Capítulo 17: Protección

Sting Eucliffe POV

Estaba ya en esta cama tan incómoda de la casa que me había proporcionado el consejo durante mi estancia en Magnolia. ¿Por qué hacían estas almohadas tan pequeñas? A mi me gustaban grandes y mullidas, ya no sabía cómo poner la maldita almohada para poder dormir. Miraba el techo sin poder cerrar mis ojos y mi mente empezó a pensar en todo lo sucedido hoy, y es que mi noche había sido movidita. Cuando Natsu vino a proponerme aquello del trío, lo dudé, necesité un par de horas para reflexionar sobre ello, no porque no quisiera hacerlo, Gray me parecía guapo, muy seductor, así que no era por ellos, sino por evitar luego malos entendidos con Natsu.

El sexo para mí era algo normal, supongo que yo no había encontrado a esa persona ideal como Natsu había hecho con Gray, por ese mismo motivo lo pensé tanto. ¿Cómo miraría luego a la cara a Natsu sabiendo que me había follado a su pareja? ¿Qué pensarían luego ellos de mí? Pero tras jurarme y perjurarme mi tonto hermano mayor que no habría repercusiones, que era algo ya hablado entre ellos dos, accedí a su petición.

Sinceramente… aún tenía los gritos y gemidos de Gray metidos en la cabeza. Natsu me había dicho que era sensible pero no imaginé que hasta tal punto ¡Era increíble! Me excitaba ahora mismo sólo con recordarlo. La verdad es que me alegraba por ellos, hacían buena pareja y sinceramente… ¡Me gustó follarme a Gray! No iba a negárselo a Natsu, sobre todo con lo estrecho que era, me volvió loco ¡si Natsu me lo permitiera, lo volvería a hacer! Pero mi acuerdo con él había sido muy específico, sólo haríamos esto bajo consentimiento de los tres y por tanto, los tres debíamos estar presentes. Así que no podía repetir a menos que Natsu me lo dijera.

Cuando me giré sobre la cama, vi en mi mesilla la foto del gremio que siempre traía conmigo, allí estaba Rogue y ahora que lo miraba bien, tenía cierto parecido a Gray. En parte siempre había sentido algo extraño con Rogue, pero tampoco podría decir que fuera amor, quizá sólo quería follármelo, al fin y al cabo, es como siempre había vivido, sin enamorarme nunca de nadie, sólo placer.

Al final conseguí dormirme, aunque la verdad es que me desperté más cansado que cuando me acosté ¡Qué sueño tenía! Tuve que despertarme por el simple hecho de que había quedado con el maestro de Fairy Tail para hablar de un par de asuntos, creo que quería mencionarme algo sobre Raven Tail y su huida, así que me levanté, me vestí, me arreglé y salí para el gremio.

La reunión fue aburrida, sólo conseguía mantener mis ojos abiertos cuando alguno de esos maestros se acercaba más de lo normal a mí, por lo que tenía que ir alejándome de ellos ¡Por dios que agobio! Yo sólo quería volver a mi gremio y hacer alguna misión. ¡Yo no me hice maestro para aguantar a estos tíos! Desperté de golpe cuando escuché el tema central de las últimas reuniones "Raven Tail"

~ ¿Qué hacemos con Raven Tail? – preguntó Ooba Babasaama, maestra de Lamia Scale.

~ Algo habría que hacer, son un peligro para el resto de gremios – exclamó Goldmine, maestro de Quatro Cerberus - ¿cómo podríamos encontrarles? – preguntó ahora

Yo decidí mantener mi silencio, pero miraba fijamente a Makarov sentado frente a mí, más que nada porque Raven Tail se la tenía jurada a Fairy Tail, no tenía nada contra el resto de gremios.

~ No hay que preocuparse de encontrarles – les dije – ellos nos encontraran a nosotros, vendrán a por Fairy Tail. ¿No estaban buscando algo en los juegos mágicos? – le pregunté a Makarov y él asintió.

~ Si, le preguntaron a Laxus por una magia de Fairy Tail – me aclaró Makarov.

~ Si la quieren, vendrán a por ella. Asunto resulto sobre buscarlos. El problema está en cómo los capturaremos, sobre todo si alguien les está ayudando, porque no me creo que escapasen de una prisión de alta seguridad ellos solos – les exclamé – alguien tuvo que sacarles.

~ ¿Qué estás insinuando Sting? – me preguntó Bob, maestro de Blue Pegasus.

~ Pues que es extraño que primero secuestren a alguien de Fairy Tail como sucedió con Gray y a los pocos días se escapa Raven Tail que no es precisamente el gremio que mejor se lleva con ellos. ¿No estará todo conectado? – les pregunté – quizá los enemigos de Fairy Tail están uniéndose por un fin común, destruirles.

~ ¿Qué os parece una alianza entonces? – preguntó de nuevo Bob – podríamos cada gremio traer a Magnolia a algunos de nuestros magos por si atacan a Fairy Tail.

~ Todo lo que sea por proteger a mis niños, lo acepto – comentó Makarov.

~ Está bien… mandaré un mensaje a algunos de Sabertooth para que vengan de inmediato – les comenté suspirando - ¿Hay algún punto más que tratar? – pregunté ya cansado de estar aquí toda la mañana escuchando problemas.

Tras indicarme que no había ningún punto más que tratar en la reunión, me disculpé y salí de la sala. Quería buscar a Natsu más que nada por informarle de la alianza, de que habría por aquí magos de otros gremios durante un tiempo, más que nada por prevenir un ataque contra ellos. Sólo era reforzar las defensas. ¡A Natsu no creo que le gustase! Simplemente porque Fairy Tail siempre había sido autosuficiente, no querían ayuda, pero esto era un caso de excepción, tendría que fastidiarse.

Mandé a mi gremio la noticia de que viniera un grupo y por la tarde pasé por el gremio de Fairy Tail encontrándome a Natsu y Gray sentados en una de las mesas tomando algo con el resto de su equipo. Le toqué el hombro y todos los de la mesa al verme, me saludaron, claro que yo me fijé en un sonrojado Gray que ahora apartaba la mirada de mí ¡no pude evitar sonreír recordando lo de anoche! Le pedí a Natsu si podía salir un momento y me acompañó a la parte trasera del gremio.

~ Teneis un problema serio – le dije directamente – van a traeros ayuda de otros gremios para que podáis defenderos

~ Nosotros no necesitamos ayuda – me dijo Natsu – siempre hemos defendido Fairy Tail nosotros mismos, es nuestro gremio, es nuestra familia.

~ Natsu – le grité – créeme, esto es serio, se están uniendo vuestros enemigos para destrozaros. No dejaran de Fairy Tail ni las cenizas. Además, no puedes hacer nada, Makarov ya ha dado su aprobación para que os ayuden.

~ ¿Te quedarás más tiempo? – me preguntó.

~ Qué remedio – le comenté y entonces recordé que en la sala le había visto con una mochila - ¿Te ibas a algún sitio? – le pregunté.

~ A una misión, Lucy necesita pagar su alquiler y… la he tenido un poco abandonada estas semanas con Gray, así que como iba a ir ella sola, he preferido acompañarla.

~ ¿También va Gray?

~ No – me dijo – Gray tenía que arreglar algo de la casa, no me ha querido decir el qué, últimamente está muy extraño con eso de que no vaya a su casa. Debe de tenerla muy desordenada y eso a él no le gusta nada – me sonrió - ¿me haces un favor? – me sorprendí porque Natsu no era de pedir favores – Cuídale en mi ausencia, no dejes que le pase nada.

~ Vale, le echaré un ojo – le dije

~ Gracias Sting… sabía que podía contar contigo.

~ Natsu… - le dije sonriendo – ¿cuidarlo es que puedo follármelo?

~ Ni se te ocurra – me dijo sonriendo - ¿Qué no entiendes tú de un trío? Es algo entre tres, no me dejéis fuera de la diversión – me dijo sonriendo – aguanta tus ganas hasta que vuelva.

~ ¿Y si no aguanto? – le bromeé pero él pareció tomárselo enserio

~ Si no aguantas, le besas, sólo y exclusivamente, besarle. – me sorprendí de que dijera aquello, de que me diera permiso para besarle.

~ ¿Vas enserio? – le pregunté ahora serio.

~ Créeme… se lo seductor que puede ser Gray, yo mismo no pude evitar besarle aunque estaba convencido de que no me gustaban los chicos. Acabarás besándole, te lo digo por experiencia.

~ Lo tendré en cuenta – le dije sonriendo – enserio vete tranquilo, le protegeré. Al fin y al cabo… es el novio de mi hermano.

Natsu volvió dentro y yo decidí irme a mi casa… bueno… la del consejo, porque aquí yo no tenía una casa. ¡Necesitaba descansar! Dormir aunque fuera algo, porque los ojos se me iban cerrando por todos lados. Me tiré en la cama y ni siquiera recordé haberme quedado dormido. Cuando me desperté, era de noche y lo primero que pensé es que Natsu debía haber partido ya, así que podría darme una vuelta por la ciudad y comprobar que Gray estuviera bien. Busqué en mis pantalones la dirección de Gray, porque Natsu me la había apuntado en un papel. Según él… Gray le había prohibido ir a su casa, pero a mí no me lo había prohibido, así que podía echar un vistazo.

En realidad iba a quedarme en la calle, comprobar desde fuera que todo estaba en orden y volverme. Me vestí y tras encontrar el papel, caminé por las calles. Al final tuve que preguntarle a una señora para que me indicase donde estaba ese barrio, porque no tenía ni idea. ¡Estaba lejos! A las afueras de la ciudad pero no fue eso lo que llamó mi atención, sino unos carteles donde salía Gray que estaba repartidos por prácticamente todas las paredes del barrio. ¿Qué estaba pasando aquí?

Me acerqué a uno de ellos para leer en grande la palabra "Puta" y entonces recordé lo que me había contado Natsu, todo por lo que él había pasado. ¿Quién narices se atrevía a insultar a alguien que había sido violado? ¿Cómo se atrevían a insultar sin saber por lo que él había pasado? Me enfadé hasta tal punto, que arranqué el papel de golpe arrugándolo y rompiéndolo entre mis manos. ¡Y tenía que irse Natsu precisamente hoy dejándome a mí con este problema! Encima suponía que Gray no habría hecho nada al respecto… porque nosotros los magos, teníamos prohibido hacer daño a la gente que no tenía magia, es decir… prácticamente toda la ciudad. Por suerte… los carteles sólo parecían estar en su barrio.

Seguí caminando y me dediqué a ir arrancando carteles hasta que un hombre me detuvo con la voz, recriminándome que estuviera quitándolos. Me giré para verle, no era un hombre, era prácticamente un chico de mi edad. Dijo algo sobre los carteles y algo más sobre Gray, yo solo entendía en su boca la palabra puta una y otra vez. Me acerqué al chaval y éste tembló cuando me vio ir hacia él. Le cogí del cuello empotrándolo contra el muro de piedra y le susurré al oído.

~ Vuelve a llamarle puta y te cortaré los huevos para luego servírtelos en un plato viendo cómo te los comes. ¿He hablado claro? – le pregunté y él asintió.

Le solté y salió corriendo prácticamente llorando. ¡Desde luego había hecho bien en venir a comprobar que Gray estuviera bien! Si no lo hubiera hecho no habría sabido por lo que estaba pasando estos días, lo que me intrigaba era saber quién había puesto los carteles ¿Cuántos sabían lo de Gray? ¿Natsu y yo? Si yo no era y Natsu no creo que lo hiciera… ¿Quién más sería capaz de hacerlo?

Seguí caminando mirando el dichoso papel con el nombre de la calle escrito en él y desde luego reconocí la casa, principalmente porque estaba rodeada de gente que insultaba y tiraba cosas dentro ¡Me cabreé mucho! Tanto, que no pude evitar cargar un láser y lanzarlo hacia la casa ¡no quería darle a nadie, solo ahuyentarlos! Y funcionó, porque en cuanto destrocé unos contenedores de al lado junto a unos bancos cerca de un parque, la gente me miró y empezó a correr hacia sus casas.

Desde luego, entendía porque Gray le había prohibido a Natsu ir a su casa, tenía los cristales rotos de las cosas que habían lanzado dentro, la fachada estaba pintada con insultos y realmente… si la casa de Natsu me parecía destrozada, la de Gray era bastante peor en este momento. Le toqué a la puerta, pero no me abrió ¡Imagino que no se atrevía! Así que finalmente, cargué contra la puerta y prácticamente la rompí para entrar.

Todo estaba a oscuras, en silencio y por dentro la casa no estaba mucho mejor que por fuera. El suelo estaba lleno de piedras y papeles, no pude evitar coger una de ellas y mirar lo que había escrito, no me sorprendió leer más insultos. Caminé por la casa y al no ver a nadie en la primera planta subí a la segunda. Me encontré a Gray en su habitación, escondido bajo una ventana rota, con el rostro entre las rodillas asustado.

Me acerqué a él y se sorprendió al verme allí, pero más me sorprendí yo cuando al levantar su rostro para mirarme, tenía una brecha cerca de la frente. Le aparté un poco el cabello para comprobar la herida pero no era nada grave, alguna piedra le habría golpeado.

~ ¿Dónde tienes el botiquín? – le pregunté.

~ En el baño.

~ Vale, no te muevas, ahora vengo.

Fui al baño y busqué por todos los cajones algo para curarle y volví junto a él. Seguía allí inmóvil, justo donde le había dejado. Me agaché frente a él y coloqué en un algodón el líquido para desinfectarle la herida. Se quejó un poco por el escozor cuando se lo apliqué en la herida, pero me dejó hacerlo. Le soplé un par de veces en la frente para que dejase de escocerle y luego se lo cubrí con una tirita.

~ Ya está - le dije viendo que ahora estaba completamente rojo - ¿Qué te pasa? – le pregunté.

~ Nada – comentó apartando sus ojos de mí para mirar al suelo.

Entendí que después de lo de anoche, ahora le daba hasta vergüenza mirarme a la cara. ¡Pobrecillo! Era como un niño pequeño, ahora entendía porque Natsu me había dicho antes aquello de que Gray podía ser demasiado seductor. Desde luego involuntariamente sí, porque tuve que aguantarme las ganas de besarle en aquel mismo momento, recordando una y otra vez a Natsu ¡Aunque me había permitido besarle! No quería hacerlo, más que nada por Natsu, me excitaba más cuando estábamos los tres juntos.

~ ¿Ahora tenemos vergüenza Gray? – le pregunté con una sonrisa - ¿Por qué? No has hecho nada malo – Gray seguía sin mirarme y le levanté el rostro colocando mi mano bajo su barbilla – mírame, no has hecho nada – le repetí – fue un juego, nada más, te divertiste, me divertí y Natsu se lo pasó en grande, nada más, sólo fue eso, un juego entre los tres. ¿Quieres contarme que está pasando ahí fuera? – le pregunté sentándome a su lado bajo la ventana.

~ No lo sé – le dije – aparecieron esos carteles un día, así sin más y la gente empezó a comportarse así, me insultan por la calle, los chicos de nuestra edad me miraban como si quisieran algo conmigo y no creo que estén pensando en algo bueno – me dijo.

~ No, no lo creo – le sonreí – bueno no será.

~ No puedo más – me dijo empezando a llorar – ya no aguanto más, las cosas iban bien ¿Por qué vuelven a empeorar?

¡oh, oh! Tenía un gran problema, Gray sonrojado y llorando, no soportaba a la gente llorar, intenté contenerme, sabe dios que lo intenté, pero ya no pude más. ¡Vale… Lo siento Natsu pero no aguanto más y me diste permiso! Era lo único en lo que pude pensar antes de besarle con ternura. Gray se paralizó, no continuó mi beso al principio, pero finalmente, acabó aceptando. ¡Por lo menos dejó de llorar!

Todo lo de anoche me volvió a la cabeza en ese beso, recordaba absolutamente todo, sus labios fríos que me excitaban, tal y como Natsu me había confesado poco antes de ir a su casa, sus jadeos, sus sonrojos, su voz y sus sonrisas, todo lo tenía en la cabeza. Me separé de él por miedo a que si continuaba besándole, acabaría desobedeciendo a Natsu y follándome allí mismo.

~ ¿Sting? – preguntó Gray como si me preguntase qué estaba haciendo.

~ Lo siento – le dije – tu novio me dio permiso – intenté justificarme primero – es que no soporto ver a la gente llorar, de verdad. No volveré a hacerlo, lo prometo, fue sólo un impulso, no malinterpretes las cosas, sé que estás colado por Natsu y me parece estupendo… y el trío me parece genial, me lo paso en grande con vosotros y me gustaría repetirlo… - al final Gray empezó a reírse y me callé.

Creo que hablaba tanto y tan deprisa, que le entró la risa por cómo estaba intentando justificar el beso que le acababa de dar estropeando aún más las cosas.

~ Vale.. lo siento – le dije – vamos, te llevo a mi casa.

~ Gray me miró y entendí en ese momento lo raro que sonaba eso. Cerré los ojos un segundo y apreté los párpados intentando buscar una solución a esto.

~ No para lo que crees, enserio, para dormir – le dije y notaba que lo empeoraba más ¡yo y mis meteduras de pata! Siempre que intentaba arreglar algo, lo empeoraba más – quiero decir, que no puedes quedarte aquí sólo con esos tíos ahí fuera tirando cosas, así no hay quien duerma, vamos, te dejo dormir en mi casa hasta que vuelva Natsu de su misión.

Empecé a caminar hacia el pasillo pensando que estaba metiendo bien la pata con él y entonces, escuché un "Gracias Sting" de Gray a mi espalda que hizo que me girase a verle. ¡No me extrañaba que Natsu se hubiera enamora de él! En algunos momentos era adorable, como ahora. Yo sólo podía maldecir a Natsu y rezar para que volviese pronto antes de que me matasen las ganas de follarle que tenía ¡Todo por guardar su maldita promesa de que no le tocaría si no estaba él delante! ¡Vuelve rápido, Natsu! Era lo que estaba pensando y maldiciendo.

Llegamos a mi casa y le enseñé un poco la ubicación de las habitaciones para que se moviera con libertad por la casa. Del armario de mi habitación saqué una manta y empecé a caminar de salida hacia el salón, Gray se quedó un poco confundido.

~ ¿Dónde vas Sting? – me preguntó.

~ Al salón – le dije – duerme tú en la cama, yo dormiré en el sofá.

~ Oh, no hace falta Sting, puedes quedarte en tu cama, yo me iré al sofá.

~ No, no, quédate la cama, insisto, las lagartijas dormimos genial en cualquier rincón donde nos echen – le dije sonriendo recordándole que nos solía llamar lagartijas, por lo que conseguí sacarle una sonrisa.

Realmente, era mentira que pudiera dormir en cualquier lado, sobre todo cuando estas noches luchaba con la maldita almohada para poder dormir unas pocas horas. Al final acabé tumbado en el sofá y sólo podía pensar que Gray estaba en la habitación de al lado, que podía habérmelo follado como hubiera querido y aquí estaba yo, cumpliendo mi promesa con mi hermanito… durmiendo en un sofá soñando con que regresase pronto para poder repetir lo de la otra vez.