La sonata del pasado

Deidara en la oscuridad de una cueva, mirando las llamas se quedó inmóvil hasta que Itachi regresó, con comida y aunque comieron en silencio. Demasiadas cosas estaban en su mente, esta vez miró alrededor antes de volver a mirar a su compañero. Él asintió, era seguro hablar. Pero, demasiadas cosas le molestaban en su cabeza. Trató de elegir la más urgente.

"¿Cuándo volverán?"

"Quizás en 5 días." No quería ver a ese par nuevamente en un largo tiempo. Tener cerca a Tobi era una cosa, pero que mandarán al maniaco carnivoro con doble personalidad era otra distinta. Lo único que agradecía de que viniera, fue que se llevará a Tobi, era lo único que le importaba.

"¿Qué hacemos?" Deidara no quería continuar con esta misión, no quería ser parte de esto, nada de lo que hacían tenía un significado para él. Sus planes, sus metas, no ofrecían nada con lo único que él buscaba. Pero, las cosas no marchaban bien, todos se habían movilizado. La última reunión fue para designar a donde irían, pero francamente no quería volver a ver a nadie. ¿Qué ganaba de cazar Jinchurikis?

Itachi... ¿qué estás pensando? De los dos, era el que tenía menos heridas, pequeñas y superficiales, simplemente mantenía esa expresión estoica cuando finalmente habló.

"No hay opción" Y así, mientras escuchaba el plan que tenía en mente. Deidara no pudo evitar gritarle

"Si pudiera lanzarte una bomba lo haría" Era una locura, su orgullo herido ante la idea, más Itachi solo le ofreció comida y siguió mirando afuera al cielo nublado.

"Fue suerte, que salieramos con vida. No tendremos otra oportunidad después"


Sabía que en cuanto las cosas se enfriarán la delicada situación sería un caos. Roshi tuvo que mantener a raya al hombre de ojos negros que les había ayudado. Si, apenas salieron con vida, no conocía bien quienes eran ellos pero dependían del orden.

"SUFICIENTE!" les grito desesperado. "NO ES MOMENTO" Señalo a la mujer herida, sangraba y el otro de cabello naranja se acercó.

"Puedo ayudar, necesito una cama" Su amigo la llevó en brazos al único cuarto que tenía una. El otro iba para allá pero no lo dejaría así de sencillo.

"Espera, tienen mucho que explicar"

"No, ahora no" Se interpuso en la puerta.

"¿Entonces cuando? No sabemos quienes son, de donde salieron y la única razón por la que sigo aquí es por él... mi amigo" Roshi conocía mucho, por lo que había vivido podía reconocer la mirada de un hombre cuyo camino estaba al borde de un abismo.

"Quitate" Fue su advertencia, pero Roshi ni se inmutó. A tipos como este solo podías hacerlos entender de una sola forma.

Le golpeo duramente, de la misma forma que lo hizo con su amigo hace años "Si te importa ella, dejarás que ellos se encarguen.

"DIJE QUITATE" Esa mirada de total desesperación fue diferente, algo grave le estaba pasando. Tuvo que dejarlo, aunque mirando cómo se precipito hacia ella y la manera en que asediaba a su otro compañero con preguntas era alarmante.

"Ya casi terminó, choca mucho mi energía con la suya..."

"Date prisa, no podemos perder tiempo" Decía, luego murmuró algo que no entendió. Entonces, se miró la mano y la colocó en la frente de ella. Resplancedía en un gris azulado, no tenía idea que era eso.

"Solo termina de cerrarla, yo haré el resto"

"Necesita sangre, tomen de la mía" nunca había visto tan preocupado a su amigo, pero no era momento de preguntarle nada. Entre las cosas que llevaban apenas tenían con qué trabajar, no hubo más opción que seguir instrucciones burdas del otro joven de pelo oscuro. Cuando lograron estabilizarla, el otro chico de pelo naranja salió para buscar provisiones que necesitaban.

"Has crecido..." murmuró su amigo, cansado, triste a juzgar por esa sonrisa falsa.

No le contestó, el otro chico parecía ignorar completamente su presencia, continuó arreglando la venda en su brazo. En estos años junto al único amigo que decidió qudarse a su lado, no había visto esta faceta.

"No pensé que fueras tu hasta..."

"Callate" Incluso él podía sentir una fuerte tensión, una presión entre dos gigantes, por así decirlo. No podía intervenir, esto era algo que no le correspondía, pero quería conocer un poco más del amigo que siempre tenía una sonrisa cansada y falsa.

"... debes tener dudas"

"No me debes nada a mi..." Y volvieron a ver a la mujer, que apenas respiraba, cuyo tubo conectaba a Shisui.

"¿Cómo me encontraron?" preguntó en un tono distinto al indiferente, cansado, amargado o sarcástico que estaba acostumbrado cuando le preguntaba de su vida antes de conocerse.

"No vinimos por ti" Fue la respuesta cortante del otro muchacho, cuyo enojo podría quemar la solitaria casa que ocupaban.

La forma en que sonreía nuevamente era falsa, solía hacer eso mucho para ocultar cosas. No sabía que hacer, más que apoyarlo en silencio, quizás y sacaría algún sentido de su conversación.

"... Lo imaginé. Aún así... me da gusto verlos"

"Es otra mentira tuya o realmente estas ciego" Finalmente el otro joven dejo sus vendas, y se quedo callado al ver cómo se quitaba la máscara. Desvió la mirada, sabiendo que vería de todas formas. Esa era una de las cosas que jamás quizó aclarar, porque reconocía a un hombre herido, él ya había estado en varias batallas.

"Pensé que tendría que morir para encontrarlos... sé que han pasado muchas cosas y no tengo excusa. No tuve opción."

"... No quiero tu discurso, tengo otras cosas de que preocuparme "

"de... Itachi"

"Ya no solo es él. No podemos perder otro día"

"¿También lo sentiste?" Incluso él podía notar la urgencia en su voz.

"Ese sujeto... va por lo único que aún puedo proteger. No puedo abandonarlos." Se paró esta vez, acercandosé a Shisui. "Lo entiendes, la única razón por la que aún estamos con vida es por que fueron a cazar a..." Le dio la espalda, y volvió al lado de la joven, con ambas manos resplandeciendo.

Quizás sería buena idea dormir mientras aún tenga oportunidad.


Sentía como si la hubieran aplastado repetidamente, algo de frío y que flotaba. Cuando abrió los ojos las motas de colores verde azules se fueron disipando, al fin se detuvieron.

"Kaoru, no te muevas." Sasuke, estaba en brazos de su amigo.

"Sasuke... ¿fue un sueño?" No pudo olvidar, al mirarlo aquel perfil, aquella voz. Aun con el malestar, su corazón y mente ya buscaban a su alrededor algún indicio; pero le dolía su cuerpo.

"No, escuchame. Volverás con Jugo a Suna, no estamos lejos del último punto."

"¿Qué? Sasuke... " No podía levantar su mano, realmente se sentía cansada pero mirarlo tan alterado, no le dio buena espina.

"¿Sasuke?"

"Yue esta en peligro, no puedo llevarte." Escuchar ese tono grave, me confirmó lo serio del asunto. Algo debió haber pasado. El resplandor en sus manos, apenas un tibio reconfortante, intentaba pasarme su energía, como Hikaru antes hacía. Tuvimos que parar para descansar, y no fue sino hasta que aquí sme dejó en brazos de Jugo que noté la compañía extra. Roshi y... mi corazón no pudo ocultar el alivio, la alegría.

"Shisui..." Y sentir su nombre en mis labios, fue la dicha más grande. Él se acercó, grabe cada instante en mi memoria, no quería olvidar nada. Las lágrimas y el calor de su palma en mi miejilla era real, con las pocas fuerzas que tenía toque su pecho, asegurandome de sentir el palpitar de su corazón. Me perdí en su aroma, el roble ahora acompañado por una nota distinta, y en la gentil caricia de su pulgar. Cómo cuando era pequeña, su sonrisa y su voz me enclipsaron, sentí... la luz.

"Kao-chan..." Y por ese instante, me deje llevar, olvide todo y fue tan natural la risa que sentí brotar.

"Ah, la juventud" Estaba tan feliz, que ignore... que no estabamos solos. Aunque no podía ocultarlo, no me molesté en negar nada. El verlo sonrrojarse por una vez, fue mi regocijo personal.

"¿Enserio Roshi? Tenías que hablar"

"¿Me culpas? Pensé que morirías solo"

"Roshi, ahora no"

"Solo esta vez, por ella"

Ese receso para comer, dio cierta sensación de calma. Aunque la mayor parte del tiempo estuvo ocupada respondiendo preguntas de Roshi, explique lo mejor que pude la situación. Convencerlo de venir no fue problema, Shisui indudablemente le daba una gran confianza y aunque tenía muchas dudas, no era momento para eso. No pude evitar mirarlo, en una faceta tan distinta.

Los años habían pasado en él de una manera fascinante, sus expresiones cuando Roshi hacía alguna broma sobre su actitud eran hermosas. El carmesí en sus mejillas, una evidencia de la vida, sabía que tenía que tranquilizarme. Sasuke me cuidaba más de lo que hubiera esperado, quizás lo había asustado esta vez. No fue sino hasta que se conectó conmigo en el lazo del Reishi que pude estar segura de sus emociones.

Ira. Angustia. Desesperación. Miedo. Tristeza. No quería que cargará con este pesar, tomé su mano y pensé en cosas felices. Si, yo confiaba en que Sasuke volvería. Por eso, cuando llegó el momento lo abrace y le dije "Estaré esperando", me regresó el abrazo esta vez.

El peso de su partida solo se atenuó con la compañía de regreso a Suna, tenía fe en que volverían.


Con el tiempo, sabía que la situación llegaría a un punto complicado. Las noticias de que Konoha había sufrido un ataque de Akatsuki llegaron hasta Suna, Naruto había logrado vencer a quienes invadieron pero no sabía más. Un día después, las noticias de un atentado contra Iwagakure por Akatsuki lo pusó en alerta. El Tsuchikage había sido salvado por un grupo desconocido, pero no revelarón más detalles. No podía hacer contacto directo, esperó y fue hasta recibir un mensaje de Yue que al menos quedo tranquilo de que estuviera a salvo.

No pudieron salvar a Han, tenían algunas heridas pero se resguardaron en Ishigakure esperando a sanar lo suficiente para continuar el viaje. Más noticias llegaron después, el Raikage pidió una reunión, el consejo le dijo que tendría que partir con una escolta. Antes de siquiera pensar en eso recibió a Baki, conocía esa mirada. En el hospital esperaba Jugo y otros 2, no vio a Sasuke pero ella estaba recibiendo tratamiento.

Abandonarla así lo inquietaba, más sabiendo que las noticias llegarían a ella y temió que su primer acto fuera levantarse para luchar. ¿Porqué tenía que ser ella? ¿Porqué tenía que pagar por todo esto? Si tenía que ver a los Kages, tendría que hacer algo para apoyarla, ¿Pero como revelar al verdadero enemigo sin pruebas?

Esperó a que despertará, Temari y Kankuro le reprocharon lo descuidada que fue. Ella sonreía de todas formas, pidió hablar con él a solas un momento. Y ese breve momento de quietud le reveló que la persona que más amaba seguía con vida. No sabía como, pero quería que al regresar se conocieran, tener otro amigo.

"No te pasará nada" le aseguró, porque no podría engañarlo la manera en que hablaba.

"Eso no lo sabemos, ni tu ni yo, pero si tú lo dices" Sonreía, sin desviar la mirada mientras tomaba mi mano y escribía en mi palma. "Escuche que podría ponerse fea la reunión... no te preocupes por Suna, es mi turno de devolverte el favor"

Y aún en cama, seguía pensando en otros, los siguientes días ambos sintieron una oleada, pero ella lo tomó peor, tuvo una fiebre y una opresión en el pecho. Isamu y Ren permanecieron a su lado, dandole el Reishi que pudieran reunir, alguien había abierto una brecha en el mundo espiritual, en consecuencia las represalias de violar una ley natural cayeron en ella. Eso explicaron, la única manera de ayudar era que todos los shamanes se unieran en el templo y pedir a sus espíritus reunir el Reishi.


"Si Nagato creyó en ti, yo también lo haré..."

"Nagato probablemente fue manipulado por el odio, ese ninja enmascarado no es ordinario"

"Tengo fe en ti"

Aquellas palabras cambiaron todo, cuando creía haber perdido el camino. Finalmente conoció a su padre y la verdad, el valor de sus amigos y la esperanza de Nagato eran la guía. Ahora lo llamaban el salvador de Konoha, la gente finalmente lo aceptaba y aun así seguía mirando más allá del bosque. Regresar fue solo el comienzo, los daños no fueron tan devastadores para el distrito Uchiha. Ya no tenían la barrera pero ese lugar fue la base principal, Shikamaru demostró su liderazgo mientras Tsunade permanecía en coma. Sakura tomó las riendas del hospital provisional junto a Ino.

Cada uno de sus amigos ayudaba en algo importante para reconstruir la aldea. A ratos miraba el amuleto que Kaoru le había dejado, le salvó la vida en una ocasión y por lo que escuchó de los demás, no fue el único. Una barrera ofensiva que se manifestó una vez, y solo esa ocasión.

Lo que le sorprendió más fue Hikaru, arriesgó todo por defenderlo de Pain cuando lo incapacitó con las barras, eso motivó a Sakura y Neji para liberarlo. Katsuyu lo curó hasta cierto punto, seguía recuperandose. Fue a verlo, para reconocer que estaba agradecido y disculparse por haberlo juzgado tan duramente. Por Sakura, bajo amenaza, admitió que había cometido muchos errores, que solo esperaba empezar a hacer lo correcto.

"Después de todo, le hice una promesa" Y ella volvió a su mente al salir.

"Desearía verla una última vez..." Sakura hablaba como si fuera inalcanzable, como si hubiera perdido las esperanzas.

Luego apareció Kiba, diciendo lo inimaginable. Con el corazón sumergiendose ante la noticia de que Danzo se autoproclamó como Hokage, que declaró a Sasuke, Yue y Kaoru como ninjas renegados. Peor aún, la marcó como criminal de alto nivel en sospecha de haber revelado información confidencial. Kakashi le hizo ver lo complicado que sería tratar de razonar con él, fueron en busca de Sai pensando que quizás tendría respuestas.

Les enseñó la marca maldita, que todos en la fundación tendrían, Sakura ato los hilos y finalmente entendieron porqué Hikaru no había podido decir nada. Él era la mano derecha de Danzo, las razones no eran claras pero Naruto sabía que no traicionaría jamás a Kaoru, quizás ese hombre los había amenazado y no tuvo opción. Si se enteraba de esto, sería tan incapaz de actuar como él...

"¿Mandarán ninjas detrás de Yue también? ¿porqué?, no tiene sentido, a él se lo llevaron"

"No escuche de Sasuke, solo sé que recibió hace tiempo informes de avistamientos en acciones sospechosas. No conozco más" Sai respondió, mostrandoles unas fotos. No eran tan nítidas las imágenes, ni cercanas, pero reconocían cierta cabellera naranja junto a otros 3 personas y en otra junto a un tipo grande.

"Podría ser Yu... ¿pero dónde es eso?" Sakura preguntó,

"Algún lugar de Kumogakure" Sai contestó, alguien entonces intervino en la conversación. Un par de ninjas de piel morena, ojos dorados y vestimenta extraña.

"¿Dijeron Kumo? Qué cosas dicen de nuestra aldea?" Preguntó la chica de cabello rojizo y voz altanera.

"Nada que les interese" Sakura respondió igual de furiosa.

"¿Ma-Maestro?" Dijo el muchacho mirando una de las fotos, Sakura las ocultó pero ya era tarde. Atacó la mujer primero, su técnica diferente y especializada en espadas al parecer.

"Deben saber... ¿dónde esta ese mocoso?"

"No sé de qué hablan"

"No fingan, es de su aldea. Un día aparece y al siguiente nuestro maestro desaparece sin dejar rastro. Y lo único que encontramos fue esta banda" La chica sacó una banda de Konoha, no sabían que responder, pero no querían pensar que estaban hablando de Yue.

¿Qué esta sucediendo?"


"Siempre me pasa, no tienes que quedarte" Kaoru era persistente, pero él era más terco.

"Lo sé, te has vuelto más fuerte... pero es mi costumbre" Shisui podía escuchar perfectamente aquellos ligeros suspiros, la risa del espíritu que era su compañero, el aroma de vainilla y pan de la comida.

"No te emociones, Hime es una mujer feroz gracias a mi" Le dio alivio verla tan animada, con la fiebre más baja, por lo que podía sentir en su frente.

"Ya vete, tienes otras cosas que hacer!" Isamu se carcajeo

"Ya, ya... los dejo. Solo diviertansé" Escuchó que arrojaron algo suave a la puerta, después de todo este tiempo, aquello que buscaba despertará su corazón estaba enfrente. No habían tenido ocasión de hablar, por eso cuando ella preguntó, no tuvo motivo de ocultarle más.

Cuando cayo del risco, que alguien lo encontrara y curará, pasar una vida huyendo, ocultando su rostro, su nombre y todo por...

"Danzo?" Su voz sonaba confundida, casi dudosa.

"Si... Él fue quien me arrebató mi ojo. Ese día, me emboscó antes de que pudiera reunirme con Akane. Verás, en ese tiempo yo e Itachi juramos hacer lo posible para proteger la aldea y a ti."

"¿Qué dices?"

"Eras pequeña, tal vez no lo recuerdes pero cuando llegaste fue en circunstancias muy extrañas. El Hokage me pidió ayudarlos a adaptarse a la aldea y además... a prepararte para liberar el sello. Aunque ser tu maestro fue mi deber, no esperaba... que se volvieran tan importantes. Fui yo quien realmente ganó más de ustedes" Sonrío, imaginando el rostro de aquellos a quienes había amado, de la familia que decidió proteger.

"No podía hacerlo solo, así que Itachi se unió al final. Te entrenamos para que pudieras hacerle frente al ritual inconcluso, por lo que habíamos leído en el pergamino, sabíamos que hacer. Cuando ocurrió lo del templo Nakano... me di cuenta que se nos acababa el tiempo. Fui ignorante al no darme cuenta que Danzo nos vigilaba."

Las imágenes de ese día involuntariamente surgieron en su mente, hacía tiempo que no pensaba en ello. Más que nada para evitar pensar en lo que había perdido, y al sentir su mano, su pequeña mano en la suya... se mordió el labio. No pudo evitar pensar, en cuánto la habría hecho sufrir. Su cálido apretón, lo motivó a continuar.

"Pensó que las marcas que teníamos tenían que ver con un complot, pensó en eliminarnos a todos y lo único que pude pensar para detenerlo fue advertirle a Akane y el Hokage. El plan era... hacerle pensar a Danzo que yo propuse todo"

"...Y por eso... mando a matarte? pero, entonces... lo que vi... no tiene sentido" La tristeza en su voz era de esperar. "Itachi me enseño... cómo te asesinaba..."

"Yo le entregué a él mi otro ojo, pero yo decidí caer en ese risco. Danzo es el verdadero enemigo, quizás sea mucho pedirte esto pero... confía en Itachi. Es mi amigo, es mi culpa que esté sufriendo solo... pero su amor es real. Cree en eso." En aquellos años, pensé que la vida me jugó una mala broma al dejarme vivir. Con temor a que Danzo descubriera la verdad huí, pensando que estarían a salvo, no sabía que cambiarían tanto las cosas cuando escuche las noticias. En el fondo, sabía que Itachi buscaba seguir lo que iniciamos.

Y aunque no tenía ningun derecho, le pedí me dejará mirarla. Me guió a su rostro, con mis dedos pude dibujar en mi mente una imagen. Algo increíble de estar ciego es que podías notar detalles que ignorarías con los ojos. La textura de su piel, la forma de sus pestañas, su cabello, su esencia...

"Realmente... te has convertido en una bella mujer Kao-chan" Pensar en lo pequeña que era cuando la conocí, en lo alta que era cuando la ví por última vez. Me detuve en el contorno de sus labios, sorprendido ante la audacia que tuvo al besar mis dedos. Jamás alguien había hecho algo así, dude en continuar pero no podía escapar ante esas pequeñas manos, que me guiaban lentamente hacia su cuello.

"Gracias Shisui" su voz era diferente, tierna y suave. ¿Porqué le agradecía? ¿Solo esto podía realmente redimirlo? Él debía estar pidiendo disculpas, pero sintió claramente aquella gota húmeda en su brazo, resbalando...

"Por volver a mí..." Se oía feliz, su pulso acelerado y la calidez de su palma era todo lo que podía sentir.

"Nunca te olvide, no pude. Estaba tan sorprendida cuando escuche tu voz que creí por un segundo... que estaba alucinando. Y en este viaje no tuve oportunidad de hablar contigo pero... desde el momento en que sentí que eras real... me decidí a decirte lo que siempre sentí"

Y sentía aquel calor inundar su rostro, el desliz de su mano hacia una suave y cálida montaña, el aire en sus pulmones se detuvo ante la sorpresa y el palpitar. Ambos corazones resonaban en una melodía que solo él podía escuchar, que solo él podía ver.

"Me enamore de la pasión en tu corazón, de la voz que siempre me hacía sonreír, de aquellos ojos que traían luz al cielo. Desde pequeña, ese sentimiento solo creció y aun cuando te perdí..." su respiración, sus lágrimas, una mezcla de alegría y nostalgía que pudo entender. No se apartó cuando recargó su rostro en su hombro, lo soltó para abrazarlo como si fuera él un tesoro.

"Permaneció este amor, crecí por ello y encontré como seguir. Pero jamás te olvide... mi corazón sigue llamando por ti incluso ahora." En sus brazos, sentía cómo ella inundaba todos sus sentidos, conmovido por su sinceridad la rodeo con ese mismo vigor.

"Tú eres mi primer gran amor... Shisui." Y antes de que se diera cuenta, él sintió también las lágrimas en su propio rostro. ¿Cómo podría responder? ¿Qué podría decir? ¿Cómo esta pequeña mujer conseguía hacerlo... feliz?

"Debo ser ... un hombre afortunado" Y esa pequeña risa, esa sonrisa que sintió brotar fue real. Ella se apartó un poco pero ninguno soltó al otro. En ese momento deseo poder ver, quería mirar sus ojos nuevamente. "He visto todas tus facetas, enojada, triste o feliz... siempre fuiste encantadora."

"No debería desear más que eso... apenas soy el hombre que recuerdas." Y le rompía el corazón admitirlo, qué sentido tenía esperar más. ¿Cómo podría aceptar su amor? ¿Qué futuro podría darle?

"Si me enamoro de ti... tendré problemas"

Y en el silencio sintió lentamente sus manos llegar a su rostro, perdiendose en la sinceridad de su voz.

"Demuestramelo" Entonces le robó más que el aliento, pudo haberla detenido pero perdió al sentir sus labios. Su corazón respondió en un eco desesperado aquella sensación cálida y fría que se esparcía en su interior. El instinto lo guió a lo desconocido, su voluntad en las manos de la mujer que le abrió su corazón. Por esa vez, fue egoísta, no quería soportar otro día fingiendo una sonrisa, no quería arrepentirse más. Dijo su nombre con tal sentimiento que sabía que había perdido en el momento que llegó a sus brazos. Se dejó fundir, se abrió como nunca lo hizo con nadie... hasta el amanecer.