ADIVINEN QUIEN CUMPLE AÑOS EL DIA DE HOY (además de Camus de Acuario) y como un pequeño regalo de mi para ustedes decidí actualizar todos mis fics activos y este es uno de ellos así que espero les guste y perdón por tardar en actualizarlo
Ya se algunos dirán que ya estoy vieja pero solo tengo 26 años
Ahora a leer
Yo —dijo Hades haciendo aparecer el libro en sus manos—
Capítulo 9
Me ofrecen una misión
Poseidón gruño de frustración
Siendo un niño te mandaron a una misión —pregunto Teseo—
Percy se encogió de hombros
A qué edad fue tu misión —pregunto Orión a Icaros—
10 años —contesto tranquilo—
Y porque fuiste solo —pregunto la joven Annabeth—
Porque eso decía la profecía —contesto como si nada—
Icaros —pregunto Quirón— como viste al oráculo en año escolar
Mensaje iris —contesto como si nada—
Que decía tu profecía —pregunto Apolo—
—Icaros lo dudo un poco y después dijo—
A tierras ancestrales te dirigirás
sin compañía tú te encontraras
contra tu mayor miedo te enfrentaras
lo que buscas encontraras
y en abismo de muerte el fin encontraras
Y que era exactamente lo que encontraste —pregunto Silena—
—Icaros se quedó pensando unos segundos— la Atenea Parthenos —susurro a lo que Athena sonrió—
Y a qué se refería toda la profecía —pregunto uno de sus hermanos—
No quiero hablar de eso —dijo viendo la hoguera— por favor señor Hades puede leer
A la mañana siguiente, Quirón me trasladó a la cabaña 3.
Poseidón y sus hijos sonrieron
No tenía que compartirla con nadie. Gozaba de espacio de sobra para todas mis cosas: el cuerno de Minotauro, un juego de ropa limpia y una bolsa de aseo. Podía sentarme a mi propia mesa, escoger mis actividades, gritar «luces fuera» cuando me apeteciera y no escuchar a nadie más.
Eso es genial —algunos de la cabaña de la cabaña de Hermes—
No lo es —dijeron Percy Thalía Jason y Nico—
Pero me sentía totalmente deprimido. Justo cuando empezaba a sentirme aceptado, a sentir que tenía un hogar en la cabaña 11 y que podía ser un niño normal —o tan normal como se pueda cuando eres mestizo—, me separaban como si tuviera una enfermedad rara.
Nico hizo una mueca
Nadie mencionaba el perro del infierno, pero tenía la impresión de que todos lo comentaban a mis espaldas.
Lo más seguro —dijeron varios—
El ataque había asustado a todo el mundo. Enviaba dos mensajes: uno, que era hijo del dios del mar; y dos, los monstruos no iban a detenerse ante nada para matarme.
Incluso podían invadir el campamento que siempre se había considerado seguro.
Por eso es más seguro el campamento júpiter —dijeron los romanos de forma arrogante—
Podría ser más seguro pero pónganse a pensar esto —dijo Jim— ellos están en peligro más constante ya que son a ellos a los cuales les piden más misiones es más alcen la mano los griegos que ya hayan ido a una misión pedida directamente por los dioses — pidió Jim a lo que la tercera parte del campamento— ahora alcen la mano los romanos que hayan hecho una misión —muy pocos alzaron la mano— lo ven
Los demás campistas se apartaban de mí todo lo posible. Después de lo que les había hecho a los de Ares en el bosque, la cabaña 11 se ponía nerviosa conmigo,
Ares hizo una mueca
Así que mis lecciones con Luke ahora eran particulares. Me presionaba más que nunca, y no temía magullarme en el proceso.
—Vas a necesitar todo el entrenamiento posible —me dijo, mientras practicábamos con espadas y antorchas ardiendo—.
Varios tuvieron un escalofrió
No es tan malo practicar con fuego —dijo Leo haciendo aparecer una pequeña flama en su mano a lo que el joven Frank se puso nervioso—
Vamos a probar otra vez ese golpe para descabezar la víbora. Repítelo cincuenta veces.
No es un poco exagerado —pregunto un romano—
Supongo que un poco –dijo un griego-
Annabeth seguía enseñándome griego por las mañanas, pero parecía distraída.
Cada vez que yo decía algo, me reñía, como si acabara de darle una bofetada.
Teseo hizo una mueca
Después de las lecciones se marchaba murmurando para sí: «Misión… ¿Poseidón…? Menuda desgracia… Tengo que planear algo…»
Annabeth —reclamo Icaros—
Incluso Clarisse mantenía las distancias, aunque sus miradas cargadas de veneno dejaban claro que quería matarme por haberle roto la lanza mágica.
La joven Clarisse veía con rencor al joven Percy
Deseé que me gritara, me diera un puñetazo o algo así.
Solo lo hubieras pedido Prisy —dijo Clarisse—
Prefería meterme en peleas todos los días a que me ignoraran.
Todos los del campamento mestizo bajaron la cabeza mientras Poseidón hizo una mueca
Sabía que alguien en el campamento me tenía manía, porque una noche entré en mi cabaña y encontré un periódico que habían dejado en la puerta,
Los periódicos no están prohibidos en el campamento es más diario ninfas y sátiros llegan con docenas de ellos y cuando nadie los ocupa o son llevados a los contenedores ellos se encargan de reciclarlos solo tienes que ir a la casa grande por uno —dijo Quirón—
Un ejemplar del New York Daily News, abierto por la página dedicada a la ciudad. Casi me llevó una hora leer el artículo, porque cuanto más me enfadaba, más flotaban las palabras por la página.
Todos menos ambos Frank hicieron una mueca
UN CHICO Y SU MADRE SIGUEN DESAPARECIDOS TRAS EXTRAÑO ACCIDENTE DE COCHE.
POR EILEEN SMYTHE
Sally Jackson y su hijo Percy llevan una semana en paradero desconocido tras su misteriosa desaparición. El Cámaro del 78 de la familia fue descubierto el pasado sábado en una carretera al norte de Long Island, calcinado, con el techo arrancado y el eje delantero roto. El coche había dado una vuelta de campana y patinado varios metros antes de explotar.
Madre e hijo estaban de vacaciones en Montauk, pero se marcharon muy pronto en misteriosas circunstancias. En el coche y la escena del accidente fueron hallados pequeños rastros de sangre, pero no había más señales de los desaparecidos Jackson. Los residentes de la zona rural aseguraron no haber visto nada anormal alrededor de la hora del accidente.
El marido de la señora Jackson, Gabe Ugliano, asegura que su hijastro Percy Jackson es un niño con problemas que ha sido expulsado de numerosos internados y que en el pasado manifestó tendencias violentas.
Tendencias violentas que puedes estar seguro que heredo de mi —dijo Jim golpeándolo en el estómago sacándole el aire nuevamente y en el ojo dejándoselo con un gran moretón—
La policía no se pronuncia acerca de si el hijo Percy es sospechoso de la desaparición de su madre, pero no descarta ninguna hipótesis. Las imágenes de abajo son fotos recientes de Sally Jackson y Percy. La policía ruega a todos aquellos que posean información que llamen al siguiente número de teléfono gratuito.
Habían señalado el teléfono con un círculo en rotulador negro.
Quien aria algo así —dijo Laura molesta—
Tiré el periódico y me dejé caer en mi litera, en medio de la cabaña vacía.
—Luces fuera —dije con tristeza.
Esa noche tuve mi peor pesadilla.
Lamentablemente tuve peores —susurro Percy—
Corría por la playa en medio de una tormenta. Esta vez había una ciudad detrás de mí. No era Nueva York. Estaba dispuesta de manera distinta, los edificios más separados, y a lo lejos se veían palmeras y colinas.
La descripción me suena a los Ángeles —dijo Thalía—
A unos cien metros de la orilla, dos hombres peleaban. Parecían luchadores de la televisión, musculosos, con barba y pelo largo. Ambos vestían túnicas griegas que ondeaban al viento, una rematada en azul,
Todos voltearon a ver a Zeus
La otra en verde.
Voltearon a ver a Poseidón
Se agarraban, forcejeaban, daban patadas y cabezazos, y cada vez que colisionaban, refulgía un relámpago, el cielo se oscurecía y se levantaba viento.
Parecen niños chiquitos ya dejen de pelear —dijo Hestia—
Yo tenía que detenerlos. No sé por qué, pero cuanto más corría el viento me ofrecía mayor resistencia, hasta que acababa corriendo sin moverme, mis talones hundiéndose en la arena.
Por encima del rugido de la tormenta, oía al de la túnica azul gritarle al otro:
— ¡Devuélvelo! ¡Devuélvelo!
—Como dos niños peleando por un juguete.
Es que eso son un par de niños —dijo Hades viendo a sus hermanos—
Las olas crecían, chocaban contra la playa y me impregnaban de sal.
— ¡Deteneos! —gritaba—. ¡Dejad de pelear!
La tierra se sacudía. En algún lugar de su interior resonaba una carcajada, y una voz tan profunda y malvada que me helaba la sangre entonaba con suavidad:
—Baja, pequeño héroe. ¡Baja aquí!
Poseidón vio a su hermano con seriedad
La arena se separaba bajo mis pies, se abría una brecha hasta el centro de la tierra. Yo resbalaba y la oscuridad me engullía.
Desperté convencido de que estaba cayendo.
Es horrible despertar así —dijo Jake Mason a lo que varios le dieron la razón—
Seguía en la cama de la cabaña número 3. Mi cuerpo me indicó que era por la mañana, pero aún no había amanecido, y los truenos bramaban en las colinas: se fraguaba una tormenta. Eso no lo había soñado.
Oí sonido de pezuñas en la puerta, un carnicol que pisaba el umbral.
—Pasa.
Grover entró trotando, con aspecto preocupado.
—El señor D quiere verte.
— ¿Por qué?
—Quiere matar a…
Ni se te ocurra —dijo Poseidón viendo a Dionisio—
Bueno, mejor que te lo cuente él.
Me vestí y lo seguí con nerviosismo, seguro de haberme metido en un lío gordo.
Hacía días que llevaba esperando que me convocaran a la Casa Grande. Ahora que había sido declarado hijo de Poseidón, uno de los Tres Grandes dioses que habían acordado no tener hijos, supuse que ya era un crimen seguir vivo.
Le llegas a hacer algo a mi hijo y juro por el estigio que matare a 100 de tus hijos —dijo muy serio y un trueno retumbo—
Sin duda los demás dioses habrían estado debatiendo la mejor manera de castigarme por existir, y el señor D ya estaba listo para administrar el castigo.
Por encima del canal Long Island Sound, el cielo parecía una sopa de tinta en ebullición. Una cortina neblinosa de lluvia se aproximaba amenazadoramente. Le pregunté a Grover si necesitaríamos paraguas.
En el campamento no llueve —dijo Katie—
—No —contestó—. Aquí nunca llueve si no queremos.
Señalé la tormenta,
— ¿Y eso qué demonios es?
Miró incómodo al cielo.
—Nos rodeará. El mal tiempo siempre lo hace.
Reparé en que tenía razón.
En la semana que llevaba allí jamás había estado nublado. Las pocas lluvias que habían caído lo hacían alrededor del valle.
Pero aquella tormenta era de las gordas.
En el campo de voleibol los chavales de la cabaña de Apolo jugaban un partido matutino contra los sátiros. Los gemelos de Dioniso paseaban por los campos de fresas, provocando el crecimiento de las matas.
El par de Gemelos sonrieron
Todos parecían seguir con sus ocupaciones habituales, pero tenían aspecto tenso. No dejaban de mirar la tormenta.
Grover y yo subimos al porche de la Casa Grande. Dioniso estaba sentado a la mesa de pinacle con su camisa atigrada y su Coca-Cola light, como en mi primer día; Quirón, en el lado opuesto de la mesa en su silla de ruedas falsa. Jugaban contra contrincantes invisibles: había dos manos de cartas flotando en el aire.
Varios voltearon a ver a ambas Annabeth
—Bueno, bueno —dijo el señor D sin levantar la cabeza—. Nuestra pequeña celebridad.
Esperé.
—Acércate —ordenó el señor D—. Y no esperes que me arrodille ante ti, mortal, sólo por ser el hijo del viejo Barba-percebe.
—Una gran ola fue directamente hasta Dionisio— decías —Poseidón lo vio muy serio—
Un relámpago destelló entre las nubes y el trueno sacudió las ventanas de la casa.
—Bla, bla, bla —contestó Dioniso.
Quirón fingió interés en su mano de cartas.
Quirón lo vio sorprendido de todos sus alumnos él era el segundo que lo llegaba a conocer tan bien el primero había sido Orión al parecer Percy era una fusión extraña entre todos los hijos de Poseidón pero su semejanza era mayor a Orión
Grover se parapetó tras la balaustrada. Oía sus pezuñas inquietas.
—Si de mí dependiera —prosiguió Dioniso—, haría que tus moléculas se desintegraran en llamas.
Luego barreríamos las cenizas y nos evitaríamos un montón de problemas.
Quiero ver que lo intentes —amenazo Poseidón—
Pero a Quirón le parece que eso contradice mi misión en este campamento del demonio: mantener a unos enanos mocosos a salvo de cualquier daño.
—La combustión espontánea es una forma de daño, señor D —observó Quirón.
—Tonterías. El chico no sentiría nada.
En teoría es cierto —dijo Apolo—
Tú también quieres un baño —advirtió Poseidón—
Apolo solo le sonrió
De todos modos, he accedido a contenerme. Estoy pensando en convertirte en delfín y devolverte a tu padre.
Otra ola mojo al dios del vino
—Señor D… —le advirtió Quirón.
—Bueno, vale —cedió Dioniso—. Sólo hay otra opción. Pero es mortalmente insensata.
—Se puso en pie, y las cartas de los jugadores invisibles cayeron sobre la mesa—. Me voy al Olimpo para una reunión de urgencia. Si el chico sigue aquí cuando vuelva, lo convertiré en delfín. ¿Entendido?
Y Perseus Jackson, si tienes algo de cerebro, verás que es una opción más sensata que la que defiende Quirón.
Un pequeño terremoto hizo que Dionisio callera de bruces haciendo reír a los dioses mientras los mestizos solo escondían sus sonrisas
Dioniso tomó una carta y con un gesto la convirtió en un rectángulo de plástico. ¿Una tarjeta de crédito? No. Un pase de seguridad.
Yo hubiera preferido la tarjeta —susurro Leo—
Chasqueó los dedos.
El aire pareció envolverlo. Se convirtió en un holograma, después una brisa, después había desaparecido y dejó sólo un leve aroma a uvas recién pisadas.
Quirón me sonrió, pero parecía cansado y en tensión.
—Siéntate, Percy, por favor. Y tú también, Grover.
Obedecimos.
Quirón dejó las cartas sobre la mesa, una mano ganadora que no había llegado a utilizar.
Quirón es el único que le gana a nuestro ex borracho —dijo Apolo divertido—
—Dime, Percy, ¿qué pasó con el perro del infierno?
Me estremecí de sólo escuchar el nombre.
Es algo natural —dijo Perseo—
Quirón quizá quería que dijera: «Bah, no fue nada. Desayuno perros del infierno.»
Hubiera estado genial que dijeras eso —dijo Teseo divertido—
Pero no me apetecía mentir.
—Me dio miedo —admití—. Si usted no le hubiera disparado, yo estaría muerto.
—Vas a encontrarte cosas peores, Percy, mucho peores, antes de que termines.
—Termine… ¿qué?
—Tu misión, por supuesto. ¿La aceptarás?
Quirón cómo quieres que el niño acepte una misión si ni siquiera le has dicho en que consiste —dijo Orión—
Algunos lo harían con solo decirles misión —dijo Quirón viendo a varios campistas—
Miré a Grover y vi que tenía los dedos cruzados.
—Yo… —titubeé—. Señor, aún no me ha dicho en qué consiste.
Quirón hizo una mueca.
—Bueno, ésa es la parte difícil, los detalles.
El trueno retumbó en el valle. Las nubes de tormenta habían alcanzado la orilla de la playa. Por lo que podía ver, el cielo y el mar bullían.
—Poseidón y Zeus están luchando por algo valioso… —dije—. Algo que han robado, ¿no es así?
Quirón y Grover intercambiaron sendas miradas. El primero se inclinó hacia delante e inquirió:
— ¿Cómo sabes eso?
Me sonrojé. Ojalá no hubiera abierto mi bocaza.
Como siempre —dijeron los que conocían la boca floja que tenía Percy—
—El tiempo ha estado muy raro desde Navidad, como si el mar y el cielo libraran un combate. Después hablé con Annabeth, y ella había oído algo de un robo. Y… también he tenido unos sueños.
— ¡Lo sabía! —exclamó Grover.
—Cállate, sátiro —ordenó Quirón.
Hay que malote —dijo Teseo divertido haciendo reír a varios—
— ¡Pero es su misión!
—Los ojos de Grover brillaron de emoción—. ¡Tiene que serlo!
—Sólo el Oráculo puede determinarlo.
Rachel sonrió un poco
—Quirón se mesó su hirsuta barba—. Aun así, Percy, tienes razón. Tu padre y Zeus están teniendo la peor pelea de los últimos años. Luchan por algo valioso que ha sido robado. Para ser precisos: un rayo.
Zeus veía muy serio a Poseidón
Solté una carcajada nerviosa. — ¿Un qué? —pregunté.
No tomes a la ligera mi rayo niño —dijo viéndolo muy feo—
No lo tomo a la ligera pero escuchar que un rayo fue robado se escucha medio raro —dijo Percy encogiéndose de hombros—
—No te lo tomes a la ligera —dijo Quirón—. No estoy hablando del zigzag envuelto en papel de plata que se utiliza en las representaciones teatrales de segundo curso.
Quirón los niños que hicieron esas obras se esforzaron en hacer ese rayo —dijo Teseo divertido—
Estoy hablando de un cilindro de medio metro de purísimo bronce celestial, -cargado en ambos extremos con explosivos divinos.
—Ah.
Debes tenerle más respeto niño —dijo Zeus muy serio—
—El rayo maestro de Zeus —prosiguió Quirón, nervioso—. El símbolo de su poder, de donde salen todos los demás rayos. La primera arma construida por los cíclopes en la guerra contra los titanes, el rayo que desvió la cumbre del monte Etna y despojó a Cronos de su trono; el rayo maestro, que contiene suficiente poder para que la bomba de hidrógeno de los mortales parezca un mero petardo.
Zeus murmuraba que Poseidón lo había robado
— ¿Y no está?
—Ha sido robado —dijo Quirón.
— ¿Quién?
—Mejor dicho, por quién
Maestro siempre —dijo Thalía—
—me corrigió Quirón, maestro siempre—.
Nooo —grito Thalía "asustada"—
Por ti.
Empezaron a caer rayos por toda la hoguera mientras ambas Thalía ambos Jason y Perseo trataban con mucha dificultad mantener a todos los rayos lejos de los campistas y un rayo cayó a un lado del joven Percy
—Se escuchó una explosión y después que el humo se difuminara vieron a Zeus siendo acorralado por el tridente— deja de ser un idiota y que sea la última vez que veo que uno de tus rayos cerca de alguno de mis hijos —el tridente brillo y fue mojado por el agua del ártico lo más raro fue que una pequeña orca salió con la ola y con la cola lo golpeo haciendo que saliera volando cuando Zeus se sentó todos estaban callados y Hades siguió leyendo—
Me quedé atónito.
—Al menos eso cree Zeus —apostilló Quirón—. Durante el solsticio de invierno, durante el último consejo de los dioses, Zeus y Poseidón tuvieron una pelea. Las tonterías de siempre, que si Rea te quería más a ti, que si las catástrofes del cielo eran más espectaculares que las del mar, etcétera.
Ambos dioses hicieron una mueca
Cuando terminó, Zeus reparó en que el rayo maestro había desaparecido, se lo habían quitado de la sala del trono bajo sus mismas narices. Inmediatamente culpó a Poseidón.
Yo no robe nada —dijo Poseidón enojado—
Ahora bien, un dios no puede usurpar el símbolo de poder de otro directamente; eso está prohibido por las más antiguas leyes divinas.
Pero Zeus cree que tu padre convenció a un héroe humano para que se lo arrebatara.
Yo no robe nada —dijeron ambos Percy—
-—Pero yo no…
—Ten paciencia y escucha, niño. Zeus tiene buenos motivos para sospechar. Verás, las forjas de los cíclopes están bajo el océano, lo que otorga a Poseidón cierta influencia sobre los fabricantes del rayo de su hermano. Zeus cree que Poseidón ha robado el rayo maestro y ahora ha encargado a los cíclopes que construyan un arsenal de copias ilegales, que podrían ser utilizadas para derrocar a Zeus.
Enserio Zeus que haces honor a tu idiotez como se te ocurre que se pueden hacer copias ilegales de armas como esas enserio que eres un idiota —dijo Poseidón rolando los ojos—
Lo único que Zeus no sabía seguro es qué héroe habría usado Poseidón para cometer el divino robo. Ahora Poseidón acaba de reconocerte abiertamente como su hijo. Tú estuviste en Nueva York durante las vacaciones de invierno y podrías haberte colado fácilmente en el Olimpo.
Son pruebas suficientes —dijo Zeus—
Por tanto, Zeus cree que ha encontrado a su ladrón.
Estoy de acuerdo contigo niño —dijo Hades bajando un poco el libro—
— ¡Pero yo nunca he estado en el Olimpo! ¡Zeus está loco!
Grito lo último y Zeus vio a ambos Percy muy serio pero todos los dioses estaban riéndose y solo callaron cuando un rayo resonó en el lugar
Quirón y Grover observaron el cielo, nerviosos. Las nubes no parecían evitarnos, como había prometido Grover; antes bien, se dirigían directamente hacia nuestro valle, y nos estaban cubriendo como la tapa de un ataúd.
Pensé que el único que comparaba las nubes con ataúdes era Nico —dijo Thalía haciendo que Bianca y María lo vieran preocupadas—
—Esto, Percy… —dijo Grover—. No solemos usar ese calificativo para describir al Señor de los Cielos.
Que no esa era una serie —dijo Leo—
Creo que sí pero nunca la vi —dijo Jason—
—Quizá paranoico… —matizó Quirón—.
Zeus asistió un poco
Además, Poseidón ha intentado destronar a Zeus con anterioridad. Creo que era la pregunta treinta y ocho de tu examen final…
Que contestaste en la treinta y ocho —pregunto Leo—
¿Había pregunta treinta y ocho? —Contesto Percy—
Estaba en la parte de atrás —contesto Jason—
¿Había parte de atrás? —Dijo Percy y estallaron las risas—
—Me miró como si realmente esperara que me acordara de la pregunta treinta y ocho.
¿Cómo podía alguien acusarme de robar el arma de un dios? Ni siquiera era capaz de robar un trozo de pizza de la partida de póquer de Gabe sin que me pillaran.
Muy mal Percy —contestaron todos los hijos de Hermes mientras Gabe era nuevamente golpeado por Jim—
Quirón esperaba una respuesta.
Y no recuerdas que pusiste —dijo Quirón ante una fea mirada de parte de Hades por interrumpirlo—
Que Poseidón, Hera y otros dioses atraparon a Zeus y no lo dejaron salir hasta que prometió ser mejor gobernante, ¿no? —Contesto el joven Percy—
No la recuerdas completa —pregunto Quirón—
El joven Percy negó con la cabeza
Viendo que es bien creativo con sus respuestas dinos que puso —dijo Apolo—
La pregunta exacta fue ¿para que usaron una red dorada los dioses? —dijo Quirón sonriendo— Y su respuesta fue atraparon a Zeus y no lo dejaron salir hasta que prometiera ser mejor gobernante sin embargo Zeus grito siendo escuchado por una titanide la cual lo libero pero digo no pudieron someterlo para que no pudiera hablar mientras nadie lo vigilaba o de perdis que uno se quedara a verlo y turnarse o mínimo ponerle un letrero que dijera "favor de no liberar"
Los dioses que lo habían hecho asistieron en afirmación con el
— ¿Algo sobre una red dorada? —recordé—. Poseidón, Hera y otros dioses… Creo que atraparon a Zeus y no lo dejaron salir hasta que prometió ser mejor gobernante, ¿no?
Y sigo esperando que lo haga —dijo Hera—
—Correcto. Y Zeus no ha vuelto a confiar en Poseidón desde entonces. Por supuesto, Poseidón niega haber robado el rayo maestro.
Porque yo no lo robe —dijo Poseidón serio—
Se ofendió muchísimo ante tal acusación. Ambos llevan meses discutiendo, amenazando con la guerra. Y ahora llegas tú, la proverbial última gota.
Pero si es solo un niño —dijo Laura preocupada—
— ¡Pero si sólo soy un niño!
—Percy —intervino Grover—. Si fueras Zeus y pensaras que tu hermano te la está jugando, y de repente éste admitiera que ha roto el sagrado juramento que hizo tras la Segunda Guerra Mundial, que ha engendrado un nuevo héroe mortal que podría ser utilizado contra ti… ¿no estarías mosqueado?
Vez tú lo engendraste para usarlo contra mí —dijo Zeus—
Y los que tú tienes que —contesto Poseidón— a ya se tuviste un hijo para usarlo contra cada dios que te cae mal pero que crees que con 3 no es suficiente y tuviste una hija para que fuera tu espía con Artemisa no
Zeus se quedó callado
Vez como son teorías idiotas —dijo Poseidón—
—Pero yo no hice nada. Poseidón, mi padre, no ha mandado robar el rayo, ¿verdad?
No es el estilo de papá —dijo Teseo—
Ni que fuera Hermes —dijo Poseidón y Hermes sonrió haciendo que todos inconscientemente se llevaran las manos a los bolsillos—
Quirón suspiró.
—Cualquier observador inteligente coincidiría en que el robo no es el estilo de Poseidón,
Ese comentario demuestra que eres un idiota —dijo Poseidón—
Pero el dios del mar es demasiado orgulloso para intentar convencer a Zeus.
Exactamente —dijo Orión—
Éste ha exigido que le devuelva el rayo hacia el solsticio de verano, que cae el veintiuno de junio, dentro de diez días.
Y ahí va el contrarreloj —dijo Frank y todos los semidioses hicieron una mueca—
Por su parte, Poseidón quiere el mismo día una disculpa por haber sido llamado ladrón.
Obviamente —dijo Poseidón—
Confío en que la diplomacia se imponga, que Hera, Deméter o Hestia hagan entrar en razón a los dos hermanos.
Pero has entender a un burro —dijo Deméter y ambos hermanos se quejaron—
Pero tu llegada ha inflamado los ánimos de Zeus. Ahora ningún dios va a echarse atrás. A menos que alguien intervenga y que el rayo original sea encontrado y devuelto a Zeus antes del solsticio, habrá guerra. ¿Y sabes cómo sería una guerra abierta, Percy?
Los mestizos sintieron un escalofrió al pensar la de victimas que habría y Hades la de trabajo que tendría
— ¿Mala?
Hay sesos de alga —dijo Annabeth—
—Imagínate el mundo sumido en el caos. La naturaleza en guerra consigo misma. Los Olímpicos obligados a escoger entre Zeus y Poseidón.
Y la mayoría se iría por Poseidón —dijo Athena—
Destrucción, carnicería, millones de muertos. La civilización occidental convertida en un campo de batalla tan grande que las guerras troyanas parecerá de juguete.
—Mal asunto —dije.
—Y tú, Percy Jackson, serás el primero en sentir la ira de Zeus.
Ni lo pienses —dijo Poseidón jugando con su tridente—
Empezó a llover. Los jugadores de voleibol interrumpieron el partido y miraron al cielo en silencio expectante.
Fue raro porque de la nada empezó a llover —dijo Will—
Era yo quien había traído aquella tormenta a la colina Mestiza. Zeus estaba castigando todo el campamento por mi culpa. Sentí rabia.
Los que habían visto a Percy enojado se estremecieron
—Así que tengo que encontrar ese estúpido rayo —concluí— y devolvérselo a Zeus.
— ¿Qué mejor ofrecimiento de paz —apostilló Quirón— que sea el propio hijo de Poseidón quien devuelva la propiedad de Zeus?
—Si Poseidón no lo tiene, ¿dónde está ese —… Hades no pudo aguantar y soltó una carcajada que provoco que todos se abrazaran con la persona de alado por lo terriblemente escalofriante que se oía después de unos minutos en los cuales Poseidón por fin dejo de abrazar a Anfitrite se acercó a su hermano que tenía el libro en las piernas lo agarro y leyó para después soltar una muy sonora risa—
Escúchame muy bien Percy estoy muy orgulloso de ti —dijo dejando el libro en las piernas de Hades—
Segundos después pudieron seguir la lectura
—Si Poseidón no lo tiene, ¿dónde está ese cacharro?
Todos empezaron a reír ante molestia de Zeus que vio mal a sus hermanos que ya se imaginaba a sus hermanos llamarlo de esa manera a su querido rayo
—Creo que lo sé.
—La expresión de Quirón era sombría—. Parte de una profecía que escuché hace años…
Los dioses se miraron preocupados
Bueno, algunas frases ahora cobran sentido para mí. Pero antes de que pueda decir más, debes aceptar oficialmente la misión. Tienes que pedirle consejo al Oráculo.
Apolo Rachel y los dos Augures sonrieron mientras el resto gruñeron
—¿Por qué no puede decirme antes dónde está el rayo?
—Porque, si lo hiciera, tendrías demasiado miedo para aceptar el desafío.
Punto para Quirón —dijo Hermes—
Tragué saliva.
—Buen motivo.
—¿Aceptas, entonces?
Miré a Grover, que asintió animoso. Qué fácil era para él, ya que Zeus no tenía nada en su contra.
—Grover se sonrojo— lo siento
—De acuerdo —contesté—. Mejor eso que me conviertan en delfín.
—Pues ha llegado el momento de que consultes con el Oráculo —concluyó Quirón—. Ve arriba, Percy Jackson, al ático. Cuando bajes, si sigues cuerdo, continuaremos hablando.
Enserio hasta Quirón sabe que Rachel vuelve locos a todos —dijo Piper—
Muy graciosa —dijo Rachel "enojada"—
Cuatro pisos más arriba, las escaleras terminaban debajo de una trampilla verde. Tiré de la cuerda. La portezuela se abrió, y de ella bajó una escalera traqueteando.
El cálido aire que llegaba de arriba olía a moho, madera podrida y algo más… un olor que recordaba de la clase de biología. Reptiles. Olor a serpientes.
Varios hicieron una mueca de asco
Contuve el aliento y subí.
El ático estaba lleno de trastos viejos de héroes griegos: armaduras cubiertas de telarañas;
Los hijos de Athena reprimieron un escalofrió
Yo tengo una duda —dijo Malcolm—
Si —dijo Quirón—
Si se supone que hay una barrera contra las arañas porque hay telarañas —pregunto Malcolm—
El muro que tenemos no las permite lastimarlos mas no crear sus telarañas
Escudos antaño relucientes y ahora manchados de orín; baúles viejos de cuero con pegatinas en las que se leía: «ÍTACA», «isla de circe»
Annabeth y Percy hicieron una mueca mientras a las hijas de Bellona solo se vieron mutuamente
Y «PAÍS DE las AMAZONAS».
Hylla sonrió arrogante
Había una mesa larga atestada de tarros con cosas encurtidas: garras peludas troceadas, enormes ojos amarillos, distintas partes de monstruo. En la pared destacaba un trofeo polvoriento; parecía la cabeza gigante de una serpiente, pero tenía cuernos y una fila entera de dientes de tiburón. En la placa ponía: «cabeza n.° i de la hidra, woods TOCK, N.Y., 1969.»
Annabeth y Percy intercambiaron una mirada con Clarisse
Junto a la ventana, sentada en un taburete de madera de tres patas, estaba el objeto más asqueroso de todos: una momia.
No de las que van envueltas con vendas, sino un cadáver de mujer encogido y arrugado como una pasa. Llevaba un vestido teñido con nudos, muchos collares de cuentas y una diadema por encima de una larga melena negra. La piel del rostro era delgada y coriácea, y los ojos eran rajas de cristal blanco, como si hubieran reemplazado los auténticos por piedras de mármol; llevaba muerta muchísimo tiempo.
Nunca supe que le paso a mi oráculo —dijo Apolo mientras Hades se removió un poco incómodo y siguió leyendo—
Mirarla me produjo escalofríos. Y eso fue antes de que se retrepara en el taburete y abriera la boca. De dentro de la momia salió una niebla verde que se enroscó en el suelo con gruesos tentáculos, silbando como veinte mil serpientes juntas.
Eso da cosa —dijeron los mestizos
Tropecé intentando llegar a la trampilla, pero se cerró de golpe. Una voz se me coló por un oído y se me enroscó en el cerebro: «Soy el espíritu de Delfos, degollador de la gran Pitón. Acércate, buscador, y pregunta.»
Yo quería decir: «No, gracias, me he equivocado de puerta, sólo estaba buscando el baño»
El campamento estallo en risas y después de unos minutos pudieron seguir la lectura
Pero me forcé a inspirar.
La momia no estaba viva. Era algún tipo de receptáculo truculento para otra cosa, el poder que ahora me envolvía en forma de niebla verde.
Apolo solo asistió de acuerdo
Sin embargo, su presencia no transmitía maldad como mi profesora de matemáticas demoníaca o el Minotauro. Era más bien como las tres Moiras que había visto hilando en aquel puesto de frutas: arcaica, poderosa y sin duda no humana, pero tampoco particularmente interesada en matarme.
Es extraño que puedas sentir cuando están particularmente interesados en matarte —dijo Poseidón— tienes alguna sospecha sobre eso Hades
La tengo pero en cuanto este cráneo —mostro el cráneo de ojos verdes— me diga si mis sospechas son ciertas no diré nada
Reuní valor para preguntar:
—¿Cuál es mi destino?
La niebla se espesó y se aglutinó justo frente a mí y alrededor de la mesa con los tarros de trozos de monstruos en vinagre. De repente aparecieron cuatro hombres sentados a la mesa, jugando a las cartas.
Sus rostros se volvieron nítidos: eran Gabe el Apestoso y sus colegas.
Guacala —dijeron todos y Gabe hizo una mueca—
Apreté los puños, aunque sabía que aquella partida de póquer no podía ser real. Era una ilusión de niebla.
Gabe se volvió hacia mí y habló con la voz áspera del Oráculo: «Irás al oeste, donde te enfrentarás al dios que se ha rebelado.»
Los dioses vieron a Hades pero Ares inconscientemente trago saliva
El tipo a su derecha levantó la vista y dijo con la misma voz: «Encontrarás lo robado y lo devolverás.»
Muy bien —dijo Zeus—
El de la izquierda subió la apuesta con dos fichas y después dijo: «Serás traicionado por quien se dice tu amigo.»
El joven Luke trago saliva mientras Luke solo suspiro
Por último, Eddie, el portero del edificio, pronunció la peor de todas: «Al final, no conseguirás salvar lo más importante.»
Eso no me gusta —dijo Jim viendo preocupado a ambos Percy—
Las figuras empezaron a disolverse. Me quedé alelado contemplando cómo la niebla se retiraba y, enroscándose como una enorme serpiente verde, se deslizaba por la boca de la momia.
—¡Espera! —grité—. ¿Qué quieres decir? ¿Qué amigo? ¿Qué es lo que no podré salvar?
No dirá nada más —dijo Apolo—
La cola de la serpiente de niebla desapareció por la boca de la momia, que se reclinó de nuevo contra la pared y cerró la boca con fuerza, como si no la hubiera abierto en cien años.
65 años para ser más exactos —dijo Hades—
El desván quedó otra vez en silencio, abandonado, nada más que una habitación llena de recuerdos.
Me dio la sensación de que podría quedarme allí hasta que tuviera telarañas y aun así no averiguaría nada más.
Exactamente —dijo Rachel—
Mi audiencia con el Oráculo había terminado.
—¿Y bien? —me preguntó Quirón.
Me derrumbé en la silla junto a la mesa de pinacle.
—Me ha dicho que recuperaré lo que ha sido robado.
A Grover se le iluminaron los ojos pero no dijo nada
Grover se adelantó en su silla, mascando nervioso los restos de una lata de Coca-Cola light.
—¡Eso es genial!
—¿Qué ha dicho el Oráculo exactamente? —Me presionó Quirón—. Es importante.
Eso es correcto —dijo Apolo—
Aún me resonaba en los oídos el tintineo de la voz de reptil.
—Ha… ha dicho que me dirija al oeste para enfrentarme al dios que se ha rebelado. Recuperaré lo robado y lo devolveré intacto.
—Lo sabía —intervino Grover.
Quirón no parecía satisfecho.
—¿Algo más?
No quería contárselo. ¿Qué amigo me traicionaría? Tampoco tenía tantos. Y la última frase: fracasaría en lo más importante.
Percy —reprendió Quirón—
Lo siento —dijo Percy—
¿Qué clase de Oráculo me enviaría a una misión y me diría: «Ah, y por cierto, vas a fracasar»? ¿Cómo podía confesar aquello?
—No —respondí—. Eso es todo.
Estudió mi rostro.
—Muy bien, Percy. Pero debes saber que las palabras del Oráculo tienen con frecuencia doble sentido.
No les des demasiadas vueltas. La verdad no siempre aparece evidente hasta que suceden los acontecimientos.
Cierto —dijo Jim—
Tuve la impresión de que sabía que me aguardaba algo malo y que intentaba darme ánimos.
Lo más probable —dijo Jasón—
—Vale —dije, ansioso por cambiar de tema—. ¿Y adonde tengo que ir? ¿Quién es ese dios del oeste?
—Piensa, Percy.
Eso está difícil —dijo Jason y Percy hizo una mueca—
Si Zeus y Poseidón se debilitan mutuamente en una guerra, ¿quién sale ganando?
—Alguien que quiera hacerse con el poder —supuse.
—Pues sí. Alguien que les guarda rencor, que lleva descontento con lo que le ha tocado desde que el mundo fue dividido hace eones, cuyo reino se volvería poderoso con la muerte de millones.
Alguien que detesta a sus hermanos por haberle hecho jurar que no tendría más hijos, un juramento que ahora han roto ambos.
Yo no los odio —dijo Hades— a la reina del drama no lo soporto y con el sirenito me llevo más o menos bien además que ambos dioses que me obligaron a hacer ese juramento se lo pasaron por el fundillo y lo rompieron
Y tú que —dijo Zeus—
Yo apenas y tengo tiempo para subir a la superficie así que te puedo jurar por el rio estigio que yo no rompí el juramento —dijo Hades tranquilo un trueno retumbo y cuando vieron que no pasó nada siguió leyendo—
Pensé en mis sueños, la voz malvada que había hablado desde las entrañas de la tierra.
—¿Hades?
Tú lo robaste —grito Zeus— primero matas a mi hija y después robas mi rayo
Yo no mate a tu hija tu no permitiste que muriera al convertirla en un pino y yo para que quisiera robarte ese cacharro inútil —dijo Hades con extraña tranquilidad mientras muchos esqueletos salían—
Para expandir tu reino —dijo Zeus triunfal—
Y dale con eso quiero que veas como sería un día en el inframundo para que me digas si realmente crees que es necesario expandir mi reino —contesto fastidiado—
Una nota salió de la fogata y cayó sobre el regazo de Hestia
Que dice —pregunto Zeus—
Para que sepan la importancia de sus trabajos Zeus Poseidón y Hades intercambiaran papeles por el lapso de siete noches es decir vendrán a leer y cuando sea la hora de dormir ustedes irán al reino del otro durante esos siete días los primeros siete Zeus estará en el inframundo Hades en el mar y Poseidón en el cielo y las siguientes siete noches Zeus en el mar Hades en el cielo y Poseidón en el inframundo
Y ahora porque salí yo embarrado en sus peleas —se quejó Poseidón—
Pero que no el tiempo es detenido y repetido y si hacen eso estarán haciendo lo mismo todos los días —dijo Will—
Otra nota salió y cayó en las piernas de Will
Que dice —pregunto Apolo—
Dice que en el Olimpo mundo mitológico e Inframundo el tiempo pasa de manera normal —leyó Will— además que las muertes y nacimientos están suspendidos hasta que terminen de leer los libros
Después de varios minutos de quejas pudieron seguir leyendo
Quirón asintió.
—El Señor de los Muertos es el candidato seguro.
A Grover se le cayó un pedazo de aluminio de la boca.
—Uau. ¿Q-qué?
Espera tu primera misión fue ir al inframundo —dijo Teseo sorprendido y preocupado—
Pero solo eres un niño —dijo Laura preocupada—
Pero esa fue la doceava misión de Heracles —dijo Perseo— y ya estaba viejo
Heracles solo hizo una mueca al término viejo
—Una Furia fue tras Percy —le recordó Quirón—. Lo observó hasta estar segura de su identidad, y luego intentó matarlo. Las Furias sólo obedecen a un señor: Hades.
Ni se te ocurra —dijo Poseidón muy serio—
—Hades odia a los héroes —comentó Grover—.
Y dale con los odios yo no odio a los héroes a algunos no los soporto por ser unos arrogantes pero no los odio —dijo Hades— además que yo eh tenido hijos
Además de secuestrador eres un infiel —dijo Deméter abrazando a Perséfone—
Supera tus traumas mujer —dijo Hades antes de seguir leyendo—
Y si ha descubierto que Percy es hijo de Poseidón…
—Un perro del infierno se metió en el bosque —prosiguió Quirón—. Sólo pueden ser invocados desde los Campos de Castigo, y tuvo que hacerlo alguien del campamento. Hades debe de tener un espía aquí.
μην είσαι τόσο ηλίθιος με τους αδελφούς μου —dijo Hades pero solo los griegos entendieron—
Que dijo —pregunto Jason a Piper—
No seas igual de idiota que mis hermanos —contesto Piper
Debe de sospechar que Poseidón intentará usar a Percy para limpiar su nombre. A Hades le interesa ver a este joven muerto antes de que pueda acometer su misión.
—Estupendo —murmuré—. Ahora quieren matarme dos de los dioses principales.
Con el tiempo te acostumbras —dijo Percy—
—Pero una misión al…
—Grover tragó saliva—. Quiero decir, ¿no podría estar el rayo robado en algún lugar como Maine?
Maine es muy bonito en esta época del año.
Maine —pregunto Jason—
Un buen lugar para sátiros —contesto como si nada el sátiro más joven—
—Hades envió a una de sus criaturas para robar el rayo —insistió Quirón—.
Yo no tengo ese cacharro —dijo Hades—
Lo ha escondido en el inframundo, sabiendo de sobra que Zeus culparía a Poseidón. No pretendo entender las razones del Señor de los Muertos, o por qué ha elegido este momento para desatar una guerra, pero hay algo que es seguro: Percy tiene que ir al inframundo, encontrar el rayo maestro y revelar la verdad.
Una misión así no se le da a un niño —dijo Aquiles—
Sentí un extraño fuego en mi estómago. Fue lo más raro del mundo: porque no era miedo, sino ganas.
El deseo de venganza. Hades había intentado matarme ya tres veces, con la Furia, el Minotauro y el perro del infierno.
Como antes mencione lo único que eh mandado ha sido la furia —dijo Hades— el minotauro no fue mi culpa y el perro no lo sé porque no ha pasado
La desaparición de mi madre en un destello de luz era culpa suya. Ahora intentaba atribuirnos a mi padre y a mí un robo que no habíamos cometido.
Estaba listo para devolvérsela. Además, si mi madre estaba en el inframundo…
«Vamos, chico —dijo la pequeña parte de mi cerebro que aún conservaba un atisbo de cordura—. Eres un crío. Y Hades un dios.»
Y desde cuando eso te ha detenido —dijo Annabeth—
Primeros pensamientos —dijo Percy encogiéndose de hombros—
Grover estaba temblando. Había empezado a comerse las cartas del pinacle como si fueran chips. El pobre tenía que cumplir una misión conmigo para conseguir su licencia de buscador, fuera eso lo que fuese, pero ¿cómo podía yo pedirle que me acompañara en esta misión, sobre todo cuando el Oráculo me había dicho que estaba destinada a fracasar?
Eso es un suicidio —dijo Orión—
Era un suicidio.
Eres mi mejor amigo claro que te acompañaría —dijo Grover—
Gracias —dijeron ambos Percy
—Mire, si sabemos que es Hades —le dije a Quirón—, ¿por qué no se lo decimos a los otros dioses y punto?
Zeus o Poseidón podrían bajar al inframundo y aplastar unas cuantas cabezas.
Porque no es lo mismo saber que sospechar —dijo Artemisa—
—Sospechar y saber no son la misma cosa —repuso él—. Además, aunque los demás dioses sospechen de Hades (y supongo que Poseidón no será la excepción), ellos no podrían recuperar el rayo. Los dioses no pueden cruzar los territorios de los demás salvo si son invitados. Ésa es otra antigua regla.
Pues cuantas reglas hay —pregunto Frank—
2579 reglas —dijo Hermes después de contar con los dedos—
Los héroes, en cambio, poseen ciertos privilegios. Pueden ir a donde quieran y desafiar a quien quieran, siempre y cuando sean lo bastante osados y fuertes para hacerlo. Ningún dios puede ser considerado responsable de las acciones de un héroe. ¿Por qué crees que los dioses operan siempre a través de humanos?
—Me está diciendo que estoy siendo utilizado.
Como siempre —dijo el joven Luke—
—Estoy diciendo que no es casualidad que Poseidón te haya reclamado ahora. Es una jugada arriesgada, pero el pobre se encuentra en una situación desesperada. Te necesita.
Mi padre me necesita.
Las emociones se arremolinaron en mi interior como pedacitos de cristal en un calidoscopio. No sabía si sentir rencor o agradecimiento, si estar contento o enfadado. Poseidón me había ignorado durante doce años. Y ahora de repente me necesitaba.
Percy… —intento decir Poseidón—
Ya lo sé papá —dijo Percy con comprensión—
Miré a Quirón.
—Usted sabía que era hijo de Poseidón desde el principio, ¿verdad?
Como viste en tu expediente creí que eras hijo de Zeus —dijo Quirón tranquilo—
—Tenía mis sospechas. Como he dicho… también yo he hablado con el Oráculo.
Intuí que me estaba ocultando buena parte de su profecía, pero decidí que ahora no podía preocuparme por eso. Después de todo, también yo me estaba guardando información.
Información que no tendrías que guardar —dijo Poseidón—
—Bueno, a ver si lo he entendido —dije—. Se supone que debo bajar al inframundo para enfrentarme al Señor de los Muertos.
Si —contestaron todos—
—Exacto —contestó Quirón.
—Y encontrar el arma más poderosa del universo.
Eso es lo más importante —dijo Zeus—
—Exacto.
—Y regresar al Olimpo antes del solsticio de verano, en diez días.
Todos volvieron a asentir
—Exacto.
Fue un buen resumen —dijo Hazel sonriéndole a Percy
Miré a Grover, que se estaba tragando el as de corazones.
—¿He mencionado que Maine está muy bonito en esta época del año? —preguntó con un hilo de voz.
Todos los vieron con comprensión
—No tienes que venir —le dije—. No puedo exigirte eso.
—Oh…
—Arrastró las pezuñas—. No… es sólo que los sátiros y los lugares subterráneos… Bueno…
—Inspiró con fuerza y se puso en pie mientras se sacudía pedacitos de cartas y aluminio de la camiseta
—. Me has salvado la vida, Percy. Si… si dices en serio que quieres que vaya contigo, no voy a dejarte tirado.
Gracias fauno —dijo Jim sonriéndole— eres muy valiente
—Grover sonrió— es sátiro—
Dure cerca de 10 años llamándolos faunos no voy a cambiarles el nombre de un día a otro —dijo Jim tranquilo—
Me sentí tan aliviado que tuve ganas de llorar
Cobarde —dijo Ares—
Aunque no me parecía un gesto demasiado heroico.
Grover era el único amigo que me había durado más de unos meses. No estaba seguro de hasta qué punto podría ayudarme un sátiro contra las fuerzas de los muertos, pero me sentí mejor sabiendo que estaría conmigo.
Grover le sonrió a ambos Percy siendo correspondida
—Pues claro que sí, súper G.
—Me volví hacia Quirón—. ¿Y adónde vamos? El Oráculo sólo ha dicho hacia el oeste.
—La entrada al inframundo está siempre en el oeste. Se desplaza de época en época, como el Olimpo.
Justo ahora, por supuesto, está en Estados Unidos.
—¿Dónde?
Quirón pareció sorprendido.
—Pensaba que sería evidente. La entrada al inframundo está en Los Angeles.
Muy cerca del campamento júpiter —dijo Reyna—
—Ah —dije—. Naturalmente. Así que nos subimos a un avión…
NO —gritaron Jim Laura Poseidón y Sally
Que es un avión —pregunto Teseo de manera inocente—
Son medios de transporte el cual se transporta por el aire —dijo Icaros—
No puedes estar en el cielo —grito Teseo—
—¡No! —Exclamó Grover—. Percy, ¿en qué estás pensando? ¿Has ido en avión alguna vez en tu vida?
Meneé la cabeza, avergonzado. Mamá nunca me había llevado a ningún sitio en avión. Siempre decía que no teníamos suficiente dinero.
Buena mentira —dijo Laura—
Además, sus padres habían muerto en un accidente aéreo.
—Percy, piensa —intervino Quirón—. Eres hijo del dios del mar, cuyo rival más enconado es Zeus, Señor del Cielo. Así pues, tu madre fue suficientemente sensata como para no confiarte a un avión.
Bien hecho —dijo Jim orgulloso—
Estarías en los dominios de Zeus y jamás regresarías a tierra vivo.
Zeus solo asistió a todo
Por encima de nuestras cabezas, refulgió un rayo. El trueno retumbó.
—Vale —dije, decidido a no mirar la tormenta—. Bueno, pues viajaré por tierra.
—Bien —prosiguió Quirón—. Puedes ir con dos compañeros. Grover es uno. La otra ya se ha ofrecido voluntaria, si aceptas su ayuda.
Quien es el suicida —dijo Jasón—
—Caramba —fingí sorpresa—. ¿Quién puede ser tan tonta como para ofrecerse voluntaria en una misión como ésta?
Annabeth le dio un puñetazo a Percy
El aire resplandeció tras Quirón.
Annabeth se volvió visible quitándose la gorra de los Yankees y la guardó en el bolsillo trasero.
—Llevo mucho tiempo esperando una misión, sesos de alga —espetó—.
Annabeth —regaño Icaros— como se te ocurre ir a una misión así
La joven Annabeth se encogió en su lugar
Nuestra platica va a ser más larga de lo que creía —dijo Icaros— y también contigo voy a hablar —le dijo a Annabeth y esta se encogió en su lugar— tú ya hiciste las cosas ella todavía no
Atenea no es ninguna fan de Poseidón, pero si vas a salvar el mundo, soy la más indicada para evitar que metas la pata.
En eso la apoyo —dijo Thalía—
—Anda, si eso es lo que piensas —repliqué—, será porque tienes un plan, ¿no, chica lista?
Se puso como un tomate.
—¿Quieres mi ayuda o no?
Yo la mandaría a la chingada —dijo Teseo—
Teseo —regaño Orión—
No Orión aunque sea un juego esta niña —señalo a la joven Annabeth— vendió a Percy por una estúpida bandera y no solo eso cuando se enteró que era nuestro hermano lo hizo menos y lo trataba como basura
La joven Annabeth veía orgullosa a Teseo mientras Annabeth tenía con la cabeza baja sin saber que decir ella había hecho eso y se estaba sintiendo culpable
Vaya si la quería. Necesitaba toda la ayuda que pudiera obtener.
—Un trío —dije—. Podría funcionar.
Siempre funciona —dijo Afrodita insinuadoramente—
Por los dioses son niños —regaño Deméter—
—Excelente —añadió Quirón—. Esta tarde os llevaremos a la terminal de autobús de Manhattan. A partir de ahí estaréis solos.
Refulgió un rayo. La lluvia inundaba los prados que en teoría jamás debían padecer climas violentos.
—No hay tiempo que perder —dijo Quirón—. Deberíais empezar a hacer las maletas.
Aquí termina —dijo Hades cerrando el libro— quien lee
Yo señor —Leo alzo la mano—
Mediante sombras el libro apareció en las piernas de Leo haciendo que este sintiera un escalofrió
Sabes leer —dijo Jason—
Muy gracioso Superman —dijo Leo abriendo el libro—
Espero les haya gustado y recuerden que acepto críticas y sugerencias
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