Capítulo 16

Cuando llegaron se encontraron con que Kisugi y Taki ya se alistaban para salir.

-¿Por qué se están preparando ya? –les preguntó Mamoru extrañado- ¿Y de dónde sacaron esa ropa?

-No podíamos ir con la ropa que trajimos para vacacionar –respondió Taki como si fuera muy obvio, yendo al baño a rasurarse el pelo casi inexistente de su cara

-Toma –dijo Kisugi, dándole una bolsa a Paola- Aunque no sé si te quede –aclaró con cierta crueldad escrutando el pecho de la chica con los ojos

-Por qué, y por qué me miras así –se ofendió Paola, poniendo las manos en su pecho

-Por plana –aclaró Taki con toda la sinceridad que su ser contenía- Le dije a Kisugi que no estaría mal comprar algo para ti, pero honestamente no sabíamos qué. Él dijo que alguna vez fue de compras con su ex novia, pero que hay una diferencia marcada entre su ex y tú

-Qué diferencia marcada –preguntó Mamoru inocente

-Que ella es plana –repitieron los otros dos al unísono, señalando a Paola sin vergüenza alguna

-¡Ustedes qué saben! –se indignó ella, sonrojándose- Yo no soy plana, que no tenga pechugas de pavo es otra cosa –aclaró haciendo un puchero

-Bueno, como sea. Ve y pruébatelo –le pidió Kisugi, arrojándole a Mamoru una camisa- Y esto es para ti

-Vaya, gracias, pero supongo que no es gratis –dedujo su amigo tan bien como los conocía

-Francamente no, hoy tú pagarás las bebidas –admitió Taki con cinismo

-Lo sabía –protestó Mamoru mirándolos con cara de pocos amigos

-Si vamos a salir apúrate en dejar libre el baño que quiero bañarme –apuró Paola a Hajime, sacando de la bolsa una blusa de tiros para amarrar en el cuello de color verde agua, con escote en V y espalda abierta- Esperen un momento, cuál es el frente y cuál es la espalda –preguntó confundida, volteando la prenda una y otra vez

-Dame aquí –reclamó Kisugi quitándole la blusa, extendiéndola frente a la cara de la chica- Este es el frente

-Pfff, con eso se me va a ver hasta el ombligo –protestó su amiga

-No si tuvieras con qué llenarla –se burló Taki, ganándose un golpe en la cabeza de parte de Mamoru- Ay qué, eso era lo más decente que encontramos, no había ropa para niñas –añadió burlón

-Yo no soy ninguna niña –se ofendió Paola, quitándole la blusa a Kisugi- Y ya veré cómo haré para que esto me quede, así que sal de una vez que me voy a bañar –protestó, sacando a empujones a Taki y cerrando la puerta

-Qué carácter –se quejó el desalojado

Segundos después Paola salió apenada, ya que evidentemente no podía bañarse si no tenía ropa con qué cambiarse. Así que fue a su habitación, sacó algunas cosas y volvió a entrar en el baño, seguida por la mirada curiosa de los otros tres.

-Mejor yo también me voy a cambiar –dijo Mamoru, entrando en su habitación- Aunque no sé por qué estamos listos tan temprano

-¿No te dije que era un mega evento? Comenzará más antes que de costumbre –alegó Taki

-Además hay que ir a comer algo antes –secundó Kisugi- Ya que llegaron tan tarde y no hay tiempo para que preparen nada

-Qué cinismo –reclamó Mamoru, mientras los otros lo ignoraban olímpicamente

En la otra casa, Becky y Ayumi veían entre las pocas cosas que habían empacado lo que sería mejor ponerse para ir a la discoteca esa.

-Yo no pienso seguir partiéndome la cabeza en algo tan trivial –anunció Becky con fastidio- Iré así como estoy vestida

-No sé si te dejen entrar, hasta en esos lugares hay ciertos requisitos de vestir –le dijo Ayumi, viendo los jeans y la camiseta de algodón de manga corta con el logo "Keep calm and keep studying" que su amiga llevaba- Además, si vas a ir a aclararle a la mujer ésa que Takeshi-kun tiene novia, deberías ponerte algo bonito, ¿no?

-Por qué tendría que hacer eso –preguntó Becky con indignación- Esté vestida como esté vestida no dejaré de ser novia de Takeshi –aclaró con orgullo

-Bueno, entonces prepárate a ser vapuleada con sólo la imagen de esa mujer cuando vayas y te presentes así frente a ella –sentenció Ayumi, eligiendo un sencillo vestido de algodón de color amarillo que había llevado por si las moscas, yendo al baño a bañarse y cambiarse

Becky la miró entrar en el baño haciendo un mohín de disgusto. Era duro aceptarlo, pero Ayumi tenía razón. En todos sus años de experiencia compartiendo, departiendo y debatiendo con sólo mujeres, ella había aprendido que en general no son los hombres los más exigentes y criticones con respecto a cómo se ve una mujer, sino las otras mujeres. Además siempre había visto a sus hermanas arreglarse bonitas para salir, no por llamar la atención de los hombres, sino porque le decían que así también se transmitía seguridad. Así que sin ocurrírsele nada más, fue a buscar unas tijeras y a poner en práctica lo que había aprendido de su hermana Gaela cuando ella jugaba a disfrazarla. Cuando Ayumi salió del baño se encontró con restos de tela por toda su habitación, y Becky ya no estaba, lo que la dejó bastante intrigada.

-Al menos la mentira de ir a visitar a Kojiro sirvió de algo –dijo Ken de mala gana, vestido con una camisa negra y jeans

-¿Verdad? –dijo Takeshi sonriendo animado, vestido con una camisa blanca y pantalones negros

-Aunque no entiendo cómo tú trajiste esa ropa si sabías que era mentira –inquirió el otro chico con curiosidad

-Porque toda mentira tiene que ser lo suficientemente creíble –contestó Takeshi- Así que si por curiosidad revisabas mis cosas esto tenía que estar ahí. Ir a visitar al señor Kozo a su casa siempre es un evento importante

-Realmente piensas en todo, ¿eh? –musitó Ken asombrado ante la mordacidad de su pequeño amigo

-¿Becky no bajó aún? –preguntó Ayumi, apareciendo por las escaleras

-No, pensamos que bajarían juntas –admitió Takeshi, viendo su reloj- Será mejor que vaya a buscarla –anunció, acercándose al comienzo de las escaleras, pero la voz de su novia lo detuvo

-Ya voy, no tienes que subir –dijo Becky, aún sin aparecer

-¿No vas a bajar? –preguntó Takeshi, inclinando la cabeza para poder ver dónde estaba la chica

-Dije que ya voy –contestó ella de mala gana, apareciendo en la parte superior de las escaleras con el rostro completamente rojo, dejando a Takeshi con los ojos abiertos de par en par

-Así que por eso dejaste todo ese desastre en mi habitación –murmuró Ayumi divertida, viendo complacida a su amiga

Becky había creado un nuevo "outfit" con lo que había llevado. La camiseta de algodón la había cortado, de modo que parecía una blusa de tiras delgadas, con la parte frontal con diferentes cortes que dejaban ver la camiseta negra de tiras que llevaba dentro. El logo también había cambiado, ahora sólo se leía "Keep studying". Mientras el pantalón de jean se había convertido en unos shorts de jean muy trendy. Y aunque de todo lo que tenía lo único no modificado eran sus zapatos planos de color negro, le iban perfectamente al resto de la ropa. Además, para innovar un poco, se había recogido el cabello en una cola de caballo y el flequillo lo había levantado un poco. No eran muchos los cambios, pero el resultado era una total diferencia.

-Qué, ¿no me queda bien? –gruñó Becky cuando llegó hasta la primera planta, al notar que nadie decía nada

-No, si estás muy linda –dijo Ayumi encantada

-Te queda bien –opinó Ken con sinceridad

-¿Y tú qué piensas Takeshi-kun? –preguntó Becky tímidamente, sin siquiera mirarlo

-Eh…yo… -intentó decir Takeshi, mientras su rostro comenzaba a ponerse rojo

-Si no vas a decir nada coherente al menos cierra la boca que se te van a entrar las moscas –dijo Ken con burla, dirigiéndose a la puerta seguido por Ayumi

Algo decepcionada ante el silencio de Takeshi, Becky iba a seguir a los otros, cuando de pronto sintió que el muchacho la tomaba de la mano.

-Estás muy bonita –dijo avergonzado, mirando hacia abajo, rojo hasta las orejas, logrando que la chica se ponga en similares condiciones

-Gra…gracias –balbuceó ella nerviosa

-Van a venir o no –dijo Ken desde la puerta

-Sí, ya vamos –respondió Takeshi, para luego sonreír tímidamente a su novia e irse con ella sin soltarle la mano

Como era de esperar, Taki y Kisugi se pusieron a apurar a Paola diciendo que llegarían tarde, como si se pudiera llegar tarde a un evento que duraba hasta la madrugada.

-¡Ya voy a salir! –exclamó fastidiada

-Aish, mujeres, siempre igual –se quejó Taki suspirando cansado- Por eso decidí quedarme soltero hasta mis 50

-Es eso o porque siempre te rechazan –la recordó Kisugi con cruel sinceridad, ganándose una mirada asesina de parte del aludido

-Qué hacen ahí parados, dejen de hostigarla –los regañó Mamoru, saliendo de su habitación

-¿Por qué tienes que verte mejor que nosotros aun cuando vestimos de forma similar? –reclamó Taki haciendo un puchero

-Se llama genética –se burló su amigo, ganándose él también una mirada de odio

-Si se ríen los mato, ¿oyeron? –amenazó Paola, entreabriendo la puerta- Ya estoy –dijo, apareciendo finalmente

La cara que puso Mamoru fue bastante similar a la que había puesto Takeshi viendo a Becky, claro que no era el único sorprendido, porque los principales criticones tuvieron que retractarse por todo lo que le habían dicho a la chica horas antes. Para que el escote no le llegue hasta el ombligo, la chica le había dado algunas imperceptibles puntadas, de modo que aunque no dejaba de ser llamativo, al menos no resultaba escandaloso.

-Qué, ¿tan mal me queda? –inquirió Paola frunciendo el ceño- Porque si van a poner esas caras mejor no voy –amenazó fastidiada

-Yo siempre he dicho que un buen brasier hace milagros –opinó Taki hecho el sabio, viéndole el escote, mientras ella se tapaba con las manos viéndolo ofendida

-Vestida así ni tan niña te ves –comentó Kisugi, viéndola de arriba a abajo

-Dejen de hacer ese tipo de comentarios –pidió Mamoru incómodo, pasándose la mano por la frente en señal de vergüenza

-Cierto, todo eso ya tiene dueño –se burló Kisugi, dirigiéndose a la salida

-Lo malo es que a mí aún no me queda claro quién es –comentó Taki dizque casualmente, siguiendo a su amigo

-No les hagas caso, sólo están molestando –pidió Mamoru, que le hablaba a su amiga sin mirarla

-¿Te dio tortícolis? -preguntó Paola curiosa

-No, ¿por qué?

-Entonces por qué no volteas para mirarme

-Será mejor irnos o no llegaremos a comer –inventó Mamoru nervioso, poniendo la cara al frente pero mirando hacia arriba

-Mejor me voy a cambiar –anunció Paola al notar que la causa de la actitud del muchacho era ella

-¡No, espera! –pidió su amigo agarrándola por el brazo- Discúlpame, lo que pasa es que…

-Que no me queda –interrumpió Paola de mala gana

-No, claro que no, si te queda muy bien –admitió él, finalmente mirándola a los ojos

-¿Entonces cuál es el problema? –quiso saber Paola mirando su ropa tratando de averiguar qué era lo extraño o malo en su atuendo- Lo arreglé lo más que pude para que se vea decente, tampoco voy a coserlo hasta el cuello

-Es que te queda muy bien –repitió Mamoru, comenzando a sonrojarse

-¿Y eso es un problema? –inquirió ella confundida

-Si no quieres que nadie más la vea, entonces dale una chaqueta para que se cubra –intervino Taki impaciente, volviendo para apurarlos- ¡Pero vámonos de una vez!

-¿Eso es cierto? –preguntó Paola sorprendida

-Mejor vamos antes de que comiencen a ponerse más pesados, no me hagas caso –dijo Mamoru sonriendo

Después de comer algo, los cuatro se fueron a la discoteca de la que tanto hablaban Kisugi y Taki. Para llegar tuvieron que tomar un taxi, ya que el lugar quedaba algo alejado del centro de la ciudad, y con razón, porque parecía que aquella área estaba destinada especialmente al funcionamiento de aquél establecimiento. Aparentemente se trataba de un evento grande en verdad, porque habían cañones de luz que se movían e iluminaban a gran distancia sobre el cielo y un gran cuadro que publicitaba el evento dedicado a visitantes locales como internacionales. Cuando llegaron a la puerta de ingreso tuvieron que mostrar sus identificaciones. La única de ellos cuatro que aún no tenía veinte años era Paola, así que para dejarla entrar le pusieron en la muñeca derecha una manilla de papel de color verde chillón que decía "NO ALCOHOL". Luego, dado el tipo de tickets que tenían, una bonita chica que hacía de azafata, los llevó por unas escaleras hacia el segundo piso, indicándoles una mesa donde ellos estaban designados, cerca de una baranda de donde se podía ver la pista de baile que estaba en la planta baja.

-Gracias –le dijo Taki sonriendo, mientras los otros tres se acomodaban en sus asientos

-Quedé marcada como vaca –reclamó Paola, tratando de quitarse la manilla, pero se hacía difícil a menos que tuviera unas tijeras

-No creo que aguante mucho con esa chaqueta –vaticinó Kisugi divertido al ver a la chica, después que Mamoru siguió el consejo de Hajime y había llevado una chaqueta para ponérsela a su amiga

Un mesero se acercó y les preguntó qué querían beber. Al notar que Paola llevaba la manilla tuvo que aclarar qué tipos de jugo podía darle, lo que fastidió más aún a la chica, no porque quisiera tomar, sino porque no le gustaba que hagan diferencias con ella.

Al parecer Taki tenía razón, porque pese a no ser el horario habitual de ingreso a una discoteca, cada vez más y más gente iba llegando. Es entonces que notaron que hasta había un escenario con muchas luces y micrófonos, así como dos pantallas gigantes a ambos lados del escenario.

-Esto va a estar bueno –dijo Taki, recibiendo del mesero un vaso con un líquido azul casi fosforescente

El grupo de Takeshi, Ken, Becky y Ayumi también había ido a comer algo antes de ir a la discoteca. Becky seguía preguntándose por qué le había hecho caso a su orgullo de mujer, ya que prefería estar en esos momentos en la casa donde se quedaban, viendo una película o charlando con los demás, ya que aún había muchas cosas de Takeshi que ella quería preguntarle a Ken. Cuando se acercaron al ingreso la situación fue la similar a la que vivieron los otros, que por supuesto ni idea tenían que aquellos estaban en la entrada. Los encargados de la entrada les pusieron las manillas verdes a los que aún no tenían la mayoría de edad, y nuevamente una azafata se ofreció a llevarlos. Iban de camino, cuando una extravagante y bonita mujer reconoció a Takeshi y se acercó a saludarlo.

-Me alegra que hayas venido –le dijo la mujer sonriendo ampliamente, recorriendo con la mirada a Takeshi, luego a Ken, e ignorando completamente a las chicas

-Claro que tenía que venir, si tan amablemente me regaló los tickets –respondió Takeshi con educación, mientras Becky pensaba molesta "con que ésta es la zorra resbalosa de los tickets"- Por cierto, como le dije, vine con mis amigos…y con mi novia –aclaró esta vez

-Ah…qué gusto –dijo la mujer sin dejar de sonreír, pero su tono meloso había cambiado a uno de decepción

-No sabe cómo le agradecemos el regalo, cuando Takeshi-kun me dijo que una SEÑORA le había dado unos tickets tan valiosos no podíamos esperar para agradecérselo nosotros también –dijo Becky, sonriendo tan falsamente que Ayumi y Ken disimularon la risa

-No soy señora –aclaró la mujer, aflojando un poco su sonrisa forzada

-¿Ah no? Discúlpeme entonces –respondió Becky con cinismo, fingiendo estar avergonzada- Es que se parece mucho a la madre de mi novio –añadió, dándole una puñalada certera en el orgullo a la pobre mujer, que quería morirse ante semejante comparación

-Mejor pasen, los veo después –musitó la mujer, que al parecer era una de las organizadoras o alguien importante del evento porque varios empleados estaban esperando a hablar con ella

Takeshi inclinó la cabeza brevemente y siguió el camino, tomando la mano de Becky, seguidos por Ken y Ayumi que agradecieron de la misma manera.

-Cuando dijiste que una mujer se te acercó, no pensé que fuera una roba cunas. ¿Viste lo vieja que es? –se indignó Becky, volteando a ver a la mujer con ojos de furia

-Tampoco es tan vieja, a lo mucho tendrá 30 –alegó Takeshi con inocencia

-¿A ti te gustan las mujeres viejas? –reclamó su novia molesta

-A mí me gusta Becky-chan, ya lo dije –replicó el Pequeño Técnico con seguridad, callando así a la muchacha

Como todavía no ponían nada bailable, más bien sólo una suave música, nadie bailaba, casi todos los que ya estaban en el lugar estaban charlando. Taki estaba mirando con curiosidad todo alrededor, cuando casi escupe lo que estaba tomando.

-Qué te pasa –le preguntó Mamoru extrañado

-¿Por qué siempre que estás tú tienen que aparecer? –preguntó Taki desolado, mirando a Paola que se sorprendió ante la pregunta- ¿Tienes una especie de imán o algo?

-¿De qué estás hablando? –preguntó Paola, volteando a ver qué miraba Taki que lo dejó con cara de sufrimiento

Buscaba entre la gente, cuando de pronto apareció el motivo de la amargura del ex jugador del Nankatsu. Takeshi y Becky, seguidos por Ken y Ayumi, se aproximaban siguiendo a la azafata, dejando a la chica con ganas de abrir un agujero en el piso y desaparecer.

-No puede ser –musitó Paola, girando hacia la mesa, mientras Mamoru, que los había visto de reojo, daba un trago largo a su vaso

-¿Tú los llamas con un conjuro o cómo es la cosa? –se burló Kisugi, mirando su vaso como si fuera algo muy interesante

-Que se vayan más allá, que se vayan más allá –repetía Taki por lo bajo cruzando los dedos de ambas manos como si estuviera rezando, viendo de reojo a dónde los dirigía la azafata

-¿Ése no es Taki-senpai? –preguntó Takeshi con inocencia al reconocer al muchacho que estaba justo frente a ellos

-Ay no… -murmuró Becky al reconocer a Paola que estaba de espaldas, casi al mismo tiempo que Ken, que sintió una punzada en la boca del estómago al verla

-Por aquí por favor –dijo la azafata sonriendo

-Me quiero morir –dijo Taki sin disimulo, apoyando la cabeza sobre la mesa, cuando la azafata les indicó a los otros la mesa que estaba justo al lado, detrás de Taki

El grupo que llegaba pasó de largo la mesa de los otros, aunque Takeshi había tenido muchas ganas de saludarlos, pero dada la cara de pocos amigos que puso Becky consideró que no sería muy oportuno.

-Deberíamos pedir cambiar de mesa –le susurró Mamoru a Paola bastante incómodo

-Sería darle demasiada importancia al tema –respondió ella en el mismo tono- Además son mis amigos

-No todos ellos –aclaró Kisugi mordazmente

-Todos ellos son mis amigos –aclaró Paola de pocas pulgas

-Entonces ve y salúdalos –la desafió Kisugi

-No quiero, estoy cansada –inventó la otra, apoyando la espalda contra la silla

-Si te llegas a sentir incómoda me dices y nos vamos –ofreció Mamoru sonriéndole con cariño

-Okay –respondió ella con un gesto similar

-Disculpe –dijo Becky antes que la azafata se vaya- ¿No hay otra mesa donde podamos ubicarnos?

-Lo siento, las mesas están designadas de acuerdo a los pases, y todo ya está cubierto -respondió la azafata

-Bueno, ni modo, gracias igual –respondió Becky con cierta decepción, notando la gran incomodidad de Ken, que había terminado sentado justo mirando hacia la otra mesa- Deja que te cambie de lugar, senpai –ofreció al descubrir el detalle

-No, no te preocupes Onkawa-san, estoy bien aquí –respondió Ken nada animado

-Miren, hay un escenario, parece que será divertido –trató de desviar la atención Ayumi, mostrándoles lo que había en la primera planta

Unos minutos, que parecieron una eternidad, pasaron y entonces la música movida comenzó a sonar. Taki y Kisugi, dispuestos a no dejarse arruinar la noche, se fueron en búsqueda de pareja para bailar, dejando a Mamoru y Paola en la mesa. Por su parte, los otros cuatro seguían sentados sin decir nada, mirando cómo bailaban los demás. Un presentador, que hacía una especie de dueto con el DJ designado, comenzó a hablar a la gente, dándoles la bienvenida muy originalmente en diferentes idiomas. Luego presentó a un grupo en vivo y anunció que aquél grupo estaría cantando canciones de diferentes países pero en japonés, y que las pantallas eran precisamente para ver la canción en su idioma original. Como la gente gritó emocionada ante el anuncio, el presentador comenzó a pedir a la gente que era de cierto país a levantar el brazo.

-¡Bienvenidos amigos de Italia! –dijo el presentador, y algunas personas que estaban en la pista saltaban saludando emocionadas- ¡Bienvenidos amigos de Brasil! –y una que otra persona agitó los brazos- Veamos quiénes faltan, oh sí, ¡bienvenidos amigos de Alemania! –gritó esta vez, buscando con la mirada si habían visitantes de ese país

Un par de personas saludaron. Mamoru miró a Paola y disimuló la risa cuando ella lo vio con cara indignada de "por qué me miras a mí".

Danke, danke! –gritó entonces Paola con exageración como para demostrarle a Mamoru lo que era capaz de hacer, parándose y poniéndose junto a la baranda, saludando con grandes aspavientos, mientras su amigo se reía

Un poco más allá, Ken vio cómo Paola se puso de pie a saludar exageradamente, para luego gritar en alemán, lo que verdaderamente lo sorprendió ya que a ella no le gustaba hablar en ese idioma, hasta decía que se había olvidado completamente de él. Luego desvió un poco la mirada y vio a Mamoru riendo divertido, lo que sin saber por qué lo incomodó bastante.

-Y a ésa loca qué le pasa –dijo Becky indignada, que hasta había volteado al escuchar los gritos de su amiga

-Está siendo Paola –alegó Takeshi divertido, encogiéndose de hombros, mientras Ayumi sólo disimulaba la risa

-Oh, ¡allá hay una amiga alemana muy entusiasmada! ¡bienvenida! –dijo el presentador, señalando con el brazo a Paola, que entonces recién pensó que había exagerado un poco, mientras Mamoru se doblaba de la risa y ella prefería volver a sentarse

La presentación siguió. Paola le dijo algo al oído a Mamoru, éste hizo lo mismo al oído de ella y luego siguió riendo. Becky notó que Ken no dejaba de verlos y sintió pena por él.

-¿Y si vamos a bailar? –sugirió Ayumi de repente, notando el ambiente tenso

-Sí, vamos –la apoyó Takeshi

-Prefiero quedarme aquí –dijo Ken, desviando la mirada

-Yo también prefiero quedarme –alegó Becky, sin dejarle de otra a los motivados que irse a bailar juntos- Si te sientes muy incómodo puedo decirles a Takeshi-kun y Ayumi para que nos vayamos –le dijo luego a Ken

-No, no quiero arruinarles la diversión –alegó él con voz cansada- No te preocupes, yo voy a estar bien

En la otra mesa, a Paola le comenzó a hacer demasiado calor con la chaqueta, así que debía escoger: o terminaba asada al vapor o se la quitaba. Así que eligió la segunda opción. Ken estaba decidido a dejar de mirar hacia la mesa donde estaban ella y Mamoru, pero cuando le iba a decir algo a Becky acerca de que el grupo ya iba a tocar, no pudo evitar mirar a Paola, que notablemente incómoda se acomodaba y reacomodaba la blusa.

-¿Qué me ibas a decir? –preguntó Becky curiosa, pero el chico seguía como embobado mirando a la otra mesa, lo que llamó su atención, así que volteó a ver y quedó boquiabierta, pero de la indignación- Cómo pudo ponerse algo así –reclamó como si su amiga estuviera desnuda

-¿No te puedes quitar la camisa? –le pidió Paola a Mamoru avergonzada

-¿Qué? –preguntó él desconcertado

-No debí venir así, dame tu camisa para taparme, con la chaqueta hace mucho calor –insistió la chica

-Estás bien así, además tampoco pienso desvestirme o me echarán de aquí –aclaró él burlón

Paola iba a replicar, pero entonces notó que la miraban, miró hacia el frente y su mirada se cruzó con la de Ken, que al verse descubierto giró la cabeza. Curioso, Mamoru vio a donde su amiga se había quedado mirando, y el descubrirlo no le causó ni media de gracia.

-¿Quieres más jugo? –le preguntó a Paola para llamar su atención

-Sí, pero no del que me trajeron –contestó ella haciendo un mohín de disgusto

-Iré a la barra a ver qué tienen. Ya vengo –dijo Mamoru no del todo convencido de dejarla sola, dirigiéndose a la barra

-Voy al baño, ahora vengo –dijo Becky, mientras Ken miraba distraído hacia la planta inferior


Paola Wakabayashi es un personaje creado por Tsuki W. Becky Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.