Tenía pensado subirlo hace una semana que ya lo tenía terminado pero no pague el internet y me lo suspendieron espero les guste
Bien en este capítulo sabrán que harán Jim y Laura y espero les guste
Bien ya sabes el plan –dijo Jim-
Y como piensas que lo llevemos –dijo Laura-
Mi padre me dio esto –dijo sacando una esfera trasparente no más grande que la mano de Jim- dijo que nos llevara a 10 Km del campamento y de ahí tu nos guiaras
Bien –dijo Laura acomodándose la ropa mientras Jim se metía en el callejón después entro en el apartamento busco el departamento y toco el timbre esperando a que alguien saliera-
Minutos después alguien salió
Si –dijo Gabe viéndola de arriba abajo-
Disculpe llegue hace unos días a este vecindario y eh notado que la persona con quien usted vive no está y pensé que podríamos divertirnos –dijo Laura desabrochando los botones de su blusa hasta dejar ver un sostén blanco-
Porque no –dijo Gabe estirando la mano para tocarle la cintura cuando recibió un golpe haciéndolo tambalear a lo que Laura se hizo a un lado para que no callera encima de ella-
Jim salió de detrás de él y con la cuerda que traía le amarro las manos cerró la puerta del departamento de su hija y rompió la esfera que traía desapareciendo del lugar
Aparecieron en la carretera y se dirigieron al campamento mestizo arrastrando a Gabe sin ninguna delicadeza
Cuando estaban cerca de la entrada del campamento Gabe despertó y empezó a gritar
Si no te callas –dijo Jim sin dejar de arrastrarlo- te juro que te voy a castrar
Quienes son ustedes donde estamos y que quieren conmigo –dijo siendo arrastrado-
Nosotros somos Jim y Laura donde estamos en algún lugar de Long Island –dijo Laura- y que queremos cuando lleguemos lo sabrás
Y como llegamos tan rápido a Long Island –pregunto Gabe-
Eso no es de tu incumbencia –dijo Jim-
Déjenme ir yo no eh hecho nada –dijo poniendo un poco de resistencia-
De eso no estoy muy segura –dijo Laura viéndolo de reojo-
Mire déjeme ir es más le hago un trato tengo una esposa y un hijastro si me deja ir le entrego a mi mujer para que usted haga lo que guste con ella –dijo cínicamente a lo que Jim se paró en seco se agacho a verlo y le dio un puñetazo haciendo que le sangrara la nariz y lo siguió arrastrando-
Campamento mestizo
Por favor mama –Percy seguía rogando porque no lo castigara por lo que había hecho-
No cambiare de opinión –dijo Sally con determinación-
Por favor ayúdame –le dijo Percy a Annabeth-
Sally –dijo Annabeth- entiendo perfectamente que Percy merezca un castigo por ponerse en peligro de forma tan absurda –suspiro- pero si no fuera por esas tonterías el mundo podría haber desaparecido
Supongo que tienes razón –suspiro Sally- pero también ponte a pensar que si lo castigo una semana por tontería tendría más tiempo para estudiar para poderse ir a la universidad contigo
Lo siento Percy no puedo hacer nada contra eso –dijo Annabeth muy seria-
Paul –dijo Percy viéndolo-
Yo no sé –dijo Paul- prefiero no meterme
Cuando todos estaban acomodándose para poder leer el próximo capítulo todos se empezaron a quejar de un mal olor sobre todo los sátiros y ninfas
No puede ser –dijeron ambos Percy-
Que sucede –pregunto Annabeth tapándose la nariz-
Gabe –dijo Percy y en cuanto lo dijo Jim llego arrastrando a Gabe todavía con la nariz sangrando-
Porque traes a ese sucio mortal –dijo Zeus-
No voy a permitir que esta basura que lastimo a mi nieto –dijo Jim muy serio- se quede sin castigo ya sé que cuando muera lo recibirá pero también lo merece en vida
-Gabe dio una vista alrededor y fijo su mirada en el joven Percy- tú
Poseidón vio al hombre que había abusado de su hijo y arrojo el agua del ártico sobre el
Eso porque fue –pregunto Zeus viendo a Poseidón-
Es para que el agua disminuya el olor aunque creo que no será suficiente –dijo tranquilo jugando con su tridente-
Llévalo a que se bañe cuando regreses retomaremos la lectura –dijo Hera-
Enseguida señora Juno –dijo Jim haciendo titilar a Hera y nuevamente arrastro a Gabe hacia los baños-
Media hora después llego Jim con Gabe caminando tras el todavía amarrado y todavía seguía oliendo-
Yo ayudo –dijo Afrodita tronando los dedos y llenándolo de perfume que bajo visiblemente el olor
Jim tomo un vaso y obligo a Gabe a tomarlo
Te dije que ni un solo rasguño –dijo Gabe viendo al joven Percy-
No amenaces a mi nieto –dijo Jim golpeándolo-
Quien lee –dijo Zeus-
Yo –dijo Apolo muy enérgico mientras agarraba el libro- bien Capítulo 7 Mi cena se desvanece en humo
Me huele a ofrenda –dijo Hermes-
La historia del incidente en el lavabo se extendió de inmediato. Donde quiera que iba, los campistas me señalaban y murmuraban algo sobre el episodio.
Después de ver a Clarisse mojada todo mundo se enteró –dijo un hijo de Apolo-
O puede que sólo miraran a Annabeth, que seguía bastante empapada.
O puede ser por eso –dijo Leo dándole la mayor importancia-
Me enseñó unos cuantos sitios más: el taller de metal (donde los chicos forjaban sus propias espadas),
Hefestos y sus hijos sonrieron
El taller de artes y oficios (donde los sátiros pulían una estatua de mármol gigante de un hombre cabra),
Hombre cabra –dijo Leneo enojado- es el gran dios Pan
Lo siento –dijo Percy recordando el final que Pan tendría-
El rocódromo, que en realidad consistía en dos muros enfrentados que se sacudían violentamente, arrojaban piedras, despedían lava y chocaban uno contra otro si no llegabas arriba con la suficiente celeridad.
Podríamos poner uno –dijo Reyna-
Los romanos tragaron saliva viendo el rocódromo con algo de miedo y algunos casi desmayándose
Es divertido –dijo Jason- además que ayuda a la agilidad es más creo que en estos momentos soy pretor apoyo la noción se pone un rocódromo
Yo también soy pretor –dijo Percy- y apoyo a favor de que se ponga un rocódromo
Bien –dijo Reyna- en cuanto lleguemos al campamento Júpiter se pondrá un rocódromo a lo que los romanos tragaron saliva-
Por último, regresamos al lago de las canoas
Poseidón su esposa e hijos sonrieron
Donde un sendero conducía de vuelta a las cabañas.
Tengo que entrenar —dijo Annabeth sin más—. La cena es a las siete y media. Sólo tienes que seguir desde tu cabaña hasta el comedor.
Annabeth, siento lo ocurrido en el lavabo.
Ya te habías tardado –dijo Thalía-
No importa.
No ha sido culpa mía.
Técnicamente si lo fue –dijo Rachel-
Me miró con aire escéptico, y reparé en que sí había sido culpa mía. Había provocado que el agua saliera disparada desde todos los grifos. No entendía cómo, pero los baños me habían respondido. Las tuberías y yo nos habíamos convertido en uno.
El campamento estallo en risas para molestia de Poseidón
Tienes que hablar con el Oráculo —dijo Annabeth.
-Rachel se paró enfrente del joven Percy- mucho gusto yo soy el Oráculo –dijo estirando la mano-
Percy Jackson –saludo-
Se escucharon un par de risas
¿Con quién?
No con quién, sino con qué. El Oráculo.
-Antes de que llegara a su lugar se fijó en Annabeth- muchas gracias eh no me imagine que me considerabas una cosa
Se escucharon más risas
Se lo pediré a Quirón.
Miré el fondo del lago, deseando que alguien me diera una respuesta directa por una vez.
Por favor hagan eso –dijeron los semidioses
No esperaba que nadie me devolviera la mirada desde el fondo, así que me quedé de una pieza cuando noté que había dos adolescentes sentadas con las piernas cruzadas en la base del embarcadero, a unos seis metros de profundidad. Llevaban pantalones vaqueros y camisetas verde brillante, y la melena castaña les flotaba suelta por los hombros mientras los pececillos las atravesaban en toda direcciones.
Sonrieron y me saludaron como si fuera un amigo que no veían desde hacía mucho tiempo.
Poseidón sonrió a Percy mientras Hades lo vio fijamente
Las náyades son grandes amigas y muy serviciales –dijo Orión sonriendo levemente-
Sobretodo serviciales –dijo Teseo alzando las cejas y lamiéndose los labios-
Deja de estar de cerdo –dijo Tritón golpeándolo-
Atónito, les devolví el saludo.
No las animes
Celos –dijo Travis-
Presupuesto que no –dijo la joven Annabeth-
Porque tus seguidoras saludan al muchacho –pregunto Athena-
Las Náyades saludan a todos –dijo Poseidón rolando los ojos- pero nunca se acercan a menos que sean de confianza
Me avisó Annabeth—. Las náyades son terribles como novias.
Eso no es cierto son muy cariñosas –dijo Tritón sonriendo-
¿Náyades? —repetí, y sentí que aquello me superaba—. Hasta aquí hemos llegado. Quiero volver a casa ahora.
Enserio peleaste con una furia y al minotauro y te quieres ir cuando inocentes náyades –dijo Leo-
Demasiado aturdido para un día –dijo el joven Percy en defensa-
Annabeth puso ceño.
¿Es que no lo pillas, Percy? Ya estás en casa. Éste es el único lugar seguro en la tierra para los chicos como nosotros.
Eso no es cierto –se quejaron los romanos-
Ni siquiera sabíamos que existían los romanos ni que tenían otro campamento –dijo Malcolm- además que dado la ascendencia divina para nosotros los griegos este es el único lugar seguro ya que no creo que ustedes le permitan libre acceso a un griego así de fácil o si
Los romanos se vieron unos a otros y asistieron
¿Te refieres a chicos con problemas mentales?
El que tus los tengas no quiere decir que todos los tengamos –dijo Nico haciendo reír a varios-
Me refiero a no humanos. O por lo menos no del todo humanos. Medio humanos.
¿Medio humanos y medio qué?
Eso me hace sentir un fenómeno –dijo Leo-
Todos los campistas asistieron
Creo que ya lo sabes.
No quería admitirlo, pero me temo que sí lo sabía. Sentí un leve temblor en las extremidades, una sensación que a veces tenía cuando mamá hablaba de mi padre.
Dios —contesté—. Medio dios.
Gabe hizo una mueca todo eso era una tontería pero recordó el baño que le dio el tipo del tridente y el perfume de la mujer hermosa
Annabeth asintió.
Tu padre no está muerto, Percy. Es uno de los Olímpicos.
Eso es… un disparate.
El saber que tu padre no es tanto disparate como todo lo que has hecho –dijeron varios a lo que el pobre Poseidón empezaba a palidecer nuevamente-
¿Lo es? ¿Qué es lo más habitual en las antiguas historias de los dioses? Iban por ahí enamorándose de humanos y teniendo hijos con ellos,
Hera frunció el ceño no por nada era la mayor cornuda de todos los dioses
¿Recuerdas? ¿Crees que han cambiado de costumbres en los últimos milenios?
Pues deberían cambiarlas –dijo Hera-
Pero eso no son más que…
Iba a decir mitos otra vez, pero recordé la advertencia de Quirón: al cabo de dos mil años yo también podría ser considerado un mito—. Pero si todos los chicos que hay aquí son medio dioses…
Semidioses —apostilló Annabeth—. Ése es el término oficial. O mestizos, en lenguaje coloquial.
Entonces ¿quién es tu padre?
Tema tabú –dijeron los hijos de Athena-
Aferró con fuerza la barandilla. Tuve la impresión de haber tocado un tema delicado.
Los hijos de Athena asistieron
Mi padre es profesor en West Point —me dijo—. No lo veo desde que era muy pequeña. Da clases de Historia de Norteamérica.
Frederick sonrió un poco
Entonces es humano.
Pues claro. ¿Acaso crees que sólo los dioses masculinos pueden encontrar atractivos a los humanos? ¡Qué sexista eres!
Eso es cierto –dijo Artemisa- que sexista
Hay perdón por pensar que las diosas eran menos promiscuas que los dioses –dijo Percy en defensa- pero la prueba de que son iguales que los dioses es que las cabañas con más campistas son Athena Afrodita Apolo y Hefestos
Artemisa se quedó callada
¿Quién es tu madre, pues?
Cabaña seis.
Paul bajo un poco la mirada
¿Qué es?
Annabeth se irguió.
Atenea, diosa de la sabiduría y la batalla.
Athena sonrió arrogante
«Vale —pensé—. ¿Por qué no?» Y formulé la pregunta que más me interesaba:
¿Y mi padre?
Poseidón bajo la mirada
Por determinar —repuso Annabeth—, como te he dicho antes. Nadie lo sabe.
Excepto mi madre. Ella lo sabía.
Sally sonrió por algo lo había conocido
Puede que no, Percy. Los dioses no siempre revelan sus identidades.
Mi padre lo habría hecho. La quería.
Annabeth respondió con mucho tacto; no quería desilusionarme.
Puede que tengas razón. Puede que envíe una señal. Es la única manera de saberlo seguro: tu padre tiene que enviarte una señal reclamándote como hijo. A veces ocurre.
¿Quieres decir que a veces no?
Yo siempre reconozco a mis hijos –dijeron Athena Deméter Afrodita Apolo y Hefestos-
Annabeth recorrió la barandilla con la mano.
Los dioses están ocupados. Tienen un montón de hijos y no siempre… Bueno, a veces no les importamos, Percy. Nos ignoran.
No generalices –dijeron varios dioses-
Pensé en algunos chicos que había visto en la cabaña de Hermes, adolescentes que parecían enfurruñados y deprimidos, como a la espera de una llamada que jamás llegaría.
Los indeterminados bajaron la cabeza
Había conocido chicos así en la academia Yancy, enviados a internados por padres ricos que no tenían tiempo para ellos. Pero los dioses deberían comportarse mejor, ¿no?
Así que estoy atrapado aquí, ¿verdad? —dije—. ¿Para el resto de mi vida?
Hay tampoco exageres –dijo Dionisio- apenas y te soporto unos minutos
Estas poniendo atención –pregunto Apolo-
Dionisio ignoro su pregunta y dio vuelta a la hoja de su revista-
Depende. Algunos campistas se quedan sólo durante el verano. Si eres hijo de Afrodita
Bueno talvez hijo de Venus no pero legado si –dijo Jim orgulloso-
Que generación seria –pregunto un romano-
Buena pregunta –dijo Jim- déjame ver Sally es su madre nosotros somos sus abuelos entonces Apolo y Hermes serían sus bisabuelos y Venus seria su tatarabuela entonces Percy seria cuarta generación de Venus y tercera generación de Apolo así como de Hermes y si a eso le añadimos que sería primera generación de su padre
Por eso llamas la atención de tantos monstruos –dijo Nico- toda tu familia ha hecho que tengas un aura tan fuerte ya que casi toda esta relacionada con dioses
O Deméter, probablemente no seas una fuerza realmente poderosa.
Perdón –dijeron las diosas y sus hijos-
Annabeth se refiere a que sus hijos no atraen tantos monstruos como un hijo de los tres grandes y créanme así están más que bien –dijo Thalía a lo que Jason y Hazel le dieron la razón
Los monstruos podrían ignorarte, y en ese caso te las arreglarías con unos meses de entrenamiento estival y vivirías en el mundo mortal el resto del año. Pero para algunos de nosotros es demasiado peligroso marcharse. Somos anuales. En el mundo mortal atraemos monstruos; nos presienten, se acercan para desafiarnos. En la mayoría de los casos nos ignoran hasta que somos lo bastante mayores para crear problemas
Percy es experto en eso –dijo Jason sin pensar en Poseidón que trago saliva-
Ya sabes, a partir de los diez u once años. Pero después de esa edad, la mayoría de los semidioses vienen aquí si no quieren acabar muertos.
Y hay algunos que a pesar de venir aquí a entrenar mueren durante el año escolar –dijo Malcom a lo que Paul bajo la cabeza-
Lo dices por Icaros –dijo Charles a lo que Paul sonrió un poco y Percy al verlo supo que hablaban de su hijo-
Si –dijo un hijo de Athena-
Quien es Icaros –pregunto Miranda Gardiner-
Él era un hermano nuestro que venía al campamento cada verano desde que tenía 5 años cuando yo llegue él ya tenía 2 años aquí –dijo la joven Annabeth- él iba a ser el consejero de cabaña pero cuando no regreso yo me quede como consejera
Todos los hijos de Athena junto a varios campistas bajaron la cabeza y todos entendieron que la muerte de Icaros había afectado a muchos Paul no pudo más y dejo escapar las lágrimas que contenía cuando pensaba en el
De la hoguera salió un niño de 10 años con cabellos castaños obscuros y ojos grises con una sudadera negra abierta dejando ver la playera del campamento unos jeans azules y tenis azul con gris vio hacia todos lados fijándose primero en Athena luego en ambas Annabeth y por último en Paul a lo que corrió hacia el abrazándolo y pidiéndole perdón siendo correspondido por Paul
-minutos después del tierno rencuentro de Icaros y Paul Zeus aburrido hablo- preséntate –dijo autoritario-
-se limpió unas lágrimas- Icaros Blofis hijo de Athena casi líder de cabaña y seguidor de la marca
Annabeth abrió mucho los ojos él también había sido mandado a seguir la marca
-Hestia le señalo la botella y el vaso Icaros se acercó y tomo un vaso vio a ambos Percy- una benévola y el minotauro impresionante –se fue a sentar a un lado de Paul y Apolo siguió leyendo-
Algunos consiguen sobrevivir en el mundo exterior y se convierten en famosos. Créeme, si te dijera sus nombres los reconocerías. Algunos ni siquiera saben que son semidioses. Pero, en fin, son muy pocos.
¿Así que los monstruos no pueden entrar aquí?
No –dijo todo el campamento mestizo-
Annabeth meneó la cabeza.
No a menos que se los utilice intencionadamente para surtir los bosques o sean invocados por alguien de dentro.
¿Por qué querría nadie invocar a un monstruo? –Pregunto Hazel-
¿Por qué querría nadie invocar a un monstruo?
Hazel se sorprendió y se sonrojo
Para combates de entrenamiento. Para hacer chistes prácticos.
¿Chistes prácticos?
Los hijos de Hermes sonrieron incluida Laura a lo que todos se estremecieron
Lo importante es que los límites están sellados para mantener fuera a los mortales y los monstruos.
Desde fuera, los mortales miran el valle y no ven nada raro, sólo una granja de fresas.
¿Así que tú eres anual?
Annabeth asintió. Por el cuello de la camiseta se sacó un collar de cuero con cinco cuentas de arcilla de distintos colores. Era igual que el de Luke, pero el de ella también llevaba un grueso anillo de oro, como un sello.
Frederick sonrió Annabeth no se deshizo de el cómo pensaba
Estoy aquí desde que tenía siete años —dijo—. Cada agosto, el último día de la sesión estival, te otorgan una cuenta por sobrevivir un año más.
No podríamos hacer eso –dijo Dakota- digo los tatuajes son dolorosos
Que se quejan –Jason mostro un águila con 12 líneas- yo tengo más que ustedes
Yo solo tengo una –dijo alzándose la manga solo dejando ver una línea- y cuatro cuentas
Y que símbolo tienes –pregunto Apolo-
No puedo mostrarlo hasta que sea determinado –dijo cubriendo la pequeña línea-
Llevo más tiempo aquí que la mayoría de los consejeros, y ellos están todos en la universidad.
¿Cómo llegaste tan pronto?
Hizo girar el anillo de su collar.
Eso no es asunto tuyo.
Annabeth –regaño Icaros-
Lo siento –dijo la joven Annabeth-
Los campistas que no habían conocido a Icaros se sorprendieron que Annabeth se tragara su orgullo y pidiera disculpas abiertamente a un niño de 10 años
Ya.
Guardé un incómodo silencio—. Bueno, y… ¿podría marcharme de aquí si quisiera?
Sería un suicidio
Pero hablamos de Percy –dijo Thalía-
Pero podrías, con el permiso del señor D o de Quirón.
Con gusto vete –dijo Dionisio corriéndolo con la mano ante una mala mirada de Poseidón-
Por supuesto, no dan ningún permiso hasta el final del verano a menos que…
¿A menos qué?
Que te asignen una misión. Pero eso casi nunca ocurre. La última vez…
Ambos Luke se estremecieron
Dejó la frase a medias; su tono sugería que la última vez no había ido bien.
En la enfermería —dije—, cuando me dabas aquella cosa…
Ambrosía.
Sí. Me preguntaste algo del solsticio de verano.
Los hombros de Annabeth se tensaron.
¿Así que sabes algo?
Annabeth Percy nunca sabe nada –dijo Thalía-
Ya dejamos de molestar a Percy vale –dijo Percy-
Cuando dejes de hacer estupideces –dijo Nico-
Bueno… no. En mi antigua escuela oí hablar a Grover y Quirón acerca de ello. Grover mencionó el solsticio de verano. Dijo algo como que no nos quedaba demasiado tiempo para la fecha límite. ¿A qué se refería?
Ojalá lo supiera. Quirón y los sátiros lo saben, pero no tienen intención de contármelo. Algo va mal en el Olimpo, algo importante. La última vez que estuve allí todo parecía tan normal…
¿Has estado en el Olimpo?
Algunos de los anuales (Luke, Clarisse, yo y otros) hicimos una excursión durante el solsticio de invierno. Es entonces cuando los dioses celebran su gran consejo anual.
No es justo –dijeron los romanos-
No es justo que nosotros tengamos una ciudad –dijo Jim- en la cual podemos vivir sin problemas junto a nuestras familias y tener vidas largas y cómodas
Desde cuando un romano se pone en contra de un romano por un griego –pregunto Deméter sorprendida-
Desde que abandone la legión –dijo como si nada Jim agarrando la mano de Laura- y me case con una griega
Pero… ¿cómo llegaste hasta allí?
En el ferrocarril de Long Island, claro. Bajas en la estación Penn. Edificio Empire State, ascensor especial hasta el piso seiscientos.
Me miró como si estuviera segura de que eso ya tenía que saberlo—. Eres de Nueva York, ¿no?
Sí, desde luego.
Lo era, pero por lo que sabía sólo había ciento dos pisos en el Empire State. Decidí no mencionarlo.
La niebla sesos de alga –dijo Thalía-
Para algo hice el video de orientación –dijo Apolo- tenías que haberlo visto
Perdón –dijeron ambos Percy-
Justo después de la visita —prosiguió Annabeth—, el tiempo comenzó a cambiar, como si hubiera estallado una trifulca entre los dioses. Desde entonces, he escuchado a escondidas a los sátiros un par de veces.
Annabeth –volvió a regañar Icaros- ya hemos hablado
Perdón –volvió a decir la joven Annabeth
Lo máximo que he llegado a colegir es que han robado algo importante.
Muy importante –dijo Zeus-
Y si no lo devuelven antes del solsticio de verano, se va a liar. Cuando llegaste, esperaba… Quiero decir… Atenea se lleva bien con todo el mundo, menos con Ares. Bueno, claro, y está la rivalidad con Poseidón.
Sus peleas son tan molestas –dijeron varios dioses-
Pero, aparte de eso, creí que podríamos trabajar juntos. Pensaba que sabrías algo.
Negué con la cabeza. Ojalá hubiera podido ayudarla, pero me sentía demasiado hambriento, cansado y sobrecargado mentalmente para seguir haciendo preguntas.
Es extraño que no hayas dicho nada sobre que los hombres siempre tenemos hambre –dijo Apolo-
Tiene 2 días casi 3 sin ingerir alimentos apropiadamente es natural que tenga hambre –dijo Artemisa viéndolo como si fuera un tonto-
Tengo que conseguir una misión —murmuró Annabeth para sí—. Ya no soy una niña.
Técnicamente si lo eres –dijo Icaros- pero mientras no te manden a seguir una marca te den una moneda y termine con véngame todo estará bien
La joven Annabeth lo vio extrañada mientras Annabeth desvió la mirada
Si sólo me contaran el problema…
Olí humo de barbacoa que llegaba de alguna parte cercana. Annabeth debió de escuchar los rugidos de mi estómago, pues me dijo que me adelantara, ella me alcanzaría después. La dejé en el embarcadero, recorriendo la barandilla con un dedo como si trazara un plan de batalla.
Soy una hija de Athena que esperabas –dijo Annabeth-
De vuelta en la cabaña 11, todo el mundo estaba hablando y alborotaba mientras esperaban la cena. Por primera vez, advertí que muchos campistas tenían rasgos similares: narices afiladas, cejas arqueadas, sonrisas maliciosas. Eran la clase de chicos que los profesores señalarían como problemáticos.
Mis encantadores hijos –dijo Hermes sonriendo
Afortunadamente, nadie me prestó demasiada atención mientras me dirigía a mi sitio en el suelo y dejaba allí mi cuerno de minotauro.
El consejero, Luke, se me acercó. También tenía el parecido familiar de Hermes, aunque deslucido por la cicatriz de su mejilla derecha, pero su sonrisa estaba intacta.
Ambos Luke se llevaron la mano a la cicatriz
Te he encontrado un saco de dormir —dijo—. Y toma, te he robado algunas toallas del almacén del campamento.
Quirón vio a Luke y después suspiro era imposible con los hijos de Hermes
No se podía saber si bromeaba o no a propósito del robo.
Es mi hijo claro que las robo –dijo Hermes orgulloso-
Gracias —contesté.
De nada.
Se sentó a mi lado y se recostó contra la pared—. ¿Ha sido duro tu primer día?
No pertenezco a este lugar. Ni siquiera creo en los dioses.
Zeus hizo una mueca mientras Poseidón estaba atento por si tenía que proteger a Percy
Ya —contestó—. Así empezamos todos. Y luego, cuando empiezas a creer en ellos, tampoco es más fácil.
Exactamente –dijeron todos los semidioses incluso los del pasado pero en el caso de ellos creías o creías-
Su amargura me sorprendió, porque Luke parecía un tipo que se tomaba las cosas con filosofía. Parecía capaz de controlar cualquier situación.
¿Así que tu padre es Hermes? —le pregunté.
Se sacó una navaja automática del bolsillo y por un instante pensé que iba a destriparme, pero sólo se quitó el barro de la sandalia.
Percy le sonrió un poco a Luke y este regreso la sonrisa
Sí, Hermes.
El tipo de las zapatillas con alas.
Hermes hizo una mueca pero después volvió a sonreír
Ese. Los mensajeros. La medicina. Los viajantes, mercaderes, ladrones. Todos los que usan las carreteras. Por eso estás aquí, disfrutando de la hospitalidad de la cabaña once. Hermes no es quisquilloso a la hora de patrocinar.
Exactamente –dijo orgulloso Hermes-
Supuse que Luke no pretendía llamarme don nadie.
¿Has visto a tu padre? —pregunté.
Una vez.
Esperé, convencido de que si quería contármelo lo haría. Al parecer no quería.
Hermes bajo la mirada recordando ese encuentro
Me pregunté si la historia tendría algo que ver con el origen de su cicatriz.
Luke levantó la cabeza y se obligó a sonreír.
No te preocupes, Percy. Los campistas suelen ser buena gente. Después de todo, somos familia lejana
Ni tanto –dijo Icaros- básicamente todos somos primos tíos o sobrinos además de hermanos de algún campista
¿No? Nos cuidamos unos a otros.
Exactamente –grito todo el campamento mestizo-
Mientras que los romanos nunca se vieron como familia solo emparentados pero nunca como familia
No puedo creer que el haya sido el quien le hablo que somos familia y aun así tomaron distintas alianzas –dijo Nico-
Percy aprendió solo lo bueno y desecho lo malo –dijo Thalía-
Parecía entender lo perdido que me sentía, y se lo agradecí porque un tipo mayor como él —aunque fuera consejero— se habría mantenido alejado de un pringado de instituto como yo. Pero Luke me había dado la bienvenida a la cabaña. Incluso había birlado para mí algunos artículos de baño, que era lo más bonito que había hecho nadie por mí aquel día.
-Annabeth iba a decir algo pero Percy la beso después de eso dijo- admítelo eras insoportable-
Decidí hacerle mi gran pregunta, la que llevaba incordiándome toda la tarde.
Clarisse, de Ares, ha gastado bromas sobre que yo sea material de los «Tres Grandes». Después Annabeth, en dos ocasiones, ha dicho que yo podría ser «el elegido». Me dijo que tendría que hablar con el Oráculo. ¿De qué va todo eso?
Luke cerró su navaja. —Odio las profecías.
Yo también –dijeron todos los que habían tenido una-
Hey -se quejaron Apolo junto a Rachel Octavian y Jim
¿Qué quieres decir?
Apareció un tic junto a la cicatriz.
Digamos que la lie a base de bien. Durante los últimos dos años, desde que fallé en mi viaje al Jardín de las Hespérides, Quirón no ha vuelto a permitir más misiones. Annabeth se muere de ganas de salir al mundo.
Annabeth tu y yo necesitamos tener una larga charla –dijo Icaros-
Todos los hijos de Athena se estremecieron Icaros era bueno dando consejos pero siempre les daba donde más les dolía
Estuvo dándole tanto la paliza a Quirón que al final le dijo que él ya conocía su destino. Tenía una profecía del Oráculo. No se lo contó todo, pero le dijo que Annabeth no estaba destinada a partir aún en una misión. Tenía que esperar a que alguien especial llegara al campamento.
Muy especial –dijeron Thalía Nico y Rachel-
¿Alguien especial?
No te preocupes, chaval —repuso Luke—. A Annabeth le gusta pensar que cada nuevo campista que pasa por aquí es la señal que ella está esperando. Venga, vamos, es la hora de la cena.
Al momento de decirlo, sonó un cuerno a lo lejos. De algún modo supe que era el caparazón de una caracola, aunque jamás había oído uno antes.
Poseidón sonrió sus hijos siempre reconocían lo que venía del mar
¡Once, formad en fila! —vociferó Luke.
La cabaña al completo, unos veinte, formamos en el espacio común. La fila iba por orden de antigüedad, así que yo era el último. Los campistas llegaron también de otras cabañas, excepto de las tres vacías del final, y de la número 8, que parecía normal de día, pero que ahora que se ponía el sol empezaba a brillar argentada.
Artemisa sonrió ante la mención de su cabaña
Subimos por la colina hasta el pabellón del comedor. Se nos unieron los sátiros desde el prado. Las náyades emergieron del lago de las canoas. Unas cuantas chicas más salieron del bosque; y cuando digo del bosque, quiero decir directamente del bosque.
Ninfas –dijeron los griegos-
Una niña de unos nueve o diez años surgió del tronco de un arce y llegó saltando por la colina.
En total, habría unos cien campistas, una docena de sátiros y otra docena surtida de ninfas del bosque y náyades.
En el pabellón, las antorchas ardían alrededor de las columnas de mármol. Una hoguera central refulgía en un brasero de bronce del tamaño de una bañera. Cada cabaña tenía su propia mesa, cubierta con un mantel blanco rematado en morado.
Los griegos sonrieron
Cuatro mesas estaban vacías, pero la de la cabaña 11 estaba llena en exceso. Tuve que apretujarme al borde de un tronco con medio cuerpo colgando.
Demasiada información –dijeron ambos Leo
Vi a Grover sentado a la mesa 12 con el señor D, unos cuantos sátiros y una pareja de chicos rubios regordetes clavados al señor D. Quirón estaba de pie a un lado, la mesa de picnic era demasiado pequeña para un centauro.
Estamos trabajando en eso –dijo Charles haciendo sonreír a Hefestos-
Annabeth se hallaba en la mesa 6 con un puñado de chavales de aspecto atlético y serio, todos con sus ojos grises y el pelo rubio color miel.
Aunque hay algunas excepciones –dijo Malcom viendo a Icaros- y algo representativo que seamos hijos de Athena es que tenemos los ojos grises
Clarisse se sentaba detrás de mí en la mesa de Ares. Al parecer había superado el remojón, porque estaba riendo y eructando con todos sus amigos.
Esos modales –dijo Afrodita y sus hijos a lo que Ares y sus hijos no le dieron importancia-
Al final, Quirón coceó el suelo de mármol blanco del pabellón y todo el mundo guardó silencio. Levantó su copa y brindó: por Apolo
Sabía que me admirabas –dijo Apolo divertido-
-Artemisa le arrebato el libro y leyó-
¡Por los dioses!
-le aventó el libro-
Las ninfas del bosque se acercaron con bandejas de comida: uvas, manzanas, fresas, queso, pan fresco,
Y la barbacoa –pregunto Leo como niño chiquito-
Y sí, ¡barbacoa!
Bien –dijo Leo-
Jason y Piper negaron divertidos
¿Pero tengo una duda cuando comemos carne quien mata a los animales? –Pregunto Leo- no creo que las ninfas lo maten o los sátiros
Yo me encargo de eso –dijo Quirón- y las ninfas se encargan de cocinarlo
Tenía el vaso vacío, pero Luke me dijo:
Háblale. Pide lo que quieras beber… sin alcohol, por supuesto.
Dionisio gruño
Coca-Cola de cereza —dije. El vaso se llenó con un líquido de color caramelo burbujeante. Entonces tuve una idea—. Coca-Cola de cereza azul.
El refresco se volvió de una tonalidad cobalto intenso. Bebí un sorbo. Perfecto.
Brindé por mi madre. «No se ha ido —me dije—. Al menos no permanentemente. Está en el inframundo. Y si eso es un lugar real, entonces algún día…»
No -dijo Hades muy serio-
Aquí tienes, Percy —me dijo Luke tendiéndome una bandeja de jamón ahumado.
Llené mi plato y me disponía a comer cuando observé que todo el mundo se levantaba y llevaban sus platos al fuego en el centro del pabellón. Me pregunté si irían por el postre.
Los griegos comenzaron a reír
Ven —me indicó Luke.
Al acercarme, vi que todos tiraban parte de su comida al fuego: la fresa más hermosa, el trozo de carne más jugoso, el rollito más crujiente y con más mantequilla.
Luke me murmuró al oído:
Quemamos ofrendas para los dioses. Les gusta el olor.
Estás de broma.
Su mirada me advirtió que no era ninguna broma, pero no pude evitar preguntarme por qué a un ser inmortal y todopoderoso le gustaba el olor de la comida abrasada.
Todos pensamos eso –dijeron todos los campistas-
Luke se acercó al fuego, inclinó la cabeza y arrojó un gordo racimo de uvas negras.
Hermes —dijo.
A quien rezan los indeterminados –pregunto Leo-
A la señora Hestia –dijeron los indeterminados a lo que Hestia sonrió-
Yo era el siguiente.
Ojalá hubiera sabido qué nombre de dios pronunciar. Al final, opté por una petición silenciosa:
«Quienquiera que seas, dímelo. Por favor.»
Lo are –dijo Poseidón en voz baja-
Me incliné y eché una gruesa rodaja de jamón al fuego, y afortunadamente no me asfixié con el denso humo que desprendía la hoguera.
No olía en absoluto a comida quemada, sino a chocolate caliente, bizcocho recién hecho, hamburguesas a la parrilla y flores silvestres, y otras cosas deliciosas que no deberían haber combinado bien, pero que sin embargo lo hacían. Casi llegué a creer que los dioses podían alimentarse de aquel humo.
Lo intentaron pero no duraron más de un mes –dijo Poseidón divertido-
Cuando todo el mundo regresó a sus asientos y hubo terminado su comida, Quirón volvió a cocear el suelo para llamar nuestra atención.
El señor D se levantó con un gran suspiro.
Sí, supongo que es mejor que os salude a todos, mocosos. Bueno, hola. Nuestro director de actividades, Quirón, dice que el próximo capturar la bandera es el viernes. De momento, los laureles están en poder de la cabaña cinco.
Los miembros de la cabaña de Ares alzaron vítores amenazadores
En la mesa de Ares se alzaron vítores amenazadores.
Personalmente —prosiguió el señor D—, no podría importarme menos, pero os felicito. También debería deciros que hoy ha llegado un nuevo campista. Peter Johnson.
Poseidón estaba enojado y no podía hacer nada hasta que lo reconociera
Quirón se inclinó y le murmuró algo—. Esto… Percy Jackson —se corrigió el señor D—. Pues muy bien. Hurra y todo eso. Ahora podéis sentaros alrededor de vuestra tonta hoguera de campamento.
Dionisio –Poseidón lo mojo con el atlántico-
Porque fue eso –pregunto secándose un poco-
Por hablar mal de los dominios de Hestia –dijo Poseidón- y por cambiarle el nombre a mi hijo –pensó-
Venga.
Todo el mundo vitoreó. Nos dirigimos al anfiteatro, donde la cabaña de Apolo dirigió el coro.
Cantamos canciones de campamento sobre los dioses, comimos bocadillos de galleta, chocolate y malvaviscos y bromeamos, y lo más curioso fue que ya no me pareció que estuvieran todos mirándome. Me sentí en casa.
Como todos –dijo Thalía-
Así es hermana –dijo Jason sorprendiendo a los romanos y al joven Jason que pensaba enserio es mi hermana-
Y fue cuando ustedes aparecieron –dijo Quirón-
Pero el capítulo todavía no termina y falta más de la mitad del libro –dijo Apolo volteando la hoja-
Por algo nos lo dieron las Moiras –dijo Hestia- favor termina
Apolo asistió y siguió leyendo
Más tarde, por la noche, cuando las chispas de la hoguera ascendían hacia un cielo estrellado, la caracola volvió a sonar y todos regresamos en fila a las cabañas. No me di cuenta de lo cansado que estaba hasta que me derrumbé en el saco de dormir prestado.
Mis dedos se cerraron alrededor del cuerno del Minotauro. Pensé en mi madre, pero sólo tuve buenos pensamientos: su sonrisa, las historias que me leía antes de irme a la cama cuando era pequeño, la manera en que me decía que no dejara que me picaran los mosquitos.
Sally sonrió y abrazo a ambos Percy
Cuando al final cerré los ojos, me dormí al instante.
Ese fue mi primer día en el Campamento Mestizo.
Ojalá hubiera sabido qué poco iba a disfrutar de mi nuevo hogar.
Aquí termina –dijo Apolo cerrando el libro-
Yo quiero leer –dijo Poseidón en automático-
Espero les haya gustado Gabe será martirizado por Jim y pienso ponerle una tortura pero eso será hasta que Jim se entere que también golpeaba a Sally y será en un capítulo especial
Acepto ideas pero recuerden Gabe en el más y pobre sentido de la palabra es mortal así que ni el bronce celestial ni el oro imperial le hacen daño solo el Hierro estigio tengo algunas ideas nos vemos en un mes espero a más tardar publicar antes de Navidad
y gracias a todos por las opiniones para el nombre del hijos de Paul y me decidi por el nombre que me dio hipinvidente también me habia gustado Alquimides pero creo era hijo de Hefesto e Icaros siento que tiene mas relacion con Athena
