Enamorarte de nuevo

Capítulo 7

No sé cuánto tiempo ha pasado, ni quiero saberlo y es que me siento tan bien en donde estoy, pero sobre todo con quién estoy.

- ¿Aun sigues dormida? - me pregunta Syaoran, mientras siento su mano pasar una y otra vez por mi cabello.

-No- susurro esbozando una pequeña sonrisa y escondiendo mi rostro entre su pecho, lo escucho reír y no puedo evitar separarme un poco de el para verlo.

-¿Qué tal si vamos a mi casa?- suelta de repente y no puedo evitar mirarlo, primero porque yo no estaba lista para que algo más pasará y segunda porque me negaba a creer que el fuera de aquellos hombres que solo busca aquello, aunque también podría ser porque vivía en casa de sus padres pero hace unos días se había mudado a su propio apartamento -No me mal entiendas - dice y siento su mano acariciar mi rostro- es solo que ya pasa de media noche, hace frío y por más que yo quiera no podemos quedarnos aquí- y es entonces cuando caigo en sí, en todo lo que había pasado y en lo que pasaría si no llego a casa de inmediato.

-Sera mejor que me lleves a mi casa- digo levantando me y separándome de él, inmediatamente siento un frío abrazador que me invade, por instinto me llevo las manos hasta mi cuerpo tratando de apaciguarlo pero es entonces que siento como algo cálido recae sobre mis hombros, el saco de Syaoran me arropa desapareciendo el frío de inmediato y aunque su rostro luce un poco más serio aun así esboza una sonrisa y me tiende la mano para que la tomé, sin pensarlo la tomo y toda la calidez regresa a mi cuerpo con aquella simple acción.

El camino a casa fue en completo silencio, pero las palabras en ese momento sobraban, no eran necesarias pues con solo mirar a Syaoran parecía que era capaz de leerme la mente y tal parecía que yo igual.

-Hemos llegado- y en efecto al mirar por la venta me percató que nos encontramos a fuera de mi casa.

En todo el camino había tratado de idear alguna buena razón para dar a los perros de Takashi del porque llegaba a estas horas, pero simplemente no había podido concentrarme en nada.

-Yo hablaré con ellos- me dice Syaoran y como dije tal parecía que podía leer mis pensamientos, pero aquello resultaría peor así que de inmediato niego ya bastante tendría por llegar a estas horas como para sumarle el hecho de con quién venía acompañada además que no quería meterlo en problemas.

Mentiría si dijera que no quiero besarlo de nuevo, abrazarlo pero principalmente tenía que tener cuidado pues está casa estaba llena de buitres y también porque necesitaba aclarar esto que estaba sintiendo así que me dirijo una mirada más y tomo enseguida el pomo de la puerta para abrirla pero su mano toma la mía girándome para besarme y es entonces que mando toda mi cordura al infierno y me entrego aquel beso sin importarme las consecuencias, al principio el beso es tierno, delicado pero deseo más, así que soy yo la que lo profundiza, la que lleva mis manos hasta su cabello alborotándoselo y atrayéndolo más a mí mientras sus manos me toman de la cintura atrayéndome más hasta él.

Me siento perdida con aquella simple acción, mi cuerpo tiembla con su tacto y quiero perderme por completo en el ...Es entonces que nos separamos abruptamente cuando alguien golpea la ventana, toda la piel se me eriza, siento un escalofrió recorrerme todo el cuerpo y el miedo de que se trate de Takashi...

-Señora Sakura- es entonces que escucho aquella voz que es tan familiar para mí y volteo de inmediato para toparme con el rostro de Naoko.

-Yo…- le digo, pero sinceramente no sé qué decir.

-Es mejor que entre señora Sakura- asiento con la cabeza, miro una última vez a Syaoran quien me sonríe y aprieta mi mano antes de que baje del carro.

Miro a Naoko en cuanto me bajo del carro, quien se mantiene en silencio y me ayuda a entrar por la puerta trasera como aquella otra vez, y en cuento estamos en mi cuarto pretende irse, pero necesito excusarme con respectó a lo que ha visto.

-Naoko- la llamo para que no se vaya, ella me mira esperando que diga algo pera nada sale de mis labios.

-No se preocupe señora Sakura, sabe que puede confiar en mí, no diré nada-

-Naoko, yo…- pero ella llega hasta mí y me toma de las manos.

-No necesita darme explicación alguna niña, yo sé el infierno que vive aquí, solo le pido que tenga cuidado con el joven Takashi, usted sabe de lo que es capaz si se llega a enterar de todo esto, haga las cosas bien niña, usted merece ser feliz-

La miro, aprieto sus manos y le sonrió

-Gracias Naoko- digo y sin pensarlo la abrazo.

Toda la noche no había podido pegar un ojo, incluso aunque hubiera podido dormir no quería hacerlo y es que todo lo vivido esta noche me parecía un sueño del cual no deseaba despertar. Tenía miedo era algo que no podía negar, pero era algo con lo que ya estaba acostumbrada a vivir.

A medio día recibo una llama de Leran invitando me a comer y aunque al principio deseaba negarme pues después de lo vivido en la noche con Syaoran tenía miedo a ser descubiertos, pero al final decidí aceptar pues quizás el no hacerlo resultaba más sospechoso.

-Buenas tardes Leran- saludo con un beso en la mejilla, pero ella me abraza y no es que fuera raro, sino que había algo diferente o quizás cosas mías.

-Buenas tardes hija, me alegra mucho que hayas venido- su sonrisa es más grande de lo normal, y hay algo en ella que... no, no, y no me digo, estoy volviéndome loca. -pero pasa, no te quedes ahí- entro por completo a la casa y noto que no hay nadie más, llegamos hasta la sala donde tomo asiento chocando con la mesa a causa de mis nervios

-Lo, lo siento- le digo tomando asiento.

-¿No pasa nada cariño, pero dime te encuentras bien? ¿Te veo algo intranquila? -

-No, es solo que no he podido dormir bien- esbozo una sonrisa como tratando de terminar el asunto, Leran corresponde aquel gesto y bebé un poco de su taza de té que nos han traído.

-¿Meiling y Faime no están en casa? - cuestionó tratando de cambiar de tema.

-No, han tenido un compromiso, pero me han pedido que las disculpes y esperan que pronto aceptes otra invitación- asiento.

-Entonces solo seremos tu y yo- digo un poco aliviada pues sinceramente no sabía cómo reaccionaría al verlo de nuevo.

-Y yo- dice aquella voz, aquella que no quería escuchar, que me eriza los bellos y me deja completamente petrificada.

-Buenas tardes madre- lo veo llegar hasta Leran y darle un beso en la mejilla, sus ojos chocan contra los míos y veo tantas cosas en ellos que no se describirlas así que aparto la mirada de inmediato. -Hola Sakura- me saluda está vez a mí y aunque me rehusó a mirarlo de nuevo lo hago encontrándome con su sonrisa que tanto me gusta y una felicidad indescriptible.

-Ho...Hola Li- saludo, el hace una mueca de desagrado quizás porque no lo había llamado por su nombre.

El niega y se acerca hasta mi para darme un beso muy cerca de mi boca por suerte Leran no lo ha visto pero eso solo me hace mirarlo con reproche, tal parecía que no se daba cuenta de lo que estaba haciendo así que de inmediato me apartó, pero el parece no tomarle atención aquello pues se sienta a lado mío aún con aquella sonrisa y me mira tan intensamente que siento mis piernas temblar.

-¿Y díganme, salió todo bien anoche? - dice Leran.

¿La miro desconcertada pensando lo peor, acaso ella sabía lo que había pasado?

-Ha marchado todo bien madre, Yue está muy contento con todo en especial con el trabajo de Sakura- lo miro perplejo sin entender de qué habla.

-Perdón por no poder asistir anoche a la cena hija, pero tenía un dolor de cabeza horrible- es entonces que recuerdo lo sucedido antes del desfile.

-No pasa nada Leran, por suerte todo ha marchado bien- respondo y me regaño mentalmente por ser tan tonta y olvidar algo tan importante.

-Por suerte Syaoran estaba aquí, y claro con tu ayuda Sakura todo a salido de maravilla - asiento y tomo un poco de té queriendo dar por terminado aquel tema y es que para ser sincera no recordaba nada de lo mencionado ayer en aquella cena y lo que menos deseaba es que Leran se dirá cuenta de aquello.

La cena transcurrió con normalidad, aunque debo decir que pasó algo que nunca antes había experimentado por primera vez me sentía en familia, todo eran risas y felicidad, pero sobre todo una armonía y una paz que no experimentaba hace mucho pues era muy diferente cuando Takashi estaba aquí, no podía ser yo misma en cambio con Syaoran me sentía libre y llena de paz una paz que no sentía hace mucho.

-Si me disculpan un momento, tengo que atender una llamada- Leran se levanta de uno de los sillones y se marcha dejándome completamente sola con Sharon y la sonrisa que mantengo en los labios es sustituida por una nerviosa.

-Creo que será mejor que me vaya- digo tratando de salir de esta situación, pero él no lo permite toma mi mano entre la suya y con la otra que tiene libre toma mi rostro para que lo mire.

-Te he extrañado-y su rostro luce más relajado pero aquella felicidad que pose no desaparece y su sonrisa que curva sus labios lo confirma.

-Yo también- no sé de dónde diablos salen aquellas palabras, brotan por sí solas y es que el tener a Syaoran tan cerca no era bueno para mí.

Su sonrisa se ensancha más y no puedo evitar yo también sonreír, sus labios se acercan hasta los míos hasta que juntos comienzan una danza lenta, sus labios son tan dulces que me envuelven por completo.

-No sabes cuánto he deseado esto desde que vi-

No puedo evitar sonrojarme, recarga su frente contra la mía y siento su respiración sobre mí.

-Esto está mal- le digo no queriendo separarme de su lado.

-Como podría estar mal? Si ambos lo queremos- No sé qué exactamente responder pues una parte de mi en realidad quería aquello, pero también una parte de mi sabía que eso estaba mal y que debía frenarlo.

-Yo... Yo no puedo- le digo separandome tratando de recuperar la cordura.

-Sakura- me dice tratando de tocarme, pero lo evitó.

-Soy la mujer de tu primo- y aquello parece detenerlo por un momento.

-Pero no lo quieres, no siente nada por él. Escúchame Sakura sé que tienes miedo y que esto no es fácil para ninguno de los dos, pero una oportunidad es lo que pido, solo una. Sakura - siento como me atrae hacia él y está vez no puedo negarme.

-Syaoran, yo, yo no soy libre, yo no…- pero no puedo continuar posa uno de sus dedos sobre mis labios para callarme.

-Claro que puedes Sakura, solo hay que intentarlo- no sé qué es lo que me lleva asentir solo sé que deseo que vuelva a besarme a estrecharle contra su cuerpo, solo sé que por una vez quiero ser de alguien más, quiero ser de Syaoran Li.

Me miró al espejo por alguna razón me siento diferente, algo dentro de mi ha cambiado es como si la Sakura de antes quisiera regresar, aunque ya no sería del todo la misma y es que algo había cambiado para siempre, sin embargo, hay una felicidad que me embriaga el cuerpo y el alma, una felicidad que tiene nombre y es que desde que había aceptado estar con Syaoran me sentía más plena, más feliz. Por alguna razón que desconocía y que no deseaba saber Takashi había extendido su viaje lo cual verdaderamente agradecía, aunque el hecho que también agradecía es que cada semana podía llamar para saber sobre él, lo cual calmaba un poco la culpa que sentía y es que Syaoran se estaba convirtiendo en un bálsamo para mis heridas aunque a veces me sentía una egoísta por aferrarme a él sabiendo que yo no podría ser nunca completamente suya.

-Señora, su carro está listo- me llama Naoko sacándome de mis pensamientos, asiento sin más y me marcho hasta las oficinas Li las cuales eran testigo de todo lo que pasaba entre Syaoran y yo, por suerte aún tenía que seguir viniendo pues tanto a los Li como a Yue les estaba yendo muy bien que otros socios me habían pedido representarlos a lo cual en un principio tuve dudas pues no quería más problemas con Takashi pero el señor Li me dijo que ya había hablado con él y no tenía inconveniente alguno a lo cual acepte no solo por ello sino también por él, tenía miedo que cuando todo esto terminará dejarlo de ver pues sé que si yo dejaba de trabajar volvería a mi jaula de oro y está vez nunca más podría salir.

-Solo espero que sea yo quien ocupa tus pensamiento- lo escucho hablar y me giro de inmediato para verlo -Hola hermosa- me dice tomándome de la cintura y dándome un beso el cual correspondo por unos minutos antes de alejarme.

-Alguien puede vernos- y señaló hacia la puerta, pero el niega.

-Le he puesto seguro- se encoge de hombros mostrando una sonrisa.

-Esto puede ocasionar malos entendidos- y es que nos encontrábamos en mi oficina, si yo tenía una oficina no muy grande ni ostentosa como la de Takashi y aunque al principio me había negado al final decidí aceptarla pues había resultado que si la necesitaba.

-Nadie viene a buscarte a estas horas- me enseña su reloj de pulsera y puedo darme cuenta que es la hora de la comida.

-Aun así- digo, pero él no me deja terminar pues siento sus labios de nuevo contra los míos.

-Te invito a comer? - dice contra mis labios y es aquello lo que más odiaba el no poder darle lo que en verdad merecía, una verdadera relación en la cual no tuviéramos que estar encondiéndonos, el no poder estar juntos sin importar nada ni nadie.

-Syaoran- me alejo de el para decirle que aquello es imposible pero el niega con la cabeza como si ya supiera lo que diría.

-Ya he traído la comida- y señala una canasta que reposa en mi escritorio y de la cual no me había percatado, sonrió y está vez soy yo quien lo besa, siento su mano acariciar mi rostro y me pierdo en aquel simple rose.

-Entonces vamos a comer-y me toma de la mano para llevarme hasta un pequeño sofá para comenzar a sacar las cosas de la canasta.

-¿Tú has preparado todo esto? - lo cuestionó tomando un poco de vino de mi copa.

-Aunque no lo creas- sonríe- todo esto lo he hecho para ti- me pide que abra la boca para darme un poco de aquella comida tan deliciosa, me permito cerrar los ojos disfrutando de aquello.

-Esta delicioso- respondo sin abrir mis ojos aún.

-Tu eres mi musa, en ti me inspiro. ¿Cómo podría salir algo mal si tú eres la inspiración de todo lo que hago? -

Sus palabras me llegan causando en mi un estremecimiento, lo miro y él también me mira a mí, no es necesario decir nada pues nuestros ojos lo dicen todo, me acercó hasta él y lo besó, embriagándome del rose de sus labios contra los míos, me atrae más hacia el dejándome en cuclillas sobre el pero no me importa nada solo quiero dejarme perder, demostrarle lo que el me hace sentir, el beso poco a poco comienza a tornarse más intenso, siento sus manos recorrerme por completo y me digo que quiero más, quiero más de él, pero aún entre los pequeños jadeos que ambos soltamos comienzo a escuchar ruidos a fuera, me separó un poco de él.

-¿Qué pasa?- cuestiona aún con sus labios sobre mi cuello.

-Alguien viene- digo más para mí misma aún sin alejarme de él.

-Yo no escucho nada- me dice tratando de retomar aquel beso, pero si algo que había desarrollado a la perfección en todo este tiempo era el sentido auditivo y aquello que escuchaba era el caminar de una persona y sin pensarlo me alejo de él, arreglando me lo más rápido posible, tratando de ocultar todo lo que pudiera delatarnos, el me mira atónico como si no entendiera nada.

-Syaoran- es todo lo que digo y el comprende y comienza arreglarse aún sin comprender el porqué de mi abrupta conducta.

Y es entonces cuando aquellas pisadas resuenan más, el murmullo de algunas voces se comienzan a escuchar, me paralizó al reconocer aquellos voces, no sé qué hacer, el miedo se apodera de mi dejándome completamente quieta, miro a Syaoran envuelta en pánico pero el parece tranquilo llega hasta mí y me sienta en una de las sillas y lo siguiente que escucho es el abrir y cerrar de la puerta hasta que las voces de Meiling y Faimen me inundan.

-Sakura- me saluda Meiling con un efusivo abrazo.

-Hola Mei- correspondo al saludo buscando a Syaoran pero sin encontrarlo en ningún lado.

-Todo bien Sakura?- me pregunta Faimen a modo de saludo supongo porque no dejaba de mirar a todos lados.

-Si- y esbozo una sonrisa para calmarla, ambas toman asiento y se quedan en silencio solo por unos segundos.

-Es muy linda tu oficina Sakura- me dice esta vez Faime- solo sonrió y asiento.

-Quien lo diría, hace unos días me dijiste que preferidas quedarte en casa alejada de todo esto- señala toda mi oficina Meiling y después sonríe.

-Aun lo prefiero Mei, pero debo decir que es una forma de estar más cerca de Takashi, ya sabes que no puedo estar sin el-

Amabas me miran risueñas y asienten.

-No primo y tú hacen una hermosa pareja- habla Meiling entusiasmada -espero que Syaoran encuentre a alguien pronto y así todos seamos felices- aquello me moleste, como negarlo y es que era algo cierto, él era libre y algún día podría cansarse de todo esto e irse.

-Espero no estés hablando de mi- escucho su voz sacándome de mis pensamientos y lo miro acercándose hasta sus hermanas, sonriéndome.

-Pues si Syaoran hablamos de ti, no crees que ya es justo que te cases y le des el heredero que tanto desea la familia Li- me quedo callada ante aquel comentario, no se exactamente que decir.

-Yo creo que eso más bien le corresponde a Takashi, lleva varios años casado y aún no tiene un heredero, dime Sakura cuando piensan tener un hijo mi primo y tu- cuestiona Faime dejándome perpleja, siento la mira de Syaoran sobre mí, se ha puesto completamente serio esperando mi respuesta sin embargo no sé qué decir así que aparto mi vista de él y la dirijo hacia Faime.

-Si el destino quisiera que hubiéramos tenido hijos ya hubiera pasado Faime, tanto Takashi como yo estamos bien con eso, así que no creo que sea necesario-

-Pero Sakura, acaso hablas en serio- interviene está vez Meiling- estás hablando de un heredero Li, ¿sabes lo que eso significa? -

-Creo que si Sakura no quiere tener hijos con Taksahi sus motivos tendrá- todos miramos a Syaoran quien luce serio pero un poco más relajado.

-Eso es Sakura? ¿no quieres tener hijos con Takashi? ¿Acaso no lo amas? - la mirada intensa de Meiling se posa sobre mi así que suspiro antes de responder.

-No es cuestión de amor, ni de si quiero o no, un hijo es más que eso, porque aún hijo lo vas amar mucho más que a nada, y desearás que nunca deje de ser tu niño y se aparte de tu lado, un hijo arrebaza cualquier frontera, puedes tener un hijo con la persona que amas o producto de alguna violación, desearás tenerlo o simplemente no querrás por todos los recuerdos que puede traer. No es que no quiera un hijo, porque si lo quiero, y el tenerlo con la persona indicada seria perfecto porque será el ser más amado para mí y daré mi vida por el- amabas me miran y después de reflexionar un poco asiente, siento la mirada intensa de Syaoran sobre mí, sus facciones se relajan y me sonríe solo unos segundos.

-Espero que algún día eso suceda- me dice Syaoran y sé que lo ha entendido porque él era la persona indicada para mí.

-Saben- habla Faime rompiendo el contacto entre ambos, ustedes también hacen bonita pareja, si Sakura no estuviera con Takashi me gustaría que estuviera contigo Syaoran.

-Te imaginas lo hermosos que saldrían sus hijos- dice Meiling sonriendo, no puedo evitar sonrojarme y a la vez sentir nervios pensando que quizás podrían a verse dado cuenta de algo.

-Quizas algún dia- escucho el susurro de Syaoran y lo miro deseando que eso puediera suceder algún día.

-Señora Sakura- escucho que me llama Naoko, sacándome de mis pensamientos los cuales divagaban en la charla de ayer por la tarde.

-¿Qué pasa? - la miro pues me extiende el teléfono, aunque no sé exactamente porque.

-Es el señor- responde y todo atisbó de felicidad se esfuma, miro aquel aparato y aunque deseo no responder al final lo hago.

-Bueno- es lo único que salen de mis labios.

-Hola Querida- su voz causa estragos en mi, y un escalofrío me recorre el cuerpo- como hasta estado-

-Bien- respondo simplemente.

-Ya veo que te da gusto que te hable- dice con enfado, pero simplemente no podía mentir. -Oh es acaso que piensas que porque no estoy allá eres libre, ¿que puedes hacer lo que tú quieras? -

-Takashi, por favor no quiero pelear-

-Acaso crees que porque has conseguido algunas cosas ya no eres una fracasa?, Te crees tan importante para hacer lo que quieras? No te olvides que si yo quiero no eres nada, que no dices para nada, ni siquiera para un polvo- su risa me atraviesa como dagas el cuerpo y siento mis ojos ardes, siempre que llamaba era para recordarme lo mismo - pero no te acostumbres querida pronto regresaré y te advierto que tenemos mucho que hablar- aquello me deja paralizada, acaso ya sabía de lo mío con Syaoran, no me digo que no, si fuera eso ya estaría aquí sin importarme nada con tal de hacerme pagar.

-¿Porque? - le digo sin ni siquiera entender yo misma lo que quiero decir.

Él se queda callado unos segundos y después responde.

-Tengo cosas más importantes que hacer, solo quería saber si no habías muerto, aunque podría ser una estupenda noticia así podría encontrarme una verdadera hembra, en fin llegó en una semana así que dile adiós a esa Briana de libertad que tienes- y sin más cuelga dejándome destrozada.

-Buenos días- digo en cuanto llego a la empresa Li.

-Buenos días Sakura, te encuentras bien? - me cuestiona Rika.

-Solo he tenido mala noche- respondo.

-Si quieres puedes irte a descansar, en realidad hoy no hay mucho por hacer- y por primera vez es lo que quiero, irme, encerrarme en mi cuarto y solo dormir. Sin más asiento y me despido de ella, pero al llegar a uno de los pasillos alguien me toma por el brazo y me encarga en una de las paredes, a causa del susto un grito quiere salir de mis labios, pero su fragancia me inunda así que solo me quedo quita mirándolo.

-¿A dónde vas?- me dice sonriendo contra mis labios.

-No lo sé- respondo perdiéndome en aquel beso.

-¿Que harás está fin de semana? - me cuestiona -Quisiera llevarte a un lugar si es que no tienes planes-

Lo miro con tristeza y no por el sino por mí.

-Aunque no tengo nada que hacer, no puedo ir contigo si bien no recuerdas soy una mujer casa…- pero no me deja continuar posa uno de sus dedos contra mis labios y niega con la cabeza.

-Lo he arreglado todo, he inventado un viaje para un producto, y si bien recuerdo tu eres la encargada de eso así que no puedes negarte y nadie sospechará, además que él ya está avisado así que no habrá problema.

Lo miro y entonces comprendo la llamada de Takashi, es porque ya sabía de esto y por eso me había dejado claro aquello de mi libertad.

-¿Y entonces a qué hora nos vamos? - sonrió y lo besó, pues si sería mi último respiro de libertad lo disfrutaría.

Íbamos de camino a no sé dónde pues Syaoran no había querido decirme asegurando que sería una sorpresa, por suerte ningún perro faldero de Takashi venía con nosotros, él había hablado con ellos y como se suponía vendrían más miembros de la familia Li y algunos otros empleados no tenía casa, aunque supongo lo había hecho para guardar las apariencias lo cual de cierto modo agradecía.

Todo el trayecto había sido en completa calma, habíamos hablado de un par de cosas, pero con él no había necesidad de nada pues el tenerlo solo conmigo ya me trasmitía demasiadas cosas, me hacía sentir plena y feliz.

-Se siente más calor del normal, ¿a dónde vamos? - cuestionó y si yo recordaba Hong Kong era el lugar más caluroso de china, pero ahora es un poco más intenso

-Ya casi llegamos- me dice mirando fijamente el camino y es entonces que me percató, el olor a mar me inunda, el calor de esta zona, y el hermoso paisaje.

"Bienvenidos a Sai Kung" leo y no puedo sentir cierta emoción, es verdad que me había pedido que llevara traje de baño, pero no pensé que me traería a la playa sin embargo no puedo evitar sonreír siempre había querido ir a la playa, pues ni en mi luna de miel había tenido la oportunidad de conocerla.

En cuanto llegamos a una zona reservada pues había muy pocas chozas ahí, bajo corriendo del carro quitándome los zapatos en el camino hasta llegar al mar para sentirlo sin importarme mojarme toda la ropa, era como un baño de esperanza. Escucho la risa de Syaoran, lo miro y corro hacia el para abrazarlo, el me recibe con los brazos abiertos y me abraza sin importarle que moje sus ropas y lo besó.

-Gracias- digo contra sus labios.

-Gracias- a ti- me responde y corre conmigo hacia el mar para mojarnos de nuevos, sonrió pues por primera vez en verdad era feliz.

Me miró al espejo y nada me convence, llevaba un traje de baño de dos piezas en color verde pero me sentía insegura, tantas veces escuchar que era fea, horrible que lo creía pero me recordaba que no estaba con Takashi sino con él, con Syaoran, decido hacerme una trenza y ponerme un pareo, me miró una última vez en el espejo y aun no sintiéndome del todo segura salgo hacia el balcón donde Syaoran me espera para comer.

En cuanto llego lo miro, me está dando la espalda, pero tal parece que se percata de mi presencia pues enseguida me mira y me recorre todo el cuerpo dejándome completamente nerviosa, quizás se a dado cuenta de lo mal que lusco y solo deseo salir de ahí, pero él toma mi mano para después rodearme la cintura y acercarme hasta él.

-Eres la mujer más hermosa de este mundo- me besa el mentón - eres perfecta Sakura- lo miro y sus ojos, sé que lo que dice es verdad, sonrió pues con solo su mirada había apartado todos mis miedos e inseguridades.

-Huele delicioso- le digo separándome y acercándome a lo que está cocinando, pero enseguida me abraza por la cintura y apoya su cabeza sobre mi hombro depositando un beso en él.

-Espero te guste- me dice, sonrió y giro un poco mi rostro para besarlo.

El resto de la tarde nos la habíamos pasado jugando en el mar, Syaoran me cargaba y comenzaba a jurar conmigo, o me llevaba al mar y hacíamos competencias o simplemente nos besábamos, el atardecer estaba cayendo y sabía que pronto llegaría la noche un tema que aún me asustaba, en todo este tiempo solo había estado con Takashi y no solo aquí resaltaban mis inseguridades sino también el miedo, miedo a que me lastimaran a no soportar que alguien más me tocará.

-Es hora de entrar - escucho que me dice y asiento.

-Tomare una ducha- le digo y sin esperar respuesta corro prácticamente al baño, me miró y me percató que aunque el sol estuviera fuerte no me había quemado mucho, quizás solo lo suficiente para guardas las apariencias, me demoró un poco en la ducha pues Syaoran me llama y en cuanto salgo el entra, nuestras miradas chocan pero enseguida la apartó. Opto por un short y una playera de tirantes, me siento en el borde de la cama cepillando mi cabello cuando él entre con un solo un pantalón delgado, no puedo evitar mirarlo y sonrojarme.

-Es hora de dormir- dice acomodando la cama, suspiro y asiento él se acomoda y me mira sonriendo.

-Acaso piensas quedarte ahí parada- me dice y es que me sentía incapaz de acercarme, él lo nota y su rostro se suaviza y me muestra una sonrisa tierna - ven aquí- y palmea la cama, poco a poco llegó y me acomodo sin acercarme mucho a él pero son sus brazos los que me atrae hacia el haciendo que recueste mi cabeza sobre su pecho mientras el me rodea de la cintura, no puedo evitar tensarme pero las caricias que sus manos proporcionan a mi cintura me relajan y poco a poco comienzo acostumbrarme a su tacto, a su cercanía.

Lo miro y me mira también, su rostro es sereno y podría decir que hasta se vislumbra felicidad, me besa la frente, la boca y tengo miedo pero nada más pasa, se aleja un poco pero sus brazos me aprietan un poco más fuerte sin hacerme daño.

-Ahora si, a dormir- apaga las luces y nadie dice nada más, por alguna razón me siento tan cómoda ahí que me atrevo a posar mi brazo por su cintura, besar su pecho, llenarme de su aroma y entregarme a los brazos de Morfeo.

Siento como los rayos de luz golpean mi rostro pero me niego abrir los ojos por el contrario intento moverme para seguir durmiendo pero algo no me lo permite por el contrario me aprieta más hacia el impidiendo moverme, poco a poco comienzo abrir mis ojos encontrándome con su rostro tan sereno, aún duerme y un instinto me lleva a posar una de mis manos sobre su rostro, dibujando sus facciones, deteniéndose un poco más de tiempo en sus labios y sin pensarlo llevo los míos contra los suyos en un corto beso o eso pensé yo porque enseguida en aprisiona los míos profundizando lo y abriendo sus ojos para mirarme. Me recuesta sobre la cama y se posa sobre mi sin romper aquel beso hasta que el aire es necesario, enseguida recarga su frente contra la mía mirándome intensamente.

-Es lo mejor que me ha pasado en la vida, despertar con esta bella imagen y de tal forma que no puedo pedir más- no puedo evitar sonrojarme y volverlo a besar.

-¿Que haremos hoy? - pregunto pues solo habíamos desayunado y salimos prácticamente corriendo, a pesar de que yo solo quería pasar el día nadando con él.

-Ya lo creas- me dice mientras me guía hasta lo que parece ser un muelle tomados de la mano.

-Señora lo, señora Li- nos saluda aquel sujeto al cual correspondo el saludo.

-¿Está todo listo?- pregunta y aquel sujeto asiente.

-Si esposa es muy bella y usted muy afortunado- dice mientras subimos aquel bote.

-Bellísima- dice aparentando más mi mano y sonriendo.

Aquello me gusta y por primera vez no siento culpa por el contrario una alegría me inunda de solo pensar que podría ser cierto. Aquel hombre nos entrega un equipo de buceo y al principio no me la creo, pero enseguida me lo pongo pues siempre había querido practicarlo.

-¿Estas lista? - me pregunta Syaoran asiento y me toma de la mano para sumergirnos juntos.

Todo el día Syaoran me había sorprendido con el buceo, una caminata por aquel pueblo, una deliciosa comida, una caminata por la playa, simplemente perfecto que cuando creí que llegamos a casa caería rendida del cansancio pero aún faltaba una sorpresa y aquí iba yo, en aquel bote con aquel señor del buceo, con un hermoso vestido rojo que se ajustaba a mi cuerpo, mi cabellera suelta y un poco de maquillaje, que a dónde iba? Ni siquiera yo sabía pues era una sorpresa.

-Hemos llegado- me dice aquel hombre y es una pequeña isla completamente sola la cual me daría miedo sino fuera por un camino de velas que alumbraba aquel lugar, me ayuda a bajarme y enseguida comienzo mi andar percatándome que no son solo velas sino también flores. En cuanto llego al final del camino una manta yace ahí, con comida y un par de copas, pero él no está ahí, así que comienzo a buscarlo, pero entonces lo siento rodearme la cintura por atrás y por instinto tomo sus manos con las mías y me acercó aún más a él.

-Es hermoso- le digo, el besa mi hombro y me suelta solo para tomar mi mano y llevarme hasta aquella manta.

-Tu eres aquí la hermosa-y me besa, nos acercamos hasta la manta donde me ayuda a sentarme, me sirve un poco de vino y me pide que brindemos.

-Por nosotros- sonríe.

-Por nosotros- digo sin más.

La velada transcurre entre risas, bromas, besos hasta que llegamos al postre donde aquel juego con esas fresas hace que quedemos recostados sobre la manta, Syaoran sobre mi besándome y con sus manos acariciando mi brazo ocasionando que yo me estremezca.

Mis manos juegan con su cabello y con su pecho que ya ha quedado al descubierto y es entonces cuando sus besos comienzan a bajar hasta mi cuello y me estremezco de deseo tanto que un suspiro sale de mis labios, poco a poco comienza a bajar mi vestido mientras sus labios aún continúan en mi cuello, es entonces que siento como muerde mi cuello y su mano contra mi pecho pero no es aquello lo que me hace separarme de él sino que su reloj se atora con mi cabello y lo jala es ahí cuando placer se evapora y el miedo se apodera de él y me alejo enseguida abrazándome a mí misma, quizás sea tonto y sé que no ha sido a propósito pero aquella acción me trajo enseguida el rostro de Takashi y la forma en la que me sometida para estar con él.

-Sakura- me dice acercándose a mí y comienza a secar mis mejillas, ni siquiera me había dado cuenta que estaba llorando.

-Yo lo siento- digo, pero el niega y me abre sus brazos como aquella vez en el templo y aunque dudo al principio me dejó abrazar por él.

-Tranquila, todo está bien- me dice acomodándose mi vestido y acariciando mi cabello.

-Perdón, yo... Yo...- digo, pero el me valla con un tierno beso.

-No pasa nada, para mí lo más importante es que estés conmigo, no importa si solo es así o haciendo el amor, simplemente tenerte a mi lado me hace feliz- sonríe- yo sabré esperar Sakura, por ti esperaría toda la vida-

Siento sus labios contra los míos y después me lleva hasta aquella manta, donde ambos nos acostamos, donde me abrazo a él para qué curará todas mis heridas.

-Te quiero- lo escucho decirme antes de que me quede dormida, sonrió.

-Yo también te quiero- susurro…..

Notas de la autora.

Hola a todos, antes que nada espero se encuentren muy bien ustedes y su familia, como sabemos seguimos en cuarentena y pues se que la situación no está nada fácil solo espero que todos salgamos bien no hay que perder la fe. Espero que este capítulo sea de su agrado que lo disfruten y sobre todo que los distraiga un poco de todo esto que está pasando. Sin más espero sus comentarios ya saben que estos motivan a la autora actualizar pronto, cuídense mucho y nos leemos pronto.

Gaby Li.