Capítulo 17
Una melodía de bachata comenzó a sonar. Ken veía cómo Takeshi y Ayumi trataban de copiar el ritmo que una pareja de latinos que estaba junto a ellos bailaba. Entonces el muchacho se percató de lo que decía la canción. La letra hablaba de lo complicado que era querer a una mujer y tratar de demostrarle sus sentimientos, además de querer acercarse a ella para darle un beso.
Nuevamente, Ken no pudo evitar mirar hacia donde estaba Paola, que miraba distraída hacia el escenario, meciendo el cuerpo mientras seguía la melodía. Para él, ella estaba particularmente bonita esa noche. Entonces se acordó de cuando llegó al Toho y comenzó a interactuar con ella. Desde que la había visto él pensó que nunca antes había visto a alguien como ella, más allá de su físico por su personalidad. Siempre había algo divertido que oír de ella o pasar con ella, siempre tenía una respuesta o explicación para todo, y no le importaba decir las cosas que sean aunque a veces no medía lo que decía. Básicamente había sido Kojiro el que le había "sugerido" que él veía a Paola más que como una amiga, y que aparentemente ella sentía lo mismo por él. Así que el día que se arriesgó a decirle que le gustaba, la sorprendida y colorada muchacha no pudo evitar sonreír y decirle que él a ella.
A decir verdad nunca consideró importante decirle a su familia si tenía o no novia, porque él y Paola vivían en el internado del Toho y pocas veces salían de allí, hasta que él se graduó. Sólo entonces se dio cuenta de cómo las cosas cambiaban, y que las cosas fuera del Instituto no eran ni remotamente iguales que estando adentro lejos de familia y otros amigos. Tenía tantas ganas de ir a esa mesa, que estaba a unos cuantos centímetros de donde estaba él, pero sentía los pies como pegados al piso. De pronto vio regresar a Mamoru, y prefirió desviar la mirada nuevamente.
Al volver con otro vaso de jugo Mamoru notó que Ken estaba mirando fijamente a Paola y que ella ni cuenta se daba por lo que una vez de vuelta en su mesa le preguntó a su amiga si quería ir a bailar, y ella aceptó sin más. Algunos minutos después Ken sintió que alguien se había parado junto a él y pensó que era Becky, volteó y vio a una chica que le sonreía.
-¿No quieres bailar? –le preguntó sin rodeos
-Eh… okay –respondió él nada entusiasmado, aunque extrañado por su propia respuesta, marchándose con la chica ante la atónita mirada de Becky que estaba volviendo a su mesa
-¿Quieres bailar, linda? –escuchó preguntar melosamente y Becky volteó furiosa a ver al atrevido
-No gracias, no me gusta bailar, y menos con cualquiera –respondió de mala gana, y el chico se sintió ofendido y se fue
Indignada aún, bajó hasta la pista de baile, y pasó entre la gente hasta donde estaban Takeshi y Ayumi para contarles lo ocurrido. Como ellos no podían escucharla debido al mayor volumen de la música ahí abajo, se fueron hacia un pasillo que daba a los baños de ese piso.
-¿Qué dices? –quiso saber Takeshi
-Esto no está bien –dijo Becky molesta, frunciendo el ceño- Paola está con el amigo ése, y ahora hasta Wakashimazu-senpai se fue a bailar con una desconocida
-No veo cuál es el problema –replicó Ayumi- Para eso vinimos, ¿no? A que él se distraiga
-¿Pero así? –señaló Becky indignada, apuntando hacia donde Ken y la chica bailaban, la chica demasiado pegada a él
-Es normal Becky-chan –trató de tranquilizarla Takeshi- Alguna vez fui a las fiestas que hacían mis senpai del equipo, y así bailan algunas personas
-¿Restregándose el uno contra el otro? –inquirió Becky sin dejar el tono de indignación
-¿Mejor no quieres bailar? Te prometo que no me restregaré contra ti –bromeó Takeshi, ganándose una fiera mirada de reprobación
-Ve a bailar con Takeshi –le dijo Ayumi- Yo iré a sentarme
-Mejor idea sería que vayas y le digas al senpai que baile contigo –comentó Becky molesta
-No puedo hacer eso, él no vino para estar conmigo –replicó su amiga, marchándose de regreso a su mesa
-Esto no está bien –volvió a decir Becky cruzándose de brazos
-¿Quieres que nos vayamos? –le preguntó Takeshi mirándola con inocencia
-Eh…no, si quieres vamos a bailar –balbuceó ella nerviosa ante la tierna pero atractiva mirada que le dirigía el chico- Nada más déjame decirte que no sé bailar –advirtió, dirigiéndose a buscar un lugar en la pista de baile
-Yo tampoco, pero me esfuerzo –alegó Takeshi sonriendo, adelantándose y tomándola de la mano para ir a bailar con ella
Aquello realmente era una mezcla de música de todos los idiomas y países, ya que pusieron desde música americana o inglesa, hasta coreana y tailandesa. Takeshi intentaba divertido hacer el paso del caballo cuando tocaron el Gangnam style, mientras Becky lo miraba entretenida. Paola bailó y cantó demasiado emocionada, ante la total curiosidad de Mamoru, cuando tocaron la canción "Stupid liar" de Big Bang. Por su parte, Ayumi había sido invitada por un chico a bailar, así que tampoco se estaba perdiendo de la diversión.
Ken ya se estaba sintiendo cansado, y más que todo aburrido, pero entonces comenzaron las melodías lentas y la chica con la que bailaba se le arrimó aún más, abrazándolo por el cuello sin estar dispuesta a dejarlo ir. Entonces, entre todo el gentío, reconoció a Paola que bailaba con Mamoru, agarrándolo por los hombros, mientras él la agarraba de la cintura. Aquello realmente le llegó hasta lo más profundo de su paciencia, tanto que tuvo que respirar hondo y mirar a otro lado de lo molesto que estaba. Como no había mucha gente a la que le llamara la atención bailar algo lento, además que la mayoría buscaban un descanso del agotador baile anterior, la pista ya no estaba tan llena como hace minutos.
Mientras bailaba Paola miraba distraída por encima del hombro de Mamoru, y entonces reconoció a Ken que bailaba con una chica que lo tenía abrazado del cuello. Le dieron muchas ganas de ir hasta donde estaban ellos y decirle a la descarada que soltara a su… ¿novio? No, él ya no era su novio, pensó ella desviando la mirada, ya no lo era. Por tanto ella no podía decir nada, y si él estaba en esa situación con aquella desconocida era por elección propia, lo cual era un golpe muy doloroso en el orgullo para ella.
-Yo conozco esta canción –le dijo Paola a Mamoru en el oído, cuando una nueva melodía comenzó
-Sí, a mí también se me hace conocida –dijo él, al reconocer la canción
-¿En serio? ¡yey! Otro fan del k-pop –exclamó ella, sonriendo, y él le devolvió una sonrisa como respuesta
-No tan fan, pero ignorante no soy al respecto –bromeó el chico
Paola esbozó una sonrisa y, siguiendo la melodía de la canción, apoyó la cabeza en el hombro del chico.
-Lo siento, ya estoy cansado –dijo Ken alejando a la chica con la que bailaba, cuando vio la posición en la que Paola y Mamoru se encontraban- Gracias –añadió simplemente y se fue dejando a la chica desconcertada
-Me parece buena idea esto de cantar todo en japonés aunque sean canciones de otro idioma –comentó Becky viendo una de las pantallas, habiéndose olvidado por un rato de Ken y Paola- El coreano es muy complicado
-El inglés es complicado –corrigió Takeshi, hablándole al oído, ya que sino tendría que prácticamente gritarle
-No lo es –replicó ella, hablándole de la misma forma- Si soy tu maestra de inglés verás que no lo es
-Entonces me pondré en tus manos, sensei –respondió él sonriéndole con cariño, y la chica le respondió de la misma forma
-Ya me cansé –le dijo Paola a Mamoru haciendo un puchero- Y me dio sed. ¿Vamos a sentarnos?
-Claro –dijo él, y se marcharon a sentarse
Entre tanto, Taki, Kisugi y Ayumi no habían claudicado, y aunque los dos primeros ya bailaban con otras chicas distintas a las del inicio, no tenían intención de ir a sentarse.
-Te acabo de decir que el inglés es complicado y esta canción no la traducen –comentó Takeshi divertido, al notar que comenzaban a cantar una canción en ese idioma
-Deja que te la traduzca yo –le dijo Becky con autosuficiencia, sin saber que se metería en camisa de once varas al tener que traducir hablando al oído del muchacho
Con paciencia, como si se tratara de una lección de inglés, Becky comenzó a relatarle a Takeshi el contenido de la canción, que hablaba de ser el sueño, la fantasía y el amor de alguien; que estaría con él siempre y en donde sea, amándolo profunda y locamente.
-Traduciéndolo mientras me hablas al oído es como si tú me estuvieras diciendo todo eso a mí –comentó Takeshi con una sonrisa de ilusión
-Eh…yo… -balbuceó Becky nerviosa, ya que su intención no era decirle semejantes cosas a su novio, y no porque no lo sintiera, sino porque le daría mucha vergüenza la sola idea de decirlas
-Estoy bromeando –aclaró él al ver lo turbada que ella estaba
Siguieron bailando, a Becky le daba vergüenza verlo a la cara. Pero entonces ella y su hipotálamo se armaron de valor.
-Tienes prohibido alejarte nunca de mí –le dijo mirándolo sonrojada- Tienes prohibido cansarte de mí y dejarme, ¿oíste? Ni yo ni mi hipotálamo lo soportaríamos
-Okay –contestó él sonriendo tiernamente, dándole luego un beso en la mejilla- Es un trato –añadió, mientras Becky lo miraba conmovida y se apoyaba en su hombro
Mientras ellos bailaban, Paola y Mamoru hablaban acerca de lo interesante de aquél evento, y se burlaban de ver bailar a Kisugi y Taki como si fueran unos chicos serios. Ken estaba igualmente sentado en su mesa, aburrido de tener que estar viendo a la gente bailar música lenta, y más aburrido aún de tener que evitar mirar hacia la otra mesa.
-Tienes algo en la cara –le dijo Paola a Mamoru al notar que tenía una especie de pequeño hilo en la mejilla
-Dónde –dijo él, sacudiéndose la cara con las manos
-Sigue ahí, déjame a mí –dijo la chica, poniendo una de sus manos en la cara del chico y acariciándolo con el pulgar- Ya está –anunció, y como respuesta recibió una media sonrisa de Mamoru, que desvió la mirada- Qué, qué pasa, ya te lo quité
-No es nada, es sólo que a veces haces cosas que no deberías porque no consideras las consecuencias –comentó él sin mirarla
-Qué consecuencias –se extrañó ella, pero no pudo saber la respuesta, porque entonces el celular del muchacho comenzó a sonar
-Es mi mamá, qué habrá pasado –dijo mirándola preocupado- Ahora vengo, voy a salir sino no escucharé
-Okay –respondió Paola, y cuando volteó a ver notó que Ken giraba la cabeza hacia otro lado
Ella se quedó nuevamente sola, mirando conmovida a Becky y Takeshi que bailaban.
-Al final la monja se rebeló a su propio autocontrol –pensó divertida, cuando notó que alguien se le había acercado
-¿Quieres bailar? –preguntó un muchacho extranjero, sonriéndole
-Eh, no gracias –contestó ella incómoda
-Anda, vamos a bailar –insistió el chico, inclinándose y apoyando una mano sobre la mesa
-Te dije que no gracias, vine con alguien –alegó Paola a punto de perder la paciencia
-Sólo será una canción, no te hagas de rogar
-No me estoy haciendo de rogar –replicó la chica comenzando a hartarse cuando se quedó sorprendida viendo a la persona que se había puesto detrás del extranjero
-Vamos a bailar –dijo Ken sin mayores preámbulos, agarrándola del brazo y jalándola, dejando al otro tipo sin entender qué acababa de pasar
Paola no se resistió porque aún no podía creer lo que estaba pasando, ¿no se suponía que él estaba manteniendo su distancia, al punto que cuando estaba en el centro de salud ni siquiera quería quedarse con ella en la misma habitación? Llegaron a la pista de baile y ahí se quedaron, parados uno frente al otro sin mirarse ni tocarse.
-¿Por qué no bailan? No pueden quedarse ahí parados –oyeron decir a Ayumi, que bailaba cerca de donde ellos estaban
Entonces Ken aclaró la voz bastante incómodo y extendió la mano con la palma hacia arriba, hacia Paola, que miró su mano como si fuera un bicho raro.
-¿Quieres bailar o no? –preguntó el chico de mala manera, avergonzado por seguir con la mano extendida
-¿Qué modo es ése de invitar a bailar? –se quejó Paola, dispuesta a irse, pero entonces sintió un jalón en el brazo y de pronto su rostro estaba a escasos centímetros del japonés, que la miraba fijamente
-Qué, ¿tengo que estar susurrándote al oído como tu amigo para que aceptes? –preguntó Ken desafiante
-N…no –balbuceó Paola bastante incómoda y a la vez sorprendida ante la actitud del chico, separándose- Pero no creo que te guste cómo bailo, ya que no me arrimo como la mujer con la que estabas –añadió mordazmente
-¿Nos estabas viendo? –quiso saber Ken bastante interesado
-No, es decir, casualmente los vi –alegó la otra de forma poco creíble
-No me digas que estabas celosa –preguntó él en tono burlón
-Claro que no, el celoso parece otro al hablar de esa forma de Mamoru –replicó Paola
-Yo no estaba celoso –mintió él desviando la mirada
-Yo tampoco –mintió ella también
-¿Podemos dejar de discutir sólo un momento y sólo bailar? –preguntó entonces él, con un tono tan distinto que ella podía jurar que era el mismo tono tímido con el que le habló el día que se le había confesado
Paola lo miró dubitativa y sólo asintió. Con la misma timidez con la que le había hablado, con la misma timidez con la que hace tanto tiempo él se había confesado, la rodeó suavemente por la cintura y la acercó a él. Ella levantó la mirada y lo miró fijamente, y con la misma tímida emoción con la que le había respondido ante su confesión, levantó los brazos y puso sus manos alrededor del cuello del chico. Cuando los vieron, Becky se quedó literalmente con la boca abierta, pellizcándose para saber si no era una ilusión e incluso le preguntó como cinco veces a Takeshi si eran las personas que creía que eran, y él le respondió sonriendo satisfecho que sí lo eran.
Siguiendo la hermosa melodía de la canción que sonaba, Paola se apoyó en el pecho del muchacho y cerró los ojos, deseando que aquél bonito sueño nunca acabe. En aquél bonito sueño su terco orgullo se había rendido y había sido capaz de volver a tomar la mano que tanto extrañaba y estar cerca de la persona que tanto anhelaba, olvidándose de las razones que los separaron, olvidándose de las mentiras, y olvidándose del gran temor que tenía en su interior de admitir que no bastaría ser grosera o actuar indiferente con la gente que no la aceptaba, ya que probablemente nada de eso serviría al momento de tener que decirle adiós a la persona que tanto amaba, todo porque para esa gente ella nunca dejaría de ser una gaijin.
Cuando Mamoru volvió a su mesa se encontró con que no había nadie en ella. Miró alrededor a ver si encontraba a Paola pero no la veía, así que sólo por si acaso se acercó al barandal para ver si ella estaba en la pista bailando, y no es necesario explicar la cara que puso cuando la reconoció bailando con su ex novio. Fastidiado, pero dispuesto a no hacer ningún problema, se sentó en una de las sillas de su mesa, pidiéndole al mesero que le traiga otra bebida.
La canción terminó. El grupo anunció que se tomarían un descanso, mientras el DJ volvía a lo suyo poniendo esta vez música brasilera, y la gente volvió en mayor cantidad a la pista de baile. Paola se separó de Ken y le sonrió, para luego dar media vuelta e irse. Él se quedó parado, sin moverse, aunque había tenido muchas ganas de agarrarla para que no se fuera.
-Ya no puedo más, estoy cansada –anunció Becky, y ella y Takeshi regresaron a su mesa
-¿Y Ayumi? –preguntó Takeshi
-Pues por ahí debe estar bailando –lo despreocupó ella- Ya cuando se canse seguro vendrá a tomar algo. Espera, ya que estamos por aquí, voy un rato al tocador
-Okay
Al llegar a su mesa Paola vio que Mamoru estaba solo, mirando su vaso.
-¿Y para qué te llamaron? –quiso saber ella, sentándose junto a él
-Vámonos –le dijo Mamoru mirándola seriamente
-¿Eh?
-Ya es tarde, vámonos –repitió el chico, pidiendo con un gesto la cuenta al mesero- Voy a escribirle un mensaje a Taki y a Kisugi para decirles que nos adelantamos –dijo, sacando su celular
-¿Pero por qué irnos tan de repente? –preguntó Paola confundida- ¿Pasó algo? ¿por eso te llamaron?
-No tiene nada que ver con la llamada que recibí –alegó Mamoru sin dejar el tono serio, sacando su billetera- No me siento bien, al final el más incómodo aquí soy yo
-¿Por qué estás incómodo? –inquirió la chica sin terminar de entender, mientras el mesero le traía la cuenta al muchacho y él le entregaba una tarjeta de crédito
-Te vi bailando con él, ¿no se supone que ya habían terminado y que querías alejarte? –preguntó Mamoru casi acusadoramente
-No se pudo evitar, él me llevó a bailar porque un tipo extraño me estaba molestando –explicó Paola sintiéndose indignada ante el reclamo- Vamos Mamoru, no puedes ponerte celoso
-¿Y por qué no? –alegó él ceñudo
-Porque… porque somos amigos –inventó Paola sin saber nada más que decir, ya que el rostro molesto de su amigo la hacía sentirse culpable
-Claro, amigos –bufó Mamoru poniéndose de pie, y encontrándose con que Ken estaba unos pasos más allá, retornando a su mesa
-Espera, no te vayas, yo voy contigo –dijo Paola, agarrando la chaqueta con la que había llegado, parándose también
-Señor, aquí tiene su tarjeta –dijo el mesero con amabilidad, entregándole la tarjeta, para luego hacer una breve reverencia e irse
-Vamos –dijo Mamoru, agarrando a Paola de la mano y llevándosela con él
Ken iba caminando mirando el suelo, cuando levantó la mirada vio que Mamoru y Paola se acercaban a él. Los vio pasar junto a él y sintió una tremenda frustración. Dio media vuelta y caminó más rápido para alcanzar a agarrar a la chica por la otra mano, de modo que ella fue detenida en seco. Al notar que Paola se detenía, Mamoru volteó y frunció el ceño al descubrir la razón.
-Suéltala –ordenó mirando a Ken, mientras Paola se quedaba mirando extrañada a Ken
-No te vayas –le pidió Ken a Paola, ignorando al otro chico
-Eh… yo… -balbuceó Paola confundida, mirando a ambos muchachos alternativamente
-Te dije que la sueltes –repitió Mamoru, soltando a Paola para ir a tratar de zafar su otra mano
-Mamoru, no, espera –le pidió Paola, agarrándolo del brazo
-Suéltala –repitió Mamoru ignorándola
-Je, oblígame –lo desafió Ken mirándolo con burla
-¡Esperen! No se van a poner a hacer el ridículo aquí –los regañó Paola, zafándose de Ken- Vámonos de una vez Mamoru –le dijo a su amigo, empujándolo, ya que la gente había comenzado a ver el jaleo
-¿Pasa algo? –intervino Takeshi, que por fortuna acababa de llegar con Becky, poniéndose inteligentemente delante de Ken
-No te vayas –repitió Ken mirando a Paola- Necesito hablar contigo
-Hablaremos en otra oportunidad, ahora no es el mejor momento –respondió ella sin saber cómo más salir de aquél apuro, mientras Mamoru se resistía a irse tan fácilmente
-Realmente tienes mucha cara para decirle eso, cuando ni tu familia ni tú la han sabido valorar –le reclamó mirándolo desafiante
-¿Qué dijiste? –preguntó Ken molesto, y Takeshi tuvo que detenerlo para que no se acerque más al otro chico, mientras Becky los miraba asustada- ¡¿Tú que sabes de mi familia?!
-¡Lo suficiente como para estar seguro que Paola ha estado perdiendo su tiempo contigo! –exclamó Mamoru enojado, mientras Paola trataba de empujarlo hacia la salida
-¡Ya basta, vámonos! –se enojó ella, agarrándolo del brazo y jalándolo
-Eres patético –dijo Ken en tono burlón- ¿En verdad no te das cuenta que sólo eres un consuelo temporal?
-¡Tú también cállate! –gritó Paola impaciente- Y tú, vámonos –ordenó, jalando con todas sus fuerzas a Mamoru que se quedó con ganas de responder
-Es suficiente Ken, déjalos que se vayan –dijo Takeshi seriamente, poniendo las manos en el pecho de su amigo para que no avance
-Mejor vamos a sentarnos para calmarnos –sugirió Becky aún asustada, yendo a sentarse seguida por Takeshi que empujaba a Ken
Big Bang es un grupo masculino coreano.
"Gaijin" es un término utilizado en Japón para referirse a un extranjero. Se considera un término despectivo.
Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.
Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.
