Capítulo 15: Buscando

Natsu POV

Me alegré de que Sting estuviera aquí en Magnolia, no me alegré tanto cuando vi al resto de maestros ¡Eran todos muy raros! Pero al fin y al cabo… era Sting quien debía aguantarles, sobre todo cuando intentaba pedir ayuda para que le sacásemos de sus manos y es que… alguien tan joven y varonil como Sting no pasaba desapercibido para todos aquellos maestros, que peleaban por sentarse a su lado.

No le vi en algún tiempo, siempre estaba ocupado con papeleos y reuniones. A veces sacaba algo de tiempo para comer algo conmigo así de forma rápida porque tenía que volver al trabajo y al final, nuestras peleas debían siempre esperar porque o estaba cansado o tenía trabajo. ¡Así no había quien pelease con él! Estuve pensando hasta irrumpir en mitad de la reunión para secuestrarle y que pelease conmigo, pero al final desistí cuando Makarov vino con mala cara después de estar defendiendo nuestras destrucciones continuas, al menos ahora Sting apoyaba a Fairy Tail y trataba de defendernos "más o menos", creo que a veces se mantenía callado para que no cambiasen de tema a las destrucciones que hacía Sabertooth, porque destruían casi tanto como nosotros en sus misiones.

El que de verdad andaba preocupado últimamente, era Laxus, que parecía un poco de bajón y no creo que fuera por Freed, aunque yo seguía pensando que debería dar a conocer su relación de una vez, pero claro… yo no pensaba entrar en su vida privada, lo diría cuando estuviera preparado.

Me senté a su lado en la barra y le quité los cascos de las orejas para que me escuchase mejor ¡Qué manía tenía con ir con los cascos puestos siempre! Según él era para no escuchar mis peleas, aunque ahora habían descendido un poco con eso de no pelearme tanto con Gray. Yo no creí que fuera por mí por lo que lo llevaba siempre.

~ ¿Qué te pasa Natsu? – me preguntó serio.

~ Quería proponerte algo y espero que no alucines mucho ni me mires con cara pervertida – le comenté – pero quiero hacer un trío.

Laxus escupió su bebida de golpe y Mirajane desde el otro extremo le echó una pequeña bronca porque acababa de fregar el suelo de detrás de la barra. Laxus se disculpó para luego girarse hacia mí.

~ ¿tú estás loco? – me preguntó y luego miró hacia Gray en la mesa hablando con Lucy, Erza y Cana.

~ Venga, perdió una apuesta – le dije – ahora no puedo echarme atrás, además, he de reconocer que me excita un poco la idea.

~ ¿Tengo que ser yo? – me preguntó.

~ La única condición que me puso Gray es que fuera alguien de confianza y tú eres de mi plena confianza, te gusta Freed así que no te enamorarás de mi novio y encima no le harías daño a Gray, le tratarías bien ¿No?

~ Estás loco – me dijo – ¿No has caído en Freed? Yo lo haría Natsu… pero Freed no permitiría que fuera a follarme a otro sin él – me dijo muy convencido – busca a otro, enserio, a ser posible soltero.

~ Piénsatelo, por favor – me dijo.

~ Me lo pensaré, pero no te prometo nada, así que sigue buscando por si acaso.

Pues vaya fiasco… fue lo que pensé, porque yo contaba con Laxus, era en la persona que más confiaba del gremio. Miré al resto del gremio ¿A quién podía proponerle algo así? ¿Quién sería el que más ayudaría a hacer gemir como un loco a Gray? Realmente no creo que nadie lo pudiera hacer como yo, no porque pensase que lo hacía genial, sino porque Gray siempre decía que yo era el único, que le gustaba mi calidez, le gustaba mis atenciones, le gustaba mi voz cuando le soltaba esas guarradas, era yo quien le excitaba. ¡Pero es que no había un segundo yo!

Miré a Gray en aquella mesa sonriendo, riendo como un niño pequeño con las chicas. Ahora que estaba conmigo, hasta Juvia había dejado de acosarle, ahora se lo llevaba de compras como si fuera su mejor amigo y la verdad…. Es que a Gray le disgustaba ir de compras, pero es que a mi novio le disgustaban muchas cosas, entre ellas… hacer llorar a las chicas, así que al final acababa siempre complaciéndolas en todo y acompañándolas cuando se lo pedían. ¡Si al final era un blando!

Me sonrojé sólo con pensar en la que le iba a montar con lo del trío, lo tenía todo previsto y ya podía escuchar sus gritos y gemidos, sólo faltaba una cosa por atar ¿Quién sería el tercer integrante? Laxus había dicho que lo preguntaría, así que podría ser una posibilidad. Estaba ya pensando cómo sería, viendo a Gray sonrojado con los ojos cubiertos, sin decirle quien se lo iba a follar, dejándole disfrutar y entonces, me encontré con Gray frente a mí.

~ ¿En qué piensas Natsu? Tienes cara de salido – me dijo Gray sonriendo.

~ En cómo voy a follarte esta noche ¿Qué te parece? – le pregunté evitando el tema del trio.

Gray se acercó hasta mi oído colocando sus manos en mis muslos cerca de mi entrepierna ¡lo que me excitó mucho! Para luego susurrarme con esa voz tan seductora que tenía el cabrón.

~ ¿Qué te parece si me atas? – me dijo y me excité el doble imaginándole atado a mi plena disposición para hacerle lo que quisiera – puedes atarme donde quieras Natsu, follarme como quieras, chuparme la polla tanto como quieras, hacerme gemir a tu gusto, penetrarme hasta que te canses, follarte mi boca, seré tu esclavo Natsu

¡Era un cabrón! Encima decía eso mientras sus manos permanecían tan cerca de mi miembro y ya no había vuelta atrás, me había empalmado. ¡Nadie me excitaba como él! Esto que me estaba haciendo frente al gremio me las iba a pagar, porque ahora sólo podía ocultar mi empalmado miembro bajo la mesa. Menos mal que al habérmelo susurrado, nadie se había enterado de qué estábamos hablando. Quizá por eso sonreía Gray de esa forma, sabiendo que me tenía loco, sabiendo que ahora no podía moverme con la polla así, sabiendo lo que él provocaba en mí, seduciéndome como sólo él sabía hacer.

~ Tienes suerte de que esté todo el gremio aquí reunido, porque si estuviéramos solos… ahora mismo estarías siendo penetrado encima de esta mesa – le dije con una sonrisa.

~ Oh… ¿Quieres montarme encima de una mesa? – me preguntó volviendo a poner esa voz seductora y sentándose frente a mí encima de la mesa abriéndome las piernas para dejarme en medio.

Yo miraba ahora su pantalón de campaña, su cinturón bien cerrado, su bragueta que deseaba abrir y él sabiendo lo que estaba provocando en mí, se divertía a mi costa seduciéndome y excitándome.

~ Repíteme este numerito luego en casa– le dije de forma divertida mientras él sonreía

~ ¿No quieres follarme aquí mismo? – me preguntó mirándome fijamente mientras se apoyaba sobre sus brazos hacia atrás y me miraba, quedando prácticamente tumbado en la mesa.

~ Gray… no me tientes – le dije muy serio – soy capaz de desnudarte delante de todos y metértela. Lo sabes – le amenacé y él rió divertido.

Gray se bajó de la mesa con una gran sonrisa y dándome un beso apasionado, me indicó que se iría a su casa a descansar un rato. Le invité a mi casa esta noche y me extrañó que dijera que sí tan rápido. Volvió a besarme y tras despedirse, se fue hacia su casa.

Me fui a casa temprano y cuál fue mi sorpresa al encontrarme a Sting allí esperándome. Estaba sentado encima de un tronco y jugaba con sus manos como si estuviera nervioso.

~ ¿Qué pasa Sting? – le pregunté.

~ Natsu… - me llamó al verme – en realidad… - parecía como si quisiera contarme algo que no sabía por dónde empezar, estaba nervioso. - ¿Tú sabías que Raven Tail se ha escapado?

~ ¿qué? – pregunté – No, no tenía ni idea ¿Cómo han podido escaparse?

~ No se sabe, era uno de los puntos de la reunión, los están buscando, al parecer, alguien tuvo que ayudarles a salir. Sólo he venido a informarte de que tengáis cuidado, ni siquiera estoy autorizado a contarte esto, lo quieren mantener de momento en secreto.

~ No diré nada, tranquilo.

~ Natsu… ¿Qué ocurrió con Gray? Cuando le secuestraron me refiero

Ahora sí me tensé un poco. La verdad es que a Sting y Rogue sólo les dije que le habían secuestrado y me habían ayudado, ¿por qué creía ahora que había pasado algo más? no estaba del todo seguro, pero decidí confiar en él.

~ Siéntate – le comenté y él me hizo caso – aquellos tipos del gremio oscuro querían llevárselo a alguien, no sé a quién, sólo sé que iba a pagar mucho dinero por él. No está a salvo. Aquel día que me viste llorar, le habían dado una paliza, le habían violado no sé ya el número de veces que lo habrían hecho – le dije sin tenerlo claro ni yo mismo – incluso me cogieron a mí y me hicieron violarlo delante de todos ellos. No puedo dejar esto así, quiero coger a esos tíos antes de que ellos vuelvan a por él.

Sting ahora me miraba sorprendido, creo que no podía creerse por lo que había pasado Gray, ni él mismo sabía por qué había entrado en aquella batalla junto a mí, sólo sabía que había que sacar a Gray. Entró sin pedirme explicaciones, me ayudó y no me pidió nada a cambio, era un buen tío y se podía confiar en él. ¡Yo por lo menos, confiaba en él!

~ Les cogeremos – me dijo – puedo poner un anuncio en el tablón de mi gremio, si alguien los ha visto, me lo dirán.

~ ¿Por qué ibas a hacerlo Sting? ¿Por qué ayudarnos?

~ Porque en el fondo, casi te veo como si fueras mi hermano – me confesó y yo me sorprendí, luego sonreí.

~ Yo no quiero un hermano tan enano – le dije sonriendo gastándole una broma.

~ Y yo no quiero un hermano mayor tan debilucho que entra en los gremios oscuros tumbando puertas a puñetazos – me dijo sonriendo.

~ Ven aquí, Ototo – le dije dándole un abrazo haciendo énfasis en la última palabra para que supiera, que para mí, él ya era mi pequeño hermanito. – Sting sonrió y se sonrojó levemente.

~ Bonita pulsera – me dijo Sting de golpe y yo caí que aún la llevaba puesta.

~ Vaya – le dije rascándome la cabeza – se me ha olvidado devolvérsela a Gray – sonreí como un niño pequeño - ¿Sabes? Encontré su olor por ella, le encontré por esta pequeña cosa.

~ ¿Estáis saliendo? – me preguntó de golpe Sting y entonces caí que él no era del gremio, no sabía nada - ¿Te gustan los chicos?

~ Te diré lo mismo que me dijo Gray a mí, no tengo ni idea, sólo sé que me he enamorado de Gray, quiero estar con él. Me encanta como besa – me sinceré y Sting me miraba y sonreía, tal y como si fuera mi hermano de verdad, escuchando todo lo que tenía que decir – me gusta lo sensible que es a las caricias, me gusta cuando se hace el seductor… me gusta todo de él – de repente Sting empezó a reírse.

~ Creo que tengo un Oniisan muy sentimental.

~ Oh cállate – le dije – tu dirías lo mismo de él si… bueno si ya sabes. ¿A ti no te gusta nadie? – le pregunté y él pareció pensar.

~ No lo sé, no he tenido mucho tiempo de pensar en eso desde que soy Maestro, todo son problemas y aburrimiento, mucho papeleo y pocas misiones. Realmente… llevo un tiempo muy aburrido, ya nada me motiva – me sonrió – no sé, hay muchos que me excitan y no me importaría tener sexo con ellos, pero no es algo especial así como tú tienes a Gray, sólo sería sexo, pasar un buen rato.

Tampoco seguimos hablando mucho más porque en aquel momento vi a Gray venir por el camino. Sting me echó una mirada y luego sonrió de forma seductora para indicarme que él ya se marchaba, aunque se fue bromeando sobre "Qué pasase una buena noche". Saludó a Gray cuando se cruzó con él y luego desapareció por el camino.

Gray llegó hasta mí con aquella camisa azul oscura que yo estaba pensando en cómo arrancársela. Me miró y no pude evitar besarle con pasión cuando le tuve a mi alcance.

~ ¿Qué le pasaba a Sting? – me preguntó.

~ Nada, sólo quería hablar de un tema del consejo, nada importante tranquilo. Sabes… te estoy buscando a alguien para que me pagues tu reto – le sonreí cambiándole de tema.

~ ¿Y en quién has pensado?

~ En Laxus – Gray me miró con cara de terror.

~ ¿Laxus? – me preguntó - ¿Dos dragones? ¿No grito ya bastante con uno? ¿Tú crees que yo aguantaría dos dragones?

~ Pues… no había caído en eso – le comenté sonriendo – sí, aguantarías. Seamos sinceros Gray – le dije besándole – te encantan las pollas de los dragones, somos los que te damos los mejores orgasmos

~ Eres un capullo – me dijo sonriendo antes de besarme otra vez.

~ Lo sé, ahora entra en casa, que te voy a dar la cena – le comenté mientras ya empezaba a quitarle la camisa.