FIC
La Usurpadora
Por Agente Especial
Mayra Exitosa
Capítulo 5
En Florida en la mansión O´Brien, Patricia estaba seria y Cathy la observaba distraída,
- ¿Qué sucede, Paty?
- Pensaba en tu doble, me sentía extraña, no pueden existir dos personas idénticas a menos que sean gemelos.
- Soy hija única.
- ¿Estás segura?
- ¿Qué estás insinuando?
- Cathy, viste como se aprendía todo y estaba siempre preocupada por ti. Eso es lo que me tiene así, meditaba en ella, su actitud servicial, es enfermera, estas acostumbrada a que seas atendida desde niña. Como seríamos nosotras si no tuviéramos a nuestros padres, ¿Cómo ella?
Paty se levantaba del camastro donde tomaba el sol, Cathy tomaba su bolso y marcaba su teléfono para llamar al administrador de su abuelo.
- Hola Señor Morris, mi abuelo ¿No ha preguntado por mi?
- Si señora. Su marido duerme aquí desde que se fue, estuvieron hablando mucho tiempo, quieren saber donde se encuentra.
- Por favor, borre la llamada, no le diga nada a nadie, solo sepa usted que estoy bien, que todo lo que menciona la publicidad, no es mío. Díselo a mi abuelo.
- Como usted ordene, su esposo justifico lo que sucedió. Detuvieron a la señorita y el la demando.
- Gracias por esas noticias. No es la única vez que lo unen a un amorío. Aprenderemos ambos de esta situación, ¿No le parece, señor Morris?
- Pero… usted sabe que no puede divorciarse, es por…
- Lo sé, no se preocupe, dígale, solo a mi abuelo, que estoy bien, y que no hare nada para avergonzarlo. Que me reportare solo con él.
- Si, señora.
- Gracias señor Morris.
En la habitación de la pareja comprometida, el amor se encendía sin posibilidad de apagarse, cuando por fin avanzaban, se daba cuenta que ella no había estado antes con nadie, ni con él.
- ¡Mi amor!
- Yo… Cerraba los ojos, ya la había descubierto, como iba a decir que era su primera vez, tenía que buscar algo que decir, pero se había dejado llevar por la pasión sin pensarlo si quiera, jamás le había sucedido algo así, es que el estaba comprometido con Cathy, ella tenía que buscar salir de ahí.
- ¡Tranquila! Todo estará bien. La besaba con cuidado y buscaba la forma de mejorar un poco lo que se había atrevido a hacer. Aun así no pudo evitar finalizar. En cuanto ambos se tranquilizaban, la llevaba a su baño personal, mimándola y consintiéndola, ella estaba descubierta, tenía un terror en el rostro que no podía justificar más la mentira, solo se quedaba en silencio, con sus pensamientos en todo y en ninguna parte, el la seguía consintiendo, algo iban a tener que hablar, pero no podía hacerlo.
- Perdóname, mi amor. Sabes que, di por hecho que aquellas noches que estuvimos en el camarote en el yate y en el hotel, ya habíamos intimado y… veo que no lo hice, ahora comprendo, porque no estabas conmigo, pero… estamos por casarnos, así que… no te importa ¿que nos hayamos adelantado? ¿O si?
- Albert es que…
- Por favor, perdóname, te deseo desde que te conocí, te juro que no podía pensar en nada, solo en… amarte.
Ella ya no sabía qué hacer, estuvo o no con su novia, no eran novios, estaban comprometidos, sus sobrinos no eran unos pobres huerfanitos, eran de su sangre y de su familia. Algo estaba mal y eso tenía nombre, Cathy. Mientras meditaba en silencio, Albert solo la abrazaba y besaba con delicadeza, pasándole la esponja por su cuerpo, viendo las burbujas de masaje del baño, que mantenían a su prometida en silencio - Cathy, mi amor, ¿No estás molesta?
- No, Albert. Tú lo has dicho, vamos a casarnos, pero es que tenemos tanto que saber, uno nunca termina de conocerse,
- Te lo dije, hace dos semanas, cuando nos conocimos, que para conocernos habría que casarnos, que un noviazgo largo solo nos perjudicaba.
- ¡Dos semanas!
- No lo menciones, nadie sabe exactamente eso, piensan que nos conocíamos de antes. Además, me flechaste el día que te vi.
- ¡Y tu, a mi!
Ella se sentía más extraña, tenían dos semanas de noviazgo, eso no se lo dijeron, mucho menos si intimaban desde antes o no, ahora ya estaba hecho y ni como quejarse, para ser su primera vez, había sido hermoso.
- ¿De verdad, mi amor? Cuando te estaba colocando de nuevo el anillo, pensé que te estabas arrepintiendo y… por eso me acelere a tenerte en mis brazos, deseaba mostrarte que realmente te amo. Me siento un estúpido, porque di por hecho algo entre nosotros, cuando había bebido demasiado y… no recordaba nada, en las mañanas no estabas conmigo, bebía y tu como una dama, siempre conservaste tu integridad, hasta ahora que… deseaba tenerte, Cathy.
- El masaje me está durmiendo, creo que debemos salir.
- No, aquí estás más tranquila, no quiero verte enfadada, te veo distraída, sé que estas molesta, que te hice mía y que quizás tú estabas esperando hasta después de nuestra boda, no quiero verte enfadada, te noto seria y siento que te lastime.
- No estoy enfadada. Yo… soy mayor de edad y también te deseaba, no pude… detenerme. En ese momento el la giraba acomodándola a su cuerpo para besarla y que se olvidara de salir del yacusi. Parecía una marioneta, porque todo lo que él le hacía no podía rechazárselo, no sabía cómo actuar ante lo sucedido y temía que volviera a pedirle sus documentos.
De pronto, el estaba volviendo a tocarla, ella perdía su concentración, se había entregado a un hombre por usurpar el lugar y ahora resulta que no es su novio, al que conocía hacía apenas dos semanas, el que Cathy amaba, la había engañado y al no poder continuar con un noviazgo, la había dejado en su lugar.
Los besos se hicieron candentes y desesperados, Albert estaba poseyéndola de nuevo, y ella estaba deseosa de que lo hiciera, no podía evitarlo, el hombre sabía lo que hacía y ella era una tonta que había caído en un juego de una mujer sin escrúpulos, mintiéndole, ella debía decir la verdad y salir de una buena vez de todo eso, pero si solo iba a estar de visita, esperaría a que Albert o William o como sea que quiera que le digan, la llevara de regreso a New York.
- Cathy, no puedo evitar desearte tanto, te siento tan mía, es tu primera vez, lo hemos hecho despacio, no sé si te lastime. Me siento avergonzado, yo…
- Estoy bien. La verdad no esperaba llegar a esto, como entramos a mi habitación, pensaba que te irías, pero… estamos en la habitación tuya ahora y…
- Y pronto será la nuestra, verás que serás la mujer más dichosa del mundo, todo lo que me pidas, lo haré. Temía por mis sobrinos y que… no te agradará formar un matrimonio con dos niños a mi cargo y… pronto serán nuestros.
- ¿Cómo es eso? Son tus sobrinos,
- Si, pero la custodia legal solo me la darán hasta estar casado, por eso te pedí que por favor, no me hicieras esperar tanto.
- Nadie te los quitará, son tus sobrinos.
- La familia del padre de los niños, quiere la posesión legal, ellos no pueden estar allá, son personas sin escrúpulos, los quieren para que les de dinero y los mantenga también, no es bueno, saben que daría todo lo que poseo por ellos.
- Son idénticos a ti. Yo… pensé que no necesitabas nada para conservar su patria potestad
- Todo estará bien, mi administrador espera tus documentos, si deseas ayudarme de verdad, Cathy, casémonos legalmente hoy, así adelantaremos todo.
- ¡Hoy!
- Si, tengo influencias y puedo manejarlo bien, al menos legal, Cathy.
- Mi nombre… no es Cathy.
- ¡Que!
- Yo… me llamo Candy White
- ¿Candy?
- Es que… yo…
- No te gusta tu nombre, a mi me parece muy tierno y va contigo, mi amor. Eres muy dulce y… tu entrega, la forma en que nos amamos… solo hace que desee ser tierno y amoroso, eres lo que más anhelo en una mujer, alguien que me deje amarla como lo haces, que no me haga esperar, que sienta su amor en sus besos y en sus caricias… cuando estábamos solos, siempre me evadías, solo hasta a hoy me has dejado besarte y abrazarte como lo deseaba, estas dos semanas, pensé que… no querrías que me acercara, estabas muy… alejada de mi. Y hoy se han despejado todas mis dudas, eres la mujer a la que siempre espere, realmente necesitaba una mujer amorosa, cuando te vi con mis sobrinos, supe que… deseaba ser padre y que ellos tendrían a su madre en ti. Mi hermana era muy buena, era alta, no tan bajita, pero tenía una mirada hermosa, llena de amor, tal y como la que tienes.
En esos momentos, se levantaba sin pudor alguno del baño, se secaba y colocaba una toalla en su cintura, ella lo observaba deseando no querer hacerlo, pero su mirada solo deseaba verlo de nuevo, le ofrecía sus manos y ella no pudo negarse, la levantaba y la cubría con una toalla blanca y afelpada, luego la llevaba en brazos, dándole besos en el camino a su cama.
- Me gusta tu nombre, te lo diré cuando estemos a solas, así seremos más íntimos, mas tu y yo, solos.
- Ya es tarde, iré a cambiarme.
- Falta un poco para que nos llamen a la cena, dime donde están los documentos y los enviaré a mi administrador.
- En el bolso que traía conmigo. La dejaba en la cama besándola de nuevo y agregaba,
- No te levantes, no te cambies, espérame solo una vez más ¿quieres? Ella se ruborizaba, ya lo habían hecho dos veces y él deseaba una vez más, no sabía que eso se podía tan seguido.
Albert sacaba sus documentos y observaba que en las fotos sonreía efusiva, se veía feliz. No había pasaporte, pero con sus credenciales podrían hacer los demás documentos, ahora sería Candy Andrew, en cuanto estuvieran sus papeles legales, pediría que le quitaran ese apellido de soltera. Recordaba que era Woodgate, debió ponérselo al no gustarle el apellido de ella, pero que importaba, ahora sería suya y ya lo era en su cama. Abría la puerta y un hombre se acercaba,
- Llévale esto a Johnson. Que no nos molesten.
- Si señor.
Regresaba a la habitación y ella estaba mirando hacía los ventanales con sus piernas al pecho, su barbilla estaba en sus rodillas y se cubría con la toalla, parecía una niña colmada de ternura, sin maquillaje, sin pretensiones, confiada y… entregada solo a él. Toda una verdadera dama.
- ¿Candy? Ella giraba a verlo.
Agradeciendo la espera, continuamos actualizando los fics de manera más seguida, deseando sea de su agrado
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
