Capítulo 10: Contraataque
Gray Fullbuster POV
Estaba sentado con Natsu, estaba encima de él y sólo podía besarle, mi cuerpo ya no respondía más, cada vez me sentía más débil ¡Si ahora me levantaban de él, no podría ponerme en pie! Una lágrima rodó por mi mejilla mientras besaba a Natsu, un Natsu concentrado ahora sólo en lo que le había pedido, correrse rápido. Ya ni siquiera notaba el dolor, ni el calor que desprendía su cuerpo, ni sentía la calidez de sus labios, ya no podía sentir nada. Mis ojos se estaban cerrando y luchaba por mantenerme despierto por lo menos hasta que él acabase. Quería sentirle una vez, quería saber que era él quien se estaba corriendo en mí, quería saber que era su semen el último que entraría en mí borrando todo rastro de aquellos hombres.
Notaba los músculos de Natsu contraerse como quien está tan tenso, que necesita liberarse, pero yo ni siquiera noté cuando descargó en mí, sólo escuché su gemido ahogándose en mi boca antes de hacerlo, mientras cerraba los ojos ¡lo siento Natsu, pero no aguantaba más! Mi mente se negaba a seguir pensando, mi cuerpo se negaba a seguir moviéndose, mis ojos se negaron a mantenerse abiertos, incluso mi nariz pareció ponerse de acuerdo con ellos y dejó de exhalar.
Escuché la voz de Natsu muy lejana, demasiado lejos de mí y mis labios fueron incapaces de contestarle. Mi cabeza cayó sobre su hombro y sé que estaba chillando, sé que estaba enfrentándose a aquellos tipos él sólo y querría ayudarle, pero ya no podía. Demasiados golpes, demasiados moratones, demasiada sangre perdida, demasiado débil para luchar por la vida, ya no podía seguir.
Dejé de oír, dejé de sentir, no había nada, sólo oscuridad y pensé que era el sitio perfecto para mí, para un chico solitario y oscuro, para un chico que no merecía nada más que esto. Estaba muriendo solo, tal y como predije, porque aunque había gente a mi alrededor, no había nadie junto a mí por la que me importase luchar y seguir con vida, la oscuridad aquella me pareció calmada y tranquila, por lo menos no había dolor, no había sufrimiento, no había nada.
¿Había muerto ya? No estaba seguro, hacía tanto tiempo que había perdido la noción del tiempo, hacía tanto tiempo que sentía como no respiraba, que había perdido el conocimiento ¿Dónde estaba? ¿Qué me pasaba? ¿Dónde estaba Natsu? Y entonces caí, Natsu no podía venir aquí, Natsu no podía encontrarme en esta oscuridad, él estaba vivo, ya no podía hacer nada por mí.
Abrí los ojos con pesadez y me encontré luz, demasiada luz. No podía abrir los ojos con aquella luz brillante sobre mí. Intenté mover mi brazo para taparme los ojos pero no reaccionaba, era como si no tuviera brazos. Tampoco notaba nada de mi cuerpo, no podía moverme y al final, una cara asomó tapando aquella intensa luz que tanto me molestaba.
~ Parece que ya despierta – escuchaba la voz de una persona.
¿Despierta? ¿Estaba vivo? Con estas heridas no podía ser, tendría que estar muerto, tenía que estarlo, quería estarlo. Necesitaba salir de aquella pesadilla en vida, Natsu me odiaba, me había pedido que me muriese y si no le hubieran obligado a tocarme, puede ser que hasta me tuviera asco por todos los que me habían violado ya.
¿Qué motivo tenía para vivir? No quería vivir para verme aún aquí, en manos de estos hombres para que siguieran haciendo lo que quisieran conmigo. Pero ya había abierto los ojos, seguía con ellos, lo supe en el momento que escuché la voz del moreno hablando con alguien, contándole algo sobre mí. Mis oídos aún estaban taponados y no escuchaba bien lo que decían, pero creo que hablaban sobre algo de cobrar, ¡Era algo de dinero! Es lo único que entendía.
Hablaban de un negocio que les haría ganar mucho, no sé de qué iba esto pero mis oídos iban destaponándose con lentitud, tanta, que me estaba volviendo loco sin poder escuchar los ruidos cotidianos, necesitaba al menos escuchar si no iba a poder moverme. Quería saber que pasaba ¿Qué había pasado con Natsu? Ahora sí me preocupé, la última vez que le vi estaba gimiendo bajo mí, estaba chillando y ni siquiera oía sus palabras, no sé que decía, pero estaba enfadado ¿Le habían solado tal y como me habían prometido? ¿Le habrían hecho algo porque me desmayé y no terminé el pedido de ellos? Mis ojos volvían a llorar y no podía siquiera mover el brazo para limpiarlas, solo podía rezar para que Natsu estuviera bien.
Los hombres se giraron hacia mí cuando escucharon mi sollozo y pude ver a alguien que no conocía, llevaba algo blanco encima, una bata… sí, era una bata y me miraba con aquella mascarilla puesta y una jeringuilla con un líquido dentro que inyectó al momento. No pude identificar ni donde me estaba pinchando, no sentía nada.
~ ¿Cómo está de recuperado? – escuchaba ahora al rubio tras el hombre de la bata.
~ Sólo le he detenido la hemorragia, tal y como me pidió, no podrá moverse en un tiempo, pero está vivo ¿Es lo que querías no? – le preguntó y él sonrió.
~ ¿Nat… Natsu? – intenté preguntar pero mi voz también parecía romperse, tal y como estaba mi cuerpo.
~ ¿Perdona? ¿Decías algo? – me preguntó el rubio, pero fue su compañero quien le contestó.
~ Creo que pregunta por el dragon slayer – comentó.
~ Oh… como te prometí, lo he soltado. Lo hiciste bien – me sonrió de forma sádica - ¿Te gustó probar su polla? – me preguntó ahora con ironía – porque él no parecía muy contento contigo cuando le soltamos, salió corriendo él mismo para alejarse de ti, le das asco, sólo eres una zorra.
Aquellas palabras hicieron que llorase más. ¿Le daba asco? ¿Se había ido? ¿Me había dejado aquí con ellos? ¿Yo sólo servía para que me follasen? Eran las palabras que me venían a la cabeza y no podía dejar de llorar imaginándome a Natsu corriendo, saliendo fuera de este maldito gremio, dejándome atrás, dejándome con ellos.
~ Al final parece que se enamoró de ese Dragon Slayer – dijo de forma burlona el rubio.
~ Debió verle la polla y quería probarla – dijo el moreno intentando insultarme.
~ ¿Es tan potente la polla de un dragón como dicen? – me preguntó el rubio ahogándome – vamos… tú la has probado ¿Gemirías por ella? ¿prefieres la suya a las nuestras? – preguntaba una y otra vez y parecía cada vez más cabreado.
Me soltó el cuello cuando me vio sonreír, puestos a morir a sus manos, mejor hacerlo como haría Natsu, insultándoles, dejándoles ver que no me tendrían, al menos no mi mente, porque mi cuerpo era otra historia.
~ Sí – le dije muy convencido – es más potente que vosotros, es más cuidadoso que vosotros, me hace gemir como vosotros nunca lo haréis.
La bofetada que me llegó me tiró de la mesa donde estaba tumbado contra la pared de piedra de enfrente. ¡Creo que me había dislocado el hombro en el golpe! Solté un grito pero intenté recomponerme aún en el suelo donde me habían dejado ¡Seguía sin poder moverme! ¿Qué narices me habían dado para que mi cuerpo estuviera así?
~ Repítemelo – exigió el rubio caminando hacia mí, yo sonreí ¡Ahora sí se estaba cabreando!
~ Es más hombre que tú – le chillé – voy a gemir por él, gemiré para él, tú polla no se compara a la de él.
Recibí el segundo golpe, una patada justo en el abdomen donde ya tenía el resto de los moratones, donde ya me habían causado las hemorragias la última vez. Grité y escupí sangre.
~ Parece que quiere morir joven – se reía el moreno.
~ No puedo permitirme que se muera – dijo el rubio cogiéndome del pelo – sólo necesito que obedezca – me dijo acercando su rostro al mío yo aproveché para escupirle, ganándome otro puñetazo en la cara tirándome al suelo.
~ ¿Para qué le quieres ya? – preguntaba el moreno – míralo, está medio muerto y follarse a ese dragón ha hecho que vuelva a ser como cuando era un niño, que siga desafiándonos en vez de hacernos caso.
~ LE NECESITO – gritó el rubio hacia su compañero - ¿Sabes cuánto pagaran los otros gremios por follarse esta puta de ojos azules? Necesito que obedezca, nos dará mucho dinero.
¿Era eso? Querían que fuera su puta de verdad, que me follara a sus amigos para que ellos ganasen dinero conmigo. Sólo soy su asqueroso negocio, al que pueden tirar en una cama y pedirle que se deje hacer cualquier cosa por dinero ¡por asqueroso dinero! Me estaban haciendo esto por dinero.
Caminó hacia mí volviendo a cogerme del cuello y me empotró contra la pared. Notaba la fría piedra en mi espalda desnuda, notaba el suelo, ¡Estaba sentado! Sí, podía sentir algo, mi cuerpo estaba empezando a sentir, se estaba espabilando.
~ Van a follarte todos los demás gremios – me dijo muy cerca de mi cara – y tú vas a alabarles, vas a gritar pidiendo sus pollas, vas a gemir y disfrutarás. ¿necesitas un ejemplo de lo que tienes que decirles cuando pasen por su cuarto? ¿Cuándo te penetren? ¿Cuándo se corran?
~ Les diré que tienen una polla demasiado pequeña para hacerme gemir, como la tuya.
~ Creo que no lo has entendido – me dijo empezando a quitarse el cinturón con la mano libre – voy a enseñarte qué decir pequeña puta.
~ Fóllame – le dije – repetiré el nombre de Natsu una y otra vez mientras lo haces – aquello pareció ofenderle - ¡Síiii, Natsu, hazme gemir, méteme tu polla, así…Ahhh! – le grité con todas mis fuerzas cabreándole más.
~ Otro golpe me tumbó en el suelo, pero creo que ni siquiera llegué a caer, me cogió por el cuello y me empotró de nuevo contra la pared dejándome sentado. ¡No sé si habría podido ponerme de pie!
~ Puedes gemir cuanto como quieras por alguien que te ha dejado en mis manos largándose corriendo – me dijo intentando hundirme con sus palabras.
~ Natsu no me dejaría – le comenté – no te creo.
~ ¿Entonces por qué no está aquí contigo? ¿Por qué no está montando jaleo en la entrada del gremio para venir por ti?
~ No me dejaría – volví a repetirle – vendrá… y cuando aparezca más vale que tengas una buena puerta trasera para huir porque no te gustará probar la ira de un dragón.
Una explosión se escuchó en la zona de la entrada y yo sonreí haciendo que el rubio se tensase. Alguien del gremio entró corriendo por la sala donde estábamos.
~ ¿Qué es eso? – preguntó cabreado el rubio
~ Hay dragones a la entrada jefe – dijo el hombre preocupado.
~ ¿Es Natsu? – preguntó.
~ No señor, no es Natsu.
¿No era Natsu? ¿Qué más dragones podrían venir a por mí? ¿Gajeel? ¿Laxus? ¿Wendy? Ellos deberían estar en el gremio, si vinieran tardarían bastante. ¿Quién estaba causando el revuelo si no era Natsu? ¿Dónde estaba Natsu?
~ Ya sé porque no me crees cuando te hablo de su huída – dijo esta vez casi en susurro mirándome fijamente – te enamoraste de él, pero no fue por su polla, no fue por eso ¿Verdad? – Me preguntó esta vez a mí pero yo no contesté – he visto como le besas, quizá yo debería robarte eso para que te olvides de él, debería robar algo que sólo tengáis entre vosotros dos.
~ No, no me toques, mis besos son de Natsu, sólo de él.
~ Era eso – sonrió y apretó con más fuerza mi garganta – voy a besarte – me dijo muy serio – y ¿sabes qué quiero? – ahora me miraba de una forma que no me gustaba, quería alejarle de mí y forcejeé contra él sin conseguir apartarlo de mí - Vamos, dime algo sucio, puta.
Fue lo último que escuché de él, porque sentí a Natsu, estaba detrás de mí, detrás del muro, sentía su poder mágico, sentía su ira, sentía su odio. Saqué fuerzas de donde no las tenía para conseguir agacharme lanzándome mi rostro al suelo, dejando a un descolocado rubio de cara al muro completamente expuesto a un Natsu que ya estaba destrozando la piedra entrando en la sala.
Vi la mano de Natsu coger la cara del jefe del gremio con tanta fuerza, que le empujó hacia atrás haciendo que impactase la cabeza del rubio contra la del moreno, soltándoles entonces quedándose delante de mí mientras veía como aquellos dos se golpeaban contra el muro del otro extremo.
~ Saca tu mierda de polla que no voy a dejar de ella ni las cenizas – le dijo de golpe Natsu ante el asombro de todos los allí presentes mientras encendía en su mano una bola de fuego - ¿Te parece suficientemente sucio o quieres que te diga algo más?
~ Natsu – Me alegré de verle.
