Capítulo 18

Paola y Mamoru habían ya salido de la discoteca, cuando unos metros más allá de la puerta ella reconoció a Ayumi, que aparentemente estaba discutiendo con un tipo.

-¡Espera! –le gritó a Mamoru, que notablemente molesto, había caminado más rápido que ella y estaba pasos más adelante

-Y ahora qué –bufó él sin voltear

-Espera un minuto, creo que mi amiga está en problemas –explicó, yendo hacia donde estaba la otra chica

Efectivamente, Ayumi trataba de librarse de un tipo con el que había estado bailando, y que le había dicho que quería hablar algo con ella fuera de la discoteca. Cuando salieron él había tratado de llevársela hacia su auto, y cuando Ayumi le dijo que no se iría él se había puesto terco y no la quería dejar ir.

-Oye tú, déjala en paz –dijo Paola de pocas pulgas, ya que sumado al enojo de lo que recién le había pasado, estaba que odiaba que un hombre moleste a una mujer que le decía que no

-Uy, ¿te nos vienes a sumar a la fiesta? Por mí no hay problema –dijo el hombre al voltear y ver a Paola, repasándola de arriba abajo con una desagradable mirada libidinosa

-Ven Ayumi, vámonos –dijo Paola, extendiendo la mano

Aprovechando la distracción del tipo, Ayumi corrió hacia donde estaba su amiga, poniéndose detrás de ella bastante asustada.

-Ah no, a mí no me dejan sin diversión –amenazó el hombre, sonriéndoles con burla

-Ve a llamar a seguridad –le dijo Paola a Ayumi, ella asintió y corrió hacia la puerta

-Ven conmigo mamacita, te prometo que te vas a divertir mucho –continuó diciendo el hombre en un desagradable tono

-Lo dudo mucho –respondió ella con un gesto de asco

-No es de hombres forzar a una mujer –intervino Mamoru, poniéndose por delante de Paola

-Qué, no me digas que este es tu novio –dijo el tipo en tono burlón

-¿Tienes algún problema con eso? –inquirió el muchacho mirándolo seriamente

-No, pero al menos devuélvanme a la otra, que se estaba divirtiendo mucho ahí adentro conmigo –alegó el hombre

-Ni se te ocurra seguirla –lo amenazó Mamoru, deteniéndolo por el brazo cuando el otro quería irse siguiendo a Ayumi

-Por qué, ¿me vas a hacer algo? –inquirió el hombre con una media sonrisa

-¿Qué está pasando aquí? –preguntó un hombre alto y fornido que había aparecido siguiendo a Ayumi

-Nada, nada, aquí estábamos haciendo amistades –alegó el acosador, al ver que llevaba las de perder- Pero yo ya me voy –dijo, dando media vuelta y marchándose

-Gracias por venir –le dijo Ayumi al guardia de seguridad, él sólo hizo una breve inclinación con la cabeza y luego retornó a donde estaba minutos antes- Y gracias a ustedes que aparecieron, estaba muy asustada –admitió exhalando profundamente

-No hay problema, no fue nada –dijo Mamoru simplemente- Vámonos a buscar un taxi –le dijo a Paola, poniéndose a caminar

-Ya nos veremos –le dijo Paola a su amiga, siguiendo al chico

Paola y Mamoru se dirigían hacia unas gradas que los llevarían hasta la parada de taxis que quedaba a unos metros hacia abajo, cuando Ayumi notó que pasaba un auto que venía del estacionamiento, y ella reconoció al hombre de hace instantes. Asustada, vio cómo el hombre seguía con la mirada a los otros dos y sonreía malévolamente. Ayumi se quedó petrificada sin saber qué hacer, volver a ir a buscar y llamar al guardia demoraría y ella no estaba segura si aquél tipo realmente les haría algo, así que lo único que pudo hacer fue buscar rápidamente su celular y llamar a Becky.

-¿Qué? –preguntó Becky al teléfono sin entender bien qué le decía Ayumi- Habla más claro que no te entiendo y apenas escucho con este ruido –pidió impaciente- ¿Qué? ¿Que un tipo extraño se fue siguiendo a Paola y a su amigo? –repitió asustada, mirando a Ken y Takeshi que pusieron una expresión similar- ¿Dónde estás? ¿cerca del estacionamiento?

No dijo nada más que Ken y Takeshi salieron rápidamente corriendo hacia donde Ayumi decía estar, seguidos por Becky que al teléfono le decía a Ayumi que se tranquilice que ellos ya iban para allá.

Mientras tanto, después de haberse despedido de Ayumi, Paola y Mamoru caminaban en silencio, el muchacho aún se notaba bastante molesto. De pronto vieron un auto que pasaba cerca de ellos con las luces altas que los encandiló. Estaban por llegar a la parada de taxis, cuando notaron que el auto paraba a un costado y de él bajaba un hombre con un bate en la mano.

-¿Muy valientes ahora que no está el de seguridad? –preguntó burlón, mientras Mamoru se detenía bruscamente y se ponía delante de su amiga

-Volvamos –le pidió Paola asustada en un hilo de voz

-Qué quieres –espetó Mamoru viendo con precaución al hombre

-Sólo quería divertirme y ustedes me aguaron la fiestecita –respondió el otro, jugando con su bate

-Regresemos, ese tipo parece estar ebrio y dispuesto a golpearnos –dijo Paola, aferrándose a la parte posterior de la camisa de su amigo

-Es sólo un pobre idiota pervertido –dijo Mamoru con desprecio

-¿Qué dijiste? ¿que soy un pervertido? –preguntó el hombre ofendido, levantando su bate y acercándose más a ellos

-Ve a llamar al de seguridad –murmuró Mamoru a Paola, retrocediendo cautelosamente unos pasos

-No, no te pienso dejar solo –dijo Paola tercamente

-Retrocede –ordenó el chico a su amiga, mientras valientemente se acercaba al hombre poniendo las manos delante- Escucha, sé que no quieres hacer esto, así que baja el bate, si quieres podemos darte dinero para que vayas a continuar la fiesta en otro lugar –trató de negociar con el hombre

-¿Crees que hago esto por dinero? –se burló el hombre, que era un chico de unos 25 años, que tenía pinta de ser pudiente, pero eso no le quitaba la cara de pervertido- No me hagas reír. Ustedes me quitaron la diversión y me las van a pagar –amenazó, tratando de golpear a Mamoru con el bate, pero él ágilmente lo esquivó, mientras Paola se llevaba las manos a la boca para ahogar un grito de miedo

-Los de seguridad van a venir y te meterás en problemas –inventó Mamoru mientras evitaba otro golpe

-No creo que vengan, estamos algo lejos de ellos, ¿no les parece? –preguntó el tipo con burla, volteando a ver hacia donde estaba Paola

-Con ella no te metas, si quieres golpearme, aquí estoy –llamó su atención Mamoru, abalanzándose sobre él para tratar de quitarle el bate- ¡Ve por ayuda! –gritó, pero Paola no se podía mover

De pronto vio cómo el hombre golpeaba a Mamoru en el abdomen con el mango del bate y lo dejaba sin aire, aprovechando para luego darle en la cara con el bate y dejarlo en el piso.

-¡Mamoru! –gritó Paola, con intención de ir a ayudarlo

-¡No te acerques, corre! –gritó él, desenfocado por el golpe, viendo cómo el bate se aproximaba hacia su cara, por lo que puso el antebrazo y sintió un dolor agudo al tratar de bloquear el golpe

-¡Déjalo! –oyó gritar Paola, viendo que alguien apareció de la nada

Cuando Takeshi y Ken llegaron donde estaba Ayumi, ella temblaba como hoja.

-¿Por dónde se fueron? –preguntó Ken preocupado

-Por ahí –indicó Ayumi, señalando con su tembloroso dedo las gradas por las que habían bajado Paola y Mamoru

-Takeshi, quédate con ellas y ve por los de seguridad –le ordenó Ken, yendo hacia el lugar indicado

-Sí –asintió Takeshi, mientras Becky abrazaba a su amiga para tratar de reconfortarla

Ken iba bajando las gradas cuando escuchó gritar a Paola, por lo que apuró el paso. Cuando dio con ellos vio a Mamoru tirado en el piso, con un hombre dispuesto a golpearlo en la cabeza con un bate. Entonces escuchó al otro chico gritarle a la chica que se fuera, y pasó de largo a Paola, yendo directamente hacia el agresor.

-¡Déjalo! –ordenó, corriendo a darle una patada al hombre, que lo sacó volando por unos metros- ¿Estás bien? –preguntó entonces, inclinándose para ayudar a Mamoru que se agarraba el antebrazo con un gesto de dolor

-Sí, estoy bien –respondió Mamoru adolorido

-¿Puedes ponerte de pie? –le preguntó Ken, sin darse cuenta que el hombre se había levantado e iba en busca de su bate

-Sí –musitó Mamoru, siendo ayudado por el otro muchacho

-¿Por qué estás aquí? –preguntó Paola asustada, aproximándose a ellos, pero entonces vio al hombre corriendo hacia Ken dispuesto a golpearlo- ¡No! –exclamó poniéndose delante de él, cerrando los ojos dispuesta a recibir el golpe por él

Pero nada pasó, cuando abrió los ojos vio al hombre en el piso más allá, inconsciente, mientras Ken estaba junto a ella respirando agitado.

-¿Estás bien? –preguntó en un hilo de voz, mirándola preocupado

-Sí –musitó ella asustada, y él sólo atinó a abrazarla con fuerza

-No vuelvas a hacer eso –pidió Ken sin soltarla

A unos metros de ellos Mamoru los veía fijamente, luego desvió la mirada. Sólo entonces se dio cuenta que todo ese tiempo no habían estado solos. Por lo menos cuatro conductores de taxi estaban espectando lo ocurrido, pero con temor a verse involucrados en la golpiza habían preferido mantenerse al margen. Aunque por lo menos habían llamado a la policía al ver el ataque.

Minutos después aparecieron Takeshi, Ayumi y Becky seguidos por dos guardias de seguridad, y al poco tiempo dos patrullas de policía llegaron. El atacante ya había despertado, así que con el testimonio de los curiosos más lo dicho por Mamoru y Paola, los policías se llevaron al hombre. Sin embargo le dijeron a Mamoru que como principal víctima él debía ir a sentar el acta de denuncia, y como Ayumi también había sido víctima de acoso sexual ella también debía ir con ellos.

-¿No puedo ir con él? –preguntó Paola preocupada

-Voy a estar bien, no te preocupes –le dijo Mamoru mirándola con cariño- Tú ve a buscar a Hajime y Teppei para irte a casa –añadió, entrando en una de las patrullas donde ya estaba Ayumi

-Pero… -trató de alegar ella

-Él tiene razón –dijo Ken- Más bien déjame llevarte a tu casa

-Nosotros le avisaremos a Kisugi y Taki-senpai –anunció Takeshi rápidamente, mientras Becky lo miraba con cara de sospecha

Las patrullas se fueron. Takeshi dijo que inmediatamente iría a decirles a los amigos de Mamoru lo que había pasado y que más tarde verían a Ken en la casa donde estaban. Cansada, Paola entró en uno de los taxis luego de decirle al conductor, que seguía parado viendo cómo terminaba todo, dónde debía llevarlos. Tras ella entró Ken que la miraba preocupado.

-¿Segura que estás bien? –quiso saber sin dejar de mirarla

-Sí, es sólo que fue una horrible situación –respondió ella suspirando preocupada- Espero que Mamoru esté bien

-Yo creo que sí –opinó él, algo fastidiado ante la preocupación de la chica por el otro

-¿Y tú estás bien? –preguntó entonces Paola viéndolo asustada- No sé cómo apareciste de la nada, pero si no venías ese loco podía habernos lastimado

-Sí, no me pasó nada –respondió él conmovido ante el rostro preocupado de la chica

-Gracias –dijo ella, abrazándolo

-No tienes nada que agradecerme –murmuró Ken, poniendo una de sus manos en la cabeza de ella- Pero intenta no ponerte en riesgo otra vez –pidió preocupado

-Si no fue culpa mía, cuando salimos el loco ése estaba molestando a Ayumi y Mamoru salió a defenderla –explicó Paola, separándose de él

-No me refería a eso –aclaró el muchacho- Por intentar defenderme pudieron lastimarte a ti

-Ah, eso –recordó entonces Paola, sin entender aún cómo su cuerpo había reaccionado solo al ver a Ken en peligro- Ni siquiera lo pensé

-Se supone que el que sabe karate soy yo –dijo Ken con una pequeña sonrisa, logrando que Paola recién recuerde ese "pequeño" detalle

-Soy una estúpida –se recriminó a sí misma- Yo tratando de defenderte a ti…

-Gracias –dijo esta vez él, sonriéndole

-No tienes nada que agradecer –respondió ella avergonzada, desviando la mirada para ver distraída hacia la oscuridad de aquél paisaje nocturno

Viajaron en silencio. Cuando llegaron a la casa donde Paola y los demás se estaban quedando, ambos bajaron del taxi. Entonces Ken notó que aquél lugar estaba a tan sólo tres cuadras de donde estaba la casa donde él y sus amigos estaban.

-¿Se están quedando muy lejos? –preguntó Paola, acercándose a la puerta de entrada

-No, no demasiado, así que puedo ir caminando –respondió él pensativo

-¿No hubiera sido mejor pedirle al mismo conductor que te lleve?

-No, ya te dije que la casa donde estamos queda cerca de aquí –repitió Ken, frotándose los ojos cansado

Entonces Paola notó que el dorso de la mano del muchacho tenía unas heridas, probablemente por el golpe que le había dado al tipo que molestaba a Ayumi.

-Tu mano está herida –le dijo ella, mirando su mano

-Ah, sí, pero no es nada –dijo Ken restándole importancia al asunto

-Pasa, voy a curártela –ofreció Paola, abriendo la puerta

-Eh, no creo que sea apropiado –alegó nervioso, al notar recién que estaban sólo ellos dos

-No seas ridículo, al menos déjame curarte la mano –dijo la chica, entrando en la casa y yendo a buscar el botiquín

Ken entró algo cohibido. Aquella casa difería mucho de en la que ellos se estaban quedando. Vio algunas prendas de varón sobre las sillas y en el sillón, e inevitablemente recordó lo que le había dicho Kazuki horas antes, lo que le generó una desagradable sensación de opresión en el estómago.

-Siéntate –escuchó decir a Paola, mientras ella se quitaba la chaqueta- Disculpa el desorden, pero Kisugi y Taki son las personas menos ordenadas que he conocido –añadió, poniendo sobre la mesa el botiquín y sacando los implementos necesarios

-No hay problema –respondió Ken sin prestarle mucha importancia

-Dame tu mano –pidió Paola, sentándose junto a él, y acomodándose la silla de modo que le facilitara el trabajo

No muy convencido, Ken estiró la mano y dejó que ella se la agarrara. Entonces Paola agarró agua oxigenada y algunas gasas para limpiar y secar la herida.

-Esta casa no se ve muy grande, ¿tú tienes una habitación para ti sola? –preguntó Ken dizque casualmente

-Eh… no –contestó ella dando un respingo, dejando su labor por unos segundos, para luego proseguir intentando mantener la calma

-¿No? –repitió él frunciendo el ceño, quitando la mano

-Todavía no termino –reclamó Paola, tratando de agarrarle la mano

-¿Cómo que no duermes sola? –inquirió Ken mirándola fijamente, impidiendo que ella le agarre la mano

-No, no duermo sola, duermo en un futón como a un metro de otro en el que duerme Mamoru, ¿contento? –explicó la chica impacientándose

-¿Cómo puedes dormir con él? –preguntó él molesto

-No duermo con él, así dicho suena a otra cosa –se quejó ella- Dormimos en la misma habitación, que es diferente. Dame tu mano –exigió, volviendo a agarrarla

Ken no dijo nada, sabía que si continuaba con el tema iban a terminar peleando otra vez. Se puso a ver atento cómo ella curaba su mano, cuando desvió un poco la mirada y se topó con el escote de la chica, por lo que otra vez quitó la mano rápidamente.

-¿Y ahora qué? –preguntó Paola fastidiada- Ya estoy terminando

-Será mejor que me vaya –dijo él, sonrojado, sin mirarla

-¿Por qué? Te dije que ya estoy terminando

-Así está bien, gracias –musitó Ken, poniéndose de pie

-¿Estás enojado por lo que te dije? –quiso saber Paola desconcertada ante la repentina reacción- Ya te aclaré que…

-No es eso –interrumpió él, poniéndose más rojo aún

-¿Entonces?

-No es nada –dijo él dando media vuelta

-Cómo que nada, ¿por qué no me dices qué pasa? –insistió ella mosqueada

-Será mejor que me vaya –dijo Ken, caminando hacia la puerta

-¡Pero no terminé! –protestó Paola, agarrándolo del brazo

-¡No me toques! –exclamó él, zafándose rápidamente

-¿Qué pasa contigo? –preguntó ella mirándolo dolida- ¿Tanto coraje me tienes?

-No es eso, yo no tengo coraje contra ti… -trató de decir él

-Mira, ¿sabes qué? No me importa –replicó Paola dolida en su orgullo- ¿Quieres irte? Bien, vete –añadió, yendo a abrirle la puerta

-Realmente lo siento –dijo Ken suspirando desolado

-No te disculpes, tan sólo vete –pidió Paola evitando mirarlo- Y gracias por habernos ayudado

-De nada –dijo él entre dientes, acercándose al umbral de la puerta- Por cierto, con esa ropa te ves muy bonita, pero por favor no te vuelvas a poner algo así –dijo, saliendo

-¿Y por qué no? –inquirió ella indignada

-Porque no me gusta que otros tipos se te queden mirando –aclaró Ken mirándola seriamente, para marcharse luego, dejándola desconcertada

En la comisaría cerca del lugar donde quedaba la discoteca, Mamoru ya había prestado su declaración y esperaba sentado en un pasillo a que Ayumi terminase para acompañarla a su casa. Entonces vio llegar a Kisugi y Taki acompañados de Takeshi y Becky.

-¿Pero qué te pasó? –preguntó Kisugi preocupado, al ver que su amigo se frotaba el antebrazo adolorido

-Un pervertido que estaba molestando a la amiga de Paola se puso agresivo con un bate después que se lo quitamos de encima –resumió Mamoru en tono cansino- ¿Pero qué hacen aquí?

-Sawada vino a contarnos lo que pasó y decidimos venir a acompañarte –dijo Taki, mientras Becky y Takeshi entraban a la oficina donde aún estaba Ayumi

-¿Por qué no fueron con Paola? –preguntó Mamoru frunciendo el ceño

-Sawada nos dijo que ella estaría bien, que iba camino a la casa –respondió Kisugi

-¿Se fue sola? –insistió su amigo

-No lo creo –admitió Taki evitando mirarlo, ya que el mismo Takeshi les había contado que Ken había ido con ella

Evidentemente Mamoru no tenía que hacer muchas deducciones para saber que si la chica no se había ido sola y ahí faltaban sólo ella y Ken, seguramente ella tendría que haberse ido con él. Iba a decirles algo a sus amigos, pero la presencia de Ayumi lo interrumpió.

-Gracias por la ayuda, Izawa-san –dijo la chica, con una profunda reverencia

-No tienes nada que agradecerme –respondió Mamoru con amabilidad- No podía dejar que ese tipo se propase contigo

-Gracias por ayudarla –dijo también Becky, inclinándose

-¿Pero no dijeron que te habían golpeado? –preguntó Takeshi preocupado- Déjanos llevarte al hospital

-No es necesario, fue sólo un golpe –replicó Mamoru

-Déjame ver –le exigió Kisugi, jalando la manga de la camisa y viendo una gran hinchazón y un morete en el lugar del golpe

-También tienes una herida en la frente –le hizo notar Taki mirándolo seriamente

-Voy a estar bien, iré a ponerme hielo y ya –les dijo Mamoru tercamente, dirigiéndose a la salida- Mejor vámonos

-Vamos a un hospital a que te saquen una radiografía –dijo Kisugi

-No, ya les dije que no es necesario

-Paola va a estar bien, deja de preocuparte por ella –lo regañó Taki- A esta hora ya debe estar llegando a la casa

-Si quieres nosotros iremos a hacerle compañía mientras tú vas al hospital –ofreció Becky con timidez, después de todo hasta ese momento tenía un muy mal concepto del chico sin venir a qué

-Te lo agradezco, pero en verdad no creo necesitar ir al hospital –alegó Mamoru

-Voy a llamar a tu madre para decirle que te asaltaron y estás medio muerto sin querer ir al hospital –amenazó Taki

-¡Ni se te ocurra mentirle así! –le advirtió su amigo, sabiendo cómo era su madre de preocupona

-Entonces vamos al hospital –insistió Kisugi

-Bueno, vamos, pero vamos rápido –les dijo Mamoru caminando rápidamente

-Izawa-senpai, gracias –dijo Takeshi con sinceridad

-De nada –respondió él sin detenerse, marchándose con sus amigos

Ni hubieron salido por la puerta, vieron a Mamoru volver a entrar y acercarse a ellos.

-Disculpa, no sé ni tu nombre, ¿pero podrían por favor ir a hacerle compañía a Paola mientras nosotros volvemos? –le preguntó Mamoru a Becky viéndola con cierta vergüenza

-Sí, no te preocupes –contestó ella asintiendo- Nada más dime la dirección en la que está

Mamoru se la dio, luego le agradeció con una inclinación de la cabeza y se fue.

-Paola está con Ken, así que no hay problema –dijo Takeshi tranquilamente- ¿Tú te encuentras bien Ayumi?

-Sí, a mí no me pasó nada gracias a Paola e Izawa-san –respondió la chica

-Pero mira que ponerte a bailar con un desconocido –la regañó Becky después de haber estado con el alma en un hilo por su amiga

-Tampoco podía pedirle sus datos personales, antecedentes criminales y cosas como ésa –se defendió Ayumi- Estábamos bailando y de repente me dijo que quería hablar conmigo, pero que por la música no se oía bien, así que salimos. Una vez allí quiso convencerme de irme con él

-Menos mal no aceptaste –comentó su amiga indignada ante la idea de ese tipo de hombres

-Ni que fuera tonta. En cuanto me dijo eso supe que el tipo no era nada fiable, así que me quise ir, pero no me dejaba. Más bien en ese momento Paola e Izawa-san salieron, sino no sé qué hubiera pasado –confesó Ayumi acongojada

-Lo importante es que ellos te ayudaron y que tú estás bien –intervino Takeshi consolador- Ahora vámonos a casa para que descanses

-Espera un minuto, ¿cómo que vámonos a casa? –dijo Becky mirando con reproche a su novio- Le dijimos a Izawa-san que iríamos con ella

-Qué, ¿ya no le dices "el tal amigo" o "el amigo ése"? –se burló Takeshi

-No me cambies de tema –reclamó Becky sonrojada, ya que ése era un buen apunte- Tenemos que ir a hacer compañía a Paola mientras él va al hospital

-Pero está con Ken –repitió Takeshi convencido que no tenían por qué ir

-Con mayor razón aún, ¿tú no viste la pelea tan fea entre él e Izawa-san antes de que ellos se fueran? ¿y si al volver comienzan a pelear otra vez y la cosa se pone peor? –inquirió la chica

-¿Se pelearon? –preguntó Ayumi sorprendida

-Luego te lo cuento –le dijo Becky

-¿Pero quién te dice y ahora mientras están solos arreglan mejor las cosas? –opinó Takeshi de lo más tranquilo- Las reconciliaciones son lo más interesante después de una pelea –añadió con un tono tan extraño que se le hizo raro a Ayumi, pero Becky ni le prestó importancia porque no entendió a qué se refería

-No. Vamos porque le dijimos a Izawa-san que iríamos, así que andando –les ordenó a los otros dos, que se pusieron a caminar delante de ella cual ovejas guiadas por su pastor


Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.