Capítulo 19: Rufus
Sting Eucliffe POV
Gray seguía durmiendo en mi casa con la ausencia de Natsu y por supuesto, seguía trayéndome los desayunos a la mesa del salón ¡Porque yo seguía durmiendo en el sofá! Estos días le había impedido en gran medida a Gray salir de casa y cuando tenía que salir, me tocaba acompañarle a todos los sitios ¡El olor de aquellos tíos me tenía preocupado! No lo había vuelto a notar, pero no me fiaba que siguieran por ahí, así que no podía dejarle solo ni un momento.
Aún estaba en el sofá tapado con la manta y con una gran pereza de abrir los ojos, cuando el timbre de la puerta sonó. Yo me tapé hasta la cara con la manta intentando que me dejaran seguir durmiendo un poco más, así que al final, el que abrió la puerta fue Gray. La voz que vino del otro lado, me hizo levantarme de golpe.
~ ¿Qué coño haces tú aquí? – preguntó Rufus hacia Gray con un notable cabreo.
¡Adiós la que se iba a liar! Teniendo en cuenta que Gray derrotó a Rufus y que este se lo tomó bastante mal por haber perdido contra "ese crío", era lo que me faltaba, que se encontrasen aquí. ¿No tenían a otro al que mandar en Sabertooth para la alianza? ¿Enserio me mandaban a Rufus? Además… que me había acostado con él y ahora me perseguía a todos lados ¡yo no quería nada con Rufus!
Sting me ha dejado quedarme unos días – le explicó Gray - ¿Qué haces tú aquí? – le preguntó esta vez Gray, pero Rufus pasó de él empujándole y caminando hacia mí.
~ ¿Te lo estás follando? – me preguntó gritando - ¿A este crio? – enfatizó.
~ Primera Rufus, no me lo estoy follando, es el novio de Natsu – con aquello pareció calmarse un poco – en segundo, no es un crío, tiene 19 años, que es exactamente la misma edad que tenemos nosotros dos y teniendo en cuenta que después de lo que les pasó con el parón del tiempo, debería tener siete años más de los que tiene ahora, por lo tanto en teoría, es más mayor que nosotros.
~ Si no te lo estás follando… ¿Qué hace aquí en tu casa?
~ Ha tenido un problema con su casa, se le han roto las tuberías – me inventé – menudo desastre se ha montado y como Natsu se ha ido de misión y es tan idiota que se le olvidó darle las llaves de su casa a Gray, pues no tenía donde ir, así que se queda aquí hasta que arreglen su casa o venga Natsu de la misión ¿necesitas saber algo más, Rufus o puedo seguir durmiendo? – le pregunté.
Le indiqué a Rufus con la mano donde estaba la salida y éste dándose por aludido y de muy mala leche, salió de la casa dando un portazo. Gray ahora me miraba levantarme.
~ ¿No ibas a dormir?
~ Era por quitármelo de encima – le dije sonriendo.
~ ¿Estáis saliendo?
~ Ni de coña – le dije esta vez sonriendo aún con más ganas – aunque él querría.
~ No me extraña – escuché que susurraba Gray y no puede evitar acercarme a él arrinconándolo contra la pared para susurrarle al oído.
~ ¿No te extraña? – le pregunté riéndome - ¿Tanto te gustó mi polla?
Gray se tensó por momentos dándose cuenta ahora de lo que había dicho y creí que me lo negaría, pero no lo hizo.
~ Sí Sting – me dijo – me gustó tener tu polla dentro de mí tanto como a ti te gustó escucharme gemir por ella.
¡Si señor! Ahí estaba Gray y su tono seductor dando donde más dolía, en mi orgullo. No pude evitar sonreír ante su desafío.
~ Oh quizá, no te gusté tanto – me comentó Gray ahora agachando la cabeza – teniendo en cuenta que te ha preguntado si me estabas follando y le has dicho que no.
~ No te estaba follando, te he follado que es diferente – le dije – además… tú eres mejor que él en la cama con diferencia – le sonreí – en realidad, tú y Natsu sois los únicos que me habéis excitando al máximo. – le confesé – pero no pienso contarle como gritas por mi polla a Rufus – me metí con Gray esta vez volviendo a sonreí.
~ Quizá porque no quieres contarle como gemías mientras te corrías en mí, ni como pedías que me metiera tu polla hasta el fondo.
Me encantaba este chaval ¡Era capaz de retarme! Nadie en mi gremio me había retado, esto sólo se lo había visto a hacer a Natsu y a Gray. Dejé el tema por zanjado porque como continuase así, acababa metiéndole la polla allí mismo, contra la pared si era necesario.
~ No me provoques Gray – le avisé – yo no soy Natsu, no tengo su paciencia, no tengo tanto aguante como él y le prometí que no te tocaría, así que no me hagas incumplir la promesa que le hice.
Gray acercó aún más el rostro hasta mí y rozó con sus labios los míos sin besarme ¡Tal y como hizo aquel día del trío! Me volvía loco que hiciera eso ¡Le tenía tan cerca y tan lejos al mismo tiempo! Podía oler su aroma, podía sentir la textura de sus labios rozar los míos y a la vez, la promesa a Natsu le tenía tan lejos de mí.
~ ¿Me… Me habrías follado… si no se lo hubieras prometido? – preguntó Gray con aquella voz entrecortada llena de vergüenza, con su rostro sonrojado y con la voz más seductora que pudo sacar ¡Madre mía como me estaba poniendo!
Estas cosas eran exactamente las que le faltaban a todos los demás con los que había tenido relaciones. Les faltaba su picardía, su inteligencia, su forma de seducir, su forma de retarme, su forma de jugar.
~ Sí – le dije muy seguro – te habría follado tantas veces que no podrías haberte movido de la cama en todos estos días, pero no puedo hacerlo – terminé por decirle apartándome de él para ir hacia el baño a darme una ducha ¡Porque la necesitaba!
Gray se quedó allí contra la pared donde le había dejado. Desde luego le encantaba retar a la gente, lo hacía con Natsu constantemente y ahora conmigo. ¡Le daba un poco de confianza y esto es lo que me pasaba!
Ya en la ducha, empecé a pensar quienes habrían venido de Sabertooth además de Rufus… que para mí desde luego, era un problema. Rufus sólo pensaba en como ligar conmigo y yo ahora mismo… sólo pensaba en como follarme a Gray y a Natsu. Él intentaba enamorarme y yo intentaba que ambos magos de Fairy Tail me vieran, que sintieran algo por mí, algo tan fuerte, como para dejarme estar con ellos. Pensándolo bien… tener dos chicos para mí solo el resto de mi vida… no me parecía tan mal tratándose de ellos, me gustaban y me excitaban, les quería, me estaba empezando a enamorar de ellos y eso… jamás me había pasado a mí. ¡Claro que ellos no querrían compartirse conmigo! Imaginaba.
Aún así, yo ideaba mi mundo ideal, una casa para los tres, viviendo juntos, follando juntos, estando juntos. ¡no habría estado nada mal! Aunque eso no sería posible. ¡Dos dragones en una misma casa! Eso podía ser explosivo, aunque claro… ahí estaba Gray en medio para enfriarnos los ánimos, en su caso… para excitarnos a ambos. En qué chorradas pensaba… ¡Cómo si eso fuera a pasar! Ni en mis sueños sería posible ¿Dónde se había visto un amor vivido entre tres personas? Muy liberales deberían ser esos dos para enamorarse de mí también sin perder sus sentimientos hacia el otro. ¿Se podría querer a dos personas al mismo tiempo? Esa era la pregunta que más pensaba ahora y es que… a mí me estaba empezando a pasar.
Cuando salí, Gray no estaba por la casa y le busqué por todos lados, pero no le vi ¡Mierda que había salido sin esperarme! Me vestí como alma que lleva el diablo y cogiendo las llaves de casa salí corriendo a la calle siguiendo su olor. Abrí los ojos por completo al sentir otra vez el olor de aquellos tipos ¿Estaban esperando a que me alejase de él para perseguirle? Aceleré el paso golpeándome contra la gente y ni siquiera me disculpé, llevaba demasiada prisa, tenía el corazón latiendo a mil por hora porque no conseguía ver a Gray entre la multitud y aún sentía ese olor tras él ¡No podía dejar que le cogieran!
Sólo había tenido un descuido, un maldito descuido y ¿Esto es lo que pasaba? ¡Qué bien vendría Rufus ahora para encontrar a Gray! Lástima que no creo ni que me ayudase tratándose del mago de hielo que le derrotó. Una sombra pasó corriendo por un callejón y supe que eran los del gremio oscuro. ¡Joder! Me asusté porque no veía a Gray y entonces, cuando la gente empezó a abrirme camino, le vi al fondo, mirando unas manzanas de un cajón. Ni siquiera se había dado cuenta de que aquel hombre de cabello rubio estaba tras él, que su mano iba a tocar su hombro.
No tuve mucho tiempo para pensar, ¡yo era el maldito dragón blanco, controlo la luz, ese tío no podía ser más rápido que yo, por lo menos, no de mi habilidad! cargué en mi mano el láser y lo lancé entre la gente dirección a aquel hombre. En cuanto vio mi habilidad, desapareció antes de ser golpeado ¡Por lo menos se alejó de Gray! Que ahora se había girado a mirarme por culpa de haber utilizado mi habilidad justo a su espalda. Venía directo hacia mí mientras yo seguía corriendo hacia él ¡Creo que iba a preguntarme por qué había utilizado el láser! Pero yo no quería contestarle a eso, eso era algo que Natsu tenía que decirle a él, yo le había prometido que no le diría nada, que le mantendría a salvo.
Gray cada vez estaba más cerca de mi ¡Tenía cinco segundos para pensar una buena excusa! ¡Cuatro segundos y no se me ocurría nada! ¡Tres segundos y no sabía si llorar o reír porque no sé cómo iba a contestarle! ¡Dos segundos y casi podía sentir como estaba abriendo sus labios para hablar! ¡Un segundo y no lo pensé, no tenía tiempo! Me abalancé sobre él besándole. Ésta era la única manera que sabía que dejaría a un lado su pregunta, que no diría nada.
Él me besó también, cogiéndose a la parte de atrás de mi camiseta con fuerza intentando no caerse, porque le besé sin frenar mi carrera ¡literalmente, me había abalanzado sobre él cargando todo mi peso! No tuve más remedio que abrazarle para sujetarle, evitando que cayese por mi derribo. Le metí la lengua hasta el fondo y él permitió que lo hiciera, incluso llegué a mordisquearle suavemente su labio provocando un pequeño gemido que ahogué en mi boca. Cuando me separé de él, a lo lejos, me encontré con los ojos de Rufus mirándonos ¡Se iba a liar mucho! Acababa de decirle que no tenía nada con Gray y ahora me veía besándole con pasión en medio de la calle. ¡Ya hablaría con él! Cuando llevase a Gray a casa y estuviera a salvo.
Gray hizo el amago de alejarse de mí cuando finalicé el beso, pero le apreté aún más contra mi pecho en un abrazo, hundiendo mi cabeza en su cuello, oliendo su fragancia, deseando que no viera ahora la lágrima que caía por mi mejilla por el miedo que acababa de pasar a perderle.
~ Quédate un segundo así, por favor – le pedí
~ ¿Qué te pasa Sing?
~ No vuelvas a separarte así de mí – le comenté – por favor, no vuelvas a separarte de mí de esa forma, dime siempre dónde vas.
Gray no sabía muy bien cómo reaccionar a mis palabras, pero se mantuvo callado y luego noté como asentía con su cabeza. Tardé unos segundos en recuperarme del susto ¡Casi le pierdo! ¡Casi le cogen! Estaban a punto de lograrlo.
~ ¿Por qué me has lanzado tu habilidad? – me preguntó Gray una vez deshice el abrazo.
~ Te iba a picar un mosquito - ¡mierda de excusa que se me había ocurrido! ¿mi cabeza no podía pensar algo más inteligente que esto? Eso no había quien se lo tragase, menos mal que Gray se lo tomó como una de mis bromas.
~ ¿Y me tiras un láser? – se extrañó.
~ Así somos los dragones – le dije – pensamos después de actuar, somos impulsivos, pero eso es lo que te gusta de nosotros ¿no? – le sonreí haciendo referencia claramente al sexo.
