Enamorarte de nuevo

Capítulo 8

El frío da de lleno contra mi cuerpo y me estremezco aún sin abrir los ojos pues deseo seguir durmiendo pero en verdad que sentía frio, así que estiró mi mano a un lado tratando de encontrar alguna cobija con la cual raparme pero lo único que siento es piel, así que abro los ojos y veo el cuerpo de Syaoran envuelto en una manta y abrazándome por la cintura, no puedo evitar sonreír, rememorando un poco de la noche anterior así que me acercó un poco más a su cuerpo tratando de inundarme del calor de su cuerpo, lo escucho gruñir y de un momento a otro me atrae más hacia su cuerpo cubriendo me con aquella manta.

-¿Estas despierto? - pregunto unos minutos después pues simplemente no había podido recuperar el sueño.

-Si- lo escucho decir aún con sus ojos cerrados, me acercó hasta él lo besó en la comisura de los labios unos segundos hasta que su sonrisa aparece y abre sus ojos. Me pierdo un instante en ellos pues deseo atesorar todo lo que me dice con su mirada y el parece querer lo mismo, siento su mano recorrer mi rostro y es la caricia más placentera de todas, deseo quedarme aquí con él, y fundirnos el uno en el otro para siempre. Pero sé que es imposible...

-¿Tienes hambre?- cuestiona y es mi estómago quien responde ocasionando un leve sonrojo en mí y en él una suave risa, en cuanto nos levantamos me percató que ya ha amanecido y que aquella brizna fría se ha ido para darle lugar a una refrescante pues el calor ya comenzaba a sentirse, toma mi mano y comienza a guiarme hasta la orilla donde ya nos espera aquel señor quien sal vernos sonríe.

-Buenos días- saluda cortésmente mientras nos ayuda a subir- espero la hayan pasado bien- no puedo evitar sonrojarme ante su comentario al cual solo Syaoran asiente- verán, lo digo porque aquí hay una vieja leyenda, suele decirse que solo las personas que están destinadas a estar juntas resisten pasar la noche aquí, me ha tocado traer a varias parejas y muy pocas pasan la noche, me han hablado hasta en la madrugada para que venga por ellos, no saben describir a ciencia cierta si hay algo aquí, solo dicen que es un ruido tan perturbador-

Miro a Syaoran como preguntando si él había escuchado algo, pero el niega y solo aprieta más mi mano.

-En verdad me alegra que hayan sido unos de los afortunados-

El resto del camino es en completo silencio, solo me recargo en el hombro de Syaoran quien me abraza por la espalda, en cuanto llegamos le agradecemos aquel hombre quien nos sonríe y acepta el pago que le hace Syaoran como gratificación.

En cuanto llegamos a la cabaña solo nos da tiempo de ducharnos y acomodar nuestras cosas pues hoy mismo tendríamos que regresar a pesar de que no quería hacerlo, salimos a comer al pueblo tomados de la mano disfrutando el rato que nos quedaba, Syaoran se detiene en una joyería mientras yo me pierdo viendo a unos niños jugar perdiéndome en mis pensamientos.

"-Si sigues comiendo de esa manera te pondrás como un monstruo, en realidad ya lo eres pero ahora serás un monstruo gordo y feo- Touya me molestaba mientras comíamos un helado en el parque no puedo evitar mirarlo mal por sus palabras más sin embargo decido no prestarle atención.

-Touya, deja de molestar a la pequeña Sakura- intervine como siempre Yue en mi defensa a lo cual sonrió.

No puedo evitar sonreír cuando los columpios se desocupan y tomo la manga de Yue para que me acompañe hasta allá, él sonríe y no se niega a empujarme mientras yo sonrió.

-Si comes un helado más te aseguro que ese pobre columpio se romperá- llega diciendo mi hermano, pero me encuentro realmente feliz que sus palabras no causan estragos en mí. -Sakura- no deberías comer mientras estás ahí podrías caerte- interviene de nuevo pero mis carcajadas no me dejan escucharlo, hasta que de un momento a otro pierdo el equilibrio y por agarrarme y evitar cae aviento mi helado cayendo en la cara de Touya.

La risa de Yue no se hace esperar y no puedo evitar también reír mientras Touya bufa pero después sonríe.

-Aparte de monstruo, torpe- y siento su mano sobre mi cabello en un intento de hacerme enfadar, pero solo sonrió...

-Sakura- escucho mi nombre y siento como me toman por el hombro, salgo de aquel recuerdo y miro a Syaoran quien sonríe y me entrega una pequeña caja, lo miro una fracción de segundos y enseguida la tomo.

-Espero te guste- me dice mientras la abro encontrándome con un hermoso dije de una flor de cerezo con incrustaciones de esmeralda, verdaderamente hermoso.

-¿Es para mí?- pregunto quizás lo más obvio pero en verdad necesitaba escuchar su respuesta. Él lo toma en sus manos y se coloca detrás de mi apartando algunos mechones que salían de mi trenza del cuello, el cual acaricia y besa antes de colocarlo, me estremezco por aquella acción que incluso al sentir el dije contra mi piel siento que quema.

-Es hermoso- le digo tomándolo en mis manos para verlo- Gracias- pero el niega y me mira como nadie nunca lo había hecho.

-Gracias a ti- me abrazo a él, deseando que esto en verdad nunca termine pues solo él lograba hacerme sentir viva de nuevo...

En cuanto llegamos le pido que me deje en la entrada trasera y aunque al principio duda después asiente, nos despedimos con un corto beso el cual no decido alargar pues tengo un extraño presentimiento y decido que lo mejor es que se vaya, el me mira algo extrañado pero asiente al final, entro por la cocina y me percató que nadie se encuentra ahí, eran alrededor de las 6 de la tarde quizás habían tomado el día libre pues no había nadie en casa, sin darle mucha importancia comienzo mi camino hacia mi cuarto pero en cuanto llego al corredor me encuentro con Naoko quien venía prácticamente corriendo y había frenado a tiempo para evitar chocar, ella me mira de arriba abajo haciéndome sentir incomoda y su mirada se fija en mi pecho justo en mi dije.

-Póngase su suéter- me dice y no entiendo nada.

-¿Qué pasa?- cuestionó por la actitud de Naoko, pero ella niega enseguida.

-Ahora- nunca me había hablado de aquella manera así que de inmediato me pongo mi suéter que cubría mi pecho por ende mi dije y estoy dispuesta a preguntar de nuevo que sucede cuando una vos detrás de Naoko resuena.

-Pensé que nunca llegarías mi amor-siento un escalofrío recorrerme, mientras Naoko me mira temerosa y entiendo porque me había dicho aquello, aparto la mirada de ella y la fijo en Takashi quien me mira fijamente, hay furia en ella al igual que deseo y debo admitir que es la segunda cosa que veo lo que más miedo me da, tomo un pequeño respiro y me acercó hasta el pues tengo que cruzar ese pasillo para llegar hasta mi cuarto solo espero que mi cuerpo no me falle y pueda salir sin daños de esta batalla, su rostro completamente serio y sus ojos fijos en mí solo hacen tambalear mis piernas pero me digo que tengo que ser fuerte, estoy dispuesta a cruzar aun lado de él y creyendo que por una vez algo me salía bien y saldría ilesa pero no, toma mi mano, la aprieta ocasionando que chille de dolor y me acerque hasta él, puedo sentir su pecho contra el mío y es entonces que me doy cuenta que solo trae su bata de dormir que está medio abriera, jadeo pero no de placer.

-Lárgate- le grita a Naoko quien nos mira y duda. -Que te largues- grita más fuerte, la miro y asiento, ella sin más desaparece.

-Así que has ido a la playa- su mirada se fija de nuevo en mí y su agarre se hace más intenso.

-Ha sido por trabajo- digo simplemente sin moverme pues si algo había aprendido era que si me revelaba podría irme peor.

-Ahora entiendo porque vienes tan bronceada cariño- su mano acariciar mi rostro y aunque quiero apartarlo me quedo inmóvil- lo que no entiendo es ¿porque demonios solo ha ido mi adorado primo contigo? -no puedo evitar tragar pesado cuando dice aquello y siento su mano estamparse contra mi rostro haciéndome caer al suelo, tenía tiempo que no me pegaba gracias al trabajo, pero algo me decía que ya sabía todo solo esperaba salir viva de esto.

-Te hice una pregunta, así que responde- Me toma del cabello para que lo mire mientras siento como la sangre comienza a escurrirse de mis labios

-Leran, Leran no ha podido ir, se ha sentido mal por eso le ha pedido a Lo que me acompañara- me mira como tratando de averiguar si lo que digo es cierto, tenía una ventaja él nunca le preguntaría a Leran de eso estaba segura.

De repente me suelta y siento un alivio por aquello, aunque la cabeza comienza a doler de inmediato.

-Así que está enferma- veo un brillo en sus ojos que no se distinguir- ¿Es grave?- cuestiona de nuevo pero me quedo pensando en mi respuesta- ¿que si es grave?- me dice esta vez tomándome por los hombros y zarandeándome.

-No lo sé- suelto pidiendo que reduzca la presión ante mi respuesta, me suelta de golpe y me doy de lleno contra el piso.

-Tú qué vas a saber, si ni para averiguar algo sirves-

Me levanto un poco del suelo, pero, así como me levanto caigo pues están entumecidos por aquel agarre.

-En fin, no importa- y siento que me dejara en paz, pero aquello no pasa llega de nuevo hasta mí y me toma del rostro, es la última vez que te quiero cerca de ese maldito infeliz, eres mía no lo olvides- y estampa sus labios contra los míos, en un beso brusco y doloroso pues muerde mi labio por dentro y siento el sabor a cobre de inmediato. -Demonios, estoy tan caliente que te echaría un polvo aquí mismo, no puedo evitar jadear pero primero bañate, apestas... Y me suelta mientras el comienza a caminar hacia su habitación.

-Te quiero lista en 20 minutos- gruesas lágrimas comienzan a caer de mis ojos mientras Naoko me ayuda a levantarme y me lleva hasta mi habitación pues yo no puedo evitar escuchar sus palabras una y otra vez en mi cabeza mientras el rostro de Syaoran en mi mente.

-Venga señora- me dice Naoko mientras me ayuda a meterme a la ducha, me quitó aquel dije y siento mis ojos arder.

-Guárdalo, debajo de mi cama- ella sabe perfectamente donde y es que solía tener una caja debajo de mi cama donde guardo algunas fotos y cartas, enseguida regresa y me ayuda a curarme el labio por suerte no ha sido gran cosa, sin embargo, en mi muñeca si hacía un moretón y los brazos ligeramente rojos.

-Señora Sakura, ¿se encuentra bien? - me pregunta pues solo me miro al espejo pidiendo que algún milagro suceda.

-No quiero- le digo como niña chiquita, mientras me abrazo a su cuerpo - no quiero-

Ella me abraza tratando de tranquilizarme, de aliviar de cierto modo mi dolor pero la puerta de mi habitación se abre dejando ver a Takashi quien mira con asco la escena y se hace aún lado pues con la mirada le pide a Naoko que se vaya, ella me mira y le suplico con la mirada que no lo haga y sé que la estoy metiendo en un problema, así que suspiró mientras escucho el golpe que da Takashi en la puerta y la suelto pues no quiero que ella también sufra, ella duda pero después se marcha, la puerta se cierra enseguida, me levanto tratando de salir corriendo pero ¿a dónde? Siento como llega hasta mí y me toma entre sus brazos y abre mi bata, su rostro va a dar a mi cuello y respira mi aroma.

-Hueles delicioso y sin más comienza a besar mi cuello, lo muerde y sé que ahí también quedarán moretones. -No sabes cuánto te he extrañado- lo escucho decir mientras me lleva a la cama y comienza a devorar mis pechos, mordiendo mi pezón ocasionando dolor, aprieta mi trasero y sigue besándome, todo el cuerpo, no puedo evitar soltar lágrimas cuando se acomoda entre mis piernas para entrar.

-Por favor- me atrevo a decir y hace tiempo no hacía eso, me resignaba y me sometía, pero sentía que algo había cambiado y ya no quería esto, ya no.

-¿Creíste que por tener trabajo, y que te dejo salir sin que nadie te acompañe ya eres libre?- su sonrisa es burlona y siento como entre en mi ocasionando dolor- pues no, eres mía y eso nadie lo va a cambiar, así que olvídate de todo eso porque pronto terminará- sus envestidas son rápidas mientras me aprieta de la cintura, besa, chupa y lame mi cuello y mis pechos. Siento su orgasmo cerca y su beso voraz y feroz me lo afirma, se toma unos segundos y sale de mí, pienso que ha sido todo y tomo mi sabana para tapar me cuando la aparta.

-¿Quien dice que ya he terminado?- y sin pensarlo de nuevo entra en mi mientras me jala del cabello. -Demonios estás tan apretada- grito más de coraje que por otra cosa pero a él no le importa y lo siento de nuevo terminar, me mira en cuanto sale de mí

, toma su bata y se marcha, ahora sí cubro mi cuerpo haciéndome un ovillo y comienzo a llorar, odiaba a Takashi, lo odiaba.

Escucho un golpeteo en mi puerta y me levanto del suelo, después de lo sucedido había corrido al baño para quitarme los restos de Takashi pero como siempre eso no funcionaba, después había sido incapaz de acostarme de nuevo en aquellas sábanas, e incluso de tocarlas por eso había preferido dormir en el suelo.

-Adelante- y por aquella puerta entra Naoko quien me mira con pena y se acerca hasta mí.

-Niña- dice, pero yo solo niego pidiendo que no continúe pues comenzara a llorar, ella asiente y suelta un suspiro. -El señor la espera en el comedor- asiento sin decir nada más, por suerte era un día lluvioso y podría usar un cuello alto para tapar aquellos moretones, un pantalón de mezclilla ajustado y unas botas, me miro al espejo y aunque el moretón del labio es apenas visible mis ojos rojos e hinchados me delataban, me pongo una pomada especial para aquello y después de unos minutos me maquillo para tapar cualquier ratito por suerte ya era buena en eso.

Bajo las escaleras y llegó hasta la mesa, donde Takashi lee su periódico como si nada, me siento sin decir nada y comienzo a comer, aunque en realidad no tenía hambre.

-Nos iremos juntos al trabajo- me dice bebiendo su café- y regresaremos juntos así que ya puedes irte olvidando de cualquier plan que tuvieras.

Lo miro, pero no digo nada, en unos minutos salimos de casa rumbo a la oficina en completo silencio y en cuanto llegamos quiero salir corriendo, pero él me toma por el mentón, me tenso pero solo me mira queriendo ver si no se ve algunos de sus golpes y después me suelta. Me toma de la mano mientras entramos en la oficina, todos nos miran pues no suele hacer esto, me deja en mi oficina no sin antes darme un beso que me limpio en cuanto se marcha, me recargo en la puerta tratando de controlarme.

Llaman a la puerta y me quedo estática sin saber si abrir o no, temo que sea el, pues no sé qué pueda hacer en cuanto lo vea, llaman otra vez, me acomodo en mi silla, me miro en el espejo verificando que todo esté en orden y finjo estar leyendo en cuando pido que pasen.

-Buenos días Sakura- escucho la vos de Rika de inmediato la miro.

-Buenos días- le respondo sonriendo.

-Vengo a decirte que la sesión de fotos será mañana- la miro y necesito decirle que quiero más tiempo pues sería en algún vestido sin mangas y a causa de los moretones no podría hacerlas pero como explicar sin que se entere de lo sucedido?

-¿Mañana?-

Ella asiente - ¿o no puedes? -

-Lo que pasa, es que como será hasta la semana que viene- comencé a decir sin saber realmente como justificarme entonces pensé en lo único que podría salvarme, aunque para mi fuer repugnante - tú sabes que Takashi regreso de su viaje apenas y como lo extrañaba tanto pues ¿tú sabes lo que hacen las parejas no? Pues me han quedado algunas marcas de nuestro encuentro no se si me entiendas-

Ella me mira sorprendida, sonríe -Por eso el cuello de tortuga- yo solo asiento esbozando una sonrisa fingida.

-Entonces si es por eso, no hay problema será la semana que viene, solo trata que tus encuentros con tu esposo ya no dejen marca a la próxima- dice sonriendo.

Solo sonrió mientras finjo estar avergonzada y ella sale de la oficina no sin antes darme algunos papeles que tengo que leer.

Me siento asqueada no solo por lo que pasó sino por fingir que lo he disfrutado.

No sé cuánto tiempo pasa, solo sé que Syaoran ha venido un par de veces y me he negado a verlo, quizás para esta hora ya sabe del regreso de Takashi pero me rehusó a verlo. Pero aquello no dura mucho pues Takashi llega a mi oficina diciendo que saldrá a una comida de negocios pero que regresará por mí a lo cual solo asiento y ese momento es aprovechado por Syaoran quien al ver salir a Takashi entra en mi oficina.

-Sakura- lo escucho decir mi nombre y me quedo inmóvil, de inmediato le doy la espalda temiendo que pueda darse cuenta de aquellos golpes.

-No es bueno que estés aquí- le digo aún sin mirarlo.

-Se que ha regresado, pero encontraremos la manera de seguir viéndonos- dice acercándose a mí y trato de poner la mayor distancia posible, claro sin ningún éxito pues él toma mi mano para que lo mire con la mayor delicadeza pero aquel simple Rose me hace soltar un grito de dolor, su semblante se pone serio de inmediato, me mira y enseguida descubre mi brazo notando aquel moretón, regresa su mirada a mi rostro y tomándome por el mentón y después tocando mi labio.

Su rostro se transforma, se llena de irá y entonces descubre mi cuello topándose está vez con los moretones que lo adornan.

-¿Este maldito se atrevió a tocarte? - me dice apretando los puños y conteniendo la respiración, mis ojos se llenan de lágrimas y aparto la mirada de la suya pues me siento sucia y solo un tenido gemido sale de mis labios.

-Este infeliz me las va a pagar- dice mientras estrella su puño contra la pared - ¿cómo pudo hacerte esto?- regresa la mira hacia mí y lo ubico que deseo es salir corriendo. -Este mal nacido es hombre muerto- lo escucho decir mientras su rostro se desencaja y comienza a caminar hacia la salida, pero alcanzo a tomarlo de las manos y el me mira.

-Por favor no- le suplico y su rostro se contrae.

-¿Como puedes pedirme piedad para el cuándo te ha hecho esto?- toma mi rostro de nuevo y sus ojos están llenos de furia.

-No pido piedad para él, sino para mí- le digo y me mira sorprendido no entendiendo que estoy diciendo.

-Acaso no te das cuenta, si lo mato el infeliz no volverá hacerte daño- lo suelto y le doy la espalda recargando me en el escritorio con mis manos, lo siento tocarme los brazos y evito soltar un gemido de dolor, pero también se percata de aquello, sin pensarlo toma un adorno de mi escritorio y lo estrella contra la pared.

-Deberías dejarlo y dejarme matarlo- suelta

-Tú no eres un asesino- le digo sin mirarlo todavía.

-Entonces, déjalo- me pide tomándome delicadamente de la cintura y girándome para que lo mire.

-No puedo- le digo y lágrimas comienzan a salir de mis ojos.

-¿Lo amas? - pregunta temeroso pero de inmediato lo niego- Entonces ¿porque no puedes dejarlo? -

-No... No puedo decirte- miro la decepción en sus ojos y de inmediato me suelta.

-Entonces qué más da si lo mato, así estará todo resuelto- y comienza a caminar de nuevo, pero lo retengo abrazándome a su cintura.

-No es que no quiera decirte... Solo dame tiempo- pido, pero el me mira duramente

-¿Tiempo para que la próxima vez te mate?- sus palabras me llegan y sé que tiene razón que debo poner fin a esto pero no podía, no ahora.

-Escúchame... Solo dame tiempo-

-¿Y mientras tanto que Sakura, tendré que seguir viendo y aguantando como te lástima? ¿Cómo te toca? -

Cierro los ojos cuando aquellas imágenes inundan mi mente y lo suelto, él toma el pomo de la puerta dispuesto a irse.

-Syaoran- le digo temiendo que pueda cumplir su amenaza.

-Tranquila, no haré nada, pero si vuelve a ponerte un dedo en cima es hombre muerto- me quedo helada con sus palabras, me dolía hasta el alma todo esto, quería salir tras del pedirle que nos fuéramos y nunca más regresarnos, que me protegiera y me amara pero simplemente mis piernas no se movieron solo me quedé ahí viendo por dónde había desaparecido Syaoran….

Había pasado una semana desde aquello, no había ido a la oficina más que para la sesión de fotos pues me había reportado enferma y es que en verdad lo estaba, estaba enferma del alma, por suerte Takashi parecía agradecido por eso, no había vuelto a ver ni oír nada de Syaoran suponía que se había cansado de esto y creía que era lo mejor, él se merecía algo más algo que tal vez nunca podría darle.

-Necesito que te arregles, está noche iremos a la casa de los Li, así que por favor trata de ponerte presentable, aunque no se si puedas. ¿Te has visto últimamente en el espejo? Eres tan fea que no sé porque me case contigo-

No digo nada pues está vez sus palabras no duelen, me duele más saber que lo veré a él y aunque no quiero subo a cambiarme y en una hora nos encontramos en la casa Li.

Leran y Hien como siempre me saludan alegremente a lo cual correspondo, al entrar me he dado cuenta que es una reunión con algunos socios por lo cual tendría que soportar la charla con algunas mujeres nada agradables lo que si agradecía es que fuera pequeña y no hubiera demasiada gente que casi no se pudiera caminar.

Miro a Meiling a lo lejos que me hace señas, aunque no puedo ver con quién está acompañada así que me disculpo para poder ir con ella a lo que Takashi no le da importancia y continúa hablando con aquellos hombres.

-Hola Mei- la saludo y también a su acompañante Yukito, según recuerdo.

-Te ves muy hermosa Sakura- me dice

-Lo mismo digo Meiling- sonrió y comenzamos hablar de algunos temas que nos hacen reír y me ayudan a olvidarme un poco de todo, aunque de vez en cuando trataba de encontrar a cierto Lo pero tal parecía que no había venido, lo cual creía lo mejor, aunque en realidad deseaba verlo, aunque fuera de lejos.

-No creerán lo que acabo de ver- llega casi corriendo Faime hacia donde estamos nosotras.

-¿Qué?- cuestiona Meiling mirando hacia todos lados a ver si da con lo que Faime quiere decir.

-Eso- y señala hacia cierto punto y siento una punzada en el pecho al ver de lo que se trata y es que ahí estaba Syaoran platicando y sonriendo animadamente con una joven de su edad muy bella, mi estómago se contrae, y siento rabia al ver como aquella mujer le sonríe coquetamente toca su mano y él no la aparta.

-¿Acaso es Mildred?- cuestiona Mei.

-Así es- afirma Faime ambas viendo la escena alegremente, siento mis ojos arder y aparto la mirada de inmediato.

-Si me disculpan- digo, pero no me prestan atención ambas siguen añorando que su hermano se case quizás con ella Mildred o alguien más pero que se case al fin.

Llegó al tocador, limpiando me aquellas lágrimas y me miro en el espejo, yo era tan simple comparada aquella mujer, con su cabellera larga y rubia, su cuerpo voluptuoso y su rostro tallado por los ángeles, sin duda aquella mujer no tenía sin igual, yo era poca cosa comparada a ella. Por eso él le sonreía así, y se dejaba tocar por ella, tenía celos no podía negarlo y aunque hubiera querido ir y quitarla de encima simplemente no podía.

Entendía que él se merecía ser feliz pero el verlo con alguien tan pronto me dolía hasta el alma. ¿Acaso el no dijo que me quería? ¿Entonces porque estaba con ella? Pero quién era yo para juzgar cuando yo misma estaba casada, miro con odio aquel anillo que adorna mi mano, pero sin embargo tenía que seguir, y aunque me doliera verlo con alguien más sabía que así debía ser, aunque doliera y sintiera que me estaba muriendo así tenía que ser. Me miro al espejo y retoco aquel maquilla dispuesta a salir y regresar, pero en cuando doy el primer paso alguien toma mi mano y comienza a jalarme, al principio no puedo ver de quién se trata hasta que siento su aroma. ¿Acaso pretendía restregarle lo que había visto hace unos minutos? o quería reírse de mí de lo tonta e ilusa que era?

Llegamos hasta aquel pasillo donde nos besamos la otra vez cuando detiene su andar, me zafo de su agarre molesta, ¿Acaso no tenía pareja? ¿Entonces para que me traía aquí?

De pronto siento sus labios estamparse contra los míos y aunque fue sorpresa no puedo evitar sucumbir y perderme en aquel baile unos minutos hasta que recuerdo aquella escena y me separó de él.

-¿Qué pasa?- me pregunta desconcertado.

-¿Y lo preguntas?- le digo completamente enojada.

-Pues sí, no entiendo que sucede, te he estado esperando un buen tiempo fuera del baño para poder verte, hablarte y besarte-

-Acaso crees que soy tonta- el me mira sin entender- Te vi a ti y a esa tal Mildred- grito llena de rabia y de celos.

El niega y sonríe a la vez lo cual solo me hace enfurecer aún más y trata de abrazarme, pero no lo permito.

-Se lo que viste, pero te aseguro que nada es lo que parece-

-¿ha no? Por eso te dejabas tocar la mano y le sonreía a de aquella manera- digo tratando de irme de ahí pues solo estaba haciendo el ridículo. Pero él me toma de la cintura y me acerca hasta el impidiendo mi huida.

-Se que lo que viste no te ha gustado pero te aseguro que no pasó nada, no me mueve ni un pelo, si estaba con ella fue por pura cortesía y porque Faime la mando, pero toda la noche te he buscado a ti- acomoda un mechón de cabellos tras mi oreja y me estremezco a lo cual el sonríe- eres la única capaz de hacerme sentir todo esto Sakura, la única capaz de hacerme sonreír de verdad, la única que quiero que me toque- sus labios rosa los míos en un breve beso y suspiro - en cuanto te vi la dejé pues ni ella ni nadie me importa, solo tú, solo contigo quiero estar, no sabes cuánto te he extrañado- y me besa, quizás sea una tonta pero le creo, sus ojos me dicen la verdad y sé que soy egoísta pero por primera vez quería serlo porque él era mío y yo siempre sería de él.

-No pensé que fueras tan celosa- me dice en cuanto recarga su frente contra la mía, yo solo hago una mueca y después niego, sé que no es justo más cuando yo estoy casada- el posa un dedo sobre mis labios para que deje de hablar pero no lo hago- quizás debería dejarte, para que encuentres a alguien que pueda hacerte feliz - el niega de inmediato e iba a decir algo pero no lo dejo hablar - pero al verte con alguien más he comprendido que no puedo, simplemente no puedo dejarte ir porque me he enamorado de ti- lo miró fijamente y aja ojos tienen un brillo especial en cuanto digo aquello y una sonrisa ilumina sus labios- así que le pediré el divorcio a Takashi- suelto esperando su reacción

El me mira fijamente, me abraza y me besa como si no hubiera mañana.

-¿Cuando?- pregunta y se a lo que se refiere.

-Hoy mismo- le digo.

-¿Pero aquello que no quisiste contarme?- te lo diré porque después de esto te necesitaré más que nunca-

El asiente y me besa el rostro -no sabes lo feliz que me haces, te amo Sakura, te amo como no tienes idea- me besa y no puedo describir la felicidad que siento en esos momentos, solo esperaba que todo saliera bien y no solo poder ser feliz con Shaoran sino también no perderlo a él...

Notas de la autora.

Hola a todos, espero se encuentren muy bien, yo sé que todo esto de la pandemia es muy difícil más por la situación económica, pero hay que mantenernos positivos y confiar en Dios. Espero que esté capítulo sea de su agrado a mí me ha gustado bastante, ya algunas cosas comenzarán a salir a la luz, aunque aún no es el final ya está cerca pues decidí no hacer muy larga la historia, sin más espero la disfruten y ya saben quiero saber su opinión sobre ella, ya saben que sus comentarios motivan a la autora actualizar pronto. Sin más me despido de ustedes.

Cuídense mucho.

Gaby Li.