Caso IV. Las camisas en oferta

Tom Riddle nunca entendería porque Harry adoraba usar ropa muggle. Dudaba que fuera por influencia de James Potter o de la misma Lily, a los que nunca había visto vestir jeans y camisetas con diferentes estampados. Tampoco entendería por qué el joven disfrutaba tanto de ir al centro de Londres a comprar ropa.

Lo más incomprensible, era que él, Señor Oscuro, permitiera tal comportamiento en su amante.

Contempló con un deje de hastío las bolsas que cargaba Harry y ponía sobre la cama sin cuidado.

—Regresé, Tom.

—Lo veo. ¿Qué es todo eso?

—Ropa, ¡había muchas cosas en oferta! Incluso compré esto. —Harry rebuscó en una de las bolsas y sacó una camisa que tenía estampada la frase de Bad Boi.

Bad... Boi.

—Harry, ¿te das cuenta de que boy está mal escrito? —Tom soltó un ruidillo exasperado.

—Pero estaba con descuento, pensé que era una pena no adquirirla —comentó Potter, enseguida sacó otra prenda y la extendió—. Esto es para ti.

Tom se talló uno de los lados de su cara al ver el estampado de lo que se suponía que tenía que usar para que Harry no terminara actuando como un cachorro apaleado durante semanas.

"99% maldad, 1% dulzura", decía la dichosa camisa.

—¿No crees que es linda? —preguntó Harry.

"Es abominable", pensó Tom.

Caso V. Las camisas en oferta (parte II)

Ninguno de los mortífagos que se preciará de tener un sentido de autoconservación hizo un comentario acerca de la camisa que lucía su Señor. O de la falta de ortografía que tenía la prenda de vestir de Harry.

En realidad, puede que su silencio también se haya debido a que se encontraban demasiado ocupados comiendo galletas mientras el Señor Oscuro les explicaba los planes a futuro para la conquista del mundo mágico.

A mitad de la reunión, Severus Snape hizo su aparición. El espía del grupo alzó una ceja al ver a Bellatrix peleando discretamente con su esposo por el plato de galletas y al Señor Oscuro usando ropa muggle.

—Ah, Severus, ¿por qué no tomas asiento? —ordenó Tom con suavidad.

El aludido se sentó junto a Harry. Hizo una mueca de incomodidad y enseguida de incredulidad. ¿El hijo de James Potter estaba tejiendo una manta en forma de helado?

—Potter.

—Oh, ¡profesor! Es un placer volver a verlo. No nos habíamos visto desde aquella vez en la que terminó peleando con Sirius a puñetazos. Debo de decir que ha sido una de las mejores muestras de golpes que he presenciado. Su gancho izquierdo es letal —saludó Harry sin dejar de mover sus agujas.

Severus se aclaró la garganta. Su pelea con Sirius Black era de las cosas que desearía no recordar jamás. Regresó su atención al Señor Oscuro.

—Vengo a darle mi informe.

—Adelante —dijo Riddle.

Snape intentó con mucha fuerza no prestarle atención a la camisa del Señor Oscuro mientras hablaba. Internamente pensó que tenían que decretar una ley de que los Slytherin nunca debían de enamorarse de Gryffindor, o cosas como las que estaba presenciando sucederían.

Caso VI. Hacer cosas muy malas

Tom tenía que hacer algo con la forma en la que Harry se tomaba todo tan literal.

—¿Tom, todo bien?

El futuro Señor Oscuro pasó sus brazos por la cintura de Harry y lo abrazó. Palmeó el revoltoso cabello como diciendo: "lamento tanto ser una mala persona y llevarte lejos de tu mundo de arcoíris".

—Cuando te propuse hacer cosas muy malas, no me refería a que fuéramos al Valle de Godric a tocar puertas para después salir corriendo, Harry.

—¿Entonces?

—Olvídalo. Creo que deberíamos de ir a la cama... a dormir —Tom soltó un suspiro.

—Oh, bien. Si eso quieres. —Harry sonrió.

Caso VII. Hacer cosas muy malas (parte II)

—¡Tom! Llegó una carta de mi padre —gritó Harry mientras abría la puerta del despacho de Riddle y ondeaba el trozo de pergamino.

—¿Qué dice el imbécil? ¿Va a dejar de intentar demandarme? —preguntó.

—En realidad, dice que ahora mismo quiere matarte. Espera, aquí hay un párrafo dedicado a ti: "Estimado hijo de puta, ojalá que cuando estés bajando las escaleras de tu repugnante mansión te caigas de cabeza, te rompas el cuello y dejes viudo y millonario a mi precioso hijo". —Harry entrecerró los ojos—. Bueno, eso fue nuevo. Me sorprende que no te haya enviado aulladores aún.

—Lo ha intentado, pero soy más inteligente que él y los elimino antes de que lleguen a mí.

Harry se echó a reír.

—¿Te está pidiendo de nuevo que regreses a casa?

—Sí. Dijo que está preocupado de que me hagas cosas muy malas —comentó Harry con una sonrisa y un brillo en los ojos difícil de interpretar—. Le pregunté a que se refería la proposición que hiciste la otra noche y me respondió con un discurso histérico de que quieres aprovecharte de mí y arrebatarme mi inocencia.

En ese aspecto, Riddle tenía que darle la razón a James.

—Si querías sexo sólo tenías que pedírmelo más directamente —comentó Harry.

Tom dejó escapar un "eh" poco elegante.

—¿Te parece bien si esta noche hacemos cosas muy malas, Tom?

Sí. Le parecía muy bien. Al parecer tendría que mandarle un regalo a su horrible suegro por ayudarlo de forma indirecta a cumplir con su anhelo.