FIC
La Usurpadora
Por Mayra Exitosa
Capítulo 13
La ambulancia iba todo vuelo, mientras el abuelo meditaba una y otra vez las escenas del pasado,
… El avión explotó en el aire, trataron de salir, la puerta fue abierta pero no alcanzaron, los cuerpos están en partes, la explosión fue terrible y la caída no dejo nada salvable… ¡Mi hijo! ¡Mi nuera! ¡Mi nieta!… Fueron días completos uniendo piezas, revisando los motivos, la caja negra fue encontrada, no tuvieron mucho tiempo, una agonía que no dejaba dudas ruidos estruendosos, gritos de agonía, desesperación, buscando los paracaídas, se lanzaron en pleno vuelo, ya se había perdido un motor, pero la montaña y las colinas hicieron que chocara antes y no pudieron salvarse… Señor, el cuerpo de la niña es muy pequeña, no lo encontramos, pudo haber caído más lejos, el viento, no sabemos si iba en brazos del padre, o de la madre o si con las prisas se lanzaron de forma individual… oculten todo, mi nieta no puede saber todo eso, quiero que ella no sufra. Ella es lo único que me queda, ya no tengo a nadie más, no quiero que se entere de nada - Pero señor, - Es una orden. Ni una sola palabra, es muy pequeña para saber eso, la muerte en avión es lo peor que le puede pasar a un ser humano…
Cathy no podía creer lo que estaba haciendo, pero tenía que detener a Terry, todo se acabaría en cuanto ella apareciera, su abuelo le había pedido que fuera por la chica, que necesitaba salvarla y llevarla a su lado. En sus delirios solo le suplicaba que fuera por esa chica. Mientras ella avergonzada por no saber bien porque su abuelo se había puesto así, solo le obedecía, se lo debía, pero sobre todo, tenía que aclarar las cosas con Terry, era capaz de llevarse a esa chica a Inglaterra, pensándola ella.
- No Paty, no sé que estoy haciendo. - Cathy hable con Stear, me dijo que nos veríamos en la boda.- ¡Oh Paty! ¡Mi abuelo! Quiere que la salve y la lleve con él. - Cathy, era muy curioso que fueran idénticas, tu abuelo debe saber algo y… puede ser de tu familia - Si, eso me temo, y yo… que fui una estúpida, malvada y me escondí tras ella, le mentí, la hice entrar en una mentira con tantas cosas que le dije… todo por… - Tranquila Cathy, no te preocupes, llegare en media hora y estaré cuidando de tu abuelo, tu ve por tu esposo y trae a esa chica. - Si algo le sucede a mi abuelo yo… jamás me lo perdonare.- No pasará nada, solo aparece y yo estaré esperando en el hospital, llegaré en quince minutos, cuidaré de él, pero no tardes, trae a la chica, tenemos que saber porque tu abuelo se puso así. - Tengo miedo, Terry estará muy molesto, yo no sabía que su familia quería que nos divorciáramos, son tan horribles, todo por el dinero - Ya lo pagaran, esta boda debe estarles dando una lección a todos, incluyéndonos a nosotras Cathy.
Terry no había dormido, estaba al tanto de por donde pasarían, en donde sería la iglesia y como entrarían ahí.
- No quiero que nadie se acerque, me esperaran en el auto, escaparemos y el jet debe estar listo.
- Lo estar señor. Pero es muy peligroso, todo esto sería fuera de la ley.
- La bigamia es fuera de la ley.
Tom por su parte, se había colado como ballet parquin, estacionaba autos y mientras tanto se acercaba cada vez más a la fiesta, meditaba que por ahí pasarían todos y el solo deseaba saber si era ella, su parecido lo decía todo, pero tenía que asegurarse, Candy no podía casarse de la noche a la mañana conociendo a un riquillo y cambiarlo por él, como si él no pudiera darle mucho más en la cama que ese estirado.
- ¿Las llaves?
- Si, gracias. Un hombre entregaba las llaves recibiendo un cartón y continuaba en espera, la iglesia era pequeña, había muchas personas, pero Tom no desistía, el tenía que saber.
Cathy bajaba de un jet, un auto la esperaba. Se había ido sola, vestía elegante para poder pasar a la fiesta o a los reporteros, pero a la vez casual, para poder salir rápido de ese lugar, cuando se aclararan las cosas, no podía quedarse a ver como se desilusionaría William, el tan buen hombre y ella que le había jugado tan mal, dejando a una doble, que ahora, su abuelo deliraba en un hospital, de saber su existencia.
Tom tomaba las llaves y ella bajaba, era Candy. Dejaba el auto y corría hasta donde Cathy se iba a bajar, este la empujaba y volvía a subirla al auto y lo estacionaba más delante, bajaba y asustado la abrazaba,
- ¡Chiquita! ¿Qué haces aquí? Mi amor, te he estado buscando
- ¡Que! ¿Quién es usted? ¡Suélteme!
- No puedes casarte con ese, no sabes lo que esos hombres hacen, lo acabas de conocer, no puedes ir a esa boda, Candy
- ¡Yo no!...
Tom le tapaba la boca y continuaba
- Mira mija, esos hombres ni siquiera saben amar, un criado les baja los pantalones y otro les quita la camisa, no sabes en lo que te estás metiendo, Candy. Hacen el amor a sus mujeres frente a todos, luego las exhiben y… las tratan re mal, son como zombis, no comen, apenas y toman agua, se la pasan flacas y… solo con ayuda de otros sementales, tienen hijos. Por favor Candy, no entres ahí, te perdono todo, pero vámonos al rancho.
Cathy estaba asustada, era un loco o un retrasado, no le entendía lo que hablaba, pero lo cierto es que conocía a la otra, a como pudo, se zafaba y con su tono recto e inglés se defendía
- ¡Basta! ¡Yo a usted no lo conozco! Suélteme o gritare y llamare a la policía.
Tom se quedaba boca abierta, no era Candy, esa hablaba bien extraño, parecía que tenía cables dentro de la boca, el tono era tan exacto y las palabras las decía tan completas.
Cathy salía corriendo y se escabullía para entrar sin ser vista, lloraba del terror por ese hombre que estacionaba los autos, nunca en su vida la habían tratado así. En los jardines de la iglesia, trataba de recomponerse y buscar una forma de no llamar la atención y poder acercarse.
La limosina llegaba, muchos hombres vigilaban el camino, era imposible ver a la novia, tenía ayuda para todo, su vestido, la alfombra y las cámaras con flashes que la deslumbraban. George notaba lo asustada que se ponía y como esta se aferraba a su brazo temblando, nerviosa. Pero al ver a la abuela, tomaba aire y esta se iba con ella a ayudarla y con una suave voz, se dirigía a ella
- Abuela, cuidado, hay mucha gente, ¿habrá más bodas?
George levantaba las cejas, esa era la enfermera definitivamente, no era la inglesa Woodgate. Con seriedad, hacía señas a los hombres quienes cuidaban a las dos damas que apenas entrar a la puerta, sonaba la melodía y ambas muy lento caminaban por el pasillo.
Cuando llegaban al frente, Albert le hacía una sonrisa, después de un suspiro y soltar el aliento, se le había hecho eterno el camino, y para dos pequeños a su lado, eso no importaba, sus sonrisas lo decían todo, estaban felices al tenerla ahí.
Ambos niños tomaban a su abuela y la llevaban a su sillón especial, donde ellos estaban a su lado. La boda comenzaba, pero ella ya no sonreía, estaba muy nerviosa, pálida y apenada, no sabía qué hacer, solo sonreía tímida y eso no pasaba desapercibido para él.
La ceremonia iba en marcha, él le apretaba suavemente su mano y ella estaba fría, temblorosa y bajaba el rostro avergonzada. Cuando el padre preguntaba si había algún impedimento para que se llevara a cabo esa celebración. Tras la pareja, aparecía el inglés deteniendo la boda
- ¡Yo me opongo!… ¡Cathy Grandchester, es mi esposa!
CONTINUARA
Gracias por su espera, por la petición de que continuara esta historia y sobre todo por comentar,
eso es un valioso pago para quienes hacemos esto por amor al arte ;)
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
