FIC
La Usurpadora
Por Mayra Exitosa
Capítulo 8
En los periódicos nacionales se anunciaba la boda del año, tal como si fueran artistas de cine o parte del espectáculo, la boda religiosa se celebraría en forma privada y solo estarían invitados los familiares, socios importantes, allegados, amigos íntimos de la pareja del momento Catherine Woodgate y William A. Andrew.
Terrance Grandchester, bajaba del avión la cita sería en el hotel, pero al ver la publicidad por todos los medios, tomo la imagen y vio como ella sonriente abrazaba a su futuro marido. Enchilado, por no decir más, una serie de reporteros que supieron de su llegada, lo esperaban en la recepción del hotel, para ver cómo era posible que no avisaran de su divorcio.
- ¡Esto es un error! ¡No tengo nada que comentar!
-Señor Grandchester, ¿su divorcio fue doloroso o llegaron a un acuerdo?
La cara de enfado ante la pregunta lo sacó de sus casillas, incomodo solo agregó
- Jamás me divorcié, mi esposa sigue siendo mi esposa.
Lo mismo le sucedía al abuelo al arribar en el aeropuerto internacional donde una serie de paparazis, quienes lo sorprendían con la información, este sonriendo amablemente, indicaba a su mayordomo, que se hiciera cargo
- Mi personal hará una conferencia de prensa en unos días, solo esperen la aclaración de este asunto.
En la televisora pasaban a las noticias de la anunciada boda, como estaban siendo tan discretos y diplomáticos los eventos, pero al tratarse del magnate, la información se volvía pólvora para la sociedad y estos daban investigación completa de Cathy y su vida en Europa, así como los chismes que se adjudicaban a su marido y las mujeres que habían sido vinculadas con él.
- "Estamos en estos momentos, asombrados de la noticia, tendremos una boda espectacular con la Ex dama Grandchester, lo cierto es que no nos han confirmado la separación, mucho menos el divorcio de la hermosa pareja a la que se le han adjudicado muchos romances del Magnate Inglés, no solo por multiplicar la fortuna de su mujer y hacer que la unión fuera un éxito millonario increíble, sino que no se haya extendido la noticia del divorcio, tomando en cuenta que ellos tenían un matrimonio de cuentos de hadas, no hay hombre que ame más a su mujer como es el Duque de Grandchester y que los enlaces con otras damas, han terminado en demandas y difamaciones"
George, miraba la noticia, molesto e indignado confirmaba la veracidad de la información. Así solicitaba que llamaran al Lord William Andrew, para informar acerca de la infamia por la que estaban pasando y los enlaces que podían suceder.
- Retira los televisores por mantenimiento, que la Sra. Elroy Andrew no se entere de esta información, podemos tener un grave problema si ella se asusta con estos inconvenientes. Avisen a nuestros abogados que se presenten lo antes posible.
Albert estaba en sus habitaciones con clara observación de no molestar, mientras ella se levantaba cubriéndose con la sabana para ir a darse una ducha, giraba coqueta a sonreírle y él iba tras ella, cuando tocaban la puerta, con una llamada de urgencia.
- Mi vida, tienes suerte, tendré que salir. Ahora regreso.
- No te preocupes, estaré con los niños.
- No. Mi abuela dice que verán la prueba del vestido esta tarde, descansa y prepárate para recibir a los diseñadores.
- ¿Diseñadores?
- No te preocupes, traen varios vestidos, elegirás el que más te guste. Los niños y yo, ya estamos listos con los trajes. Mi abuela te acompañará.
- Como gusten. Dijo con seriedad y el al ver que no se ponía feliz, corría a abrazarla dentro del baño y susurraba con un puchero por tener que separarse de ella,
- Es que es de mala suerte, que el novio vea el vestido antes.
- ¡Ah! está bien. No me molesta, es solo que… falta mucho, lo importante eran los niños, y… ya no tienes que preocuparte.
- Para mí lo importante eres tú. Y quiero lo mejor para ti. Un beso intenso y a regañadientes soltaba a su mujer para dejarla entrar por fin a la ducha, incomodo por tener que separarse de ella, debía ser algo muy importante.
En el aeropuerto, el mayordomo ordenaba, que tendrían que viajar de nuevo de Florida a Chicago, pues la nieta del señor se encontraba allá para una supuesta boda, que no comprendía como podía llevarse a cabo.
- Debe ser un error, Morris. Mi nieta no haría semejante cosa.
En la casa de Paty, asustada y llorando, Cathy lanzaba revistas y periódicos que habían encontrado en el camino
- ¿Qué voy a hacer, Paty?
- Tranquila, debe estar tu doble ahí. No cambiaron tu nombre, esto le dará una lección a tu marido, cuando se enteré, sabrá lo que sientes cada que mencionan que esta con una mujerzuela y luego dicen que es un error. Pues este también es un error. Solo tendrá que averiguarlo y la chica lo deberá aclarar. Relájate, no te estas casando de nuevo.
- ¡Oh Paty! ¡Lo amo! Y no quiero verlo sufrir.
- ¿A si? ¿Y él? Si te amará no permitiría que sus ausencias se vieran involucradas con los escándalos, siempre que salía una aventura, apenas dos días fuera y otra mujer lista para el encuentro. Publicidad y todo mundo sabía que te engañaba, ahora se lo merece, que sienta lo que sientes cada que esta con otra. Paty bajaba el rostro, pensando que la boda seguía su curso, lo seguro era que el primo de él, estuviera ahí, ¿La buscaría? ¿Le preguntaría a la doble por ella?
En la mansión Andrew un feliz hombre notaba la incomodidad de su administrador, pero él era quien estaba más molesto, se le había escondido y no lo había podido regañar por haberle sacado sangre a su novia, como si fuera para un regimiento, que creían que iba a donar a las campañas de sangre segura.
- Señor…
- Se…ñor. ¿Dónde te habías metido, George?
- Investigaba, señor. Sobre su futura esposa, parece que es buena, ella firmo acuerdos que ninguna mujer firmaría si fuera una abusiva, o tal vez es ton…
- Como te atreves. Ella es mi mujer, George.
- Lo que pasa, es que… usted no está enterado de su pasado…
- Su pasado no me importa. Es mi mujer. No sé cómo te atreviste a sacarle tanta sangre, casi se desmaya y tuvieron que llévala a comer casi de inmediato.
- Solo fue lo reglamentario, para los análisis y los estudios de rigor, al menos eso fue lo que hizo el laboratorio, señor.
- No sé cómo te atreves a dudar de mi esposa, ella es legalmente mi esposa.
- Señor, tranquilícese, si es lo que pensamos, es bigamia y por lo tanto, puede venir Brown por sus sobrinos.
- ¿De qué estás hablando, George?
En el hotel, como león enjaulado, después de casi un mes de no ver a su esposa, Terry caminaba hacia los ventanales y recordaba a su mujer en sus brazos, su primera vez, la noche de bodas, todo fríamente calculado por sus padres, para que ahora intentaran separarlos.
Cerraba los ojos y la veía sonriente, insegura, pero enamorada, ella lo amaba, con todos sus defectos y sus virtudes, lo amaba, como podía decir que se casaría con otro en menos de un mes, esto no era posible, ya se habían aclarado las cosas y ella antes de poder hablarlo, se había marchado. Dolorosamente todas sus cosas ya no estaban en su habitación, sus joyas, sus perfumes, sus hermosos vestidos, toda ella se había ido, incluyendo su corazón y sus pensamientos, una noche no la había podido dormir completa y ahora lucía hermosa abrazada a ese hombre, su sonrisa tan bella, como podía haber cambiado de corazón y endurecido tan solo por una maldita trama. Su mente se fue a varias noches de placer entre ellos,
Su luna de miel en la playa, sus besos correspondidos, la pasión desbordante en sus encuentros, el placer agotador de las noches y aun continuar en el amanecer, no desear alejarse de ella y al hacerlo, dolido en un principio, buscaba que ella fuera hasta las oficinas a reunirse con él, escondidos en su despacho, como la pasión aun cobraba vida en ese salón y la alfombra al tocar el piano, podía aun tener el olor de su piel en sus manos.
Triste tomaba aire, tratando de no llorara, dolorosamente era ella la que estaba con otro hombre ahora. Todavía recordaba aquella ocasión que lloraba amargamente porque le habían enviado montajes de otras mujeres con él, como probándole que eran falsos, le demostraba una y otra vez cuanto la amaba. Pero el ardor de querer separarlos a toda costa, habían provocado que ya no creyera en tales difamaciones, ella se había cansado.
- Te juro Cathy, que no dejaré que te cases con otro, antes muerto que verte en el altar con otro.
CONTINUARA
Promis. Ce qui suit dédié de tout mon appréciation
Como dice una amiga... ¡chu chuuu!, aquí viene de nuevo otro capítulo de esta historia, gracias por comentar,
por leer y por aceptar que aunque no vayamos seguidas todas las historias...
son para completarse cada una de ellas, para divertirnos, olvidarnos del estrés y mejorar en cada que regalamos nuestra imaginación
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
