FIC

La Usurpadora

Por Mayra Exitosa

Capítulo 15

Tom se quitaba el atuendo de pingüinito que le habían proporcionado y se ganaba unos dólares por solo haber estado estacionando autos, los que recibían el pago , lanzaban un gancho al aire, pero él, solo doblaba los billetes y los metía sin gozo al pantalón, pues estimaba que quien había lastimado los sentimientos de su novia, le estaba pagando.

- No hay eventos como estos seguidos por aquí, pero que bien pagan por el trabajo. Tom bajaba su rostro avergonzado, solo se imaginaba a donde habían llevado a Candy, ni siquiera casada, solo como presa pal matadero. Era una amante parecida a la esposa y ahora la tomarían como suplente.

Sin mucho caminaba hasta su camioneta y manejaba descorazonado al no haber podido hablar con ella, sino con la verdadera, la cual no lo conocía. De pronto vio varios autos obscuros y en caravana, se observaba a la distancia con muchos hombres en traje, y algunos con lentes obscuros. Se le ocurrió seguirlos y tratar de rescatar de ese lugar a su novia.

Candy se orientaba con la posición del sol, caminaba tranquila, sonreía por haber terminado las cosas, si se quedaba, podían ver que ella los había estado engañando y no podía sostener la mirada a los niños, mucho menos a él, que tanto se había ilusionado, pero era en ambas direcciones, pues ella jamás volvería a entregar su corazón a nadie.

A lo lejos giro para ver la mansión por última vez, subía por la zona del bosque y se recargaba en un árbol, viendo varios autos estacionarse y en uno de ellos, el resaltaba ante todos, su traje blanco, su cabellera rubia. Cerraba los ojos y lo veía cerca de ella, su rostro, su sonrisa, su mirada, su voz. Un par de lagrimas traicionaban su salida de ahí, pero nada podía hacer, si las cosas salían mal, era un hecho que solo por haber aceptado, alcanzaba un castigo ejemplar y eso perjudicaría su intachable tarjeta de enfermera, lo mejor era pensar que fue un sueño, un hermoso sueño, que jamás olvidaría en lo que le restara de vida, giraba sin querer ver más y se perdía así, la llegada de la camioneta de Tom, que se estacionaba solicitando permiso de entrada a la mansión.

- Si señor, conozco a la novia, no hubo boda y… vine por ella, me mando llamar.

- Bien, déjeme avisar para darle acceso, Tom se subía a la camioneta y no esperaba la aprobación, encendía y pasaba quitado de la pena, no podía esperar a saber si era un sí, o un no. Esto pasaba desapercibido para el guardia quien mencionaba el caso apenas y no notaba que ya se había introducido. Al llegar a la mansión varios guardias se apilaban en la entrada deteniéndolo, y el solo gritaba,

- ¡Caaaaandy! ¡Vine por ti! ¡Te voy a salvar!

Adentro de la mansión, Albert bajaba mostrándose preocupado, Cathy preguntaba alarmada sobre Candy y lo que sucedía, pero fue Terry quien la abrazaba y comentaba

- Por favor, sé que es culpa de mi esposa, pero en todo caso, este asunto inició por mi familia, soy el responsable de esta situación, mi abuelo es el hombre más honorable que conozco, dígale a la joven que lo haga por él.

- Ella se fue, dejo todo en la habitación, joyas, vestido, todo, ella simplemente no me espero. Cathy pedía ver la habitación y Terry la acompañaba, pero al intentar subir, los gritos le hicieron ponerse helada, se detenía con un escalofrío en la espalda,

- ¡Ese hombre! Ese intento secuestrarme en la iglesia.

Albert giro asustado a verla y Terry se enfurecía por lo que escuchaba, a lo que continuaba ella hablando sobre lo que ese hombre le había dicho y lo seguro era que la había confundido con Candy. Terry asustado gritaba

- ¡Semental! ¿Es un estúpido?

- No sé porque dijo esas cosas, se notaba preocupado, me decía "mija" y que me llevaría a su rancho. Ambos hombres salían al frente. Albert daba indicaciones de que lo dejaran hablar, esperando ver qué relación tenía en todo eso, preguntaba,

- ¿Conoces a Candy?

- Si, yo la encontré, yo la desamarre del árbol donde cayó cuando era niño, ella es mía, estaba colgando, cayó en un globo del cielo. Cathy abría los ojos, Terry le murmuraba en el oído que se refería a un paracaídas. Albert por su parte, habiendo investigado confirmaba y preguntaba

- ¿Del orfelinato? ¿De ahí la conoces?

- Si. Contestaba sonriente, Tom, por fin alguien lo escuchaba, y le decía algo coherente,

- Le propuse matrimonio, pero ella pensaba que como éramos casi hermanos, no debía ser, ella se fue, una mañana le llevaba dinero para que comprara el ajuar y había desaparecido, debieron confundirla con esa señorita que habla extraño. Candy es un ángel, ella jamás le hace daño a nadie, si tuvieron problemas, pagaré lo que sea necesario, pero déjenla libre, yo… yo me casaré con ella, no me importa lo que haya pasado, le juro que jamás la volverán a ver, ella no les hizo mal, puedo asegurarlo. Albert apretaba las quijadas, al saberla suya y efectivamente jamás había hecho daño a nadie, la amaba, como jamás había amado a nadie en su vida. Con tranquilidad simulada respondía,

- Es imposible que te puedas casar con ella, ahora es mi esposa y legalmente no permitiré jamás que me la quites.

- Pero escuché en la boda, que se había suspendido, que era la confusión y que estaba casada. Albert indicaba con su mano, hacía Terry y Cathy,

- Si, ella está casada con él, pero Candy es mi mujer y legalmente nos casamos hace tiempo.

- Usted no la ama, señor. Ella es una cosita insignificante para usted, ella jamás será una de los suyos, mejor déjela conmigo, por favor. Cathy molesta, por haber pasado un intento de secuestro, respondía,

- Se equivoca usted, ella es de mi familia y cuando cayó en ese paracaídas, debieron llevarla a las autoridades, ella debió estar conmigo, ella no es una cosa insignificante, eso le habría dicho usted a ella, pero es una luchadora, ella escapó de usted, no lo ama y jamás lo amo, me encontró a mí, y jamás permitiré que un hombre como usted, con esas tonterías que me dijo, se acerque a una joven como ella. No se merece a un tipo tan vulgar y nefasto.

- Yo no soy eso, yo trabajo y tengo casa y le daré todo lo que ella pida, es más, yo no exhibo desnudas a las mujeres como muchos hombres de dinero lo hacen, y las andan mostrando a todo el mundo, hasta ni las dejan comer, las operan de todo, les hacen verse extrañas con el hocico partido, en vez de besarlas, son capaces de morderlas, están bien locos por estos lugares.

Terry y Albert abrieron los ojos enormes y fue Terry el que ya habiendo sabido que intento secuestrar a su mujer, le dio directo al rostro y aunque el joven bastante fuerte, no lo vio venir, se defendía, respondiéndole con fuerza. Con las técnicas de defensa que Grandchester conocía, evadía con facilidad los golpes y le daba un rodillazo doblándolo y gritando,

- ¡Eres un estúpido! Mencionar esas cosas frente a mi mujer.

Cathy se presionaba con una mano el pecho y la otra mano la colocaba en su boca, Albert giro a verla a tiempo y la atrapaba al desmayarse.

- ¡Grandchester!

Este se separaba y subía los escalones para tomar a su mujer, elevándola a la mansión para atenderla, mientras Albert terminaba por hablar con el ranchero,

- Candy está con mi Tía en el hospital, es mejor que te marches ahora, no creo que mi mujer quiera nada contigo. Todo lo que dices, es una reverenda basura, jamás trataría así a mi esposa.

Pasados los minutos, la fiesta era suspendida. Candy había desaparecido, un medico revisaba a Cathy, quien le confirmaba a su esposo que tenía tres meses de embarazo. Y este por una parte feliz, por otra, preocupado por todo lo que había pasado en su estado y las ocasiones en las que había llorado, preocupada por las difamaciones.

- Muchas gracias, Doctor. Esto ha sido demasiado para ella, pediré hospedaje aquí al Sr. Andrew, no la moveré de momento.

- Ella estará bien, está muy preocupada y si, requiere descanso y beber líquidos.

Los gemelos corrían a verla, a conocerla y al escucharla, sus sonrisas se borraban, pues no era la novia, su hada de los cuentos, la mujer que ellos conocían. Terry los observaba y Cathy los apreciaba, al ver que pronto tendría a un hijo, deseaba que solo fuera uno, no dos, pero ahora por Albert sabía que la joven Candy era su gemela, y su abuelo debía estar al tanto, para haber salido tan afectado, roñado que la llevará a su lado.

- Tony, es que la nuestra es también como nosotros.

- Si, Alex, es como si tú fueras ella, así sin chiste, con ese tono de voz y yo fuera como la mía, así sonriente y simpática, ella sabía jugar y nos quería, ella se fue, porque vino ella. Indicaba a Cathy y Terry hacía una sonrisa de lado, por como el listo de los niños se comparaba con la que se había ido y le dejaba a su mujer al que estaba más triste, este se acercaba y comentaba,

- Ven acá, encontraremos a Candy y volverán a verla. Mi mujer no los conoce, no saben cómo es ella, ahora está triste, y un poco malita, pero es divertida, juega, y quiere mucho a los niños. Por eso pronto tendrá uno. Alex habría los ojos y se acercaba a Cathy. Terry pensando en que la felicitarían por que pronto tendría un bebe sonreía, pero el niño le preguntaba,

- Entonces buscarán a la nuestra. Cathy sonriendo asentía y acariciaba la cabecita de Alex. Luego se dirigía a Terry,

- No nos iremos hasta encontrarla, no sabía, que ella era mi hermana, necesito pedirle perdón, Terrance.

- No te preocupes, el mismo investigador que estaba tras de ti, ahora ya sabe sobre ella, y Andrew, realmente mando a todo su personal a buscarla, ten fe, no te muevas, en cuanto sea posible, te comunicare con tu abuelo, si ella regresa se irá con nosotros a verlo.

CONTINUARA


Deseando les siga gustando y tratando de avanzar más rápido, agregamos otro más,

no sin antes agradecer sus comentarios y que aun siguen leyendo esta bella historia

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa