Enamorarte de nuevo

Capítulo 9

Miro una vez más la copa vacía que tengo en mis manos, está noche había decidido tomar un poco más, pero sin emborracharme, necesitaba sacar el valor para decirle a Takashi que todo terminaría. Siento que alguien me mira y me encuentro con la mirada de Syaoran sobre mí, su ceño luce fruncido quizás por el hecho de que esté tomando, pero es algo que tenía que hacer, aunque no le gustará y él también lo sabía, Meiling le dice algo y enseguida regresa la vista hasta ellas lo cual agradezco.

-Es acaso que deseas dejarme en ridículo?-escucho su voz muy cerca de mí y no puedo evitar estremecerme de miedo, está vez antes de que Takashi me buscará había decidido separarme antes de Syaoran no sin antes reiterarle lo que le había dicho, y en cuanto llegue algunas mujeres esposas de los socios de Takashi me habían arrastrado con ellas para hablar de no sé qué tanto, y fue a ahí que comencé a tomar, aprovechando que cada cinco segundos nos ofrecían alguna bebida, no supe en qué momento me quedé sola hasta que su voz me trajo a la realidad.

-Yo...- dije sin saber que decir y apartó aquella copa.

-Me han dicho que no te sientes bien, y creo que tienen razón pareces ausente- dijo posando una mano sobre mi frente y por más que quise apartarme no lo hice necesitaba guardar las apariencias, aunque fuera unos minutos más.

-No- dije simplemente. Él puso su mano está vez sobre mi mejilla y acaricio tiernamente, poco a poco se acercó hasta mí y me besó como hace mucho tiempo no lo hacía, de una manera tan dulce y tierna que por unos segundos me perdí en aquel rosé, quizás había tomado de más.

Un carraspeo y unos suspiros nos trajeron a la realidad inmediatamente me quedo estática pues me encuentro con aquellos ojos color ámbar que me miran fijamente, con enojo y furia, pero no dice nada, el brazo de Takashi me atrae hasta el de la cintura y no puedo evitar sentirme más incómoda.

-Y nosotras que veníamos a buscarte pensando que te estabas aburriendo- dice Meiling sonriendo.

-Pero ya vimos que no estás para nada aburrida- habla está vez Faime y hace una mueca que no se describir.

-Lo que pasa es que yo no puedo estar tanto tiempo lejos de mi bella esposa- y siento el beso de Takashi sobre mi mejilla, ocasionando otro suspiro por parte de Faime y Meiling, yo esquivo la mirada de Syaoran.

-Si ese es el caso no interrumpimos más- dice esta vez Syaoran ocasionando que está ves lo mire y aunque hay furia aún en sus ojos sé que también entiende todo y hay cierta esperanza pues sabe que yo terminaré con todo esto pronto, y solo asiento y eso parece bastar para que su mirada se suavice del todo y desaparezca seguido de sus hermanas.

-¿Segura que estás bien?- me pregunta de nuevo Takashi a lo cual asiento.

-Yo solo...- digo y el me mira interrogante así que tomo un respiro esperando que el buen humor que parece tener hoy me ayude para que todo salga bien. -Yo solo necesito hablar contigo- el me mira fijamente, toma de su copa y asiente.

-Entonces lo mejor será que nos vayamos, yo también tengo algo que decirte- y aquello me desconcierta ¿Acaso será que el me pida el divorcio? Eso sería demasiado, pero si así fuera... Y siento que algo me llena el pecho, no es doloroso sino todo lo contrario.

Nos despedimos de los Li, y antes de marcharme me encuentro con los ojos de Syaoran y por primera vez me animo a sonreír lo cual parece sorprenderle, pero me sonríe y eso es todo lo que necesito.

El transcurso a casa es en completo silencio y quizás hubiera sido lo mejor decirlo en esta aparente paz pero niego mentalmente, como hace mucho tiempo no hacía me ayuda a bajar del carro, toma mi mano y la besa, sonríe ante el escalofrío que me envuelve y me lleva hasta la casa con una sonrisa que hace mucho tiempo no veía en él y me preguntó qué pasaría, cuando salimos de aquí era un Takashi diferente y ahora parecía ser el de hace años.

Me guía hasta la sala, me ayuda a quitarme el abrigo y no puedo evitar sentir un cierto nerviosismo, pero me digo que hay esperanza no por algo Takashi no era el de siempre, se sienta a un lado mío y toma mi mano con delicadeza deposita un beso sobre ella y la acaricia, me mira como hace tiempo no lo hacía y después de unos segundos suelta un suspiro.

-Sakura- dice apenas cuando su celular comienza a sonar y aunque al principio hace caso omiso después de unos segundos decide mirar para ver de quién se trata y al verlo su sembla te cambia, su ceño se frunce, luce pálido y nervioso, se levanta enseguida y se aparta para evitar que escuche, aunque me encuentro algo aturdida después de unos segundos me levanto para seguirlo deseando terminar con todo esto de inmediato pero ni siquiera doy unos pasos cuando él llega hasta mi completamente alterado y es miedo lo que veo en sus ojos.

-Tengo que irme- me dice tomándome por los hombros con delicadeza

-¿Que ha pasado?- pregunto y es que nunca había visto esa expresión en el antes, pero el niega y besa mi frente, se separa de mi y comienza a caminar rumbo a la puerta donde se encuentra una de las empleadas con su maleta.

-Takashi- le digo dándole alcance -Necesito hablar contigo- pero el niega.

-No tengo tiempo ahora, pero cuando regrese hablaremos, yo también tengo tanto que decir, algo que cambiará nuestras vidas- me besa en los labios un beso lleno de muchas cosas de su parte pero que no se descifrar.

-¿Cuando regresaras?- digo aún contra sus labios, el recarga su frente junto a la mía y suspira.

-No lo sé- besa mi frente de nuevo, toma su maleta y comienza a salir, me mira una vez más y sonríe, corro hasta la puerta y me percató que no se ha llevado algunos de su equipo de seguridad, les dice algo a los demás quienes solo asienten y me miran, sonríe de nuevo y se sube a su carro perdiéndose ahora sí de mi vista.

-Takashi- le gritó deseando que se detenga y me escuche, pero no lo hace.

-¿Se encuentra bien señora?- me pregunta uno de los de seguridad, sin decir nada solo asiento y con ayuda de Naoko regreso a la casa.

No puedo evitar que miles de preguntas se acumulen en mi cabeza, desde la actitud de Takashi, lo que me había dicho. ¿Cómo tomaría Syaoran que no pudiera terminar con Takashi? Simplemente no entendía nada, a dónde había ido y porque no sabía cuándo regresaría y entonces siento un escalofrío recorrerme y no puedo evitar pensar en él, niego si algo hubiera pasado sé que me hubiera dicho, además hace unos días me habían reportado que se encontraba bien, solo eran cosas mías, quizás todo producto del alcohol, si eso debía ser y sin más subo a mi habitación, mañana hablaría con Syaoran y solo esperaba que entendiera...

Así como abro los ojos de inmediato se cierran, la luz que se cuela por mi ventana me dejó prácticamente ciega y comenzaba a sentir algunas pulsaciones en la cabeza, intento abrir de nuevo mis ojos acostumbrándome a la luz, comienzo a levantarme poco a poco y un mareo llega de repente por suerte logro sostenerme de algo y evitar el golpe, solo había tomado algunas copas, las suficientes para ponerme mal pues no acostumbraba a tomar, como puedo llegó al baño dispuesta a tomar una ducha esperando que así me calme un poco.

Por suerte era fin de semana y no iría a trabajar, pero aun así tenía que hablar con Syaoran, Naoko me ofrece una pastilla lo cual agradezco y aunque no calma del todo mis malestares ayuda.

Quisiera marcarle y pedirle que nos veamos sin embargo no se con cual escusa salir de aquí, Takashi había dejado a la mayoría de sus guardias, aunque aún desconocía que les había dicho, no tenía noticias desde que se fue y no es que fuera algo raro pero ayer había estado muy extraño.

Decido marcarle y solo comentarle que no había podido hablar con Takashi, lo escucho sonar, una, dos veces, tres, pero no hay señal, quizás no se haya quedado en su casa y aun desconociendo su paradero decido no marcar a su celular y esperar hasta mañana.

Decido mejor regresar a mi habitación y reposar pues aún el dolor de cabeza seguía ahí no con la misma intensidad, pero aún estaba, cuando doy unos pasos en las escaleras escucho el timbre sonar, me Pregunto de quién puede tratarse pues en realidad no solía visitarnos nadie más que los Li, aunque dudaba que después de la fiesta de ayer vinieran.

Cuál es mi sorpresa al ver a Naoko seguida de Syaoran, quien me mira intensamente cuando nos encontramos en el salón.

-Señora Sakura, el joven Li ha venido a verla- dice mirándome con aquella mirada cómplice y a la vez nerviosa como las veces que me ha visto con él.

Asiento y sonrió tímidamente y ella desaparece de inmediato.

En cuanto ella desaparece él se acerca hasta mí y me toma de los brazos sin hacerme daño inspeccionando me de arriba abajo como queriendo encontrar algo raro en mí, sabía que era lo que buscaba y en cuanto no ve nada me abraza y aunque lo dejo unos segundos enseguida me aparto pues, aunque Takashi no esté aquí sus perros falderos sí.

El parece entender y enseguida regresa a su pose seria, me doy cuenta que trae algo en las manos y en cuanto se percata de lo que miro me entrega aquella caja.

-un regalo- me dice y lo tomo enseguida, me quedo pensando que puede ser, con su mirada me pide que lo abra y así lo hago encontrándome con un teléfono, en color perla no muy grande y parecía ser moderno.

-¿Para mí?- pregunto tomando aquel aparato sin saber ni siquiera como encenderlo.

-Si, sé que no tienes uno- se rasta la nuca pues sé que está nervioso- y además deseo que estemos comunicados- sonrió y miro aquel aparato, tendría que leer el manual.

-Gracias- digo y miro a todos lados sin encontrar a nadie le doy un beso en la mejilla y me alejo de inmediato.

-¿Se lo has dicho?- y sé a qué se refiere- estaba preocupado temí que pudiera hacerte algo de nuevo, quería venir desde anoche pero no sabía en qué momento se lo dirías-

Tomo un suspiro antes de responder y aquella acción hace que se frunza su ceño quizás ya sabía la respuesta.

-En cuanto llegamos ayer de la fiesta se lo iba a decir, pero su teléfono comenzó a sonar, Takashi prefirió responder creo era algo importante, lo espere y en cuanto se lo iba a decir de nuevo me dijo que se iría de viaje y que no sabía cuándo regresaría-

El rostro de Syaoran estaba completamente serio y no sabía describir lo que veía en él, sé que estaba molesto quizás no me creía lo que le había dicho pues parecía una excusa barata que decimos muchos para evitar ciertas acciones.

Después de unos segundos su rostro se relaja.

-Quizás haya sido lo mejor- suelta y está vez la confundida soy yo. ¿Es que acaso había cambiado de opinión al respecto de nosotros? El parece ver la duda y toma mi mano y comienza acariciar. -Ayer ambos habían tomado de más y quizás podría haber resultado una tragedia, quizás ahora que se fue podrías comenzar a liberarte de él, para cuándo regrese el ya no pueda evitarlo- entiendo perfectamente lo que me dice y quizás tenga razón, tengo algún dinero podría buscar un lugar donde vivir, comenzar desde cero, lo único que me preocupaba era él, pero también tenía trabajo podría costear su tratamiento y tendría el apoyo de Syaoran.

-Conoces algún lugar que pueda rentar- el sonríe y asiente... Quizás no sea la forma correcta de concluir algo y comenzar algo nuevo, quizás me estaba equivocando y podría sufrir aún más que con Takashi, o quizás la vida por primera vez me podría sorprender de una manera favorable, no lo sabía, pero quería correr el riesgo porque pasará lo que pasará ya no podría seguir viviendo como hasta ahora, la vieja Sakura había despertado deseando de nuevo vivir.

Después de que Syaoran se marchara con el propósito de buscar algún lugar me encierro en mi habitación leyendo aquel manual para saber cómo funciona, no es que nunca antes haya tenido un celular pero si uno tan moderno, me doy cuenta que cuenta con varias aplicaciones de redes sociales, una de ellas con un teléfono y en color verde, al abrirla me doy cuenta que cuento con un contacto en aquella aplicación el cual tiene el nombre de Syoran, sonrió y reviso su foto de perfil, luce muy serio y tan formal como cuando va a la oficina, sonrió, quisiera poner una foto mía pero no tenía fotos, aunque también la idea de que alguien más viera mi foto no era bueno para mí por Takashi aunque está red no permitía el acceso de nadie si no tenían el número y yo no sé lo pasaba dar a nadie y sé que Syaoran menos, así que corro hasta el espero mirando mi aspecto, tan sencillo como decía Takashi pero que a mí me gustaba y sin pensarlo tomo la foto, la cual muestra a una Sakura sonriente y llena de esperanza, la coloco de foto de perfil y enseguida le mandó un mensaje a Syaoran.

"Gracias por todo, te quiero" marca una palomita y después otra, pero no marcan el color azul cuando el mensaje se ha leído, así que sin más continuo mi inspección en las demás aplicaciones.

Me encuentro con otra en color azul y al abrirla me pide que haga una cuenta, lo dudo pues por lo que veo está es un poco más pública así que dudo unos momentos hasta que me decido hacerla alterando mis datos y sin poner foto de perfil solo una imagen de una flor de cerezo.

De repente una duda asalta mi mente. ¿Por aquí podría saber algo de Tomoyo, Eriol y mi hermano? Escribo el nombre de Tomoyo y sin pensarlo ahí aparece, entro en su perfil y me encuentro con miles de fotos y videos de ella, de Eriol y de su hija... La sorpresa llega a mí, no sabía que tenían una hija, era el mismo retrato de Tomoyo, al parecer tenía dos años, no puedo evitar sentir tristeza, mis ojos se empañan tantas cosas habían pasado y yo me las había perdido- ¿Me preguntaba si Takashi sabría? Claro que sí me digo, lo que si me hacía sentir mal es que quizás mis amigos me habían olvidado porque por muy listo que Takashi fuera no podría fingir mi voz para hablar con ellos en tal caso que quisieran, suspiro por lo menos mis amigos eran felices.

El perfil que más me duele revisar es el de mi hermano, puedo darme cuenta que se ha reunido tanto con Tomoyo y Eriol, también con Yue y también aparece con una hermosa mujer pelirroja en varias fotos pues según esto es su prometida, papá también sale en algunas fotos y siento la melancolía, todos habían continuado con su vida, no podía juzgarlos yo había hecho lo mismo, elegí a la persona incorrecta en lugar de mi familia y aunque dolía demasiado era algo que no podía cambiar.

Algo llama mi atención y es que hace unas semanas mi hermano había venido a Hong Kong, pero no solo el sino tambien Tomoyo y Eriol había sido la semana en que Takashi me pego por arruinar aquel negocio- ¿Quizás habían tratado de verme? Me preguntó y es que esa vez había inventado que salimos de viaje a excepción de los demás miembros de la familia Li pero era imposible que se conocieran, decido cerrar de inmediato aquello pues no deseo seguir torturando me, yo había decidido que así fuera y por eso dolía aún más.

"Gracias a ti preciosa por deleitarme con tan hermosa foto" dice el mensaje que me envía Syaoran y no puedo evitar sonreír, Syaoran se había convertido en mi luz durante esta oscuridad, me estaba dando las fuerzas para seguir y salir de todo esto….

Todo parecía nuevo para mí, la partida de Takashi había marcado el inicio de una nueva vida, habían pasado algunas semanas desde su partida, sabía muy poco y eso porque algunas veces al llegar a casa lo encontraba hablando con una de las empleadas más no pedía hablar conmigo y de cierto modo era algo que agradecía, sabía que estaba bien y con eso me bastaba, a pesar de todo lo sucedido nunca le desearía ningún mal.

Casa día aprendía algo nuevo de la tecnología gracias a Syaoran quien me enseñaba algo nuevo diario, también habían cambiado los perros de Takashi ya no me vigilaban como antes, aún me cuidaban, pero ya no era como antes, algo sin duda había cambiado.

-Sakura- escucho que alguien me llama trayendo me así a la realidad.

-Syaoran- le digo y corro abrazarlo, el me recibe de la misma forma y sonríe.

-Estaba dispuesto a exigirte que me dijeras en quien pensabas, pero después de este recibimiento no lo haré, aunque le falta algo- rosa mi mejilla con su mano y cierro por un momento los ojos mientras sus labios se unen a los míos en un suave y delicado beso.

Me recarga en mi escritorio sin separarnos aun, me pierdo en su mirada y en el Rose de sus manos sobre mi piel, suspiro y está vez soy yo la que lo besa.

-¿Que harás mañana?- me dice, aún sin soltarme.

-Quería ir a ver los departamentos que me dijiste pero me han cancelado la cita- desde aquel día donde decidí dejar a Takashi me había dedicado a buscar un apartamento pero por alguna razón después de enterarse de quién era la compradora terminaba siendo un fracaso, Syaoran se había ofrecido a ser el intermediario pero era algo a lo que me negaba necesitaba conseguirlo por mí misma no por alguien más ese había sido el primer paso que me había decidido dar aunque hasta ahorita no había resultado.-De todos modos no estaba tan encantada con ellos, prefiero algo más acogedor- él sonríe y sé que entiende perfectamente.

-¿Entonces estarás libre mañana?- me limito asentir mientras veo como su sonrisa se hace aún más grande.

-¿Algún plan?- y no puedo evitar sonreír pues conocía perfectamente a Syaoran y sabía que algo estaba tramando.

-Quiero invitarte a mi apartamento- eso no lo esperaba, desde que comenzamos con esto no habíamos ido a su apartamento siempre nos veíamos en la oficina y otras veces íbamos al templo, pero después de lo de la playa no había pasado nada igual y no podía evitar sentir nervios al recordar lo que estuvimos a punto de hacer, no sabía si podría siquiera intentarlo, pero lo que quería, deseaba intentar.

-Nada formal espero- y con ello daba mi confirmación a su invitación, sonrió al ver aquel brillo en sus ojos y vuelvo a besarlo...

Había decidido ir en uno de los carros hasta casa de Syaoran pues vivía cerca del centro, además que no me sentía del todo cómoda pues había optado por un lindo vestido en color verde, que llegaba un poco más arriba de mis rodillas, era de tirantes, pero traía un pequeño escote, el pelo lo había dejado suelto y un poco de maquillaje, algo simple pero que después de tantos años ya no hacía.

No puedo evitar disfrutar estos momentos que creí nunca volver a vivir así que miro alrededor mientras conduzco por las calles que me decía el celular pues Syaoran me había mandado su ubicación después de negarme a que viniera por mí.

El semáforo marca rojo así que me detengo y algo capta mi atención, es un letrero de una casa en renta, busca la dirección en el celular y me percató que no está lejos de ahí, quizás podría desviarme un poco, miro la hora y me percató que aún tengo tiempo así que sin más decido ir. En cuanto llego aquel lugar me encuentro con una linda y acogedora casa en color amarillo, justamente lo que buscaba, enseguida me animo a llamar a la puerta pues aquella casa me recuerda a mi casa en Tomoeda. Llamo una vez, dos veces y no hay necesidad de tocar una tercera vez cuando el rostro de una viejita aparece frente a mí.

-¿Que desea?- me pregunta amablemente.

-Vengo por el anuncio- digo temiendo que quizás no sea real, ella sonríe y se aparta para dejarme entrar, dudo, pero al final me animo entrar encontrándome con un hermoso corredor, la casa es de dos pisos con unas hermosas escaleras de madera, me guía hasta su sala y en verdad que está casa me recuerda a la mía.

-Siéntate- me dice y enseguida lo hago.

-Mi nombre es Kasumi Itana y soy la propietaria-

-Mi nombre es Sakura Kinomoto- digo ofreciéndole mi apellido de soltera.

-Mucho gusto señorita Kinomoto- dice estrechando mi mano y sonriendo amablemente- entonces ha venido porque está interesada en mi casa.

Asiento- tiene una casa tan hermosa que no me imagino viviendo en otro lugar- y no puedo evitar sentir añoranza por mi vida anterior.

-Me alegro que está casa cause eso en usted, verá yo vendo mi casa no porque quiera hacerlo pues aquí he vivido demasiadas cosas tan hermosas que venderla no era mi opción pero dentro de poco me iré con mi hija y ya no regresaré, es por eso mi decisión de venderla pero no puedo hacerlo a cualquier persona, varios han venido y en ninguno he visto lo que he visto hoy en usted, es lo mismo que veo en mi cuando estoy aquí-

No puedo evitar sorprenderme por lo dicho y es que siempre había sido tan expresiva pero después de todo lo vivido creo que había logrado ocultar mis sentimientos, pero ella se había dado cuenta de lo que está casa me hacía recordar, tanta felicidad y deseos de seguir viviendo.

-Me recuerda a mi familia- digo mirando de nuevo aquel pasillo y esas escaleras de las cuales yo solía bajar para encontrarme con mi papá y mi hermano.

-Es por eso que la casa es suya- no puedo evitar mirarla tratando de ver la mentira en ella lo cual no pasa.

-¿En verdad?- no puedo evitar cuestionar pues me parece algo increíble.

-Así es, no podría dejarle mi casa a nadie que no la ame como yo-

No sé qué impulso loco me lleva abrazarla pero lo hago.

-Lo siento- digo algo avergonzada al separarme de ella, pero solo me sonríe.

-Le parece que nos veamos mañana para arreglar todo, pues ya estoy retrasada con mi viaje y ya que mi casa está en buenas manos necesito irme con mi hija.

Asiento y le agradezco de nuevo, le entrego una tarjeta con mi número y me despido de ella no sin antes volverle agradecer, antes de subirme al carro sonrió al ver de nuevo aquella casa que pronto será mía que marca un logro y el deseo de atesorar miles de hermosos recuerdos...

En cuanto llego al departamento de Syaoran este me deja entrar, tiene el ceño fruncido y se debe a mi tardanza a pesar de que aún tenía tiempo me entretuve un poco más que perdí la noción de tiempo.

Dándome un corto beso sobre mis labios y enseguida lo veo alejarse hasta la cocina, suspiro, dejo mis cosas en su sala y voy hasta el, al principio dudo pero después me acercó y lo abrazo por detrás recargando mi cabeza sobre su espalda pues es más alto que yo aunque aun así me lleno de su aroma, lo siento tensarse al principio pero después de unos segundos se relaja.

-¿Estas enojado?- pregunto y no hay respuesta hasta después de unos minutos se gira y ambos quedamos de frente, su ceño se frunce pero enseguida se relaja.

-Estaba preocupado, pasaba de la hora y además no contestabas el celular-

No puedo evitar sentirme culpable y es que no había escuchado el celular sonar y como dice perdí la noción del tiempo.

-Lo siento- le digo- Es solo que me entretuve y no me percate de la hora ni del celular.

-¿Ha pasado algo malo? - cuestiona mientras su ceño se frunce de nuevo.

Llevo mi mano hasta aquel lugar y lo acaricio deseando que desaparezcan esas arrugas que se han formado.

-Todo lo contrario- y sonrió, su mirada se vuelve interrogante y no puedo evitar sonreír- he conseguido una casa para vivir- y aquellas palabras bastan para que todo el enfado se vaya, me sonría, me abrace y me bese como me gusta.

Sabía que aquello le había emocionada pues sabía lo importante que era para mí, y aunque también me había ofrecido vivir con él sabía que yo necesitaba eso, empezar de cero en todo...

Estaba tan emocionada con lo que había sucedido que no había reparado en el departamento de Syaoran así que me decidí hacerlo mientras fui prácticamente corrida del comedor pues aún tenía cosas que hacer, me sentí algo mal pues no había podido terminar la sorpresa que tenía para mí por haberse preocupado así que sin más le di espacio no sin antes prometerle no entrar en su habitación, así que me encontraba en la sala, admirando que era mucho más grande que la de mi nueva casa y con un toque de seriedad tan característico, pero también podía apreciar que reflejaba su personalidad, su amor por su familia con aquellas fotos, el color verde que tanto le gustaba sobre las paredes, los muebles tan sofisticados como el, sin dudar este lugar era su reflejo.

-La cena está lista- me dice mientras yo me levanto del sofá y llego hasta el quien me besa enseguida - te ves hermosa- sonrió y siento un sonrojo cubrir mis mejillas, lo miro percatándome que se ha cambiado de ropa a algo más formal sin saco y corbata pero aún sin eso luce tan perfecto, me ofrece la mano y me pide que cierre los ojos así que lo hago, me guía hasta su comedor y lo siento posarse detrás de mí.

-Puedes abrirlos- y me encuentro con aquella mesa que había visto hace unos minutos pero que ahora tenía un fino mantel en color vino, al centro un par de velas que hacía más romántico el momento al estar la luz apagada, una hermosa rosa sobre mi plato, un cubo con alguna bebida enfriando, las copas esperando para brindar y algunos pétalos esparcidos sobre la mesa y al mirar más abajo también sobre el suelo, una hermosa melodía comienza a sonar y siento los brazos de Syaoran rodearme de la cintura.

-¿Te gusta?- y asiento aguantando las ganas de llorar, nadie había tenido este gesto conmigo y el hecho de que no podemos salir en público el que haya hecho esto lo hacía mucho más especial.

-Gracias le digo- girándome hacia él y besándolo.

Él sonríe y me toma de la mano para llegar a la mesa, me ayuda a sentarme y de un pequeño carrito que usan los meseros trae la cena, me sirve un poco y he de admitir que huele delicioso, me sirve un poco de champagne, se sienta sosteniendo su copa mientras me mira fijamente.

-Quiero brindar estar noche por ti Sakura, por el haber llegado a mi vida y llenarla de toda tu, que a pesar de las adversidades sigues sorprendiéndome, maravillándome, estoy tan orgulloso de ti y tan enamorado que solo deseo que sea el inicio de una vida juntos. Te amo Sakura Kinomoto. - sus palabras me llegan de una manera tan profunda que tengo que pestañear para evitar que las lágrimas salgan de mis ojos.

-Yo brindo por ti Syaoran Li- le digo en cuanto siento que mi voz no saldrá cortada por todos los sentimientos que siento en este momento. - brindo por ti porque has devuelto aquella chispa que creí perder, porque me has demostrado el verdadero amor, porque sin ti estaría pérdida pues me has dado la fuerza para salir adelante, para motivarme a creer en mí misma, simplemente brindo por ti porque te amo- esas últimas palabras brotan solas de mis labios y ni siquiera yo me había dado cuenta de eso, y es que sin planearlo me había enamorado de Shaoran Li, nuestras copas tintinean en cuanto las chocamos y perdidos aún en nuestras miradas Syaoran llega hasta mi para besarme...

La melodía que suena me guía a bailar con Syaoran, es lenta por lo cual paso mis manos por su cuello mientras el me atrae de la cintura, nadie dice nada y no es necesario me recargo en su pecho llenándome de él y no puedo evitar suspirar, me siento protegida y amada estando a su lado que me parece un sueño, levanto la mirada para mirarlo, para comprobar que esto es real y me encuentro con el ámbar de su mirada que está más oscuro puedo distinguirlo aún a pesar de la poca luz, su cabello rebelde, su rostro marcado por sus finas facciones y su sonrisa que me envuelve y me lleva a besarlo, a embriagarnos el uno del otro, me pierdo en aquel beso que cada vez se hace más intenso, me atrae más hacia él y yo me dejó llevar jugando con su cabellera que tanto me gusta tocar, en cuanto el aire es escaso nos separamos y nos encontramos de nuevo ámbar con Esmeralda y asiento.

Me toma con delicadeza entre sus brazos y me lleva hasta su recámara pero antes de entrar me baja y abre la puerta, y si creí que lo del comedor era hermoso esto era mil veces mejor pues varias velas alumbraban aquel lugar, un camino de pétalos me guía hasta la cama donde descansa un corazón en la fina tela de seda roja y más pétalos rodean el lugar, me siento aturdida pero de felicidad y está vez soy yo quien comienza aquel beso, él me toma de nuevo entre sus brazos y yo le rodeo el cuello con mis brazos con delicadeza me deja sobre la cama y se que aquel corazón se ha deshecho pero en mi mente siempre estará intacto y hermoso como todo lo que ha hecho por mí, con delicadeza se posa sobre mí y continua aquel beso, que poco a poco va terminando para comenzar uno más en mi cuello, sus manos acarician mi rostro y mis brazos, poco a poco siento una de sus manos acariciar mis piernas y siento miedo que aquello me lleve a recordar lo que no deseo y el parece pensar lo mismo pero nada de eso pasa, por el contrario su tacto es cálido, me estremece, me llena de vida, sus besos llegan hasta mis pechos los cuales ha dejado libres del vestido y aunque lo siento dudar soy yo quien guía su mano hasta aquel lugar, y lo siento ocasionando que me levanté un poco para que su boca los devore, es una sensación tan extraña pues siento fuego dentro de mí, recorrerme entera, mis manos cobran vida y desabrochó su playera, acariciando su abdomen y admirándolo, no sé qué impulso me lleva a besarlo y lo escucho gemir, su tacto se despierta y comienza a recorrer mi cuerpo pero los recuerdos ni el miedo nunca llegan, es como si Syaoran fuera mi bálsamo, enredo mis manos en su cabello mientras me pierdo en aquel beso, una de mis manos recorre su espalda e inconscientemente con mis piernas lo pego a mí, gimiendo ante aquella acción, lo necesito y el parece entender, me despoja de aquella prenda no sin antes proporcionar un camino de beso en mis piernas y llegar hasta mi centro donde siento electricidad recorrerme con aquel simple beso, lo miro despojarse de su última prenda y no puedo evitar jadear, y sonrojarme el sonríe y se acomoda en mi sin entrar, sus manos van a mi rostro el cual acaricia, me pierdo de nuevo en su mirada y sé que necesita escuchar mi respuesta.

-Hazme el amor Syaoran- y aquello basta para que entre en mí, no puedo evitar gemir de placer, el tenerlo dentro de mi despierta las sensaciones más maravillosas que nunca antes había sentido que cierro los ojos disfrutando de tan placentero placer, sus envestidas son lentas y delicadas pero yo quiero más que me pego aún más a él para sentirlo aún más dentro y el parece entender pues acelera el ritmo mientras siento sus labios en mi cuello, mis pechos y sus manos acarician mis piernas, todo mi cuerpo, mis manos juegan con su cabello , bajando hasta su espalda arañándolo y cuando siento que la culminación está cerca atraigo su boca hacia la mía

-Mírame- dice contra mis labios, mientras une nuestras manos y el amor llega a nosotros.

-Te amo- susurro con todas aquellas sensaciones recorriendo me el cuerpo.

-Te amo mi cerezo- y lo siento llenarme de él, de una nueva esperanza, de una nueva vida...

Notas de la autora

Hola a tod s espero se encuentren muy bien, este capítulo ha sido algo intenso por decirlo de alguna forma y espero que también sea de su agrado, en verdad que me gustaría saber que piensan al respecto, ya saben que sus comentarios me ayudan y sobre todo me motivan a seguir escribiendo, sin más me despido de ustedes deseando que disfruten el capítulo. Cuídense mucho h nos leemos pronto.

Gaby Li.