces de los que perseguimos, no tenemos la munición necesaria para enfrentarnos a ellos, estaríamos jodidos en un combate cuerpo a cuerpo porque son más, ¡por eso había que aparentar!

El chico le volvió a quitar el teléfono y le hizo leer lo que había puesto―. ¡Pues podríamos haber utilizado otra puta distracción gilipollas! ¡No siempre la misma! Es más, ¡¿por qué coño no me has avisado?!

La pantera ya harta de esa maldita discusión tomó el móvil una última vez y escribió―. Pues porque no contestabas y no me he tenido demasiado tiempo para pensar. ¡Además deja de quejarte de una vez que bien que hemos estado a punto de continuar si no hubiesen entrado!

Nada más leer lo que le habían escrito el chico miró su comunicador y se dio cuenta de que era así, este estaba apaga, se dio un golpe en la frente. Miró amenazante a su compañero―. Que no se repitan estas gilipolleces ―gruñó levantándose para irse directo al aseo sin atreverse a mirar a Grimmjow, lo que no sabía era que su prieto y redondo trasero si que había llamado la atención de esa hambrienta pantera.

―Je, yo creo que estas cosas van a repetirse más de una vez~ ―al terminar la frase la puerta se cerró con fuerza, cortándole la palabra y haciéndole gruñir por lo mismo―. "Si sola cambiase esa mierda de comportamiento sería la hostia."

Pensó después suspirando para comenzar a recoger toda la ropa, miró una última vez por la ventana, viendo como los coches comenzaban a irse, con un suspiro aliviado se tumbó en la cama y cerró sus ojos, aspirando el aroma de la misma.

― "Pero que bien huele la fresita…" ―sonrió malévolamente, después de cerrar sus ojos para descansar un poco, después de todo, a penas había sido capaz de dormir esos días.


/

Mi corazón bombeaba con rapidez la sangre, mis mejillas, aun habiéndolas mojado con agua fría seguían igual de rojas y ardientes, el hormigueo recorría todo mi cuerpo sin control, mi respiración continuaba irregular y mis piernas temblaban superficialmente.

¿Por qué? Hacía mucho tiempo que no me había sentido tan excitado con nadie, pero ese maldito gato. ¿¡Qué es lo que tiene joder?! ¡¿Por qué estoy duro ahora?!

―Joder ―susurré cerrando con fuerza mis ojos para negar erráticamente y meterme a la ducha.

Necesitaba aclarar mis ideas, entre esta pantera, mi jefe y el puto caso voy de capa caída joder.

Nada más sentir como el agua caía sobre mi cuerpo, mis músculos lo agradecieron, suspiré encantado por la sensación y alcé la vista, dejando que las gotas recorriesen con tranquilidad mi cuerpo mientras me lavaba.

No me gustaba esto, yo no había tenido nunca un gusto sexual fijo, pero no me podía atraer semejante gilipollas como lo era Grimmjow.

Lo peor de todo no es eso, si no que todavía debemos quedarnos un día más aquí, que el lunes sin falta debo darle el parte a Aizen de todo lo que ha pasado y encima con las gilipolleces como las de ahora, mis nervios no pueden estar más a flor de piel. Más le vale no hacer ninguna estupidez como la de ahora, no se lo permitiría ni una puta vez más a esa puta pantera. Y seguro que la maldita misión se ha ido a la mierda. Aunque para su suerte habían conseguido recopilar muchas cosas al estar vigilando al pajillero supremo.

― Dios, que lo que resta de mes sea más tranquilo ―dije cerrando mis ojos y cerrando la regadera para tomar la toalla. Sin saber de lo mucho que me llegaría a arrepentir de esas malditas palabras.

Porque después de mezclar la adrenalina con el placer, tu cuerpo se vuelve adicto.

Realmente estaba jodido.


Próximo capítulo: X. Situaciones incómodas, momentos inadecuados

N/A: Para las que y los que esperen actualizaciones muy seguidas, realmente lo lamento. Pero la universidad me quita mucho tiempo y hago lo que puedo para actualizar y que tengais una suculencia decente. Espero me perdonéis y que os encante el capítulo. Siempre trato de sacar tiempo, pero no lo encuentro TwT