Capítulo 15

Ken se estaba terminando de lavar los dientes en el baño de su habitación, cuando su celular comenzó a sonar.

-¿Kazuki? –murmuró extrañado al ver quién llamaba, y contestó- ¿Aló?

-¡Dónde cara** estás si se puede saber! –gritó Kazuki del otro lado del teléfono, obligando a su amigo a despegar el teléfono de su oreja

-Pero qué… ¿por qué demonios estás gritando? –protestó Ken, acercando nuevamente el aparato

¿Por qué no estás con Paola? ¿qué no hablaron después de que fuimos a tu casa?! –siguió Kazuki bastante alterado

-No, bueno sí, pero no arreglamos nada –contó Ken suspirando resignado

¿Cómo que no? ¿y por eso está ahora con Izawa de vacaciones?! –reclamó el mejor amigo de la chica- ¡¿Por qué cara** yo no sabía eso?!

-Yo que sé, Paola debió habértelo dicho, supongo –alegó el portero japonés contando hasta cien mil para no mandar al demonio al otro chico y colgar

-¡¿Tú lo sabías?!

-Me enteré por casualidad –alegó Ken comenzando a mosquearse por el tonito del otro

-¿Y también sabías que están durmiendo juntos? –preguntó Kazuki por demás fastidiado ante la calma de su amigo

-¿Qué? –inquirió Ken en un hilo de voz

-Qué, ¿eso no lo sabías? –preguntó Kazuki con sarcasmo- Pues te aviso que acabo de llamarla y quien contestó el teléfono fue ese tipo, y me dijo que duermen juntos, qué tal estuvo eso

-Lo debiste haber entendido mal –musitó Ken desconcertado

-No, porque él me lo dijo así. Como sea, ¿sabes dónde está Sawada?

-En su dormitorio, vinimos de vacaciones con él, su novia y su amiga –explicó Ken pacientemente

-Pero qué bien, todos de vacaciones –dijo Kazuki bastante sarcástico- Qué lindos, cada quien por su lado. Felicidades, ustedes dos la debieron embarrar tanto que por eso Paola se fue de viajecito con Izawa y tú con Sawada y unas amigas. Una joya…

-Óyeme, tampoco es así –alegó Ken enfadado- Tú no sabes…

-Sí, no sé, porque nadie me dijo. Estoy aquí metido en esta maldita concentración que se inventaron los de mi equipo y no me entero de nada –interrumpió el delantero del Vissel Kobe- Quería saber si Paola había podido hablar contigo y en su lugar me entero que cada quien disparó por su lado. Realmente es el colmo –añadió, colgando molesto

-A…¿aló? –murmuró Ken confundido- Pff, me colgó

No pasaron ni diez segundos cuando el celular de Takeshi comenzó a sonar. Al reconocer quién llamaba, él contestó sonriendo feliz.

-¿Aló, Sorimachi-kun?

-¡¿Me puedes decir cómo cara** dejaste que Paola se fuera con el imbécil de Izawa de vacaciones y yo no sabía nada al respecto?! –"saludó" Kazuki de corrido, dejando al otro estupefacto

-Eh, yo… -trató de explicar Takeshi

¿Y por qué demonios te fuiste con Wakashimazu y tus amigas de vacaciones? ¿qué cara** tienen en la cabeza ustedes dos?! –siguió regañándolo Kazuki- ¡¿No te dije cuando me fui que tenías que cuidar de Paola?!

-Paola ya está muy grande como para necesitar niñera –respondió Takeshi sorprendiéndose a sí mismo, aunque más al otro, claro está- Y para tu información estamos de vacaciones en el mismo lugar al que vino Paola, precisamente por eso, porque teníamos que vigilarla –añadió indignado

-… ¿Y por qué no me lo dijiste? –preguntó Kazuki algo más calmado, después de unos segundos

-Primero porque seguías gritándome y no me diste tiempo, y segundo porque si Paola se fue de viaje con otra persona no era yo quien debía contártelo sino ella –alegó el muchacho- Lamento no habértelo dicho, pero considero que no era apropiado. No sabes todo lo que ha estado pasando aquí, así que tampoco quería que te preocuparas

-…

-¿Aló? ¿sigues ahí? –preguntó Takeshi extrañado al no recibir respuesta

-¿Dónde están? Intentaré inventar algo e iré para allá –quiso saber Kazuki extrañamente tranquilo

-No senpai, no vengas –pidió Takeshi decidido- Sé que si vienes la situación empeorará. Paola debe enfrentar todo sola y nosotros estaremos aquí por si necesita ayuda, de eso no te preocupes

-Me extraña que seas tú quien me diga eso, pero bien, confiaré en ti. Eso sí, si llega a pasar algo no muy bueno me avisas, ¿oíste? –exigió Kazuki

-Sí, no te preocupes

-Adiós Takeshi

-Que estés muy bien Sorimachi –respondió Takeshi, y colgó, suspirando cansado- Al menos lo convencí para que no venga –murmuró satisfecho, guardando su celular

Después de ducharse, lo primero que hizo Paola, ya que sabía que su amigo era bastante gruñón, fue llamar a Kazuki. Ella pensaba que le esperaba una regañada monumental y reclamos por doquier ya que Mamoru había contestado su teléfono, pero extrañamente no fue así.

-No me dijiste que te ibas de vacaciones –dijo Kazuki, sospechosamente relajado

-Eh, la verdad es que preferí no decírtelo porque venía con Mamoru, Teppei y Taki –explicó Paola desconcertada ante el tono de su amigo- Además, como estás metido en esa concentración, me pareció cruel contártelo

-Ya veo. ¿Y a dónde fueron, eh? –preguntó Kazuki dizque casualmente

-Estamos en Miyakojima –contó Paola ingenuamente

-Ah, así que en Miyakojima. ¿Es lindo el lugar? –preguntó su amigo, mientras en la computadora se ponía a buscar vuelos de Kobe a Okinawa

-Sí, realmente es un lugar muy bonito. Me hubiera gustado que estés aquí conmigo –dijo Paola con sinceridad

-A mí también me hubiera gustado, pero esta maldita concentración absurda me tiene ocupado –respondió Kazuki con fastidio- Aunque si decidiste ir con tus amigos del Nankatsu, es mejor que me haya quedado aquí –añadió con sarcasmo

-Ay Kazuki, qué exagerado, como si siempre saliera de viaje con ellos –reclamó Paola, aunque finalmente hallaba normal que él le reclamara por el viaje- Pero podemos volver en otra ocasión, todavía me queda mucho tiempo de vacaciones

-Sí, puede ser. Y dime, ¿dónde están alojados?

-¿Por qué? –le pregunta no le dio buena espina a la chica

-Curiosidad -alegó Kazuki tranquilamente

-En la casa de un tío de Mamoru

-Oh, una casa pequeña, supongo

-No tan pequeña, pero… ¿por qué supones que es pequeña? –inquirió Paola con curiosidad

-¿Entonces por qué tú y ese tipo están durmiendo juntos? –reclamó Kazuki todo lo tranquilamente que pudo, aunque la chica sospechaba que estaría apretando los puños

-Ya salió el peine –pensó Paola divertida- Bueno, porque somos cuatro y teníamos que dividirnos de a dos por cuarto –le respondió, pensando que no sería mala idea hacerlo rabiar un poco, ya que era bastante gracioso molestarlo- Pero no te preocupes, ambos dormimos vestidos

-¿Qué? ¿a qué viene esa aclaración? –reclamó su amigo alarmado

-No sé, quizás querrías saberlo. Como sé que hay gente que duerme desnuda, ya sabes… -explicó dizque con inocencia, aguantando las ganas de reírse

-Más te vale estar durmiendo en un extremo de la habitación y él en el otro –advirtió Kazuki

-No se puede, la habitación es bastante pequeña, debo admitirlo –contó Paola aguantando la risa, mientras Mamoru, que acababa de entrar luego de ducharse, la veía extrañado, ya que la habitación tampoco era tan pequeña- Así que, como imaginarás, él estira un poco el brazo y casi que me sirve de almohada –inventó cínicamente, guiñándole un ojo a Mamoru, que disimuló la risa cuando ella gesticuló "es Kazuki"

-¡¿Qué?!

-Por eso ya le dije que para qué poner dos futones, mejor compartir uno y así dormiríamos más cómodos –siguió ella, aguantando todo lo que podía para no echarse a reír

-¡¿Me estás hablando en serio?!

-Claro, por qué te iba a mentir. Pero no te preocupes, los dos somos muy decentes y tendremos las manos en donde se puedan ver –dijo Paola, y Mamoru se reía en silencio imaginando la cara del otro chico

-Mira, Paola Wakabayashi, más te vale estar bromeando, porque no permitiré que duermas en el mismo futón con ese tipo –le advirtió Kazuki de muy mal humor

-Tú estás en Kobe, yo aquí en esta pequeña habitación con Mamoru, así que cada uno tiene que adaptarse a su situación –respondió Paola cínicamente- Lamento tener que colgarte Eirinita, pero vamos a salir. Cuídate mucho, come bien y duerme lo suficiente –le recomendó cariñosamente- Te mando un graaaaaaaaan abrazo de oso. ¡Te quiero~, adió~s! –se despidió cantarinamente y colgó, dejando a Kazuki rayándosela mentalmente, más decidido aún a inventar algo para salir de la concentración e irse a Miyakojima cuanto antes

-Jajajajaja, te pasas, el pobre debe estar pensando lo peor –rió Mamoru de buena gana

-Se lo tiene merecido por malpensado –se defendió Paola- Pero algo me dice que éste no se va a quedar tranquilo ahí en Kobe

-¿Crees que venga? –inquirió Mamoru dejando de reír, si tener a dos del Toho cerca era ya bastante malo, tener a un tercero iba a ser aún peor

-No sé, con Kazuki nunca se sabe –murmuró ella algo preocupada- Pero bueno, mejor vamos a ver si esos dos ya están listos –le dijo, saliendo de la habitación

Emocionada, Becky guió a sus amigos por los lugares turísticos más famosos de la isla: el faro de Higashi Heiannagi, la cueva de caliza de Boraga, el templo de Miyako y el museo de tesoros de mar de Miyakojima*. Los otros tres ya no daban del cansancio, y parecía que a Becky no se le acababan las baterías, porque quería seguir hacia la villa alemana que decían que había.

-Me duelen los pies –se quejó Ayumi, sentándose en una banca- Además tengo hambre

-Apenas comimos unos sándwiches –apoyó Takeshi, sentándose también- ¿No podemos ir a comer algo más sustancioso?

-Creo que por el mercado de Miyakojima encontraremos buenos restaurantes –dijo Becky, buscando en su celular

-A este paso no llegaremos a utilizar tus famosos pases VIP –dijo Ken con sarcasmo, tomando un poco de agua

-Si están cansados podemos ir a comer y luego volver a la casa –sugirió Becky, extrañamente entendiendo más el sarcasmo de Ken que las indirectas súplicas de los otros dos por acabar el recorrido

-¡Sí! –exclamaron contentos Takeshi y Ayumi al unísono

-Bueno, entonces tomemos un taxi –dijo Ken, extendiendo el brazo, mientras Takeshi y Ayumi respiraban más tranquilos

Kisugi y Taki se habían negado a ir a otra parte que no sea la playa, así que ellos se fueron a seguir disfrutando del mar y la arena, mientras Paola y Mamoru se iban de paseo por el mercado tradicional de Miyakojima. Después de pasear por ahí, el muchacho le dijo que quería ir a un lugar en particular, y sin decirle a dónde era, fueron hasta allá. Cada vez se alejaban más de la ciudad y los edificios y casas, hasta llegar a un lugar rodeado como por un bosque. Cuando bajó del taxi Paola vio que estaban frente a una especie de ciudadela, con un hermoso castillo estilo europeo adornando el fondo de todo. Los pocos edificios que estaban alrededor tenían aspecto occidental, lo que le pareció muy extraño.

-Ven, entremos –le dijo Mamoru sonriendo y comenzó a caminar hacia el castillo

-¿Qué es este lugar? –preguntó Paola curiosa

-Es la Villa de cultura alemana Ueno* –explicó su amigo

-¿La qué? –musitó Paola, deteniéndose en seco

-La Villa de cultura alemana Ueno –repitió Mamoru simplemente- ¿No quieres entrar a ver?

-¿Por qué estamos aquí? –inquirió la chica sin moverse

-Porque me pareció un lugar interesante para visitar –dijo él tranquilamente

-¿Me estás jugando una broma? ¿por qué me trajiste aquí?

-Deja de ser tan paranoica, entremos –insistió el chico, tomándola de la mano y obligándola a avanzar

Adentro todo, desde los muebles hasta las pinturas y las estatuas, recordaban a la Alemania de la época antigua. Incluso en un ambiente recreaban la comida típica alemana, con la infaltable cerveza en varios cuadros. Entonces llegaron hasta unos mapas encuadrados que mostraban cómo era Alemania antes y después de la reunificación.

-Yo nací aquí –murmuró Paola con melancolía, tocando con los dedos un punto en el que decía "Berlín"- Después de la reunificación se convirtió en la capital de Alemania –explicó mirándolo con nostalgia

-¿Extrañas Alemania? –preguntó Mamoru

-No es que no vaya, aunque no voy seguido, pero extrañar, realmente no sé si extraño Alemania –respondió ella suspirando, acercándose a una pintura donde aparecían unos aldeanos rubios, de tez blanca y ojos claros- Dime Mamoru, ¿acaso me parezco a ellos? –indagó, quedándose con la vista fija en aquella pintura

-Claro que no –contestó él, parándose justo al lado de ella

-¿Entonces por qué hay gente que dice que soy diferente? –preguntó, viéndolo con dolor reflejado en sus ojos

-Tú no eres diferente –dijo su amigo sonriendo con cariño

-Pero no soy japonesa

-Qué más da si eres japonesa, alemana, austriaca o brasileña, tú eres tú, y no dejarás de ser tú –alegó él con seguridad- Tú eres como este castillo, no importa de dónde vengas, estás aquí y por tanto perteneces aquí. Puedes representar algo que no es de aquí, pero tus raíces están aquí, y eso es lo que importa

-¿Por qué ellos no pueden verme como tú lo haces? –preguntó Paola, conmovida por las palabras de su amigo

-Porque hay quienes son de mente cerrada y simplemente no pueden aceptar lo que no es igual a ellos

-Como la familia de Ken –musitó Paola, más para sí

-¿A qué te refieres? –quiso saber Mamoru extrañado, después de todo seguía sin saber exactamente qué había generado que ella y Ken rompieran su relación

-La familia de Ken cree que soy una gaijin –contó ella con tristeza, bajando la cabeza- Por eso él temía decirles que estaba conmigo

-¿Qué? –dijo el chico incrédulo- ¿Él no les dijo que tú eras su novia?

-No, después de casi dos años de relación, ellos no lo sabían –explicó Paola sonriendo con amargura

-¿Por eso terminaste con él? –preguntó el muchacho, apretando fuertemente los puños indignado al saber aquello

-No sólo por eso, aunque digamos que esa fue otra razón –contó ella suspirando cansada

-¿Por qué no me lo dijiste antes?

-Porque no quería que pienses que Ken es una mala persona o que te enojes por cosas que no tienen que ver contigo, como estás haciendo ahora –dijo Paola, tomando una de las manos del chico y obligándolo a que deje de hacer presión en el puño- He estado pensando al respecto, pensando acerca de todas las cosas que he oído desde siempre y las cosas que últimamente me han dicho mis amigos, y supongo que tienen razón

-Razón en qué –quiso saber Mamoru, viendo cómo Paola jugaba distraídamente con los dedos de la mano que ella le agarraba

-Que así como mi abuelo, la familia de Ken y muchos otros no vieron ni verán nunca más allá de mi exterior –explicó con tristeza- Y yo no puedo hacer nada para cambiarlo. Mi abuelo murió sin considerarme jamás su nieta, y la familia de Ken nunca estará de acuerdo con que él esté con una…gaijin

-Escúchame, tú no eres una gaijin –alegó Mamoru, poniendo su otra mano sobre la mejilla de la chica- Si ellos te juzgan sólo porque pareces menos oriental que otras mujeres en este país, significa que no ven lo esencial y por eso no merecen que te sientas apenada por ellos. Y si él hace caso de lo que su familia piensa y se deja influenciar por ellos, es que no te merece

-¿Merecerme él a mí? –preguntó Paola confundida- Je, es gracioso, yo siempre he pensado de esto o aquello, si yo lo merecía, jamás lo pensé al revés

-Claro que también deben merecerte –aseguró su amigo, poniendo su otra mano también en el rostro de la chica- Tú no eres menos que nadie, tú eres valiosa, muy valiosa, no lo olvides

-¿Valiosa? –repitió ella

-Claro que sí, eres mi amiga más valiosa –sonrió él, apoyando su frente en la de ella, sin soltarla- Y siempre serás mi primer amor –añadió en un susurro

-Mamoru, voy a chocar los talones de mis zapatos rojos y desearé volver a cuando éramos niños y jugábamos a la casita –dijo Paola cerrando los ojos, sintiendo que su corazón latía a mil- ¿Qué harás luego de eso?

-No lo sé, ¿quieres averiguarlo? –musitó él con una media sonrisa

Paola sonrió y suavemente golpeó tres veces los talones de los zapatos rojos que él le había dado. Esperó unos segundos y no pasó nada, entonces lo oyó decir bajito.

-Tadaima

-Okaeri –respondió ella apenas, y entonces sintió los labios del chico sobre los suyos, fundiéndose en un tierno beso, mientras de sus ojos rodaban las lágrimas

De pronto el celular de Mamoru comenzó a sonar, y él se separó de Paola, que sobra decir que se sentía por demás avergonzada y con un remolino de emociones dando vueltas por su cabeza y su pecho.

-Qué pasó –preguntó Mamoru contestando la llamada, tratando de no parecer lo nervioso que en realidad estaba, más aún ante la interrupción

-Qué crees, conseguimos entradas para un evento súper divertido hoy en la noche en una discoteca –dijo Taki con alegría- ¡Y son pases VIP!

-¿Discoteca? ¿para qué quieren ir a una discoteca? –inquirió Mamoru con cierto fastidio, mientras Paola se limpiaba las lágrimas de los ojos

-Ya que no pude festejar mi cumpleaños como debe ser, esta será mi celebración post-día de mi nacimiento –anunció su amigo con orgullo- Así que aquí los esperaremos para ir, ¿no se tarden, eh? No sé qué están haciendo, pero espero que aún sigan vestidos –añadió burlón, colgando rápidamente antes de ganarse una regañina

-Pero qué… ¡por quién nos tomas! –le gritó Mamoru al teléfono totalmente indignado

-¿Para qué quieren ir a una discoteca? –quiso saber Paola intrigada

-Dizque para festejar su cumpleaños por retrasado –bufó Mamoru nada convencido por la idea- No sé cómo diablos dice que consiguieron pases VIP

-Bueno, si es para celebrar su post-cumpleaños no estará tan mal, supongo –alegó la chica

-Inventan lo que sea para irse de fiesta –aclaró el muchacho- ¿Tú en verdad quieres ir?

-Por qué no, pocas veces he podido ir a algo como eso, usualmente iba de colada a donde iban Kazuki y los demás –contó Paola divertida

-Entonces iremos, así sabrás cómo es ir conmigo y "los demás" –puntualizó Mamoru sonriendo

-A ver si los superan –lo retó ella con cierta burla- Porque si son tan buenos fiesteando como lo son jugando…me cae que se quedarán en segundo lugar otra vez, jajaja –se burló, echándose a correr

-¿Qué dijiste? ¡vuelve a repetir eso! –reclamó Mamoru divertido, yendo tras ella

Ya iban de regreso en el taxi, después de haberse sacado fotografías casi en cada esquina de aquella villa y que Paola haya bromeado con que el trozo de muro de Berlín que tenían en el pequeño museo era el pedazo que dizque ella ayudó a derribar (como si la edad le hubiera dado para hacer eso), cuando ella comenzó a sentirse cansada y simplemente se apoyó en el hombro de su amigo para dormitar.

-Sobre lo que pasó hace rato… -trató de decir Mamoru avergonzado

-Me hiciste volver a casa por un momento –lo interrumpió Paola sin abrir los ojos- Realmente significó mucho para mí, pero ahora mismo no sé qué pensar al respecto, estoy demasiado confundida –añadió, entreabriendo los ojos

-Yo no te veo sólo como a una amiga, quiero que sepas eso –confesó el muchacho, mirando distraído por la ventana, sorprendiendo a Paola que levantó la cabeza para mirarlo

-Yo…ya ni sé cómo te veo –admitió bajando la mirada

-No pongas esa cara, no te estoy exigiendo una respuesta ni nada por el estilo –aclaró Mamoru, volteando a mirarla

-Es que no me parece justo no tener las cosas claras

-Tampoco te estoy pidiendo que te cases conmigo o me suicidaré –bromeó el muchacho, sonriéndole

-Pero si Taki y Kisugi ya hasta planearon la boda –contestó Paola con sarcasmo

-Esos dos… -bufó su amigo, rodando los ojos- Por cierto, ni se te ocurra contarles lo que pasó ni lo que acabo de decirte o los últimos días aquí serán un verdadero infierno para los dos –le advirtió

-Ni tonta que fuera, si ya me veo contándoles… ¡ni en broma! –se ofendió la chica


*Todos los lugares mencionados son reales, incluso el castillo alemán (Villa Ueno), y se encuentran en Miyakojima.

"Gaijin" es un término utilizado en Japón para referirse a un extranjero. Se considera un término despectivo.

Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.