Descubriendo detalles


domingo, 24 de agosto de 2003

Había transcurrido una semana desde la primera revisión de Scorpius, estaba entrando a casa, habíamos ido a visitar a los padres de Astoria. Mi pequeño seguía llorando mucho, pero recordé lo que dijo Potter, dormirlo en una mecedora, así que preparé un biberón, me senté para arrullarlo y comencé a cantarle, no tenía ninguna letra, simplemente tarareaba. Cuidar a Scorpius era muy agotador quería pedir ayuda, pero ya suficiente recibía con mi elfo y algunas visitas de mis amigos, vaya idea maravillosa cuando mis padres decidieron irse a Francia, no los culpo, yo también me hubiera ido, pero no tenía nada de que huir, aunque si hui de mi propia casa, pero al casarme iba a querer una propia y que Astoria la decorara a su gusto ¿no?

Al fin se quedó dormido, lo pasé a su cuna, y la encanté para que se meciera sola, aprovecharía para tomar una ducha, no se quedaba dormido más de una hora y media, debía ser rápido.

Mientras el agua caía recordaba a Astoria, tan linda, tan joven y con esa extraña enfermedad, le había dicho que si no teníamos hijos no iba a ser el fin del mundo, pero ella quería que nuestra sangre diera al mejor heredero, decía que si perdía la vida quería poder darles una segunda oportunidad a otros.

Al parecer me quedé mucho tiempo hundido en mis pensamientos y en los recuerdos, porque escuché llantos, salí rápido con una toalla en mi cintura y me encontré con lo más gracioso y tierno, si, lo dije, no es el fin del mundo. Toby mi elfo estaba haciendo caras graciosas mientras un bebé se le quedaba viendo con cara seria, aunque intentaba sonreír, no sabiendo si seguir llorando o seguir viendo a ese tonto elfo.

– Es suficiente Toby, yo me encargaré – hizo una reverencia y desapareció, Scorpius me miro y lo levante en brazos – Tranquilo, luego regresará a jugar contigo ahora iremos a mi habitación para que papá pueda cambiarse – comenzó a llorar, así que antes de salir le cambie el pañal, su ropa y lo revise por completo.

Seguía llorando mientras me cambiaba, lo deje en la cama, del lado donde dormía Astoria, hace unas semanas se calmaba, pero al parecer su esencia o lo que sea que lo calmaba se iba esfumando, me agache para decirle que todo estaba bien y se quedó viendo mi cabello sobre su cara intentaba alcanzarlo con sus manos, sonreí, así agachado termine de vestirme lo tome en brazos y bajamos a comer. Descubrir cosas que lo calmaba a veces era complicado y otras como ahora era tan espontáneo que me quitaban un gran peso.

Los días transcurrían el seguía llorando, pero ya dormía más en el día, logre pasar de una hora y media a 3 horas, por la noche dormíamos juntos y dormía unas 8 horas aunque no corridas despertaba porque le molestaba su pañal sucio o porque tenía hambre, un buen día, me levante a cambiar su pañal, estaba completamente limpio, pero a el señorito Scorpius, le molestaba una minúscula bola de popó, solo suspire y pensé "tenía que ser un digo heredero Malfoy".

Descubrí que si lo envolvía apretado dormía más, le gustaba jugar con mi cabello, su padrino le contaba cuentos y no sé si le gustaban o si le aburrían, pero se quedaba dormido, Toby le hacía caras y el solo se le quedaba viendo, una de esas veces se le escapó una risa.

Criar a un bebé solo y sin su mamá definitivamente era agotador, no puedo imaginar cómo es que lo logró Black, aunque claro él tuvo ayuda de Lupin, lo que me recordó que la próxima semana tenía que llevar a Scorpius con Potter para su revisión bimestral, vaya mi niño ya iba a cumplir 4 meses, el tiempo sí que pasó volando, espero que pase más lento o sin imaginarlo lo estaré despidiendo en la estación para Hogwarts.

Y ahí estaba otra vez, en San Mungo con un bebé, al menos esta vez no lloraba, solo miraba todo lo que podía, ya sostenía más su cabeza.

– Buenas tardes, Potter – pase mientras el hacía una señal para que me sentara.

– Buenas tardes Malfoy… y Scorpius, díganme como va todo con esas horas de sueño.

Comencé a responder todas esas preguntas de rutina, Scorpius ya se había impacientado, estaba aburrido y comenzaba a llorar. Potter me lo pidió y lo tomó en sus brazos.

– Tranquilo Scorpius pronto terminaremos y podrás irte a casa – nuevamente me dejo sorprendido callo inmediatamente se acurruco en su pecho y se quedó dormido. Él sonrió y comenzó a hacer los hechizos de diagnóstico.

– Potter tengo una pregunta – volteo a verme – ¿Cómo haces para callarlo tan rápido? Normalmente yo me tardo un par de horas, sus abuelos igual, su padrino lo duerme con sus aburridos cuentos y… ¿Cómo lo haces? – Comenzó a reír.

– Te seré sincero Malfoy, tu bebé es el primer niño que calla en cuanto lo tomo en brazos, todos los demás no se despegan de sus padres o si los toco lloran sin parar, han sido dos sesiones, pero han sido mis favoritas, con Scorpius tengo un respiro – lo miró mientras aún lo tenía en brazos

– Bueno el gran Harry Potter ha tenido la oportunidad de dejar a un Malfoy sin palabras, dos veces, me sorprende mucho, tenía la intención de sacarte tu secreto. Bueno Potter creo que te veré en dos meses.

– Esta bien Malfoy – me entrego a Scorpius y me sonrió – te veré… los veré en unos meses.


viernes, 31 de octubre de 2003

Una dosis de Potter cada dos meses no iba a alterar más mis nervios, era adecuado, pero al parecer a Scorpius no le agradaba la idea porque dos semanas después estaba con alta temperatura, lo bañé, le di poción pimentónica pero no bajaba su fiebre, los padres de Astoria estaban fuera del país, no sabía a quién recurrir, al parecer, entré en pánico. Estaba en la sala de urgencias de San Mungo esperando a que me atendieran al parecer no les importaba que tuviera a un bebé ardiendo en fiebre.

– Malfoy? ¿Qué hacen aquí?

– Por Merlín, Potter – suspire aliviado – necesito tu ayuda, Scorpius… No baja su fiebre, tampoco deja de llorar y ya no sé qué hacer, además tiene rozadura en su pañal… bueno no su pañal es obvio, si no en donde va su pañal, ¿si me estas entendiendo verdad? – mientras hablaba el me conducía a su consultorio y apareció una tina.

– Si Malfoy, te estoy entendiendo, ahora desnuda a Scorpius, dámelo, lo meteré en la tina – y fue cuando Scorpius no importando que fuera Potter comenzó a gritar mientras lo metía al agua.

– Pero… ¿Qué estás haciendo? ¡LO ESTAS LASTIMANDO!

– Tranquilizate, el medimago soy yo – y como si Scorpius le diera la razón, calló y solo sollozaba – bien ya se está estabilizando, solo un poco más bebé, no hay nada que temer – lo saco y lo envolvió en una toalla mientras lo ponía en una cama alta para bebés, no sé cuál sea el nombre correcto – ¿Traes ropa limpia?

– Si aquí esta, pero no le gusta mucho cambiarse – y como buen traidor Scorpius solo se quedó quieto, aun sollozaba – traidor – le susurre mientras lo veía.

– Mis oídos me fallan Malfoy, o ¿Acaso estas pelando con un bebé, que además es tu hijo? – decía mientras lo cambiaba y ponía una pomada en sus rozaduras.

– Tus oídos fallan Potter.

– Bien es todo – Nos sentamos en el escritorio y comenzó a darme algunas indicaciones, Scorpius se quedó dormido en mis brazos. Ahora creo que ya es todo, si tienes algún problema como este, espero que no, llamame por chimenea o mandame una lechuza, no deben esperar a que los atiendan.

– Gracias de nuevo Potter, espero no volver a verte en estas circunstancias, te veré en unas semanas.

– Adiós Malfoy, adiós Scorpius – acaricio su cabeza, volteo a verme y me sonrió, como si hacerlo fuera inadecuado, volteo la mirada.

– Hasta pronto Potter.