Capítulo 13
Mamoru, Paola, Kisugi y Taki habían ido nuevamente a la playa. Después de que Mamoru pudo obtener unas tarjetas de reemplazo, luego de que Paola pidió disculpas "por la histeria que la llevó a cortar las otras" (prometió hacer pagar a los otros dos por hacerle pasar semejante vergüenza), se fueron de regreso a la casa donde estaban y arreglaron todo para lo que querían hacer ese día. Como Kisugi y Taki habían despertado muy tarde, tuvieron que almorzar y luego recién ir a la playa a pasear en motos de agua, así la agenda del día quedaba bastante modificada. Ya después de eso pensaron que ir a la playa a tomar sol o jugar fútbol en la arena tampoco era mala idea.
-Yo no voy a la portería –anunció Paola cruzándose de brazos- Tengo malas experiencias –añadió, mirando de reojo a Mamoru por detrás de sus gafas oscuras de sol
-No estarás fija en la portería, deberás estar como defensa y portera –aclaró Kisugi, llevándola de regreso a la portería que habían armado en la arena poniendo algunas piedras de demarcación
-Pero es que tampoco sé jugar al fútbol –siguió excusándose Paola
-Si has visto fútbol por tantos años y tus amigos y ex novios saben jugarlo, debes de haber aprendido algo –acotó Taki
-¿Cuáles "ex novios"? –reclamó Paola ofendida
-Éste y Wakashimazu –aclaró el mismo Hajime, dándole un manotazo en la espalda a Mamoru, que lo miró indignado
-Qué chistositos –gruñó el aludido, yendo a sacarse la camiseta para dejarla con las otras cosas que habían puesto debajo de una sombrilla
-¿Tú no piensas quitarte la ropa? –preguntó Kisugi sin pena, mirando a Paola, que sobre su traje de baño entero llevaba unos shorts
-¿Y para qué? –inquirió la otra- Si vamos a jugar fútbol no necesito quitarme los shorts
-Ni modo Mamoru, más tarde será –lo dizque consoló Taki, dándole palmaditas en la cabeza, y el otro le dio un empujón para que se callara
Los equipos terminaron dispuestos en Mamoru y Paola contra Kisugi y Taki, como era de esperarse. Aunque parecía que no sería muy divertido jugar entre sólo cuatro, el espíritu competitivo de aquellos jugadores los llevó a esforzarse como si se tratara de un partido oficial. Claro que Mamoru tenía las de perder con Paola que jugaba fútbol tan bien como Tsubasa estudiaba. Así que frustrada por no poderles quitar el balón con técnica, Paola acudió al único recurso que le quedaba: patear a diestra y siniestra y entrar fuerte para sacarles el balón. En una de esas le metió tan violentamente la pierna a Kisugi, que el pobre chico terminó besando, literalmente, la arena. Después de semejante quite, a Mamoru no le fue difícil anotar el descuento para su equipo.
-¡Eso fue falta! –reclamó Kisugi, escupiendo la arena que le había quedado en la boca luego de caer de cara
-Y quién dijo que cobraríamos las faltas –devolvió Paola cínicamente, sacándole la lengua
-¿Eso lo aprendiste de Hyuga o qué? –se quejó Taki, aproximándose a ayudar a levantar al caído
-Digamos que él lo aprendió de mí –inventó ella con orgullo, mientras Mamoru disimulaba la risa
-Igual perdieron –anunció Kisugi- Así que tendrán que invitar los refrescos y la comida
-Todavía no hemos terminado –intervino Mamoru- Aún nos falta una mitad de tiempo más
-¿Estás bromeando? La loca ésta nos va a romper la pierna –gruñó Taki
-Loca tu abuela –se defendió ella
-¿Entonces quieren cambiar de equipos? –ofreció Mamoru
-Qué, ¿ya no te gustó perder? –se burló Kisugi, ganándose un golpe en la cabeza
-Yo no me pondré a llorar si Paola me mete una zancadilla –contestó Izawa mordazmente
-Está bien, yo jugaré con Paola –aceptó Taki sospechosamente- Pero esta vez el equipo que pierda paga doble
-¿Estás seguro? –preguntó Paola nada convencida por el trato
-Tú hazme caso, vamos a ganarles –le respondió su nuevo compañero de equipo
-Trato hecho –dijo Kisugi, estrechando la mano de su amigo
-Bien, entonces antes de empezar, charla técnica –anunció Hajime, rodeando a Paola por los hombros y llevándosela un poco más allá para que los otros dos no los escuchen
-¿Charla técnica? –repitió ella extrañada
-Mira, este partido lo tenemos en la bolsa –le dijo Taki, guiñándole un ojo- Lo único que necesitamos hacer es que tú marques a Izawa
-¿Yo? –preguntó Paola más extrañada aún- ¿No sería mejor que tú lo marques?
-No, porque mira, el secreto de la técnica que ideé es la siguiente… -explicó él, susurrándole al oído, mientras Paola ponía una gama de caras, desde sorprendida hasta indignada y luego avergonzada- ¿Entendiste?
-Yo no puedo hacer eso –alegó Paola con la cara roja, aunque no se sabía si por el calor del ambiente o qué
-Es ganar o ganar –le advirtió Taki- ¿Quieres ganar o no?
-Sí, pero hacer eso… -murmuró Paola nada convencida
-En el juego y en el amor todo se vale –acotó Hajime, dándole unas palmaditas en la cabeza y yendo a posicionarse de lo más tranquilo
-¿Qué le dijiste, eh? –quiso saber Kisugi nada confiado en su mejor amigo
-Nada en especial, fue una charlita técnica nada más –respondió el otro muy cínicamente
Esta vez Paola no fue colocada en la defensa, sino que estaba adelante, asignada a marcar a Mamoru que inocentemente hasta buena suerte le deseó. Kisugi dio por comenzado el partido y Mamoru avanzó con el balón. Nada convencida por el plan maestro de Taki, Paola volteó a verlo con cara de súplica, pero con un gesto de la mano él la despreocupó. Así que la chica suspiró y no le quedó de otra que hacer lo indicado. Después de todo ganar era importante para ella, más cuando el primer partido lo perdieron por su culpa. La chica corrió detrás de Mamoru, y con el pretexto de que lo estaba marcando, lo abrazó por la cintura con ambos brazos, lo que desenfocó tanto al chico que a Taki no le costó nada quitarle el balón e ir a marcar un gol a favor de su equipo.
-¡Eso! Y vamos por más –dijo Taki triunfal, chocando su palma contra la de la avergonzada Paola, mientras volvía de nuevo a su posición
-Eso es falta –se quejó Kisugi- Ella no puede agarrarlo
-Dijimos que no cobraríamos faltas de parte de ella –se inventó Taki cínicamente
-¿Cuándo dijimos eso? –protestó su mejor amigo
-Déjalo Kisugi, sólo es un gol –trató de despreocuparlo Mamoru sin inmutarse
Pero Izawa había hablado muy pronto, porque a ése le siguieron cuatro goles más, y ellos sólo habían anotado uno gracias a Kisugi. Y es que la "súper técnica" de Taki, tan sencilla como era, estaba dando resultado. El objetivo era que Paola marcara, o fingiera marcar, a Mamoru, de modo que tenía que acercarse a él y hallar la forma que sea para tocarlo, abrazarlo, o lo que sea que implicara contacto físico con él. Así, el pobre chico terminaba tan nervioso y desconcentrado que Taki le quitaba fácilmente el balón y se iba tranquilamente hacia la portería, le hacía una finta a Kisugi y lograba anotar. Tras su quinto gol, Mamoru y Kisugi habían descubierto la supuesta técnica secreta, así que el primer chico intentó desquitarse con su amiga. Paola fue a marcarlo, pero esta vez fue él que se puso detrás de ella y la abrazó, pasándole luego el balón a Kisugi, que falló por poco, ya que Hajime la desvió con un pie.
-Esto es jugar sucio –murmuró Mamoru divertido sin soltarla, hablándole tan cerca del oído que ella sintió su respiración en el cuello, lo que le produjo una extraña descarga eléctrica por todo el cuerpo, y se zafó bruscamente de él
-No vuelvas a hacer eso –pidió Paola avergonzada, llevándose una mano al cuello
-¿El qué? –se extrañó Mamoru
-Acercarte a mi cuello –aclaró ella
-Qué, ¿tienes sensible el cuello? –se burló Kisugi- Vaya Mamoru, lo descubriste sin querer –añadió con picardía
-¿Descubrir qué? –inquirió Paola molesta
-Nada, no le hagas caso –dijo Mamoru sonrojado, mirando de reojo a su amigo
-Estuvo muy mal lo que hiciste, mira que agarrarla así y de paso acosarla –dijo Taki con descaro, aproximándose- Pero aún así les ganamos, así que ustedes nos deben por partida doble
-Mira que eres cínico –le reclamó Mamoru, yendo a buscar su billetera, seguido de Paola que seguía sin soltarse el cuello
-Lo siento, no quería reaccionar así –se disculpó ella
-No te preocupes, fue mi culpa –respondió él sonriendo, sacando algunos billetes- ¡Hey, Hajime, aquí está el dinero!
-En vano intentas dármelo a mí, ustedes tienen que ir a comprar todo –aclaró su amigo, sentándose sobre una de las toallas
-Yo voy, no pienso discutir con este tramposo –gruñó Kisugi- ¿O crees que no nos dimos cuenta qué es lo que estaba haciendo Paola?
-¿Paola? Ella estaba usando una técnica especial que le enseñé –respondió Taki sin pena alguna, mientras sus amigos y hasta la chica lo miraban con cara de indignación
-Eres el colmo –protestó Kisugi, marchándose a comprar lo pactado
Entre tanto, Ken, Takeshi, Becky y Ayumi también habían decidido ir a asolearse un rato. Claro que a la chica de ojos grises no le convencía para nada el hecho de exponerse al sol, ya que quedaría roja como una gamba de pies a cabeza, así que pidió rentar una gran sombrilla para cubrirse del sol y descansar ahí. Ayumi y Takeshi decidieron que sería más divertido entrar a nadar un rato al mar, así que dejaron a Becky y Ken bajo la sombrilla. Como la chica se sentía incómoda de estar así en silencio, sabiendo que no era apropiado siendo que no estaba sola y que técnicamente sí conocía al muchacho, decidió entablar conversación con él.
Al principio le costó saber qué preguntar o sobre qué hablar, pero algo sí estaba claro, debía evitar el tema Paola. Es así que poco a poco él terminó contándole cómo él y Takeshi habían llegado al Toho, siguiendo a Kojiro, una historia que Becky conocía brevemente y desde la perspectiva de su novio, que nunca había ocultado la gran admiración que sentía por Kojiro. Sin embargo, ella descubrió que Takeshi no era el único que admiraba al chico, ya que Ken también hablaba de él con mucho respeto y admiración, y hasta con cierto orgullo. Al final no era cuestión de que Takeshi fuera menor que él y que por eso lo admirara, sino que Kojiro debía ser una persona especial para tener la admiración de dos buenas personas que, además, eran reconocidos jugadores de fútbol en su país. Ella no lo había conocido, sí sabía quién era, pero nunca había pensado siquiera en acercarse a él. Por otra parte, el fútbol no era algo que le llamara demasiado la atención, es más, si alguna vez había ido a un partido que jugara el Toho lo hizo sólo por compromiso con Takeshi, pero en más de eso no estaba interesada. Sin embargo, hablar con Ken de fútbol desde un punto de vista más humano, es decir, de lo que había detrás de ellos como jugadores de fútbol realmente le llamó la atención. Así supo cómo él dejó de practicar karate para aventurarse a jugar fútbol, y cómo al final el deporte que sólo había planeado practicar temporalmente se había convertido en su medio de vida. Supo además de la rivalidad que tenía con Genzo por ocupar el puesto de titular en la selección, y lo que él y Kojiro pasaron cuando llegaron al equipo del Toho. Tan interesada estaba en la charla que ni se percató cuando sus otros amigos volvieron cansados pero felices de haber pasado un buen rato en el agua.
-Tengo mucha hambre –anunció Takeshi, echándose cansado sobre una toalla
-Deberíamos ir a comprar algo –sugirió Ayumi- La verdad es que tengo sed –acotó, secándose el cabello con una toalla
-Si quieren yo puedo ir por algo –se ofreció Ken, poniéndose de pie
-Déjenme invitarles entonces –dijo Becky contenta buscando su billetera en su mochila, mientras Takeshi y Ayumi la veían con cara de bicho raro- Qué, por qué me miran así –les reclamó
-Nada, no es nada –alegó Takeshi fingiendo demencia, y Ayumi hizo lo mismo
-No me parece, podemos pagar todos –dijo Ken
-Serán sólo unos refrescos y algo de comer –lo despreocupó Becky, alcanzándole unos billetes- Al menos déjame hacer eso por ti
-Como quieras –dijo el otro chico nada convencido aún, guardando su billetera en el bolsillo y marchándose a comprar comida
-¿A ti qué bicho te picó? –quiso saber Ayumi extrañada
-¿Por qué? –preguntó Becky
-¿Qué te tiene tan contenta? –aclaró la pregunta su amiga
-En buena hora se fueron a tontear en el mar –dijo Becky con autosuficiencia- Charlar con el senpai es realmente entretenido –contó satisfecha
-¿De qué hablaron? –preguntó Takeshi curioso
-De varias cosas, me gustó hablar con él –añadió ella, sintiéndose extrañamente feliz de haber sabido más cosas de Takeshi y su entorno, detalles que ella no podría averiguar de ningún otro modo y qué mejor fuente que uno de sus mejores amigos de infancia
Mientras tanto, Taki se quejaba de que la bebida que Kisugi le había comprado no era la que le gustaba a él, claro que su amigo lo había hecho a propósito a manera de vengarse por jugar sucio.
-Que la devuelvas, no quiero ésta –exigió Taki por casi décima vez, extendiendo la botella
-Que no, si quieres cambiarla ve tú –respondió Kisugi tercamente por décima vez también
-Dejen de discutir –se hartó Paola, quitándole la botella a Taki- Para que dejes de reclamar iré yo, así aprovecho de preguntar por ahí si tienen algo para el dolor de cabeza –agregó, entrecerrando los ojos
-¿Estás bien? –preguntó Mamoru preocupado- Iré contigo
-No, no te preocupes, tú quédate a cuidar que estos dos no hagan de las suyas –respondió ella, marchándose
Justo después que terminaron de jugar Paola había comenzado a sentir un fuerte dolor de cabeza, que ella lo atribuyó a haber estado tanto tiempo jugando bajo el sol. Sea como fuere, el dolor era insoportable y necesitaba tomar algo urgente, porque sentía que comenzaba a marearse. Finalmente vio el cartel del lugar donde Kisugi dijo que había comprado todo. Se estaba acercando cuando notó que algunas chicas cuchicheaban emocionadas mirando a alguien que estaba en el lugar. Fastidiada por la actitud tan ñoña de algunas mujeres, ella no le prestó importancia y siguió avanzando.
-Mira, ése es –escuchó decir a una chica
En ese momento ella levantó la mirada y se quedó estupefacta, dejando caer de su mano la botella que llevaba. Ken estaba a unos pasos de ella, distraído mirando el contenido de una bolsa que tenía en la mano. Cuando el chico confirmó que tenía todo lo que necesitaba, levantó la vista, ignorando los comentarios nada discretos de algunas personas a su alrededor, y también se quedó de piedra al notar que Paola estaba más allá, mirándolo. Quiso acercarse, pero luego pensó en lo que había hablado horas antes con los demás muchachos, y pensó que no era el mejor momento ni lugar para tratar de hablar con ella. Así que desvió la mirada y siguió con su camino. No hubo caminado demasiado, cuando escuchó a unas personas exclamar asustadas. Curioso, volteó y vio en el piso a Paola, inconsciente. Asustado, corrió a ayudarla, pero por más que le hablaba o le daba palmaditas en la cara ella no reaccionaba.
-A dos cuadras de aquí hay una posta de salud –informó una señora que los miraba preocupada y que formaba parte de los curiosos que cuchicheaban alrededor
Sin pensarlo dos veces, Ken alzó a la chica y se la llevó de prisa hacia el lugar indicado. Mientras corría por su cabeza pasaban mil cosas a la vez, como que si le pasaba algo malo a Paola él no se lo perdonaría ya que debido a la pelea que tuvieron ella había decidido ir allí. Finalmente llegó hasta un pequeño centro de salud, entró y buscó desesperadamente a alguien que pueda atenderlos. El médico de turno, asustado, salió a ver qué pasaba y entonces vio a Ken con la chica en sus brazos, aún inconsciente. Le pidió que la metiera a una pequeña sala de examinación. Mientras el médico la revisaba Ken esperó impaciente en el pasillo, de pie, caminando de aquí para allá. Varios minutos después el médico salió y le indicó que probablemente ella había sufrido de un golpe de calor, así que tendría que quedarse en observación recibiendo hidratación por vía intravenosa hasta que recuperase la conciencia.
Por su parte, Takeshi y sus amigas estaban extrañados porque Ken se estaba tardando mucho. Mamoru también ya se había preocupado de que Paola tardara tanto en cambiar un simple refresco, así que fue a buscarla. Picados por la curiosidad, aunque también preocupados, los otros dos decidieron ir con él. Al llegar al lugar indicado vieron que Paola no estaba por ninguna parte.
-Quién rayos dejó esto aquí, la calle no es basurero –protestó Taki, agarrando la botella que había dejado caer Paola y llevándola a un basurero- De paso qué desperdicio, si ni abierta está
-¿Ése no es Sawada? –dijo Kisugi extrañado, viendo al muchacho salir del lugar donde rato antes Ken había estado comprando la comida, mientras Mamoru se ponía a preguntar a algunas personas que estaban por ahí si habían visto a Paola, dándoles las características de la chica
-¡Te lo dije! Te dije que uno del Toho aparecería de pronto –se quejó su amigo dramáticamente
-Disculpe, ¿no vio por aquí a una chica con rasgos extranjeros, de cabello negro hasta el hombro, con un traje de baño entero de color azul claro y unos shorts? –preguntó Mamoru a una mujer que estaba sentada cerca de ahí comiéndose un helado
-No, lo siento –respondió la mujer
-Espera, ¿cómo dices que estaba vestida? –preguntó otra señora mayor que estaba junto a la primera
-Con un traje de baño azul claro y shorts –repitió el muchacho, mientras los otros dos disimulaban para que Takeshi no los viera
-¿No será la chica que se desmayó hace un rato? –le preguntó entonces a la que se comía el helado, que simplemente se encogió de hombros con indiferencia
-¿Que ella qué? –preguntó Mamoru asustado- ¿Está segura que iba así vestida?
-Sí, estoy segura –dijo la mujer tranquilamente- Un muchacho corrió a ayudarla y creo que la llevó a la posta que está por allá –añadió, señalando el lugar
-Muchas gracias –contestó él, corriendo hacia la posta
Mientras tanto, Takeshi seguía con la duda de qué pudo haber pasado con su amigo. El celular lo había dejado con ellos, con el resto de sus cosas, así que no había cómo contactarlo.
-¿Ése no es el amigo de Paola? –preguntó Ayumi, mirando a Mamoru que hablaba con unas señoras
-Sí, es Izawa –contestó Takeshi- Lo que significa que Paola debe estar por aquí –añadió preocupado
-¿Y si el senpai la vio y la siguió? –sugirió Becky espantada
-No lo creo, él dijo claramente que aunque la viera no pensaba aproximarse –le recordó el muchacho
-Miren, ya se va –dijo Ayumi, viendo a Mamoru salir corriendo de pronto
-Algo me dice que deberíamos seguirlo –les dijo Takeshi, siguiendo al otro chico
-No me parece buena idea –opinó Becky negando con la cabeza
-¡Ustedes vayan a cuidar las cosas, yo ya vengo! –les gritó Takeshi, marchándose
-Algo no me huele bien aquí –suspiró Ayumi preocupada
-Pues serán las frituras que venden por aquí, vaya peste –protestó Becky indignada, tapándose la nariz con la mano
-No lo decía literalmente –se lamentó su amiga, resignada
Varios minutos después Paola fue recuperando poco a poco la conciencia. La cabeza aún le dolía. Se sentó lentamente, vio alrededor y no sabía dónde estaba, menos entendía cómo había llegado allí, lo último que recordaba era haber visto a Ken, que él siguió de largo su camino y entonces todo se puso negro para ella.
-Seguro me desmayé –protestó contra sí misma, viendo la aguja que tenía en el pliegue del codo
-¿No quiere pasar? Puede ir a acompañarla –dijo la voz amable de una mujer
-No, prefiero estar aquí –respondió alguien más, y Paola reconoció la voz de Ken
-¿Seguro?
-Sí, no quiero entrar –aclaró el chico, y ella sintió una dolorosa punzada en el pecho
-Estas son las indicaciones y la cuenta a pagar –dijo la mujer, que no era otra que la enfermera del lugar
-¿Dónde puedo pagar la cuenta? –preguntó Ken poniéndose de pie, ya que después de un rato caminando de aquí para allá había decidido que era mejor esperar sentado en una silla cerca de una pequeña sala de examinación que había en el lugar
-Por aquí por favor –dijo la mujer, y él la siguió
-Qué ridículo, no pienso seguir aquí –refunfuñó Paola, agarrando un algodón con alcohol que habían dejado en una riñonera metálica sobre una mesita cerca de la cama, cerrando el paso del líquido y sacándose la aguja a continuación, provocándose un gesto de dolor- Me voy –murmuró fastidiada, apretando el algodón contra su codo
Ni bien dio unos pasos fuera de la cama se sintió mareada nuevamente. Dispuesta a no dejarse vencer por las molestias que sentía, sacudió la cabeza y se dirigió a la puerta. Se percató que no hubiera nadie en el pasillo y distinguió en un extremo el cuadro que decía "Salida". Ya estaba cerca de allí, cuando de un pasillo tangencial a ése, Ken la vio pasar.
-¿Pero qué estás haciendo? –la regañó al verla, poniéndose delante para que no avance más- Tienes que regresar a esa habitación, ¿para qué te sacaste el suero?
-¿Tú me trajiste? –quiso saber Paola mirándolo molesta
-Sí, no te podía dejar ahí tirada, te desmayaste –aclaró él
-Gracias, pero ya estoy bien –mintió la chica, desviando la mirada- Ahora déjame pasar, quiero irme, me están esperando
-Regresa a donde estabas, el médico dijo que sufriste un golpe de calor y tienes que hidratarte
-Puedo ir a tomar cuanta agua sea necesaria, pero aquí no me quedo –se entercó Paola
-¿Por qué simplemente no puedes ceder alguna vez cuando te pido algo? –dijo él dolido, y ella lo miró sorprendida
-Ni me reclames, tú también ya puedes irte, escuché que ni querías estar aquí –le recordó con crueldad, evitando mirarlo nuevamente
-Yo nunca dije eso –alegó Ken
-Es más, ¿cuánto pagaste? Te lo devolveré en cuanto pueda –insistió Paola ignorando la aclaración
-¿Estás escuchándote? –se exasperó él, agarrándola de la muñeca- ¿Hasta cuándo piensas seguir hablándome así? ¿no te parece que ya ha sido suficiente?
Paola lo miró dolida porque, aunque ella no quisiera reconocerlo, de algún modo sabía que él tenía razón.
-Paola, ¿estás bien? –dijo Mamoru, que acababa de entrar, con la respiración entrecortada de haber ido corriendo, mirando sorprendido a la persona que estaba con ella, dándole la espalda a él
-Sí, pero ¿cómo supiste que estaba aquí? –preguntó Paola confundida, y Ken la soltó
-Pregunté a unas personas por ahí si no te habían visto, y entonces me dijeron que te habías desmayado –explicó Mamoru, ignorando a Ken que hizo lo mismo
-Ken, ¿qué haces aquí? –preguntó Takeshi, entrando- ¿Paola? –añadió sorprendido
-¿Qué haces aquí Takeshi? –quiso saber Paola con desconfianza
-Ay no, te dije que donde está Paola aparecen ellos –oyeron lamentarse nada disimuladamente a Taki, que se había quedado con Kisugi pasos más atrás de Mamoru
-Yo…vine de vacaciones –respondió Takeshi tratando de no ponerse nervioso
-Ya que llegaron tus acompañantes nosotros nos vamos –interrumpió Ken, sabiendo que si no sacaba a su amigo de aquél aprieto terminaría por soltar la sopa muy fácilmente y otro gran problema se iba a armar ahí mismo, así que dio media vuelta y jaló a Takeshi del brazo
-Espera –dijo Paola rápidamente- Eh…gracias –añadió brevemente
-Por nada, lo habría hecho por cualquiera –respondió Ken hiriente, marchándose seguido por la mirada dolida de la chica
-¿Pero qué pasó? –quiso saber Mamoru, al ver que la chica casi perdía el equilibrio otra vez
-Parece que me dio un golpe de calor y por eso me desmayé –contó Paola cansada
-¿Pero qué hace de pie y aquí afuera? –la regañó la enfermera que estaba precisamente regresando a ver cómo estaba- ¿Y cómo se sacó la vía?
-Ya me siento mejor, prefiero irme a casa –pidió Paola
-¿Y dónde está el amigo que la trajo? Estas son las indicaciones –dijo la enfermera, buscando con la mirada a Ken
-Él se fue, pero puede dármelas a mí –intervino Mamoru con educación- Ella está con nosotros
-Es muy irresponsable lo que hiciste, jovencita –la reprendió la mujer, entregándole a Mamoru la hoja con indicaciones médicas, que básicamente decían que necesitaba reposar, hidratarse y no someterse a temperaturas elevadas por demasiado tiempo- Pero bueno, si te quieres ir tampoco te podemos forzar a que te quedes
-¿Dónde tenemos que pagar la cuenta? –preguntó Mamoru
-La cuenta la pagó el amigo que la trajo –contó la mujer- Estaba muy asustado cuando te trajo y tú simplemente te quieres ir sin consideración ni de ti misma –siguió regañando a Paola, que ya puso cara de fastidio
-¿Nos vamos ya? –pidió Paola impaciente
-Gracias por todo –agradeció su amigo, con una breve inclinación, rodeando a la chica por la cintura y llevándosela
-Gracias –dijo Paola simplemente, indignada ante tanto regaño, marchándose con Mamoru, mientras Taki y Kisugi los seguían por detrás
Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.
Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.
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