El lazo espiritual
Sangre, gritos,la última sonrisa de su amado padre. Hikaru gritó en medio de la noche, jadeando y agarrando su pecho como si detuviera a su corazón que trataba de escapar por allí. Las imágenes en su mente iban demasiado rápido para recordarlo todo, pero él sabía lo que significaba. Sudando y sintiendo como llamas lo rodeaban, dejó las cobijas a un lado, ocultando la luz de la habitación en sus manos. Odiaba cada vez que sucedía, ya las mismas preguntas volaron en su mente como abejas enojadas, salvajes y volviéndolo loco.
Se estremeció ante la fría sensación de una toalla en su frente. Gotas de agua cayendo lentamente por su rostro, no dijo nada porque no podía mirarla. ¿Cómo podría mirar esos pequeños ojos verdes y decir que todo está bien? Mentir, diciendo que todo estaba bajo control, que era fuerte y valiente. Sin embargo, sus pequeñas manos lo rodeaban como antes. Acariciando suavemente su cabello, pequeños círculos relajaron su postura lo suficiente para enfrentarla.
Los ojos llorosos de Kaoru y el rostro preocupado eran una visión extraña en la noche. Y por más patético que sonará sentía cierto consuelo tener a esa pequeña niña con él, debería estar avergonzado. Aún así, ella tomó su mano y la apretó, mientras le limpiaba la cara con mucho cuidado. A ella no le importaba, pero se sentía culpable cada vez que sucedía. Tal vez fue alrededor de la quinta vez que sucedió que él dejó de alejarla.
Tal vez fue la décima vez que ella vino y lo consoló que admitió lo mucho que necesitaba de alguien cuando despertaba de esas pesadillas. Tal vez fue el hecho de que él no lo dijo en voz alta, pero ella lo entendía que decidió devolverle su apoyo en cualquier forma que pudiera. Y quizás era por qué ella nunca mencionaba nada por las mañanas a su tía y al sonreirle como siempre realmente empezó a verla como familia.
Kaoru se acercó a su lugar, se arrimó con él y apoyó la cabeza en su pecho. Hikaru aceptó su abrazo, acariciando su cabeza suavemente y sintiendo menos miedo. Ambos sabían, pero no querían decirlo, las pesadillas no vendrían si estaban juntos. Con tiempo el cansancio de siempre los hizo regresar a la comodidad de su cama, él mirando como ella se aferraba a su mano, tratando de combatir el sueño pero finalmente consiguieron dormir tranquilos esa noche.
Unos días después de eso, cuando Hikaru estaba mirando por la ventana desde su salón de clases, suspiró. Algo se sentía particularmente mal, pero no sabía qué, sus instintos lo estaban confundiendo en estos días. Cansado constantemente, creían que era perezoso pero realmente no era su culpa. Era la hora del almuerzo, pero él no tenía hambre. Saltó un poco sintiendo una mano en su hombro, una chica con coletas y lentes marrones estaba preguntando algo, pero no le prestó mucha atención porque su visión se hacía borrosa, escuchaba ruido como viniendo de una cueva. Mareo, fue lo último que pensó antes de caer inconsciente. La repentina luz sus ojos, fue suficiente para despertar. Sin embargo, Hikaru estaba confundido, estaba en una habitación ajena.
"No intentes moverte todavía, ella está durmiendo", dijo una cordial voz casi susurrando, era inconfundible. Hikaru miró a Shisui, una mano en un pequeño bulto a su lado. Un vistazo más cercano reveló a Kaoru, quien estaba durmiendo. Shisui sonrió, mirándola mientras masajeaba su cabello suavemente.
"¿Qué? ¿Por qué está ella ..."
"Corrió todo el camino hasta aquí, los chicos le avisaron antes que yo. No me culpes, solo dale las gracias más tarde" explicó Shisui brevemente
"¿Tienes que ser tan críptico todo el tiempo?" Hikaru se quejó, el chico mayor se rió.
"Claro, eso te gusta, no trates de negarlo. Debo irme, cuidala, debe estar cansada"
"¿Se encuentra ella bien?" Preguntó Hikaru preocupado.
"Por ahora, la próxima vez Kaoru lo hará mejor". Con esas últimas palabras se marchó, Hikaru pensó por un momento a solas. Su cuerpo se sentía ligero, sintiendo un aura familiar como si su chakra hubiera aumentado en olas cálidas, pero no era chakra.
Entonces él entendió, Kaoru finalmente aprendió a transmitir su Reishi a otros. Hikaru trató de despertarla en vano, agradecido por sus esfuerzos, decidió dejarla dormir más cómoda y sin nada mejor que hacer volvió a dormir.
Akane fingió no ver los pequeños actos de bondad de Hikaru. No dijo nada cuando él trajo un nuevo broche para el cabello a Kaoru. Una hermosa flor de sakura acompañada con un abanico y pequeñas gotas que parecían agua que brilla al sol. Miró al otro lado cuando él vino con dos pares de kimono en una mano y prácticamente corrió a su habitación. Como una buena tía, no se burló de su sobreprotección en los siguientes días cuando Shisui finalmente vino con Itachi para comenzar un nuevo programa de entrenamiento para Kaoru.
Bueno, fue incómodo ya que Hikaru se autoimpuso en los entrenamientos. Las dos nuevas "sesiones de entrenamiento" se parecían más a los métodos de control de Reishi. Ella casi golpeó a Shisui con exasperación cuando Kaoru regresó con un sello restrictivo y Hikaru estaba más que enfadado, fue increíble cómo Itachi no lo calló ni una vez mientras los regañaba.
En consecuencia la rutina de Akane también cambió, ahora pasa tiempo con los pequeños creadores de problemas usando el tiempo suficiente para mantener en secreto las sesiones de entrenamiento de la pequeña Kaoru. Por supuesto que lo odiaba, pero era lo mejor, no quería pensar qué podría pasar si se lastimaban por accidente. Ella sonrió cada vez que Hikaru llegaba a casa con Kaoru montado en su espalda.
En esos momentos, ella se dio cuenta de lo fuerte que era él, de cómo cambió la cautela que tenía antes en la mirada que tenía ahora. La forma en que su rostro se parecía más a los mejores rasgos de sus padres, pero sobretodo ella valoraba la sonrisa que tenía ahora, podría jurar que era identica a la de su hermana. Akane estaba un poco indecisa a abrazar todo esto al principio, pero después de tanto tiempo en el pueblo, sus paredes se estaban derrumbando.
Era difícil mantenerlas, al ver a estos niños a su lado quienes no paraban de cambiar sus creencias y mover su corazón en un patrón de tambores tan agradable. Akane disfrutaba la inocencia de Kaoru y esa lengua de plata, así le decía por qué decía todo sin filtro, no se pensaba 2 veces nada y era muy gracioso cuando sucedía. Como aquella vez en el almuerzo cuando los niños hablaban de sus héroes y Sasuke casi se ahogó después de que Kaoru proclamara a Shisui como el mejor shinobi.
Desde entonces, el pequeño Uchiha se propusó la misión de demostrarle lo contrario. Una pelea extraña y divertida en la que Naruto decidió participar al final. El rubio adicto a la chatarra, el símbolo de la travesura era tan fácil de amar, que a veces Akane se preguntaba si tuviera a un hijo como Naruto, ¿estaría orgullosa o asustada? A veces la energía de ese chico daba buena pelea a la suya, era difícil mantenerse al día.
Estaba verdaderamente feliz y asustada, los meses volaban y tomar nuevas ideas no siempre es fácil al principio. Después de descubrir cómo Hikaru y Kaoru se apoyaban mutuamente, a ella le resulta más difícil ignorar el encanto de esta aldea. Ella sospechaba que Hikaru estaba creciendo con un mejor sentido de propósito ahora. Sonriendo porque incluso si a él no le gustaba hablar mucho de sí mismo, ella era observadora.
Hikaru encontró un buen amigo en Shisui, fue inesperado ser honesta. Si no fuera por el hecho de que su sobrino se ofreció a hacer comida para el entrenamiento, seguramente no lo habrá sospechado. Aún más después de descubrir que aceptó un regalo del niño mayor, era una simple bolsa de kunai, pero el gesto fue suficiente para hacerla feliz. Dado que Hikaru era el tipo de niño orgulloso que quería obtener todo por sí mismo.
Una cosa que ella disfrutaba era burlarse de él, esa tontería del ego varonil tenía que ser hereditaria, Ichiro era igual. Al inicio no estaba segura de dónde colocar a Itachi, tal vez Hikaru todavía se sentía un poco aprensivo a su alrededor desde nuestra primera reunión.
Era una maravilla cómo la gente hacía la vida tan diferente, casi un año, y la verdad es que poco a poco, una semilla de una meta más personal crecía en su interior. A pesar de lo incierto, estas aldeas representaban esperanza. Ella realmente quería hacer algo por todos ellos, pero no tenía idea de qué hacer. Echando un vistazo a la ventana de la tienda de té, su mente divagaba mientras los civiles caminaban alegremente en el mercado. Ahora que prestaba atención, eran más personas de lo habitual y algo se escuchaba afuera.
Una melodía suave que sonaba familiar. Escuchando en silencio hasta que la sorpresa la hizo salir. Recuerdos de su hogar, las sonrisas de personas bailando rodeadas por la suave luz de las linternas en la vía rocosa, música y canciones tocando con reverencia. Se ofrecian arreglos de colores rojos al gran altar y parada junto a Ichiro, su hermana. Frente a frente con los músicos, una arpa diminuta tenía toda única atención. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que tocó un instrumento y cuánto lo extrañaba. A pesar de que no era nada buena había una cosa que amaba de la música, la danza. Hasta ahora no había visto ningún instrumento como este aquí, con eso en mente y su instinto a cargo, avanzó con un propósito hacia el hombrecito.
Caminando a paso lento por el distrito Uchiha, en un momento tan agradable cuando la puesta de sol estaba casi en su lugar, dos personas pasaban por la plaza. Poca gente estaba afuera, en el camino principal otro par de mujeres caminaban, una señaló a los niños a su lado y se rió encantada.
"Shisui-san, yo ... puedo caminar bien, no tienes que ..." Kaoru no pudo terminar su oración, él se detuvo a mirarla lo mejor que pudo. En su espalda ella cabalgó, sus brazos inconscientemente se relajaron cuando él ajustó su agarre.
"¿Crees que no puedo cargarte?" Shisui preguntó en voz incrédula y juguetona, su sonrisa y ese truco con su ojo era todo lo que hacía falta para enrrojecer la cara de la pequeña Kaoru. Cubriéndose lo que pudo en su hombro, respirando suavemente tratando de controlar su corazón palpitante. Podría haber sido romántico si no fuera por las risas que aún escuchaba. Muy avergonzada, no estaba acostumbrada a que alguien la tocara de ninguna manera, más allá de Akane y Hika, pero con Shisui todo era diferente y esa cercanía aún era rara para Kaoru.
Él era su maestro, ¿su amigo? Oh, cuánto odiaba pensar a veces, no le gustaba a dónde la llevaban sus pensamientos. Sin embargo, mirándolo, realmente quería saber ... ¿Está feliz de ser mi sensei? ¿Puedo ser como él? ¿Le gusta estar cerca de mí? De ninguna manerapodría preguntar eso, con miedo de decepcionarse con la respuesta. Un sentimiento extraño que se ha ido desarrollando durante los últimos meses. Bueno, en realidad no solo con él, a veces sentía cosas que no eran completamente suyas y tardó en darse cuenta. Fue por Sasuke que supó que definitivamente lo supo, ella no sentía ganas de abrazar a Itachi pero con Sasuke cerca... esa sensación de querer estar cerca jamás se le cruzo por la cabeza y cuando se le comentó después a su maestro pudo saber.
Shisui aseguró que era una buena señal, un ninja perceptivo era algo que no se daba de manera tan natural y este sentido era como un regalo. Así en el futuro podría leer a sus oponentes y responder de acuerdo a ello. A pesar de eso, recalcó con una advertencia, sin control podría ser peligroso para ella. Sus enseñanzas se basaban en una regla. "No hay valor en una respuesta fácil".
Era verdad, ella creía en eso, Shisui era útil. Él y Hikaru explicaron lo mejor que pudieron, fue una pena que tuviera que irse esta vez tan temprano. Sintió algo en el momento en que Itachi vino por Hika, su compañero de cuarto le aseguró que tal vez notó lo que ella sentía. Su entrenamiento continuó, desafortunadamente ella estaba distraída y cometió un error.
Relajándose en su olor, cerrando sus ojos y escuchando el suave ritmo del corazón de Shisui. Paz. No estaba segura de la fuente, pero el calor estaba allí, a veces, si realmente se concentraba, sentía el vínculo invisible de la emoción. Era como el agua que fluye en un río, Shisui aclaró que no era chakra, sino Reishi. Hikaru aclaró que era un regalo honorable. Aún así, Kaoru no tenía todas las respuestas, pero estaba dispuesta a esperar.
De repente, ella aterrizó suavemente en una cómoda cama y la risa de Shisui se escuchó de nuevo.
"No pensé que eso funcionaría"
"¿eh? ¿Dónde? ¿Por qué? ¡Ahhh!" Kaoru entró en pánico, con buena razón. Mirando rápidamente a su alrededor dándose cuenta de que ya no estaban en la calle. Los escalofríos corrieron hasta su barriga sintiendo las manos de Shisui en sus pies. Completamente petrificada, sin saber si ahora sentía dolor o vergüenza.
"Hiciste otro viaje en las nubes, ¿segura que no estas imitando a Shikamaru?" Estaba limpiando la sangre alrededor de su tobillo suavemente, con un leve ceño fruncido en su rostro.
"Yo, tú, espera ... ¡no! Pero, ¿dónde estamos? Esta no es la casa de Sasuke" preguntó Kaoru, ahora completamente segura de que sentía dolor, pero no tanto como antes.
"Mi casa. ¿Te importaría ocultarnos un rato?" Tomó de su bolsa una botella y continúo trabajando como si hubiera hecho esto muchas veces.
"Su casa." Ahora notaba las señales, unas fotos en la parte superior del cajón, al lado de una maceta con flores, detrás de él, el comedor y la cocina."¿Por qué-por qué te escondes?"
"Digamos que alguien hará una escena pronto, algunos amigos no valoran mis regalos"
"¿Hiciste enojar a Itachi otra vez? ¡Tienes que enseñarme cómo hacer eso!"
"¿Hacer qué?"
"¡Que Itachi se enoje!"
"Lo haces sonar como si fuera un árbol o algo así" Aun así se rió, la cara de Kaoru estaba roja otra vez.
"¡No quise decir eso! Es solo que, tengo curiosidad".
"¿Por qué no hablas con él entonces?" Le estaba vendando la pierna con cuidado.
"Sus ojos ... no puedo" Kaoru murmuró más cosas que Shisui no entendió, así que lo intentó de nuevo.
"¿Le tienes miedo?"
"No, pero ... no sé si él ... está enojado" Ella evitó mirarlo y luego Shisui lo entendió. La última vez que trabajaron con Reishi terminó con Itachi saliendo abruptamente y Hikaru tuvo que llevarse a Kaoru temprano. No era un recuerdo agradable en absoluto, ella se encerró en su habitación y más tarde él recibió una mirada asesina de Akane.
"Dale una oportunidad, trata de acercarte y dile. Estoy seguro de que no está enojado" Shisui le aseguró sentandose a su lado.
"Puedo intentarlo. ¿Tal vez pedirle ayuda en taijutsu? Sasuke dice que es bueno en cualquier cosa. ¿Qué hago si me dice que no? ¿Puedo simplemente pedir perdón y correr? No, de ninguna manera. Sasuke se reirá si ve eso." Shisui tuvo que interrumpir sus divagaciones, dando un suave empujón.
"¿Por qué estás tan preocupada?"Ella se tomó su tiempo, él observó cuán abierta era su expresión entonces, tenía que ser serio para ella. La voz de Kaoru se quebró un poco por final
"No puedo decir, quiero ayudar ... pero no sé qué hacer. Sasuke sabría cómo hacerlo feliz, pero creo que sería una mala idea"
"¿Sasuke finalmente llegó a tu cabeza? No mentiré, Itachi puede ser ... diferente, pero si lo necesitas, debes estar con él... No te negaré un gran maestro" Él esperó pero ella no respondió, su rostro estaba cubierto por su largo cabello azul marino. Ella jugó con las hebras, un incómodo silencio lo hizo dudar.
"Entonces, ¿me dejarás?" Quería decirlo como una broma, pero su voz sonó mal, mordió el interior de su labio y trató de sonreír como si nada estuviera mal. Suena casi como una súplica, pero no entendió por qué la idea era tan ... mala. Quería irse, se puso de pie, pero ella tomó su mano.
"¡De ninguna manera! Siempre estaré a tu lado ..." Kaoru se estremeció, los ojos negros de Shisui se enfocaron en ella y algo cambió. Verde y negro miraban inseguros de lo que estaba pasando. Se sentía como la energía habitaba en el interior, unida por el calor en sus manos. Su corazón se detuvo ante su sonrisa, fue diferente, por un segundo una luz en sus ojos brilló.
Sintió un poco fría su mano en su mejilla, luego ella lo sintió con más claridad, fue abrumadora, y la confundió sin fin. Shisui acarició con su pulgar las lágrimas que ella no notó estaban fluyendo. Luego la luz se desvaneció lentamente y el calor desapareció, la mano de Shisui se volvió húmeda y fría.
"Gracias ... creo que deberías dormir por ahora". Kaoru asintió, pero él todavía estaba allí. Ella no dijo nada, se tendió en su cama, azotando las últimas lágrimas y sintiéndose exhausta. Aun así, reflexionó sobre su último descubrimiento accidental. Su don era fuerte si las emociones profundas estaban involucradas, tocar mientras su Reishi estaba activo la hacía sentir los sentimientos de los demás, a veces también los recuerdos. Ahora, cuando sus ojos estaban cerrados, se sentía más inútil. Kaoru luchó por entender el significado de sus lágrimas, le dolió una sensación agridulce, pero ella prometió en sus últimos momentos conscientes guardar el secreto, por Shisui, por su bien, juró que no lo haría llorar de nuevo.
