Capítulo 9
Después de cenar, y una vez que sus padres estuvieron en su habitación, Ken volvió a salir furtivamente a sentarse en el patio, con la mirada perdida en la oscuridad de la noche.
-¿Otra vez aquí? –escuchó preguntar a su hermano
-Papá sigue evitando el tema de Paola –musitó Ken bastante desanimado
-Déjalo ser, poco a poco se acostumbrarán a la idea –trató de consolarlo Aoshi, sentándose junto a él
-Y lo más gracioso de todo es que ella ya ni es mi novia –dijo el otro chico, sonriendo con amargura
-Las parejas siempre se pelean y luego se reconcilian, es un círculo de nunca acabar –bufó su hermano
-No sé si realmente podamos reconciliarnos –se lamentó Ken
-No lo creo, ¿qué cosa tan grave hiciste como para que no te perdonara?
-¿Entre otras cosas? –preguntó Ken con sarcasmo- Se enteró que no le dije a nuestros padres que yo salía con ella porque no quería que al verla dijeran que no es lo que esperaban
-Ya lo suponía –reconoció Aoshi tranquilamente- Cuando la vi yo también pensé que o era extranjera o alguno de sus padres tenía que serlo, y al verte reaccionar tan mal cuando dije que me parecía linda sospeché que no era simplemente tu amiga
-¿Me hablas en serio? –preguntó su hermano menor algo escéptico
-¡Claro que sí! Ya te dije que no sólo tengo más experiencia, también soy tu hermano mayor –se jactó Aoshi- Pero ahora que nuestros padres lo saben debes ir y decirle eso, ¿no?
-Como si realmente le importara ahora –se lamentó Ken- Paola la pasó muy mal desde que es una niña por verse tan…extranjera. Le dije que a mí no me importaba, pero no me cree
-Y con razón, si la negaste como Pedro –dijo Aoshi sinceramente
-Gracias por apoyarme –respondió Ken con sarcasmo
-Al saber que te enfrentaste a papá por ella seguro se conmoverá y volverá contigo. Las mujeres son así
-Es que no es sólo eso… -murmuró su hermano con tristeza
-A ver, sé sincero, ¿qué es lo que realmente te aleja de ella? –preguntó Aoshi curioso después de unos segundos de silencio
-Es algo que no puedo decirle, así que le mentí –respondió avergonzado Ken
-¿Qué le dijiste?
-Que no la fui a ver porque estaba ocupado, y que tampoco podía contactarla seguido por celular porque era por su bien, porque estando en su último año de Instituto debía concentrarse más en sus estudios
-Excusas bastante tontas, si me preguntas a mí
-Gracias Aoshi, sé que son tontas –alegó su hermano ofendido
-Pero sigo sin entender, ¿por qué no puedes decirle la verdadera razón de tu actitud? Te apuesto a que querría oír algo mejor que "es porque estaba ocupado" o "es por tu bien" –dijo su hermano mayor en tono burlón
-Yo…tengo que evitarla si no quiero hacerle daño
-¿Daño en qué sentido? –inquirió Aoshi intrigado
-Pues…no sé cómo decirlo. Después de graduarme nos vimos un par de veces…
-¿Y?
-Y no sé si fue la distancia que me hizo extrañarla tanto o qué, pero comencé a verla de forma distinta –trató de explicar comenzando a sonrojarse
-¿Distinta como a una amiga nada más o distinta como qué? ¡habla de una vez! –se desesperó Aoshi ante tanto misterio
-Es demasiado penoso
-¿Olvidas que soy hombre y pasé por lo mismo que tú? Así que habla –le ordenó su hermano, a punto de perder la paciencia
-Las últimas veces que estuve cerca de ella yo…yo…
-¡Deja el misterio de una vez!
-Quería tocarla –soltó Ken de corrido, dejando a su hermano con una gran interrogante
-¿Pero no se tomaban de las manos o cosas así? –preguntó Aoshi como decepcionado de escuchar una respuesta tan simple
-Sí, pero no quería sólo eso –alegó su hermano viéndolo con una cara entremezclada de vergüenza y enojo- Quería abrazarla más, besarla más…tocarla más
-¿Y eso qué? Eso es normal –bufó Aoshi impaciente
-Aoshi, ella es dos años menor que yo, ¿cómo le digo que despierta en mí intenciones menos inocentes que antes? –preguntó Ken escéptico
-No creo que necesites explicarle nada –contestó su hermano tranquilamente- Si aún no se siente igual, seguramente comenzará a sentirse igual pronto. Ya no son unos niños, y aunque sea menor que tú no es que es tenga cinco años
-No quiero herirla, no quiero que piense que quiero utilizarla
-Eres demasiado ingenuo –dijo Aoshi suspirando
-¿Ingenuo por qué?
-Mi primera vez fue con una senpai tres años mayor que yo por quien no sentía nada más que calentura –contó Aoshi sin pena alguna- Sólo me gustaba, y es que estaba muy buena –añadió con tono pícaro- Pero por lo que veo lo que tú sientes por esa chica no es sólo atracción física, lo que puede mejorar las cosas
-Qué cosas –preguntó Ken con desconfianza, como sospechando que no quería saber la respuesta de su tan sincero hermano
-No te hagas el tonto –lo regañó su hermano, dándole un golpe en la cabeza- Eventualmente ella también se dará cuenta que para demostrarse amor en pareja hay otras formas más allá de un beso, una caricia o un abrazo
-Claro que no lo hará –la defendió Ken
-No la subestimes, porque te repito que no es una niña. Si a sus hormonas le sumamos el hecho de que se enamoraron, dar el siguiente paso no será más que cuestión de tiempo
-No digas eso –pidió Ken totalmente rojo
-Me siento como si estuviera hablando con una monja de claustro –bufó Aoshi indignado- ¿Qué tú y tus amigos no solían ver pornografía a escondidas de los demás mientras estaban en ese internado? O es que sólo se la pasaban hablando de fútbol –quiso saber intrigado
-Técnicamente sí –respondió Ken apenado
-No puede ser cierto –se lamentó Aoshi- ¡Han creado un monstruo de castidad!
-Deja de burlarte –le reclamó su hermano menor- Y sí, alguna vez hablábamos de mujeres, pero tampoco es que todos tuviéramos la misma obsesión por el tema. Claro que algunos de mis amigos eran por demás pervertidos –añadió, pensando en Koike e Imai
-Siempre dije que mandarte a un internado era mala idea
-Burlarte no me ayuda en nada –se impacientó Ken
-Pues con esto que me contaste tampoco sé cómo yo podría ayudarte –se sinceró Aoshi- Le estuviste dando la misma excusa a todos, hasta a ti, de por qué no querías contactarte o ver a Paola, ocultando en lo más profundo que podías la verdadera razón de por qué lo estabas haciendo. No querías lastimarla, dices, pero al comportarte así la lastimaste aún más. Creo que en este momento lo único que te queda es o decirle la verdad del asunto o no volver a acercarte a ella
-No puedo hacer ninguna de las dos cosas –se lamentó su hermano
-Pues deberás hacerlo, porque tampoco puedes aferrarte a ella por el resto de tu vida, piensa que no es justo para ella y tampoco para ti
-¿Y entonces qué hago?
-Primero comprender que crecer es algo normal y que es natural sentir atracción física y sexual por una mujer –explicó Aoshi sin rodeos- Y segundo, que ella merece saber la verdad, y sólo entonces sabrás si siente o no lo mismo que tú
-Yo no puedo preguntarle eso –se alarmó Ken sonrojado
-No necesitas preguntarle, no seas zopenco –lo insultó Aoshi, dándole otro golpe en la nuca con la mano- Si sienten lo mismo simplemente lo harán
-Haremos qué –preguntó su hermano con los ojos abiertos de par en par
-Lo que tengan que hacer –se exasperó Aoshi- Así que decídelo. O se lo dices o la dejas ir, no hay más. Ahora me voy que siento que voy a vomitar o a golpear a alguien por haber hecho de mi hermano un monje –añadió cruelmente, marchándose seguido por la mirada preocupada de Ken
Al día siguiente, para la hora de almuerzo, Mamoru había quedado de recoger a Paola de su casa para llevarla a la "reunión oficial de reagrupación" que había planeado con sus otros amigos. Después de despedirse de John, Paola entró al auto de Mamoru. En cuanto ella se sentó él puso una caja de regalo sobre su regazo.
-¿Y esto? –preguntó Paola curiosa
-¿No me los pediste? –respondió él con una media sonrisa, echando a andar el auto
Curiosa por el regalo, Paola lo desenvolvió y abrió la caja. Al descubrir lo que contenía tuvo que respirar hondo para no llorar por lo conmovida que estaba.
-Yo…gracias –musitó mirándolo sin saber qué más decir, sacando de la caja un par de zapatos rojos planos
-Espero que sean de la talla correcta –dijo Mamoru con una sonrisa de satisfacción
-Me los probaré en cuanto bajemos del auto –anunció Paola contenta, aprovechando para darle un abrazo a su amigo cuando pararon antes de una luz roja- Gracias –repitió conmovida, sin notar que su amigo se había puesto todo rojo de la vergüenza
-Eh…me están tocando bocina, tengo que avanzar –le dijo él bastante incómodo
-Ah sí, perdón –dijo ella, soltándolo
Poco después llegaron al parqueo de un sencillo restaurante en la zona más comercial de la pequeña ciudad de Nankatsu. Paola, como había prometido, ni bien salió del auto se quitó los zapatos y se puso los que recién le había regalado Mamoru.
-¿Y? ¿están bien? –quiso saber él viendo los pies de la chica
-¡Perfectos! –dijo ella sonriendo, guardando los otros zapatos en la caja y dejándolos en el auto
Caminaron hasta una de las mesas que se encontraban fuera del edificio principal del restaurante, ya que el cálido clima de verano invitaba a disfrutar una comida al aire libre. De pronto reconoció a las otras personas que formarían parte de su reunión.
-Cuánto tiempo sin verlos –dijo Paola mirándolos seriamente
-Eh…Paola, llegaron –dijo Kisugi algo nervioso, poniéndose de pie
-Ho…hola Paola –murmuró Taki viendo extrañamente por detrás de Paola
-¿Qué, esperan a alguien más? –se extrañó ella
-No, ¿por qué? –respondió el segundo
-Porque tienen una cara de espanto que es para filmar –se burló la chica, mientras Mamoru saludaba a sus amigos con un apretón de manos
-La verdad es que…no estamos acostumbrados a verte sola –confesó Kisugi avergonzado, sentándose
-¿A verme sola? –repitió ella confundida, sentándose junto a Mamoru
-Por alguna razón me da la impresión que en cualquier momento aparecerán Hyuga o Wakashimazu –admitió Taki sintiéndose tonto
-Digamos que Sorimachi sería más llevable –opinó Kisugi, mientras Mamoru se reía de ambos
-¿Me están hablando en serio? –preguntó Paola incrédula- No me digan que les tienen miedo, jajajaja
-¿Tú no lo tendrías? –alegó Taki algo ofendido
-Pero si son sus compañeros de equipo en la selección –les recordó la chica
-Compañeros sí, amigos no –intervino Mamoru tranquilamente- Además no sabes lo que es recibir los balones pateados por Hyuga o una de sus torpes barridas –añadió en plan de queja
-O escuchar los desplantes de Wakashimazu –dijo Kisugi haciendo un puchero
-No le digas eso –lo regañó Taki sin disimulo, golpeándole el brazo
-¿Y por qué no?
-Porque es su… -iba a decir Taki, luego miró a Paola que lo veía con curiosidad, y luego se acercó al oído de su amigo para susurrarle- Porque es su novio
-Hasta yo pude oír lo que le dijiste –dijo Mamoru mirándolos divertido
-¿Tienen miedo de que vaya y le diga lo que piensan de él? –preguntó Paola haciéndose la misteriosa, hablando muy bajo
-No –mintieron ambos al unísono en el mismo tono
-Okay, entonces la próxima que vea se lo diré –dijo ella con maldad, volviendo a su tono normal
-No, espera, tampoco es para que le digas, no queremos problemas –le pidió Kisugi con preocupación
-Ya no los hagas sufrir –dijo Mamoru sin dejar de sonreír entretenido ante la extrema precaución de sus amigos- Paola ya no es novia de Wakashimazu –aclaró tranquilamente
-¿Ah no? Pero aún puede decírselo, ¿no? –inquirió Taki con desconfianza
-No vine aquí para hablar de él –aclaró Paola empezando a incomodarse- Ni siquiera me saludaron apropiadamente y comenzaron a decir que temían que aparezca uno de mis amigos
-No lo dijimos –se defendió Taki
-No necesitaban decirlo –intervino Mamoru sintiendo pena ajena- Pero bueno, a lo que vinimos. ¿Quieren comer o planear todo primero?
-Comer –dijeron los otros tres al unísono, mirándose luego divertidos ante la coincidencia
-Bueno, ya que es unánime, comamos entonces –dijo Izawa sonriendo, pidiendo con un gesto de la mano que les trajeran el menú
-Oigan, ¿y Takasugi mama-san? –preguntó Paola
-No se le olvidó el apodito, ¿eh? –dijo Kisugi divertido
-No pudo venir, tenía que viajar con su familia –contestó Taki
-Ohhhh, y ahora quién será mi transporte –dijo la chica, haciendo un puchero de disconformidad
-Mamoru –dijeron los otros dos chicos al unísono como si fuera obvio, consiguiendo que el aludido los mirara indignado y avergonzado a la vez
-Seguro lo hará feliz de la vida –añadió Taki, ganándose una patada por debajo de la mesa- ¡Ouch!
-No será igual –suspiró Paola dramáticamente- Pero puede que sirva –añadió mirando burlonamente a su amigo
-Mejor vean qué quieren comer –les dijo Mamoru bastante indignado, poniéndose a leer el menú que le habían entregado
Entre tanto, en el Toho, Takeshi, Ayumi y Becky se encontraban en el comedor planeando algo. Claro que la última chica sólo atinaba a negar la cabeza en señal de reprobación.
-¡No estoy de acuerdo! –dijo Becky por octagésima vez- No podemos ir tan tranquilamente al lugar donde Paola estará con ese amigo suyo
-¿Y por qué no? Si no vamos tras ella –aclaró Takeshi con cinismo
-Nosotros también vamos de vacaciones –lo secundó Ayumi sonriendo
-Qué poca vergüenza tienen, ¿creen que soy tonta como para no saber a lo que vamos? –reclamó la chica de ojos grises
-¿Vamos? –repitió Takeshi interesado- ¿Entonces aceptas ir con nosotros?
-No dije eso –aclaró rápidamente su novia- Sino que en el hipotético caso de que vaya con ustedes, ¿creen que no sé cuál es su objetivo?
-Mira Becky-chan, Miyakojima es muy grande como para toparnos con Paola fácilmente –explicó Takeshi con cariño- Además es una ciudad muy linda que realmente quisiera conocer
-Yo también –apoyó Ayumi
-Y en el hipotético caso de que nos la encontremos, pues la saludamos y ya, sin acosarla ni nada –continuó Takeshi, imitando el tono que hace momentos ella había utilizado- Nosotros nos vamos a disfrutar nuestras vacaciones
Becky miró a ambos aleatoriamente, aún nada convencida de la idea.
-Y si nos llegáramos a encontrar con ella y su amigo, ¿no te darán muchas ganas de arruinarles sus vacaciones o chismosearle a Wakashimazu-senpai acerca de lo que están haciendo? –preguntó Becky con autosuficiencia
-No, seguro que no –respondió el muchacho sonriendo- Lo prometo solemnemente –añadió, levantando la mano derecha
-Entonces entiendo menos –bufó Becky confundida- Si vamos los tres sólo a ver si nos encontramos a Paola sin intención de seguirla o arruinar sus vacaciones con el amigo, ¿para qué vamos a ir?
-Eso sí –dijo Ayumi, mirando con curiosidad a Takeshi
-Ah, es que no vamos a ser tres –respondió Takeshi sonriendo con picardía
-Ya dije que hay la posibilidad de que vaya con ustedes –dijo ofendida Becky al pensar que su propio novio la estaba excluyendo del viaje
-Ya lo sé, pero es que no vamos a ser tres, vamos a ser cuatro –aclaró Takeshi sin dejar de sonreír, sacando su teléfono y marcando un número
-¿Cómo que cuatro? –repitió Becky frunciendo el ceño, sospechando que la cabeza del chico que tanto quería estaba comenzando a trabajar más de lo necesario
-¿Aló, Ken? –dijo Takeshi al teléfono, dejando boquiabiertas a las otras dos- Sí, soy yo, ¿cómo estás? –siguió él charlando, pese al vano intento de Becky de quitarle el teléfono ya que Ayumi había sido más rápida y se lanzó a agarrarla y taparle la boca- Lamento lo que ocasioné la otra vez. Por eso quería saber si tienes tiempo esta semana para ir de viaje a Okinawa, a Miyakojima para ser exactos…Vamos, anímate y ven con nosotros, seremos sólo Becky, Ayumi y yo, Paola no irá –aclaró como casualmente- Sé que no las conoces, pero las conocerás, ambas son mis amigas y Becky es mi novia –contó sonriendo orgulloso, provocando que la aludida se ponga colorada, mientras Ayumi seguía agarrándola y tapándole la boca- No tendrás que gastar más que en los pasajes de avión, porque hablé con Takashima y él me dijo que me prestaría las llaves de su casa allá en Miyakojima
-A eso le llamo yo tener dinero –le susurró Ayumi a su amiga, mientras ella seguía emitiendo ruidos y tratando, no muy fuerte claro, de soltarse
-Vamos Ken, creo que Kojiro estará de visita en Okinawa, así aprovechamos para ir a visitarlo –tuvo que mentir Takeshi al ver que Ken seguía dudoso, cruzando los dedos de una mano y pidiéndole mentalmente disculpas a su mejor amigo por involucrarlo en todo el meollo estando él tan lejos- ¿En serio? ¡súper! Entonces yo me encargo de comprar los pasajes y luego te mando un mensaje con los horarios de los vuelos. ¡Nos vemos mañana! –dijo contento, colgando luego-¡Irá con nosotros!
-No sé qué estás planeando hacer, Takeshi Sawada –dijo Becky en tono de reproche, zafándose de Ayumi- Pero si vamos y llegamos a encontrarnos con Paola y su amigo, estando nosotros con Wakashimazu-senpai, aquello será el acabose –añadió fatalmente
-No lo creo –dijo Takeshi con tono optimista- Yo ayudé a arruinar esa relación más de lo que estaba y sé que puedo ayudar a que esos dos se encuentren y hablen
-¿No que no íbamos a molestar a Paola? –lo señaló acusadoramente Becky- ¡Lo sabía! Te ves muy inocente pero tienes tu lado oscuro
-Tampoco exageres –lo defendió Ayumi ante tal exageración
-No me importa mostrar mi lado oscuro si así ayudo a la gente que me importa –sentenció Takeshi sin amilanarse, inclinándose para darle un beso en la mejilla y marchándose contento a comprar los pasajes usando su computadora
-Touché –dijo Ayumi burlona, al ver que su amiga se había quedado de una pieza ante semejante muestra de afecto
-Eso es jugar sucio –murmuró Becky indignada, tornándose completamente roja
-Tu hipotálamo no miente, te gustó el gesto, ¿eh? -quiso saber Ayumi mirándola divertida
-¡Me voy a empacar! –anunció su avergonzada amiga, parándose diplomáticamente
-¿Entonces vas a ir?
-Claro, al menos estando ahí podré ser la voz de su marchita conciencia –aclaró Becky ofendida, marchándose seguida por la mirada conmovida de su amiga
Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.
Si bien los personajes de Touya y Kenji Wakabayashi son creación de Yoichi Takahashi, los nombres (Touya y Kenji) fueron dados por Lily de Wakabayashi, quien fungiría como su madrina XDD Así que gracias a ella por dejarme usar los nombres, ya que siento a los personajes identificados con ellos.
Si bien el hermano de Ken es un personaje del que Takahashi hace referencia en el manga, el nombre Aoshi fue creado por Tsuki_W para el mencionado personaje.
Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.
