CAPITULO 8
"Nos vemos mañana" Tanto Yuki como Mayu agitaban sus manos mientras se alejaban.
Dijo que iba a intentar no tardar mucho. Regreso su mirada al interior del coliseo, en el uniforme de entrenamiento solo quedaban un par de jugadoras que terminaban de guardar todo, el resto de ellas ya se habían ido, incluyendo a Sae – quien de hecho fue una de las primeras en salir. A pesar de que Yuki y Mayu esperaron con ella un tiempo, se les notaba las ganas de pasar tiempo a solas, y tampoco tenía muchas ganas de seguir siendo el mal tercio, así que prefirió decirles que estaba bien esperando sola.
Si las tardes ya comenzaban a ser frías, las noches ya podían congelarle las puntas de los dedos. Podía ver el vaho saliendo de su boca con completa facilidad y su cuerpo no lograba quedarse quieto, intentando como podía mantener el calor. Mayu ya le había advertido que Jurina tiene cierta obsesión con la limpieza y que por eso su ducha más corta era de mínimo diez minutos, pero si tenía que esperar otros cinco minutos, ella misma iría hasta los vestidores y la sacaría de allí.
"Te juro que intente no demorarme tanto" Finalmente apareció, corriendo hacia ella, cabello ligeramente húmedo – signos de haber hecho un intento de secarlo rápido – respiración agitada, un hoodie verde militar holgado que la hacía ver acogedora, y un olor cítrico.
"Dile eso a la hipotermia que casi me causaste" Tal vez estaba exagerando un poco, o mucho, pero realmente estaba haciendo bastante frío "Vamos a la biblioteca" Aunque era obvio que por lo menos ese día no iban a terminar el trabajo, aunque desde un principio ese no era su verdadero objetivo.
"No esta tan frío" La escuchó decir en voz baja, quiso girarse y hacerle repetir lo mismo, porque sus dedos congelados y la punta de su nariz rojiza eran muy reales, pero después recordó que Jurina tiene el cuerpo más cálido al que ha estado cerca y que sería inútil intentar discutir.
"No tienes derecho a comentar sobre esto"enterró tanto como pudo sus manos en los bolsillos de su abrigo.
Siguieron caminando en silencio hasta la biblioteca, un silencio que ya conocía muy bien y que comenzaba a sentirse familiar, había cierta tranquilidad a la que empezaba a acostumbrarse y debe confesar que le gustaba, era diferente a toda la conmoción y caos que conocía hasta ese momento.
A pesar de la hora, aún había bastantes personas en la biblioteca, la semana de parciales tiene a todos y cada uno de los estudiantes con los ojos pegados en los libros, porque si hay algo que abunde en una universidad de elite, es la competitividad y el deseo de destacar.
Coincidieron en preferir una mesa cerca al gran ventanal que da la vista a toda la universidad, sin darse cuenta ese se había vuelto el lugar favorito de ambas para estudiar.
Sacaron sus laptops una vez en sus asientos, en esta ocasión era un comentario de un trabajo de investigación de algún Doctorado o Maestría, podían escoger el tema ellas mismas, así que eso lo hacía un poco más llevadero. Ambas ya habían leído todo el trabajo previamente, por lo que aunque largo, debería ser fácil de acabar, debería, si tan solo no fuese porque el profesor tiene una obsesión con los detalles, y les pidió analizar cada componente, incluyendo objetivos específicos.
"No vamos a acabar nunca" Dejó caer su cuerpo sobre la mesa. Tan solo con el planteamiento del problema y los objetivos generales se tomaron más de una hora.
"Si te sigues quejando tardaremos aún más" A su lado Jurina seguía escribiendo en la computadora, parecía una máquina cuando se trataba de trabajar, no era la primera vez que le tocaba ser testigo de aquello, pero en esta ocasión había algo diferente.
Las ojeras que percibió bajo sus ojos durante el entrenamiento se habían vuelto aún más notorias, y no solo eso, sus ojos parecían haberse encogido luchando por mantenerlos abiertos, bostezaba constantemente y se detenía en variadas ocasiones a masajear su sien, probablemente por un dolor de cabeza. El agotamiento que se podía palpar hasta en su piel era muy evidente.
"¿Por qué no usas el tiempo en continuar con el trabajo en lugar de estar mirándome?" La habían descubierto, aun así, sus ojos continuaron clavados en el perfil de Jurina.
"¿Acaso te pongo nerviosa?"
"Tanto que no puedo concentrarme"
Durante un instante no supo que pensar, porque el tono monótono de Jurina no le decía si sus palabras iban en serio o solo estaba molestando, tampoco ayudaba que continuara con su estoico rostro observando la pantalla. Así que solo se quedó observando, esperando poder encontrar una respuesta, esperando poder descifrarla, últimamente eso es lo único que puede hacer, esperar.
Después de un momento – probablemente menos del que se sintió – los dedos de Jurina que seguían escribiendo sobre el teclado de la laptop se detuvieron, y su rostro se giró para verla, y por un segundo, Rena creyó que tal vez había estado hablando en serio.
"No te lo habrás creído, ¿o sí? ¿Tú corazón se aceleró?" Su ceja se arqueo casi de manera burlona.
"Ya quisieras" Trago profundo, y se recordó que Jurina no podía escuchar su corazón por más fuerte que latiera, ¿Desde cuándo a Jurina le gusta fastidiar con un falso coqueteo? "¿Quieres que te traiga un café? Realmente parece que te estas esforzando mucho para mantener los ojos abiertos"
"Gracias, pero no tomo café"
"Tienes que estar bromeando"
"Es demasiado amargo no puedo tomarlo"
"¿Cuántos años tienes, cinco?" No pudo evitar burlarse, aunque era algo tierno.
"Lo dice quien no es capaz de concentrarse por más de una hora" Dijo Jurina regresando su atención al trabajo "Ya estoy acostumbrada a no dormir bien, así que no necesito el café"
"Mmm" Mentirosa, era claro que necesitaba un descanso, pero de momento, prefirió quedarse en silencio y continuar observando su obstinado perfil.
Pasaron algunos minutos más, minutos en los que intento en vanamente continuar con el trabajo, pero después de dos párrafos, dejo de intentar y se resignó a la idea de que por esa noche su cerebro ya no iba a colaborar con ella, así que se volvió a dejar caer sobre la mesa. Sin contar las veces en las que estiraba sus brazos, Jurina solo había tomado una pausa para contestar el teléfono, tenía que estar al límite.
Sus ojos comenzaron a cerrarse, se había despertado temprano para hacer más trabajos (o por lo menos adelantarlos) y estudiar para los parciales, además podía sentir a su cuerpo resentirse por los diez minutos de actividad física a la que lo sometió – su condición física es terrible, culpa a los genes de su madre. La mesa de madera se sentía como el más cómodo de los lugares, y el sonido del teclado a su lado la arrullaba. Una pequeña siesta no le venía mal, tenía a Jurina para despertarla cuando se fueran a ir, así que sin resistirse le permitió a su consciencia caer en el sueño.
Un molesto hormigueo en su brazo fue lo que la despertó, su cuello también comenzaba a doler y su espalda a resentirse, tal vez debió haber pensado un poco mejor antes de decidir dormir en una posición tan incómoda. Aun así, seguía teniendo mucho sueño, así que se dispuso a volver a dormir un poco más. Pero un momento, Jurina no fue quien la despertó como esperaba, y el profundo silencio a su alrededor comenzó a asustarla, Jurina no sería capaz de irse y dejarla allí ¿verdad?
De inmediato abrió sus ojos alarmada, esperando lo peor, lo que no se imaginó fue encontrarse con el rostro de Jurina durmiendo plácidamente a su lado. Tuvo que parpadear varias veces para poder comprender lo que estaba sucediendo. Jurina se veía completamente imperturbable, su respiración era tranquila y acompasada, de verdad estaba dormida. Pudo tranquilizarse un poco cuando vio que solo habían pasado alrededor de treinta minutos, pensó en despertar a Jurina e irse, era claro que ya no iban a progresar más en el trabajo.
Su mirada regreso a ella, Jurina era demasiado terca para su bien. Una pequeña sonrisa curvo los labios de Rena, verla tan relajada hacia que ella misma se sintiera serena; no había rasgo alguno de su rígida expresión, se veía tan apacible que era difícil creer lo malhumorada que es con los ojos abiertos. Después de observarla por unos segundos, decidió que lo mejor era dejarla dormir un poco más, su agotamiento debía ser mucho como para que se quedara dormida en aquel lugar.
Intento distraerse con otras cosas, escribió un poco más del trabajo, le informó a Jiro-san que ya podía ir a recogerla, habló un poco con su madre sobre el próximo proyecto en el que la ayudará, y revisó twitter por otro rato más, pero nada de eso evitaba que su mirada regresara a la figura a su lado, realmente era agradable ver ese lado de Jurina, indefensa y sin ningún tipo de barreras en medio.
En algún punto dejo de resistirse y simplemente se permitió observarla, su cabello lucía realmente sedoso, y el olor cítrico no ayudaba en lo absoluto, pues la tentaba aún más a pasar sus dedos por el; dejo de pensarlo, iba a aprovechar que ese día se sentía especialmente valiente, así que no dudo más y enterró sus dedos en los negros cabellos. En un principio lo hizo tan delicado y suave como pudo, intentando no despertarla, pero Jurina no parecía que fuese a despertar, y eso solo hizo que no pudiera detenerse, tal vez había encontrado un nuevo placer.
Jugo con su cabello por un rato, hacia pequeñas trenzas que le sacaban una pequeña risa al ver lo infantil que la hacía ver, incluso se atrevió a tomarle una foto, pero la mayoría del tiempo simplemente la acariciaba, dejando que el lacio cabello se escurriera entre sus dedos como agua, hasta que finalmente, los ojos marrones se abrieron y no dudaron en mirarla fijamente.
Detuvo su mano a mitad de camino cuando sus ojos se encontraron. Estaba esperando que Jurina le preguntara que rayos estaba haciendo, alejando su mano de su cabello, pero incluso después de unos segundos en los que solo se miraron fijamente, ninguna de estas dos cosas sucedió.
"¿Qué hora es?" Preguntó Jurina sin moverse de su posición, voz ligeramente ronca
"Alrededor de las 9:30" Jurina volvió a cerrar sus ojos, y Rena, aunque titubeante, continúo acariciando su cabello, sorprendiéndose (y hasta emocionándose un poco), cuando Jurina no se opuso de ninguna manera, manteniendo su expresión tranquila, quizás incluso demasiado.
Sin detener las caricias, se recostó sobre la mesa para estar a la misma altura de la mirada de Jurina "¿Por qué has estado faltando tanto a clase?"
"He estado ocupada" Y un bostezo
"Creí que me estabas evitando" Confesó, las palabras salían fácil de su boca.
"No faltaría a clase solo para evitarte, no te creas tanto" Rio ligeramente, un poco por alivio, un poco porque a pesar de sus palabras, Jurina no le hablaba tosco, sino que, por el contrario, se sentía… natural, y hasta íntimo "He tenido más trabajo de lo normal, eso es todo"
Estaban en uno de esos momentos, en los que se sentía como si estuvieran en una burbuja, en los que olvidaba que era difícil hablar con Jurina, porque se sentía tan cómodo y placentero que casi parecía como que si se conocieran desde hace años.
"¿Cómo se lesiono Mayu?" En esos momentos, le gusta preguntar de todo, como si un deseo de no querer desperdiciar el momento la empujara hacerlo, le gustaba escuchar la voz de Jurina.
"Estando ebria intentó saltar un muro varios centímetros más alto que ella, intenté detenerla, pero cayó mal y se esguinzó el tobillo" Negó un poco con su cabeza, probablemente recordando esa noche y las malas decisiones de la más bajita "Pero no le digas que te dije, la avergüenza mucho, por eso siempre inventa que fue durante un partido"
Rio al imaginarse a una ebria Mayu creyendo que podía saltar un alto muro y a una irritada Jurina intentando evitarlo "Pareces su madre" bromeó.
"Es muy propensa a hacerse daño es demasiado torpe" Se defendió "Y cuando toma, cree que puede hacer de todo no puedes culparme"
"Creo que fue mala idea dejarla sola con Yuki ella a penas y es un humano funcional por si sola"
"Si algo les sucede al menos tendrán servicio preferencial en el hospital"
La sonrisa no dejaba su rostro, estaba disfrutando de la compañía de Jurina más de lo que alguna vez se imaginó. A pesar de que su mano se había detenido, seguía sobre el cabello de Jurina, y sus miradas se sostenían una a la otra, le gustaba pensar que solo ella tenía el privilegio a lo que sea que estuviera sucediendo entre ellas en ese momento, a poder ver el iris marrón por tanto tiempo como quisiera, a verla frotar sus ojos como una niña debido al sueño, a conocerla por fuera de las mortíferas miradas y mala personalidad.
"Mayu se veía preocupada hoy" Para este punto, sus propias barreras habían caído un poco "No deberías llevar tan al límite tu cuerpo" Creyó que tal vez cometió un error cuando la severidad regreso al rostro de Jurina.
"A veces Mayu se preocupa más de lo necesario, no es para tanto"
"No fuiste a clase por una semana, y te acabas de quedar dormida sobre la mesa de la biblioteca, creo que si hablamos de ti, si es la gran cosa" La nariz de Jurina se arrugó un poco, había sido descubierta con las manos en la masa.
"No lo puedo evitar, hay trabajo que tiene que ser hecho"
"Pues hazlo cuidando tu cuerpo"
"¿Ahora quien es la que parece una madre?"
Su boca se abrió en un falso intento de verse ofendida, ya tenía preparada su respuesta, pero su celular comenzó a vibrar a su lado, haciendo que tuviera que levantar su cuerpo de la mesa "Ya llegaron por mi"
De igual manera Jurina retomo su posición "Creo que yo también me iré, no quiero a dos personitas molestándome por no dormir bien"
Rena le dio una mirada con sus ojos entrecerrados, recibiendo el mismo tipo de mirada de Jurina. Recogieron sus cosas y salieron juntas hacia el estacionamiento, para esa hora el campus estaba vació, siendo también pocos los autos estacionados, así que fue fácil encontrar el jeep negro mate de Jurina.
"¿Estas segura de que no quieres que te lleve?" Le preguntó Rena, no sabía que tan buena idea era dejar que Jurina condujera sabiendo que su cuerpo estaba agotado.
"Aún puedo conducir, por lo menos si sé contenerme cuando de conducir se trata. Si sintiera que lo mejor es no hacerlo, no dudaría en pedir en taxi" Le respondió con completa seguridad, no dejándole posibilidades de intentar contradecirla.
"Está bien, si tú lo dices" Encontró a Jiro-san esperando por ella, había llegado el momento de despedirse, y mentiría si dijera que no preferiría pasar un poco más de tiempo con la otra Matsui "Adiós" Giró su cuerpo en dirección al auto.
"Rena" Detuvo sus pasos y volteo su rostro hacia Jurina "Gracias por preocuparte por mí, nos vemos" Jurina dio dos pasos hacia atrás sosteniéndole la mirada antes de girarse y alejarse de ella.
Se estiraron, los labios de Jurina se estiraron y formaron una sonrisa, sonrisa que estaba dirigida a ella. Se sentía tonta por sentirse de esa manera por una simple sonrisa, porque ahora realmente creía que, si Jurina se acercaba, tal vez podría escuchar su corazón latiendo fuertemente en su pecho.
No podía quedarse quieta en el asiento trasero del auto. Sus pies se movían, mordía su labio inferior, desbloqueaba y volvía a bloquear su celular inmediatamente, sus dedos golpeaban el asiento, de cualquier manera, sentía que podía estallar en cualquier momento, y la razón de ello, una sola sonrisa sincera de Matsui Jurina.
Tan solo en pensar en ella la hacía sentir como una adolecente que tenía la atención de quien le gusta por primera vez. Que se estuviera emocionando por tan pequeño gesto… pero es justamente en los detalles entre ellas, en donde se encuentra a si misma disfrutando de pensar en Jurina. Le había sonreído y había sido solo para ella, se sentía dueña de un secreto, como si hubiera obtenido un pedacito de algo que todos quieren, pero que solo a ella le pertenece, y ama ese tipo de privilegios.
Miraba su conversación con ella en su celular, ¿Debería escribirle? Quería hacerlo, pero estaba conduciendo así que mejor no lo hacía, pero quería hablar con ella (tal vez debió pedirle que le escribiera una vez llegará a casa), quería acariciar su cabello hasta que se quedara dormida, asegurarse de que no estuviera sobre esforzando su cuerpo, escucharla quejarse de las veces que ha tenido que cuidar de Mayu y sus ridículas historias juntas, y ver su nariz arrugarse al recordar los sucesos, ver su reacción al tomar un café muy amargo y reírse de sus expresiones, quería más tiempo con ella.
Algo raro estaba sucediendo, algo a lo que tenía que ponerle fin antes de que le tomara ventaja, pues comenzaba a sentirse parada en el borde de algo a lo que no estaba segura si quería dejarse caer.
"rita señorita"
Sus pensamientos fueron detenidos por la grave voz proveniente del asiento del conductor.
"Perdón estaba algo distraída" Alejó el celular de sus manos antes de que pudiera hacer algo por impulso.
"¿Sucedió algo?" Preocupación pintaba sus palabras, después de lo que sucedió, Jiro-san siempre es de los primeros en preocuparse por ella.
Se apresuró a calmar las ideas de su conductor "No no, tan solo estoy algo cansada" Cansada de pensar en Matsui Jurina.
"¿Esta segura? Sabe que puede contarme cualquier cosa"
"Completamente segura" Le dedico una sonrisa genuina, viendo como la recibía a través del retrovisor.
"Me alegra ver que ya se ve más animada" Rena solo pudo responder con una sonrisa más, a ella también la alegraba ver que ya había recuperado gran parte de su vida "Hay algo que tengo que decirle"
Sus ojos se entrecerraron sutilmente, expectantes por lo que Jiro-san tenía para decirle "Soy toda oídos"
El hombre se aclaró su garganta y se removió en su asiento, aumentando aún más la inquietud que estaba provocando en ella.
"No sé si recuerda, pero mi hija estaba esperando tener un par de mellizos"
"Claro que lo recuerdo, y también cuanto nos reímos cuando me contaste que el esposo casi se desmaya sobre el pastel en el baby shower cuando le dieron la noticia" Una risa seca acompaño la suya, extraño.
"Bueno, pues los niños nacieron hace dos semanas"
Sus ojos se abrieron y se quedó sin palabras por un instante "Esas son muy buenas noticias, por favor dale mis felicitaciones a Haruna-san"
Aunque creyó que eso era aquello de lo que quería hablare Jiro-san, el leve nerviosismo con el que había estado hablando el hombre le decía que ese no era el caso, nunca ha sido bueno ocultando sus sentimientos.
"Lo haré, me ha estado insistiendo en que quisiera encontrarse contigo para ponerse al día"
"Eso me encantaría" La hija de Jiro-san es lo más cercano que conoce a una hermana mayor.
Jiro-san tomo aire por un momento, preparándose para lo que seguía
"Creí que ya había sentido todo el amor posible cuando tuve a mi hija, pero los nietos realmente te despiertan un pedacito del corazón que no sabías que tenías"
Rena asentía con la cabeza, haciéndole saber a través del retrovisor que tenía toda su atención.
"Me he visto jugando con ellos por horas sin darme cuenta, voy a visitarlos cada que puedo, e incluso mi hija los lleva en las noches, y a pesar de que no es mucho se han hecho dueños de todo mi tiempo libre"
Una bocanada más de aire y pequeños golpecitos ansiosos sobre el volante.
"Realmente tengo ganas de verlos crecer, quiero dedicarles todo mi tiempo y estar allí en todos los momentos, incluso los más insignificantes, tener aquello que me perdí siendo padre por mi falta de tiempo"
A este punto, Rena ya sentía que podía saber a dónde se estaba dirigiendo esta conversación.
"Estoy muy agradecido con su familia, y entre mis más grandes prioridades esta su seguridad, la veo como una hija, por eso quería que usted fuera la primera persona a la que le notifico de mi decisión de finalmente retirarme"
"¿Y qué vas a hacer?" Yuki seguía sacando cada pedazo de tela que tenía dentro de su closet, mientras que ella la observaba acostada sobre su cama.
"No tengo ni idea, en realidad nunca pensé en que este día llegaría" Giro varias veces sobre el colchón, pequeños gimoteos acompañándola.
"Bueno pues te ha llegado el día en el que si o si tienes que dejar de depender de Jiro-san" Sacó un vestido negro con el escote bastante descubierto y que probablemente llegaba hasta el medio de su muslo "¿Qué te parece este?"
"Perfecto para mostrar tu sed" Recibió el vestido en la cara "No sé por qué te estas estresando tanto con tu atuendo, Mayu tan solo va a venir a ver una película no es como que vayan a ir a un restaurante cinco estrellas"
"Si, pero quiero que no pueda dejar de pensar en lo linda que me veo, tanto como para que no se pueda concentrar en la película" Tuvo que rodar sus ojos y aguantarse un par comentarios "De vuelta a tu tema, ya casi han pasado dos años, definitivamente es tiempo de que comiences a valerte por ti misma"
Gruño ante la reprimenda, la misma que ha venido escuchando ya por mucho tiempo – y que sabe es cierta "Entonces comenzaré a usar una bicicleta"
Yuki intento aguantar una carcajada, fallando al instante "¿Tu? ¿En bicicleta? Primero aprendo yo a tocar cinco instrumentos antes que verte pedalear por más de cinco minutos seguidos, es más, ¿Tan siquiera puedes montar en bicicleta?"
"Pues puedo aprender – esa falda te hace ver como en un cosplay de colegiala" Esta vez logró esquivar exitosamente la falda lanzada a su rostro "También puedo caminar"
"¿Vas a caminar kilómetros y kilómetros para ir a todos los lugares que quieres?" Eso tampoco necesitaba una respuesta.
"Definitivamente tienes que pensar en otra cosa, y creo que ambas sabemos que esa cosa, es sacar tu licencia de conducción, a menos que accedas a que te asignen otro conductor"
"Eso nunca" Se dejó caer sobre su espalda, se le estaban acabando todas las opciones "Aunque si tu sacarás tu licencia de conducir no me importaría aceptarte como mi conductora" No recibió una respuesta, era obvio que no la necesitaba
"Dios me imposibilito para poder conducir, simplemente no tengo las habilidades para hacerlo"
"Lo has intentado una vez, una ardilla apareció en tu camino no fue tu culpa que te asustaras tanto y terminaras golpeando un poste, ni siquiera ibas a más de cinco kilómetros por hora"
"Necesitas volver a repetir eso, si me asuste a tan poca velocidad, no creo que quieras verme en una carretera a más de 60 kilómetros por hora"
Yuki se detuvo a pensarlo, su rostro retorciéndose en una mueca de pavor "Puedes a 15 kilómetros por hora siempre, no debería pasar nada si vas por el carril de la derecha y mantienes encendidas las luces de advertencia para que sepan que una idiota va al volante"
Rena se sentó sobre la cama, solo para darle la mirada de ambas sabemos que esa es una idea estúpida a su amiga, lanzándole a su vez una almohada que golpeo a Yuki exitosamente.
Se le estaban acabando las ideas, este día había llegado más rápido de lo que había pensado, aunque aún debería tener unas cuantas semanas hasta que el contrato con Jiro-san acabara por completo, pero no parecía que pudiera tener muchas opciones.
"Sabes que puedes contar conmigo para acostumbrarte a un nuevo conductor" Esta vez, Yuki tomo asiento a su lado, tomando una de sus manos entre las suyas "Puedo ir contigo hasta que logres acostumbrarte, no me importaría unos cuantos minutos más de viaje por un tiempo" Sacudió su mano ligeramente y le dedico una sonrisa
"Por qué tienes que ser tan buena amiga me haces sentir mal" Se lanzó a darle un abrazo a su mejor amiga.
"Porque alguien se tiene que hacer cargo de tu molesta persona" Sus sonrisas crecieron más al igual que el agarre su abrazo "Por cierto, recuerda que estas incluida en la película de hoy"
"Como si pudiera olvidarlo, aun no entiendo porque me obligas a ser el mal tercio"
"Porque Mayu dijo que quería traer a Jurina y eso solo significa que tú también tienes que estar" Dijo mientras regresaba a su gran closet, iba a tomar toda la tarde poder encontrar algo que satisfaga a Yuki allí dentro.
Al final, no volvió a hablar con Jurina. La cantidad de parciales y trabajos que tenían había tenido gran culpa en ello, incluso ella tenía que admitir que apenas y tenía tiempo para descansar, así que no se podía imaginar el horario de la otra Matsui, aunque por lo menos ya no tenía aquellos aros oscuros bajo sus ojos y no parecía que pudiera quedarse dormida en cualquier momento, así que al menos ya estaba cuidando mejor de sí misma.
Y por otra parte, había una especie de sentimiento que no sabe si llamarle temor, que le impedía acercarse a ella en los momento que veía la oportunidad. Como una sospecha de que tal vez volvería a ese tiempo en el que ni siquiera le respondía el saludo, y aquella familiaridad de esa noche fuera solo cosa de una vez, que la volviera a alejar como si fuera un mal hábito, que volviera a huir de ella.
"Aun no entiendo porque es que puedes montarte al auto de Jurina como si nada" Yuki se había acostado en la cama a su lado a tomar un descanso.
"No lo sé, supongo que es porque simplemente estaba segura de que no me haría nada" Le ha dado muchas vueltas, y esa ha sido la única conclusión a la que ha podido llegar.
"¿No tienes ningún tipo de síntoma?"
"La primera vez si empecé a sentirme como mi respiración se agitaba, pero después de hacer lo que he estado practicando con mi terapeuta, pude detener el desencadenamiento fácilmente" Dijo al recordar los hechos "Y la segunda vez fue tan fácil como con Jiro-san" Tanto que incluso pudo quedarse dormida.
"Una lástima que no trabaje como conductora"
Dijo Yuki en lo que en realidad tenía la intención de ser una broma, la pequeña risilla que la acompaño mientras miraba su celular hablaba de lo ridícula que la sola idea era, porque era incluso difícil imaginarse a Jurina como su conductora, pero el brillo en los ojos de Rena auguraba un plan que no seguía la lógica.
"¿Cómo no se me ocurrió antes?"
Una sonrisa pícara curvaba sus labios y Yuki la observaba como si estuviera presenciando como su amiga terminaba de volverse completamente loca, porque solo de esa manera podía pensar que esa idea funcionaría.
"Definitivamente enloqueciste, perdí a mi amiga" Pero Rena negó con cabeza tranquila manteniendo su sonrisa.
"Voy a conseguir que Jurina sea mi conductora" Después de todo, ella no es capaz de decir nunca que no.
