Capítulo 20

Cuando Mamoru entró en su habitación, vio que Paola ya estaba en su futón, por lo que presumió que estaba dormida.

-¿Qué te dijeron? –preguntó ella, sentándose

-¿Te desperté? Lo siento –se disculpó él, acomodando su futón

-No, si no podía dormir –alegó Paola, yendo a encender la luz central

-Pues básicamente me dijeron que no hay fractura, y me dieron unos analgésicos y antiinflamatorios –contó el muchacho, desabrochándose la camisa

-¿Y la herida de tu frente? –preguntó Paola preocupada, acercándose a él

-Fue sólo un rasguño –dijo él, con una pequeña sonrisa- Anda, duerme, debes estar cansada. Pasaste un susto horrible

-Lamento que te hayas visto involucrado en esto –dijo la chica arrepentida

-Qué, ¿esperabas que dejemos a tu amiga sola?

-No, pero no debí haberte metido en el problema

-Tú no me metiste en ningún problema, de todos modos hubiera intervenido al ver eso –trató de despreocuparla Mamoru- Ahora duerme –añadió, sacando su pijama y yendo hacia el baño

Cuando volvió vio que Paola estaba sentada en su futón, bastante pensativa.

-¿En qué piensas? –le preguntó, notando recién que ella tenía los ojos rojos- ¿Estuviste llorando?

-No –mintió Paola, desviando la mirada

-¿Qué te dijo? –preguntó Mamoru a quemarropa, arrodillándose frente a ella

-¿Qué me dijo quién? –indagó Paola confundida

-Quién va a ser, Wakashimazu –aclaró él frunciendo el ceño- ¿Te hizo algo?

-Claro que no –lo defendió ella- Sólo estuvimos hablando de algunas cosas

-¿De qué cosas?

-Cosas, cosas que pasaron y cosas que no pasarán –aclaró ella con tristeza

-¿De qué estás hablando?

-No tengo ganas de hablar de eso ahora, mejor durmamos –pidió Paola, recostándose

-Bien, entonces mañana hablaremos –dijo Mamoru nada convencido, yendo a apagar la luz para luego acostarse en su futón

Estuvieron en silencio por unos minutos, durante los cuales ninguno de los dos podía dormir.

-¿Sigues despierta? –preguntó Mamoru mientras estaban a oscuras

-Ajá…

-Paola, dime sólo una cosa –dijo él seriamente

-¿Mmmm? –musitó ella

-¿Sientes algo por él o es pura atracción física? –inquirió Mamoru, directo al punto

-¿Por qué quieres saberlo? –preguntó la chica

-No sé, tal vez porque quiero saber si estás dispuesta o no a pasar la página

-No te voy a mentir. Yo estoy enamorada de él –confesó Paola, sabiendo que eso no era algo que a su amigo le iba a gustar oír- Pero sé que es muy poco probable poder estar con él en el futuro, no importa cuánto lo quiera

-Por qué, ¿porque su familia te ve como a una extranjera?

-No sólo por eso, aunque esa es la principal razón –explicó Paola suspirando

-Si querer a alguien duele es que ese amor no debe ser –dijo Mamoru con seguridad- Para seguir adelante con una relación a veces el amor no basta

-Lo sé –admitió ella con decepción

-Entonces convéncete que si quieres que la herida cierre debes comenzar primero por alejarte de aquello que la está causando –acotó su amigo

Paola no dijo nada, porque sabía que Mamoru tenía razón, pero decirlo era más fácil que hacerlo. Además, irónicamente, ella sabía que la única forma en la que esa herida le dolía menos era estando cerca de Ken, aunque eso leestaba produciendo una herida cada vez más grande.

Al día siguiente, Takeshi despertó temprano bastante motivado para comenzar a planear cómo harían para ayudar a Ken a acercarse a Paola, mientras Becky, que lo ayudaba a preparar café, seguía sin estar convencida del todo. Sin embargo ella se había comprometido a ayudar, y aunque hubiera un porcentaje bajo de éxito, ella debía tratar de ayudar no sólo a Ken, sino también a Paola. Las cosas se veían confusas, sobre todo porque la noche anterior ella había notado que Paola tenía una actitud muy cercana con Mamoru, actitud que no era de una amiga para con un amigo, lo que la hizo pensar que tal vez la situación sería más compleja de lo esperado. Claro que ni el optimista Takeshi ni la metódica Becky se imaginaban que las cosas sólo estaban comenzando a ponerse complicadas. Tocaron el timbre. Como Takeshi se encontraba cerca de la puerta fue él quien la fue a abrir.

-¡Yo voy! –dijo Takeshi sin dejar de sonreír, abriendo la puerta y quedándose pasmado, con los ojos abiertos de par en par

-Hola –saludó Kazuki con una media sonrisa, sacándose sus gafas oscuras de sol- ¿Disfrutando sus vacaciones?

-Ka…Ka…Kazuki-kun –balbuceó Takeshi congelado

-¿Quién es Takeshi-kun? –preguntó Becky acercándose a la puerta al ver que su novio no se movía- ¡Ah! –ahogó una exclamación ella, como si hubiera visto al demonio en persona, tapándose la boca sorprendida al ver a Kazuki en la puerta

-Buenos días –saludó Kazuki a Becky, en un tono tan extrañamente tranquilo que daba escalofríos- ¿No me van a invitar a pasar?

-Pa…pasa –alcanzó a decir el otro muchacho, aún boquiabierto, cerrando la puerta una vez que Kazuki entró

Kazuki dio unos pasos dentro de la casa, dejó su maleta y sus gafas sobre una mesa cercana, como si estuviera calculando cada uno de sus movimientos. Takeshi se acercó a él para preguntarle por qué estaba ahí, cuando de pronto, tan rápido que ni lo vio venir, Kazuki se dio la vuelta y le dio un puñetazo en la cara a Takeshi, que cayó al piso, mientras Becky ahogaba un grito de espanto.

-Eso es por haberme ocultado lo que estaba pasando –dijo Kazuki, mientras Takeshi, confundido, intentaba ponerse de pie

Entonces Kazuki lo agarró del cuello y lo puso contra la pared.

-Ahora dime dónde está Paola –preguntó Kazuki apretando los dientes, con una mirada que daba miedo

-Yo…yo… -trató de decir Takeshi asustado, mientras la comisura izquierda de su boca comenzaba a sangrar

-Suéltalo por favor –pidió Becky espantada en un hilo de voz

-Dime dónde está Paola –repitió Sorimachi, ignorando a la chica

-¡No lo sabemos! –gritó ella alterada al ver que no soltaba a Takeshi

-¿Cómo que no lo saben? –preguntó Kazuki molesto, aflojando el agarre a Takeshi, volteando a ver a Becky que pensó que si en algún momento había creído que ese chico se veía tranquilo y razonable, en ese mismo instante esa idea estaba siendo borrada de su mente

-No lo sabemos –musitó Takeshi molesto, zafándose y limpiándose el labio con los dedos

-A mí no me vengan con cuentos –replicó Kazuki frunciendo el ceño- Ustedes están aquí por una razón, y tú mismo me lo dijiste, vinieron siguiendo a Paola

-¿Qué estás haciendo aquí Sorimachi? –escucharon preguntar a Ken, que acababa de bajar y se quedó más que sorprendido al ver a Kazuki ahí y a Takeshi con el labio ensangrentado

-Menos mal apareciste, si tenía muchas ganas de verte –comentó Kazuki en un tono que parecía afable pero sonaba amenazante, caminando lentamente hacia Ken

-¿Para qué viniste? ¿cómo supiste que estábamos aquí? –preguntó Ken con precaución, al ver la actitud del muchacho

-Vine a vacacionar con ustedes –contestó Kazuki sin dejar la sonrisa extraña que tenía desde que había entrado- Pero antes tengo algo para ti –añadió, dando media vuelta

Al escuchar que él traía algo para él, Ken bajó la guardia. Entonces Kazuki, que logró ser más rápido que el portero japonés, le dio tremendo puñetazo en la cara que lo hizo retroceder unos pasos y lo dejó viendo de lado.

-¡No me vengas con mi**** como ésa! –se exaltó Kazuki- ¡Tú más que nadie debes saber por qué estoy aquí!

-¡Cálmate Sorimachi! –le pidió Takeshi, poniéndose entre él y Ken, mientras Becky los miraba horrorizada cubriéndose la boca con ambas manos

-Quítate Sawada, contigo ya hablé –amenazó Kazuki, mirando fieramente a su amigo

-Golpéame otra vez si quieres, pero así no vas a solucionar nada –lo enfrentó Takeshi armándose de valor

-¡Ya basta! –se hartó Ken, empujando a Kazuki- ¿A qué viniste? ¿a repartir golpes a diestra y siniestra?

-Qué le hiciste a Paola –quiso saber Kazuki, respirando agitado

-Lo que haya pasado entre Paola y yo no es asunto tuyo –alegó Ken desafiante

-¿Qué son esos gritos? ¿qué está pasan…? –intentó preguntar Ayumi, que había escuchado los gritos, bajando rápidamente las gradas con una toalla aún envuelta en su cabeza, pero se quedó a medio camino, con los ojos abiertos de par en par y la cara cada vez más roja- So…Sorimachi-senpai –dijo en un hilo de voz al reconocer al otro chico

Kazuki la vio de reojo y luego volvió su atención a Ken.

-Tal vez tengas razón y no es asunto mío, pero díganme dónde está Paola, eso sí exijo saberlo

-Para qué, ¿para que ahora vayas a golpear a la gente que vino con ella? –bufó Ken burlón- Ni en broma, no te lo diremos

-Yo te lo diré –anunció Becky mirándolo asustada- Pero sólo una vez que te calmes –añadió envalentonada

Kazuki inspiró y exhaló profundamente un par de veces, para luego cerrar, abrir los ojos y mirar a Becky con una falsa sonrisa.

-Ya estoy más tranquilo, dime dónde está Paola –preguntó Kazuki fingiendo calma

-Tú no estás tranquilo senpai –lo acusó Becky con cierta molestia, poniéndose entre él y Takeshi- Así no podemos decirte cómo encontrarla

-¿Pero y entonces cómo los convenzo de que estoy tranquilo? –se exasperó el muchacho, arrojándose sobre el sillón

-Para comenzar, disculpándote por entrar así –reclamó Ken

-Perdón por entrar así –dijo Kazuki con indiferencia

-Una disculpa sincera, no a nosotros, sino a ellas –puntualizó su amigo, señalando con un gesto de la mano a Becky y Ayumi, que seguía como congelada en el mismo lugar en medio de las escaleras

-Perdón por entrar así –dijo Kazuki teatralmente, poniéndose de pie, haciendo una reverencia- Novia de Takeshi, otra amiga de Takeshi –añadió, dirigiéndose primero a Ayumi, que por alguna razón él supuso era la novia de su amigo, y luego a Becky, para luego volverse a arrojar al sillón

-Mira que tienes poca vergüenza –lo recriminó Ken- ¡Discúlpate en serio!

-Ya me disculpé, y en todo caso son ustedes los que me deben una disculpa –replicó Kazuki

-¿Y nosotros por qué? –preguntó Ken escéptico

-Por no decirme lo que estaba pasando y por dejar que Paola se vaya de viaje con ese papanatas y sus amigos –aclaró el otro chico

-Éste es peor de lo que pude haber imaginado –pensó Becky lamentándose por no creerle a Takeshi cuando él le contó alguna vez que el "respetado" Sorimachi-senpai era alguien extremadamente sobreprotector y celoso

-Lo sentimos de verdad, Sorimachi-kun –dijo Takeshi, haciendo una reverencia, mientras su novia lo miraba sorprendida porque evidentemente él no tenía culpa alguna, y porque encima de todo él había sido el golpeado- Pero como te dije por teléfono, no éramos nosotros quienes debíamos decírtelo, sino Paola

-Miren, no pienso indagar mayores detalles acerca de cómo pasó todo esto –dijo Kazuki tratando de mantener la calma- Ya ni me interesa cómo o por qué terminaron todos metidos aquí en Miyakojima. Sólo quiero saber dónde está Paola

-¿Y qué harás cuando lo sepas? –preguntó Takeshi, mientras Ayumi reaccionaba y se iba rápidamente de regreso a su habitación a arreglarse

-Me la llevaré conmigo a Kobe hasta que comiencen las clases, qué más –contestó Kazuki como si fuera obvio

-No puedes hacer eso –replicó el Pequeño Técnico, frunciendo el ceño

-¿Y por qué no? –quiso saber el delantero japonés, mirándolo extrañado

-Porque ella y Ken tienen que arreglar antes el malentendido

-Cuál malentendido, si está bien claro, ¿o no lo saben? –bufó Kazuki con crueldad- Él nunca le dijo a su familia que estaba con ella, y encima de todo estaba de lo más tranquilo manteniendo una relación a distancia, tan pero tan a distancia, que aún estando a 1 hora en tren, en un año visitó a Paola tantas veces como dedos tengo yo en una mano –explicó sarcásticamente, levantando una mano

-Tú no sabes nada, así que no vengas aquí a pretender que sí –lo espetó Ken molesto

-Si te soy sincero, no me interesan tus razones –confesó Kazuki con brutal honestidad- No voy a olvidar cómo estaba Paola el día que dejamos tu casa: su desilusión, su tristeza, su impotencia, su decepción…no lo olvidaré

-Mira Kazuki, sé que me equivoqué y que aún le debo muchas explicaciones a Paola, pero sólo a ella –aclaró Ken- Yo sé que tú eres su mejor amigo y por eso estás de parte de ella de forma ciega y absoluta, pero también sé que no por eso dejas de ser amigo mío –añadió, sorprendiendo a Kazuki ante tal inesperado alegato

-Tienes un buen punto, y es cierto, soy tu amigo también –reconoció Kazuki- Pero Paola siempre estará antes que nadie en mi pirámide de prioridades. Tú la lastimaste y no pretendo que entiendas cuánto, porque, es más, ninguno de ustedes que dicen ser sus amigos podrá entender jamás lo que significó para Paola darse cuenta que tu familia cree que es una gaijin y que por eso tú no les dijiste a ellos de tu relación, ¿o crees que soy tonto y no deduje que ésa era la razón de tal omisión? No existe tal cosa como "encontrar la oportunidad" para decirle a tus padres que sales con alguien, existe el "no me dio la maldita gana" de decírselos, porque sabías cómo iban a reaccionar

Ken no dijo nada, simplemente le mantuvo la mirada, ya que Kazuki estaba diciendo las cosas tal y como en verdad eran.

-¿Sabes acaso lo que ella me dijo ese día cuando entramos en tu casa? –inquirió Kazuki mirándolo con tristeza en los ojos al recordar lo que había pasado- Que tenía la misma sensación que cuando estaba en casa de su abuelo. ¿Sabe alguno de ustedes a qué se refería con eso? Probablemente sí, porque ella les debió contar que su abuelo no la quería sólo porque su madre era extranjera y ella lo parecía también, además de haber nacido afuera. ¿Pero saben cuán realmente profunda es esa herida en su corazón? Eso les aseguro que no, porque desde antes que ustedes aparecieran en su vida yo he estado intentando curarla. Entonces les pregunto, ¿qué tanto saben realmente de Paola? Puedo apostarles que tan poco que se sorprenderían. Ustedes seguramente dedujeron "bueno, es cierto, tiene el trauma de lo que le pasó en su infancia cuando su familia la rechazaba", ¿pero se dieron cuenta que ése no es un trauma de la infancia sino que aún ahora Paola lo está padeciendo? –inquirió, y entonces Ken y Becky sintieron que esa última aserción les pegaba directamente- Paola me ha comentado mucho que su amiga "la monja" tiene una familia que siempre la ha querido, y que sus padres y hermanas la cuidan y siempre ven por ella aunque no puedan estar siempre cerca, ¿alguna vez la han escuchado contar eso viendo cómo sus ojos se llenan de ilusión al tan sólo imaginar a esa gente cuidando y abrazando a su hija? ¿saben lo doloroso que es verla tan anhelante de un cariño que nunca tendrá? ¿acaso alguna vez se han molestado en preguntarle si extraña a sus padres, si extraña a su Nana, si extraña a su abuela? Jamás lo han hecho, porque saben que ella les dirá de forma cortante que no, que no puede extrañar a gente que no piensa en ella, ¿pero han visto la expresión de dolor que pone cuando lo dice?

-… -silencio absoluto, tanto Ken, Takeshi y Becky sabían que Kazuki estaba acertando en cada una de las palabras que decía

-Si ella decidió terminar contigo y alejarse de ti, deberías respetar su decisión, después de todo es algo que ella determinó y será sólo ella quien cambie o no de opinión –aconsejó Kazuki mirando a Ken- Tu familia le recuerda a su propia familia, y más allá de que algún día ellos quieran aceptarla o no, ella nunca podrá aceptarlos a ustedes porque le recordarán lo que siempre ha tratado de olvidar –añadió, mientras Ken se quedó perplejo al oír aquello

-Entonces qué, ¿prefieres que ella esté con alguien como Izawa? –preguntó Ken dolido

-No, tampoco, y es por eso que vine aquí –respondió Kazuki con seguridad- Él y sus amigos del Shutetsu le recuerdan lo que pasó en ese entonces, todo lo que derivó en su exilio en el Toho, y ella no se da cuenta de eso

-No podrás aislarla por siempre de todos los que le traigan recuerdos dolorosos–alegó Takeshi con tristeza

-No intento aislarla, simplemente alejarla de gente que a la larga terminará lastimándola nuevamente. Ella ya sufrió mucho –aclaró Kazuki- Eres mi amigo Ken, pero no puedo permitir que tú y tu familia la lastimen más. Yo mejor que nadie sé lo que es que tu familia te deje, por eso sé lo que ella siente. No sólo soy su mejor amigo, ella y yo un día juramos que seríamos el protector el uno del otro, y no voy a romper esa promesa

Becky, que permanecía cabizbaja, notó que algo tibio caía sobre sus manos, que las tenía cruzadas delante de su abdomen, entonces se dio cuenta que estaba llorando y no entendía por qué.

-Por eso por favor díganme dónde está Paola –pidió Kazuki tranquilamente, y el sonido de los pasos de Ayumi que volvía llamó su atención- Aún si no me lo dicen saben que lo averiguaré –añadió, poniéndose de pie y dirigiéndose a agarrar su maleta y sus gafas

-No voy a lastimarla, te lo juro –dijo Ken de pronto, mirando seriamente a Kazuki

-¿No me escuchaste, verdad? –inquirió su amigo, esbozando una media sonrisa- No es sólo cuestión tuya sino también de ella

-Yo en verdad la quiero –confesó Ken

-Y ella a ti, pero eso no bastará

-Por favor Sorimachi-senpai, sólo danos un poco de tiempo, sé que al escuchar a Ken ella cambiará de idea –suplicó Takeshi

-¿Un poco de tiempo? ¿piensas que lo que ella padece desde que tiene 3 años se resolverá con un poco de tiempo? –preguntó Kazuki escéptico- A veces realmente pareces tener la inocencia que aparentas

-No la alejes de mí Si ella se va ahora no sé cuándo ni si en verdad podremos solucionar esto después –intervino Ken

-Si realmente quieres solucionarlo encontrarás la forma y el momento, no precisamente aquí. Pero como te dije, esto no es algo que se solucione tan fácil –repitió Kazuki

-Al menos déjanos intentar –pidió Becky, limpiándose los ojos- Ella también es mi amiga y deseo de todo corazón que vuelva a sonreír sinceramente. Como dijiste, no conozco bien los detalles de cómo era su vida cuando era niña, ni exactamente qué tipo de relación tuvo o tiene con sus padres y el resto de su familia, pero la he visto con Wakashimazu-senpai desde que entré al Instituto, y siempre que estaba con él Paola sonreía de verdad

-Eso es cierto –apoyó Ayumi armándose de valor, con el rostro completamente rojo, con la mirada fija en el piso- Ella tiene que resolver muchas cosas de su vida, pero sé que si no está con Wakashimazu-senpai será más doloroso para ella

-Danos estos dos días más –terció Takeshi- Y te irás con ella el día que nosotros tenemos que volver a Tokyo, no antes, por favor

-Por favor senpai –pidieron Becky y Ayumi, inclinando la cabeza

-De pronto me siento como el padre malvado que quiere llevarse a su hija para alejarla del amor de su vida y obligarla a casarse con un jeque árabe –bufó Kazuki con burla

-¿Quieres saber dónde está Paola? Bien, yo te llevaré a donde está, pero no te la lleves aún –pidió Ken- Eres mi amigo, y espero que como amigo mío también me entiendas y me ayudes

Kazuki vio a los otros cuatro alternativamente, que lo miraban con ojos de súplica. Al final sólo pudo exhalar profundamente y soltar su maleta.

-Bien, pero sólo dos días –aceptó Kazuki, suspirando- Luego de eso me iré con Paola

-Gracias –dijo Ken con sinceridad

-No me agradezcas, porque lo que sea que tengas en mente no creo que vaya a funcionar. Si ella decidió algo, no creo que cambie de idea –vaticinó Kazuki dirigiéndose a la puerta- ¿Nos vamos ya?

En la otra casa, Paola, pese a la insistencia de Mamoru en decirle que no estaba inválido como para hacerlo por sí mismo, ella le preparaba el desayuno a su amigo. Taki acababa de despertar, y se dirigía al baño bostezando, cuando tocaron la puerta.

-¿Puedes hacer el favor de abrir? –le pidió Paola al muchacho, mientras Mamoru estaba parado detrás de ella mostrándole cómo saber si el arroz está cocido o no

Dando un largo bostezo, Taki se dirigió adormilado a abrir la puerta. Sobra decir la cara de espanto que puso cuando vio a quienes estaban parados frente a él.

-Ay no, otro más… -musitó Taki desolado, dando media vuelta y volviendo a su habitación pensando que seguía dormido y esa debía ser una horrible pesadilla- Si aparece Hyuga me doy un tiro en la cabeza –añadió fatalísticamente

-¿A dónde vas? ¿quién era? –preguntó Paola viendo que su amigo se iba, pero al voltear hacia la puerta no necesitó una respuesta de éste- Kazuki… -musitó incrédula

-Menuda vasta bienvenida –soltó Kazuki con sarcasmo, entrando, ya que Taki había dejado la puerta abierta- Qué, ¿no me piensas saludar?

-¡Kazuki! –exclamó Paola olvidándose de lo que estaba haciendo, corriendo a colgarse del cuello de su amigo y abrazándolo con fuerza, mientras él le dirigía una burlona sonrisa de autosuficiencia a Mamoru que lo veía sorprendido y que por alguna razón sentía que aquél chico le iba a poner las cosas más difíciles que el mismo Ken hasta ese momento- Pero pasa, pasa

-No vine solo –aclaró su amigo, y entonces Paola se dio cuenta que unos pasos más atrás se encontraba Ken

-Eh…pasen…los dos –invitó ella poniéndose nerviosa

-Tiempo sin verte Sorimachi-kun –dijo Mamoru tranquilamente, limpiándose las manos con una toalla de papel

-Ah, hola Izawa –respondió Kazuki con una falsa cordialidad

-Siéntense –les dijo Paola, regresando a la cocina

-Bonita casa, muy al estilo americano –comentó Kazuki hecho el casual- ¿Es de alguno de ustedes?

-No, es de un familiar mío –contestó Mamoru, mientras Paola buscaba más platos y palillos para ponerlos en la mesa

-¿Y los cuartos son tan pequeños como Paola me comentó? –preguntó Kazuki, como quien no quiere la cosa

-No son demasiado grandes, es verdad –aclaró Mamoru, evitando reírse ante la pregunta

-¿Y tus amigos? –inquirió el delantero japonés, al notar que ni Taki ni Kisugi estaban a la vista

-Siguen durmiendo –respondió Paola, poniendo la mesa

-¿Vinimos en mal momento? ¿es tan temprano? –preguntó Kazuki con cierto sarcasmo, viendo su reloj- Y eso que pasé a saludar antes a Ken y Takeshi –añadió cínicamente

-Saludar, sí claro –pensó Ken mirándolo de reojo

-No, no es mal momento, recién íbamos a desayunar –dijo Mamoru, sacando del refrigerador algunas cosas- Si tienen un poco de paciencia, enseguida todo estará listo y podrían acompañarnos

-Oh no, no queremos molestar –contestó Kazuki hecho el delicado

-Si no molestan. Además Mamoru me está enseñando a cocinar –contó Paola sonriendo- No sé qué tan bien me quede, pero tienen que probar el desayuno que yo haga

-¿Estás cocinando? –preguntó Kazuki extrañado, ya que eso jamás le había llamado la atención a su amiga

-Lo que pasa es que ella se empeñó en querer prepararme el desayuno –aclaró Mamoru, disfrutando cada una de sus palabras al saber lo mucho que fastidiarían a Ken, que se puso a contar hasta cien mil para no decirle una grosería

-Es que Mamoru fue lastimado ayer –intervino Paola, sintiéndose incómoda

-¿Y qué te pasó? –preguntó Kazuki sorprendido, notando recién la venda que llevaba el chico

-Un malviviente me golpeó con un bate –respondió Mamoru sin prestarle mucha importancia

-Y por poco no lo mata –comentó Ken dizque casualmente, esbozando una sonrisa de burla

-Felizmente Ken apareció para ayudarnos –contó Paola

-Menos mal alguien sabe artes marciales –comentó Kazuki con fingida inocencia, viendo a su amigo con una cómplice sonrisa que le fue devuelta

Mamoru respiró hondo. Esos dos no sólo habían irrumpido en su casa temprano en la mañana, interrumpiendo un desayuno que tendría a solas con Paola, sino que encima tenían el descaro de burlarse de él en su cara.

-Ayúdame con esto para que acabemos rápido –le dijo Paola a Mamoru, tratando de aligerar el mal ambiente- Yo haré las tortillas, tú sólo guíame –le pidió, agarrando el sartén y la espátula

-Okay –respondió él, sonriendo al saber que ésa era una oportunidad para vengarse de los intrusos- Bátelo bien, ahora viértelo, bien. Remuévelo por los bordes

-¿Así? –preguntó ella, concentrada en lo que hacía, mientras Kazuki y Ken se limitaban a observar lo que hacían

-No, así –aclaró Mamoru, poniéndose detrás de ella, rodeándola por la cintura, tomando con una mano su mano izquierda y con la otra la derecha de la chica- Lo remueves así, luego le das la vuelta y lo vas doblando así –explicaba, mientras los espectadores se aguantaban las ganas de separarlo de la chica de un jalón

-Wow, quedó muy bien –comentó Paola viendo orgullosa la tortilla envuelta sobre el sartén- Por favor pásame el plato –pidió ella, sin percatarse de las miradas asesinas de los otros dos

Unas cuantas tortillas después, Mamoru sacó unos onigiri del refrigerador, los calentó un poco y los puso en la mesa. Mientras tanto Paola disponía todo lo demás.

-¿Quieren café o té verde está bien? –les preguntó ella

-Té para mí –dijo Kazuki, que intentaba conservar la calma

-Para mí también, gracias –murmuró Ken

-Yo tomaré café –dijo Mamoru, sacando la cafetera- Tú también, ¿no?

-Sí –dijo Paola, llevando el té a la mesa- Vengan a sentarse por favor –pidió a Kazuki y Ken

-Es como cuando jugábamos con Taku-chan y los demás –comentó a propósito Mamoru sonriendo, acercándose a la mesa

-Pero esta vez toda la comida es real y la hice yo –contestó ella orgullosa, tomando asiento y junto a ella Mamoru

-¿Quién es Taku-chan? –quiso saber Kazuki, picado porque odiaba que la gente hable de cosas que él no entendía

-Uno de nuestros hijos –respondió Paola con inocente honestidad

-Qué hijos –gruñó su mejor amigo sin hallarle la gracia al asunto, pensando que su amiga se estaba burlando de él

-Los que Paola y yo teníamos cuando éramos niños, un grupo de peluches y muñecos –aclaró Mamoru, mientras Ken ponía cara de "con que a eso se referían con eso de padre de sus hijos"

-Así es –corroboró ella sonriendo- Coman por favor –dijo luego, mientras todos decían a coro "itadakimasu"

-Esto te salió mejor que a mí –opinó Mamoru, habiendo comido un pedazo de la tortilla de huevo

-Básicamente tú lo hiciste –alegó ella

-Por cierto, ayer que mi madre llamó era sólo para decirme que mi padre no quería tomarse sus pastillas para la presión alta –comentó Mamoru dizque casualmente, sonriendo

-Tu papá siempre haciendo renegar a tu mamá –contestó Paola negando con la cabeza, mientras los otros dos los miraban alternativamente con cara de "¡hola! También estamos aquí"

-¿Conoces a su familia? –inquirió Kazuki curioso

-Claro que los conoce, si la quieren mucho –aclaró Mamoru sonriendo de par en par, sonriendo con burla disimulada ya que aquellas palabras iban dirigidas a Ken- De hecho a mi madre siempre le gustaron los ojos de Paola, al punto que me decía que yo debía tener unos así. Pero claro, no es algo que uno elige a voluntad

-Ah… -musitó Kazuki con fastidio, metiéndose una gran cucharada de arroz en la boca

-Tus padres siempre fueron buenos conmigo –comentó Paola con melancolía

-Y siempre lo serán –aseguró su amigo mirándola con cariño

-¿Y tus padres no te preguntaron por qué aún no tienes novia? –inquirió Ken de repente

-A veces me dicen que debería conseguir una, pero no es que no la haya tenido antes –respondió Mamoru tranquilamente

-Qué, ¿estás esperando a alguien en concreto? –preguntó el portero con sarcasmo

-Sí, digamos que sí –contestó el otro, sin inmutarse

-Pues piensa bien quién, no sea que esperes en vano –aclaró Ken mordazmente

-No me importaría esperar, porque sé que no sería en vano –aseguró Mamoru mirando seriamente a Ken- Y cuando esté con ella puedes estar seguro que mis papás lo sabrán de inmediato, no tendría por qué esconderlo de ellos

-¿Quieren más arroz? –intervino Paola incómoda, sabiendo hacia dónde iba semejante diálogo, quitándole el tazón que tenía Kazuki en las manos y sirviéndole más

-Lo importante no es si se los dices o no. Yo creo que lo más importante es que la persona que esperas también esté esperando por ti, sino resultaría patético –devolvió Ken mirando desafiante a Mamoru- Tan patético como tratar de sacar ventaja de una persona que no se encuentra anímicamente bien

-¿Sacar ventaja? ¿hablas de alguien en particular? –preguntó Mamoru con una media sonrisa de fastidio

-No, simplemente comentaba –dijo Ken con cinismo

-Mejor dejen de hablar y coman, o se enfriará –pidió Paola frunciendo el ceño, que había colmado de arroz el plato de Kazuki y él se preguntaba cómo terminaría todo ese arroz

-Tienes arroz en la cara –comentó Mamoru mirando a la chica y ella se limpió la mejilla izquierda- No ahí –aclaró él, poniendo una mano en su rostro y limpiándole suavemente el labio inferior con el pulgar

-Ya está bien, gracias –musitó Paola roja como tomate, tratando de esconder la cara, mientras Kazuki los miraba enarcando ambas cejas y Ken desviaba la mirada fastidiado

-¿Ves? Te lo dije –escucharon susurrar a Taki, tan claro que no había razón en fingir que lo decían a escondidas de los demás, ya que él y Kisugi habían entreabierto la puerta de su habitación y veían a los del Toho dizque a hurtadillas- No era una pesadilla, ahí están, y vino uno más

-Aishhhh, los conjura, ¡te lo dije! –dijo entonces Kisugi poniendo cara de sufrimiento

-Vaya, y yo que estaba preguntando por ustedes –comentó Kazuki sonriendo falsamente, volteando a verlos

-Eh…ah…hola Sorimachi –dijo Taki, saliendo nervioso de su "escondite"

-Hola –dijo Kisugi simplemente, saliendo también, haciendo un gesto con la mano

-No hay desayuno para ustedes por despertarse tan tarde –anunció Paola, creyendo que la presencia de aquellos dos era su salvación

-Ni te lo pedimos, nosotros podemos hacer algo, gracias –alegó Taki ofendido, dirigiéndose con su amigo a la cocina

-Por cierto, ¿el ventilador de su habitación está funcionando bien? –preguntó Kisugi dizque casualmente, sirviéndose un vaso de jugo

-Sí, ¿por qué? –dijo Paola extrañada

-Porque el nuestro a momentos se apaga, ¿será el interruptor?

-Probablemente –opinó Mamoru- Si quieren luego veo cuál es el problema

-¿"Su" habitación? –preguntó Kazuki con una tranquilidad pasmosa

-Sí, ¿no te dije que compartía la habitación con Mamoru? –inquirió su amiga con cara de "no me hagas una escena que ya he tenido suficiente"

-¿No era broma? –insistió el delantero, sonriendo falsamente

-No, no es broma –aclaró Mamoru tranquilo- Dormimos juntos

-Duermen en la misma habitación, que no es igual –aclaró Ken de malas pulgas

-A eso me refería –dijo el otro chico- Qué, ¿hay algún problema con eso?

-Ninguno, pero menos mal ustedes son sólo amigos –comentó Kazuki dándole un mordisco a su tortilla- Porque si se vieran como algo más, ahí sí tendríamos un gran problema –acotó con tono amenazante malamente disfrazado, dejando a Paola y Mamoru sudando frío

Ken no dijo nada. Simplemente se limitó a tomar un sorbo de té, pensando divertido que no era tan malo que Kazuki esté allí. Después de todo era tremendo cuando se trataba de su mejor amiga.

-¿Y qué tendría de malo que no se vieran sólo como amigos? –inquirió Kisugi desafiante, mientras Taki casi se atora con lo que estaba comiendo y lo miraba con cara de "mejor no te metas"- Personalmente creo que hacen muy buena pareja –opinó, y esta vez la que se atoró fue Paola

-¿Y qué tiene que ver el que hagan buena pareja? –preguntó Kazuki con burla- Tú y Nakazawa podrían hacer mejor pareja que ella con Tsubasa, y no por eso ella va a estar contigo

-Eso es diferente –aclaró Teppei, molesto por el tono del chico y por semejante comparación- Además Paola y Mamoru se conocen desde niños, saben cosas el uno del otro que nadie más sabe, y fueron su primer amor –apuntó, mientras Paola quería desaparecer y Mamoru le agradecía mentalmente a su amigo por intervenir en su favor

-El primer amor no necesariamente es el último –opinó Ken, dando luego un bocado de su plato de arroz

-No, pero podría serlo –dijo Mamoru desafiante

-¡Buen provecho! –exclamó Paola nerviosa, poniéndose de pie de repente- Gracias por venir y desayunar con nosotros

-Aún no hemos terminado –aclaró Kazuki mirándola seriamente, y ella tuvo que sentarse nuevamente bastante mosqueada

-Dicen que el primer amor significa mucho para una mujer –comentó Kisugi, tomando asiento también mientras ponía sobre la mesa su vaso de jugo

-Pero como todo lo que pasa cuando muy jóvenes, se queda en el pasado –aseguró Ken

-No necesariamente –devolvió Mamoru, y Taki decidió que era mejor irse de regreso a su habitación y esperar ahí- Cuando un hombre es dueño de muchas de las "primera vez" de una mujer, ella no lo olvidará tan fácilmente

-¿Muchas? Qué muchas –inquirió Kazuki, mientras Paola ponía cara de desolación

-Primer amigo… primer amor… primer beso… -comenzó a enumerar Mamoru dizque dando ejemplos

-¿Primer beso? –repitió Ken extrañado

-¡Recordé que tenemos muchas cosas que hacer! –interrumpió Paola, colorada hasta las orejas, poniéndose bruscamente de pie- Realmente lamento tener que dejar que terminen su desayuno solos, pero Mamoru y yo estamos apurados. ¿Ya acabaste? –preguntó entre dientes, mirando a su amigo

-¿Qué vamos a hacer? –quiso saber Mamoru confundido

-Ya sabes…"eso" –respondió la chica, haciendo un extraño gesto con la cabeza, señalando su dormitorio

-¿Eso? –preguntó Mamoru sorprendido- ¿Ahora? Pero están todavía tus amigos aquí y sería algo incómodo, ¿no puedes esperar a la noche? –añadió a propósito, mientras dos mentes muy malpensadas se imaginaban lo peor y Paola no entendía de qué hablaba él

-No, no puedo esperar a la noche –dijo Paola, jalándolo del brazo

-Okay, vamos –dijo Mamoru sonriendo, abrazándola por los hombros- Gracias por haber venido de visita, espero que tengan una buena estadía en Miyakojima –añadió, marchándose con Paola que trató de decir algo más, pero ya no pudo, porque Mamoru la metió en su habitación y cerró la puerta tras de sí

-Ay, juventud impetuosa, qué calenturientos son –comentó Kisugi sonriendo divertido- Bueno, yo también los tengo que dejar que me resta sueño que cumplir. Por favor, siéntanse como en su casa –agregó, sonriendo sarcásticamente, marchándose lentamente a su habitación, dejando a los otros dos con un palmo de narices ante su primer comentario

-Voy a matarlos… -murmuró Ken exhalando profundo

-Cálmate, eso es precisamente lo que quieren –comentó Kazuki, tomando un sorbo de su té

-¿Y quieres que me quede así como si nada? –inquirió su amigo incrédulo

-Por ahora sí –dijo Kazuki, poniéndose de pie y dirigiéndose a la salida

-¿A dónde vas? –le preguntó Ken, siguiéndolo afuera

-Pude haber aguantado todo, que vengan de viaje, que compartan una misma habitación…todo –dijo Kazuki apretando los dientes- Pero que hayan dejado entrever que ellos son sus amigos y la conocen mejor que yo, eso sí que no –añadió amenazante- Tienes dos días para convencerla, pero no me quedaré mirando, yo también te voy a ayudar –dijo decidido, mientras Ken lo miraba asombrado


Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.