Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de CLAMP. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Antifaz
Capítulo 04
Shaoran
El brillo en su mirada, la dulce expresión de su rostro al disfrutar del perfume de esa rosa, y la hechizante sonrisa que me compartió, fueron suficientes para hacerme perder la cabeza, y hablar sin reparo sobre mis verdaderos pensamientos. Confesarle a Sakura sobre mi fascinación al conocerla fue el primer paso que tuve esa noche, para dejar de medir el peso de mis acciones. Lo digo, porque desde ese momento, ya no me contuve más. Me sentía tan atraído a ella, que resistir ya no estaba en mis planes.
Supe por su sorpresa que mis palabras la habían paralizado, no solo porque su enormes esmeraldas, se clavaron en mí, sino porque noté, como sus manos apretaron el tallo de la rosa, claramente supo identificar mi intención.
- Ah… ¿A qué te refieres Shaoran? – preguntó contenido un suspiro
Fue entonces que aproveche la oportunidad, estaba lo suficientemente nerviosa para cautivarla como lo estaba esperando. Así que planee acorralarla, no dejaría que escapara. No respondí a su pregunta, solo la mire fijamente, y dando pequeños pasos me acerque a ella, en esta ocasión no disimulo el suspiro y lo soltó un poco intimidada, admito que disfrutaba completamente esa manera en cómo se portaba, tan tímida, tan delicada, tal y como una flor que de a poco pertenecería a mis manos.
Continué acercándome hasta que me detuve en una distancia perfecta para no sofocarla, ella temblaba, esa actitud me complació tanto que sonreí, después, en un susurro hable:
- ¿Realmente quieres que te lo explique?
- No, no estoy muy segura – tartamudeo
Supe entonces que lo había logrado, Sakura estaba totalmente a mi merced, o eso aparentaba, pues tenerla a esa distancia, no solo paralizo mi cuerpo, sino mi razonamiento, era como si fuera ella quien me controlaba a su gusto y placer. Había algo en sus verdes ojos que me habían atrapado, al grado de dejarme como estúpido, viéndola solamente, sin poder realizar lo que tanto deseaba. Parecía como si estuviésemos conectados, en un juego entre movernos para actuar o solamente disfrutar del brillo de su mirada.
Comencé acercarme a su rostro, sabía que la oportunidad de besarla estaba a tan solo unos centímetros, pero antes de que pudiera hacerlo, vi en ella una actitud que me desconcertó. Estaba temblando, como si justo estuviéramos recibiendo una lluvia de nieve, tenía baja la mirada y apretaba los puños; me detuve en seco, tal vez, estaba siendo demasiado atrevido, era una chica dulce y sé que esa manera de portarme la perturbo lo suficiente como para hacerme ver, como un total aprovechado.
No podía obligarla hacer algo que no quería o quizá, no hacerlo del modo apropiado para ella, Sakura era una chica diferente, una a la que debía tratar con la delicadeza que merecía.
Entonces, apretando los dientes y conteniendo el deseo que me provocaban sus labios rosas, me separe lo más discreto posible, para que en seguida, pronunciara "mis razones" sabiendo que al decirlas, parecería un completo idiota. Primero por actuar como galán y después como un perdedor, pero de cualquier forma, lo que menos quería, era que se sintiera incomoda conmigo.
Sakura
- Es solo que… nunca antes había conocido a una chica como tú… que compartiera conmigo, tantas cosas – pronunció de pronto. Lo observe desconcertada, tenía la firme idea de que me besaría y que yo estaba más que dispuesta a corresponderle pero en un segundo, sus intenciones se habían esfumado
- Ah… ya veo… para mí, también es sorprendente – respondí sintiendo en el pecho un poco de decepción
- ¿Quieres terminar de recorrer el jardín? – propuso y sin más, acepte.
Al principio no comprendí porque Shoaran se había arrepentido, todo estaba saliendo a la perfección; su manera de coquetear conmigo, más que levantar mi vanidad, tenía el poder de llevarme a un mágico sueño, uno que era real, sincero y perfectamente perturbador. Al guardar silencio, sintiendo solamente la leve brisa en mis mejillas, la tenue luz que nos iluminaba y los cientos de flores, únicas testigos de lo que se acercaba, casi me aseguró lo que pasaría.
Pero en un giro inesperado, esa oportunidad de probar sus labios, se había marchado junto con mi aliento. Sé que, tal vez no era del todo apropiado dejarme llevar de esa manera, pero estaba dispuesta a corresponderle si llegaba a besarme, no solo porque Shaoran me gustaba, sino porque desde un principio, algo en él, me había hechizado de una manera impresionante.
Admito que me sentí como una tonta esperando algo que nunca llego, así que, aprovechando el silencioso paseo del jardín, comencé analizar razones, llegando al fin, a una conclusión. La verdad es que, mis nervios me habían traicionado, me tenía tan impresionada que evitar ponerme como gelatina fue imposible y no era porque no lo deseara, sino todo lo contrario, sentirlo tan cerca me había hecho vibrar; una sensación que nunca antes había sentido.
Era todo un caballero, estoy segura que apartarse había sido su manera de darme espacio y evitar hacer algo que me hiciera sentir incomoda. Suspiré dentro de mí, y agradecí a mis torpes miedos.
Continuamos caminado por el jardín, ninguno pronunciaba palabra, aunque lo intentábamos, estoy segura que ambos sentíamos vergüenza por lo anterior y es que ya no sabía cómo comenzar una nueva conversación, lo único que esperaba; es que ese muchacho de hipnotizantes ojos cafés, intentara nuevamente ese beso.
Por un momento temí que las cosas no volvieran a como estaban antes, pero al llegar al final del camino y contemplar la hermosa vista frente a nosotros, ayudo en mucho.
Fue más que nada la impresión, quien nos detuvo casi al mismo tiempo, pues el pequeño estanque era todo un encanto, la tenue luz de los faroles se reflejaba en el agua, formando un arco de luz, que rodeaba solo el espacio del quiosco. Así mismo, estaba completamente invadido, por enormes y hermosas flores de loto, de cientos de colores, parecía un paraíso en miniatura, reservado solo para nosotros.
Sentí mis mejillas enrojecer por la maravillosa vista que, al mismo tiempo, me contagio un tranquilizante sentimiento de paz, poco después, en un impulso que no vi venir, volteé hacia Shaoran, quien ya tenía su vista clavada en mí. Intente no parecer sorprendida a pesar de que un escalofrió me recorrió por la espalda, pues la forma en que me miraba; era con la misma expresión en que estoy segura, yo miré el estanque. "Como un hermoso paraíso"
Ninguno hizo nada, ni pronunció palabra, solo nos compartimos esa extraña mirada que podía decir más que mil palabras. Un cálido naranja que la luz reflejaba contra nosotros, coloreo nuestro perfil y un calor que recorrió todo mi cuerpo, me hizo soltar un suspiro, sus ojos brillaban tan espectacular que parecía como si estuviese viendo una estrella. Nos sonreímos, en respuesta a lo que nuestros ojos se habían confesado, me estremecí y con monumental esfuerzo, no me lance a sus brazos.
Baje la mirada y regrese al estanque, era la mejor opción, regresar mi atención a las flores u olvidar mis escrúpulos. Supe que optó por hacer lo mismo, fue entonces que el silencio que estaba a punto de convertirse en incomodo, se fue, dándome a entender que todo entre nosotros, estaba igual que antes.
- Es… un hermoso jardín ¿No lo crees? – pregunte, intentando recuperar la conversación
- Claro que lo es… aunque es la tercera vez que lo mencionas – objeto con una sonrisa
- Oh, ya veo… lo siento…
- No te disculpes – adelanto – Es realmente hermoso, comprendo que lo enfatices, a decir verdad, el estanque le da un toque…
- Mágico – agregue
- Así es, no creí que tuvieran lotos en Londres
- Yo tampoco, de hecho, es la primera vez que las veo. Nunca imaginé que fueran tan hermosas – confesé
- Lo son – afirmo – No tanto como tú, pero lo son - sorprendida, voltee sin reparo y lo observe confundida, sin saber cómo responderle – Creo que, ya hemos caminado mucho, ¿Te gustaría pasar al quiosco y sentarte por un momento? – pregunto, salvándome nuevamente de darle una torpe respuesta
- Claro… - dije sonriendo
Shaoran
Nos dirigimos al quiosco quien por fortuna tenía una banca con vista al estanque y que, al mismo tiempo, daba la espalda a la fiesta que hace mucho ya habíamos dejado en el olvido. Intentaba no perder cualquier oportunidad de hacerla sentir como una princesa (que, en lo personal, para mi lo era) me adelanté y subiendo un escalón le ofrecí mi mano para ayudarla a subir. Por su sonrisa supe que el gesto le agradaba y colocando su palma con la mía, comenzó a caminar.
Para mi buena suerte, la banca que nos esperaba tenía el tamaño perfecto, pues si ambos nos sentábamos en ella, nuestros cuerpos rosarían, claro que tendría que esperar a que ella, me permitiera estar tan cerca, primero debía ofrecerle, el sentarse sola.
- Adelante
- ¡Gracias! – sonrió tomando asiento
Erguido, me coloqué de su lado derecho, fingiendo enfocar mi vista al lago, mientras metía una mano en un bolsillo, después alzando una ceja, proseguí la conversación.
- ¿Entonces nunca antes habías visto una flor de loto? – pregunte curioso
- No… nunca. Sabía de su existencia, pero no había tenido el placer, ni siquiera cuando visitábamos al abuelo
- ¡Ya veo! Entonces esta vista fue toda una fortuna tanto para ti, como para mí – expliqué – Pues tuviste el placer de deleitar tu vista con tan bellas flores, y por mi parte, tuve el placer de ver brillar tus ojos…
Sakura no ocultó su sorpresa y abriendo sus grandes esmeraldas me miro ruborizada. No supe identificar si mis palabras le ayudaban a subir su ego o si eran lo suficientemente sinceras, como para perturbar su paz.
- ¿Lo sabias? – continúe – ¿Qué tus ojos brillan cuando algo te gusta?
Intentaba volver a tomar el control del momento cuando; esbozando una leve sonrisa, que estoy casi seguro parecía más un coqueteo que un agradecimiento, hablo:
- ¿Siempre, sueles ser así de lindo? – preguntó de pronto, atragantándome la saliva, pues no parecía una curiosidad sino una indagación a mi sinceridad. Pero lo perturbador; es que esa manera de hacerlo, me había paralizado, olvidaba que no solo su ternura me tenía hechizado sino su natural sensualidad – No has parado de mencionarme encantadoras palabras… me pregunto si, son exclusivas
- Por su puesto – suspire sin pensarlo – Pues nunca había tenido la oportunidad de hablar con una princesa – confesé y cuando termine de pronunciar la última palabra, temí que tal vez, había exagerado
- ¿Princesa? – cuestiono - ¿Eso piensas de mí? – sus ojos parecían hablar, implorando con su magnífico brillo, que la respuesta fuera positiva
Entonces, como si algo me hubiera poseído, deje de pensar, deje de planear mis palabras y simplemente actúe a como mi instinto me domino. Doble una rodilla, tome una de sus manos y besando la misma, pronuncie mi confesión:
- Definitivamente
- ¡Shaoran! – suspiro. Me miraba, estupefacta y sin aliento, no estoy seguro si aquello que hice fue la mejor de mis ideas o si fue el momento apropiado, pero pensara lo pensara, ya no podía cambiar los hechos
- Si me lo permites Sakura – hable – Debo decirte que… por mucho, eres la chica más hermosa que he conocido. Y la primera chica, con quien he sentido…
- ¿Una extraña conexión? – completo seria, dejándome sin aliento - Tan extraña que… ¿Se siente irreal?
- Así es… – exprese sorprendido
Nos observamos por unos cuantos segundos, tratando de entender ¿Cómo es que esa frase la pronunciamos casi al mismo tiempo? ¿Qué es lo que estaba pasando? Y ¿Por qué diablos me sentía tan magníficamente atrapado en ella?
- A decir verdad – continuo – Tu compañía me ha hecho sentir en un par de horas, más completa de lo que estuve en toda mi vida
- ¡Sakura! – suspire sintiéndome más que sonrojado. Se supone que era yo quien debía conseguir sensaciones maravillosas en la chica, no al contrario.
No supe que responder, me quedé mirándola como idiota, intentando procesar sus palabras y al mismo tiempo convenciéndome que, no era un sueño y que lo que había dicho, venía desde lo más profundo de su corazón.
Sakura
No estuve consiente de mis palabras sino hasta que las terminé de pronunciar. Su rostro estaba tan sorprendido que enmudeció completo, y yo, ya no tenía ni la más mínima idea de que hacer. ¿En que estaba pensando? Decirle tales cosas a un muchacho que acababa de conocer. Me aterre, pensando en que Shaoran creería lo peor de mí, así que actúate rápido:
- Lo siento mucho… - dije, apartando mi mano de la suya y volteando la cabeza. No podía volver a mirar sus ojos – Me desvié del tema ¿Cierto?
Me sentía temblar, cerré los ojos y espere el momento en que rechazaría mí, inesperada confesión, pero… Todo lo que imaginaba que me diría y como se portaría, nunca llego. En realidad, sucedió todo lo contrario. Sin esperarlo, dos de sus dedos tocaron mi mentón, sentirlo de inmediato me hizo abrir los ojos. De manera delicada me hizo regresar la cabeza, me observo dulce, compartió una delicada sonrisa y en tenue voz pronuncio un:
- No… solamente me ganaste las palabras
Suspire impactada, no solo porque estaba correspondiendo totalmente a mis palabras, sino porque sus manos me tocaban. Entonces, justo cuando debía sonreírle, el antifaz que aun portaban en el rostro se cayó, nerviosa intente levantarlo, pero él se adelantó.
- No hace falta – pronuncio en un susurro – De esta manera puedo observarte mejor
Le sonreí tímida, intentando esconder lo trémulo de mi cuerpo, ambos nos mirábamos a los ojos, de una manera inexplicable, como si el tiempo se hubiese detenido y no existiera nada en el mundo que no fuera ese momento. Sus cafés ojos brillaban y sus labios formaban una perfecta curva de sonrisa. Sin saber de dónde, mi cuerpo domino mis impulsos y alzando una mano, le quite lentamente el antifaz de su rostro.
Note que se sorprendió, pero al mismo tiempo el gesto, le gusto, pues su sonrisa me lo dijo. Aprovechándome de lo atrevida que comenzaba a actuar, tome un mechón de su cabello y lo pase hacia atrás, tocando por primera vez su guapo rostro de hombre. Su cabello se sentía grueso abundante y era del mismo tono que sus brillantes ojos. Su mirada estaba acompañada de un par de cejas abundantes y hermosas pestañas que eran capaces de derretirme.
Nunca antes, había conocido a un muchacho que me ocasionara sentir mil emociones en tan solo un segundo. A quien me incitará pensar y desear cosas que no podía pronunciar en voz alta. Sabía lo que sentía, ya no era solo atracción, Shaoran no solo me había gustado desde que clave mi mirada en él, estoy segura que el tiempo a su lado, aunque fuera poco, me había hecho enamorarme de él.
Estaba completamente segura que mi cordura seguía intacta, que mis deseos eran reales y que por la manera en que me miraba, él sentía lo mismo. Así mismo, ambos estábamos conscientes de que lo que vendría, estaba autorizado por nuestros corazones.
Después de quedarnos como estatuas mirándonos fijamente, Shaoran procedió. Poso suavemente su mano en mi mejilla, la sentí y el tacto me estremeció, se acercó a mí y con un deseo que no oculto, miro mis labios; pasó saliva y aguantando la respiración hablo:
- Solo si tú me lo permites… - susurro ansioso. Esa era su manera de pedirme permiso para un beso, y claro que aceptaría pues, no solo él moría por probar un par de tentadores labios
Ruborizada hasta las orejas, planeé tomar aire para responder, pero no podía hacerlo, así que, simplemente lo miré firme e indicándole con la cabeza, le di toda la potestad de atrapar mis labios con los suyos. Shaoran no espero otra señal, lo había entendió a la perfección, así que no tardo. Lo último que vi, fue su rostro acercándose al mío y cerrando mis ojos, esperé ansiosa sentir sus besos.
Shaoran
Tocarla no solo me provoco un inmenso calor que recorrió todo mi cuerpo, sino una abundante necesidad de protección. Sus mejillas estaban rojas, sus ojos cristalinos y sus manos frías, su piel era tan suave como el pétalo de una rosa y sus labios… ¡Por Dios! De cerca eran aún más tentadores. Hasta ese momento, creí que nada podía ser mejor, hasta que decidió tocarme. Juro que sentir sus delicadas manos tocando un mechón de mi cabello me domino a tal grado que, si me ordenaba lanzarme al lago, lo haría sin pensarlo.
Pero, mejor aún, sin decir más palabras, nos miramos fijos, dejando a los ojos, confesar lo que nuestra boca no podía pronunciar. Era un momento en que ya nada existió para mí, era Sakura y solo Sakura quien ya dominaba todo de mí, mi respiración, mi pulso, mis pensamientos, mis actos, todo le pertenecía a ella y no podía sentirme más feliz por ello. Aunque decirlo me haría parecer un loco, estaba seguro de lo que pasaba, en tan solo unas horas, esa hermosa chica, había robado mi corazón, me sentía completamente enamorado de ella.
Por la forma en que me miraba, estoy seguro que sentía lo mismo, solo era cuestión de comprobarlo y que mejor, que intentar ese beso que tanto deseaba. Me acerque a ella, sentía que mis piernas temblaban, aún seguía hincado de una sola pierna, me erguí lo más que pude y la mire directo intentando que mi deseo no la asustara. Sentía la ansiedad en mi boca, pero tragando saliva, pude preguntar si podía hacerlo.
Aunque sabía que su respuesta sería un "si" sentía miedo, era como si estando tan cerca, también estuviera a kilómetros. Ella lucia como un ángel, hermosa e inigualable, no respondió en palabras, solo me dirigió una mirada, movió ligeramente la cabeza e involuntariamente mordió sus labios. Para mí fue más que suficiente, no espere más señales, sabía que tenía toda la potestad de robar sus besos y eso hice.
Me acerque a ella, la vi cerrar los ojos y mi ansiedad creció, sentí su aliento y ya no resistí, pose mis labios con los suyos y el mar se sensaciones me domino a su placer; la suavidad con la que me recibió fue tan dulce como excitante, desde que los sentí, supe que ya era adicto a ellos. Después del primer rose intente hacerlo mejor y abrí un poco más la boca para extasiarme de su sabor, ella, correspondió perfectamente.
Puedo decir, que sus besos eran lo mejor que había probado hasta ese momento. La suavidad, la delicadeza, lo excitante y el calor que me provocaba en cada movimiento, eran suficientes para llevarme a otro mundo. El sabor de su saliva ¿Cómo explicarlo? Era increíble. Ya no podía parar, sentía la necesidad de poseerla, de fundir su calor con el mío, así que quite mi mano de su bello rostro y pose ambas manos en su pequeña cintura, cuando la toque, juro que sentir el estremecer de su cuerpo, solo aumento mis deseos de continuar besándola hasta que me faltara el aliento.
Ella suspiro, se dejó llevar y esa accesibilidad, domino aún más mis instintos. Sabía que lo disfrutaba tanto como yo, pero lo mejor, llego después, pues tenía poco de haberla poseído con mis manos, cuando en un acto que nunca espere, Sakura tomo mi rostro y se aferró a mi cuerpo, era como si intentara, no separarse de mí, como si deseara que esa sesión de apasionados besos, no terminara jamás.
Poco después y por obvias razones, tuvimos que separarnos. Mi pecho parecía que explotaría, mis manos temblaban, pero dentro de mí, no cabía más felicidad que la que estaba sintiendo, además, moría por ver sus ojos, por saber en esa mirada, si había entregado el alma, igual que yo. Debo confesar, que esa experiencia, fue distinta a como la imagine, pues en mis planes estaba robarle un beso que de a poco se convirtiera en un apoderado de mi placer, más nunca pensé que sería yo, quien terminaría dominado por tan perfecta mujer.
Sakura
Cerré los ojos para que mis nervios no me provocaran actuar de una manera estúpida como quitarme. Pues esta vez, solo quería dejarme llevar. Entonces, sin tardar más, sentí su aliento, me estremecí, junto con la sensación de sentirme tan inmóvil como una estatua, mi ansiedad creció y un segundo después, capturo mis labios.
En cuanto sentí el suave rosé, un embriagante calor recorrió cada parte de mi cuerpo, mis manos me temblaban, mi corazón parecía querer salir de mi pecho y lo mejor, es que la sensación de ese primer beso, no pudo ser mejor. Había sido delicado, tierno y lleno de emociones que me inundaron el alma.
Pero lo mejor vino después, ya que tan varonil como excitante, el muchacho de ojos cafés, comenzó a besarme con mas constancia y veracidad, lo suficiente que pude saborear perfectamente el sabor de su saliva. Experiencia que nunca podré explicar, ya que fue lo más delicioso que he probado en la vida.
Debo admitir que el pudor de mi ser desapareció (solo él podía conseguir esas consecuencias en mi) me sentía tan extasiada, tan dominada por su calor, por sus encantos, por sus besos, que en un impulso, tome su rostro entre mis manos con la plena intención de no separarnos, al menos en un par de minutos más. Ya no podía dejar de besarlo y no lo deseaba, en realidad, lo que ansiaba en ese instante, era fundir mi calor con el suyo.
COMENTARIOS DE LA AUTORA:
Me hubiera gustado no tardar tanto, pero… tuve algunos inconvenientes durante mi embarazo pero no se preocupen, todo está bien, ahora tengo conmigo a mi pequeño y ya puedo estar tranquila para continuar escribiendo.
Les dejo este nuevo capítulo, espero que les haya gustado y me comenten su opinión, debo confesar que de las historias que tengo pendiente por actualizar, está fue una prioridad así que… me encantaría leerlas.
Les mando un fuerte abrazo.
