El origen de los guardianes no es mío (ya quisiera yo TT).

Tampoco me pertenecen algunos de los personajes que seguramente mencionaré más adelante, de la única de la que puedo presumir mi creación en cuanto a personalidad es de la Madre Naturaleza o Serafina.

La idea me vino de repente viendo "Sailor Moon Súper S", me refiero a las semillas estelares, las vi y se me vino toda esta trama a la cabeza, algo como "¿Qué pasaría si eso fuera…. Y también si…?", bueno ustedes me entienden.

Espero disfruten de la historia que les voy a narrar :)


Serafina miro hacia la luna con infinito alivio, agradecía infinitamente la ayuda que les estaba dando.

-Espera un momento

-¿Qué ocurre Conejo?

-Este lugar… ¿No es el primero al que fuimos?

-¿Qué? Déjame ver, Áster

Para la pelinegra no fue nada fácil darse cuenta de cuál era el punto que había señalado MiM y cuando lo hizo casi se le sale el alma del cuerpo. Esto tenía que ser una equivocación, una broma de muy mal gusto.

-Tal vez el Hombre de la Luna nos quiso decir algo diferente –sugirió Hipo mirando el globo terráqueo

-Es verdad, quizás se refiere a que después de robar el centro de Jack, Pitch dejó alguna pista que no vimos aparte de la arena de pesadilla

-No, todo esto tiene sentido –cortó Serafina reaccionando al fin- Mi padre necesitaba un lugar seguro, uno del que no sospecharíamos…

-¡Ese maldito! ¡Nos vio la cara de imbéciles!

-Tranquilízate Conejo, no teníamos forma de saber que su objetivo solo era hacernos creer que lo había robado –se lamentó Norte

-¿Y qué rayos estamos esperando para recuperarlo?

Todos miraron a Mérida sorprendidos, el tiempo se acababa y ellos solo lo ocupaban para arrepentirse. De inmediato, se dio la orden de traer todas las esferas de nieve que quedaran, fue Phil el que les entregó dos de ellas.

-¡Todos al trineo!

-¡Nosotros iremos en Chimuelo! –fue lo que alcanzaron a oír mientras tres adolescentes desaparecían de la sala

-Jamie –llamó Madre Naturaleza- Acompáñame, debo darte algunas instrucciones mientras Jack está dormido

El niño siguió a la desalineada mujer a través de los pasillos en silencio mortal. Observó sus facciones detenidamente recordando la primera vez que se enfermó Sophie, sus padres estaban muy preocupados sobre todo su madre a pesar de que el médico dijo que no era grave. Entendía la relación entre su mejor amigo y ella aunque desconocía la historia por la que habían atravesado.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no notó cuando Serafina se detuvo en el marco de la puerta hasta que chocó con ella, alzó la vista encontrando sus ojos abiertos a más no poder, desvió sus ojos a la cama y supo la razón del impacto.

En lugar de un joven con el cabello más blanco que la nieve había uno con la cabellera negra cual ceniza.

-Jamie, debes tener cuidado desde ahora –dijo fría la adulta mientras caminaba hacia el mueble en el que estaban las partes del cayado del espíritu- Puede parecer Jack pero no lo es, sin embargo no creo que despierte hasta que la transformación haya terminado

-¿Por qué te llevas su personal?

-Jamie… ¿Cuánto estarías dispuesto a dar por tu familia?

-Yo… -sintió un deja vú- No entiendo que tiene eso que ver con…

-¿Sabes? Todo ser racional, por muy inteligente que sea, tiene la posibilidad de hacer una tontería al menos una vez en su vida debido a sus sentimientos –sonrió- Estoy consciente de que ahora no comprendes lo que estoy diciendo, en este momento para ti mis palabras carecen de sentido, pero algún día sabrás porqué estoy haciendo esto

Serafina llamó a un yeti y le pidió que ocultara lo que quedaba del cayado en un lugar seguro hasta que todo terminase. Se acercó a su hijo y retiró los cabellos de su frente con suavidad, admirando la paz con la que dormía ahora, si no fuera por el color de su pelo casi juraría que se encontraba en aquella cabaña varios siglos atrás. Entraría Eleonor junto a James ofreciéndole un lugar en la cena mientras Emma se acercaba sigilosamente y se acurrucaba en la cama de su hermano con cuidado de no despertarlo para terminar acompañándolo en su siesta.

-Si comienza a quejarse, llama a los yetis para que te ayuden a calmarlo, no intentes nada estando solo

Esa fue su última advertencia antes de retirarse del cuarto.


-"¿Por qué lo hiciste?"

-No intentes engañarme como si fuera una turista, Viento. Tú y yo sabemos de lo que es capaz Jack, y lo que me molesta es que precisamente tú en lugar de detenerlo, lo ayudarías

Viento no reclamó nada más, todo lo que le había dicho era cierto. Nunca pudo negarle nada al chico de ojos azules, probablemente lo mejor era separarlo de su personal hasta que todo acabase.


El portal se abrió en el Polo Sur, varios metros de su destino. Los que estaban en el trineo le dieron una mirada de muerte a Norte quien no supo explicar el por qué habían aparecido tan lejos de su destino.

-Hay un hechizo en el lugar, sin Jack ninguna persona puede aparecer directamente dentro de la cueva. Si no es mi hijo quien lo atraviesa, el conjuro evita que cualquier clase de portal se forma sino hasta varios metros a la redonda. Por si no se dieron cuenta este el mismo lugar en el que caímos la primera vez

-¡Creo que el Coco nos mandó un comité de bienvenida, madre! – exclamó Mérida disparando flechas a las pesadillas que los atacaban

-¡Sandman! –sin necesidad de más palabras, el hombre de arena creó sus látigos en un intento de despejar el camino

Uno de los caballos pretendió atacar a Norte por la espalda, cuando se dio la vuelta una espada de fuego deshizo a la criatura.

-¡Chimuelo, que no te toquen!

El Hada de los Dientes maldijo mientras atravesaba a sus enemigos, en la noche era más sencillo moverse para las pesadillas, sin duda una desventaja para ellos ya que MiM tampoco hacía acto de presencia en el cielo.

-Si hubiera un poco de luz…

-¿Luz?

Toothina regresó a ver a la dueña de la voz. Con cuidado Rapunzel logró enredar una gran cantidad se su cabello en el cuello del dragón, sus hermanos sabiendo lo que hacía, la cubrieron de cualquier ataque.

-Flor que da fulgor…

El brillo fue suficiente para abrirles paso en la cueva, gracias al hielo la luz se reflejaba cegando a los caballos momentáneamente. El hombre de arena intentó avisar al guardián de la maravilla sobre el obstáculo en frente hasta que fue demasiado tarde. Los renos dieron un giro brusco que volcó el transporte de madera, los pasajeros chocaron duramente con el dragón para finalmente impactar con una de las paredes del sitio. Áster ayudó al hada a levantarse, de todos ella y el dragón habían recibido la peor parte del golpe.

-Pero mira quienes han venido a visitarme… -el eco de la voz hizo que estuvieran alerta por si Pitch salía de alguna de las sombras del lugar- Los guardianes de la infancia, los de las estaciones y… mi pequeña hija –sonrió mostrando sus colmillos- ¿Por qué no trajiste al niño, Sera? Ya es tiempo de que venga a jugar con su abuelo…

-Padre, dame el centro, no sabes en lo que te estas metiendo

-No lo creo, el hielo y la obscuridad siempre estarán juntos, es algo innato hija mía, tú mejor que nadie deberías saberlo. Por mucho que intentes negarlo a ti y al mundo, el hielo es mortal, varios son los que han muerto debido a la nieve a la que tanto te empeñas en darle un significado más inofensivo. Por lo menos Frost acepta esa realidad y no la esconde como tú

-¡Pitch deja en paz a Jack! ¡¿Es que acaso no te das cuenta?! ¡Tus acciones están corrompiendo el equilibrio en el planeta!

Sandman hizo los dibujos de la luna y un puño mientras lo miraba.

-El Hombre de la Luna no podrá hacer nada, ya habrá iniciado la nueva Edad Obscura cuando ese infeliz se decida a hacer algo

Conejo observó el pasillo detrás del hombre, aún faltaba la mitad del camino para llegar a su objetivo. Contaba con la rapidez, sin embargo debía llevar a Meme consigo, era el único que podía hacer algo. Sin darle tiempo a reaccionar, jaló al hombre de arena pero su camino fue bloqueado por varias pesadillas mientras al fondo podía escuchar la risa satisfecha de su enemigo.


-Mhm… ¿Jamie?

El niño pegó un brinco del susto dejando caer el libro que sostenía, curiosamente Santa contaba con un ejemplar de la obra en la cual se basaba su tarea. Que mejor que aprovechar el tiempo en algo productivo, además, por alguna razón, tenía esa sensación de que se le estaba escapando algo, ese algo importante que por mero instinto suponía encontraría en ese libro.

Al levantar la vista su tez adquirió una palidez mayor a la del espíritu frente a él.

-¿Jamie? ¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara o qué? –cuestionó de forma brusca, irritado por la mirada fija del niño

Aunque… el miedo que reflejaba le resultaba un poco…

Divertido

-N…no nada –sonrió nerviosamente

Jack, sin entender su actitud, se rascó la cabeza en confusión notando, para el horror de Jamie, que su cabello ya no era suave sino áspero. Extendió uno de los mechones de su fleco lo más que pudo para verlo y al instante se arrojó a por el único espejo en la habitación.

-¡Jamie, dame el espejo! –gruñó jalando uno de los extremos del objeto hacia su persona

-¡No!

Ambos forcejearon con fiereza pero al ser más grande y fuerte, Jack terminó arrojando a su familiar a la cama dejándolo mareado unos segundos por el brusco aterrizaje. El reflejo confirmó sus temores permitiendo ver no solo el cabello obscuro y la piel grisácea, también el color dorado que había adquirido uno de sus ojos.

El castaño creyó por un segundo que el pelinegro explotaría en un ataque de rabia, sin embargo, él solo dejó suavemente el espejo en la cómoda para después tomar asiento pesadamente mientras dejaba que sus manos fregaran su cara llenas de cansancio, frustración e impotencia.

-Jack no te preocupes, ya sabemos dónde está tu centro y los demás fueron a enfrentarse a Pitch al…

-Polo Sur

-¿Lo sabías?

-Mientras estuve inconsciente, pude sentirlo, en verdad fue muy listo esta vez –sonrió tristemente

Jack miró a Jamie unos segundos. Serafina era tramposa, ella sabía que con su primer creyente ahí, él no sería capaz de hacer nada, era un cobarde cuando veía a ese infante a los ojos, incapaz de ver la herida que abriría con sus acciones. De verdad no quería hacer lo que tenía en mente, quería confiar en que su madre y amigos lo salvarían.

En verdad quería creer.

Pero aunque en ese momento Sandman estuviera intentando cambiar la arena negra por dorada, no serviría de nada pues el tiempo se había acabado, así lo dictaba su propio cuerpo. Debía sacar a alejar a Jamie de alguna manera antes de hacerle daño.

-Ya verás, todo se solucionará y me seguirás contando de Emma…

-¿Emma? ¿Quién es Emma?

Aunque su rostro demostrara confusión, su corazón se estrujó como nunca, Emma era el único recuerdo que le quedaba y la estaba negando en un intento de proteger al niño que lo miraba triste por creer que había perdido toda su memoria.

-Es tú hermana, Jack… ¿No la recuerdas? –cuestionó herido

-Yo no conozco a nadie llamada así, Jamie, tal vez te estas confundiendo

Dolía, dolía como el infierno decir eso.

-Jack… yo… -el infante ya no pudo más, la presión de todo era demasiada, por una vez quiso hacerse el fuerte pero ya no podía mantener esa fachada más permitiendo a las lágrimas rodar libremente por sus mejillas

-No llores Jamie, solo no puedo… Quizás si tuviera alguna clase de foto o algo… -Jack odiaba aprovecharse de la debilidad de las personas, detestaba manipular a la gente cuando estaba tan vulnerable, especialmente a los niños. Esas palabras eran la carnada e inconscientemente deseaba que Jamie se diera cuenta de que eso era solo un truco

Lamentablemente aquella frase falsa surtió efecto, dejando ver sus resultados en la brillante sonrisa del joven.

-Espérame aquí, iré a mi casa y te traeré el álbum de fotos, eso te ayudará a recordar

-¿Qué álbum? –preguntó fingiendo inocente ignorancia

-¡Tú solo espera y verás!

Jamie salió volando de la habitación lleno de esperanza, los yetis que se encontraban afuera a modo de vigilancia vieron extrañados a esos dos personajes antes de cerrar la puerta. El joven se acercó silenciosamente y con una sonrisa triste a la entrada de la habitación, y sin ruido colocó el seguro en la puerta.

No buscó su cayado ya que lo sentía muy lejos de él, en su lugar abrió el armario y los cajones de la cómoda, hasta que finalmente se arrodilló dejando que la sensación de la nieve en sus rodillas lo relajara un poco antes de meter la mano debajo de la cama y sacar una esfera de nieve. Sonrió recordando cómo había llegado ahí, hace unas semanas había logrado quitarle una caja llena de esas esferas a Phil y había escondido una en cada cuarto del taller. El yeti se había cansado de buscar, así que decidió dejar a medias aquel juego.

Pequeñas gotas de agua salada adornaron la nieve debajo de él. Estaba solo, podía permitirse llorar, deseaba con todo su corazón haber tenido más tiempo con sus seres queridos, no quería irse.

No quería morir.

Mirando el objeto en sus manos pidió disculpas internamente.


La batalla dentro de la cueva era feroz, por cada caballo que destruían aparecían diez más, la pelea se había complicado cuando Chimuelo cayó inconsciente al suelo, sus tres hijos menores tenían que preocuparse por protegerlo a él y así mismos. Toothina tenía un ala lastimada y apenas podía liquidar una que otra pesadilla, Nícolas y Áster intentaban acorralar a su padre sin éxito mientras ella y Sandman los cubrían.

Agradeció infinitamente haber dejado a su hijo en el Polo Norte.

-¡Tengo una idea! ¡No es necesario sacar la arena de pesadilla! –gritó Hipo deshaciendo la arena con su espada

-¡¿A qué te refieres?!

-¡Tenemos que destruir su centro! ¡Así Jack se volverá mortal y la arena de pesadilla se dispersará!

El entendimiento llegó a todos los presentes, Pitch no habiendo considerado esa posibilidad, esa pequeña falla en su plan, dejó de jugar.

-¡NO! ¡ESA NO ES UNA OPCIÓN! –exclamó severamente la Madre Naturaleza

-¡SOLO TENDRÍAS QUE CONVERTIRLO NUEVAMENTE! –intentó razonar Rapunzel

-¡DIJE QUE NO!

Para ese punto de la conversación no solo los guardianes estaban atentos a lo próximo que se diría, sino que el mismísimo Coco tenía curiosidad de la terquedad de su hija. El espíritu de otoño había propuesto una solución sin riesgos ¿Por qué no estaba dispuesta a tomarla?

-¡¿POR QUE NO MADRE?! –gritó Mérida cansada y llena de ira

-¡PORQUE JACK ESTÁ MUERTO!

Todo se detuvo, las pesadillas regresaron a las sombras dejando a los asombrados personajes observando a una llorosa Serafina.

Continuará...


Hola mis queridos lectores, sí, estoy viva, pero antes de que me maten les pido un minuto de silencio por mi laptop caída en batalla. Sé que no parece importante pero para mí lo es ya que ahí tenía toda mi vida como Miko Eiko, ahí estaban todas mis historias, mis ideas. Y créanme que no se siente lo mismo escribir en otro aparato que no es el mío, mejor dicho en mi laptop estaba mi alma y no saben lo que me dolió cuando de la noche a la mañana no encendió. Está en el técnico para ver si la puede reparar pero no hay noticias y tengo miedo de que todo mi esfuerzo se pierda.

En fin gracias por todo, publicaré el siguiente capítulo pronto, ya que ya está escrito.

Ya saben que los reviews, floreros tomates, entre otros son bienvenidos

Cuídense

Miko Eiko