Capítulo 22
Mientras esperaban a las chicas y a Takeshi, y ya habiendo comprado lo que ellos debían, Kazuki y Ken estaban charlando en la cocina, el primero poniendo sobre el mesón los utensilios que necesitarían, y el segundo apoyado contra la mesa que allí había.
-Si lo ves bien, tienes que considerar que tienes mucha ventaja sobre el baboso de Izawa –comentó Kazuki con cierto desdén hacia el ex jugador del Nankatsu- A Paola no sólo le gustas hace varios años, sino que por algo iniciaron una relación y ella tiene sentimientos por ti
-Así dicho parece que sí, pero no creas que ahora mi ventaja es tan grande –alegó Ken mirando distraído lo que hacía su amigo
-¿Y por qué no? –se extrañó el otro, terminando de poner las cosas que había sacado
-Porque aparentemente a Paola le gusta el idiota ése –contó Ken con decepción
-¿Qué? –preguntó Kazuki incrédulo- Eso no puede ser
-Lo es, ella misma me lo dijo, que no lo ve sólo como a un amigo –aclaró Ken resignado
-¡¿Pero Paola está loca o qué le pasa?! –exclamó Kazuki indignado, haciendo grandes aspavientos- ¡¿Cómo es posible que le guste ese tipo?! Y en todo caso, ¿cómo puede tener la cara para decírtelo?
-No lo sé, supongo que prefirió ser honesta
-¿Te dice semejante cosa y encima la excusas? –le reclamó Kazuki- ¡Deberías estar enojado con ella! Y te lo digo yo que soy su mejor amigo, ¡¿cómo se le ocurre decirte eso?!
-Kazuki, en parte ella tiene razón –insistió Ken pensativo- Desde que nos graduamos apenas la he visto, y tampoco es que hablemos muy frecuentemente ni siquiera por teléfono
-Pero eso es una cosa, y decirte en la cara que el otro tipo le gusta es otra muy diferente
-Nuestra relación ha sido muy a distancia –prosiguió Ken- Y creo que es lógico que haya llegado a un punto en el que ella no sepa si eso es una relación de verdad o no
-Ella está dolida, eso es todo –aseguró su amigo, cruzándose de brazos molesto
-Y es precisamente porque está dolida que encontró en el reaparecido Izawa una cara conocida que la hace sentir bien
-¿En serio vas a seguir explicando sus supuestas razones? –inquirió Kazuki escéptico- ¡La estás justificando!
-No la estoy justificando, estoy tratando de entenderla –aclaró Ken
-Es que toda esta situación es un gran despelote –se exasperó su amigo- Para empezar sigo sin entender por qué te alejaste de Paola en apenas un año, ¿tan ocupado estás?
-No es eso –musitó Ken bajando la mirada apenado
-¿Entonces?
-Si te lo digo no sé cómo vayas a tomarlo, después de todo eres el mejor amigo de Paola –dijo Ken esbozando una sonrisa de amargura
-¿La engañaste? –preguntó el otro frontalmente
-No, no la engañé –aclaró ofendido el portero japonés- Ella me preguntó lo mismo, ¿qué a ustedes la infidelidad es lo único que se les viene a la cabeza?
-No, pero entonces no sé qué pueda ser –admitió Kazuki impaciente
-Te voy a decir esto, porque eres uno de mis mejores amigos y porque también quiero ser directo ya que eres el mejor amigo de Paola –anunció Ken nervioso
-Si me dices que eres gay, eso es todo –alegó Kazuki desconcertado
-¡Tampoco! ¿me puedes dejar hablar o no? –se molestó su amigo
-Okay, okay, perdón
-A ver, cómo te lo digo –intentó explicar Ken, aclarando la voz- Tú y Tsubaki tenían, o tienen, una relación
-Y eso qué
-No me interrumpas, déjame terminar. Quiero creer que en algún momento de su relación te diste cuenta que con abrazarla y besarla no era suficiente para demostrarle lo que sientes por ella –trató de explicar Ken sintiéndose muy avergonzado por tener que volver a hablar de ese tema
-Eh…sí –contestó Kazuki dubitativo, enarcando una ceja
-Bueno, no sé si llegaron a algo más allá, pero supongo que al principio te costó acostumbrarte a la idea de que sentías otro tipo de atracción hacia ella…
-¿Me estás preguntando si yo quería tener relaciones sexuales con Tsubaki? –inquirió Kazuki directamente y sin pena alguna
-Yo no te lo estoy preguntando, simplemente estoy analizando la situación para que puedas entenderla y luego me entiendas a mí –alegó Ken, incómodo ante la franqueza del otro muchacho
-Entonces…espera –pidió Kazuki tratando de no reírse- ¿Me estás diciendo que lo que te llevó a alejarte de Paola es porque le tienes ganas?
-¿Le… le qué? –se alarmó Ken indignado
-Ay Dios, qué bien me hace sentir esto –dijo Kazuki exhalando relajado
-Qué te hace sentir bien –inquirió el otro desconcertado
-Honestamente pensé que ella y tú ya lo habían hecho –admitió su amigo con total franqueza
-¡¿Que qué?!
-No sé, yo pensaba "pero claro, mientras yo no esté al tanto estos se escurrirán por ahí y dejarán de pensar como adolescentes enamorados y llegarán hasta donde se supone que tienen que llegar" –contó Kazuki- Pero aparentemente no lo hicieron
-¿Tú creías que nosotros ya…? –musitó Ken indignado
-Honestamente sí. Pero bueno, aparte de que me alegra que la hayas respetado hasta ahora, ¿eso es lo que te preocupa?
-Kazuki, yo no puedo decirle eso, que si en un momento empiezo a tocarla o besarla no podré detenerme
-Y para qué quieres decírselo, no necesitas decirlo –dijo Kazuki confundido
-No quiero lastimarla, no quiero que piense que quiero estar con ella sólo por eso
-Para resumir, tú temes que si Paola se da cuenta que quieres "hacer eso" con ella, ella se asuste y ya no te quiera ver más
-Algo así
-Mira Ken, de alguna manera entiendo tu posición, porque sí, pasé eso con Tsubaki –contó Kazuki- Pero no necesité decirle nada. Llegó un momento en el que no sólo yo, sino ambos nos dejamos llevar por lo que sentíamos, y lo hicimos no como algo previamente discutido, sino como algo que fluyó con naturalidad. Y debo decir que fue una linda experiencia porque no era sexo por calentura, era "hacer el amor" de verdad –aclaró, y a Ken se le subieron los colores al rostro- Debo decir que al principio de esta charla me parecía extraño verte en ese plan tan inocente y recatado
-¿Como un monje? Ya mi hermano me lo dijo, gracias –dijo Ken con sarcasmo
-No, como algo que no se ve últimamente, como un hombre que realmente valora tanto a la mujer que quiere que la ve como si fuera una pieza de cristal que teme tocar de más para no romperla –admitió Kazuki mirándolo seriamente- Yo sabía que tú y Paola se habían enamorado, pero realmente no pensé que la tuvieras como en una cajita de cristal, y no sabes lo que eso significa para mí. Tú sabes lo que ella es para mí, y saber que ella se enamoró de alguien como tú, me hace sentir como un padre orgulloso –dijo sonriendo divertido
-¿No te piensas alterar o intentar golpearme por decirte esto? –preguntó Ken algo escéptico
-No, porque eres sincero. Aunque claro, si llegan a hacerlo no quiero ni que me lo digas, no necesito saberlo –admitió Kazuki algo mosqueado
-Je, jamás te lo diría
-Sé que no será fácil para ti tratar de volver a acercarte a ella en el plan que te sugerí, pero debes demostrarte a ti mismo hasta dónde puedes llegar
-Lo sé
-Y pues deja que las cosas pasen como tengan que pasar –dijo Kazuki encogiéndose de hombros- Y al final será ella la que decida. Aunque si elige al estúpido ése me cae que me la llevo a internar a un psiquiátrico –amenazó con fastidio
-No voy a dejar que eso pase –anunció Ken decidido- Esta ruptura fue mi culpa, lo sé, y es por eso que haré todo lo que pueda para arreglar mi relación con ella
-Pues tienes mi apoyo, no sé qué más te puedo decir
-Gracias Kazuki, de verdad –dijo Ken con una media sonrisa
-No me agradezcas, que ya te dije, arreglar las cosas con Paola no serán nada fáciles. Esa mujer es más cabezadura que todos nosotros juntos, y encima de todo es una calenturienta –alegó haciendo un puchero
-¿Calenturienta? –repitió Ken desconcertado
-Otra vez volvemos al punto, ¿no te diste cuenta cómo reaccionó cuando ése idiota la tocó? Aish, me cae que todo este tiempo te has estado cohibiendo en vano, y que la cateta ésa te puede sorprender cuando menos te lo esperas –advirtió Kazuki
-Ya volví –anunció Takeshi acercándose a ellos- ¿Becky y Ayumi no volvieron aún?
-No, seguimos esperando a que vuelvan –dijo el delantero del Vissel Kobe
-¿De qué hablaban? –preguntó Takeshi interesado al notar la seriedad de aquellos dos
-De lo que tendré que hacer para acercarme a Paola –inventó Ken incómodo
-Todo va a salir bien, ya lo verás –dijo el Pequeño Técnico con optimismo, sacando las cosas que tenía en la bolsa que había traído
-Oye Takeshi –dijo Kazuki, apoyándose sobre el mesón y mirando fijamente a su amigo- ¿Tú sigues siendo casto, verdad? –inquirió seriamente
-¿Casto? ¿a qué te refieres? –preguntó Takeshi inocente, mirándolo curioso
-Sí, sigues siendo casto –se contestó a sí mismo Kazuki, yendo por un vaso para servirse agua
-No le hagas caso –le sugirió Ken a Takeshi cuando éste lo miró extrañado ante la respuesta del otro
Becky y Ayumi entraron y casi inmediatamente se pusieron manos a la obra. Debían apurarse si querían llegar para "sorprender" a los otros a la hora del almuerzo. Todos tenían claro el objetivo que tenían, además del extra que para algunos de ellos significaba ganarles a los ex Nankatsu en algo que nada tenía que ver con el fútbol.
Mientras Taki y Kisugi se habían ido a conquistar chicas en la playa, Paola y Mamoru habían ido a caminar por el mercado tradicional de Miyakojima. Allí había todo tipo de cosas, desde mariscos y frutas, hasta pequeñas artesanías propias del lugar. Ella estaba de lo más contenta ya que pocas veces tenía oportunidad de salir del Toho e ir a lugares como ése. Mamoru disfrutaba tan sólo viéndola sonreír, mientras ella le indicaba las cosas interesantes o sabrosas que veía por el lugar. De pronto se le vino a la mente una pregunta, ¿qué habría pasado si ella no se iba nunca de la ciudad de Nankatsu? ¿en ese momento seguirían viéndose sólo como amigos? Es verdad que él no la veía con frecuencia, es más, los últimos años apenas la había visto un par de veces y la mayoría de ellas simplemente desde lejos, pero aquella vez que se encontró con ella en la fiesta de Navidad en casa de los padres de Genzo había marcado un antes y un después para él. El antes, en el que ella era su querida pequeña amiga de infancia, que se había convertido en su primer amor, y a quien había extrañado por mucho tiempo después que se fue, acostumbrándose con el tiempo a la idea de ya no verla, e incluso a pensar que ella ahora formaba parte del más grande rival del Nankatsu en el fútbol. Y el después era casi inexplicable, porque en aquella ocasión vio a Paola desde cierta distancia, ella incluso le sonrió y le saludó desde donde estaba, sin acercarse a él ya que él se encontraba charlando con su primo, y Paola evitaba a Genzo lo más que pudiera. Fue tan extraño, fue como darse cuenta de pronto que ella había crecido y que aquella pequeña amiga había dejado de ser una niña y se había convertido en una bonita y atractiva mujer. Al principio la sola idea de pensar "me gusta" le pareció irracional e imposible, pero mientras más la miraba más quería acercarse a ella. Había inventado una excusa para alejarse de Genzo e ir a buscarla, pero cuando la encontró ella estaba en un lugar apartado hablando con su padre, o más claramente, discutiendo con su padre. Al final las cosas no eran tan diferentes de cuando ellos eran niños, ya que Paola tenía la misma mirada de desilusión que tenía cuando niña y hablaba con su papá. Entonces era contradictorio, Paola ya no era una niña, pero aún conservaba ciertos detalles de cuando era pequeña, y uno de esos detalles era el conflicto con su familia. La vio irse de repente, limpiándose las lágrimas del rostro, furiosa, subió las gradas centrales casi desapercibida por los demás y desapareció en el ingreso al pasillo del segundo piso. Mamoru entonces había sentido una indescriptible frustración al ver fallido su intento de poder hablar con ella.
Después de eso no podía dejar de pensar en Paola, hasta el punto que incluso soñaba con ella. "La olvidaré de a poco, como antes" pensó, pero eso jamás ocurrió. Y a partir de entonces esperaba con ansias poder ir al campeonato nacional para verla aunque sea de lejos, aunque sea con los del Toho, aunque sea sospechosamente más cercana a Ken que a otro. Lo importante era poder verla. Y fue por eso que unos días antes, estando de vacaciones de su club, decidió de pronto ir a visitarla, después de todo no tenía nada que perder. Estar en Tokyo con su madre era la excusa perfecta, y ella jamás sabría que lo único que él quería era poder verla otra vez y acercarse a hablar con ella. Pero las cosas habían salido mejor de lo que esperaba, porque aunque le dolió verla tan triste como estaba, eso pudo dar pie a animarse a preguntarle si se iría de vacaciones con él, y para su gran sorpresa ella había aceptado. Estar con ella, hablar con ella, disfrutar cada momento con ella era como aquellos sueños en los que la tenía con él, nada más que esta vez por más que abriera los ojos ella no desaparecería.
-¿Te parece ésta? –preguntó Paola, sacándolo de sus pensamientos, mostrándole una sandía
-¿Eh?
-No me estabas escuchando –reclamó su amiga haciendo un puchero- Cuál de estas sandías está mejor para llevársela a Hajime y Teppei
-¿Una? –inquirió Mamoru, inclinándose a recoger un par de sandías- Con una no basta, mejor llevemos tres
-Son unos tragones –reclamó Paola- Por favor, dénos estas tres –le pidió luego a la señora dueña de la tienda
-Ustedes hacen una linda pareja, tu novio es muy guapo –comentó la mujer sonriendo, avergonzando a ambos
-Es Izawa-san –dijo un niño de unos diez años, saliendo de adentro de la tienda, mirando asombrado al muchacho
-¿Eh? –musitó confundida su madre, que no era otra que la dueña de aquél puesto de frutas
-Izawa-san, mi ídolo –añadió el pequeño, sin dejar de mirar estupefacto a Mamoru que se sintió algo incómodo al oír el halago
-¿Sabes de fútbol? –le preguntó Paola sonriendo al niño
-¡Pero claro! Si soy del Yokohama Marinos y sigo a la selección –respondió el niño orgulloso- Cuando sea grande seré un gran mediocampista y el mejor cabeceador de Japón, bueno, el mejor luego de Izawa-san –aclaró con cierta vergüenza
-Entonces tendrás que esforzarte y comer bien para llegar a tener la estatura de este onii-san –comentó Paola divertida, viendo a su amigo que seguía apenado ante tal atención
-¡Sí! –exclamó el niño contento
-No sabía que eras el jugador que mi hijo admira, por favor ten las sandías como un regalo –dijo la mujer con una breve inclinación de la cabeza
-No, no puedo aceptarlas –alegó Mamoru sobrecogido por la amabilidad de la mujer
-Por favor –pidió ella, inclinándose
-Gracias por el regalo, pero tampoco podemos aceptarlas todas, esta fruta es muy cara –trató de negociar Paola- Podemos aceptar una como muestra de cariño, pero déjenos pagar las otras dos, por favor
-Eh…yo… -dudó la mujer, ya que efectivamente aquellas frutas eran bastante costosas- Es que mi hijo...
-Le acepto una –dijo Mamoru con amabilidad- Pero pagaremos las otras dos
-Está bien –dijo la mujer sonriendo conforme
-Pero antes, espérenme un momento –dijo Mamoru, marchándose rápidamente, mientras los que quedaban lo miraban extrañados, para luego volver con un balón de fútbol que acababa de comprar de un puesto cercano- Toma, esto es para ti –le dijo al niño, que no cabía de felicidad al tener entre sus manos aquél regalo
-No podemos aceptarlo –dijo esta vez la mujer
-Es un recuerdo mío para mi pequeño admirador –dijo Mamoru sonriendo con sinceridad
-¿Puedes firmarla para mí? –pidió el niño, extendiendo el balón
-Pero si la firmo no podrás jugar con ella –alegó el muchacho confundido
-No importa, porque será como un trofeo –respondió el niño muy seguro- Jugaré con ella cuando tú y yo juguemos en el mismo equipo, defendiendo los mismos colores –añadió sonriendo, sorprendiendo a los otros tres con tan bonitas palabras
-¿Tienes un marcador? –preguntó entonces Mamoru, poniéndose de cuclillas para firmar el balón que le estaba regalando al niño
-Gracias por todo –dijo la señora de la tienda inclinándose con respeto, después que Mamoru accedió hasta a tomarse algunas fotos con el niño
-¡Gracias por el regalo Izawa-san! –exclamó el niño orgulloso y conmovido- Espero que puedan salir campeones y que el próximo partido le ganen al Yokohama Flugels por goleada
-Yo también lo espero –dijo Mamoru con una sonrisa, sabiendo quién era el portero del clásico rival de su actual equipo- Gracias por todo señora –añadió, inclinándose
-Gracias –dijo Paola sonriendo, inclinando la cabeza
Mientras Paola y Mamoru se iban el niño los despedía agitando un brazo de lo más contento, y con el otro brazo sostenía orgulloso su balón autografiado.
-Realmente eres sorprendente senpai –dijo Paola con cierta burla- Recién me percaté que eres un jugador famoso, con razón hay gente que voltea a verte
-No es por ser famoso, es porque soy demasiado atractivo –bromeó Mamoru hecho el interesante
-Qué modesto, jajaja –rió de buena gana la chica
-¿No puedes llevar esa sandía sólo con una mano? –preguntó Mamoru al ver que Paola abrazaba la bolsa con la única sandía que cargaba ella, mientras su amigo llevaba las otras dos
-Puedo, ¿por qué? –quiso saber ella, cargando la bolsa sólo con la mano derecha
-Sólo por saber –dijo él sonriendo, poniendo la bolsa que él llevaba en la mano izquierda y tomando con la otra la mano de la chica
Cuando Paola vio lo que hacía Mamoru no sabía qué hacer, se quedó estupefacta y sólo atinó a ver su mano entrelazada con la del chico. Lo miró pero él desvió la mirada avergonzado, lo que le provocó a ella mucha ternura, así que sólo sonrió y siguió caminando con él así, tomados de la mano.
Taki y Kisugi ya estaban en la casa, tomando un refresco helado, cuando vieron a los otros dos llegar con una sonrisa cómplice en sus rostros, ya que justo antes de entrar por la puerta se habían soltado las manos.
-Y ahora qué les pasa a ustedes, tórtolos –se burló Kisugi
-Búrlate y te quedas sin comer sandía –amenazó Paola, poniendo sobre la mesa la bolsa que traía y luego Mamoru hizo lo mismo
-¿Trajeron sandía? –preguntó Taki emocionado- ¡Gracias onee-san, siempre te he querido! –añadió dramáticamente, abrazando a la chica
-Yo no soy tu onee-san –aclaró Paola ofendida- De hecho soy tu kouhai
-¿Y eso qué? Si te haces novia de éste te guardaré el mismo respeto que a un superior –alegó Hajime con cinismo
-Gracias por lo de "éste" –dijo Mamoru ofendido
-Para mostrarte nuestro afecto, te compramos algo –anunció Kisugi, yendo por una bolsa que estaba sobre un sillón
-Ay no, ahora qué –dijo Paola no de buena gana, recordando la blusa con tan amplio escote que le habían dado el día anterior
-Agradece en lugar de quejarte –reclamó Taki
-¿Y esto qué es? –preguntó la chica, sacando de la bolsa un traje de baño de dos piezas de color amarillo y negro- ¿Para qué me compraron un traje de baño si yo ya tengo uno?
-Tenías. Taki quiso lavar la ropa y fue a buscar si ustedes tenían ropa sucia, así que metió todo a la lavadora y por error metió tu traje de baño con las cosas blancas –contó Kisugi evitando reír
-¿Y qué con eso? Mi traje de baño no destiñe –aclaró Paola
-No, pero él le echó cloro –dijo Kisugi
-O sea, está muy trendy, con manchas descoloridas por aquí y por allá, pero no sé si quieras ir vestida así –comentó Taki cínicamente
-¡No tienen vergüenza! –exclamó Paola molesta
-No tienes por qué reclamar, más bien fuimos honestos, por eso te compramos ese traje de baño –alegó Hajime tranquilamente
-¿Y ahora qué es esto, una especie de hilo dental? –reclamó su amiga, viendo detenidamente el traje de baño, que tenía la parte superior de color amarillo y la parte inferior como shorts de color negro
-¿Por quiénes nos tomas? Tampoco te íbamos a comprar algo así –se quejó Kisugi- Y tampoco es que tengas mucho que mostrar –alegó, mirándola de arriba abajo
-¡Qué dijiste! –se ofendió la chica
-Realmente son el colmo –musitó Mamoru resignado
-Tú no la apoyes, se supone que eres nuestro amigo –le recordó Taki ofendido
-También es mi amigo –reclamó la chica, abrazando a Mamoru por la cintura, mientras le sacaba la lengua a Hajime
-Si lo quieres sobar no des tantas vueltas y hazlo directamente –se burló Kisugi- No vengas aquí con supuestas escenas de toma de posesión de amigo –añadió sonriendo con cinismo
-¡¿Qué?! –se enojó Paola, roja hasta las orejas, queriendo golpear al ofensor, pero Mamoru la detuvo a tiempo abrazándola por detrás
Hajime y Kisugi se reían de los vanos intentos de la chica por zafarse y golpear a este último, cuando oyeron que tocaban el timbre.
-Como sea otro de tus amigos del Toho, me voy a lanzar de algún acantilado –anunció Taki con fastidio
Cuando abrió la puerta se topó con la sonrisa de Ayumi y el rostro avergonzado de Becky.
-Eh… ¿sí? –balbuceó Taki confundido al ver a las chicas ahí
-¿Está Izawa-san? –preguntó Ayumi tímidamente
-¿Por qué siempre las chicas lindas preguntan por él? –se quejó Hajime- ¡Mamoru, te buscan! –llamó, retirándose de la puerta
-¿A mí? –se extrañó el muchacho, soltando a Paola que se abalanzó sobre la espalda de Kisugi, quien se había distraído volteando a ver de qué chicas hablaba Taki, alcanzando con sus manos las mejillas del chico que ella comenzó a jalar sin piedad- Ah, son ustedes –dijo al reconocer a las amigas de Paola
-Buenas tardes, Izawa-san –dijo Ayumi, saludándolo con una inclinación al igual que Becky
-¿Pero qué hacen aquí? –preguntó el chico, percatándose que no hubiera nadie más detrás de ellas
-¡Auuuuuuuuu, suéltame! –escucharon lamentarse a Kisugi, que trataba de quitarse a Paola de encima, pero ella se había pegado como sanguijuela
-¿Quién es, eh? –preguntó Paola tranquilamente, aún sobre la espalda de Teppei
-Ay Dios, tenía que ser Paola –musitó Becky sintiendo vergüenza ajena al ver a su amiga en aquella situación
-Eh…vinimos a invitarlos a almorzar –dijo Ayumi, tratando de ignorar la divertida escena en la que Taki trataba de zafar a Paola de Kisugi, que tenía la cara cada vez más roja y adolorida
-¿A almorzar? –inquirió Mamoru extrañado
-¿Por qué vinieron? –preguntó Paola curiosa, soltando a Kisugi y acercándose a la puerta
-Quieren invitarnos a almorzar –le explicó Mamoru
-¿Y eso? –se extrañó ella, dándole mala espina el asunto, sobre todo porque Kazuki estaba allí y en la mañana tenía cara de querer armar escándalo
-Ayer Izawa-san ayudó a Ayumi y ella pensó que sería buena idea agradecérselo de esta manera –alegó Becky seriamente, mientras se aguantaba de decirle un par de cosas a su amiga cuando vio que apoyaba la cabeza de lado sobre el hombro de Mamoru como si fuera lo más natural del mundo
-Gracias, pero no creo que sea buena idea –dijo Paola sonriéndoles con esfuerzo
-Por favor –pidió Ayumi poniendo ojos de cachorro herido- Es lo menos que puedo hacer por él y por ti, que me ayudaron y se pusieron en peligro por mi causa –añadió acongojada, mientras Becky pensaba lo buena que era su mejor amiga para actuar y ella recién se había dado cuenta de eso- Además lo hice yo misma, y es katsudon –puntualizó, sabiendo lo mucho que el plato le gustaba a Paola
-¿Hiciste katsudon? –inquirió Paola interesada
-¡A mí me gusta el katsudon! –anunció Taki feliz, poniéndose junto a Paola
-A mí también –comentó Kisugi, sobándose las mejillas adoloridas
-No tenías por qué molestarte –dijo Mamoru, que al igual que Paola sentía que algo no andaba bien allí
-No es molestia, así que por favor acepten almorzar con nosotros en la playa como muestra de agradecimiento –dijo Ayumi, haciendo una reverencia
-¿Y el resto de tus amigos estará allí? –quiso saber Kisugi, aproximándose con la cara roja
-Sí, claro, de hecho están en la playa alistando todo –contó Ayumi con una sonrisa
-Entonces no voy –dijo rápidamente Kisugi, dando media vuelta
-Yo tampoco –lo apoyó Taki, entrando en la casa
-No pueden ser tan descorteses, después de todo el esfuerzo que Ayumi puso en cocinar –dijo Becky con reproche
Mamoru y Paola intercambiaron miradas confundidas y luego volvieron a mirar a las visitantes.
-Bien, iremos, pero sólo será hoy –advirtió Mamoru- No necesito que nos des más muestras de agradecimiento
-Sí –respondió Ayumi sonriendo, mientras Paola se notaba incómoda- ¿Van con nosotros ahora o los esperamos allá?
-Espérennos allá, nosotros allá los vemos –dijo Paola seriamente, mirando mosqueada a Becky que la veía con reproche
-Okay, entonces yo por mensaje de texto les mandaré la ubicación. No se tarden por favor –dijo Ayumi con amabilidad, inclinándose y marchándose
-Nos vemos pronto –dijo Becky, inclinándose y siguiendo a su amiga
-¿Estás seguro? –preguntó Paola cuando sus amigas se fueron
-No podemos decirle que no cuando ella tiene tan buena intención –alegó Mamoru, sin imaginar las verdaderas razones- Sólo comeremos con ellos y luego haremos lo que teníamos programado
-Yo no quiero ir –se entercó Taki haciendo un puchero
-Yo tampoco, y me retracto por decir que Sorimachi era más llevable –dijo Kisugi indignado
-De Kazuki no hables mal –lo espetó Paola molesta
-No empiecen a discutir –les pidió Mamoru, suspirando cansado- Será sólo un rato. ¿Además no les gusta la comida casera gratis hecha por una linda chica?
Como respuesta, sus amigos se miraron y luego sonrieron con picardía.
-Sólo comer y nos vamos –advirtió Taki, yendo por algunas cosas
-Hago esto por no partirle el corazón a esa chica –alegó Kisugi con cinismo
-¿Estás lista? –le preguntó Mamoru a Paola que no se veía muy animada
-Iré a ponerme el traje de baño de reemplazo que me dieron los cínicos estos y vuelvo –respondió ella, mirando con reproche a sus amigos, para luego dirigirse al baño
-Será mejor que estés atento a todo –sugirió Kisugi a Mamoru, tornándose serio de repente- Esta invitación no parece tan casual
-No quise pensar lo mismo porque ella se ve sincera, pero realmente hay algo muy raro en todo esto –respondió su amigo pensativo- Sólo vinieron ellas, ninguno de ellos apareció, nisiquiera Sawada, como esperando que no hallemos excusa para decirles que no
-¿Creen que estén planeando hacer algo contra nosotros? ¿como una broma pesada? –inquirió Taki
-No lo sé, no lo creo –dijo Mamoru- Es sólo un almuerzo, qué podrían hacer
-Eso sí –admitió Kisugi algo más relajado
Cuando vieron regresar a Ayumi y Becky, Takeshi y Kazuki fueron a saber qué les habían dicho los otros, mientras Ken prefirió seguir en lo suyo, terminando de poner un par de sombrillas en la arena.
-¿Qué les dijeron? –preguntó Takeshi curioso
-Dijeron que vendrán –respondió Ayumi emocionada
-Bien, qué fácil cayeron –se jactó Kazuki con una media sonrisa
-Sigo sin entender qué es lo que harán cuando ellos aparezcan, porque al menos Izawa-san dijo bien claro que sólo se quedarán a almorzar –aclaró Becky
-Número uno, deja de decirle Izawa-san que hasta piel de gallina me provocas –pidió Kazuki impaciente, y la chica se sintió ofendida- Número dos, tú déjanos a nosotros que nosotros nos encargamos
-Mejor voy a ver si Wakashimazu-senpai necesita ayuda –alegó Becky tratando de disimular su molestia, yendo hacia donde estaba el otro chico
-Yo no sé qué tipo de gustos tienes, pero supongo que en ti impera más el físico que la personalidad –opinó Kazuki con brutal honestidad, dándole unas palmadas en el hombro a Takeshi que prefirió no alegar
-¿Kazuki te dijo algo? –preguntó Ken al ver la cara de pocos amigos de Becky, que se acercó a sacar las cosas que habían en una canasta
-¿Por qué lo preguntas? –indagó Becky sorprendida
-Porque si tienes esa cara de querer matar a alguien ni Takeshi ni Ayumi-chan pudieron haber sido los causantes –explicó el Karate Keeper, sentándose en una silla de la mesa que habían dispuesto
-Pues tienes razón senpai, fue Sorimachi-senpai quien me dijo algo grosero, pero no importa. De todos modos tengo que acostumbrarme a su forma de ser así como me acostumbré a… -se interrumpió Becky mirando apenada a Ken
-¿A Paola? –completó él- No tienes por qué evitar nombrarla, no es que sea la innombrable –añadió burlón
-Lo siento senpai, es que no quiero incomodarte –explicó la chica
-Si no me incomodas, lo cierto es que les debo una disculpa a ti y a Ayumi-chan, porque debido a mí y a Paola ustedes están pasando momentos incómodos –dijo el chico- No incluyo a Takeshi en la lista porque parece estar divirtiéndose –comentó sonriendo
-Es que es muy metichín –opinó Becky con sinceridad
-Pero lo hace con buena intención, es así desde pequeño, siempre queriendo ayudar –alegó Ken pensativo- Cuando Takeshi llegó al Toho, después que Kojiro y yo, creímos que no sería tan fácil para él hacer amigos. Menos mal Paola estaba en su salón, y como se conocían desde antes por medio de nosotros, entonces supieron llevarse bien. Es más, Takeshi se convirtió en uno de los pocos amigos que ella logró hacer en su mismo nivel, así que supongo que por eso siente la necesidad de ayudarnos a ella y a mí
-Quizás sea eso –reconoció Becky, ya que Takeshi había sido su primer amigo varón, y todo a raíz de que él quería ayudarla a integrarse con el resto de sus compañeros de salón
-Je, era gracioso al principio, porque Takeshi no dejaba de decirle senpai a Paola –recordó Ken con una sonrisa melancólica
-Eso no lo sabía –dijo Becky sorprendida al saber aquél detalle, imaginando divertida esa escena de Takeshi diciéndole senpai a su amiga
-A Paola le chocaba mucho que le dijera así, no porque la hacía sonar mayor que él, sino porque a ella nunca le gustó usar sufijos ni que nadie los use con ella
-Sí, eso sí lo sé –admitió la chica enarcando ambas cejas con cara de "ni lo menciones"- Hasta para mí que estuve mucho tiempo en el extranjero me es extraña la forma de hablar de Paola, porque en Japón el respeto es una de las mayores virtudes en la gente
-¿Dónde viviste antes? –preguntó Ken interesado
-En Inglaterra –contó Becky sonriendo
-¿Entonces sabes inglés?
-Sí
-¿Puedo pedirte un favor? –preguntó Ken algo apenado
-Claro senpai –respondió Becky emocionada de poderle ser útil al muchacho
-Sé que no es lo mismo, pero alguna vez oí que el inglés y el alemán suenan iguales en ciertas palabras –contó el chico
-Pues sí, algunas frases incluso suenan parecidas en la pronunciación, ¿por qué?
-¿Tú puedes ayudarme a traducir algo que…oí por ahí y quisiera saber su significado? -inventó Ken
-Si puedo, claro que sí –dijo Becky con seguridad
-No recuerdo bien la pronunciación, pero es algo como "eij libi ej" o algo así -trató de recodar el muchacho
-No me suena como a nada en inglés –admitió Becky y Ken suspiró decepcionado- Pero tengo una aplicación que puede ayudarnos
-¿En serio? –preguntó él animado, viendo que Becky sacaba su celular y se ponía a buscar algo-
-¿Cómo era la frase?
-Eij libi ej, más o menos
Becky escribió, esperó, volvió a escribir y así estuvo durante algunos segundos.
-Es raro, ¿estás seguro que ésa era la frase?
-Sí
-¿Dónde la oíste?
-En…un compañero de equipo alguna vez la dijo y me acordé, es que él jugaba antes en Alemania –inventó Ken
-Pues debió estar hablando con su familia o su pareja –opinó Becky extrañada, viendo la pantalla de su celular- Porque la única respuesta cercana a lo que me dijiste es ésta –añadió, pasándole su celular que tenía la traducción de la frase en japonés
-"Te amo" –repitió él estupefacto, leyendo la traducción- ¿Pero estás segura? ¿no significa adiós o algo así? –insistió incrédulo
-Estoy segura, esta traducción es lo más cercana a lo que me dijiste. Si quieres podemos oírla y me dices si es lo que escuchaste –ofreció Becky, presionando un botón y entonces se escuchó la frase en alemán "Ich liebe dich"- ¿Eso fue lo que oíste?
-Sí –respondió Ken desconcertado
-Pues adiós no puede ser, porque adiós en alemán es lebewohl –explicó la chica
-No puede ser –musitó Ken sin poder creerlo aún
-¿Estás bien senpai? Estás algo pálido –dijo Becky mirándolo extrañada
-Estoy bien, realmente lo estoy –contestó él cambiando su gesto a una mezcla entre desconcierto y emoción
-Ya están viniendo –oyeron decir a Takeshi, y ambos dirigieron la mirada hacia donde él les indicaba
Mamoru, Kisugi y Taki esperaban a que Paola saliera del baño, finalmente ella apareció vistiendo un pareo azul marino a modo de vestido amarrado al cuello.
-Te queda muy bien –dijo Mamoru sonriendo
-Me siento algo incómoda de tener que ir por la calle mostrando el abdomen, así que preferí ponerme esto –aclaró Paola, mirando de mala gana a Taki y Kisugi que fingieron demencia
-¿Nos vamos ya? –preguntó Taki cínicamente- Ya tengo hambre
-Vamos –dijo Mamoru dirigiéndose a la puerta seguido por Paola, que se veía bastante nerviosa
Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.
Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.
