[Huit]
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Estaba tan absorta en todo lo que estaba ocurriendo, en lo que estaba en juego, que no miró el manojo de emociones en el rostro de Sasuke; ira, culpabilidad y miedo.
Sakura era alguien lista, brillante era el adjetivo más adecuado, pero desde que conoció a Sasuke una parte de su mente parecía nublarse, las emociones predominaban y todo en ella se centraba en suprimir dichos sentires. No sería bien recibido lo que su corazón anhelaba.
Sin embargo ahí estaban; mano a mano sentada junto al segundo hijo de la familia Uchiha. Ambos, sobre la cama en la que había compartido el primer e intenso beso entre ellos.
Pero esto palidecía, pues en su mente la petición de él rebotaba como eco en su mente.
Así que trato de pensar sin emociones de por medio, pero esto era sumamente difícil.
No sabía que harían, y temía a preguntarle. Mentiría si dijera que no tenía su mente hecha un caos. Nervios al pensar en las probabilidades de que el simple comentario de Sasuke pudiera romperles el piso y sepárales.
Y Sakura pensaba en como todo el mundo decía que Sasuke tenía un buen futuro, su familia estaba sana, tomaban al mundo cada día más. Todo para ser un digno representante de su familia, ayudar a su hermano y mantener el legado de los poderosos Uchiha.
Mientras que ella... Sakura era lista, con la capacidad de hacer y ser lo que fuera a base de sus propios méritos, con su familia detrás de ella, orgullosos y esperando lo mejor. Esperando que ella estableciera el nombre de su familia en esta sociedad.
Sasuke y Sakura, ellos podría lograr mucho.
Pero él rechazaba lo establecido.
—Nos iremos tan lejos, donde no puedan obligaros a... —los labios de Sasuke se posaban sobre la frente de Sakura, sus palabras besaban su piel y alteraban a su mente.
Sakura no podía pensar con claridad.
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Sakura no debía saber que este escape de la jaula no era una promesa la felicidad
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Sasuke no dijo nada al dejarla en su habitación. Y aunque lo hubiera hecho, la chica precia un poco ida.
Se excusó, pero ella no registró del todo sus palabras.
Ellos no habían decidió escapar para así tener una relación. No, Sakura sabía que Sasuke le pedía irse porque ella era alguien... importante, ¿cierto? Tal vez no había un idilio trágico tras todo esto, mucho menos romántico. Sólo... dos personas sintiéndose acorraladas. Pero quizá, más adelante, con la mente despejada y las presiones fuera, tal vez luego podrían comenzar algo más que simples besos de aprecio y caricias de apoyo.
Ahora, ellos –no, ella, debía decidir. Las consecuencias serían enormes, eso era claro, lo sabía.
Pero si por alguien debía ir al infierno... entonces sería por Sasuke.
Y aun así, luego de haberle dicho que si, su corazón se sentía vulnerable –a pesar de la noble intención de salir de esta jaula de oro, de brindarle a él el aire fresco de la libertas, a pesar de esto– había una pequeña parte de ella que deseaba algo de verdad naciera entre ellos.
Sakura era sincera consigo misma, con el anhelo que en su ser había por Sasuke.
Besarse, lo habían hecho contadas veces pero nunca por motivos físicos o amorosos, no eran amantes, apenas si eran amigos.
Pero ahora... ahora había una posibilidad minúscula. ¿Se arriesgaría?
Aunque su resolución se estableció, su mente y su cuerpo no le permitían reaccionar tal cual.
Su corazón palpitaba demasiado rápido, sentía un frío en el estómago. La clase de sensación de culpabilidad, del saber que estás haciendo algo mal y solo esperas a que tus padres se enteren para darte castigo.
¿A dónde iremos?
Se preguntaba. ¿Podrían realmente llegar tan lejos? ¿Qué harían sus padres al saber lo que iban a hacer?
Tantas dudas y miedos le estaban comiendo por dentro. Tal vez si le decía a Sasuke que pensaran mejor las cosas, o quizá esperar un poco-
Sasuke regresó a la habitación. Sólo unos minutos había salido, momentos eternos en los que Sakura se sintió estar dividida, aterrada e ilusionada. Ella no sabía a dónde había ido él, sólo le veía con movimientos demasiado controlados, ya no mostraba esos sentimientos temeroso que ella anteriormente había visto ante su plan.
Se sentía un poco perdida, ver cómo él pasaba por su habitación, de un lugar a otro, buscando entre cajones, tomando una mochila y metiendo ropa en ella. Verlo de un lugar a otro le provocaba mareo.
—Sakura —Sasuke estaba frente a ella, se veía un poco preocupado. ¿Temía que ella cambiará de opinión?
No debía permitirlo. Ambos tenían que salir de ahí, si Sakura se enteraba del verdadero motivo por el que él se quería ir... no. Impensable.
Sasuke impediría eso. Sakura jamás debe saber el verdadero motivo.
—Tenemos que salir ahora —Él le tomó por los hombros y miró directamente en sus ojos verdes, tratando de erradicar sus dudas y confusiones. Le miró largo e intensamente. Si ella veía suplica y desesperación en sus ojos oscuros, no lo iba a negar. Era como ser despojada de todo mal, y ser abrazada por la seguridad.
Sus brazos siempre fuertes pero delicados con ella, le rodearon. Sasuke la estrechó hacía él, demasiado apretado, demasiado desesperado, no quería que Sakura le dejara solo. No en esto. Y sobre todo, no quería que ella sufriera. No por él.
—Por favor, acompáñame, no quiero que te quedes —Le susurró. Más que el tono, fue la emoción que ella detectó en él; había miedo en su voz, y eso fue suficiente para que Sakura, de una vez por todas, abandonara sus propios temores y aceptara.
Le regresó el abrazo, igual de fuerte, igual de desesperado.
Ese fue el primer y verdadero, contacto íntimo que ambos compartieron.
Era una promesa.
Era más fuerte que ninguna otra acción y con más emociones que unos simples roces de labios.
—A dónde iremos?
Su voz, casi imperceptible contra su hombro, ojos fuertemente cerrados y concentrándose sólo en la respiración de él.
—No te preocupes por eso —sus labios en su cabello, su mirada perdida, pero su mente trabajando en la situación.
Sakura no volvió a insistir con sus dudas, simplemente sintió como su cuerpo dejaba caer el peso de su deber, renunciando a todo por la persona en sus brazos.
Y fue así como la adrenalina les abandonó a ambos, el silencio se instaló y el calor de sus cuerpos les brindó somnolencia. Lo que había sido pensado como un breve descanso, se presentó como su único momento de paz. Recostados en la cama que hace unos momentos habían usado para besarse y desahogarse, Sasuke y Sakura mantenían su abrazo. Sus cuerpos encontrándose, sus brazos acercándolos. Las manos de él eran constantes en los suaves subir y bajar por la espalda de ella, mientras que las manos de Sakura se mantenían firmes en la camisa de él, queriendo acercarlo, deseando estar así por siempre y nunca tener que alejarse.
No sabían cuánto tiempo había pasado, o si alguien había entrado y los había visto de esa manera, pero cuando Sakura despertó, aun sintiéndose abrazada por Sasuke, parpadeando para despejar el letargo y tratando de distinguir los rasgos de Sasuke entre la oscuridad del cuarto. Su faz era tranquila, sus labios entre abiertos y corazón bajo la palma de su mano.
Si así era como le vería de ahora en adelante, valdría todo.
Y como si leyera su mente, los brazos de él se cerraron más entre la figura de ella, atrayéndola más contra él.
—¿Estás despierto? —susurró quedamente.
—Desde hace un rato.
—Lamento haberme quedado dormida —Ella sintió el leve movimiento de sus hombros, como muda respuesta.
—Descansa —su mano en su cabeza, haciéndola enterrar su cara entre la base del cuello de él y su pecho. —En un par de horas partiremos.
Ignorando la inquietud en lo profundo de su estómago, Sakura cerró los ojos y se entregó a él otra vez.
