Caso XI. Educación
La regla número uno para mantenerse con vida siendo un mortífago era evitar hacer algo que molestara o pusiera triste a Harry Potter. Los seguidores del Señor Oscuro lo aprendieron por la mala. La primera vez que colocaron al borde de las lágrimas al mestizo amante de su Señor fueron sometidos a unas largas y poco placenteras sesiones de tortura con la maldición cruciatus.
Después, Tom Riddle les ordenó hacer caso a todos los caprichos del heredero de la noble casa. Si Harry quería que se arrodillaran y ladraran, lo harían o se verían bajo peores maldiciones que la cruciatus.
Voldemort siempre se aseguraba de que Harry no estuviera cerca cuando repartía castigos, la primera y última vez que Potter se infiltró en la sala de reuniones y presenció el horrible espectáculo regañó a Tom por ser tan maleducado y no avisarles sus seguidores que iba a lanzarles una maldición. Riddle argumentó que él era el malo y que no tenía que anunciar cuando lanzaría un Crucio. Pero Harry gruñó y murmuró que podría ser malo pero tenía que ser un malo con educación.
Luego de ello, Voldemort tomó a Potter lejos y nadie volvió a verlo en los momentos que el Señor Oscuro decidía que los mortífagos mecerían castigos por ser más ineptos que de costumbre.
Días después, Barty haría la observación de que Harry nunca se atemorizó por el uso de la magia negra, pero sí por la falta de modales de su novio. Hermione le hubiera dicho a Harry que tomara el consejo que años antes le dieron a ella: tienes que organizar tus prioridades.
Caso XII. La primera entrega de las Olimpiadas Oscuras
Tom no estaba seguro de qué pensar respecto al hecho de que el patio de la mansión Riddle en Little Hangleton fue modificado por Harry para ser la sede las primeras Olimpiadas Oscuras. Tampoco quería ahondar en sus sentimientos encontrados sobre el hecho de que últimamente él y sus seguidores estaban más ocupados con las actividades organizadas por su joven amante que con las planeadas para tomar el control del mundo mágico.
Iba a admitir que era sorprendente la cantidad de habilidades (muchas inútiles) que tenía Harry. Reconoció que transformar y encantar un jardín para hacerlo parecer un centro deportivo era notable. No dudaba que Lily y James Potter habían asesorado a su precioso hijo con los hechizos necesarios para tal fin.
El primer evento de las Olimpiadas fue una carrera de obstáculos con túnicas muy largas. Bellatrix se quedó atorada en más de una ocasión con las barras que se tenían que saltar y terminó estampada en el suelo. Lo mismo le pasó a Lucius Malfoy.
Hubo lanzamiento de quaffle, carrera de relevos, arquería y quién sabe qué más. Tom disfrutó de ver a sus idiotas mortífagos intentando destrozar a sus oponentes y haciendo trampa. Cuando el día terminó, todos estaban heridos al grado de que se podía pensar que estuvieron en medio de una guerrilla y no un simple evento deportivo.
Rabastan se alzó con la medalla que lo declaraba el primer campeón de las Olimpiadas Oscuras después de patear al legitimo ganador (uno de los hermanos Carrow) y dejarlo tirado en el piso.
Caso XIII. El padre del novio
James Potter era un hombre de familia. Su hijo y su esposa lo eran todo para él. Por eso sentía tanto odio hacia Riddle. ¿Qué se creía el imbécil? ¿Cómo se atrevía a robarse a su único heredero?
—Cariño, basta, si sigues dando vueltas vas a gastar el piso —dijo Lily, buscando calmar a su esposo.
—¡Pero Lily...! —se quejó James—, ¿acaso no estás preocupada por Harry? ¿Qué tal que Riddle ya ha profanado a mi adorable cervatillo? ¡Canuto y yo debimos de haber lanzado al Señor Perfecto de la Torre de Astronomía cuando tuvimos la oportunidad!
Lily suspiró y rodó los ojos.
—James, querido, Harry es más perspicaz de lo que crees. De seguro en estos momentos está haciendo de las suyas. Y Tom Riddle podrá ser un mago oscuro con aires de grandeza, pero se le nota a kilómetros que adora a nuestro hijo. —La pelirroja sonrió complaciente—. Además, Riddle es un hombre guapo.
—¡Yo soy más guapo!, ¡Canuto es más guapo!, ¡Remus es más guapo! Nunca entendí porqué las mujeres perdían la cabeza cuando veían a ese idiota. Es más, entrados en el asunto, ¿cómo fue que Riddle y Harry se conocieron?
—Me temo que fue por ti —respondió Lily.
James hizo un gesto de confusión.
—¿Recuerdas cuando llevabas a Harry al ministerio para que se inspirara en tus proezas y popularidad?, y, ¿recuerdas que por ese tiempo Riddle también trabajaba en el ministerio porque estaba apoyando a Malfoy en su carrera política?
—No —declaró el hombre—. ¿Se encontraron por mi culpa?
—Sí.
—Riddle es un sucio pedófilo. Mi pequeño cornamenta tenía quince años.
Lily tuvo que aguantarse las ganas de reírse. Nunca antes había visto tan indignado a su esposo.
—Lamento hacerte ver la cruda realidad.
James soltó un grito de ira.
Caso XIV. Pijamada oscura (según Lucius Malfoy)
Narcissa no podía dejar de notar que su marido revisaba su clóset con inquietud. Parecía buscar algo y no dar con ello a pesar de sus esfuerzos.
—¿Lucius, puedo ayudarte?
El aludido volteó a ver a su adorada mujer, encuadró los hombros y mostró un gesto pensativo.
—Estoy buscando mis mejores ropas para dormir.
—¿Y eso? —cuestionó Narcissa con voz tranquila.
—Hoy es la pijamada oscura y habrá un desfile. Estoy seguro de que Barty será un digno oponente. Morgana, incluso Rabastan y Rodolphus pueden ser la sorpresa de la noche. No me puedo quedar atrás, sería deshonroso no ser el segundo mejor vestido. Nuestro señor siempre va primero, por si te cuestionabas porque mencione el segundo lugar.
Narcissa sonrió con dulzura. Ella no iba a decirle a su marido que sus actividades de mortífago se estaban volviendo un juego de niños; le gustaba ver tan entusiasmado a su querido hombre.
—Buena suerte con tu búsqueda.
—Gracias, querida.
