Cap11: Sorpresa, sorpresa
- Dime enano, ¿en verdad el tipo ese es el novio de tu tía Misty?
Casi se cumplían dos semanas desde que las hermanas de la líder dejaron a su hermana con el rival de Ash y el pequeño hijo de Daisy estaba cansándose de esas preguntas. En todos lados le preguntaban lo mismo,a lo que al principio. respondía con un, "no, solo son amigos ¿creo?", luego otro día decía, "Ah no se." Encogiendo los hombros.
Ahora viendo la forma como ciertos muchachos miraban a su adorada tía, mientras esta se encontraba entretenida discutiendo con Paul acerca de técnicas de los pokémon de agua y ataques especiales, decidió responder:
- Si, y no creo que le guste que mires a mi tía así.
La verdad, Tai se sentía a gusto con Paul ahí. No era como los otros tipos que se comportaban raros con su tía ofreciéndole regalos o trataban de deshacerse de él para quedarse a solas con ella.
Si bien al principio no le caía bien, estos dias había cambiado de parecer. No parecía sonreir más que hacer muecas o de vez en cuando casi lo hacía cada vez que hablaba con su tía sobre los pokémon y las batallas. Pero le había dejado jugar con Torterra y hablando por videochat conoció a su sobrino además sabía preparar hotcakes muy deliciosos.
"Mmm... Paul tiene un sobrino y tia Misty también." Pensó para sí antes de sentarse con ellos y recibir su copa de helado con frutas.
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- Te escucho.- dijo decidida la reina de Kalos por dos años consecutivos. Dio un vistazo al frente y ahí en ese centro Pokémon podía ver el teléfono descompuesto por un duro golpe dado.
Ella tenía esperanza de que este viaje daría resultado. No era una tonta, pero esperaba que Ash se sincerara. Aquella vez se dejó llevar rápidamente por la emoción y aceptó sin más comenzar una relación porque cómo no, el mismo Ash se lo pidió. Quería que Ash fuera el chico valiente que se lo diga frente a la cara.
- ¡Reina Serena!- cámaras y luces aparecieron de pronto ante las celebridades. Dejando a Ash incómodo y resignado.
Le couple de la Lumière, era el apodo que recibía su relación con la chica de Kalos.
-Ah...- Ash se quedó sin palabras. No podía hablar seriamente en esos momentos. No podía hacerle eso a Serena. - Haberle pedido que sea su novia había sido un gran error pero quería arreglar las cosas en privado. No así.
- S'il vous plaît, excelentíssimo Ash, pourrait decir que están haciendo aquí en Kalos, es un voyage de plaisir?- preguntó Bertina de la Cullete, o Culet, era un nombre raro para acordarse.
No, no podía hablar con Serena con la chismosa de ojos guinda, del programa de escándalos ahí presente. Suficiente problema había tenido por culpa de esa señora chismosa, cuando se le dio por entrevistar a su mamá un mes atrás para una conocida revista. O journal do Lumix
Sea lo que le haya dicho, nunca olvidaría la vergüenza que sintió cuando su querida madre de lo más seria, lo tomó de la mano y sentándose con él se le dio por hablarle de un tema que nunca había aprendido antes o que aunque en sus 22 años nunca estuvo interesado. Tanta vergüenza sintió, que sin pensarlo dos veces decidió aceptar viajar con Serena a visitar a Clemont y a la fiesta de cumpleaños de Bonnie.
Ni por la cabeza se le había ocurrido hacer "eso" en toda su vida. Tenía que ser más claro ahora o nuevamente la señora pervertida tendría otro chisme para un mes entero.
- Solo estamos de visita.- un flash en su cara- ¡pika!- se quejó el pokémon. Ash estaba hartándose, y las luces lo dejaban aturdido.- no me dejan ni hablar, maldición.- quiso decir, pero no podía hacerlo o saldría mañana en los diarios como el entrenador pokémon más maleducado del mundo.
- Estamos visitando a nuestros amigos...- flash, flash.-:Diablos...¡Pikachu!- pero el pokémon salió corriendo en dirección a Bonnie y su hermano.
- Por favor.- pidió amablemente Serena a la prensa y paparazzis.
Entonces a Ash se le ocurrió tomar la mano de la chica y correr a toda prisa. Quería aclarar de una vez el gran problema que se le viene encima para regresar si es posible el mismo dia a Kanto, aun podía recordar lo que las hermanas de la líder dijeron y la discusión con Paul.
"La llevó a su habitación porque se no se sentía bien"
"¿Qué diablos hacía Paul en Ciudad Celeste?
Tenía que saberlo ahora si es posible." Ash pensaba y pensaba mientras tomaba la mano de su novia para huir a toda prisa de esas irritantes luces.
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Déjalos correr. - dijo la rubia reportera al camarógrafo. - al mismo tiempo que se ponía a revisar las fotos que llegaron a tomar.
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¡Estamos de vuelta!
Oh bienvenidas.- sonrió la pelirroja no tanto sorprendida. - Que bueno que ya volvieron, justo necesito ayuda para arreglar las tuberías.
- Pero mi manicura está recién fresca.- repuso la pelirrosa.
- Y yo estoy muy cansada del viaje.-se sentó en el recibidor de piernas cruzadas.
Daisy solo sonrió. Después de lo que pasó con Ash, tenían que hacer algo con el problema de su hermana. Esta semana de haberla dejado con el otro campeón se les hizo perfecto.
-Misty, yo me encargaré de arreglar la tubería, tu se una buena dueña de casa y acompáñalo a recorrer la ciudad.
- Oh que sorpresa Daisy, no me esperaba contar con tu colaboración. ¿Qué estás tramando?- dijo entrecerrando los ojos.
- Yo... Nada, de dónde sacas esa idea .
Mmm...- murmuró la líder algo desconfiada rememorando ciertas preguntas de Paul.
"Te has sentido bien últimamente."
"Estás segura que puedes nadar."
"Si, Paul estoy excelente. ¿Ves?" Respondía antes de lanzarse sin problemas a la piscina.
Había algo que no cuadraba bien. Qué plan tendrían en la cabeza sus hermanas.
Ahora Paul se acercó y dijo: Iré al centro Pokémon. Descuida, conozco el camino.- hizo una leve reverencia ante ellas y se retiró.
Las hermanas sensacionales cruzaron los brazos y la miraron fijamente.
-Ay está bien-¡espera Paul!- iré a dejar a mi Azumarill.- dijo algo sonrojada de la vergüenza.
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En el trayecto al centro Pokémon, no podían evitar ser el centro de atención. La gente los reconocía como la líder de gimnasio y el muchacho que nada más y nada menos es el nuevo campeón de Sinnoh que oh sorpresa llevaba más de una semana conviviendo con su hermosa líder. Conviviendo.
Los dos caminando por la calle. Se veían bien juntos, decían algunos. Otros lloraban por su oportunidad perdida de conquistar a la líder.
-Oye Paul- hizo una risita nerviosa. Pero quería romper el hielo. El silencio constante estaba bien y si, cualquier chica se sentiría algo atraída por un chico alto y apuesto- "y vaya condición física la suya ¿eh?".
Esto no era como cuando tenían a Tai al lado de ambos. El silencio se le estaba haciendo incómodo.
"Solo estamos rumbo al centro pokémon." Pensó para sí la líder para alejar los extraños nervios y pensamientos de su cabeza.
-Etoo Paul- dijo al fin. Un segundo- pestañeó una vez, antes de verlo fijamente._ cómo no se había dado cuenta antes.
¿Si?- mirando directamente los ojos azul verdoso de la líder.
"Tiene una mirada muy profunda." - pensó Misty.
-¿Por qué se sentía tan bien a su lado? ¿Es esto normal? - se preguntaba Paul-
Hmp Como no estarlo, era una chica inteligente y hábil. En verdad admiraba su estilo de batalla y la pasión que ponía en cada combate.
Era también una chica hermosa y atlética. Responsable en su rutina como líder. La había visto en acción. Su parte lógica calificaba a Misty Waterflower como una mujer muy valiosa y según lo que pudo observar, muchos otros pensaban del mismo modo.
- Estaba pensando y de pronto me vino a la mente... Tú eres. - Misty detuvo su andar.- eres el Paul del que siempre Ash hablaba. El que abandonó a su chimchar y jamás agradece a sus Pokémon.
Paul agachó ligeramente la cabeza, en verdad su yo de 13 años era algo muy lejano y aunque seguía siendo hostil en algunos aspectos y no muy sociable aún. Había madurado ahí. Si, aún entrenaba bien duro a sus pokémon, era su estilo de lucha y sus pokémon estaban de acuerdo con ello. No los obligaba a hacer algo que no quisieran.
Fue después de pelear con Ash que había comenzado a cambiar. Lo de chimchar fue algo que nunca volvió a repetirse y nunca sucederá.
" No puedes ser como Ash... Y eso está bien."
Entonces vino a su mente la frase que aclaró sus dudas hace ya un y tiempo atrás, esto lo llenó de seguridad.- Eso es algo del pasado.- fue su respuesta directa y sin un tipo de recelo.
La pelirroja solo sonrió.- esa es una excelente noticia, porque te puedo asegurar que de haber seguido viajando con Ash, yo te habría golpeado sin ninguna duda.- la chica hizo un gesto con su puño.
-¿En serio?- no podía creerlo.
-Si, en serio, considerate afortunado.- dijo adelantando el paso en son de broma. Volteó su rostro y tras soltar un suspiro melancólico dijo: Apuesto que la que en aquel entonces acompañaba a Ash por Sinnoh, debió ser una chica delicada, linda, dulce, tierna y educada como todas sus demás acompañantes. - "si, justo como su novia"- cerró ligeramente los ojos.
Luego esbozando una sonrisa suave continuó-Llegué a conocer a algunas, sabes... Creo que a pesar de tratarlas personalmente, tenemos pocas cosas en común.
Bueno, la única que rompe esa regla es Lana de Alola...aun así todas son amigas cercanas de Ash. -siguió hablando, pero Paul ya no había prestado atención al resto, su mente lo había llevado a un recuerdo.
¿Que si la que le tocó conocer a él, era una delicada...?
¿Delicada?
Dawn Berlitz, sí porque al final llegó a aprenderse su nombre, pero esa chica conflictiva pero eficiente asistente suya, ¿Delicada?
Si, por donde.
¿Cómo era qué se llamaba?- a la edad de 13 años, era una pregunta que en ocasiones se hacía mentalmente, cada vez que esta terminaba por entrometerse en su modo de hacer las cosas, o se ponía justo en medio de él y de Ash.
Esto comenzó después de la escena que armó al no recordar su nombre. Digna de esas comedias de las que ve Reggie cuando tiene una pequeña riña con Maylene.
-¿Qué, qué pasa?
- Dime tú, quién eres.
Disculpa groserote pero ya nos conocíamos me llamo Dawn.
No lo recuerdo...
Ah que chistoso no,
Payaso
Puerco
Enano
Mentiroso
Vanidoso
Es algo extraño y de cierta forma fascinante recordar con total claridad los 5 insultos que la niña "delicada" profirió en su contra. Hasta resulta extrañamente divertido. La forma como ésta lanzaba patadas y se retorcía en los brazos del único sensato de ese grupito de insufribles, que tenían que aparecerse en su camino de imprevisto. Bueno, así pensaba a la edad de 13 años.
- ¿Ah y esa sonrisa?- dijo pícara la pelirroja y algo sorprendida ya que en el poco tiempo de conocerlo, podría asegurar que es una persona que no sonríe a menudo. No más allá de muecas. Pero ahora si que sonreía de a de veras y su semblante había cambiado por completo.
"Qué educada va a ser, presuntuosa y bipolar".
- Paul ¿has visto a Ash y a Brock?-
-No, no los he visto.
-Aish, perdona por vivir... ahí te ves. Adiós.
Qué tierna y dulce, siempre terminaba enojándose con él.
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...¡Paul!- se escuchó una voz a la distancia.
- ¿Mmm?
- Apuesto a que ya escogiste tus mejores 3 Pokémon...- repuso la niña del piplup sonriente.
¿Es una curiosa o entrometida?
Ambas, definitivamente.
- Claro.
"¿Y por qué rayos se había puesto a pensar en Dawn Bertliz?"
¡Paul!
-Es mi imaginación.- se dijo mientras parpadeaba una y otra vez.
-¿Pensabas dejarme con todo, sola?- Y cargando su piplup estaba frente a él su delicada, linda, tierna y educada asistente con el cabello recogido en un moño con rizos a ambos lados y un vestido blanco hasta las pantorrillas.
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