CAPITULO 12
Era un martes cerca de las seis de la tarde, y los martes (al igual que los jueves) a las seis de la tarde hay entrenamiento de Voleibol, Rena ya lo tenía dentro de su rutina aunque no era ella precisamente quien entrenaba, esperar por Jurina ya se había vuelto natural para ella. Había entablado amistad con algunas integrantes del equipo y con las que no, al menos compartía un amigable saludo. Usualmente suele esperar por la otra Matsui en la cafetería del bloque 20 junto con Yuki, quien espera por Mayu, ambas en su última clase del día.
El aire de esa tarde era agradable, la cafetería tenía más historia que muchos de los altos edificios dentro de la universidad; era un negocio familiar que había visto la evolución de la universidad, y que a pesar de los años no perdía su toque cálido y hogareño, sensaciones que se apreciaban incluso más durante las épocas frías, esto sin contar con la ubicación privilegiada que proporcionaba un hermoso paisaje a su alrededor; unos majestuosos arboles revestidos de un color rojizo, que bañaban a su vez el suelo de los mismos colores con sus hojas caídas. Su universidad era hermosa, llena de niños ricos y pretenciosos sí, pero aun así tenía un increíble diseño que encontraba el balance perfecto entre modernidad, tradición y naturaleza.
"Allí vienen" A través del vidrio que estaba a su espalda venían las dos figuras de quienes estaban esperando, pero una de ellas no se veía en el mejor de los humores.
La más bajita caminaba varios pasos por delante de Jurina, tenía parte de su rostro escondido en su abultada bufanda, poniendo toda la atención en su ceño fruncido, sus manos estaban enterradas en los bolsillos del cardigan que le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas, haciendo que sus hombros se encogieran, completando así la perfecta imagen de alguien malhumorada, las emociones de Mayu solían ser fácil de leer.
"Parece que alguien no está de buen humor y sorprendentemente esta vez no es Jurina" Comentó Yuki mientras tomaba un sorbo de su café.
La más joven se mantenía tras Mayu, observando a su mejor amiga con cierta cautela y resignación "Probablemente sea culpa de Jurina" No lo dudo ni un momento, las pistas eran muy obvias así que solo quedaba por saber qué era lo que había hecho Jurina.
Las dos entraron a la cafetería, la pequeña campanita tintineando al abrir la puerta, y los pasos de ambas haciendo crujir la madera bajo sus pies hasta que una de ellas llegó a la mesa en la que las estaban esperando. Mayu dejo caer su cuerpo con pesadez a un lado de Yuki, ésta última sin saber muy bien cómo reaccionar, porque la más bajita no había pronunciado palabra alguna y continuaba con claros signos de enfado. Un par de minutos más tarde, Jurina se sentó junto a Rena, dos vasos de chocolate en mano, uno para ella, y el otro fue colocado con una precaución que era hasta graciosa frente a una gruñona Mayu, que a pesar y sus malos ánimos, no dudo en tomar el chocolate ofrecido.
Segundos pasaron como minutos, ojos yendo y viniendo entre la más bajita y su mejor amiga, la última siendo víctima de la mala mirada de Mayu mientras tomaba su chocolate, mientras que Jurina le sostenía la mirada con aparente tranquilidad sin aún dar el primer sorbo de su bebida, como si fuera una experta en lidiar con el humor de su amiga.
"¿Cómo estuvo tú clase? ¿Imu-sensei aún te tiene de objetivo militar?" Yuki intento aligerar un poco el ambiente empezando por Mayu, pero sus esfuerzos no dieron frutos cuando Mayu simplemente asintió con su cabeza, y de nuevo los ojos cayeron sobre Jurina, quien solamente encogió sus hombros y llevo por primera vez el vaso de chocolate a sus labios.
Rena miro la hora en su celular, diez minutos faltaban para el entrenamiento "Deberíamos ir yendo al gimnasio, o llegaran tarde"
Le parecía extraño que Jurina no lo hubiera mencionado ya, siendo ella la maniática de la puntualidad. Además, prefería verlas entrenar que tener que aguantarse la tensión por lo que sea que hayan discutido, seguramente lo terminaran arreglando Mayu es incapaz de quedarse enfadada por mucho tiempo, sobre todo cuando se trata de Jurina.
"Ah sí sobre eso, hoy no iré al entrenamiento" Las palabas de Jurina hizo que detuviera sus manos que ya estaba recogiendo sus cosas de la mesa.
Era la primera vez que la otra Matsui no iba a un entrenamiento, incluso recordó aquella vez que le dio prioridad a golpear una bola contra la malla que a hacer un trabajo. Y Mayu lo había dicho, los días de entrenamientos son los únicos que no trabaja hasta el agotamiento, así que qué puede hacer que la Jurina que conoce hasta ahora falte a la única cosa que puede disfrutar como una chica de 19 años normal.
"¿Sucedió algo, por qué vas a faltar?" Era inevitable preguntar
"Si Jurina, dinos por qué" Mayu habló por primera vez, su tono retador y su cuerpo inclinado hacia adelante, así que esa era la razón de su enojo.
"Ya te lo dije, tengo algo que hacer" La calma de Jurina se esfumo por un instante siendo reemplazado por irritación, intentado mantener su tono tan bajo como fuera posible.
"Pues claro que tienes algo que hacer eso no es una respuesta, ¿qué es lo que tienes que hacer?" Igualmente, Mayu intentaba mantener su tono bajo, resultando en una especie de grito ahogado en un susurro.
"No tienes necesidad de saberlo"
"Vas a trabajar ¿Verdad?"
"Que no es eso"
"¿Entonces qué más puede ser?"
Ella y Yuki observaban el intercambio entre ambas, nuevamente sin tener ni idea de que hacer, probablemente deberían intentar detenerlas, bajarles los humos, pero era tan inusual verlas pelear que las dejaba sin palabras, mucho más cuando Mayu se veía tan alterada por algo que desde su punto de vista no lo ameritaba. Ciertamente es raro que Jurina le dé prioridad a algo más, y sabe que los entrenamientos no solo son los días en que la otra Matusi descansa, sino que también son días en los que más tiempo puede pasar con Mayu cuando normalmente se la pasa trabajando, pero son cosas que le suceden a todo el mundo, añadiendo que ésta era la primera vez que la más joven lo hacía e incluso si era por cosas de trabajo, no podía evitar pensar que la reacción de Mayu era desmesurada, a menos de que haya algo que aún no sepa.
"Eso es algo que no necesitas saber"
Y con eso Jurina puso lo que parecía un fin abrupto a la conversación, pero todas lo podían ver, como Mayu intentaba sofocar dentro de ella muchas otras palabras, intentando controlar el enojo que hasta le pintaba las orejas de rojo y hacía que la sangre desapareciera de sus nudillos y probablemente sus uñas estaban haciéndole daño al interior de su palma, y aun así, se mantuvo en silencio, desviando su mirada a un lado y respirando profundo unas cuantas veces, se había resignado, y de alguna manera en ese momento Rena pudo comprender a la perfección cómo se sentía, el ver a Jurina lejana, sin ninguna posibilidad de alcanzarla, como si simplemente estuvieras persiguiendo una sombra de algo que claramente no quiere ser tocado.
"Vamos Yuki" Mayu tomo sus cosas tan rápido como pudo, sin girar sus ojos hacia Jurina (quien tampoco lograba mirar su mejor amiga, manteniendo su mirada en el vaso de chocolate), la más bajita salió del café tan rápido como había entrado.
Yuki, quien por su parte seguía en una especie de conmoción, les dedico una última mirada tan confundida como la misma Rena "Luego te llamo" Dijo Yuki para después seguir el mismo camino de Mayu.
Y ahora solo estaban ella y Jurina. Espero por algunos minutos, sabía que la otra Matsui era de las que había que darle espacio y tiempo. La más joven estuvo jugando con la tapa del vaso que permanecía prácticamente lleno, algo le decía a Rena que cual fuese la razón por la que Jurina no iba a asistir al entrenamiento, no tenía que ver del todo con el trabajo, sino que era algo mucho más importante, algo que la llevo incluso a tener una pelea con Mayu, algo que la hace poner una expresión tan melancólica que una vez más hacía que algo se comprimiera algo en el pecho de Rena, y se moría del deseo de poder hacer que le sonría una vez más, pero para eso, primero necesitaba saber a dónde tenía que ir Jurina.
"¿Sucedió algo en el hospital?" Preguntó después de ver que Jurina no tenía intención de salirse de sus pensamientos por sí sola, como siempre.
"No, no es eso" Con eso pudo confirmar que efectivamente no era nada del trabajo, el problema ahora era, ¿por qué no se lo pudo decir a Mayu y ya? "Vamos, mientras más rápido termine con esto mejor"
Extrañamente Jurina no usó su celular en el camino hacia el estacionamiento, de hecho, no lo había usado ni una sola vez desde que la vio hoy; sabía que era su día de descanso, pero había sido testigo por mucho tiempo ya, de la continua necesidad de estar en el celular de Jurina, o más bien, de lo constante que están requiriendo de su atención desde el hospital, y eso no excluía ningún día de la semana, así que era raro, verla con la mirada levantada y no en la pantalla, caminando a su lado y no unos pasos más adelante porque tenía prisa, escuchando sus quejas del frío que se le estaba metiendo por el pantalón y llamándola débil con una mirada burlona. Se sentía como si Jurina realmente estuviera con ella, y se encontró a si misma deseando que así fueran las cosas siempre.
Una vez entró al auto agradeció que Jurina encendió la calefacción, no sin evitar comentar "Para que no mueras de hipotermia", odiaba ser tan débil contra el frío, y eso que aún no era invierno.
Por primera vez en el día la vio sacar el celular de su bolsillo, pasando su mano libre por su cabello y después por su rostro, con una especie de desgano, una expresión de molestia, de esas que te dicen que no tiene nada de ganas de hacer lo que sea que tuviera que hacer, prolongando el momento tanto como pudiera. Finalmente desbloqueó la pantalla y navegó con su pulgar por las aplicaciones; sabía que no debía, pero Rena no pudo evitar que sus ojos observaran de más, desde el fondo de pantalla genérico del iPhone, hasta el cómo dudó por un instante abrir la aplicación de mensajes que mostraba la existencia de algunos sin leer.
Su corazón saltó en su pecho, si es que así puede llamar al hecho de que sus latidos comenzaron a ser increíblemente pesados. Justo en la parte superior de la lista, Rena creyó leer el nombre de Shiroma Miru, aunque no puede confirmarlo porque, por un lado, Jurina entró al chat tan rápido que solo tuvo tiempo de leer el primer contacto, mientras que por el otro, se sorprendió tanto que creyó haberse escuchado a si misma jadear lo que la llevó a apartar su mirada hacia fuera de la ventana tan rápido como sus reflejos lo permitieron.
No tuvo la valentía de volver a echar un vistazo, ni siquiera pudo girarse temiendo que Jurina iba a estar allí con su penetrante mirada juzgándola por haber estado viendo sus conversaciones como su fuera una novia obsesiva. Es por eso que pudo respirar tranquila cuando el auto se encendió y comenzaron a moverse, al parecer había logrado la faena sin ser descubierta.
"Hoy te llevaré a casa directamente"
Un problema tras otro.
Ahora que sabía que posiblemente Shiroma Miru tenía algo que ver dentro de toda la pintura, no podía simplemente aceptar que Jurina la dejara en casa y se fuera a hacer quien sabe qué; quería saber, quería conocer al primer amor de la otra Matsui, porque se suponía que ni siquiera podía verla, y su visita probablemente se debía a la charla con su padre, por ese lado tampoco quería dejarla sola, y secretamente para ella misma, quería saber cómo era esa chica que ha estado tan cerca de Jurina más que cualquier otra persona, ver con sus propios ojos que tiene de especial, en que se diferencian, que incluso después de varios meses, a veces se siente como una extraña al lado de la más joven.
"En realidad, hoy quisiera acompañarte, están haciendo algunas remodelaciones en casa y no soporto todo el ruido que hacen" Después tendría que darse una palmada en el rostro, ni siquiera ella misma se creía es mentira tan ridícula, pero su mente no pudo inventar algo mejor en tan poco tiempo.
"No voy hacia el hospital" Mencionó Jurina, con aquel tono que desea que la otra persona capte la idea sin necesidad de decirla, no quiero que vengas conmigo. Pero obviamente Rena iba a hacerse la idiota si era necesario.
"No hay problema igualmente ya tengo un doctorado en encontrar maneras de entretenerme mientras te espero" Trato de quitarle peso al asunto, ignorando las miradas de reojo de Jurina que le decían una vez más que era algo personal y que no quería llevarla; aunque pensándolo bien, lo más normal sería que Jurina simplemente se negara rotundamente, sin darle siquiera oportunidad de persuadirla, así que puede que tenga una oportunidad.
"Tendrías que esperar dentro del auto, y no sé cuánto tarde"
"Mejor eso que escuchar el taladro rompiéndome los oídos" A pesar de todo tenía que darse créditos por ser tan buena mintiendo.
Jurina retomo al silencio por unos cuantos minutos, ésta sería probablemente su única oportunidad de tan siquiera ver a la tal Shiroma Miru, así que, si se negaba nuevamente, se iría cualquier posibilidad de conocer uno de los lados más profundos de Jurina.
"De acuerdo"
No logró esconder su sonrisa, pude que sea tonto y hasta infantil pensarlo, pero ahora se sentía en un lugar parecido al de Mayu, en el que puede ver a Jurina un poco más de cerca que las demás personas, e incluso, tal vez un más que la misma Mayu, y solamente con eso ya se podía sentir satisfecha.
Varios minutos después y ahora estaban en una zona residencial, pudo reconocer el camino ya que en algún punto pasaron frente el gran portón de la urbanización de Mayu. Había escuchado de la más bajita que últimamente en aquella zona se estaban construyendo varios edificios residenciales junto con un nuevo centro comercial, lo que encarecía mucho más el terreno y obviamente las casas; por eso no fue ninguna sorpresa ver que la mayoría aún no estaban ocupadas a pesar de ser un suburbio de gente adinerada.
Por otra parte, no pudo evitar centrar su atención en Jurina, sorprendiéndose con que lucía mucho más calmada de lo que se imaginó, estaba más nerviosa cuando tuvo que llevar a su padre, ahora simplemente se veía como si fuera un día cualquiera, con sus brazos relajados y su dedo índice golpeando el volante al ritmo de alguna canción que solo se escuchaba en su mente. Eso hizo que Rena se replanteara lo que sus ojos le mostraron, tal vez se lo imagino, tal vez ha estado pensando tanto en ese nombre desde que lo escuchar salir de los labios de Matsui Masao que sus sentidos le jugaron una broma.
Finalmente el auto se detuvo frente a un desolado y pequeño parque, en medio de éste se alzaba uno de los árboles de maple más grandes que Rena haya visto, tuvo que inclinarse hacia adelante en el asiento para poder ver completamente hasta donde llegaban sus hojas, no pudiendo evitar que su boca se abriera en el proceso. Todo el parque estaba construido alrededor del gigante, con una zona para que los niños jugaran, y al otro lado, unas rusticas bancas, sillas y mesitas junto con lo que parecía un camión de dulces y crepes; era una lástima que no se viera ni una sola alma en el lugar, probablemente debido a la hora y el clima que hacían que se prefiriera estar en la calidad del hogar.
"No es muy lejos donde tengo que ir, si quieres puedes esperar aquí y dar una vuelta, pero no te alejes mucho" Jurina quito su cinturón de seguridad después de apagar el auto "Recuerda que no sé cuánto pueda demorarme"
"Ya lo sé"
Jurina se detuvo en el proceso de abrir la puerta, quedándose observándola por algunos segundos con sus dedos sobre la puerta. Rena estaba casi segura de que la más joven sabía de sus intenciones para acompañarla, o que por lo menos no se había tragado su mentira sabía muy bien no es tan tonta, y se sentía como si en ese instante le estuviera dando una última oportunidad de confesar, pero ya no había vuelta atrás, y su curiosidad ayudada de su terquedad no iban a ceder tampoco.
"Okay, si vas a salir envíame un mensaje y no olvides cerrar las puertas" Y con eso Jurina giró su cuerpo para salir finalmente del auto.
Siguió su figura con la mirada, viéndola enviar un rápido mensaje de texto (probablemente para decir que ya había llegado), caminando tan lento como nunca antes la había visto, y efectivamente estaba cerca de dónde tenía que ir. Al otro lado del parque había una única casa, su fachada combinando a la perfección con los colores otoñales que se vivían gracias al gran árbol de maple, que si antes lo estaba amando ahora lo estaba maldiciendo, porque fue debido a éste, que Rena no pudo ver con claridad el momento en el que Jurina entró por la puerta, ni mucho menos quien la abrió. Ahora tenía que pensar en algo más y rápido, a este paso realmente iba a perder su tiempo, había tenido la esperanza de que al menos iba a poder ver a Miru desde lejos, pero sus oportunidades se estaban volviendo cercanas a cero.
Lo primero fue esperar algunos minutos, los suficientes como para organizar sus pensamientos y asegurarse de que su plan sonara creíble.
Lo segundo fue salir del auto, porque claramente no iba a conseguir mucho quedándose allí dentro; así que decidió caminar hasta el camión de comida, desde allí parecía que podía tener una vista en diagonal perfecta hacia la casa. Agradeció que vendían bebidas calientes, porque aunque los amaba, no era momento de concentrarse en un delicioso crepe.
Tomó asiento con su café en mano (ya el tercero del día), maldiciendo en voz baja al sentir la superficie tan fría como hielo contra su pantalón. El plan era simple, y no era del todo falso así que hacía las cosas más fáciles. El auto estaba apagado así que la calefacción también lo estaba, se estaba congelando mientras esperaba así que necesitaba las llaves del auto para poder encenderlo, al menos eso si lo había aprendido bien en su pequeño intento de aprender a conducir, así que primero iba a llamar a Jurina, probablemente no iba a contestar nunca lo hace cuando está concentrada en alguien más o haciendo algo importante, y al "no dejarle más opción", iba a tener que ir a tocar la puerta por la que la vio entrar para obtener por sí misma las llaves, lo que sucediera de ahí en adelante iba a ser cosa del azar, podía abrirle la ama de llaves que llamaría a Jurina y su plan se acabaría tan pronto como la más joven le entregara la llaves en la entrada, o si por alguna razón el universo le da la gana de funcionar a su favor, Miru, o quién sea a quien está viendo sería quien abriera la puerta y su plan sería un éxito.
Tan solo necesitaba verla, a Miru, así fuese una sola vez.
Estaba decidido, ya habían pasado más de treinta minutos y había acumulado el valor suficiente para hacerlo, porque no pudo evitar darle varias vueltas a la situación, por un lado sentía que debía respetar la privacidad de Jurina y de alguna manera se sentía como que estaba cruzando la línea, pero por el otro, ya no soportaba continuar como una existencia más que orbitaba alrededor de la otra Matsui, quería ser algo más, y sabía muy bien que tenía que buscar aquello más por su cuenta.
Se impulsó arriba de la silla y sus piernas comenzaron a llevarla con decisión hacia el frente, sostenía su respiración, no podía pensarlo más, si lo hacía iba a terminar regresando al auto. Y a pesar y su determinación, sus piernas se detuvieron, pero no fue exactamente porque se hubiera acobardado, sino más bien porque la puerta de roble que tenía en la mira se abrió justo cuando estaba a pocos metros de ella, revelando, en primer lugar, el cuerpo de Jurina saliendo y, detrás de ella, una chica en vuelta en una esponjosa cobija morada que casi cubría toda su cabeza y caía hasta el suelo escondiendo sus piernas, pero Rena pudo verla, incluso y con la distancia, y a su mente regresó un lejano recuerdo, de la primera vez que acompaño a Jurina al hospital, y un rostro conocido, ahora todo encajaba, sabía que había escuchado el nombre de Miru antes.
Jurina estaba regañándola, o por lo menos eso creía, Rena no pudo descifrar exactamente qué era lo que estaba diciendo, su asombro no se lo permitía y su atención era enteramente succionada por la chica que sonreía con tanto cariño a lo que fuese que le estuviera diciendo Jurina, el como a pesar de que ésta última parecía no estar de muy buen humor era como si no la afectara y antes por el contrario, disfrutara de la sola presencia de la otra Matsui sin importar de qué manera, la forma en que los ojos de Miru brillaban atesorando ese instante y su rostro se iluminaba al ver a Jurina, hizo que sintiera escalofríos a los cuales aún no puede darle significado.
"Rena" La habían notado, y ahora los dos pares de ojos la estaba viendo. Miru inclino un poco su cabeza y sus ojos se entrecerraron, también la había reconocido.
Jurina caminó hacia ella, haciendo que finalmente alejara la mirada de Miru, pero seguía aturdida, ahora no solo había confirmado que la más joven había faltado al entrenamiento a causa de su primer amor (no podía dejar de pensar en Miru como eso), sino que también sabía que se han estado viendo desde hace más de tres meses, y no desde hace casi un año como Mayu creía, lo único cierto parecía ser que Jurina no quería volver a verla, pero definitivamente no puede decir lo mismo de Miru.
"Ah yo- esta- quería, yo quería" Detuvo su lengua antes de que continuara avergonzándola, tenía que componerse "Vi que había un carrito de comidas así que fui a comprar algo caliente, y el parque es lindo así que quise verlo más de cerca"
"Creí que no soportabas el frío"
"Pues a alguien no se le paso por la cabeza dejar la calefacción del auto encendida" Se había recuperado, era justamente en ese momento en el que tenía que tener su mente concentrada, no se iba a dejar intimidar por cosas del pasado.
"Acepto la culpa" Y ahora venía el momento de la saber por qué Shiroma Miru alias el primer amor de Jurina, estaba esperando por ella como si fuesen a ir a algún lugar.
"Hola" Miru se había acercado, reapareciendo con una sonrisa desde la espalda de Jurina, casi que inclinando su barbilla en el hombro de la más joven, y mirando a Rena con una curiosidad palpable. No llevaba maquillaje y aun así sus grandes ojos marrones resplandecían, su cabello color brunette algo desordenado envolvía su pequeño rostro de delicadas facciones, su piel se veía anormalmente pálida, así que probablemente estaba enferma justo como el Señor Matsui lo había mencionado, pero a pesar de todo, se veía adorable y eso era algo que no podía negar sin importar cuanto quisiera hacerlo "Siento que te he visto antes"
Le tomo un momento reaccionar "Ah, puede que nos hayamos visto alguna vez en el hospital" En realidad estaba segura de que así era, ahora que la está viendo desde más cerca no tiene duda de ello, y sabe que Miru también lo debe recordar bien.
"Cierto, no pude presentarme como se debía en ese entonces" No sabía muy bien como sentirse en cuanto a la amigabilidad con la que Miru le estaba hablando, porque no podía dejar de pensar que debido a lo que ha visto, puede que tenga intenciones de querer regresar con Jurina y la idea que dieron de su relación aquella vez que se vieron en el hospital podía ser un obstáculo para eso, pero por el otro, se sentía genuinamente amable, tanto que le cuesta creer que pueda ser capaz de romperle el corazón a alguien.
"Ella es Matsui Rena, estamos viendo la misma clase" Jurina se entrometió en la conversación, dando un sutil paso al frente que la alejo de la cercanía que tenía al cuerpo de Miru "Y ella es Shiroma Miru una conocida de la Familia" Tajante como solo ella puede serlo, dando la información más básica, sin dejar entrever en lo más mínimo lo que hay más allá "Voy a llevar a Miru al hospital, pero solo la dejaré allí después puedo llevarte a casa" Con eso la más joven giro sobre sus talones en dirección al auto.
Puede que haya visto en numerosas veces la frialdad con la que Jurina puede llegar a tratar a las personas, pero definitivamente había algo más cuando tenía que hablar de Miru, una hostilidad que por más que intentaba esconder en su tono neutral se le salía por las esquinas, y la otra chica también lo podía percibir, Rena logro ver como por un instante el brillo de sus ojos se apagó, pero retomo la compostura inmediatamente.
"¿Estas bien?" Tuvo que preguntar por la salud de Miru cuando ambas siguieron a Jurina camino al auto, la primera envolviendo aún más su cuerpo dentro de la cobija.
"Si, no tienes que preocuparte, tiendo a enfermarme fácilmente en los cambios de estaciones siempre tengo un viaje asegurado al hospital, en otoño e invierno mis defensas deciden tomarse vacaciones así que me enfermo con más frecuencia, pero no es nada grave"
"Te entiendo, aunque mi caso no es tan grave mínimamente me enfermo un par de veces en invierno"
Una vez frente al auto, Miru fue directamente a abrir la puerta trasera, recostando todo su cuerpo sobre el asiento y llevando la cobija por sobre su cabeza, dejando nada más que sus ojos, nariz y boca a la vista, haciendo que pareciera una pequeña bola morada entrando en hibernación; parecía como si ya estuviera acostumbrada a hacerlo, como un rutina, una en la que Jurina también estaba incluida.
"¿Aún haces eso? No puedo creer que te sigas mareando en el auto" Dijo Jurina mientras veía a Miru.
"Pues yo no puedo creer que aún le tengas miedo a las películas de terror" Respondió inmediatamente Miru, permitiéndole a Rena ver como Jurina recibía el ataque, como si realmente se hubiera sentido ofendida, tragando profundo y preparándose para defender su orgullo, aunque Rena sabía muy bien que la otra Matsui ciertamente era una gallina "Además sabes que mi estómago es débil así que déjame tranquila durante el viaje"
Jurina tragó profundo, aguantándose las ganas de decir algo, y una vez más, Rena se vio a sí misma en medio de algo que no puede ignorar, y eso era la gran química que había entre Miru y la más joven, podía notar los años que se habían conocido, al igual que el hecho de que comenzaba a sentirse insegura, y no hay nada que odie más que eso.
Por lo menos el viaje hasta el hospital no fue tan incómodo como creyó que iba a ser. Ya se había imaginado el incómodo silencio que iba a rondarlas durante varios minutos, o las posibles interacciones entre las otras dos que la iban a ser sentir como que estaba sobrando, pero el camino hasta el hospital fue bastante ameno. Miru era excelente en romper el hielo, con algo tan simple como preguntar por cómo iba la universidad, en algún punto sentía que estaba hablando con una amiga de toda la vida, permitiéndose quejarse de lo mucho que odia la clase que comparte con Jurina.
Ésta última por su parte se limitaba a comentar en una que otra ocasión, siendo la mayoría de ellas para gruñir como solo ella sabe hacerlo sobre la muy maleducada vendedora de la cafetería que nunca sabía medir bien las proporciones cundo servía, mientras que ella y Miru giraban sus ojos al mismo tiempo mientras la esquina de sus bocas se curvaba ligeramente.
Por otra parte, supo porque nunca había visto a Miru en la universidad, la chica había perseguido su carrera en el modelaje, yendo muy en contra de lo que su familia esperaba de ella, lo cual era obviamente seguir con el negocio familiar, que es nada más y nada menos que la presidencia de una de los laboratorios farmacéuticos más importantes del país, lo cual explica la importancia de la relación entras las familias Matsui y Shiroma. Rena había conocido gente poderosa en su vida, gente que podría cambiar el paisaje del país si así lo deseara, gente que podía hacer y deshacer a cuanta gana quisiera, y aun así, no lograba dimensionar lo que estaba en juego entre la relación de esas dos familias, y no solo en términos de dinero y negocios, a veces los secretos cargados entre generaciones y generaciones pueden ser la moneda más costosa.
Finalmente llegaron a su destino, Jurina entró por el parqueadero, dándole toda la vuelta al piso para poder quedar frente al ascensor, permitiendo así que lo que Miru tuviera que caminar fuera lo más mínimo. Rena también notó que junto a las puertas del ascensor ya había una enfermera, lista para encargarse de la hija de la familia Shiroma. Miru su revolvió en sus cobijas, tomando asiento y arrastrando su cuerpo perezosamente hasta la puerta.
"Gracias por traerme" Dijo con una pequeña sonrisa.
Ya con los pies colgando por fuera después de abrir la puerta. Se removió una vez más dentro de sus cobijas, pero más que acomodándose parecía como si estuviera buscando algo, desde su asiento Rena pudo ver como entraba en una especie de pánico, moviéndose más y más, girando su rostro hacia el asiento de cuero, escaneando con sus ojos desesperadamente, pero sin éxito alguno.
"Jurina, no te vayas a enojar" La mano de la más joven que estaba sobre el volante hizo un camino lento y tedioso hasta su rostro, es como si ya supiera que había sucedido "Olvidé mis documentos"
La mano de Jurina estiro la piel de su rostro y sus labios se sellaban "Eres increíble" Sus dedos masajearon su sien mientras sus ojos se cerraban, definitivamente esto era algo que pasaba seguidamente, podía decirlo por la manera en la que Jurina se veía tan resignada, controlando su irritación con una habilidad que solo la experiencia la da "Debí haberte preguntado cuando salimos. Intentaré no tardar" Esto último lo dijo mientras le dirigía la mirada a Rena, seguidamente desabrocho su cinturón y corrió hasta la enfermera, con quien desapareció tras las puertas del ascensor.
El sonido del cuerpo de Miru cayendo de espaldas sobre el asiento atrapó su atención "De verdad tengo que aprender a revisar que traiga todo conmigo cuando salga de casa"
"Creí que Jurina te iba hacer ir a pie por esos papeles"
Su comentario hizo que Miru riera levemente "Puede dar bastante miedo cuando se enfada, ¿verdad?" Giró sobre su cuerpo para quedar recostada sobre su estómago, rastros de su sonrisa aún presentes en sus labios "¿Está bien que te pregunte algo?"
Los pálpitos de su corazón aumentaron su ritmo, no sabía por qué el darse cuenta de que estaba a solas con Miru la puso tan nerviosa, tenerla sosteniéndole la mira con tanta firmeza hizo que la recorriera una corriente por todo el cuerpo. La otra chica era impredecible, durante la última hora pudo encontrar lo que había ido a buscar, y la verdad es que no sabe si hubiera preferido haberse quedado con la duda.
"Claro" Pudo enmascarar su desequilibro sin ningún problema, seguramente no era nada serio, probablemente iba a preguntar algo tan intrascendente que se iba a sentir como una idiota después por haberse puesto nerviosa.
"¿Estas saliendo con Jurina?"
Y ahí fue cuando finalmente comenzó a escuchar el retumbar de su corazón en sus oídos. Miru continuaba con su tenue sonrisa, sin ningún rastro de algún tipo de malicia o malas intenciones, pero eso solo la inquietaba más, era como aquella sensación de que algo malo iba a pasar y tan solo deseas que suceda de una vez por todas.
No sabía que estaba sucediendo en su cabeza, desde que las vio a ambas algo no ha estado funcionando bien en ella, se ha sentido tímida, fuera de lugar, dudosa, ansiosa, inferior, y por sobretodo, insegura, como nunca antes se había sentido, era casi como si no fuera ella misma. Las corrientes entre sus neuronas parecían haber cambiado de dirección, y perdido la conexión entre su lengua y sus pensamientos, porque antes de que se diera cuenta, las palabras ya estaban saliendo de su boca, como si ya hubieran estado allí desde mucho antes, esperando por el momento de salir disparadas.
"Si, estamos juntas"
Estaba esperando a que finalmente Miru mostrara las intenciones que desde un inicio Rena ha creído que tiene, que le dedicara una mirada con tanto veneno que la hiciera desear alejarse de Jurina, o cualquier dramática cosa por el estilo, pero la otra chica simplemente mantuvo su sonrisa, y lo único que cambio fue que ahora podía palpar la tristeza en ella, a pesar de que sus labios se curvaban, solamente expresaban melancolía.
"Ya me lo suponía" Sus codos que mantenían su torso levantado cedieron. Rena creyó por un momento que iba a comenzar a llorar, y si ese era el caso realmente no sabría qué hacer, seguramente terminaría confesando que había mentido sintiéndose aún más estúpida, excusándose con que se trataba de una broma, pero antes de que pudiera continuar con sus ideas, Miru volvió a levantar su torso "No se puede evitar, por favor respóndeme algo más, de verdad me muero por saberlo"
Era difícil mantenerle el ritmo, así de fácil cambiaba de tema como si nada tuviera realmente importancia. Miru cambiaba de humor, expresiones y temas tan rápido que no parecía una persona real a la que le pueden afectar las cosas.
"E-está bien"
Y en esta ocasión, de su rostro desapreció su sonrisa, pero sinceramente a este punto ya no sabía ni que esperar de ella "¿Cómo esta Mayu?"
Por un momento su ceño se frunció, intentando entender cómo es que Mayu entraba dentro de la imagen, pero después recordó la conversación que tuvo con ella sobre Miru. Por lo que escuchó, probablemente llevaban más de un año sin ningún tipo de contacto, pero se supone que fue la modelo la que corto relaciones, alejándose de la más bajita sin dar ningún tipo de explicación más que la posibilidad a que estuviera ligado con su rompimiento con Jurina, así que seguía siendo raro que preguntara sobre Mayu con tanta seriedad.
"Está bien, hace poco se recuperó de una lesión en su tobillo, pero parece que ya está completamente curada, no sabía que era tan competitiva tendrías que verla cuando hacen entrenamiento de libero parece una chispita con energía interminable" Dijo con una sonrisa, recordando a la más bajita corriendo dentro de las líneas, demostrando porque es la libero titular.
"Me la puedo imaginar" Miru escuchaba sus palabras atentamente, como a una niña con un cuento a la hora de dormir, sus grandes ojos marrones pidiéndole más.
"También está saliendo con mi mejor amiga, Yuki. Puedes creer que me pidió permiso para salir con ella, estaba súper nerviosa fue demasiado tierno ojalá le hubiera podido tomar una foto"
"Te sorprendería lo romántica, pero al mismo tiempo inútil que puede ser con esas cosas, una vez tuve que acompañarla a pedir un café porque la encargada le parecía linda, y necesitaba apoyo emocional para poder verla a los ojos" Miru rio con el recuerdo, e inevitablemente Rena también lo hizo al imaginarlo "Al final la chica creyó que estábamos juntas porque Mayu se mantuvo agarrándome la mano, su alma dejó su cuerpo en ese momento, fue increíble"
"Debería haber un reality show de la vida de Mayu"
Sus risas murieron segundos después, no había duda de que Miru apreciaba mucho a Mayu, lo que hacía todo incluso más confuso alrededor de la razón para su distanciamiento. Así que iba a aprovechar aquello de déjame hacerte una pregunta, y averiguar qué era lo que había sucedido que termino con su amistad.
"Sabes, Mayu me dijo lo que sucedió entre ustedes"
Por primera vez en el día, Miru se vio completamente alterada; sus ojos se abrieron, su cuerpo se tensó y su boca dibujo una línea recta "¿Qué fue lo que te dijo?"
"Que simplemente te alejaste de ella después de que terminara tu relación con Jurina, que nunca le diste una explicación"
Miru respiro aliviada, aun así, eso no hizo que se aligerara la pesadez que se instauro en el momento en que lo mencionó "Supongo que quieres saber que pasó" Una vez más, la modelo no se iba con rodeos.
"La verdad no espero que me lo digas, debe haber alguna razón para que hicieras las cosas así. Solo quería que supieras que Mayu aún está esperando esa explicación" Por muy fuerte que pareciera Mayu, sabía que no debía ser fácil perder una amiga de la infancia, mucho más en el mundo en el que viven, en donde los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano.
"No fui capaz de volver a verle la cara, porque sé que tarde o temprano me iba a odiar, así que preferí alejarme de Mayu mientras aún tuviera buenos recuerdos con ella" Declaro Miru ignorando al cien por ciento lo que Rena había dicho, haciendo que ya se volviera imposible no querer saber el resto.
"¿Qué?"
"Probablemente tú también me odiaras después de que te lo diga, tan solo déjame decirlo, he cargado con esto por mucho tiempo y tan solo quiero poder hablarlo" Miru se sentó, mirándola directamente, y Rena no sabía ni que esperar, solo estaba segura de que no podía ser nada bueno.
"Le fui infiel a Jurina"
Se quedó pasmada, sintiendo nada más que una especie de calor subiendo desde su estómago hasta su rostro, y le dio la razón a Miru, fue como si ahora viera la otra cara de una moneda de oro, la que demostraba que en realidad era falsa y estaba completamente corroída por dentro. Con esto y todo, mantuvo la compostura, sabía que Miru aún no había terminado de hablar.
"Durante ese tiempo el padre de Jurina finalmente le informo que pronto tenía que tomar su lugar, tan egoísta y caprichoso como siempre, simplemente le dio la gana de seguir el camino de la política, y Jurina siendo Jurina, se dedicó en cuerpo y alma a cumplir con las expectativas de su padre, como si no fuera lo único que ha estado haciendo desde que nació. No había día que no estuviera exprimiendo hasta la última gota de sus neuronas estudiando, ya sea para los finales de la escuela, en los cuales también tenía que obtener resultados excepcionales, o para su futuro puesto de gerencia, también tuvo que comenzar a seguir constantemente a su padre, irónicamente creo que esas veces fueron las que más tiempo pasó con él.
Pero en fin, Jurina lo dejó todo, hasta el club de Voleibol, y eso obviamente también incluyó nuestra relación. No es como que quiera usarlo de excusa, sé que no tiene perdón. Yo ya sabía cómo era, la manera en que te hace creer que es de hierro, tanto que también termina por hacerse cree a ella misma que lo puede con todo; lo importante que es para ella demostrar su valor, a pesar de que con solo estar a tu lado es suficiente; que a veces puede parecer insensible pero que encontrará por sus propios medios demostrarte que se preocupa por ti, tan solo no quiere que lo sepas; el cómo le cuesta expresar sus sentimientos, y que es justamente en los detalles en donde puedes ver el cariño que te tiene, pues nadie nunca le enseño como es amar en voz alta.
Y aun así, quería más de ella, me olvidé de todo eso, y le hice algo horrible cuando más me necesitaba, todo por creer que si le mostraba que era algo que podía perder, también me dedicaría tanto como a cumplir las expectativas de su familia. No creerás que lo increíble paso y me dio otra oportunidad, ahora que pienso en ello, creo que solamente lo hizo por la culpa, tiene este horrible mal hábito a culparse si las cosas no salen bien, ya lo debes saber.
Pero las cosas no volvieron a ser lo mismo, no podía ni mirarme a la cara, y se alejaba de mí cada vez que intentaba tocarla. Hasta que finalmente fue imposible estar bajo el mismo techo, era insoportable para ambas, ella ya no me amaba, y yo solo podía ver el daño irremediable que le hice.
Jurina nunca le dijo a Mayu o a alguien sobre lo que hice, simplemente se lo trago todo, soportándolo. Mayu era la única persona que le quedaba en ese entonces, y aunque sabía que lo más seguro era que me mandara al carajo si se enteraba lo que había sucedido entre nosotras, no quería que dejara el lado de Jurina, ni tampoco que me odiara, así que lo más fácil era desparecer, e intentar superarlo, pero claramente eso no fue posible con nuestros apellidos de por medio. Tuvimos que aprender a coexistir, si es que así se le puede llamar, así se para sacarnos a nuestros padres de encima"
No puede decir que la comprendía, porque se negaba a sentir simpatía con alguien que puede hacer algo así, pero no había duda de que se arrepentía, y aunque su mandíbula estaba tensa de la rabia que estaba sintiendo, y su lengua picaba con el deseo de decir unas cuantas cosas para nada agradables, mantuvo el silencio, dejando que sus ojos dijeran todo, aunque no debía haber nada que la misma Miru no se hubiera dicho a ella misma ya.
"¿Por qué me dices esto?"
Pasos llenaron el eco del estacionamiento, sus cabezas giraron al mismo tiempo en dirección al sonido, viendo a Jurina regresar con unos papeles en mano.
"Porque realmente quiero que sea feliz, así que por favor, no le rompas el corazón de nuevo, no creo que sea capaz de soportarlo una segunda vez"
Nota de autora:
Hola, perdón por tardar tanto con esta actualización, he estado algo ocupada con la Universidad y también tuve un pequeño bloqueo, pero espero que sepan que tengo todas las intenciones de terminar este fic sin importar cuanto tarde, así que pueden estar tranquilos que no lo dejare tirado. Pequeño spoiler, a partir del próximo cap, la relación entr finalmente va comenzar a avanzar hacia donde queremos. Sin mucho más que decir, espero que les haya gustado este cap y esperen los próximos :)
