CAPITULO 10
"Jurina"
Su voz ya sonaba agotada, como parte de un quejido mezclado con aburrición. Su rostro recostado sobre su cuaderno coordinaba a la perfección con el tedio que se veía no solo en su rostro sino también en todo su cuerpo.
"Jurina"
Continúo llamando a quien estaba a su lado como si estuviera en modo automático, pero la más joven seguía con su vista fija en el profesor, completamente imperturbada por los constantes llamados de Rena.
"Ju-ri-na"
Intentó obtener su atención golpeando ligeramente su brazo con la punta de su lápiz, pero la chica simplemente cerró sus ojos por un segundo mientras tomaba aire, regresando de nuevo su mirada al viejo hombre que seguía hablando desde su escritorio, tomando notas de lo que fuese que estuviera diciendo, Rena dejó de escuchar hace bastante.
"Juuu riiii naaaa"
Acerco su rostro al cuaderno de la otra, pero Jurina continuaba ignorando todos sus intentos como si tuviera un doctorado en ello. Así que Rena no tuvo más opción que hacer uso de su última opción. Tomo de nuevo el lápiz entre sus dedos, retomando su posición erguida en la silla, y aprovechando que el profesor había comenzado a mostrar un video y que Jurina estaba completamente concentrada, escribió en el perfecto cuaderno de Jurina, en medio de su perfecta letra y su perfecta organización.
Se mi conductora… por favor…
Para cuando terminó, Jurina ya tenía su mirada en ella, y si no fuera porque ha tenido que soportar su intensa mirada más veces de las que puede recordar, se habría intimidado bastante bajo la mirada de la más joven, pero en ese momento Rena no hizo más que inclinar su cabeza a un lado y abrir sus ojos en su mejor acto de niña buena.
Jurina volvió a cerrar sus ojos, a tomar aire, para después abrirlos, tomar su lápiz y escribir bajo la letra de Rena.
Te prometo que voy a encontrar la manera de ponerte una orden
de restricción si no te detienes, ya te dije que no voy a ser tu chofer.
Jurina escribió tan rápido que casi parecían que iban a salir chispas de la punta de su lápiz, borrando inmediatamente con la misma intensidad su pequeña charla que arruinaba la perfección de sus notas.
Ya había pasado una semana desde la primera vez que se lo pidió, y desde entonces Rena no ha cesado en intentar que Jurina le diera el sí.
Sin falta, todos los días ha estado sobre la más joven, intentando convencerla de todas las maneras. Primero le ofreció dinero, justo como se lo esperaba la rechazó inmediatamente, dinero no era algo que precisamente Jurina necesitara. Después le dijo que podía pedirle lo que quisiera, pero al igual que el dinero, Jurina no necesitaba nada de ella.
Así que lo único que le quedaba, era su obstinación y orgullo, porque ahora más que una necesidad, se había vuelto un capricho, la pequeña niña mimada que tenía dentro no le permitía desistir, quería que Jurina fuera quien tomara aquel lugar, tenía que ser ella, y de alguna manera la iba a obtener.
Para la felicidad de Rena, la clase finalmente acabó después de algunos minutos más.
"Pero si ya me has llevado varias veces, seguro no te toma nada de tiempo y Mayu me contó que de hecho no te desvías tanto de tu camino"
"Dos veces, te he llevado dos veces" Jurina caminaba rápido, como queriendo huir de Rena, pero esta la perseguía por lo corredores, de igual manera iban al mismo lugar junto a las mismas personas (Yuki y Mayu) "Y ya te lo he dicho, tengo muchos otros lugares a los que ir a parte de casa, no puedo simplemente pensar en que tengo que llevar una niña consentida conmigo y asegurarme de que llegue bien hasta la puerta de su casa"
"Y yo ya te he dicho que no tengo ningún problema en acompañarte a donde tengas que ir hasta que puedas llevarme" Ya ha perdido la cuenta de la cantidad de veces que han tenido exactamente la misma conversación "Y no soy ninguna niña consentida" Si lo era, pero antes que aceptarlo tenía una discusión que ganar.
"Ah sí, entonces demuestra que eres responsable de ti misma y transporta tu cuerpecito como una buena adulta independiente"
"Te recuerdo que soy mayor que tú"
"Pues no lo pareces"
Tomaron los asientos en la mesa que habían estado guardando Yuki y Mayu, ambas luciendo entretenidas con la discusión entre las dos Matsui. Secretamente habían hecho una apuesta sobre cual desistiría primero.
La más bajita estaba del lado de Jurina, sabía que a pesar de que su amiga le cuesta decir que no, también sabe que es la persona más testaruda que ha pisado Japón, y que cuando toma una decisión no hay nada que la haga cambiar de parecer. Lo vivió en carne y hueso cuando en cuarto grado termino por ayudarla a liberar un par de hámsters que tenían en su clase, y todo porque a Jurina le parecía demasiado cruel que los separaran para evitar que se reprodujeran. Al final las descubrieron porque efectivamente, los hámsters tuvieron crías y sus pequeños seres de 9 años no supieron qué hacer con 8 roedores bebés. Más de un mes de castigo para ambas y aun así Jurina nunca se disculpó ni con la profesora ni con sus padres ni con los demás estudiantes.
Mientras que por otro lado, Yuki no tenía un solo pelo que dudara de que Rena conseguiría – así sea con métodos cuestionables – que Jurina aceptara ser su conductora, o por lo menos conductora provisional. Ha tenido que ser testigo de los más ridículos caprichos, pasando de ser aquella extravagante niña que cambiaba de mochila cada semana que la veía con malos ojos de lejos en su colegio, a su mejor amiga que de alguna manera consigue tickets para premier de películas que ni siquiera termina por prestarles atención.
Y así, un café y un almuerzo era lo que estaba en juego entre ellas.
"¿Podrías al menos darme un respiro mientras comemos?" Pedía Jurina mientras dejaba su mochila en su silla, dispuesta a ir hacia la multitud y a hacer una fila, si es que con eso conseguía descansar de Rena y si insistencia.
"Solo si me traes un melón pan" Rena esbozó una sonrisa, y Jurina tenía que cerrar sus ojos y respirar de nuevo, a este paso se iba a convertir en una guía espiritual con todo el trabajo de paciencia y meditación que está teniendo que hacer.
"No sé cómo la soportas" Dijo en voz baja hacia Yuki antes de caminar hacia la fila.
"Pareces estar disfrutando esto" Habló Mayu cuando el rostro fastidiado de Jurina estaba lejos.
"Tal vez, algunas de sus reacciones son graciosas" Aceptó Rena, viendo como Yuki y Mayu comenzaban a intercambiar miradas cómplices, desde que todo esto comenzó, esas dos han estado actuando raro "A veces refunfuña como si fuera una niña pequeña, es lindo"
El rostro de Yuki giro con tanta fuerza que Rena creyó que pudo haberse quebrado el cuello, y la sonrisa socarrona fue reemplazada por una de shock, todo tan exagerado como solo Yuki sabía hacerlo. Algo estaba pasando por la mente de su amiga, y probablemente era algo que no podía decir frente a Mayu, pues después de un segundo, trago profundo y su expresión se relajó.
"Creo que ya es hora de que cambies tu estrategia, tienes dos semanas hasta que el contrato de Jiro-san termine y aún no has logrado nada"
"De hecho, ya aceptó llevarme los días que tenga entrenamiento" Informó sintiéndose orgullosa de su logro "Al parecer son los únicos días que va directo a casa desde la universidad"
"¿De verdad es tan ocupada?"
La pregunta de Yuki iba dirigida a Mayu; en realidad eso era algo que Rena también quería saber, tan solo ha podido presenciar el trabajo de Jurina una vez, y por lo que pudo ver parecía un trabajo que requería un tiempo completo, así que Rena podía hacerse una idea de lo difícil que debía ser intentar balancear ese tipo de trabajo y mantener un promedio académico, cuando ella apenas y podía encontrar tiempo para relajarse teniéndose que preocupar únicamente por la universidad.
"Creo que no es necesario preguntarlo, tiene que asegurarse del manejo de uno de los principales hospitales de Tokyo mientras intenta mantener unas notas que satisfagan sus estándares, así que si, es la persona de 19 años más ocupada que conozco"
Cada vez que Mayu hablaba de los sobreesfuerzos que Jurina hace, siempre esta aquella sensación de frustración mezclada con preocupación en su rostro, como alguien que ha tenido que acostumbrarse a la impotencia de no poder hacer mucho a parte de observar y acompañar, pero una vez tiene que hablar de ello, toda la molestia y amargura resurge con facilidad.
"Si es tan extremo ¿No debería dejar el club de Volley? Así podría tener ese tiempo libre" A pesar de que también lo había pensado, no tuvo el valor para decirlo, así que agradece tener a Yuki para decir ese tipo de imprudencias.
"De hecho, que juegue Voleibol demuestra que ya se está tomando las cosas con calma. A pesar de que aún se mantiene muy ocupada, la situación era mucho peor cuando recién recibió el puesto, en ese entonces no dormía más de tres horas diarias, en repetidas veces se saltaba comidas, literalmente parecía un cadáver andante, no sabía que unas ojeras podían ser tan profundas, pero no había nadie que pueda hacer que se detuviera, hasta que bueno…" Mayu se detuvo a pensar por un momento, buscando las palabras correctas "digamos que su cuerpo se lo exigió y tuvo que detener su paso, desde entonces se vio obligada a sacar mínimo dos días libres de trabajo, aunque estoy segura que cuando llega a casa trabaja un poco más, es un caso perdido"
"¿Por qué aceptó tomar ese puesto si era tan difícil? es decir, aún es muy joven" Dijo Rena, solamente conocía la parte rosa de tomar un lugar tan prestigioso, el reconocimiento y el respeto, pero ahora que lo veía desde otra perspectiva, también era el sacrificio de sus años de juventud, y probablemente también de salud y estabilidad mental "Además ¿No es necesario un título universitario para ejercer ese puesto?"
"No tenía otra opción realmente, no cuando es su padre quién lo pide, ya sabes, por alguna razón Jurina se volvió incapaz de decir que no" No había mucho que pudiera respaldarla a parte del ceño fruncido de la más bajita y la repulsión con la que lo menciono, pero algo le decía a Rena que a Mayu no le agradaba mucho el padre de Jurina "Y desde pequeña ha recibido clases especiales para el día en que tuviera que tomar el lugar"
Quería inquirir más sobre aquello, en ella estaba naciendo esta necesidad de saber más de Jurina, y al parecer, había mucho que tenía por descubrir, pero de momento, quería escucharlo de la boca de la más joven. Así que dejaron el tema allí, porque intentar saber más ya se sentía como invadir un lugar al que aún no tienen permitido entrar.
Jurina regreso después de quince minutos, con las manos completamente llenas y nada más que quejas saliendo de su boca, al igual que siempre, ya sea del calor que se acumula en las filas a pesar de que es otoño, o de lo mal que sirve la Señora del extraño lunar en su ojo, o de cualquier pequeñez que solo a ella le molesta, pero para este punto, a Rena ya solo le hacía gracia.
Era un jueves, para ser más exactos, un jueves a las ocho de la noche en el Gimnasio 3; y eso solo puede significar, entrenamiento del equipo de Voleibol de la Universidad, y esa era explicación suficiente para que Matsui Rena hubiera estado en aquel gimnasio sentada dos horas viendo a mujeres golpear un balón como si su vida dependiera de ello. Por lo menos Yuki estaba con ella, al parecer para su amiga se había vuelto rutina visitar a – su próxima a ser novia – Mayu en sus entrenamientos e ir a quien sabe qué lugar una vez acabados, no ha querido saber los detalles.
"Es hasta sorprendente lo persistente que es" Habló Yuki, refiriéndose a aquella idiota que estaba parada en la línea de saque teniendo un balón en su mano izquierda y tomando aire antes de lanzarlo hacia arriba.
"Por lo menos ya ha mejorado su efectividad" Respondió Rena al ver como Jurina lograba golpear el balón de manera que pasara la malla y cayera dentro de los límites del campo "De diez golpes lo hace bien cuatro veces, hace unas semanas era solo un par, así que de algo le ha servido"
"¿Los has estado contando?" Sus ojos bien abiertos y su expresión en medio del asombro y la diversión.
"No es como que tenga mucho que hacer" Aceptó Rena sin mucho problema, su celular no logra entretenerla lo suficiente, y debe admitir que ha comenzado a querer ver como Jurina logra de una vez por todas dominar el saque.
"Hay como 15 otras personas en este gimnasio haciendo muchas otras cosas incluso juegan partidos, ¿Cómo es posible que solo te puedas concentrar en Jurina y en su loop infinito de intentar saques en salto?" Yuki agitaba su mano frente a su rostro para hacer que divergiera la vista de la más joven.
No hizo más que encogerse de hombros "¿Porque el saque tiene más impacto?" Intento encontrar una respuesta cualquiera, pero el semblante incrédulo de Yuki decía que claramente no le creía.
"He estado queriendo preguntarte esto…" La voz de su amiga bajo su tono y su cuerpo se acercó, como si alguien realmente las pudiera escuchar por sobre el sonido de los balones, pero Rena le siguió el juego – como siempre lo hace – y dejo que se acercara a su oído "¿Acaso te está empezando a gustar Jurina de verdad?"
Su cuerpo se alejó rápidamente y su boca dibujo una perfecta circunferencia "¿De dónde sacas esas ideas?" Su tono lleno de negación.
"Pues yo creía que no la soportas, pero ahora encuentras lindo como gruñe cuando la fastidias y no puedes quitarle los ojos de encima, además sé que piensas que luce sexy mientras entrena siempre muerdes tu uña cuando ves algo sexy y creo que ya estás que la partes"
Automáticamente reviso sus uñas, asegurándose que sus pequeñas seguían allí sanas y salvas
"En primer lugar, si pasas mucho tiempo con alguien terminas acostumbrándote a sus hábitos incluso los malos, segundo, tan solo la miro porque no tengo mucho más que hacer, y tercero, es inevitable no pensar que es sexy pero eso no significa que me guste, hay algo que se llama objetividad y no puedes negar que se ve muy bien" Grito en medio de susurros, porque tenía que dejarle claro a Yuki que a ninguna célula de su cuerpo le estaba empezando a gustar Jurina ni su estúpida sonrisa encantadora.
"Rena, escucha" Ahora Yuki era la única que estaba calmada entre ambas "Sé que hicimos una apuesta, pero no creo que debas llevarlo muy lejos, mi intención no era poner en juego los sentimientos de ambas" Tal vez era tarde, pero Yuki quiso aclarar aquello. Tan solo había pensado que con que Yuji las viera unas cuantas veces juntas era suficiente para molestarlo, ese objetivo ya se había cumplido mucho más que solo dos veces, así que ya no había necesidad de seguir con su apuesta "Vamos a olvidarnos de la apuesta"
"Oh no claro que no" Pero Rena era todo lo contrario a Yuki, ella tenía que llevarlo todo hasta el extremo, no le gustaba hacer las cosas a medias, y la verdad aún estaba alterada por la pregunta de Yuki como para pensar con claridad "Voy a ganar esa apuesta así no te guste, no voy a dejar que te retractes ahora"
Yuki la conocía, tal vez incluso más de lo que quisiera, y sabía que por lo menos en ese momento, no iba a poder hacerla entrar en razón, con Rena siempre es necesario esperar hasta que tenga un par de choques para hacer que vea las consecuencias de sus actos.
"Está bien, está bien" Primero tenía que calmar un poco los humos "Tan solo prométeme que nadie va a salir con el corazón roto"
"Esa vas a ser tú porque definitivamente vas a perder" Le había echado leña a una mecha que no debía ser encendida.
"Son tal para cual, un par de cabezas huecas" Su amiga tenía 10 años, lo acababa de confirmar.
El estremecedor chillar del silbato de la entrenadora le puso fin a su conversación. Al igual que al final de todos los entrenamientos, la mujer de unos 40 años vestida en un chándal con los colores naranja y blanco de la universidad, las llamaba a todas para una última charla antes de dar por terminado el entrenamiento del día. Una vez las jugadoras comenzaban a disiparse, Mayu corrió hacia ellas, sonrisa en su rostro y brillo en sus ojos, Yuki a su lado imitando inmediatamente a la más bajita.
"Iré a cambiarme, no tardare" Dijo Mayu antes de volver a correr, en esta ocasión hacia la entrada de los camerinos.
Por lo menos el no tardare de Mayu no es el de Jurina.
Buscó a la más joven dentro de las demás jugadoras, encontrándose con su mirada rápidamente. Jurina aún no se había movido del centro del campo, y por la incomodidad con la que movía su mano sobre su cuello, Rena podía decir que muy buenas noticias no le tenía cuando con su otra mano le pedía que se acercara.
Caminó hacia ella, lista para escuchar cualquier tontería que se le hubiera pudiera ocurrir, como que había olvidado su jabón favorito entonces tendría que ir a comprar otro para poder tomar su "corta" ducha, o que preferiría esperar a que todas salgan para poder tener el espacio adecuado en los camerinos.
"¿Qué sucede?"
Nada de sonrisas que hicieran a su estómago sentirse raro, ni miradas de anhelo que estremecieran su corazón, así eran las cosas entre ellas, tan solo porque ya puede soportarla no significa que le guste.
Pero
Quizas Yuki tenía más razón de la que creía cundo dijo que Jurina le tenía que parecer sexy, y es que es imposible no pensarlo cuando la tienes tan cerca; clavículas bien marcadas, pequeñas gotas de sudor deslizándose por su cuello y piel pálida que se pintaba de un ligero rojo; pero más de la mitad de la universidad piensa lo mismo no es cosa de ella. Aunque ciertamente se le está volviendo un mal hábito observarla por más tiempo del normal, y es mucho más difícil de controlar cuando su cuerpo aún recuerda la sensación de su piel en la punta de sus dedos.
"Hoy me toca recoger el gimnasio" Confesó sin ninguno rodeo.
Rena abrió más sus ojos, girando su cabeza para mirar bien a su alrededor. Balones tirados por todas partes no había una sola esquina que estuviera libre, toallas esparcidas en las bancas y botellas de agua en sus costados, mancuernas, aros y bandas elásticas también se podían ver en el suelo, y todo eso, sin contar con que también debían quitar la malla.
"Por lo menos dime que no tienes que hacerlo todo sola"
"No tengo que hacerlo todo sola" Un rayo de esperanza "Pero Sae no vino hoy así que esta vez sí me toca hacer todo sola" Juraría que dijo lo primero solo para poder molestarla más con lo segundo "Puedes ayudarme y terminar más rápido, o volver a sentarte y esperar el doble"
Rena entrecerró sus ojos con recelo, había algo en Jurina que parecía estar disfrutando de la situación "¿No estarás haciendo esto a propósito o sí?"
"Como podría hacerlo, la repartición la hacen en orden alfabética y no es mi culpa que Sae no viniera" Jurina comenzó a recoger los balones que estaban cerca y a lanzarlos dentro del carrito "Además, para que quisiera hacer eso"
"Ya sabes, para que no quiera que seas mi conductora" De igual manera, comenzó a recoger balones, entre las dos iban a terminar más rápido y eso era lo que más quería.
"No tengo necesidad de hacer eso porque no voy a ser tu chofer sin importar que" Jurina lanzaba desde lejos los balones intentando hacer una cesta dentro del carrito, fallando terriblemente.
"Eso ya lo veremos y como puedes tener tan mala puntería a pesar de ser tan atlética"
"Como si pudieras hacerlo mejor"
Y eso fue todo, a pesar de que se suponía que la iba a ayudar para hacer las cosas más rápido, terminaron tardando más porque tenían que ver cuál de las dos podía acertar más veces. Sorprendentemente ganó Rena aunque fue por poco, aun así, el ceño de Jurina no podía ser más marcado al igual que su molestia, y Rena gozaba con esto sin contenerse ni un poco, no la iba a dejar descansar, su puntería era tan mala que era hilarante.
"Ahora solo falta meterlo todo en el cuarto útil" Dijo Jurina después de recostar el último de los pesados postes de la malla contra el suelo junto a la malla ya doblada "Puedes ir llevando el carrito con los balones yo llevare el resto de las cosas, no queremos que te rompas una uña"
"Gracias por tu consideración" Rena no se opuso, no quería ni siquiera intentar cargar con las cosas de la malla o cualquiera de las otras cosas pesadas, eso se lo iba a dejar a Jurina y sus tontos músculos.
Camino arrastrando el carrito lleno de los balones de Voleibol, dejando el chirrido de las ruedas a su paso. Supuso que el cuarto útil era en aquella puerta color bronce en una de las esquinas del gimnasio; una vez frente a la puerta pudo detallar un balón de Voleibol tallado con el nombre de la universidad, notando de igual manera que no tenía picaporte alguno, solamente una pequeña ranura para una llave; al empujar, no solo se dio cuenta de que ya estaba abierta, sino también que era la puerta más pesada con la que se había topado en su vida.
Sus pies se detuvieron bajo el marco, nada más que una muy tenue luz amarillenta iluminaba el cuarto que resulto ser estrecho, mucho más estrecho de lo que se imaginaba. Las desordenadas estanterías a los lados llenas de cintas, cajas y hasta polvorientos trofeos de quien sabe hace cuantos años le quitaban aún más espacio, dejando nada más que una especie de corredor por el que probablemente solo cabía el carrito y una persona a su lado.
Trago profundo, su pulso comenzaba a acelerarse con tan solo la vista de un pequeño cuarto con poca luz, ni siquiera había una sola ventana… era demasiado similar. Un escalofrío la recorría lentamente desde la punta de sus dedos dejando una sensación de entumecimiento, su garganta se sentía seca y su estómago comenzaba a dar giros, las imágenes en su cabeza se mezclaban con la realidad y sus dedos temblaban, no había manera de que entrara allí.
"Este lugar sigue siendo un desastre siento una picazón cada vez que tengo que entrar. Por qué te quedas allí dame permiso"
La voz y presencia de Jurina apareciendo a su lado la saco por un momento del agujero del que estaba cayendo en su mente. La más joven llevaba los dos postes, uno en cada brazo, los aros alrededor de su cuello, el bolso con mancuernas colgando de uno de sus muñecas y en la otra iban las toallas; su rostro estaba rojo, color que se esparcía hasta su cuello, claramente estaba teniendo problemas para cargar con todo eso sola.
Rena se hizo a un lado, aún si poder producir sonido alguno. Sabía que debería ayudarla, pero el mundo se sentía distante. Tenía que intentar calmarse, respirar profundo, inhalar y exhalar, inhalar y exhalar. Y hacer todo lo que ha estado practicando con su terapeuta, controlar el desencadenamiento, ella puede, tiene que poder.
"Rena, el carrito no sé si lo notas, pero no tengo un tercer brazo para encargarme de eso también"
Cerro sus ojos, tenía que concentrarse en la voz de Jurina, todo iba a estar bien, no está en aquel lugar oscuro y sin luz, es el cuarto útil del equipo de Voleibol, está en su Universidad, son alrededor de las ocho y treinta de la noche, ha estado esperando por Jurina para irse a casa. Poco a poco lograba retomar la autoridad sobre su mente, evitar que regresara a aquel momento y mantener sus pies en el ahora, todo iba a estar bien, su terapia había estado teniendo los resultados esperados, todo iba a estar bien, tenía el control sobre ella, todo iba a estar bien, no está sola, Jurina esta con ella.
Sus ojos se abrieron, movió su mano hacia el carrito, empujándolo con las únicas fuerzas que logro encontrar, no quería entrar cuando apenas y había podido mantener el dominio de la situación estando parada al borde del cuarto.
"¿En serio?" Jurina la miraba con reproche. Quería que entendiera, quería que supiera porque sus rodillas tiemblan con tan solo pensar en estar dentro de un cuarto estrecho y oscuro, pero ni siquiera encontraba su voz "Lo que sea"
Luchando por no dejar caer los pesados postes ahora abrazados con un solo brazo, Jurina estiraba hasta el límite aquel que quedaba libre intentando alcanzar el carrito. Los postes se tambaleaban más y más cada que Jurina curvaba su espalda intentando tomar la esquina de lo que se había vuelto un verdugo. Las bolsas de mancuernas, toallas y los aros que había dejado caer no le permitían intentar posicionar mejor su cuerpo
Rena apretó sus puños, permitiéndose sentir sus uñas clavándose en su piel, estaba agotada, ya casi se iban a cumplir dos años y aquel suceso seguía reapareciendo una y otra vez desde lo más profundo de su mente, cazándola día a día y ya estaba cansada, quería su vida de regreso.
Dio un paso al frente, y uno más antes de tan siquiera poder pensar en el primero, moviendo finalmente el carrito y las bolsas alrededor de Jurina, quien decía algo pero Rena solo podía concentrarse en mantener su respiración y en que sus rodillas no le fallaran, quería salir de allí tan rápido como fuera posible.
Pero en un instante, en un largo y vibrante segundo, sus oídos registraron un chirrido que no era de las ruedas del carrito, y después, un estruendo que se llevó el reflejo de las luces del gimnasio que ayudaban a iluminar.
"Genial, sigo sin entender porque no cambian la puerta es demasiado pesada no hay nada que la pueda sostener" Jurina había dejado los postes en el suelo colocando los bolsos con las demás cosas sobre ellos "¿Tienes tu celular? Creo que Mayu no está lejos tal vez pueda ir por las llaves"
Rena fue incapaz de responder, en realidad, se había vuelto incapaz de cualquier cosa, el pequeño hilo que la estaba sosteniendo se había roto con el estruendo de la puerta cerrándose. Su pecho comenzaba a subir y bajar con rapidez, el aire empezó a faltarle, se estaba volviendo difícil respirar.
"Rena ¿estás bien que sucede?" Preocupación bañó el rostro de Jurina, olvidándose de la puerta y acercándose a ella en cuestión de dos pasos.
Todo su cuerpo comenzaba a temblar, tenía miedo, mucho miedo. Quería salir de allí. Su visión se nublaba. Que alguien la saque. Abrazó su cuerpo, sentía frío, sus huesos dolían y sus rodillas cedían.
"Rena Rena"
Una mano intento tomarla del brazo, pero eso solo hizo que encontrar su voz por primera vez en forma de un agudo grito.
"NO ME TOQUES"
No podía ver más allá de la oscuridad, luchaba por tomar aire pero era inútil, mientras que en su cabeza retumbaba un zumbido insoportable. Y las imágenes la invadían en forma de cascada, una tras otra como un recuerdo vivido, como si aún pudiera sentirlas en su carne.
La sínica sonrisa reflejándose en el retrovisor, un camino que no conocía y un pañuelo sobre su boca que le robo la consciencia.
"Escucha mi voz, toma aire por tu nariz"
Oscuridad y más oscuridad, dolor en todo su cuerpo, el frío asfalto contra su rostro y sabor a sangre tatuado en su memoria.
"Vas a estar bien"
Sus pies descalzos corriendo sobre piedras y ramas que le hacían pequeños cortes, lagrimas corriendo por su rostro lleno de mugre, y después, más oscuridad, la interminable oscuridad.
Y alguien llamado su nombre.
Lo primero de lo que se percató fue de la sedosa tela cubriendo su cuerpo, luego de la cómoda y agradable almohada, al igual que el colchón bajo suyo. Después sus ojos se abrieron, observando el blanco techo, a su izquierda una ventana que revelaba los edificios de su universidad en la noche, y una leve brisa se enredaba en las cortinas. A su consciencia entro su mano derecha, sintiéndose invadida por el calor de otra mano ajena, mano que acariciaba con suavidad el revés de su muñeca con el pulgar; después fue la misma calidez, pero ahora alrededor de su frente, dedos jugaban tiernamente con su cabello, y finalmente, al girar su rostro, se encontró con unos profundos ojos marrones que la veían con delicadeza.
El silencio continuo entre ella y Jurina, ésta continuaba suministrando pequeñas caricias en su cabello y muñeca, tanto sus movimientos como sus ojos estaban tan llenos de delicadeza que el pecho de Rena se contraía, tan solo pudo tomar con más fuerza la mano de Jurina, quien entrelazo sus dedos con los de ella. Y de nuevo su cuerpo se llenaba de tranquilidad, sentir a Jurina a su lado apaciguaba el latente temor que llevaba dentro, reemplazándolo con una sensación reconfortante de seguridad.
No sabía cómo había llegado hasta la enfermería de su Universidad, pero se lo podía imaginar, había tenido una crisis.
"Yuki ya llamó a tus padres, ahora está hablando con tu madre por teléfono en el pasillo, Mayu esta con ella" Incluso su voz denotaba delicadeza, tanto que Rena empezaba a sentirse abrumada.
"Ambos están de viaje" Las palabras sonaron ásperas, su garganta dolía.
La mano sobre su cabello se detuvo y Jurina corrió hacia atrás su silla, levantando su cuerpo de la misma con la intención de alejarse, e inmediatamente Rena reacciono apretando aún más su agarre, evitando que Jurina pudiera moverse.
"No te vayas" La quería a su lado, temía que el terror volvería por ella si se alejaba.
La más joven movió nuevamente su pulgar sobre el revés de su muñeca, calmando todo dentro de Rena "Te traeré un poco de agua, no me iré a ninguna parte"
Dejo pasar un segundo, y aunque dubitativa, aflojo su agarre liberando la mano de Jurina.
Al pararse, Rena notó que la otra Matsui aún llevaba su uniforma de entrenamiento, así que por lo menos seguían en el mismo día. Podía ver la silueta de Jurina a través de la cortina que separaba las otras camas, dado el silencio que solo se llenaba con el sonido del dispensador de agua el salpicar de la misma, se podía suponer que ellas eran las únicas en la habitación.
La última vez que había tenido un ataque fue hace más de ocho meses cuando estaba en su terapia para lugares cerrados, a pesar de que mostro buenos resultados que la ayudaban con su vida cotidiana como por ejemplo poder usar elevadores, o entrar a su armario para buscar por sí misma la ropa que quería usar, aún se desencadena con la combinación de lugares angostos y oscuros, y si a eso se sumaba el estar encerrada... pues pasaba lo que acababa de pasar, su ataque y todos sus síntomas aparecen con todas sus fuerzas.
"Aquí tienes"
Tomo el vaso de agua, después del primer sorbo no se detuvo hasta que el vaso quedo vacío, su garganta se lo agradeció. Finalmente, Jurina puso el vaso sobre la pequeña mesa que estaba a un lado de la cama, e inmediatamente sus manos se volvieron a encontrar, y una pequeña sonrisa estiro los labios de Rena, le gustaba como su mano se ajustaba dentro de la de Jurina.
"Ya que no están tus padres, las llevare a ti y a Yuki hasta su casa, así no tienes que pasar la noche sola" Le informo Jurina.
Otra vez le estaba causando problemas a su amiga y a sus padres. Su mirada cayó a sus manos, también le debía una explicación a Jurina, incluso si esta no la demandaba; la más joven no estaba haciendo preguntas, no pedía respuestas, tan solo le estaba dando su espacio, tiempo y la opción de querer decirle o no que era lo que había sucedido, y más que sentirse en el deber de hacerlo, Rena quería decirle, tan solo necesitaba reunir un poco más de valor para exponerle esa parte de ella.
"¿Por qué insistes tanto en querer hacer el saque con salto?" Ni siquiera sabía si Jurina iba a responderle, estaba dándole largas a lo que realmente importaba, lo sabía, tan solo necesita un poco más de tiempo, y siendo sincera eso era algo que se pregunta cada vez que la ve entrenar.
"Porque quiero aportar algo" Pero Jurina ni siquiera se tomó un segundo en contestar "No quiero decepcionar a nadie, por eso tengo que aprender a hacer algo que pueda servirle al equipo, y tengo que aprenderlo a hacer a la perfección, así pueden confiar en mí y..." Rena lo notó, el como algo detenía su voz de continuar, el cómo dudaba de si debía decirlo o no, porque iba a revelar una parte de ella que no se suponía debía ser revelada "Así nadie me dejará de lado, si puedo ser de utilidad, no me dejaran de lado"
Estaba siendo sincera, lo podía notar en la dificultad con la que sus palabras salían, por como jugaba con sus dedos mientras hablaba, en la vulnerabilidad a la que se expresaba en sus ojos, ahora podía ver a lo que Mayu se refería, Jurina era mucho más que miradas agudas y actitud apática, había una razón detrás de todo, y ahora quería saberlo.
Tomo aire y volvió a fijar su mirada en sus manos unidas, detallando aquellas de Jurina, el cómo cubren la suya, algunos pequeños lugares esparcidos, lo sedosa que se sentía su piel y su agarre firme alrededor de sus dedos, como queriendo dejarla sabe que estaba allí, sin importar que fuese a suceder.
"Hace casi dos años, un enemigo político de mi padre me secuestro por dos noches y tres días, o por lo menos eso es lo que dicen, no logro recordar muy bien, pero debido a eso, desarrolle Ansiedad por estrés postraumático"
No es como que le cueste decirlo, ya ha pasado por eso muchas veces. En la cama del hospital frente a dos policías y sus padres, tres días después frente a un investigador privado, dos semanas más tarde a su primer terapeuta, un mes más tarde a su segundo terapeuta, hace meses a su mejor amiga que no entendía porque había dejado de ir a la universidad y había estado actuando extraño (había tenido una recaída) y finalmente, hace seis meses frente a un juzgado.
Pero cada vez que tiene que volver a mencionarlo, es porque aún sigue tomando parte de su vida, aún sigue persiguiéndola, y odia sentirse tan débil, tan impotente.
"Cuando estaba en la escuela, estuve hablando con un chico de otra escuela, lo conocí en uno de esos actos benéficos que a veces las escuelas privadas les gusta hacer, nuestra escuela y la de él siempre habían tenido buena relación así que se hizo en conjunto, resumiendo la historia comencé a salir con él a los pocos meses. Era demasiado joven e ingenua, o tal vez estúpida, hubo infinidad de banderas rojas que debieron advertirme de que algo no estaba bien con el chico"
Cada noche que no podía dormir, o incluso cuando lograba quedarse dormida por un par de horas, lo seguía viendo en sus sueños, reprochándose por qué no lo noto antes, por qué lo ignoro todo.
"Siempre iba por mí a la salida del colegio, ni una sola vez permitió que fuera al contrario, tampoco me llevo a conocer a sus padres a pesar de que él ya conocía a los míos y de que ya llevábamos meses saliendo, no supe cómo pero llego a saber todos mis horarios, hasta de mis clases por fuera de la escuela"
Realmente había sido demasiado tonta, creyendo que simplemente era demasiado atento.
"En fin, el último día de escuela llego en su propio auto, dijo que sus padres se lo habían dado como regalo adelantado por su cumpleaños" Tuvo que respirar, como pudo ser tan ingenua "Siempre me iba con Jiro-san mi conductor desde que era una niña, mis padres me advirtieron muchas veces que solo debía transportarme con los conductores de la familia, en ese momento mi padre estaba subiendo como espuma en la política y ya había sufrido un intento de asesinato, así que la seguridad en mi entorno se había endurecido, pero no veía porque debería dudar de mi novio, así que me fui con él, y desde aquí mis recuerdos se comienzan a fragmentar"
Solo recuerda unas cuentas imágenes y pequeños momentos, lo único que no ha podido olvidar es el miedo, que sigue presente hasta en sus huesos.
"Sé que estuve en un cuarto sin comida y agua por mucho tiempo, no recuerdo en absoluto rostros, pero si algunos golpes e insultos, las amenazas, los gritos, las lágrimas, la desesperación" Jurina estrechaba su agarre "Lo siguiente que supe es que había estado corriendo por un bosque por mucho tiempo hasta que alguien me encontró, y después ya estaba en el hospital.
Los secuestradores habían pedido una recompensa, de esa manera no se podría hacer ninguna conexión con el político que lo ordeno todo, pero atraparon a quien se supone era mi novio unos días después estando borracho en las calles, resulta que ni siquiera era un estudiante de la otra escuela, solo fue contratado para ganarse mi confianza y así poder alejarme de mi conductor.
Los exámenes médicos no revelaron rastros de alguna violación, pero mi estabilidad mental se vio gravemente dañada. No podía dormir, cada vez que cerraba los ojos aparecían imágenes de lo que había sucedido, tampoco quería comer y no podía estar mucho tiempo sola. Pero lo que más me afecta es estar en una habitación oscura y ni hablar de lugares pequeños, y no puedo entrar en un auto, no si no es con mi conductor, si alguna de estas dos cosas se llega a dar, me da una crisis en la que mi pulso se acelera, me dan nauseas, comienzo a temblar y tengo dificultad para respirar, y siento miedo, mucho miedo, como si estuviera viviendo una vez más todo.
Gracias a las terapias he mejorado enormemente, al menos ya puedo estar sola en casa y en lugares oscuros, también puedo soportar más los espacios pequeños, pero no puedo combinar ambas, pero lo que aún no logro sacar de mí, es el temor a ir con alguien que no sea mi conductor, siento que voy a desaparecer una vez más y que quizás no regrese esta vez"
Su voz no había temblado ni una sola vez, hace mucho que se había jurado a sí misma no permitir que lo que sucedió siguiera dominando en su vida, sabe que aún le falta mucho trabajo, pero está segura de que algún día podrá sentirse orgullosa de haber superado hasta el más mínimo trauma.
Levanto su mirada de sus manos, en algún punto Jurina se había quedado rígida como una piedra; no decía una sola palabra, pero Rena podía ver como su mandíbula estaba tensa y su mano libre perdía la sangre en sus nudillos de lo fuerte que estaba apretando su puño, y por último estaban sus ojos, aquel marrón nunca le había hablado tanto, llenos de conmoción, ira e impotencia.
Una árida sonrisa estiro un poco sus labios, su cabeza se inclinó un poco a un lado y su mano se posó en rostro de Jurina, sintiendo en la punta de sus dedos como la más joven se relajaba ante su tacto, el mensaje era claro, ya estoy bien.
"¿Por qué me pediste que sea tu conductora?"
"Jiro-san va a retirarse, de hecho, ya lo ha retrasado mucho, no puedo depender de él toda la vida y… tú eres la primera persona con la que puedo montar en un auto sola, no me preguntes por qué, porque aún no lo entiendo yo misma"
Y silencio de nuevo, no le gustaba como las cosas se estaba desarrollando.
Jurina había soltado su mano para pasarlas por su rostro, dejándolas ahí y soltando un largo suspiro. Rena no quería que pareciera que estaba tomando ventaja de la situación para hacer que aceptara, en realidad nunca tuvo la intensión de tan siquiera contarle lo que le había sucedido, por lo menos no en un futuro cercano, por su mente nunca paso la idea de manipular de ninguna manera los sentimientos de la otra Matsui a su favor, y mucho menos con algo que en realidad quisiera borrar de su vida.
Tenía que aclararlo
"Escucha no tie-"
"Voy a hacerlo, no será muy cómo o divertido para ti, pero lo voy a hacer" Dijo Jurina después de sacar su rostro de entre sus manos, no había un solo titubeo en ella, sino más bien todo lo contrario, una decisión firme.
"No, no quiero que lo hagas porque sientes lastima o algo por el estilo"
Si algo ha llegado a odiar es aquella mirada de pesar que recibía de quienes sabían de lo sucedido, como si nunca hubieran visto algo más lamentable, una pobre víctima más; la hacía sentir enferma hasta el punto en que estaba decidida a demostrar su valor, que no necesitaba de la compasión de nadie, que Matsui Rena es capaz de lograr lo que sea que quiere a pesar de lo que le sucedió.
"No lo hago por lastima" Los papeles cambiaron, y ahora era Jurina quien estiraba su mano hasta su rostro, relajando sus músculos, calmando el cólera que tenía dentro de ella, y dándole razones para desear poseer tu tacto "Tan solo… no quiero que vuelvas a tener miedo"
Puede que entre ellas no hubiera sonrisas de anhelo, ni miradas llenas de miel o palabras cursis que ponían a todo el mundo alrededor a sentir las mismas mariposas en el estómago con tan solo verlas, fuegos artificiales no estallaban cada vez que sus ojos se cruzaban y las canciones de amor no hablaban de su tipo de relación; pero definitivamente había algo, algo que podía incluso llegar a ser más grande, algo que aún no se podía poner en palabras, y que quizás, solo quizás, podía llegar a desencadenar todo aquello que aún no tienen y que les hace falta.
