Capítulo 4

-¿Qué pasó, qué pasó? –preguntó Takeshi desesperado ante la cara de asombro que Becky todavía tenía aún después que los otros dos se habían ido del lugar

-Lo besó –dijo ella en un hilo de voz

-¿Lo qué? –repitió Ayumi sorprendida, que hasta ese momento había escuchado atenta la conversación de los otros dos

-¡¿Que qué?! –se alteró Takeshi, poniéndose de pie de un brinco

-Lo besó –repitió Becky, señalando su mejilla con un dedo- Y siéntate, que asustas a la gente –le pidió apenada

-Esto no puede estar pasando –se lamentó Takeshi sentándose nuevamente bastante acongojado- ¿Y ahora cómo le digo esto a Ken?

-No tienes por qué decírselo –lo reprendió Ayumi- Además ella no estaba haciendo nada malo, sólo se reencontró con un antiguo amigo de primaria

-¿Que era su primer amor? –alegó Takeshi con escepticismo

-¿En serio? –preguntó Becky interesada- Vaya, entonces dile a Wakashimazu-senpai que ya la perdió –añadió con crueldad

-Becky, no ayudas diciendo eso –dijo Takeshi en tono de regaño

-Es la verdad. Además él tuvo el lindo detalle de venir a verla y darle un regalo de cumpleaños –alegó ella

-Eso es cierto –la apoyó su mejor amiga- En todo caso sí, ve, ve y dile al senpai que no tiene nada más que hacer, ya no tiene que molestarse en venir a visitar a nadie –acotó Ayumi extrañamente cruel

-¿Tú también?

-Ve y chisméale si quieres –lo desafió Becky, poniéndose de pie- Y también dile, por si le interesa, que Paola irá con él de vacaciones

-Ella dijo que lo pensaría –alegó Takeshi indignado ante la falta de apoyo a su causa

-No creo que lo piense demasiado si hasta lo besó –apuntó Ayumi imitando a su amiga- Y si me pregunta le diré que no lo piense más, que vaya con él

-¿Qué?

-Sí, yo también se lo diré –dijo Becky decidida- No tiene por qué estar sufriendo por un hombre, y menos por uno que no la valora

-Ustedes, de veras… -trató de decir Takeshi molesto, pero tuvo que contenerse

En el breve camino de regreso al Toho, Paola y Mamoru iban escuchando una canción en coreano que se le hizo conocida a la chica.

-No sabía que escuchabas k-pop –le dijo con cierto entusiasmo

-Tengo la mente abierta a todo tipo de música y a música en todos los idiomas –contestó él sonriéndole

-Esta canción es muy bonita –opinó la chica encantada

-¿Sabes lo que dice? –le preguntó su amigo

-No muy bien, pero sé que titula "Dorothy"

-Así es, en la canción ellos le cantan a una mujer que se fue en busca de algo diferente y le piden que vuelva –contó Mamoru con nostalgia

-¿Ah sí? Qué bonita letra

-De alguna manera me hace recuerdo a ti –dijo Mamoru, más como un pensamiento en voz alta

-¿A mí? –se extrañó Paola

-Je, sí –admitió él con una media sonrisa, mientras detenía el coche frente a la entrada del Toho- Cuando te fuiste realmente esperaba que vuelvas –alegó con cierta tristeza- Y aún ahora quiero creer que fuiste en busca de algo, pero un día te darás cuenta que no necesitabas irte y entonces encontrarás los zapatos rojos que te traigan de vuelta

-Eh…yo… –balbuceó Paola sin saber qué decir

-No me hagas caso, son cosas mías –pidió él avergonzado- Ya pasaron muchos años…

-Por mucho tiempo busqué al mago que me dé una respuesta acerca de cómo volver a casa, pero nunca lo encontré –dijo de repente ella, sin mirarlo- Hasta que me di cuenta que no necesitaba los zapatos rojos para volver a casa, porque ya estaba en ella

-Por eso te olvidaste de nosotros –dijo Mamoru sentido

-Nunca me olvidé de ustedes, al menos no de ti –se defendió ella- Pero la distancia y las circunstancias cambiaron inevitablemente nuestras vidas

-Todavía me pregunto qué hubiera sido de nosotros si te quedabas en Nankatsu

-Probablemente ahorita estaría tras las rejas acusada de intentar asesinar a Tsubasa, jajaja –bromeó Paola, robándole una sonrisa a Mamoru- Pero ya en serio, de todas las decisiones que tomaron, la peor fue seguir a Genzo al Nankatsu, porque ahí sí yo los perdí a ustedes

-Nunca nos perdiste –alegó Mamoru- Estando donde estuviéramos siempre seríamos amigos

-Dilo por ti, porque sé que aún estando lejos y en un colegio tan diferente al tuyo aún me consideraste tu amiga

-No tenía por qué cambiar

-Supongo que no –bufó Paola conmovida, abriendo la puerta- Gracias por venir y animarme

-Esperaré tu llamada –le dijo su amigo, sonriéndole- Espero que hasta el fin de semana te decidas

-Yo espero que sí. Maneja con cuidado y disfruta de tus vacaciones –dijo Paola, saliendo y haciendo un gesto de despedida con la mano

Iba a entrar cuando se topó con sus amigos que también venían de regreso.

-¿A dónde se fueron? –les preguntó curiosa, pero Takeshi la miró indignado, hizo una mueca y siguió su camino sin dirigirle la palabra- ¿Y a éste qué bicho le picó?

-No le hagas caso, lo que pasa es que no acepta que su equipo perdió –le dijo Becky tranquilamente

-Qué equipo –preguntó Paola curiosa

-Su equipo pro Wakashimazu-senpai –dijo Ayumi divertida, dejando más confundida a su amiga

Ya en la noche, Ken daba vueltas en su cama tratando de dormir. Le pesaba la conciencia por haber dicho que su familia aún no conocía a su novia y que Paola era sólo su amiga. También seguía dando vueltas en su cabeza los reclamos de la chica, así como sus propias excusas ante cada uno de aquellos reclamos.

-Me voy a volver loco –murmuró cansado, poniéndose de pie y yendo al baño a mojarse la cara

Al día siguiente, después de los entrenamientos, Ken corrió a bañarse y cambiarse de ropa, diciéndole a su madre que volvería más tarde porque debía ir a Tokyo, lo que extrañó bastante a la mujer. Cuando llegó a la entrada del Toho comenzó a ponerse más nervioso de lo que estaba, como si estuviera ahí para ser juzgado y escuchar su sentencia. Tragó saliva y entró. Varios alumnos que salían hacia sus casas lo reconocieron y murmuraban emocionados. Entonces Ken pensó que entrar hasta donde esperaba no iba a ser tan fácil como antes ya que ya no era alumno del Instituto. Así que encontró a una cara conocida y le pidió un favor.

Paola, Becky y Ayumi salían conversando acerca de dónde podían ir de vacaciones, seguidas por un ceñudo Takeshi que le había estado respondiendo cortante a Paola cada vez que ella intentaba hablarle. La chica entendió que era porque él estaba de parte de Ken y no quería entender que la culpa de su relación rota era completamente de su amigo.

-Sawada-senpai, te buscan en la entrada –dijo un muchachito que miraba emocionado a Takeshi

-¿A mí? ¿quién? –preguntó Takeshi extrañado

-Wakashimazu-senpai –contó el muchacho, y Paola sintió que le daba un vuelco el corazón

-¿Me está buscando a mí? ¿estás seguro? –insistió Takeshi, mirando de reojo a Paola que se veía decepcionada

-Sí, me dijo que quiere hablar contigo

-Pero qué bien, vino a buscar a su compinche –bufó Becky indignada

-Eh, dile que ahora voy –pidió Takeshi apenado- Gracias por avisarme

El muchachito hizo una breve reverencia y se fue corriendo, bastante feliz de haber "conversado" con sus admirados senpai.

-Qué, ¿no piensas ir? –Becky espetó a Takeshi- Ve rápido, que a ti sí te viene a ver –añadió sarcástica

-Becky… -la reprendió Ayumi entre dientes, viendo el desánimo de Paola

-¿Es la verdad, no? Y tú, deja esa cara que nadie se murió –esta vez el regaño fue para Paola- Vamos de una vez a nuestros dormitorios que hay mucho que hacer para mañana

-¿No quieres ir conmigo? –preguntó Takeshi con inocencia mirando a Paola

-No, Becky tiene razón –dijo Paola tratando de sonreír- Te vinieron a buscar a ti, no a mí

-Pero…

-Apúrate y ve –gruñó Becky- Y dile de mi parte que es el peor hombre que conocí en mi vida

-Tampoco exageres –intervino Ayumi

-Ayumi, por favor déjame soltar esto que siento antes de que afecte mi sistema nervioso

-Voy entonces –dijo Takeshi ignorando los reproches de su amiga/novia, marchándose

-Olvídate de él –regañó Becky a Paola al ver que ella estaba a punto de llorar- No dejes que tu hipotálamo le gane a tu dignidad

-¿El qué? –preguntó Paola confundida

-Tú sufres por culpa de la palabra de cuatro letras, y no necesitas ni mencionarla que me parece ridículo –dijo la chica con cierta indignación

-¿Amor? –dijo Ayumi rodando los ojos

-Eso, como sea, tú sufres porque piensas estar en…ena…

-¿Enamorada? –volvió a ayudarla Ayumi

-Eso. Pero no te das cuenta que no es más que una reacción química que ocurre en tu cerebro –explicó Becky mientras se ponían a caminar- Es una seguidilla de efectos hormonales que nacen a partir de tu hipotálamo. Así que como cualquier enfermedad, tienes que tratarla, y el tratamiento principal para eso es mandar al demonio al objeto que desencadena la reacción

-¿O sea que en tu caso Sawada-kun es el catalizador? –se burló Ayumi

-Estamos hablando del caso de Paola, por favor no interrumpas Ayumi –pidió Becky sonrojándose- Wakashimazu-senpai tiene que borrarse del hipotálamo de Paola

-Entonces dame una pastilla o algo –dijo Paola, extendiendo su mano ante la confundida Onkawa- Si todo es debido a una reacción química quiero que me des el tratamiento. Quiero olvidarme ya de él, quiero que lo que sea que cause que me duela deje de doler, y quiero ser capaz de verlo y sentir que realmente no me importa

-Si hubiera una pastilla para eso ya la habría tomado yo –argumentó Becky con cierto fastidio, sonrojándose, bajando la mano de su amiga- Mientras tanto hay que conformarse con curarse una misma, y tú debes hacerlo

-¿Y cómo hago eso?

-Dale tiempo al tiempo –sugirió Ayumi poniendo una mano en el hombro de la acongojada chica

-Un clavo saca a otro clavo, eso es –dijo Becky orgullosa de recordar el dicho

-¿Y cómo haces eso fisiológicamente? –se burló Ayumi

-Tienes que encontrar un gatillante de la reacción que resulte en ti más fuerte que Wakashimazu-senpai

-¿Un qué? –quiso saber Paola entendiendo cada vez menos

-Otro hombre –aclaró Becky como si fuera algo muy obvio

-Gracias por intentar pero no se resuelve tan fácil, mejor apúrense –alegó Paola suspirando, apurando el paso

-Aprecia mi consejo, mira que soy yo la que te está dando la opción de que la solución a algo es un hombre, y nunca lo haría –defendió Becky con autosuficiencia- Pero dadas tus circunstancias y tus necesidades fisiológicas, estoy analizándolo para tu caso en particular

-¿Mis necesidades fisiológicas? ¿sabes acaso lo que me acabas de decir? –le preguntó Paola totalmente roja

-Qué dije

-Mejor déjalo así –le pidió Ayumi, que también estaba roja como tomate

-Qué, oigan, ¡qué! –exclamó Becky, siendo ignorada por sus amigas- ¡Yo estaba hablando del hipotálamo!

Cuando Takeshi llegó a la entrada del Instituto vio a Ken rodeado por varios chicos y chicas que le charlaban o le pedían sacarse una foto con él. Al ver llegar a su ex compañero de equipo lo vio como su salvador, así que se excusó y fue a darle encuentro.

-Menos mal llegas, ya estaba por irme –le dijo en voz baja

-Ha sido un tiempo, ¿cómo estás Ken? –preguntó Takeshi son seriedad

-¿Te pasa algo? Te ves raro

-No es nada, es sólo que me extraña que hayas venido hasta aquí y hayas querido hablar conmigo y no con alguien más –dijo en cierto tono de reclamo

-¿Alguien más?

-¿En serio viniste con la idea de querer hablar conmigo? –insistió Takeshi, esperando lograr que su amigo gane conciencia

-Claro –mintió Ken- ¿Por qué?

-Mejor olvídalo –suspiró Takeshi resignado, ya que sabía que su amigo estaba fingiendo demencia- Es bueno verte, aunque realmente raro ya que no volvías desde tu graduación

-He vuelto un par de veces –se defendió Ken

-Como sea. ¿Y hay algo especial de lo que quieras hablar conmigo?

-Sólo quería ver cómo estabas –inventó Ken, nada convincente- ¿Quieres ir a tomar un café o algo?

-Sí, vamos –respondió Takeshi nada animado, poniéndose a caminar seguido de Ken, que volteó y dio una mirada hacia al interior del Instituto, como buscando algo- ¿Vienes o no?

-Sí, voy


Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.