xSouh
En su Lugar
03: planes de contingencia.
Esa mañana el clima era lo suficientemente húmedo como para hacer que su cabello se viera con más volumen de lo habitual, estacionó su coche en el subterráneo del edificio donde estaba su departamento y subió al elevador mientras se daba un pequeño masaje en los hombros acalambrados por su vuelo de varias horas. Aún vestía de jeans, tenis, una sudadera mucho más grande de su talla e incluso una gorra. La noticia de su matrimonio se había extendido por todo el país un par de horas después de la ceremonia y todos los medios luchaban por tener la exclusiva de la primera entrevista.
Su piso estaba vacío cuando abrió la puerta, Karin llegaría en dos semanas para quedarse en Japón y ella le había cedido con gusto su departamento, la pelirroja era una excelente compañera de piso, pero ahora ella debía irse a vivir a la mansión Uchiha.
Dejó las llaves en la mesa y fue directo a la cocina para tomar una botella de agua, era lo único que había en el refrigerador. Ni cuando había vuelto a Japón después de estar años fuera aquel lugar se sentía tan lúgubre.
Tomó el control remoto de la casa y abrió las persianas, se sentó en el sofá y simplemente de dedicó a disfrutar de los últimos momentos en ese sitio, no es que le tuviera mucho cariño, solo era algo nostálgico irse a vivir a aquella enorme mansión, la había ido a visitar algunas veces con Itachi para ajustar detalles de decoración e iluminación, ahora estaba a su gusto. Suspiró.
Harta de la melancolía estaba por levantarse cuando vio su cara en la portada de una revista que estaba en la mesa de café, se estiro para alcanzarla. "Boda del año: Uchiha y Haruno se unen, aunque no como esperábamos, Nota completa en pag 47"
…
Nuestra revista ya había seguido de cerca a única hija de la familia Haruno-Senju, la señorita Sakura Haruno había estado fuera del país estudiando en una prestigiosa universidad extranjera durante varios años y se había mantenido fuera de nuestros radares hasta que nuestras cámaras lograron captarla el día de su graduación con nada más ni nada menos que con él en ese entonces, heredero de SharinganCorp, Itachi Uchiha –Leer la nota de la página 12 de nuestra revista No. 56 de este año—y de nuevo la vimos en el aeropuerto de Narita muy pegada al Uchiha, ya tocábamos campanas de boda entre estos dos herederos hasta la lamentable muerte Itachi Uchiha a quien todavía le guardamos luto y le damos nuestras condolencias a su familia, pero justo hoy fuentes muy confiables nos afirman que si hubo campanas de boda pero ¡Entre el menor de los Uchiha y la Haruno!
¿Estaba Sakura Haruno tras el dinero de los Uchiha y no le importaba con que hermano tuviera que casarse o la joven solo convivía con su futuro cuñado?
Sin duda alguna podemos decir que la señorita Haruno, ahora Uchiha –según nuestras fuentes- no tiene necesidad alguna por el dinero ya que su familia es dueña de una de las líneas de hospitales más importantes del continente y toda la ropa que desfila Tsunade Senju –la actual Señora Haruno y dueña de los KonohaGakure, para los que no tengan conocimiento de los líderes de la economía Nipona- bien podrían alimentar a un país completo.
¡En fin! Bellos lectores, cualquier nueva información que salga acerca de esta nueva pareja, nosotros prometemos tenerlos informados.
—¡Malditos inútiles! — aventó la revista de chismes contra la ventana, chocando contra el vidrio y cayendo justamente abierta donde se mostraba una pequeña foto de Itachi sonriéndole galante durante la ceremonia de graduación. Aquel artículo era una completa bazofia que la dejaba como una interesada en busca del dinero de los Uchiha.
Aún con el humor de perros se levantó para ir hasta su habitación. Estaba completamente vacía, personal de limpieza ya se había llevado su ropa, zapatos y joyería, su estante de libros también estaba sin nada, un nuevo suspiro escapo de sus labios al darse cuenta de que no había nada que llevarse, esa había sido la excusa que se había dado a sí misma para regresar ahí.
Esa última semana le había servido para pensar, la mayoría del tiempo había estado sentada frente al mar, viendo el vaivén de las olas ir y venir, había hecho un poco de turismo por la ciudad, pero nada de importancia, el cuarto del hotel donde se quedaba era grande y bien iluminado, poco había visto a su nuevo marido y ninguno había buscado al otro.
No es que eso le molestara, los dos estaban de luto todavía, por más seguros y fuertes que se hubieran mostrado ante sus invitados, tal vez solo era el "pre" antes de que tuvieran que salir al mundo e interpretar la escena de la familia perfecta y de recién casados felices.
—Bienvenida, señora Uchiha. —Le saludó un hombre de entrados años, a pesar de hablar japonés perfecto se notaba que no era su lengua materna, eso y su apariencia inglesa que le delataba, ¿Todos los mayordomos tenían que ser tan británicos? —Bienvenida a su hogar, permítame llevarla hasta su habitación, sus cosas llegaron hace un par de días.
—Gracias, Allen. —dijo antes de subir las escaleras, si la puerta de la entrada era impresionante, los acabados de la escalera lo eran aún más, siguió al mayordomo hasta su recamara aunque ya conocía el camino.
Los Uchiha era una familia ostentosa, aquella casa en especial tenía un toque que la hacía parecer sacada de los palacetes europeos, ni siquiera en su familia había una edificación como aquella, a Tsunade le iban más los acabados modernos y vanguardistas y la familia de su padre le gustaba lo tradicional japonés.
Su habitación ocupaba poco menos de media ala de la mansión, pero estaba orgullosa del resultado final, al entrar había una pequeña sala con tele incluida, una puerta que llevaba a su estudio, biblioteca personal y una puerta corrediza donde se encontraba la verdadera recamara con dos puertas más al baño y el armario.
Revisó todo: su ropa, zapatos y joyas estaban en perfecto orden en el closet y todos sus libros llenaban las repisas de la biblioteca.
Ese era su pequeño paraíso en aquella enorme casa.
Cuando volvió a cruzar la puerta de la habitación ya vestía un pantalón negro ajustado, una blusa gris de manga corta y tacones de aguja que resonaban a cada paso que daba, su estómago ya le exigía comida y ella planeaba complacerlo, aunque hubiera preferido que el comedor estuviera solo y no con su nuevo esposo.
—Buenas tardes. —su saludo fue algo seco, no se molestó en mostrar una sonrisa o algún gesto de agradecimiento.
—Buenas tardes, Sakura-san. —
—El "-San" ya está de más, Sasuke. —Agregó una pieza de pollo a su plato y ensalada — Además ambos hemos vivido tanto tiempo fuera del país que ya podría preferir las hamburguesas sobre el ramen al escoger comida chatarra.
—Al menos me case con alguien que tiene un poco de sentido del humor. — la voz del Uchiha había salido con un poco de gracia, sorprendiendo a la pelirosa mientras trataba de buscar en sus memorias algo sobre el hombre que tenía frente a ella. Agradeció no haberse sonrojado al descubrir que tenía tanta información de él como del descongelamiento de los polos.
—Y yo con alguien que al menos habla.
—Supongo que me debo disculpar por mi actitud, debes saber que no es fácil pensar que tienes el control de tu vida y de la nada tu único hermano muere y debes ocupar el lugar de su plan de vida.
—Y yo que pensaba que a los Uchiha solo los movían los intereses, casi me haces sentir mal por haberme casado contigo para que mi padre me diera la silla principal de su empresa.
—Entonces que mal concepto tenías de mi hermano
—Te aseguro que fue tu hermano quien me hizo cambiar un poco la forma de verlos, de él es de quien tenía mayor estima.
—Para nadie era difícil amar al perfecto Uchiha Itachi. —un velo de nostalgia opacó completamente el resentimiento en aquellas palabras y eso fue algo que incluso a él mismo le sorprendió.
—¿Crecimos bajo la sombra de un gran árbol? —se burló la pelirosa, aquella platica sonaba tan cotidiana que incluso parecía extraña, algo debía de andar mal si ese hombre frente a ella era Sasuke Uchiha y la trataba como viejos compañeros después del mutismo de aquella semana.
—A veces hace falta luz para crecer totalmente.
—Aunque talar el árbol no siempre sea la solución más fiable. —Volvió a punzar, buscando al monstro detrás de la máscara.
—¿No se está volviendo muy agresiva esta platica para ser solo el almuerzo? — Sin embargo, la respuesta solo fue una sonrisa, Sasuke tomo su copa de agua y la llevó a los labios después de hablar con gracia.
—¿Lo dejamos para la cena? —imitó el movimiento tomando su propia copa, la volcó un poco y un "Salud" se perfiló en su boca.
—Si le incluimos un buen vino tal vez puedas convencerme.
—He escuchado muy buenas referencias de la cava de los Uchiha.
—Seguro que no le llegan ni de cerca a lo que se escucha de la de tu madre, incluso hay rumores de que ni siquiera tiene fin.
—¿Esos eran los cuentos que te contaban para dormir? Tsunade se debe de sentir orgullosa al saber que esos rumores existen.
—¿Entonces es mentira? —preguntó con falso pesar llevándose la mano al pecho para agregarle más dramatismo al asunto.
—Bueno, una vez me perdí dentro de ella, pero me encontraron 4 días después, tuve que sobrevivir tomando cosecha 1867 y 1859.
—Sí, la historia más trágica que he escuchado.
-.-.-.-.-En su lugar -.-.-.-.-
—Buenos días, Tsunade. —Saludó Sakura, entrando a la terraza del hogar principal de los Haruno, su madre se encontraba sentada en una silla acolchonada mientras tomaba una copa de vino espumoso y leía una revista.
—Mi hija se digna a visitarme, ¿Cómo te trata la vida de casada? —cuestionó la rubia sin despegar los ojos de las páginas de economía.
—Mejor de lo que esperaba, excepto por las reporteras de revistas de chismes baratos.
—¿Te sigue molestando esa vulgar que escribió de ti? Hablé con Ino para que la despidieran por atreverse a decir que necesitamos del dinero de los Uchiha y además dar a entender que gasto mi dinero en ropa en lugar de alimentar a hambrientos.
—¿Ino Yamanaka? —de toda aquella información que su madre le había soltado de golpe, el nombre de aquella mujer era el único que se le había quedado, poco le importaba si esa reportera de cuarta quedaba sin empleo toda la vida.
—¿Conocemos a otra Ino? —cuestionó como si eso fuera lo más obvio del mundo, tanto como que el cielo se ve azul y el sol brilla durante el día, ambas cosas que en ese momento carecían de importancia. — ¿No sabías que es la nueva novia de Sasori? Al parecer van muy enserio.
—¿Sasori yendo enserio con alguien? —se rio la menor mientras agradecía con un gesto la copa que le ofreció uno de los empleados de la casa, al ver que su madre no se reía supo que no estaba bromeando. —Bueno, si hay alguien en este mundo que pondría a Sasori en regla, solo podría ser esa mujer.
—¿Aún no superas aquel incidente de kindergarden, Sakura?
La burla de la rubia no se dejó esperar, aún era chistoso recordar a su pequeña hija enojada y declarándole la guerra a una pequeña Yamanaka solo porque lo había hecho mejor que ella en un número artístico, presumiendo a toda la escuela que era la mejor.
Ni siquiera iban en el mismo grado o grupo, Ino era menor que Sakura y cualquier posible entendimiento de amistad entre las dos niñas quedó roto ese día.
—No hablemos de agua pasada. ¿Padre no ha dicho nada acerca de la presidencia de la compañía? —
-.-.-.-.-En su lugar -.-.-.-.-
—Uchiha-sama, buenos días, bienvenido.
Saludó la recepcionista de la empresa poniéndose de pie y haciendo una reverencia más pronunciada de lo que sería solo un cordial saludo, en cuando el muchacho se perdió en el pasillo tomó el teléfono y llamó a las secretarias de presidencia para que fueran preparándose.
A diferencia de Itachi, el hijo menor de Fogaku no visitaba las oficinas principales de la empresa tan seguido y cuando lo hacía, siempre se mostraba distante y frio ante los empleados, pasaba de todos con ese caminar elegante y peinado descuidado, su vista jamás veía a nadie en particular y tan solo entraba a la sala de juntas donde ya lo esperaban.
—Padre…
—Me alegra que hayas decidido venir tan pronto, Sasuke. — le invitó a sentarse frente a su escritorio.
—Vayamos al grano, no quiero hacerte perder tu valioso tiempo. — se burló recordándole como Fogaku siempre le sermoneaba con que el tiempo era oro.
—Directo al punto entonces. — sonrió el mayor sin inmutarse ante la pobre provocación de su hijo. —Estarás 6 meses a prueba en el puesto que tenía Itachi, si demuestras que tienes la capacidad para manejar todo, la silla será tuya.
Los puños de Sasuke se tensaron bajo la mesa, pero su seño no se movió ningún milímetro, aquello le parecía una estupidez, ya se había casado con la mujer que le había impuesto para tener el maldito control de SharinganCorp y su padre aún creía que no estaba listo para aquello, no es que una cosa tuviera que ver con la otra, pero él era el mejor de su clase, había aprendido a navegar en aquel mundo.
—La escuela no deja de ser un mini proyecto escolar comparado con la vida real, Sasuke. —Agregó el hombre antes de que el menor pudiera replicar algo, haciéndole enojar un poco más por la forma en que le había leído completamente.
—Esta prueba solo será un desperdicio de tiempo, sabes que lo haré bien, si no fuera así ni siquiera dejarías que lo intentara. —
Una sonrisa de autosuficiencia se dibujó en la cara del Sasuke antes de levantarse de la silla y caminar a la salida.
—Que no se te olvide ganarte a tus empleados, Sasuke. La lealtad de todo el personal estaba en Itachi, a él lo veían como su futuro jefe, por ahora tu solo eres el pequeño hermano que viene a remplazar la terrible perdida de un gran líder. Te estoy haciendo un favor en hacerles ver que te tienes que ganar este puesto.
—Tks…
Aún con lo enojado que estaba se abofeteo mentalmente para recuperar el control y no estrellar la puerta en el marco, a pesar de todo, sabía que su padre tenía razón, sintió la mirada de las secretarias que estaban en el vestíbulo pero no volteo a verlas, tan solo entró por otra de las puertas que estaban en el piso: la oficina de vicepresidencia.
Ese lugar era donde había estado trabajando su hermano por años, se sentía como un intruso en aquel sitió que aún conservaba los recuerdos de Itachi: Un estante lleno de libros de economía internacional que el mismo ya había leído y otros básicos sobre el negocio familiar. Una sala con una pantalla encendida con el logo de la empresa, el escritorio de madera negra con un computador y la vista de Tokyo a su espalda.
Estaba emocionalmente cansado, tomó asiento en uno de los sofá, sintiendo como su espalda se amoldaba a aquel mueble y relajándose. Le faltaba poco para quedarse dormido cuando su celular comenzó a sonar, ignoró el tono pero volvió a sonar, una y otra vez.
No pensaba contestar, si era su madre entendería que estaba ocupado, su padre estaba al lado y con Suigetsu ya se podría arreglar luego.
Saboreó la victoria cuando el móvil quedó en silencio pero después empezaron a llegar múltiples mensajes. Rendido en que no lo iban a dejar descansar, vio la pantalla indicándole varias llamadas perdidas y múltiples mensajes de Hinata Hyuuga.
"Sasuke, contesta el maldito celular"
"No te hagas el listo conmigo"
"¿No pensabas invitarme a la boda? No llegó mi invitación"
"Estoy en Tokyo"
"Vamos a comer y me explicas de una vez porque rayos estas casadas con la perra de Haruno Sakura"
—Ahora es Uchiha Sakura— Pensó en voz alta ante ese último mensaje, a pesar de que no la conociera mucho y su único intercambio de palabras decentes fuera el de esa mañana, tampoco tenía derecho en decirle "Perra" a alguien que llevaba su apellido, aunque sea por casamiento.
Sasuke se llevó las manos a la cabeza y comenzó a darse un masaje ligero antes de teclear el nombre y dirección de un restaurante para arreglar todo aquello, sentía que la vida tenía un extraño humor que se complacía con joderle la existencia y darle más problemas que posibles soluciones.
Pasó el resto de la tarde revisando documentos y poniéndose al día con las inversiones y proyectos de la empresa, todo parecía estar en un orden irreal e idílico, trabajo adelantado y ordenado en carpetas por fecha y hora que incluso un proyecto escolar se le quedaba corto.
Su padre había programado una junta en dos días para hacer el nombramiento oficial, en cualquier otra situación hubieran esperado darle más tiempo, pero estando el puesto vacante, ocupaban a alguien para el trabajo ya.
En la universidad ya solo le faltaba entregar algunos proyectos finales, tenía una buena relación con los profesores y eso le había ayudado a conseguir un permiso para poder enviar vía electrónica todo y Suigetsu le apoyaría en caso de ser necesario, por lo que tendría que trabajar el doble entre la empresa y la escuela.
La hora de salida de los empleados llegó, una secretaria bastante guapa le había interrumpido cada hora con la excusa de que si necesita algo, era muy recta para estarle coqueteando abiertamente pero Sasuke que notó los esfuerzos.
Cuando entró al restaurante en el que había quedado con Hinata, la pelinegra ya estaba ahí, vestida con un palazzo negro y una blusa que dejaba ver la línea de su abdomen que estaba a poco de no ser lo suficientemente elegante para el lugar pero si que llamaba la atención de todos ahí, solo se necesitaba notar el color de sus ojos para reconocerla como una Hyuuga, y ese largo cabello lacio y negro dejaba muy en claro que era la primogénita de Hiashi.
Barrió todas las mesas con la vista, tratando de encontrar algún pez gordo de la economía japonesa, dándose un golpe mental por haber escogido un lugar donde podría encontrarse con viejos conocidos de su padre o futuros socios. La metida de pata ya estaba hecha, al menos Hinata estaba lo suficiente de enojada para no correr a sus brazos y plantarle un beso que aparecería al día siguiente en una revista financiera con un título como: "¿Será unión Uchiha-Hyuuga y no Uchiha-Haruno?"
Lo último que ocupaba en ese momento era una tonta pelea con su padre y su nuevo suegro donde le recordaran como Itachi lo había podido hacer mil veces mejor. Al menos su nueva esposa ya no usaba el anillo de su hermano.
Click
Escuchó una campana dentro de su cabeza, recordándole que ahora su dedo portaba una alianza de oro que en cuanto pusiera su mano en la mesa dejaría claro su estado civil. Durante la mayoría del día –sobre todo en público- había mantenido la mano izquierda en su bolsillo de una manera casual, era un gesto natural en él que ni siquiera se había percatado del detalle.
—Hinata. — le saludó con un beso en la mejilla, algo normal en países extranjeros, sobre todo en el que ambos estudiaron y se conocieron.
—Sasuke. Mis felicitaciones por tu boda —sonrió la pelinegra, hablando un poco más fuerte de lo socialmente aceptado en un restaurant como aquel, llamando la atención de los comensales más cercanos que no tardaron en sacar sus teléfonos y mandar algún mensaje e incluso algunos se atrevieron a tomar una foto de forma incógnita a la pareja.
—Hinata, yo…
—Por favor, Sasuke, no me vayas a decir que tu padre te obligó o alguna cosa tan tonta como esa. —Le pidió con falso pesar la pelinegra mientras se llevaba una mano al pecho para darle más dramatismo a su pequeña actuación.
—Eres la menos indicada para hablar acerca de negocios familiares cuando te vieron de la mano de Inuzuka, tu matrimonio también tiene fecha y hora, Hinata.
—Y por eso me gustas, Sasuke, no esperas un cuento de hadas rosa, además que a mi padre le iba a dar un ataque cuando los presentara, eso sumado que eres mejor prospecto que Kiba, ni que decir de tus otras habilidades…
Una sonrisa coqueta escapa de los labios de la muchacha mientras se saca una de las zapatillas y por debajo del mantel estira su pierna para tocar la de su compañero de mesa.
—hmnp… —gruñó con diversión el pelinegro al sentirse alagado. —Yo quiero SharinganCorp y tú quieres Byakugan, no entiendo porque en este arreglo ambos podemos ganar.
Esas palabras solo hacen que la sonrisa de Hyuuga se ensanche más, con aquellos ojos de un brilloso color luna bien podría competir con el gato de Cheshire, complacida con aquella respuesta decide satisfacer un poco más a su exnovio y nuevo amante poniendo su pie justo en medio de las piernas del muchacho y comenzando a mover sus dedos.
—Eres el único heredero ahora, ¿Por qué tenías que casarte con esa? —baja su pie recordando que antes de ver al pelinegro estaba lo suficientemente enojada, no es que fuera bipolar, pero Sasuke era un hombre tan guapo que a veces se le olvidaba que también era un cretino.
—Asuntos familiares —La respuesta fue simple, si bien Hinata era una mujer guapa y que él consideraba inteligente, eso no le daba derecho a meterse en sus asuntos, bastante tenía ya con su padre queriendo controlar su vida como para que también ella se metiera.
La cena transcurrió tranquila a pesar de los pequeños altercados del principio, el Uchiha se las arregló para convencer a Hinata de que su unión con Sakura no era más que una transacción para que su padre le dejara la empresa familiar y de paso quedarse con un porcentaje de la HS-Hospital, omitiendo completamente las nuevas cláusulas que el señor Haruno había puesto.
—¿Y no te pondrás celoso viéndome con Kiba, cariño? —preguntó imitando la voz de una niña inocente, junto sus dedos en su pecho e incluso bajo la vista.
—Mientras no se te peguen las pulgas…
-.-.-.-.-En su lugar -.-.-.-.-
