Gracias por todos los reviews Patata! la verdad, mi consejo es.. espera jaja. Es que en Shippuden ya voy más lejos, solo m tardo en escribirlo a español lo que ya tengo jeje. Tenía que irse Sasuke pero ntp pronto volverá junto con otros personajes. Posible spoiler, Sagara es MEGA importante, con él planeo explicar algo que en Shippuden no hicieron.

El clan Higa y el secuestro del Kazekage

Gaara había estado aquí muchas veces antes. La ciudad subterránea se había restaurado con éxito, él y el pueblo habían trabajado meses para hacerla habitable y regresarle la vida a este lugar. Desde su posición en lo alto del santuario sagrado, pordía ver a su pueblo unido en una agradable aura ante la expectativa de este evento. Las pocas linternas que rodeaban el lugar no podían compararse con la luz natural de las brillantes rocas de la masiva cueva donde se ocultaba la ciudad.

Me dio la impresión de estar mirando el cielo estrellado, la música de fondo de un suave y ritmíco tamborileo tocaba sin cesar. Su vista llegó incluso más lejos, cerca de los edificios y las casas estaban puestos de comida. Lo que capturó su más atención era el magnífico lago y la vegetación alrededor. Esa era la parte que realmente levantó la moral de la aldea porque abrió la posibilidad de cosechar. Finalmente tenían al alcance una fuente de comida, plantas y agua; su gente podía gozar de ese privilegio.

Nada de esto hubiera pasado sin la llegada de 3 personas situadas en el estrado a los pies del santuario. Mientras bajaba las escaleras portando su traje de Kazekage, no pudo contener su gratitud. Kaoru ya lo saludaba desde abajo. Su atuendo muy diferente, usando un vestido blanco que no había visto antes, decorado con adornos dorados en el borde de sus pies. Una pequeña corona dorada que parecía una cinta, con los brazos pintados en patrones dorados. El más alto y el mayor de los tres era un hombre de cabello plateado con ojos dorados brillando intensamente como flamas. De atuendo similar pero su pecho completamente descubierto dejaba ver el patrón dorado, parecía un sello pero era algo diferente. El shinobi de 18 años asintió educadamente en su dirección y empujó hacia delante al niño más jóven.

La cosa que más destacaba era su cabello naranja todo alborotado, le iba bien con unos claros ojos café que competía con las hojas de maple en otoño. Un atractivo niño de 11 años, inflando su pecho tratando de ser valiente ante él. En este momento, el niño iba a demostrar que era digno de ser un guerrero, más que un simple shinobi. Gaara le ofreció el cuenco que había estado cargando a Kaoru, ella pintando las marcas en Yue con sus dedos mientras cantaba suavemente.

¿Qué decía? no lo sabía. Era emocionante, anticipar lo que venía. Cuando finalmente terminó la música seguía sonando. Kaoru pusó una mano sobre su pecho, la energía púrpura del Reishi la envolvió y fue testigo de una cosa nueva e intrigante. Esa aura purpura se separo de ella y tomó la forma de un hombre que no había conocido en persona.

Joven, casi tan alto como él, con facciones ocultas por una máscara blanca pero cuyos ojos daban la impresión de que podía ver más allá. Ropa blanca fina como de un noble, todo en él daba impresión de poder. Y aún así no se sentía amenazado, aquellos ojos dorados lo invitaron a acercarse. Kaoru le sonrió y confiando en ella se paró enfrente de la multitud, Hikaru y Yue se inclinaron frente a ellos.

"Ha pasado mucho tiempo, no es así?" Dijo el hombre de cabello plateado a los dos muchachos, Hikaru se levantó pero Yue permaneció mirando al piso.

"De hecho" Hikaru invocó de igual forma a su compañera de toda la vida, una mujer tan elegante, madura y seductora que se inclinó en respeto. La gente empezó a murmurar curiosa y sorprendida, estaban tan perplejos como él. Cuando prepararon la ceremonia, no sabía exactamente que esperar más allá de un combate, música y comida. Kaoru y el hombre de cabello plateado encaró a la multitud, la música se detuvo e inició su discurso.

"Algunos de ustedes ya me conocen, otros aún no confían en mi y no los culpo. Aún así en esta noche estoy haciendo una plegaria por ustedes" Le echo un vistazo a la derecha donde su consejo estaba mirando con desconfianza, excepto por Baki.

"Cuando llegué aquí fue la confianza y la amabilidad de su Kazekage que me ayudo a darme cuenta lo que podría hacer por este lugar que alguna vez fue mi hogar" Ella levantó la cabeza de Yue lentamente para que pudiera mirarlos. Se veía curioso y emocionado mientras observaba a los espíritus, ella tomó su mano y lo guió al centro.

"Por generaciones la gente de mi clan vivió aquí, apartada del mundo con la protección del Rey de las Almas, Isamu-sama" Él hombre en cuestión camino hacia ellos entonces.

"Él construyo este lugar." Su gente se quedo callada. Gaara examinó al espíritu con nuevos ojos, las piezas del rompecabezas comenzaron a tener sentido. Porqué ella entendío la sensación de ser un recipiente. Porqué logró mantener a raya a Shukaku solo para ayudarlo a dormir.

"Gente de Suna, es debido a mi princesa que extiendo esta... invitación" Isamu decidió hablar, con esa voz grave y fuerte que demandaba absoluta atención.

"Como muestra de gratitud a todos quienes restauraron la vida que fue tomada aquí hace tiempo. Les ofrezco este lugar sagrado. Continuaré protegiendo este lugar y todos aquellos quienes decidan vivir aquí. Todo lo que pido es... lealtad a mi y Hime-sama" Eso hizo que uno de los ancianos del consejo diera un paso al frente sin importarle ocultar su enojo.

"Estas pidiendonos traicionar a nuestro Kazekage, ¿qué clase de tontería es esta? Sabía que algo no andaba bien. Konoha no es de confianza, los tratados no valen nada para ellos. Nuestro Kazekage es jovén y fue cegado por una zorra fa..." No pudo terminar, Gaara parpadeo varias veces asombrado mientras el espíritu de esa mujer sacaba la mano de la cabeza del hombre. La gente estaba inquieta pero viendo que todavía respiraba Gaara tranquilizó a todos. Era como un botón de silencio, uno que le gustaría saber como activar.

"Lo siento Isamu-sama, no tomó a la ligera los insultos, especialmente con nuestra pequeña dama." Shiori le mandó un guiño y regresó a su lugar.

"No malinterpreten. Sé como viven, lo que pido es... quien sea que de un paso al frente y jure lealtad no va a lastimar a mi Hime. Esta ceremonia no es solo para que nos conozcan, sino una iniciación. Aceptaré a cualquier valiente que quiera revivir el clan. Hoy uno será puesto a prueba, yo tendré la palabra final del siguiente guardián."

Gaara no sabía como expresar su sorpresa. Estaban dando demasiado, su hogar, su protección... solo por qué ella lo pidió. Una mujer que ni siquiera era de su aldea, quien tenía la cara roja y no tenía idea de que decir. El rey puso su atención al chico que Gaara entrenó. No pensaba que la pelea fuera para algo tan serio, lo imagino como un espectáculo.

Yue silenció a la multitud mientras se paraba frente a Isamu, de vez en cuando mirando a Matsuri en primera línea, estrujando el brazo de una chica por los nervios.

"Isamu-sama, yo acepto el desafio" Yue sonaba seguro, no titubeo, Gaara se sintió orgulloso por su determinación. Shiori entonces se acercó, largo cabello rojo sujeto en una coleta tomó posición, con un ademan a su rostro apareció una máscara blanca con marcas rojas y una siniestra sonrirsa.

"Toca su máscara una vez, cualquier cosa está permitida. Buena suerte"

Pronto Shiori se lanzo y atacó con flamas tan grandes que temió por la gente cerca. Pero no fue necesario Hikaru había hecho una barrera, mientras Yue aumentó su velocidad y se enfrentó a la mujer de fiera actitud en taijutsu, Shiori detenía cada golpe.

Kaoru jugaba con su cabello, sin apartar la mirada de la batalla, en momentos estrujando cuando estaba cerca de tocar la máscara. Cambió de táctica Yue, estaba preparando una trampa. Kaoru dio un suspiro de emoción al ver que hizo 5 clones y cada uno usando látigos de agua para hacer retroceder a su oponente.

"Gaara! Viste eso? Yue puede ser un prodigio." La felicidad en su voz era contagiosa,

"No es normal para su edad?" Gaara preguntó confundido.

"Un clon de sombras, claro. Pero mi Yu creó 5 clones de alma! Sabes cuanto tiempo me tomó crear uno? No es justo!" Hizo una mueca curiosa, pero igualmente sonreía encantada. Gaara solo conocía lo básico del Reishi por sus esporádicas charlas. Sintió un atisbo de sorpresa mientras Yue maniobro un movimiento que él le había enseñado. Finalmente tomo desprevenida a la mujer y tocó la máscara.

Liberó a sus clones y respiró profundamente, su alegría muy evidente. Ojos cafés lo miraban en gratitud hacia él, sonrrojandose cuando Kaoru se avalanzo sobre él en un abrazo mortal. Cubriendole la cara en su pecho, tratando de respirar, pero estaba tan feliz que incluso él sintió necesario tocar la cabeza de Yue suavemente.

Estaba orgulloso, el niño le sonreía como si no hubiera un mañana, como si anhelará su aprovación. La barrera se había ido, Isamu se acercó con una mirada menos seria, estaba complacido.

"Te reconozco ahora... hijo de Sakamoto" Gaara notó que Yue alzó levemente los hombros. "Por lo tanto, te concedo a su general a ti."

Isamu tomó la mano de Yue y un deslumbrante resplandor azul rodeo a Yue cuando tocó su pecho. Una mariposa celeste apareció, le susurró algo y voló directamente al pecho del niño. Un segundo después se manifesto a su lado una mujer mayor comparada con Shiori. De cabello corto azulado celeste y ojos dorados, delicada, una mirada penetrante, poco expresiva. Usando pantalones blancos, una larga capa que cubría su forma y una corona en su cabeza de material peculiar. Sin brillo, textura rugosa, con pequeños hoyos y aún así hermoso. Ella se arrodilo en silencio.

"Yue, oficialmente te entrego a la guardiana del agua Harumi. Que la vida les sonría y tengan un largo futuro juntos"

"Mi rey, Hime-sama... un placer" La mujer saludó cordialmente con una voz suave y femenina.

Parecía que el día no terminaba de darle sorpresas a Gaara cuando el grupo que había visto con Kaoru en el jardín botánico se acercó a ellos.

"Vaya, tenemos candidatos con agallas!" Hikaru sonrío, cruzando los brazos tratando de verse algo intimidante solo para molestarlos.

"Ari..Tsume..Hinta?" Kaoru estaba sorprendida, parecían algo nerviosos.

"Nosotros...am... Nosotros queremos ayudar" Ari, la chica más jovén del trío habló primero, no pudo ocultar el rubor en sus mejillas.

"Has sido tan amable, queremos hacer algo esta vez" Hinta dijo un poco rápido sin saber que hacer con sus ojos, mirando de un lado a otro.

"Tal vez no somos... fuertes. Pero podemos intentar." Tsume, la más alta finalmente hizo que los otros 2 se inclinaran. Kaoru estaba demasiado roja como para responder.

"Qué dicen? Tienen algún pero?" Gaara no se oponía a su decisión, rozó un poco la mano de su amiga para que respondiera y eso hizo que Hikaru volteará a la multitud atrás.

"Ok, alguien más?" Murmullos se escucharon, Hikaru espero pero pronto se impacientó. "Solo para dejarlo claro, no pasará nada malo. Solo van a sentir el mundo diferente, creanme, lo agradecerán."

"Qué... qué pasará?" un hombre preguntó

"Abriré el canal del Reishi que está dormido en su interior. Esto los hará sentir una fuerte conexión con aquellos que ustedes escojan al establecer un vínculo. No me interesa lo que hagan con el poder que les voy a dar, solo deben entender que lo que protegíamos era la vida y el balance natural. El clan Higa defendió este principio hasta su último aliento, no peleaban sin sentido."

"Lo qué les doy es una oportunidad de probar que su generación es diferente." Isamu hizó otra pausa, esos ojos dorados buscaron a Gaara y sonrió sardónicamente en su dirección.

"Con un Kazekage como él... estoy apostando todo. Es su decisión, al final es... su futuro"

Matsuri dio un paso al frente con una expresión firme "Yo lo haré, por Gaara-sama!" No era la mejor razón del mundo pero era honesta. Pronto más personas se unieron a ella. Hikaru, Kaoru y Yue se prepararon, lo que pensó era un jutsu de invocación resultó ser algo diferente. Dibujando con su sangre símbolos alrededor de sus muñecas y su cuello, Isamu resplandeció nuevamente y esa energía se manifestó. En varios orbes de colores, mariposas que rodearon el lugar. Por un momento Gaara se preguntó si era el único que escuchaba murmullos a su alrededor, flotando.

Las mariposas desaparecieron poco a poco alrededor de aquellos que decidieron ser bendecidos, mirando cómo reaccionaban tan diferente. Y cuando todo terminó incluso Matsuri, la chica hiperactiva se quedo callada. Hikaru y Kaoru se acercaron a ellos, hablaban y fue tan extraño. Sentía curiosidad, ¿Qué sentían para verse tan...felices? Ni se dio cuenta cuando el Rey se acercó a él.

"Gracias" Sintió que era lo único correcto que podía decir.

"Si estás tan agradecido, me gustaría escuchar música" Su tono tenía un sentimiento diferente, como nostálgico.

"Música?" Tenía...curiosidad.

"Una de las pocas cosas que los humanos no pueden corromper... El baile también es uno de mis favoritos"

Gaara parpadeo varias veces, era la primera vez que hablaban. Solo había escuchado historias de Kaoru de un bocón, molesto y presumido hombre con problemas de ego. No era exactamente la imagen que mostraba ahora.

Finalmente la música regresó y la verdadera celebración dio comienzo. Se situaron en una mesa cerca del lago. Isamu era el único espíritu que permanecía en el lugar, recargado en un árbol como si estuviera meditando cerca de los músicos que tocaban con mucho ánimo mientras la gente bailaba y comía.

Hikaru estaba haciendo un extraño baile con manos resplandeciendo, Yue no parpadeo mirando atentamente mientras Matsuri a su lado se ruborizaba y suspiraba encantada con el espectáculo. Gaara estaba con Kankuro y Temari, observando todo mientras comían. De repente Temari se carcajeo y Kankuro silvó, escuchó las risas de muchos niños, eso le llamó la atención.

Kaoru tenía un bebe en sus brazos, no la había escuchado reir tan libremente. No, nunca la había visto así. Como si finalmente se hubiera librado de un peso, no estaba seguro de como describirlo.

Ella estaba riendosé tanto que sus cachetes estaban rojos, se carcajeaba a expensas del Rey. Sin la máscara podía ver al hombre detrás, 4 niños rodeaban al espíritu. Una niña le jalaba el cabello y jugaba con él, lo acariciaba como si fuera un gato. Un niño pequeño gateaba entre sus piernas jalandole los zapatos. Una niña igual de pequeña se acostó sobre su pecho mientras bostezaba. Sintiendo que se le iba la cabeza, Isamu puso un brazo para protegerla. Y otro niño de cabello negro sentado junto a él hablaba sin parar mientras movía sus brazos muy emocionado.

"Sin esa máscara, casi parece humano..." Temari comentó, tomando otra ración de res.

"Si, bueno... quien lo diría, es un buen juguete." Kankuro hizo una pausa. "Salió mejor de lo que esperaba"

"Bueno, trabajo duro por esto. Además, le ayudo tener unos amigos de su lado"

El grupo no estaba tan lejos, el primer trio que se ofreció estaba rodeado de algunos aldeanos pero sobretodo de los huérfanos. Ellos sonreían y preguntaban, parecían admirarlos y francamente no le sorprendería. Ese trio eran de los huerfanos mayores que lograron conseguir donde vivir y pasaban a visitar el orfanato todavía.

"Gaara, tienes que pagarle esto... No me interesa si insiste que no quiere nada" Kankuro dijo mirando a Kaoru palidecer ante algo que dijo el Rey Isamu, negando fervientemente.

"... incluso yo creo que es lo correcto" Temari suspiró, levantó una ceja curiosa cuando vio a Kaoru escapar con la bebé en sus brazos.

Gaara no sabía que hacer. Tenían razón pero no estaba seguro de cómo regresarle el favor. Mientras seguía con la mirada una cazería muy peculiar de un rey con otra bebé en brazos persiguiéndo a su amiga y desapareciendo entre la multitud.


Era un día caluroso en Suna. Con Temari y Hikaru lejos, la realidad ante su próxima despedida fue como un puñetazo en el estómago. Sus días estaban contados, Kaoru miró al cielo, se sentó en la azotea de su hogar temporal sintiéndose nostálgica. Acariciando su ya desgastada pulsera mientras la luna veía la vida pasar, suspiró.

Naruto. Emoción y temor se mezclaban ante el prospecto de verse otra vez. Curiosa. ¿Cuánto habrá cambiado? ¿Me reconocerá?

Jugando con su cabello, eso ayudaba a controlar un poco la ansiedad. Casi todo estaba listo aquí... así que su tierra natal va a estar bien. Matsuri se encargaría del lugar y la gente, cualquier duda pueden comunicarse. Ella aprendía rápido y era una chica confiable, con Gaara a su lado no habría problemas, o eso esperaba.

La verdad, no quería dejar a uno de sus chicos aquí. Hikaru era más que capaz pero tenía que responder ante sus deberes con Konoha, era imposible. Yue era otro asunto...

Tirando de su pelo para dejar de pensar, lo hacía mucho cuando estaba sola. Realmente necesitaba un abrazo.

"No puedes dormir?" La voz de ankuro la hizo saltar, él se rió, ella se puso roja de la pena.

"Aún es divertido" Se sentó con ella en el techo, evadiendo su codo, ya reaccionaba rápido. "Relájate, ¿Qué puede pasar?"

"Enserio?" le preguntó un tanto sarcástica, luego imitó la voz de Hikaru "Tsunade-sama, nos extrañaste? Adivina, encontramos a un niño de Kirigakure y decidimos adoptarlo, no te importa, verdad?

Kaoru dejo de actuar y suspiró "Tendría que mentir sobre él" No, la verdad no era buena mintiendo y no le gustaba tener que hacerlo.

"Tan mal? Digo, si no quieres regresar..."

"No! no lo digas" Le interrumpió "No es eso, también me preocupa otra cosa"

"Oye, Gaara estará bien. Ya hiciste suficiente" Kankuro la regaño, ella suspiró. A veces ser como un libro abierto no era tan bueno, Shika tenía razón.

"Perdón, sigo dando problemas"

"No te preocupes, lo vale. Solo deja de disculparte" Se río, curioso... Shika decía lo mismo. Kankuro se levantó, listo para irse. "Solo espera un poco, regresarán pronto"

Ella se quedo disfrutando el viento bajo la luz de la luna. Kankuro tenía razón, era inútil preocuparse demasiado. Una mariposa pequeña se acercó a ella y resonó de esa criatura la voz de Matsuri.

"Señorita Kaori, ya empacamos las reservas y la cosecha se ve bien para mañana. ¿Es todo?"

"Si, gracias. Dile a Yue que también vaya a casa" La mariposa se fue, ella se levantó y caminó alrededor del pueblo, no podía dormir de todas formas. Quería memoriar algunos lugares. ¿Es tan tarde? No había mucha gente afuera a parte de los uardias. Desde el restaurante que le gustaba, atravezando el parque y el mercado. El silencio fue interrumpido por una fuerte brisa, el viento aullaba y un enorme pájaro blanco pasó volando cerca.

La arena de Gaara perseguía a eso que no podía ser un animal real. Algo estaba pasando, tuvo que recurrir a sus sentidos buscando a Kankuro o cualquiera cerca. Corrió hacia la torre notando que otros se movían para allá. Cuando llegó había gente afuera de su hogar observando el cielo. El enemigo usaba bombas, pero no alcanzaba a ver a Gaara, quería ayudar pero ¿cómo?

"Señorita Kaoru!" el grito de Matsuri llamó su atención, ya estaba corriendo a su lado, su mirada preocupada no era una buena señal.

"Matsuri-san, respira... que"

"Lo- Lo perdí! Vío a Gaara y se fue corriendo tras ellos"

Yue. Kaoru corrió ahora buscando su alma entre la multitud. Temiendo que su niño estuviera en peligro inecesario. Solo porqué recibió un espíritu guardian no signigica que pueda atacar a ciegas. Llamó a Isamu pero no respondió su llamado, ¡¿Podría ser peor?!

Mirando hacia arriba notó un enorme sendero de agua en el cielo. "Yue!" Kaoru no esperó ni un segundo más, moviéndose tan rápido como el Shunshin no jutsu la dejó. Viendo como su niño látigo de agua rodeaba al rubio enemigo. Pero aún estaba lejos cuando su hijo fue golpeado y el guardián del agua lo atrapó en el aire. ¡No! Estaba siendo realmente estúpido.

Entonces apareció un enorme objeto blanco que se acercaba peligrosamente al pueblo. Ella solo pudo parpadear, el sonido de la explosión casi la dejó sorda pero sin sentir heridas se atrevió a abrir los ojos. Ella no podía ver a Gaara, Yue o al enemigo, la arena flotaba, entendiendo lo que sucedió.

Ella trató de escuchar, siendo inútil. Su corazón palpitante y su aliento la compañía en tal noche. Más explosiones, alguien gritando, entonces ella sintió el tirón de Reishi de su cuerpo. Yue estaba pidiendo poder. Frustrada sin tener idea de lo que estaba pasando hasta que la arena comenzó a moverse y los gritos de Yue la alcanzaron. Hasta tener una imagen clara del hombre que los estaba atacando. Cabello largo cubría parte de su ojo izquierdo, una capa negra familiar con nubes rojas. Akatsuki ...

Gaara apenas consciente, el enemigo con una mano en el cuello de Yue y mi niño lloró de dolor, de alguna forma la sangre corría por su cuello . No lo pensé tratando de atacar a esa distancia con agujas de rayo. Falló en perforar al maestro de la arcilla, pero liberó a mi hijo. Atrapada por un segundo entre Gaara y él, sus ojos azules brumosos respondieron por mí. Cansado, negó, y n titubeé para arrojarme al cielo y atrapar a Yue. Cayendo con él en mis brazos, apenas aterrizando con seguridad en el techo.

"Yu ... Yu ... por favor despierta" Su angustia se intensificó sintiendo lo fría que se sentía su piel, la sangre goteaba de su cuello. Parecía pálido ... con miedo corrí buscando ayuda.

"Gaara!" La voz de Kankuro se oía a lo lejos. Manos brillantes pegadas al cuello de Yue, dándome tiempo. Al aterrizar allí me alegré de reconocer algunas de las unidades médicas cercanas. Prácticamente rogandoles que salven a Yue, oyendo en el camino con pesar de que Gaara había sido secuestrado.


En el momento en que sus ojos color miel se abrieron, Kaoru besó su frente, mirar su cuello vendado rno era agradable. Su hijo trató de hablar, pero ella le puso un dedo entre los labios y lo puso de nuevo sobre la almohada.

"No te esfuerces ... la enfermera dice que debes descansar tus cuerdas vocales"

Un día entero, o una noche ... no estaba segura de cuánto tiempo pasó. Ayudando a clasificar la medicina mientras terminaba la operación, usando su propio Reishi para restaurar su chakra. Apenas recordando si había dormido, tal vez no. Kaoru realmente quería castigarlo, pero tenía una cara preocupada, ojos bailando alrededor de la habitación.

"Él ... no está aquí. Kankuro corrió tras él ... no ha vuelto"

Yue apretó sus manos, usando una para cubrir su rostro, evitando mirarla. La culpa, ella lo sabía muy bien. Acariciando su cabello, tratando de consolarlo. "Yue ..." Susurrando suavemente, su cuerpo temblando brevemente. Llegó una enfermera, comenzó a preocuparse y ella estaba a punto de irse cuando él tomó su mano.

"Yo ... iré." Todavía mantuvo su agarre. Mientras la enfermera revisaba sus brazos, sus ojos castaños ligeramente hinchados, él negó. A Kaoru le gustaría quedarse a su lado, pero ahora que estaba fuera de peligro ...

"No te preocupes. Solo espérame y sé bueno". Salí del hospital y empaqué lo necesario. No me sorprendió encontrar a Baki cuando pasé por el edificio del Kazekage.

"¿Alguna noticia?" Le pregunté, por si acaso.

"No, ni el grupo de reconocimiento tenemos algo..." Lo dejé y continué mi camino hacia la salida.

"No seas tonta, nosotros ..." No quería escucharlo.

"Buscaré a Kankuro primero, tal vez con algo de suerte él rastreó al enemigo y puedo informarte rápidamente" Él siguió mi ritmo, casi estaba allí. El caos en la entrada con las etiquetas explosivas ya estaba resuelto, las rocas eran lo único que bloqueaba la entrada. Ningún reto para un shinobi.

"Podríamos necesitarte."

"Matsuri puede ocupar mi lugar, mantenla cerca para que pueda contactarte lo antes posible". Me giré para mirarlo, él estaba tan preocupado como cualquiera. Sin Gaara y con menos de un cuarto de la guardia normal, sus fuerzas estaban en desventaja.

"Déjalos que te ayuden también" Refiriéndose al grupo que Isamu había bendecido, afortunadamente Baki fue inteligente y asintió. Mientras saltaba por el resto de las rocas, trató de llamar a Isamu. Su silencio fue frustrante, lo menos que podía hacer era enviar un mensaje a Shiori, esperando que Hikaru respondiera. La luz del sol se elevó mientras recorría el vasto océano de arena, detectando una débil energía en la distancia.