Suerte de coordinadora y alertas del corazón

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-Ay no...- Dijo en una queja la coordinadora.

-¿Pip?

-¿Qué pasó?- el muchacho volteó hacia atrás. Dawn se había vuelto pálida de repente.

-¿Estás bien Dawn?-Preguntó la líder de gimnasio.

-Si, no hay de qué preocuparse.- los miró con disimulo y con una sonrisita, pero esa frase, ya puso en alarma a Paul.

-Es que yo ...- y la coordinadora se sonrojó de vergüenza.- ¿Por qué le sucedían estas cosas ahora mismo?

-Se me acaba de romper la suela de mi bota.- dijo con voz apagada.

-Eso es todo...- dijo Paul que por la cara que traía pensó que era algo más grave.

-¿Cómo que eso es todo?... No puedo caminar así. Necesito encontrar una tienda de calzado urgente.

-Tenemos suerte, miren allá.- señaló la pelirroja hacia la esquina cruzando la calle.

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La tienda en cuestión llevaba un cartel pegado en su entrada que decía: "Grandes descuentos a las parejas el dia de hoy."

A Dawn le brillaron los ojos al reconocer lo que se encontraba tras la ventana de cristal, un par de botas "Shoespie". Eran elegantes de color blanco, altas hasta las rodillas, con tacón de aguja y cremallera lateral y con dos hebillas de plata.

-Este par, no puedo creerlo... son tan bellas...

-Oye...- se quejo el peli morado al ver a la coordinadora pegada a la ventana.

- Vaya, sí que están lindas...- repuso la líder acercándose. Pero de pronto sintió que su pokegear comenzaba a vibrar además que un mal presentimiento. Había algo que sintió de pronto, una sensación de preocupación. Pero ¿de qué?

-¿Si?, diga.

Del otro lado, el muchacho quien solo se encargaba de limpiar la piscina, se escuchaba bastante preocupado, por lo que veían sus ojos y por la indiferencia de parte de las hermanas sensacionales quienes se habían puesto lentes de sol para disfrutar en primera fila del espectáculo frente a la piscina.

-¿¡Qué quieres decir conque necesito ir para verlo?!- preguntó algo disgustada porque no haya sido ninguna de sus hermanas quien le esté informando del incidente. Estaba realmente indignada.

-Paul, Dawn... - los llamó a ambos pero...

-Que no un coordinador debe lucir al pokémon.‐-se le ocurrió decir al observar cómo a esa chiquilla le brillaban tanto los ojos y no paraba de hablar con su piplup de sus presentaciones y lo bien que combinaría sus atuendos con esos no tan simples zapatos.

-Si, eso lo se muy bien, pero no significa que la coordinadora no quiera lucir genial.

-Con esas botas te caerás.- respondió cruzando los brazos y murmurando por lo bajo.

-Bienvenidos.- los saludó por detrás una mujer mayor que ellos. -Adelante, no sean tímidos, pasen a nuestra tienda, tenemos grandes descuentos para las parejas que nos visiten hoy.

-Aguarde, nosotros no somos...- empezó a decir Dawn mientras agitaba sus manos. Pero al ver la etiqueta de las botas en cuestión y el precio real, quedó con la boca abierta.

Misty por su parte, tenía un mal presentimiento, algo estaba pasando y no podía quedarse a esperar hasta que Dawn encuentre calzado. Necesitaba volver rápido.

-Te-tengo que ir al gimnasio ahora mismo, Paul nos vemos. A tí también Dawn, ya sabes eres bienvenida.

Entonces se retiró.

Paul se dio cuenta del nerviosismo de Misty y volteó a ver a la esquina donde se perdió a toda prisa, pero ahora fue su turno de ponerse nervioso cuando sintió que Dawn tomó su brazo y acercando su rostro al oído le susurró: Es una buena oferta.

El no dijo nada, solo arqueó una ceja como diciendo: es una broma ¿no?

La coordinadora rió nerviosamente y ahora dirigiéndose a la vendedora quiso preguntar.

-¿Esos descuentos son solo para parejas, verdad?- se dirigió a la vendedora.

-Así es. Ustedes dos lo son, ¿cierto?

- Ah...Po-or...supuesto, jajaja-...¿entramos?... verdad Paul.- lo último sonó algo seductor aun cuando esa no fue su intención.

Él volvió a mirarla algo asombrado por su desfachatez, pero bien conocía ya a Dawn Berlitz. Cuando quiere salirse con la suya puede ser realmente insistente y necia como en ese momento por esas botas.

Mientras ella jalaba suavemente de su brazo a su mente vino una ocasión en que estaban en casa de su hermano, él Reggie, ella y su novio el coordinador que en los últimos días antes de su rompimiento, tenía la manía de venir con ella a visitarlos.

- " Ah... ¡qué calor! Kenny, podrías traerme un helado de crema con galletas, pero que sean de durazno. Ah y Reggie tú qué deseas."

- Ah, si no es mucha molestia, solo un cono de crema con chispas de chocolate.

"Perfecto, y tu Paul..."

- No, nada gracias.

- "Cómo que nada, está haciendo mucho calor."

- "Kenny, trae ese que tiene sabor a café y chocolate."

- Dije que no quiero nada...

- Y yo digo que deberías probarlo, vamos te aseguro que te va a encantar.

Y si le gustó el helado, no más que el menta con maní, pero es su segundo favorito aunque nunca se lo haya dicho.

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-¡Psy,Psy Psy!- salía corriendo del gimnasio el Pokémon pato sosteniéndose la cabeza muy alarmado, a recibir a su entrenadora.

-Psyduck, ¿qué sucede?

¡Pika! Pikachu ¡pikapi!- alcanzó a escuchar acompañado con un gruñido feroz.

Cuando Misty entró, todo el gimnasio estaba empapado. Pudo ver a sus hermanas que ya se habían puesto de pie aún con sus trajes de baño. Había sido demasiado.

-Misty, ¡la hipnosis no funciona!- exclamó Daisy quien de ningún modo conseguía acercar a espion al enorme pokémon.

Entonces Misty por su parte, ante todo el caos, gritó a todo pulmón: ¡YA BASTA GYARADOS!

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En un parque público casi cerca al gimnasio, Dawn se maravillaba con sus nuevas botas ya puestas. Quiso aprovechar más el descuento de la farsa para comprar también un vestido pero sintió que era ya demasiada incomodidad para Paul. De todas maneras, decidió llevar algo más de aquella tienda pero decidió no decírselo, era un secreto. Así que mientras ambos caminaban, él con las manos en los bolsillos pensativo y más adelantado que ella debido a que seguro, lo de hace rato lo había incomodado demasiado. No dijo nada, pero eso pensaba Dawn, quien iba caminando a su paso mientras miraba su espalda, cuando escuchó a un tipo que llevaba caminando detrás de ella : Fiuuu preciosa... te enseño a moverlo.-Dawn solo ignoró al tipo que pasó al lado suyo. Pero de pronto sintió algo rasgándose, era su vestido. Volteó a ver al tipo quien le mostró una navaja.

-¡PIPLUP ATAQUE PICOTAZO!- se escuchó a la coordinadora gritar con total indignación

-Auch ahhh...ya ya duele.

-¡¿Qué sucede?!- volteó el entrenador deteniendo su paso. Y a simple vista se enteró de todo. Dawn estaba apenada apoyada en una pared mientras que su piplup atacaba al tipo que a simple vista se notaba que se trataba de un pervertido. El muchacho se acercó donde estaba el tipo.

-¿ Y tú qué, eres su novio?

-No tolero esa clase de comportamiento.- y Paul solamente terminó derrumbándolo al suelo con un puño certero en el pecho.

-Toma.- extendió su chaqueta.

Dawn se quedó asombrada, Paul no había llamado a un pokémon para defenderla y esta sería la primera vez que lo veía utilizar la violencia física con alguien. Jamás lo había imaginado dando golpes así.- Gra-gracias...-dijo tímidamente mientras ajustaba la chaqueta en su cintura.

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-Ash, ¿estás bien?, por favor, responde Ash,. La muchacha llevaba un rato palmeando suavemente sus mejillas. No podría ser, de ninguna manera. Volvió a presionar su pecho mientras sus manos temblaban. -A-ash por favor abre los ojos, soy yo, Misty.

-Mi-Mist...- abrió lentamente los ojos el entrenador.

La líder que ahora estaba completamente empapada con gotas escurriendo por su cabello desordenado brindó al muchacho una suave sonrisa. Estaba aliviada, temía lo peor. No, esto no debió pasar. Pero llegó a tiempo. Sí está a salvo, tenía que hablar con Gyarados y retarlo por lo que hizo... no, todo es su propia culpa por necia. No quería perder a Ash, no quería perder lo que tenían juntos, esa gran amistad ese lazo indestructible, y por eso, en ese momento tomó una decisión.

Ya no se enfadaría con él ni tampoco le diría lo que siente su corazón, no más resentimientos, apoyaría su relación con Serena como debió hacerlo con una sonrisa radiante y una buena amiga. Y sus sentimientos, se los guardaría por su bien, como un recuerdo de lo que no pudo ser, trataría de olvidarlo por su felicidad, y esto no debe volver a suceder. Fue demasiado grave, demasiado.

-Por favor, Misty... no llores.-lo escuchó decir suavemente mientras la miraba con dificultad.

La líder entonces llevó sus dedos a sus propias mejillas. Al reconocer sus propias lágrimas, las limpió bruscamente con el dorso de su mano ¿Cuando había empezado a llorar?

-¡Pikachupi! ¡Pikapi!- se unió a ellos pikachu mientras que Misty sostenía en su mano una pokéball, era la de Gyarados.


Hola a todo el mundo que aún me sigue, muchas gracias por leer esta historia.

Si por fin me libero de la universidad.

Espero que se encuentren bien donde quiera que estén, cuídense mucho por favor.

Un saludo bien grande a:

Pokeshipping Fun2020, Gracias por apoyarme desde siempre en este y en todos los fics que me has comentado. Sobre tus fics, espero que me perdones, la universidad me había absorbido demasiado. Prometo que ahora los voy a leer más. Cuídate mucho.

EIMI: Muchas gracias por tus cometarios y apoyo, si voy a tratar de actualizar las otras historias también. Un gran abrazo de oso.

Maritza. Muchas gracias, tus palabras significan mucho para mí. La verdad no estaba segura de cómo saldría esto, pero de todas formas trataré lo posible para no caer en el OOC.

Sakura kunoichi no power: Si, todos queremos eso, pero aquí va haber triángulo si lo va a haber.

namita: Espero que aún sigas leyendo esta historia. Adoro tus comentarios, muchas gracias.

Y bien, no crean que la historia termina aquí. Para nada, porque aún está por suceder muchas cosas. Por ahora lo dejaré aquí, espero avanzar rápido con esta historia así como con todos mis fics pendientes.

Un gran abrazo a la distancia,