Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de CLAMP. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.

Antifaz


Capítulo 03


Me sonrió tímida, pensé en ofrecerle mi brazo y proponerle pasar a la pista pero… por lo acontecido, preferí aclarar nuestra sorpresa. Sé bien por su mirada, que aun continuaba confundida y tal vez, si no decía algo referente, corría el peligro de que pensara lo peor de mí. Pues mis palabras y actos fueron más que un simple cortejo.

- ¿Señorita Kinomoto? Me gustaría ofrecerle una disculpa – comencé – No me percate antes, de que usted era la hija del profesor

- La sorpresa también fue para mí – suspiro

- Si en un momento, del baile interior, le falte al respeto… le pido por favor, me disculpe – ella solo me miro

- No tiene de que disculparse, me alegra saber que su comportamiento para conmigo, fue autentico – declaro con un luminoso brillo en sus ojos. Estaba más que claro, que mi actitud no había pasado desapercibida, así mismo, por sus palabras, le había agradado

- Y seguirá siendo así – alarde consiguiendo escuchar un poco de su maravillosa risa – Bien… entonces, ahora que somos socios… ¿Qué le parece si dejamos de lado las formalidades? – se que fui muy de prisa y que tal vez ella se negaría pero ya no podía mas, deseaba poder llamarla por su nombre

Hubo un pequeño silencio que sentí eterno, pues no solo le sorprendió mi propuesta sino que su mirada fue tan misteriosa que me aterro su respuesta.

- Me parece bien… Shaoran – pronuncio y no pudo escucharse mejor mi nombre, pronunciado por aquellos tentadores labios

- Excelente, Sakura – dije ahogando mi emoción y dando una reverencia, ofrecí al fin, mi brazo - ¿Te gustaría bailar?

- ¡Claro!

Nos acercamos a la pista y nuevamente, disfrute de su perfume al tenerla entre mis brazos y… debo admitir, también el poder contemplar su figura en cada vuelta que le daba. Pero en esa segunda ocasión, no guardamos tanto silencio, pues creo que era lo mejor, comenzar a conocernos. Fue ella, quien tomo la palabra:

- Entonces… ¿Vienen desde China? – preguntó

- Así es – respondí – Pero para ser mas especifico, de Hong Kong

- ¡Vaya! Mi madre es de Japón, así que…

- Tienes ascendencia japonesa – afirmé

- Así es… - sonrió dejándome contemplar sus mejillas rosas – Solemos ir a visitar a mi abuelo, y quedarnos hasta por semanas

- Entonces te gusta Japón

- ¡Me encanta! Es un hermoso país

- Lo es, también lo he visitado. Y conforme a lo que me dices… supongo que sabes hablar bien el japonés

- Así como tú sabes hablar, ingles – no solo encantadora, era una chica muy inteligente

- Me atrapaste

- Nunca hubiera imaginado que venias de Asia, tu acento es perfecto – admito que sentí sonrojarme, pero mi galantería no podía bajar de nivel

- Te lo agradezco, aunque no me atribuyó todo el crédito, mi amigo Eriol fue quien me ayudo en mucho, él es quien viene de Inglaterra – Sakura se sorprendió

- ¡Es ingles!

- Si… pero se mudo a Hong Kong hace mucho, así que su nacionalidad ya no les pertenece

- Hablas de él, con mucho cariño… - agregó con mirada tenue

- Es mi mejor amigo – confesé – Lo conozco desde que éramos pequeños

- Me pasa lo mismo con Tomoyo, no solo es mi prima, sino mi mejor amiga, con ella he compartido cientos de momentos…

Me agradaba la manera en como estableaba conversación conmigo, era como si nuestra confianza fuera de una gran amistad, sentía su libertad al expresarme sus pensamientos, sus ideas y de igual manera, yo me sentía en tal confianza que cada palabra que salía de mi boca, no era nada más que sinceridad. Cosa que nunca antes había hecho con nadie, Eriol era el único que me conocía lo suficiente, nunca tuve la necesidad de compartir con otra persona, sobre mi vida, hasta esa noche.

Bailamos un par de piezas más hasta que le propuse tomar algo, ya era hora de llevar mi plan a segunda fase, Sakura no solamente me gustaba, deseaba conseguir algo más que su hermosa sonrisa. No sé, tal vez parecería un aprovechado pero… no podía evitarlo, toda ella me incitaba a desear más.

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- ¿Te gustaría seguir bailando? O si prefieres, podemos ir a tomar algo – propuso

- Elijo la segunda opción – respondí intentando persuadir el dolor de mis pies, no es que no estuviera acostumbrada a portar tacones, sino que desde mi llegada a la fiesta, no había tenido un solo momento para sentarme

- De acuerdo, acompáñeme señorita Sakura – bromeo, ofreciéndome su brazo que no tarde en recibir

Baje levemente mi cabeza para ocultar el morder de mis labios, sé que tal vez me había apresurado en dejar las formalidades pero… no podía resistirme más, deseaba llamarlo por su nombre y que él, pronunciara el mío, era tan encantador como una melodía.

Caminamos hasta el Bar, como todo un caballero me acomodó el asiento y después de colocarse a mi lado, hablo:

- ¿Qué te apetece? – no quería parecer una jovencita novata al pedir una bebida sin alcohol, pero tampoco me favorecería parecer experta en bebidas. No supe responderle, por un momento tuve miedo de que mi silencio lo incomodara hasta que; él me ayudo – ¿Te gusta el alcohol?

- Solo para degustar – respondí tímida

- Es la razón de sus existencia – declaro con esa, su sonrisa perfecta – Aunque debo confesar que ya he bebido un par de Martini al comenzar la noche

Solté una risita, ya lo sabía, pues desde las escaleras lo había contemplado todo. Claro que Shaoran no debía saberlo. Le propuse que ordenara por mí y su elección fue lo que imagine "un Martini" después continuamos con nuestra conversación, al principio todo parecía normal, hablamos sobre nuestros gustos: música, libros, animales y hasta de dulces, pero de un momento a otro, cuando la conversación se torno más seria, sus palabras me reflejaron que; no era un muchacho cualquiera.

- Mi padre murió hace mucho tiempo – dijo sin gesticular emoción

- Yo… lo siento mucho Shaoran – me sentí culpable, tal vez preguntar sobre su padre había sido una imprudencia

- Descuida – sonrió – Sucedió cuando aún era muy pequeño, ni siquiera tengo recuerdos de él, así que… no me duele como debería

- Ya veo – suspire bajando la mirada

- Tranquila – pronunció – No dijiste nada inapropiado – era como si hubiese leído mi mente y aunque era extraño, sus palabras me tranquilizaron. Ese sentimiento de culpa desapareció al instante de ver sus brillantes ojos cafés, le sonreí, y continuamos

- Y… ¿Pretendes continuar con los negocios de tu familia? – esta vez, ya no supe que hacer, pues mi pregunta borro por completo su sonrisa

- Ah… - titubeo – No, realmente. Sé que mi madre ha logrado mucho y que desea heredarme sus conocimientos, de hecho, esa es la razón por la que vine a esta fiesta. Quiere involucrarme cada día mas, a los negocios "Li" el ser socia de tu padre, era un buen comienzo para mí – suspiro - Pero… No es un rubro que me apasione

Lo analicé por un segundo, al parecer Shaoran, era obligado a involucrarse, en algo que no le gustaba.

- Tus intereses son otros pero tu madre…

- Así es… ella quiere que sea yo, quien me encargue… aun cuando tengo a cuatro hermanas perfectamente capaces de llevar una compañía – no ocultare la sorpresa que me dio saber que tenia hermanas y más que nada que fueran cuatro, pero no hice más que seguir escuchando – He intentado decirle pero…

Bajó la mirada, sabía que no era una simple conversación, el brillo de sus ojos cambio, su rostro coqueto desapareció y su voz, se profundizo a tal grado que el tema, se convirtió en algo realmente importante.

Quise saber más, quise conocerlo, saber qué es lo que le apasionaba, indagar porque su rostro había cambiado tan drásticamente, pero en un instante ese interés me hizo percatarme que no era correcto. Era una chica a quien acababa de conocer, no podía confesarme sus deseos así nada más, y yo, no podía desear algo que no me correspondía saber. Lo vi con intenciones de continuar, así que me apresure y lo interrumpí:

- ¡Shaoran! Será mejor que, cambiemos de tema… - no disimulo su rostro incrédulo

- ¿Qué? – pregunto curioso, intentando sonreír

- Bueno es que… no creo que… hablar sobre este tema, sea lo más apropiado – expliqué

- ¿Por qué no? – cuestionó firme, paralizando mis ideas

- No… no me mal entiendas, es solo que, siento que esto, es muy personal y pues, te acabo de conocer…

- Es cierto – afirmo sin dejarme terminar – Tienes razón, te acabo de conocer y aun así, siento que puedo confiar en ti – confeso, dejándome sin aliento

- Pero… ¿Cómo? – pregunte confundida, Shaoran sonaba tan seguro de sus palabras que esa confianza me asusto, pues no solo él era quien lo sentía, sino yo también y eso… era bastante extraño

- Fácil – respondió acercándose a mí. Acto que me inmovilizo - Con solo ver tus ojos me percato de que… eres, una chica diferente…

- ¿Diferente? – susurre, sin dejar de mirar sus ojos

- Si, diferente – afirmó – Del tipo de chica, que conoces en una gran fiesta, a la cual invitas a bailar, y sin saber quién eres o que intenciones tienes, acepta, regalándote la maravillosa oportunidad de conocer, que es realmente la belleza de una sonrisa

Estoy segura que mi expresión al escuchar esas palabras fue quedarme boquiabierta. Sin ningún reparo, Shaoran me confesaba su opinión acerca de mi sonrisa y lo más extravagante, es que si su cometido era hacerme temblar, lo había logrado sin esfuerzo.

- Sakura – prosiguió – Hay algo en tu mirada que me asegura, que puedo confiar en ti… tal vez te parezca extraño pero…

- Te aseguro Shaoran – aclare – Que soy una persona confiable, lo que me sorprende es tu habilidad para detectarlo, pero lo más increíble… es que siento lo mismo contigo

Note en su mirada un sorpresa encantadora y lo digo, porque era fácil leer las emociones que sus ojos me trasmitían. Sin decirme más, me sonrió, le devolví el gesto sin temor a que se notaran mis sonrojos y después bebí de mi Martini.

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- Entones… ¿Estás de acuerdo en que continuemos con nuestra conversación? – pregunte intentando regresar a mi papel de galán imperturbable

- Por supuesto – respondió ella con una sonrisa

Planee proseguir con el tema pero en un desvió de mirada, observe detrás de Sakura, un mejor lugar para conversar y… para estar a solas con ella. Desde antes ya sabía que existía ese lugar pero por ningún motivo me imagine visitarlo esa noche, pues mis planes eran, alcoholizarme junto a mi amigo. Claro, todo antes de conocer a la hermosa chica de ojos verdes que permanecía frente a mí.

Aproveche la oportunidad y esperando que no le incomodara lo que estaba próximo a preguntarle; me adelante:

- Bien… pero, ¿Te parece bien si respiramos un poco de aire fresco?

- ¿Eh? – dudó

- Justo a tu espalda, se encuentra un jardín ¿Cierto? Lo vi desde que llegue, me pareció agradable

Sakura volteo, observo por unos segundos el lugar, me sentí nervioso, no había nadie en ese lugar y tal vez, vería inapropiado que fuéramos solos. Entonces regreso su mirada y respondió:

- Buena idea Shaoran… aquí hace bastante ruido y creo que estamos esforzando mucho la voz, si paseamos por el jardín, será más agradable el ambiente para conversar

- Esta decidido – conteste en seguida – Después de usted – agregue galante, indicándole el paso, a la hermosa señorita

Entonces, cometiendo un acto que claramente percibí, supe que la chica, flor de cerezo, tenía el poder de controlar mis sentidos con un solo movimiento, pues… en cuanto se levanto del asiento, acomodo su cabello, me lanzo una mirada por detrás de su hombro y con una leve sonrisa camino, segura de la perfecta figura de su cuerpo. Trague saliva, ese exquisito coqueteo me había dejado como un imbécil, mirándola sin parpadear. |

Para cuando pude reaccionar, Sakura ya casi llegaba a la entrada del jardín, así que como un niño, corrí hasta alcanzarla, disimulando mi poca capacidad de resistir a sus encantos. Afortunadamente, volteo justo en el momento en que acomode mi saco, le regale una mirada y continúanos caminando.

Al llegar, lo que mis ojos vieron, fue mejor de lo que espere, era un lugar realmente bello: era un jardín enorme, con hileras de rosales que formaban caminos conectados. En cada camino, había faroles que se conectaban con un arco de luces, y hasta el final se podía ver un pequeño estanque que rodeaba un quiosco muy iluminado. Voltee para no perderme la expresión de la hermosa chica y fue lo mejor que pude contemplar, pues ver ese brillo en sus ojos, fue aun mejor que todas las luces que adornaban ese lugar. Su sorpresa combinada con emoción, me dio a conocer que a pesar de lo sensual que era, también era una mujer inocente.

- ¡Es hermoso! – expreso entre un profundo suspiro de admiración

- Vaya que sí… – respondí perdido en ella, soportando las ganas que me dieron, de robarle un beso

Ella volteo, no desvié mi actitud, me sonrió y supe entonces que, estaba siendo un poco intenso.

- Andado señorita Sakura – propuse de inmediato para no incomodarla. Ella acepto y comenzamos a caminar

- Bien Shaoran… me decías

- Ah, cierto. Pues… - suspire – Los negocios de mi madre son excelentes y acepto que es una mujer excepcional, ha llegado muy lejos estando sola pero… no es necesariamente lo que a mí me gustaría hacer, toda mi vida

- Entiendo… es curioso encontrar otro tipo de interés a pesar de vivir en medio de un solo rubro

- Así es… mi pasión la descubrí justo después de la secundaria. Realizamos un proyecto y creo que fue ahí cuando supe lo que quería

- ¿Realizamos? – cuestionó, era bastante observativa

- Si, Eriol y yo, desde entonces hemos planeado y perfeccionado como crear nuestro propio imperio

- ¡Qué suerte! Compartir tus sueños con un buen amigo y dime… ¿Qué es lo que te apasiona así?

- Leyes – respondí – Quiero estudiar leyes, ser un gran abogado y… después, fundar un gran bufete

Mire a Sakura esperando su opinión, pero la expresión en su rostro me confundió. Parecía sorprendida, tanto como si no pudiera creer lo que veía, tal vez mencionarle a una chica que tu sueño era ser abogado, no era tan impresionante. Entonces, sin saber que mas decirle, por fin hablo, provocando el quedarme sin aliento.

- ¿De verdad? – pregunto incrédula

- Ah, si…

- ¿Leyes? Shaoran… es… es increíble – soltó y solo me confundió mas – Yo también quiero ser abogada

- ¿Qué? – pregunte siendo yo, ahora el sorprendido

- Si… yo también quiero estudiar leyes, siempre me ha interesado mucho, de hecho ya llene mi solicitud para la universidad de Londres…

No solo hermosa, no solo hechizante, no solo inteligente, esa chica y yo, teníamos tantas cosas en común que hasta cierto punto, podría dar miedo. Hasta ese momento, si su sueño era convertirse en una princesa, no me hubiera importando, aun así seguirían en pie mi intenciones con ella, pero, saber que la pasión de mi vida, la compartía con ella, fue lo mejor que me pudo pasar.

- ¿De verdad? – pregunte sin creerlo

- ¡Sí! – afirmo – No puedo creerlo… es…

- ¡Increíble! – complete – Siendo sincero… creí que a ti si te interesaría el negocio de tu padre. Lo digo porque estabas muy atenta en la presentación

- Bueno… lo hago porque es importante para mi padre, me intereso en lo que le gusta, como a él, le interesa lo que a mí, me gusta. El que realmente está decidido a continuar es mi hermano

Cierto, su hermano, ¿Cómo no recordarlo? Si durante la presentación, pude sentir su insistente mirada depredadora, como del tipo que desea aniquilar con solo un par de ojos. Debo admitir que al principio me intimidó un poco, pero después comprendí su comportamiento, mi actitud no había sido la más correcta, pues observar descaradamente a su hermana fue lo que provoco su odio contra mí. Claro que no tengo toda la culpa, Sakura era quien con su belleza, me descontrolaba los buenos modales.

- Ya veo – respondí recordando al sujeto – Entonces, ¿Tu padre apoya que quimereas ser abogada?

- Si…

- Es… increíble

- Me… me dijiste que planeabas decirle a tu madre pero…

- Oh, es complicado, no creo que haya problema, simplemente que no encuentro las palabras, tiene muchas esperanzas en mi y, no me gustaría decepcionarla – confesé sincero

- Ser feliz con las decisiones que tomemos, es la mejor manera de enorgullecer a nuestros padres – y ese consejo, se convirtió en el más dulce que alguien me había dado

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Afirmo mis palabras y después de compartirme su encantadora sonrisa, continuamos charlando, mientras al mismo tiempo de pasearnos por un luminoso y mágico jardín, inundábamos nuestros pulmones del delicioso aroma de las rosas. Debo agregar que entablar una conversación con Shaoran, se había convertido en la cosa más sencilla del mundo, no solo compartíamos gustos triviales, sino también pasiones.

Comenzamos hablar sobre nuestros sueños del futuro, sobre las universidades, sobre nuestros deseos y fue fantástico, pues con nadie mas había hablado de esa manera, claro, Tomoyo y mi madre, eran excelentes confidentes pero… a lado de él, era una sensación diferente, era un cosquilleo en el estomago cada vez que veía sus ojos, era un palpitar en el pecho cada que veía sus labios y era un escalofrió en el cuerpo cada que escuchaba de su voz, al pronunciar de mi nombre.

Tal vez era demasiado para solo una noche pero… comenzaba a desear, algo más que una simple platica. Me avergüenza admitir que en mi interior, controlar los impulsos de acariciarle el cabello o de tocar sus brazos, me ocasionaba amedrentar. Ese muchacho, poseía una enigmática y atrayente sensualidad que me capturaba por completo, provocando que mi ser, no pensara en nada que no fuera ese momento.

Fue entonces que mis deseos, como si hubieran sido escuchados… Shaoran opto una actitud, aun más exquisita ante mí.

- ¿Te gusta esa rosa? – pregunto al percatarse de mi insistente mirada con una en especial

- Si… es por su color, el tono de rojo, es mucho más intenso que el de cualquiera. Estuve buscando una parecida pero… creo que es única

- Así es la belleza Sakura, única según su especie – soltó, mirándome entre alzando una ceja. Aunque era sutil, entendía sus palabras y podía llamarme vanidosa pero, me encantaba – ¿La quieres?

- Ah… me encantaría pero… esta justo en medio del rosal, alcanzarla sería muy complicado, sin contar que estará llena de espinas

Intente parecer resignada a no obtenerla, cuando de inmediato, el joven de ojos cafés, se acerco a mí, y tan galante como atrevido, susurro:

- Solo dime que la quieres e iré por ella – solté un suspiro, de pie, era la distancia más cercana que habías tenido desde el baile y es verdad cuando digo; que tenerlo a esa distancia, provoco el temblar de mis piernas

No me dio tiempo de responder cuando soltando una risita, se propuso conseguirme esa rosa. Vi exactamente todo lo que hizo para conseguirla y puedo asegurar que esas traviesas rosas, le dieron un par de pinchones. Aun así, no desistió, pues con delicadeza, alcanzo la flor. Ya entre sus manos, la acomodo, aparto todas las espinas y con una sonrisa triunfadora, me la obsequio.

- Para usted señorita – ofreció galante

- Se lo agradezco – respondí tomándola entre las manos, correspondiendo totalmente a su coqueteo. Deguste de su aroma y después de sonreír por el gustoso sabor, me perdí en su mirada

- ¿Sabes? Nunca imagine llegar y encontrarte hasta Europa – dijo de pronto

- ¿Encontrarme? – dude curiosa

- Si… a ti… - afirmo

- Ah… - tartamudee, por lo visto Shaoran contenía más sorpresas de las que esperaba, portarse como un caballero conmigo, no era todo, sino que también utilizaría sus encantadoras palabras. Un truco muy bajo y que admito, me encantaba.


COMENTARIOS DE LA AUTORA:

Hola, les agradezco sus encantadores REVIEWS así mismo, el tiempo que se toman para leer. Espero que esta actualización haya sido de su adrado y me comenten su opinión.

Quiero aclarara algo… tal vez la fiesta parezca muy larga pero lo que busco es formar un vinculo entre los personajes, quiero adentrarme a sus sentimientos y que ustedes lo puedan sentir. Además, la trama principal es en ese encuentro, en esa noche, así que espero no les aparezca tedioso.

Les mando un fuerte abrazo.